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ÚLTIMA PUBLICACIÓN

CÁPSULA DEL TIEMPO, MENSAJE A LA JUVENTUD DEL 2000

NAVEGADOR

 
* Una propuesta de los años 40 * A propósito de la economía justicialista * Los Recursos Naturales * Cartas de Perón a Raimundo Ongaro
* Sobre la hora de los pueblos * A propósto de los valores materiales * Quieren nuestros recursos por las buenas o. . . * Mensaje ante el Congreso (1-5-1954)
* Mi casamiento con Evita * A propósito de la organización del pueblo * P.Solanas-O.Getino entrevistan a Perón * Carta de Perón a Aramburu en respuesta a declaraciones periodísticas (1956)
* Discurso Contra el agio y la especulación * La Deuda que EEUU le debe a Argentina * Discurso por la mañana en Cadena Nacional * Último discurso por la tarde en Plaza de Mayo
* Sobre el cambio revolucionario

* A propósito del Estatuto del Peón Rural
* Sobre la clase media * A propósito de las reivindicaciones
* Cápsula del Tiempo, mensaje a la juventud del 2000 * A propósito de Sabios, Ricos y Buenos
* A propósito de los cambios de sistemas de gobierno * A propósito de la Justicia
* Sobre la hora de los pueblos * Sobre los cambios sociales
* Conferencia de prensa sobre el Estatuto del Peón Rural * Sobre su derrocamiento y el pensamiento del imperio inglés
* Así pensaba sobre Evita y su relación con el pueblo * Reconocimiento de Perón a la persona de John William Cooke
* Errores del movimiento revolucionario * Sobre los conflictos internos y beneficios del imperio
* 3 pensamientos

* Tres frases para no olvidar

* El primer triunfo peronista en Catamarca * Sobre qué se necesita para gobernar el país
* La universidad es también para los pobres      
 

LA UNIVERSIDAD ES TAMBIÉN PARA LOS POBRES

 “Hemos de llevar a la universidad obrera a nuestros muchachos pobres, porque entre ellos, estoy pensando hay más inteligencia y más corazón. He recordado una vez, y la ocasión se presta para rememorarlo, una frase de los viejos políticos – hay que educar al soberano- nunca pasó de ser una doble mentira, desde que jamás pensaron ellos que el pueblo fuese verdaderamente soberano y tampoco se preocuparon nunca de su educación, acaso porque sabían demasiado bien que educarlos, significaba mostrarle peligrosamente los caminos de la soberanía.”

 

SOBRE QUÉ SE NECESITA PARA GOBERNAR EL PAÍS

"Tomen el país mejor organizado, más poderoso y más rico. De ahí me dan las cinco cosas que yo elija y a ese país lo gobierno aunque esté a diez mil kilómetros de distancia de aquí. Transportes terrestres, comercialización, o sea exportación e importación, sistemas financieros, transporte de ultramar. Si de cualquier país me dan esas cinco cosas no necesito más para gobernarlo y hacer de él lo que quiero.
Piensen ustedes que la recuperación de los ferrocarriles, de la importación, de la exportación, de los servicios financieros y de los transportes de ultramar son el problema de la recuperación nacional. Hay muchas otras cosas que podrían recuperarse, pero a mí no me importan esas cosas. No me interesan.
Me interesan, sí, estas cinco cosas para que sea posible que los argentinos gobiernen a la Argentina, porque si no las tienen, no la van a gobernar jamás".
(Discurso en la Facultad de Derecho, 1° de junio de 1951)

 

TRES FRASES PARA NO OLVIDAR

En el fascismo, el trabajo es una obligación, y en el peronismo un derecho.”

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“No es gritando la vida por Perón como se hace Patria sino defendiendo el credo por el cual luchamos.”

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“Se trata de que todos los argentinos construyamos la estructura revolucionaria, que es el poder mismo. De esta forma el pueblo no delegará el poder, sino que lo ejercerá, será suyo.”

 

LA LOCURA PERONISTA O EL PRIMER TRIUNFO DEL PERONISMO EN CATAMARCA
Las elecciones de 1946 – La promesa que Perón le hizo a Evita
El armado electoral en la provincia en las elecciones que consagraron a Perón a la presidencia.

En la madrugada del 18 de octubre de 1945 en camino hacia San Nicolás, Perón le prometió a Eva dos cosas, lo primero que se casarían a la brevedad y lo segundo que sería esposa de un presidente popular.

- Ud. ganó la partida, le dijo Farrel a Perón en el salón de invierno de la Casa Rosada. Con ese aval comenzó el rápido armado de una estructura partidaria que le permitiría participar en las elecciones que se convocó para el 7 de abril de 1946 y finalmente ocurrieron el 24 de febrero del mismo año.

El desplante de Sabattini desanimó un poco Perón, no contaría con una parte importante del radicalismo para soldar esa alianza entre trabajadores y los sectores urbanos no obreros. Sabattini creyó, equivocadamente, que sería el candidato de la Unión Democrática por lo que no aceptó participar en la fórmula de Perón presidente.

Rápido de reflejo, el Cnel. apeló a un aliado que tenía a mano. El elegido sería Hortencio Quijano, un conocido hombre del litoral que había transitado por las dos vías que tenían en ese momento la UCR. El correntino era lo suficientemente leal como para ser parte de la dupla de candidatos al ejecutivo nacional, pero adolecía de una estructura que pudiese acompañar al huracán de la historia”.

La UCR Junta Renovadora era una minoría dentro de la tradición radical resultando insuficiente para contener la marea de conservadores, radicales, socialistas, comunistas e independientes que desde las filas obreras pedían un instrumento para participar en las arenas de la política. La solución fue la creación del partido laborista, siguiendo el modelo inglés, que estaría a cargo de algunos de los sindicalistas que a esa altura se sentían muy seducidos por Perón. Entre ellos ferroviarios, telefónicos, de la carne, vidrio, periodistas, espectáculos públicos.

Al entusiasmo de los trabajadores se les sumó los aportes realizados por sectores católicos e independientes que se nuclearon en los centros cívicos Cnel. Perón. Con estas incipientes herramientas se lanzaron a las aclamadas elecciones donde todos los actores estaban ávidos de participar.

La Unión Democrática alianza de conservadores, radicales, socialistas y comunistas, unidos contra el “nazifascimo” convinieron votar a la fórmula presidencial (Tamborini-Mosca) y dejar liberada a cada fuerza a que presenten sus propios candidatos en las otras categorías en juego (senadores, diputados, gobernadores, concejales). Esta medida acusaba un exceso de confianza en un eventual triunfo, a la vez de evidenciar la imposibilidad de acordar la letra chica de los pactos en las provincias y en Capital Federal.

En la lejana y pequeña Catamarca el esquema nacional casi fue un calco. Por el radicalismo aparecieron viejas figuras como Julio Figueroa, Armando Correa, Pacífico Rodríguez, Juan León Córdoba el Tte. Cnel. Félix Doering. En ese dinámico grupo emergía con mucha fuerza la figura de un joven abogado: Vicente Saadi.

Los trabajadores se nuclearon entorno a sus gremios nacionales. Sobresalían ferroviarios, comercio, bancarios, gráficos y viales. Entre las organizaciones de trabajadores locales se destacaban los municipales y los trabajadores de la original “tejeduría doméstica”. Hombres como Benildo Moreno, Pablo Romero, Ramón Ahumada, Segundo Gallo, Petronilo Toledo, Fausto Mercado entre otros.

Los centros cívicos Cnel. Perón fueron cooptados por los jóvenes católicos de la Juventud Antoniana, la Acción Católica que orientados por el Pbro. Arturo Melo resignificaron estos centros transformándolos en la Asociación Cívica Juvenil donde se destacaría Duilio Brunello y Admon Zaud, a esta organización adhirió la Alianza Nacionalista Argentina.

Estos tres grupos: los jóvenes, los obreros y los políticos profesionales conformarían una alianza que bajo el nombre de Partido Laborista enfrentaran las elecciones del 24 de febrero a La Unión Democrática, fiel representante ésta de la elite tradicional. El Partido Demócrata y el Partido Radical fueron con candidatos propios en las categorías provinciales. Esta fractura resultó letal para sus objetivos.

El partido laborista obtuvo 14.630 votos contra los 9.466 de la UCR (Comité Nacional) y 9.281 del Partido Demócrata Nacional. La UCR (Junta Renovadora) obtuvo 103 votos. Ello le granjeó 30 de los 33 electores del colegio electoral que termino consagrando a la formula Pacifico Rodríguez -Juan León Córdoba

Si bien los gobernantes electos pertenecían a la élite tradicional y tenían en sus currículos una larga actuación en las pugnas electorales; el laborismo/peronismo se presentó como algo inédito en la política y, del campo popular. Esto no era compartido por los referentes de la oposición; tanto que le restaron chances electorales. Por lo que desde el diario El Radical Luis Ahumada el candidato a gobernador por la UCR ridiculizó a sus oponentes caracterizándolos como ingenuos y especuladores que pretendían instalar esa “locura peronista”. A la par, la prensa nacional destrataba al emergente peronismo. Duilio Brunello contó que en ocasión de la visita de Perón a Catamarca (15/12/45) les manifestó que temían perder Capital Federal, Corrientes, Córdoba y Catamarca. Algo que los propios laboristas se preguntaban: “Por las estructuras que teníamos ¿quién iba a pensar que un grupo de jóvenes improvisados, dirigentes gremiales que no tenían nada, pudieran organizar una campaña electoral?”

En ese contexto ¿qué factores explican el triunfo del peronismo? Una clave podemos encontrar en las percepciones y demandas de los editoriales del diario la Unión que con vehemencia insistía en la necesidad de comicios libres y limpios. Apelaba a la obligación ciudadana de un cambio de actitud a los efectos de vencer los enemigos de la moral pública, es decir a aquellos que practicaron el fraude electoral sin ningún tipo de escrúpulos en el pasado.

Otra clave fue la división de la elite tradicional al ir partida al acto electoral, repitiendo viejas peroratas del discurso político. Enfrente tenía respuestas efectivas al problema social existente. Es decir el peronismo ofrecía aumento salarial, aguinaldo, vacaciones pagas, indemnizaciones, incorporación a la legalidad salarial a los trabajadores rurales entre otras medidas.

Con ello se cumplía lo que Perón le había prometido a su esposa: sería un presidente por obra y gracia del voto popular, toda una novedad en la historia nacional. (José Ariza, Página 12, 27/2/2022)

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TRES FRASES PARA TENER EN CUENTA
“El poder no es el gobierno solamente. El poder surge del bienestar general y de la participación total".

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“Hay que prepararse para los grandes conflictos y no para los pequeños conflictos.”

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“Si alguna vez llegase a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar con el voto popular los intereses del imperialismo y de sus cipayos nativos.”

 

SOBRE LOS CONFLICTOS INTERNOS Y BENEFICIOS DEL IMPERIO

“Desgraciadamente constatamos en América latina, aunque parezca anacrónico, una abundancia de dirigentes empeñados en un mismo objetivo, que no atinan a ponerse de acuerdo para lograrlo, entran en conflicto entre sí, se pelean, siembran la desunión y la discordia debilitando a sus países en beneficio del imperialismo. Es una pena el que tales dirigentes no quieran o no puedan comprender el carácter popular de la revolución y se dediquen a acciones que perjudican a la misma, provocando al pueblo a manifestaciones que acarrean desórdenes e incidentes sangrientos.” (Carta al General Prats - Buenos Aires, 20 de noviembre de 1973)

 

ERRORES DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO

“Tiene usted toda la razón cuando afirma que la historia habrá de ofrecernos más de una sorpresa como la de Chile. Una de las causas de la derrota de una revolución radica en que muchas veces los revolucionarios creen que puede realizarse incruentamente. ¡Craso error! Los ejemplos de México, Argentina, Santo Domingo, Bolivia y últimamente Chile demuestran lo contrario. En todos los países mencionados la reacción demostró a los revolucionarios lo caro que debieron pagar por su humanitarismo.”

(Carta al General Prats - Buenos Aires, 20 de noviembre de 1973)

 

RECONOCIMIENTO DE PERÓN A LA PERSONA DE JOHN WILLIAM COOKE

. . . En los primeros días del año 1956, perdidos todos los contactos con los dirigentes, mientras estaba exilado en Panamá, establecí conexiones y enlace con el doctor John W. Cooke que, desde la cárcel, me comunicaba que en vista de la disolución del Partido Peronista, él había constituido el Comando Peronista en la Capital, para enfrentar la lucha a que nos llevaba la canalla dictatorial. Desde ese día no hemos perdido el mencionado contacto. Fue por su intermedio que pude vivir la situación y hacer llegar mi palabra a los compañeros de todo el país. Por sus enviados supe el estallido de la Revolución del 9 de junio de 1956 y por él he conocido las ulteriores informaciones sobre la situación actual. A él le he hecho llegar mis directivas y en él delegué en aquella ocasión mi representación total en el país, ya que era necesario que alguien pudiera resolver lo que se presentara con perentoria premura, sin esperar una consulta conmigo. Como los intentos de asesinarme de la dictadura, llegaban a mí a través de sus enviados, algunos de los cuales fueron detenidos y otros corridos, ponían en peligro que cualquier día pudieran lograr su intento, mandé al doctor Cooke un documento en el que lo declaraba mi reemplazante en caso de muerte.

El doctor Cooke fue el único dirigente que se conectó a mí y el único que tomó abiertamente una posición de absoluta intransigencia, como creo yo que corresponde al momento que vive nuestro Movimiento. Fue también el único dirigente que sin pérdida de tiempo constituyó un Comando de lucha en la Capital que confió a Lagomarsino y Marcos, mientras él estuviera en la cárcel. Fue también el único dirigente que mantuvo permanente enlace conmigo y que, a pesar de sus desplazamientos de una cárcel a otra, pudo llegar siempre a mí con sus informaciones y yo a él con mis directivas. Es así que, habiéndose visto en la necesidad de romper los documentos que yo le había enviado para que no cayeran en manos del enemigo, le ratifiqué los mismos en el mes de febrero. . .

(Carta a Alejandro Leloir, Caracas, 10 de marzo de 1957)

 

ASÍ VEÍA PERÓN A EVITA Y AL PUEBLO

“Yo entendí enseguida, qué era realmente Evita.
Era puro amor por el pueblo. Era una maravilla. Una muñeca de belleza, acompañada de una tremenda fe. Esa fe, estaba depositada en su amor al pueblo y en su amor por mí. Porque en mí, veía ella la encarnación de ese amor popular.
Porque fue eso. Fue amor lo que nos unió al pueblo, a Eva y a mí...
....Hizo de su vida lo que quiso el pueblo.
Hizo una entrega total y absoluta. Tanto fue así que le costó la vida. Ella se fue en su momento. Yo me iré en el mío. Pero lo que hicimos no se puede destruir con la muerte.
Cada uno de los tres, el Pueblo Eva y Yo, en el otro que subsista, vivirá, y el pueblo será quien nos sobrevivirá."

 

SOBRE SU DERROCAMIENTO Y EL PENSAMIENTO DEL IMPERIO INGLÉS

"El imperio británico celebró mi caída como una victoria típicamente inglesa. Ante una Cámara de los Comunes delirante de entusiasmo, Winston Churchill desencadenó todos los fuegos de artificio de su pirotecnia verbal. Señaló que mi derrota era para el Imperio, un hecho tan importante como la Segunda Guerra Mundial y que no se me daría tregua ni cuartel, hasta el final de mis días"

 

CONFERENCIA DE PRENSA DE PERÓN SOBRE EL ESTATUTO DEL PEÓN RURAL (17/11/1944)

Como Secretario de Trabajo y Previsión tengo algunas cosas interesantes que decir: la primera, el asunto referente al Estatuto del Peón. Considero al mismo una de las cuestiones sociales más fundamentales realizadas por la Secretaría d Trabajo y Previsión. Nos habíamos dedicado extraoficialmente a lo que era el problema del campo. La Secretaría de Trabajo ha estudiado este Estatuto durante seis meses y ha hecho un estudio minucioso de la situación, realizando encuestas, viajes, reconocimientos, etcétera, con cada uno de los lugares para los cuales de fijaban condiciones de salario y trabajo. De manera que no se trata de una improvisación. Tampoco considero que hemos agotado en seis meses su estudio, porque ésta es una cuestión complicada y cuyo estudio solamente se podrá agotar en muchos años. Pero estas medidas no pueden estar esperando largos años para ser estudiadas, otros más para ser practicadas y llegar, tras nueva espera de dos años aún, a una ejecución perfecta. Es necesario introducir en el ambiente, diremos así, el hecho revolucionario y después, durante la marcha, emparejar la carga, como decimos en montañas.

Este estatuto tiende a solucionar posiblemente uno de los problemas más fundamentales de la política social argentina. La situación del peón en el país es de extraordinario desmedro para los hombres que trabajan en el campo. La Constitución del 53 abolió la esclavitud, pero lo hizo teóricamente porque no es menor la esclavitud de un hombre que en el año 44 trabajaba para ganar 12, 15 ó 30 pesos por mes. Y esa es la situación del peón. Se encuentra en una situación peor que la del esclavo, porque a éste el amo tenía la obligación de guardarlo cuando viejo, hasta que se muriera; en cambio al peón, cuando está viejo e inservible le da un chirlo como al mancarrón para que se muera en el campo o en el camino. Es una cuestión que ningún hombre que tenga sentimientos puede aceptar. Yo sé que el Estatuto del Peón ha sido, es y será resistido, pero sé también que ha sido, es y será indispensable establecerlo. No tomaremos medidas violentas para hacerlo ejecutar, pero queremos que entre esto en el ambiente de una vez y que, paulatinamente, vaya ejecutándoselo en la mejor forma posible, para que en nuestro país no exista en adelante, la vergüenza actual de que casi medio millón de hombres esté ganando menos de 45 pesos por mes, mal cobijados, mal vestidos y mal comidos.

Hemos establecido la necesidad de que al peón, si se le da comida y casa se le da buena casa y buena comida, y se le pague un salario relativamente digno para que pueda vivir y tener familia. Hoy por hoy, un millón y medio de personas que están trabajando en el campo y los alrededores de las ciudades, no pueden casarse ni tener hijos porque como bien se lo imaginarán ustedes, nadie que gane 40 ó 12 pesos moneda nacional puede mantener una familia, aunque le den de comer y casa. Hay que fomentar los matrimonios y los nacimientos. El crecimiento vegetativo empieza a decrecer en la República Argentina, en la que solo hay 14 millones de habitantes en una extensión de casi 3 millones de kilómetros cuadrados. ¿Y pensamos que esto lo vamos a solucionar haciendo que el séptimo hijo sea ahijado del presidente? Creo que hay que llegar a tomar medidas más reales. Hay, como digo, medio millón de peones que no pueden casarse y tener hijos, que vive, por esa misma razón degenerando la raza. Es necesario que se les dé un régimen de vida por la que esos hombres puedan casarse, tener mujer e hijos, que es lo menos que puede pedir un mortal. Nos ocuparemos un poco más de que se pague al peón en forma más humana. Estos son problemas serios, que hay que resolver con seriedad, los que forman parte de un gran margen de justicia y de humanidad. Nosotros no podemos obligarles a que lo realicen de cualquier manera. Sin embargo, la Secretaría de Trabajo agotará los recursos de tolerancia para que esto se vaya cumpliendo.

Dicen que no pueden hacer los tinglados; que pongan entonces una lona. Hay muchos que hay contraído la tuberculosis por tener que ordeñar durante 10 años todos los días a la intemperie. Esos pobres tamberos quedan entre el estiércol y mojados durante el año entero; pensemos que se trata de uno de nuestros familiares, a ver si lo aceptarían. No es humano que exista un porcentaje enorme de tuberculosos porque a esos hombres se les haga ordeñar durante todo el año a la intemperie, que por lo menos, les pongan una lona. No exijo que les pongan tejas españolas ni mosaicos, pero sí que ese trabajo se realice en condiciones de higiene, que por falta de ellas también nos perjudicamos, porque nosotros también tomamos a leche. He visto sacar de los tarros la bosta con una espumadera, y es la leche que nosotros estamos tomando.

La beben también nuestros niños. Es necesario, como digo, asegurar condiciones higiénicas a esa labor. Se ordeñan vacas con aftosa y en donde hay medio metro de bosta. Si es necesario, cerraremos los tambos y la leche será vendida directamente por el Estado. Por un tiempo nos la pasaremos tomando un poco menos de leche, pero esto se va a solucionar porque no puede seguir así. Les invitaría a visitar los tambos.

Les recomiendo, y les pido, que hagan constar que no desafiamos a nadie. Que tenemos la tolerancia más grande para que ello se vaya realizando poco a poco y a medida que ello pueda hacerse. Que los patronos llamen a sus hombres y se pongan de acuerdo; que les digan: “Hoy no te puedo pagar 85 pesos, te pago 75, pero el año que viene ya te pagaré 85”, es decir, que pongan buena voluntad, pero esto tiene que cumplirse.

Yo no me explico –p me explico bien, porque conozco todo el país- que haya estancieros que no quieran pagar a los peones 80 pesos. Yo no he fijado jornales que no se puedan pagar. Para muchos señores representa tan solo los cigarros que se fuman en una semana. Los sueldos oscilan entre 120 pesos y 65 o 55 en algunos casos. Es lo que gana una sirvienta en Buenos Aires. Estoy seguro de que muchos de esos señores que no quieren aumentar 10, 20 ó 30 pesos a un peón, tienen aquí 8 sirvientas, de las cuales no necesita más que dos o una, y a quienes pagan más que el hombre que les está extrayendo las riquezas de sus campos. Conozco el 80 por ciento de nuestras estancias. He nacido en una estancia y actualmente tengo estancia, de modo que también yo debo pagar a los peones. Por lo general la estancia argentina produce, cuando mucho, el 8 o el e10 por ciento del capital invertido, son 4 alambrados, un potrero, una cas ruin, o una casa linda, para cuando va el patrón a pasar unos días, con un hermoso parque, mientras los peones están en unos rancheríos de alrededor, entran y salen vacas. Esto es todo lo que el estanciero hace producir a su estancia. Tiene 10, 5, 2 leguas de campo para hacerlas producir una insignificancia, y eso lo puede hacer merced a que no le paga a los hombres que le trabajan. Mientras tanto el patrón está acá, muy cómodamente instalado, tira el dinero, cuando lo tira aquí, que peor es cuando lo va a tirar al extranjero. Ese señor es el intermediario de la tierra. La tierra no puede ser ya un bien de renta en nuestro país, el que tiene tierra tiene que sacarle el jugo, porque ella es la riqueza del Estado. Si seguimos tolerando esa vieja estancia criolla, que no de ni la milésima parte de lo que la tierra debe dar, nos vamos a empobrecer en el futuro. La tierra no pede seguir siendo de ese señor que la ha heredado y no la hace rendir; el que no sea capaz de hacerla rendir que se deshaga de ella, y que haga casa aquí en la ciudad, y viva de las rentas que ellas le produzcan.

Pero la tierra, dado el aumento de población y de riqueza, tiene que rendir. El que no sea capaz de conseguirlo, que la venda. Si tengo un auto y no sé manejarlo y no tengo chofer, tendrá que venderlo. Lo mismo debe suceder con la tierra. No es agradable para el que tiene tierra, pero es muy agradable para el que no la tiene. El día en que pueda ponerse la tierra al alcance de la gente se solucionará el problema. Buenos Aires no va a tener 3.000.000 de habitantes, pero hasta muchos de nosotros, si se nos dieran oportunidades, iríamos a trabajar la tierra. Son problemas que hay que encararlos y resolverlos en general.”
JUAN DOMINGO PERON

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SOBRE LOS CAMBIOS SOCIALES

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes.”

 

SOBRE LA HORA DE LOS PUEBLOS

“Nuestra única gran virtud ha sido adelantarnos al tiempo en su evolución irreversible y organizar la marea, para que el paso de esta edad a otra edad de nuestra historia se realice sin grandes inconvenientes y sin mayores sacrificios. La hora de los pueblos ya no es una palabra de la jerga demagógica en las mentidas democracias de nuestro tiempo. Los pueblos están abriéndose camino entre la maraña de redes y de sombras que lo aprisionaban. Ninguna fuerza los podrá detener en ese camino de liberación, la sed de justicia que llena la boca y el corazón de la humanidad ya no podrá ser apagada ni con palabras ni con dinero.”

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A PROPÓSITO DE LA JUSTICIA

“Para el Justicialismo, como su nombre lo indica, la Justicia es una cosa muy importante. Sé bien que nosotros vamos marchando paulatinamente, satisfaciendo los sectores que interesan a la Justicia; no solamente satisfaciéndolos desde el punto de vista administrativo del Gobierno, sino también desde nuestro punto de vista ideológico, donde nuestra penetración política debe ir abarcando todos los matices.

Yo no opino, como mucha gente, que la Justicia está exenta de la política que sigue el país: la Justicia depende de la política que sigue el país. Los franceses han ido un poco más lejos; ellos, cuando eligen al Gobierno, eligen también Justicia: el Gobierno tiene su Justicia. 

Otros creen que la justicia está totalmente desligada del país: para ellos la Justicia es casi un gobierno de Dios. No; la Justicia es un gobierno de los hombres –la es al menos en esta tierra– y yo no puedo desligarla de los grandes intereses de la Nación. 

La Justicia está para asegurar al hombre esa justicia, y jamás debemos desligarla del continente dentro del cual juega el hombre.

No creo que hacer política es hacer electoralismo. Eso es otra cosa distinta. Los hombres, desgraciadamente, siempre listos a desvirtuar casi todas las cosas nobles de la vida, han desvirtuado también la nobleza política. ¿Por qué? Porque en vez de hacer política para el país, en vez de hacer política para la convivencia de todos los que componen el país, han hecho política personal: no han hecho política para todos. La política para todos, o sea, la política para el país, se ennoblece, y cuando se hace para los hombres, se envilece.

Ahora, señores, es cuestión de que, al apreciar lo que es la política, cada hombre esté en el bando de los que la ennoblecen y no en el bando de los que la envilecen. La Justicia debe estar en el bando de los que ennoblecen. 

La Justicia tiene un pensar y un sentir político dentro del Estado, pero para ennoblecerla; lo otro, para envilecerla, se lo dejamos a los caudillos de comités, a esa gente que nosotros no queremos ni hacen falta.

Por eso digo que para hacer Justicia, señores, yo creo que un juez está obligado –o una Corte está obligada– a luchar para ennoblecer esa política; y para ennoblecerla, luchando por ella, hay que estar dentro de esa política.

La política está exenta de los intereses de los hombres, pero no de los intereses de la sociedad que, en el fondo, es lo único que debe defender. Porque, los intereses de la sociedad, ¿en qué consisten? (…)

Tantas veces he hablado con el señor ministro de Justicia, que es un viejo juez que entró a la Justicia con los pantalones cortos y conoce muy bien toda la etapa que la misma ha recorrido en nuestro país, de que cuando la Justicia cubra perfectamente bien su puesto y los hombres que actúan dentro de ella, en cualquiera de los escalones, porque todos son útiles, tengan ese concepto de la nacionalidad y de la política social, todos habremos ganado, tanto los que la ejercen como los que la reciben.” (Palabras de Juan Domingo Perón, el 16 de agosto de 1951, ante representantes del Poder Judicial)

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A PROPÓSITO DE LOS CAMBIOS DE LOS SISTEMAS DE GOBIERNO

“Así como la monarquía terminó con el feudalismo y la república terminó con la monarquía, la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas evoluciones democráticas de que hacen uso las plutocracias dominantes.”

 

A PROPÓSITO DE SABIOS, RICOS Y BUENOS

“... La más oscura y venal de las oligarquías en poder del Estado había montado una máquina electoral que dio al pueblo el derecho de votar, pero jamás el de elegir a sus gobernantes.
Como si ello fuera poco, llegó a repartirse las ganancias con los caciques aparentemente de la oposición.
Se ha pretendido hacer creer al pueblo que esa logia funesta de demagogos representaba a la clase dirigente del país y que, como tal, estaba formada por sabios, por ricos y por buenos. Hay que observar que los sabios rara vez han sido ricos y los ricos rara vez han sido buenos (...) Estamos realizando en meses lo que ellos han venido prometiendo en vano desde hace más de cuarenta años (...) Hoy llegamos a todo el país con el Estatuto del Peón que llenará una necesidad sentida en los campos argentinos. Sé bien que ello no agradará a algunos merodeadores de las grandes empresas y escribas sin escrúpulos al servicio de los poderosos que ya han visto mal que yo defienda con más emoción el perfeccionamiento de la raza humana que el de los toros y perros argentinos...”.

15 de octubre de 1944, desde Junín, Perón lanza el Estatuto del Peón Rural

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“LA CÁPSULA DEL TIEMPO” - 12 de agosto de 1948
Un mensaje de Juan Domingo Perón a la juventud del año 2000

El 12 de Agosto de 1948, en un marco social mundial de posguerra, el Presidente Juan Domingo Perón, deposita una “Cápsula del Tiempo” con un mensaje para los jóvenes del 2000. Una columna de estudiantes transportó un cofre muy parecido a una urna funeraria, en cuyo interior estaba guardado -dentro de un tubo de aluminio- un mensaje manuscrito de Perón.

Casi ocho años más tarde el manuscrito de Perón “A la Juventud del Año 2000” fue destruido tras el golpe de estado de 1955 de la autodenominada “Revolución Libertadora”.

En el 2006 el ex Embajador Julián Licastro relataba: “Por suerte, el general había guardado una copia y la resistencia peronista también. Igual, Perón publicó el texto de la carta a los jóvenes del 2000 en su libro La Hora de los Pueblos, editado en 1968”.

En el año 2000 la Legislatura Porteña colocó en Plaza de Mayo una placa recordatoria en el sitio que ocupara la cápsula del tiempo, a 20 m. del monumento al General Manuel Belgrano en dirección al Cabildo de Buenos Aires.

* * * * *

EL MENSAJE DE LA CÁPSULA DEL TIEMPO

La juventud argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes, y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido favorable. Anticipémonos a él para que conste, al menos, nuestra buena fe y confesemos lealmente que ni los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral, el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la compasión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.

Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto que en uno y en otros se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión. Apenas terminada la guerra, ponemos nuestra esperanza en que ha de ser la última porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en que habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido cómo al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto vemos asomar otro, de más grandes proporciones, no siempre solucionado por las vías de la inteligencia y de la armonía sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes más fuertes, no el del mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad: ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las elucubraciones sociales? Ni las democracias ni las tiranías, ni los empirismos antiguos ni los conceptos modernos han sido suficientes para aquietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra, de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar, sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirla con los desposeídos sino aceptarla y monopolizarla. E inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando -para impedir sus aplausos- tiene el Estado que iniciar una intervención cada vez más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye un remedio eficaz porque, o es partidista, o busca anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. Mas este fracaso, ¿será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza? Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido, pero no por eso deja de existir.

Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirigir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y, en este sentido, he orientado mi labor de gobernante.
Válgame por lo menos la intención y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Ésa es la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos nos han conducido solamente a desastres.

En nuestra querida Argentina, el panorama descripto se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general, los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores hasta nuestros días, no había sido colectivizada por la independencia económica que permitiera decir con verdad que constituíamos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la Patria sea inviolable o inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera, destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra.

Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: ésa será su responsabilidad ante la Historia.

¡Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino, que amó mucho a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis -hermanos del 2000- lanzar vuestra mirada sobre la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos!
JUAN DOMINGO PERÓN

* * * * *

El 12 de Agosto de 2006, cuando se cumplió el bicentenario de la Reconquista, un grupo de peronistas realizó un acto, en el cual removió la placa y depositó una copia del texto de Juan Domingo Perón que se había conservado. Aparte del texto solo se conservaban unas imágenes del acto de 1948 de Sucesos Argentinos.
Perón pretendía que el texto fuera su legado a la juventud futura. A pesar del intento de aquellos golpistas del 55, de acallar las voces, de suprimir la memoria, de pretender borrar todo lo que hiciese mención al peronismo, "La Cápsula del Tiempo" con su valioso mensaje a los jóvenes del 2000 se conservó y ese mensaje es conocido por todos y todas.

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A PROPÓSITO DE LAS REIVINDICACIONES

“Creo que las reivindicaciones, como las revoluciones, no se proclaman, se cumplen, sencillamente. Y ese cumplimiento que nos llevó siempre a preferir los realizadores a los teorizantes, fue la consigna rígida a la que ajustamos nuestra acción estatal. He sido fiel a ella, porque entiendo que mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar

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SOBRE LA CLASE MEDIA

“… El fenómeno que se produce en América Latina es el de una clase media con más sentido clasista que el proletariado. Los obreros tienen, más claramente fijado, el concepto de la integración nacional y de la necesidad de presentar un frente unido al adversario común. Las clases medias en cambio, tienen extraordinaria tendencia a concentrar su espíritu combatiendo en antagonismos internos y artificiales a menudo creados y siempre, alentados por la propaganda imperialista. Es evidente, que sectores cuya suerte, que está unida indisolublemente a la clase trabajadora, tiene su vista puesta, sin embargo, en la oligarquía que por su interrelación con el imperialismo está marginada de los anhelos y las necesidades nacionales.”

Carta de Juan Domingo Perón a Raúl Scalabrini Ortiz de 1958

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EL PENSAMIENTO VIVO DE JUAN DOMINGO PERÓN A PROPÓSITO DEL ESTATUTO DEL PEÓN RURAL

“Este estatuto tiende a solucionar posiblemente uno de los problemas más fundamentales de la política social argentina. La situación del peón en el país es de extraordinario desmedro para los hombres que trabajan en el campo. La Constitución del 53 abolió la esclavitud, pero lo hizo teóricamente porque no es menor la esclavitud de un hombre que en el año 44 trabajaba para ganar 12, 15 ó 30 pesos por mes. Y esa es la situación del peón. Se encuentra en una situación peor que la del esclavo, porque a éste el amo tenía la obligación de guardarlo cuando viejo, hasta que se muriera; en cambio al peón, cuando está viejo e inservible le da un chirlo como al mancarrón para que se muera en el campo o en el camino. Es una cuestión que ningún hombre que tenga sentimientos puede aceptar. Yo sé que el Estatuto del Peón ha sido, es y será resistido, pero sé también que ha sido, es y será indispensable establecerlo. No tomaremos medidas violentas para hacerlo ejecutar, pero queremos que entre esto en el ambiente de una vez y que, paulatinamente, vaya ejecutándoselo en la mejor forma posible, para que en nuestro país no exista en adelante, la vergüenza actual de que casi medio millón de hombres esté ganando menos de 45 pesos por mes, mal cobijados, mal vestidos y mal comidos.” (Declaraciones del coronel Perón en Conferencia de Prensa el 17/11/1944)

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EL PENSAMIENTO VIVO DE JUAN DOMINGO PERÓN SOBRE EL CAMBIO REVOLUCIONARIO

“Las fuerzas del orden, pero del orden nuevo, del orden revolucionario, del orden del cambio en profundidad, han de imponerse sobre las fuerzas del desorden entre las que se incluyen, por cierto, las del viejo orden de la explotación de las naciones por el imperialismo, y la explotación de los hombres por el imperialismo, y la explotación de los hombres por quienes son sus hermanos y debieran comportarse como tales.”

Discurso ante el Congreso de la Nación, 1ro de mayo de 1974, Día del Trabajador

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DISCURSO DE PERÓN POR CADENA NACIONAL DURANTE LA MAÑANA DEL 12 DE JUNIO DE 1974

El 11 de junio la CGT emite un comunicado denunciando las maniobras de empresarios que no respetaban los precios máximos y que provocaban desabastecimiento en artículos de primera necesidad, rompiendo el Pacto Social. Al día siguiente Perón realiza un discurso en el que dice:

"Como ha sido mi costumbre, hoy deseo hablar al pueblo argentino sin eufemismos y sin reservas mentales.

La información, como mi sentido de la realidad, me dicen que en el país está sucediendo algo anormal a lo que debe ser la marcha pacífica y serena de la tranquilidad.

Parte de esta intranquilidad obedece a causas reales; parte de ellas, se ocasionan en la provocación deliberada.

Existen, sin duda, factores negativos que provocan consecuencias a cuyas causas hay que ponerle remedio; pero ocurren también hechos que sólo obedecen a causas provocadas e invocadas al servicio de una campaña sicológica, con fines inconfesables, desarrollada ante la indiferencia de unos y la desaprensión de otros, pero que provocan un estado de cosas que si bien tienen un objetivo bastardo, no por eso dejan de perjudicar la confianza popular y la firme decisión que el país debe tener en la reconstrucción y liberación en que estamos empeñados. Así podríamos estar acercándonos a una lucha cruenta que algunos insensatos intentan provocar, en tanto el gobierno se esfuerza por evitarla.

Personalmente, he presenciado de cerca esa lucha y conozco sus efectos y sus consecuencias. Todos hablan de que las fuerzas foráneas e interiores trabajan para crear trabas a la decisión tomada, pero pocos se ponen al servicio en defensa de esa buena causa, y en ello no hablo de los opositores sino muy especialmente de los propios partidarios, que pocos hacen de efectivo para asegurar la pacificación y realización de lo que debe ser el empeño de los verdaderos argentinos, en las horas decisivas que nos tocan vivir.

Algunos, por mala intención, sirven a la perturbación; otros, lo hacen como idiotas útiles, pero muchos son los que a sabiendas, o sin darse cuenta, sirven a intereses que no son los del país.

Cuando el 21 de junio dije que volvía para servir lealmente a la patria, tal como lo hiciera toda mi vida, sabía claramente que enfrentábamos un proceso difícil y peligroso, pero también era consiente, entonces, como lo soy ahora, de que no podía rehuir mi responsabilidad frente al pueblo, que es la única fuerza en la que siempre he confiado para orientar y conducir los destinos del país.

Yo nunca engañé a ese pueblo, por quien siento un entrañable cariño. Ese es el sentimiento y la relación que me han dado fuerzas para seguir adelante, en medio de las diarias acechanzas y conjuras ridículas, tanto de quienes sueñan con un pasado imposible como de los que desean apurar las cosas. Yo vine al país para unir y no para fomentar la desunión entre los argentinos. Yo vine al país para lanzar un proceso de liberación nacional y no para consolidar la dependencia. Yo vine al país para brindarles seguridad a nuestros conciudadanos y lanzar una revolución en paz y armonía y no para permitir que vivan temerosos quienes están empeñados en la gran tarea de edificar el destino común. Yo vine para ayudar a reconstruir al hombre argentino, destruido por largos años de sometimiento político, económico y social.

Pero hay pequeñas sectas, perfectamente identificadas, con las que hasta el momento fuimos tolerantes, que se empeñan en obstruir nuestro proceso; son los que están saboteando nuestra independencia y nuestra independencia política exterior; son quienes intentan socavar las bases del acuerdo social, forjado para lanzar la Reconstrucción Nacional. Son esos mismos que quieren que volvamos a apagar los motores. Son también los que, malintencionadamente, interpretaron mis mensajes o simularon hacerlo para interferir luego la unidad para la reconstrucción, con una supuesta complacencia para con los enemigos de este proceso.

La unidad que propusimos tenía fines muy distintos a los que suponen esas mezquindades. Fue para concretar la liberación nacional y no para darles coraje a los enemigos de nuestra patria.

Esa unidad era y es para que el pueblo pueda hacer su voluntad sin obstáculos, y no para que permanentemente deban sortearse las jugarretas de quienes procuran impedir la concreción de los deseos de las grandes mayorías nacionales.

Por ello, creo que ha llegado la hora de reflexionar acerca de lo que está pasando en el país y depurar de malezas este proceso porque, de lo contrario, pueden esperarse horas muy aciagas para el porvenir de la República.

Como ustedes saben, nosotros propiciamos que el acuerdo entre trabajadores, los empresarios y el Estado, sirva de base para la política económica y social de nuestro Gobierno. Lo hicimos con la convicción de que es el mejor camino para lograr, con el aporte de todos, sacar adelante el país.

Todos los que firmaron en dos oportunidades ese acuerdo, sabían también que iban a ceder una parte de sus pretensiones, como contribución al proceso de la liberación nacional. Sin embargo, a pocos meses de asumir ese compromiso clave para el país, pareciera que algunos firmantes de la Gran Paritaria están empeñados en no cumplir con el acuerdo, y desean arrastrar al conjunto a que haga lo mismo.

Yo califico a quienes están en esa posición, como minorías irresponsables y los acuso de sabotear la Reconstrucción Nacional. No escapa a mi percepción la existencia de irregularidades, a las que procuraremos ponerle remedio cuanto antes.

Frente a esos irresponsables, sean empresarios o sindicalistas, creo que es mi deber pedirle al pueblo no sólo que los identifique claramente, sino también que los castigue como merecen todos los enemigos de la liberación nacional.

Por nuestra parte, quiero que se tenga la más plena certeza de que los funcionarios que hayan violado el acuerdo, tendrán su sanción. A este respecto, pido a todos los ciudadanos que denuncien ante la Secretaría de Gobierno de la Casa Rosada, toda irregularidad que conozcan en los órganos gubernamentales.

Tampoco es nuestro deseo que los vivos de siempre saque tajada del sacrificio de los demás. Los que hayan violado las normas salariales y de precios, como los que exijan más de lo que el proceso permite, tendrán que hacerse cargo de sus actos.

A mi juicio, quienes inducen al desorden, están promoviendo la contrarrevolución, y estoy seguro que el pueblo habrá de combatirlos, como siempre hace con sus enemigos. Sé positivamente que existen algunos problemas reales. ¿Cómo evitarlos, cuando estamos cambiando drásticamente las estructuras de la dependencia, montadas por los empleados de los poderes coloniales? Pero estoy convencido de que esos problemas tienen poco que ver con los que inventan los saboteadores del proceso.

Los que hace muchos años que estamos en esta labor, sabemos que un 80 o 90 por ciento de las cosas que se andan diciendo por ahí, son inventadas por los profesionales de la acción sicológica.

Algunos diarios oligarcas están insistiendo, por ejemplo, con el problema de la escasez y el mercado negro. Siempre que la economía está creciendo y se mejoran los ingresos del pueblo -como sucede desde que nos hicimos cargo del poder- hay escasez de productos y aparece el mercado negro. Lo que subsistirá hasta que la producción se ponga a tono con el aumento de la demanda.

Por otra parte, el gobierno ha fijado los precios, pero cuando se cobra más de los precios fijados, el que compra debe ser le encargado de hacerlos cumplir, ya que el gobierno no puede estar cuidando el bolsillo de los zonzos, que hacen el juego a los especuladores.

No hay que olvidar que los enemigos están preocupados por nuestras conquistas, no por nuestros problemas. Ellos se dan cuenta de que hemos nacionalizado los resortes básicos de la economía y que seguiremos en esa tarea sin fobia, pero hasta no dejar ningún engranaje decisivo en manos extranjeras.

En un año de gobierno, ellos advierten que el pueblo sabe, sin acudir a las recetas de miseria y dependencia, que mejoramos el salario real de los trabajadores, bajamos drásticamente la desocupación y aumentamos las reservas del país.

Esas sectas minoritarias han llegado a la histeria, y quieren que nos contagiemos para impedir que este proceso de cambio siga avanzando. Si esto sucede en lo económico, no deja de complementarse en lo político-social; no sería mucho avanzar en la autocrítica si dijéramos que, en muchas partes, los hombres de nuestro propio movimiento, en la función gubernamental, tienen la grave falla de sus enfrentamientos, ocasionados unas veces por bastardos intereses personales y otras por sectarismos incomprensibles. A todo ellos se suma la fiebre de la sucesión, de los que no comprenden que el único sucesor de Perón será el Pueblo Argentino que, en último análisis, será quien deba decidir.

Se ha lanzado a la calle el asunto de la televisión, cuando ya funcionaba una comisión de estudio en la que debía participar el Estado, sus legisladores, los sindicatos de esa especialidad y otros órganos interesados en la mejor solución.

Sus concesiones han vencido hace dos meses, como también ha vencido el plazo acordado a esa Comisión.

Sin embargo, el Poder Ejecutivo, que es quien debe decidir, ha mantenido una conducta prudente que, lejos de despertar intranquilidad, ha servido para que los órganos publicitarios, al servicio de otros intereses, que no son los del país, lanzaran las más incomprensibles versiones.

La Universidad es foco de semejantes insensateces. Querían su ley, la tienen y está en plena organización normalizadora. ¿A qué seguir agitando un asunto terminado en lo sustancial? ¿Cómo se explica que ello suceda, solamente, con fines extra universitarios? Esperamos los concursos para el profesorado. Será preciso asegurar que el resultado de ellos sea respetado y defendido por todos, como una garantía para que la Universidad, que valdrá tanto como sea el valor de su profesorado, pueda organizarse.

Yo, personalmente, he preparado un estudio sobre el Modelo Nacional, de acuerdo con nuestra doctrina. Ya se comienza a hablar de corporativismo, asunto en el que ni siquiera hemos pensado, aunque creemos justo que la representatividad sea un asunto fehaciente y real para todos los sectores de una comunidad organizada.

Podría seguir mencionando numerosas cuestiones que se agitan arbitrariamente con fines de perturbación político-social, pero sé que el pueblo argentino es lo suficiente mente perspicaz como para saber desentrañar la verdad.

Cuando acepté gobernar, lo hice pensando en que podría se útil al país, aunque ello me implicaba un gran sacrificio personal. Pero si llego a percibir el menor indicio que haga inútil este sacrificio, no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades. Con esto hago un llamado a todos los que anhelan la paz y la tranquilidad, como a los que comprometieron su responsabilidad al elegirme para presidir el Gobierno. Nadie podría entonces llamarse a engaño sobre lo que yo quería, porque en numerosas oportunidades vine anunciando mis intenciones y deseos en actos públicos en la patria, como en comunicaciones desde el exilio, que también tuvieron estado público. Si me eligieron, imagino que las apoyaban y coparticipaban, como consecuencia, en la responsabilidad de realizarlo. Sin el apoyo masivo de los que me eligieron y la complacencia de los que no lo hicieron, pero luego evidenciaron una gran comprensión y sentido de responsabilidad, no sólo no deseo seguir gobernando, sino que soy partidario que lo hagan los que puedan hacerlo mejor.

Una campaña sicológica de los elementos negativos de la nacionalidad, aliados a la acción foránea empeñada en anular el despegue argentino, no puede tener éxito si los bien intencionados no defeccionan y apoyan efectiva y dinamicamente al gobierno en sus realizaciones.

Este apoyo no debe ser pretoriano, sino inteligente y franco, apoyando lo bueno y señalando lo malo, ante quienes lo puedan remediar, pero no sumando la murmuración propia o la perturbación a los que la desarrollan en grupos que bien sabemos en lo que están.

Ya pasaron los días de exclamar «la vida por Perón», vivimos momentos en que es indispensable demostrar en hechos sinceros y fehacientes, que estamos dispuestos a servir al objetivo común de todos los argentinos, realizado en paz con un trabajo honrado y permanente, a la vez que neutralizando la acción de los enemigos de la patria, de afuera o de adentro, empeñados en impedir su reconstrucción y su liberación.

Duele en el alma y en el corazón, argentinos, tener que contemplar un sabotaje de pigmeos que no han llegado a comprender que los innegables éxitos de nuestra política internacional, que nos está llenando de ventajas y de prestigio en el mundo exterior, es parte de un patrimonio nacional que sólo un traidor a la patria puede combatir, cualesquiera sean las causas que lo impulsan.

Cuanto estamos haciendo por los intereses, el honor y el prestigio de la República ante todos los países del mundo, depende, en gran parte, del masivo apoyo de nuestro pueblo. Defeccionar en estos momentos, significaría renunciar a todo lo conquistado, para volver a ser una republiqueta sin dignidad y sin grandeza.

Por eso, cada uno que comparta las inquietudes y fines que perseguimos, no puede ser un testigo mudo de los acontecimientos, sino un protagonista activo y diligente en la defensa de los intereses comunes de los argentinos. Sólo los pueblos calificados con un alto índice de cultura política, pueden llegar a ser artífices de su propio destino.

Muchas gracias."

* * * * *

Enseguida se produce una reacción popular desde distintos sectores políticos y sindicales que  realizan una convocatoria a la Plaza de Mayo para apoyar al presidente. La CGT convoca a un paro general y la mayoría de los partidos, incluidos los de la oposición adhieren a la manifestación. La Plaza de Mayo se llena, renuncia el gabinete, por la tarde del mismo día, Perón habla ante la multitud reunida desde los balcones de la casa de gobierno, donde se despide del pueblo, quizás presintiendo lo que unos días después iba a suceder:

"YO LLEVO EN MIS OÍDOS LA MÁS MARAVILLOSA MÚSICA QUE, PARA MÍ, ES LA PALABRA DEL PUEBLO ARGENTINO"

"Compañeros:

Retempla mi espíritu estar en presencia de este pueblo que toma en sus manos la responsabilidad de defender la patria. Creo, también, que ha llegado la hora de que pongamos las cosas en claro. Estamos luchando por superar lo que nos han dejado en la República y, en esta lucha, no debe faltar un solo argentino que tenga el corazón bien templado.

Sabemos que tenemos enemigos que han comenzado a mostrar sus uñas. Pero también sabemos que tenemos a nuestro lado al pueblo, y cuando éste se decide a la lucha suele ser invencible.

Hoy es visible, en esta circunstancia de lucha, que tenemos a nuestro lado al pueblo, y nosotros no defendemos ni defenderemos jamás otra causa que no sea la causa del pueblo.

Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección; pero nosotros conocemos perfectamente bien nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin dejarnos influir por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda.

El Gobierno del Pueblo es manso y es tolerante, pero nuestros enemigos deben saber que tampoco somos tontos.

Mientras nosotros no descansamos para cumplir la misión que tenemos y responder a esa responsabilidad que el pueblo ha puesto sobre nuestros hombros, hay muchos que pretenden manejarnos con el engaño y con la violencia. Nosotros, frente al engaño y frente a la violencia, impondremos la verdad, que vale mucho más que eso. No queremos que nadie nos tema; queremos, en cambio, que nos comprendan. Cuando el pueblo tiene la persuasión de su destino, no hay nada que temer. Ni la verdad, ni el engaño, ni la violencia, ni ninguna otra circunstancia, podrá influir sobre este pueblo en un sentido negativo, como tampoco podrá influir sobre nosotros para que cambiemos una dirección que, sabemos, es la dirección de la Patria.

Sabemos que en esta acción tendremos que enfrentar a los malintencionados y a los aprovechados. Ni los que pretenden desviarnos, ni los especuladores, ni los aprovechados de todo orden, podrán, en estas circunstancias, medrar con la desgracia del pueblo.

Sabemos que en la marcha que hemos emprendido tropezaremos con muchos bandidos que nos querrán detener; pero, fuerte con el concurso organizado del pueblo nadie puede ser detenido por nadie.

Por eso deseo aprovechar esta oportunidad para pedirle a cada uno de ustedes que se transforme en un vigilante observador de todos estos hechos que quieran provocarse y que actúe de acuerdo con las circunstancias.

Cada uno de nosotros debe ser un realizador, pero ha de ser también un predicador y un agente de vigilancia y control para poder realizar la tarea, y neutralizar lo negativo que tienen los sectores que todavía no han comprendido y que tendrán que comprender.

Compañeros,

esta concentración popular me da el respaldo y la contestación a cuanto dije esta mañana.

Por eso deseo agradecerles la molestia que se han tomado de llegar hasta esta plaza.

Llevaré grabado en mi retina este maravilloso espectáculo, en que el pueblo trabajador de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires me trae el mensaje que yo necesito.

Compañeros,

con este agradecimiento quiero hacer llegar a todo el pueblo de la República nuestro deseo de seguir trabajando para reconstruir nuestro país y para liberarlo. Esas consignas, que más que mías son del pueblo argentino, las defenderemos hasta el último aliento.

Para finalizar, deseo que Dios derrame sobre ustedes todas las venturas y la felicidad que merecen. Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo.

Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino."

Publicado en: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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LA DEUDA EXTERNA QUE NORTEAMÉRICA HACE MEDIO SIGLO LE DEBE A ARGENTINA (Por "Descartes", Octubre 11 de 1951)

Descartes era el seudónimo de Perón y Democracia su diario. En ejercicio de sus primera y segunda presidencia, el Gral. Perón, escribió semanalmente y bajo el seudónimo de Descartes, una serie de artículos dedicados todos ellos a la temática de la política y la estrategia.

* * * * * *

Así paga el diablo

Dentro del campo de la economía internacional, los métodos del imperialismo capitalista no difieren de su conducta habitual. Deseamos presentar sólo dos casos de sus atropellos.

En 1945, cuando terminó la segunda guerra, Estados Unidos debía a la Argentina una crecida suma, producto de abastecimientos no compensados. Esos créditos fueron bloqueados al terminar la contienda. En otras palabras, el deudor se negaba a pagar, no cubría interés alguno y, entretanto, maniobraba con los precios en forma que ese crédito argentino bloqueado se "evaporaba" a la mitad.

Con esta maniobra el país fué estafado en una ingente suma. Nada pudimos hacer entonces porque, incluso, si reclamábamos nos decían que éramos "nazis".
Aunque despojados inicuamente, debimos emplear lo que nos quedaba en compras apresuradas para satisfacer necesidades apremiantes y cobrar de alguna manera, ante la amenaza de una "evaporación" progresiva de los saldos. Fue entonces cuando se acusó al gobierno de gastar apresuradamente nuestro saldo en dólares.
! De no haber sido así ! ...
Este fué un simple caso de despojo; el que mencionaremos a continuación es todo un chantaje agresivo.

En 1946 la deuda de los Estados Unidos era aproximadamente de dos mil millones, y la de Gran Bretaña, de unos tres mil quinientos (117 millones de libras). La Argentina, acreedora de ambos, dispuso emplear tales saldos en la adquisición de manufacturas indispensables. Fué así que procedió a disponer del oro y dólares acumulados, al tiempo que gestionaba el desbloqueo de los saldos en libras esterlinas. Lo primero pudo realizarse a duras penas, como mencionamos antes, a costa de uno de los fraudes más abominables que registra la historia de las relaciones económicas internacionales. Lo segundo se estableció al firmar solemnemente dos tratados sucesivos con el gobierno de S.M. Británica, en los cuales éste se comprometía a mantener la convertibilidad de la libra esterlina.
....
Para Argentina, celosa cumplidora de sus pactos y compromisos internacionales, era inconcebible el pensamiento que el Gobierno de Su Majestad Británica, comprometido en acuerdos y pactos solemmnes a mantener la convertibilidad de las libras bloqueadas, pudiera unilateralmente violar los compromisos. Sin embargo, a mediados de 1947, decreta unilateralmente la cesación de tal obligación financiera. En ellos se ve la mano intencionada de ciertos círculos estadounidenses, pues no es un secreto para nadie que tal medida no pudo ser tomada por el gobierno inglés sin el acuerdo o la presión mencionada.
....
Se trataba intencionalmente de perjudicar a la Argentina en su crédito, haciéndola aparecer como deudora morosa y, en consecuencia, cortarle el crédito y difamarla por todos los medios.

Pero aquí no termina este caso inaudito de irresponsabilidad e injusticia. La cesación de la convertibilidad de la libra esterlina fué casi paralela al anuncio del Plan Marshall, que, según se comprometió y consta en actas del parlamento yanqui, habría de constituir un plan de recuperación mundial que favorecería por igual a todos.

Latinoamérica y en especial Argentina jugarían un papel especial. En los cálculos de la administración yanqui (de acuerdo con documentos oficiales debatidos en su Senado) consta la decisión de adquirir en nuestro país más de mil millones de dólares en productos necesarios a la rehabilitación económica de Europa. Apremiados por nuestro gobierno, la embajada de los Estados Unidos y los personeros de la E.C.A. aseguraron a nuestro gobierno, con toda clase de garantías verbales, en el sentido de colocar en nuestro país elevadas órdenes de compra, solicitándonos a la vez que se reservara a tal efecto toda nuestra producción.
....
Aprobado el Plan Marshall, llegó a Buenos Aires el señor Hensel, representante del mismo, y ante el estupor del gobierno argentino y del propio embajador de los Estados Unidos, señor Bruce, manifiesta que tal plan es simplemente financiero y que en la Argentina no se compraría nada. Se había consumado el más triste episodio de mala fe, del incumplimiento y de la falsedad internacionales.
....
En conclusión: queda claramente expuesto que las maquinarias del supercapitalismo internacional, no satisfecho con despojar a otras naciones de recursos indispensables para su desarrollo económico, mediante la inflación provocada; no conforme con la violación arbitraria de la palabra empeñada en documentos solemnes; no contento con el incumplimiento sistemático de las promesas y de las obligaciones formales de sus representantes, miente, miente descaradamente cuando pretende tergiversar la clara posición argentina, que ha resistido su bloqueo, su presión, su sabotaje y su difamación sistemática.

Extractado de "Descartes - Política y estrategia (No ataco, critico)", Buenos Aires

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1952 - DISCURSO DE PERÓN CONTRA EL AGIO Y LA ESPECULACIÓN

Día del Trabajador - Plaza de Mayo

Compañeros:
Desde hace tiempo vengo diciendo que está llegando la hora de los pueblos. Y me siento inmensamente feliz frente a esta grandiosa asamblea, porque observo que este pueblo es digno de esa hora y porque veo que este pueblo está capacitado para realizar lo que esa hora impone a los países.

Los hombres que, como yo, viven solamente para el pueblo, necesitan de esa solidaridad. Por eso siempre que yo he hablado al pueblo, más que órdenes, he impartido consejos. Un presidente que aconseja, más que presidente es un amigo, y eso es, precisamente, lo que yo quiero ser de mi pueblo: un amigo.

Cumpliendo siempre la primera verdad establecida en nuestro catecismo peronista, que dice que la verdadera democracia consiste en que el gobierno haga solamente lo que el pueblo quiere y defienda un solo interés: el del pueblo.

Yo no tengo dudas de que cada uno de ustedes sabe que acepté el sacrificio de una segunda presidencia confiando solamente en que la Providencia habría de permitirme completar una obra que en la primera presidencia no pudo ser completada. Y la acepté, por sobre todas las cosas, porque tenía la convicción absoluta de que este maravilloso pueblo argentino, lo mejor que tenemos en esta patria tan querida, habría de poner el hombro a esa realización y dar su apoyo.

Compañeros: Lo que más pesa para los hombres de conciencia es la responsabilidad, nadie puede imaginar el peso ciclópeo de la responsabilidad de realizar, con bien, los destinos del pueblo y los destinos de la Patria. pero ese inmenso peso de la responsabilidad puede repartirse proporcionalmente cuando se gobierna un pueblo conciente de esa responsabilidad, anhelante de cumplirla hasta en el más humilde acto de su vida privada.

Sin ese apoyo ningún gobernante podrá realizar cumplidamente sus designios, ni ningún hombre de la tierra podrá realizar los anhelos ni la felicidad de su pueblo. Por esa razón, desde que estoy en el Gobierno vengo reclamando la ayuda de cada argentino, porque cuando me eligieron y me hicieron responsable de los destinos de la Nación, cada uno de los que me votó compartió conmigo la responsabilidad al haberme designado.

Compañeros: Esto es lo único que he reclamado y reclamo del pueblo de la República. Miles de salvadores llegan siempre hasta los gobernantes. Todos proponen medidas para salvar a la patria; pero, señores, ese es un síntoma de ignorancia y de ineptitud. A la patria la salva una sola entidad: el pueblo.
Las patrias se salvan o se hunden por la acción de sus pueblos. Los hombres que tenemos la responsabilidad del Gobierno, sin el pueblo somos ineficaces, inoperantes e intrascendentes.

Hace pocos días dije al pueblo de la República, desde esta misma casa, que era menester que nos pusiéramos a trabajar concientemente para derribar las causas de la inequitud creada a raíz de la especulación, de la explotación del agio por los malos comerciantes. En esto, compañeros, ha habido siempre falsos mirajes producidos por los intereses.

El que no quiere molestarse en nada dice que el Gobierno haga bajar los precios: el comerciante que quiere robar dice que lo que corresponde es dejar los precios libres. En esto, cada uno trabaja en cierta medida por su cuenta.

He repetido hasta el cansancio que en esta etapa de la economía argentina es indispensable que establezcamos un control de los precios, no sólo por el gobierno y los inspectores, sino por cada uno de los que compran, que es el mejor inspector que defiende su bolsillo. Y para los comerciantes que quieren los precios libres, he explicado hasta el cansancio que tal libertad de precios por el momento no puede establecerse; bastaría un rápido análisis. (Se oye una explosión)

Compañeros: Estos, los mismos que hacen circular rumores todos los días, parece que hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba. Ustedes ven que cuando yo, desde aquí, anuncié que se trataba de un plan preparado y en ejecución, no me faltaban razones para anunciarlo.

Compañeros: Podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan con la suya, y de esto, compañeros, yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de ir individualizando a cada uno de los culpables de estos actos y les hemos de ir aplicando las sanciones que les correspondan.

Compañeros: Creo que, según se puede ir observando, vamos a tener que volver a la época de andar con el alambre de fardo en el bolsillo.

(La multitud aclama: Perón, Perón, Perón y dice ¡Leña! ¡Leña!).

Eso de la leña que ustedes me aconsejan ¿por qué no empiezan ustedes a darla?

Compañeros: Estamos en un momento en que todos debemos de preocuparnos seriamente, porque la canalla no descansa, porque están apoyados desde el exterior.
Decía que es menester velar en cada puesto con el fusil al brazo. Es menester que cada ciudadano se convierta en un observador minucioso y permanente porque la lucha es subrepticia.

No vamos a tener un enemigo enfrente: colocan la bomba y se van. Aumentan los precios y se hacen los angelitos. Organizan la falta de carne y dicen que ellos no tienen la culpa. Al contrario, por ahí, en un diario, sacan un artículo diciendo que ellos, en apoyo del Gobierno, quieren que venga la carne, pero la carne no viene.

Todo esto nos está demostrando que se trata de una guerra psicológica organizada y dirigida desde el exterior, con agentes en lo interno. Hay que buscar a esos agentes, que se pueden encontrar si uno está atento, y donde se los encuentre, colgarlos en un árbol.

Con referencia a los especuladores, ellos son elementos coadyuvantes y cooperantes de esta acción. El gobierno está decidido a hacer cumplir los precios aunque tenga que colgarlos a todos. Y ustedes ven que tan pronto se ha comenzado, y el pueblo ha comenzado a cooperar, los precios han bajado un 25 por ciento. Eso quiere decir que, por lo menos, estaban robando un 25 por ciento.

Han de bajar al precio oficial calculado, porque eso les da los beneficios que ellos merecen por su trabajo. No queremos ser injustos con nadie. Ellos tienen derecho a ganar, pero no tienen derecho a robar.

Sé también que algunos empleados públicos, inspectores y algunos funcionarios pueden estar complicados en esas maniobras. Si esto sucede, no he de tener inconveniente en entregarlos a la justicia en el mismo momento que se lo compruebe; pero, compañeros, quiero decirles que las organizaciones, nuestros partidos políticos y cada ciudadano de la República tienen en estos momentos la responsabilidad de enfrentar con hombría y con decisión todo ataque llevado subrepticiamente a la República. El Gobierno, el Estado y el Pueblo unidos son invencibles, sólo falta que nos decidamos a realizar.

Yo puedo asegurar, compañeros, que la situación económica del país no ha sido nunca mejor que ahora; puedo asegurar que el dominio político que el Gobierno tiene en estos momentos asegura poder proceder de la manera que se le ocurra, pero no estamos nosotros para amparar la injusticia de nadie, sino para asegurar la justicia de todos los argentinos. Por esa razón el Gobierno ha de proceder con justicia, con serena justicia, pero con indestructible decisión y rigor contra los que infrinjan la ley.

Yo no podría pedirle al pueblo el apoyo para otra cosa, pero para eso le pido y deseo el apoyo total y sincero del pueblo. Ese apoyo ha de ser para combatir a los malos argentinos y para combatir también a los malos peronistas y a muchos que se mueven entre nosotros disfrazados de peronistas. Para eso, especialmente, necesitamos el apoyo del pueblo, el apoyo desinteresado, el apoyo sincero, el apoyo que nos pueda llevar a una depuración de la República y a una depuración de nuestras propias fuerzas.

En este orden de cosas la ley debe ser inflexible: al honesto hay que defenderlo hasta morir; al deshonesto hay que meterlo en la cárcel cuanto antes. De la misma manera los comerciantes, los industriales honestos, serán apoyados por el Estado, pero los deshonestos irán como los otros deshonestos, a la cárcel cuanto antes.

Señores: aunque parezca ingenuo que yo haga el último llamado a los opositores, para que en vez de poner bombas se pongan a trabajar en favor de la República, a pesar de las bombas, a pesar de los rumores, si algún dia demuestran que sirven para algo, si algún día demuestran que pueden trabajar en algo útil para la República, les vamos a perdonar todas las hechas.

Compañeros: yo deseo terminar estas palabras, un tanto deshilvanadas por las numerosas interrupciones, las bombas y las otras yerbas, haciendo una aclaración que cuadra a los sentimientos más puros y más profundos de mi corazón. Quizás en el fragor de la lucha haya dejado escapar alguna expresión de desaliento.

Yo no soy de los hombres que se desalientan, a pesar de la legión de bienintencionados y de malintencionados que golpean permanentemente sobre mi espíritu y mi sistema nervioso. Yo nos soy de los hombres que se desalientan desfilando, como lo hacen entre una legión de aduladores y una legión de alcahuetes. Si eso pudiera desalentarme, si mediante eso pudiera algún día llegar a perder la fe inquebrantable que tengo en mi pueblo, habría dejado de ser JUAN PERON.

Por eso debo anunciarles a todos los compañeros, especialmente trabajadores, que para nuestro movimiento comienza una etapa nueva, una etapa que ha de ser de depuración, una etapa que ha de ser de energía terrible para los que sigan oponiéndose a nuestro trabajo. Si para terminar con los malos de adentro y con los malos de afuera, si para terminar con los deshonestos y con los malvados es menester que cargue ante la historia con el título de tirano, lo haré con mucho gusto.

Hasta ahora he empleado la persuasión; en adelante emplearé represión, y quiera Dios que las circunstancias no me lleven a tener que emplear las penas más terribles. Es, compañeros, para esta nueva cruzada que los necesito a ustedes más que nunca.

Compañeros: como en las horas más críticas de nuestra lucha en 1945, pediré a todos los compañeros que, como entonces, estén activos y vigilantes; pediré a todos que vayan al trabajo confiados y decididos. Todos los problemas que puedan presentarse, se resuelven produciendo. A esos bandidos los vamos a derrotar produciendo, y a los canallas de afuera los vamos a vencer produciendo. Por eso, hoy como siempre la consigna de los trabajadores argentinos ha de ser: producir, producir, producir.

(La multitud prorrumpe en exclamaciones: ¡La vida por Perón! ¡La vida por Perón!).

Para terminar, compañeros, yo solamente les pido a ustedes que sigan actuando como lo viene haciendo hasta este momento. Les agradezco esta maravillosa concentración, que es la fuerza viva de nuestro movimiento, y les ruego que se retiren tranquilos, confiados en que yo he de saber hacer las cosas como las he sabido hacer hasta ahora, que esto lo he de remediar sin hesitaciones y sin nerviosidades, con frialdad, pero con una energía tremenda cuando sea necesario.

Regresen a sus casas pensando en que nos hemos decidido hace casi diez años por asegurar la felicidad de nuestro pueblo y la grandeza de la Nación. Piensen que a estos objetivos llegaremos a través de la independencia económica, de la justicia social y de la soberanía política.

Y cuando yo, para mantener enastadas cualquiera de esas banderas, los necesite a ustedes, los llamaré y les daré los medios para hacer triunfar nuestras ideas.

Finalmente, compañeros, al agradecerles nuevamente la prueba de solidaridad, quiero que lleven a sus casas, como un homenaje de un humilde ciudadano trabajador como ustedes, un abrazo muy fuerte que les doy sobre mi corazón.

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CONTUNDENTE CARTA DE PERÓN A ARAMBURU EN RESPUESTA A DECLARACIONES PERIODÍSTICAS
(Un documento sobre el pensamiento de Perón)

República de Panamá, 5 de marzo de 1956.
Al General Aramburu. Buenos Aires

He leído en un reportaje, que Ud. se ha permitido decir que soy un cobarde porque ordené la suspensión de una lucha en la que tenía todas las probabilidades de vencer. Usted no podrá comprender jamás cuánto carácter y cuánto valor hay que tener para producir gestos semejantes. Para usted, hacer matar a los demás, en defensa de la propia persona y de las propias ambiciones, es una acción distinguida de valor.

Para mí, el valor no consiste —ni consistirá nunca— en hacer matar a los otros. Esa idea sólo puede pertenecer a los egoístas y a los ignorantes como usted. Tampoco el valor está en hacer asesinar a obreros inocentes o indefensos, como lo han hecho ustedes en Buenos Aires, Rosario, Avellaneda, Berisso, etc. Esa clase de valor pertenece a los asesinos y a los bandidos cuando cuentan con la impunidad. No es valor atropellar los hogares humildes argentinos, vejando mujeres y humillando ancianos, escudados en una banda de asaltantes y sicarios asalariados, detrás de la cual ustedes esconden su propio miedo.

Si tiene dudas sobre mi valor personal, que no consiste como usted supone en hacer que se maten los demás, el País tiene muchas fronteras; lo esperaré en cualquiera de ellas para que me demuestre que usted es más valiente que yo. Lleve sus armas, porque el valor a que me refiero, sólo se demuestra frente a otro hombre y no utilizando las armas de la Patria para hacer asesinar a sus hermanos. Y sepa para siempre que el valor se demuestra personalmente y que, por ser una virtud, no puede delegarse. Hágalo, sólo así me podría probar que no es la gallina que siempre conocí.

Si usted no lo hace y el pueblo no lo cuelga, como merece y espero, por salvaje, por bruto y por ignorante, algún día nos encontraremos. Allí, le haré tragar su lengua de irresponsable.

Juan Perón, General.
Comando Nacional del Partido Peronista

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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CARTAS DE JUAN DOMINGO PERÓN A RAIMUNDO ONGARO


Madrid, 5 de abril de 1968
Señor Don Raimundo Ongaro
Buenos Aires


Mi querido compañero y amigo:

Por las informaciones y noticias, he seguido el desarrollo de los acontecimientos ocurridos alrededor del Congreso de la CGT y deseo hacerle llegar, junto con mi saludo más afectuoso, mis felicitaciones más cordiales, que le ruego haga extensivas a todos los compañeros que participaron en esa acción, que no solo ha salvado el honor peronista, sino que también ha permitido comprobar fehacientemente la conducta de los que, con diversos pretextos, se encuentran traicionando a los trabajadores y al Movimiento.

Espero que esta elocuente evidencia convenza a los demás compañeros y a la masa popular sobre los verdaderos valores de algunos dirigentes, como asimismo puedan discernir con claridad entre los que sirven y los que son solo simuladores que no persiguen otro fin que sus intereses personales, en procura de una riqueza tan infamante como sus procedimientos. No se ha puesto menos en evidencia la actitud gubernamental que sigue utilizando la corrupción más despreciable en complicidad con los que se avienen a ello con fines de lucro.

Hay una virtud contra la que el dirigente no puede delinquir: la lealtad que debe a la base. Y, cuando olvidando la misión que ha recibido y traicionando sus deberes esenciales, se lanza a la conquista del dinero, poco tarda en quedar destruido por sus propios malos procedimientos. Una cosa es la habilidad en la dirección y otra muy distinta el procedimiento tortuoso con fines inconfesables. Como una cosa es el error o la incapacidad y otra muy distinta la mala intención, obediente a mezquinos intereses. De todo se ha visto en esta oportunidad, pero no es difícil diferenciar los que puedan haberse equivocado, de los que están en otra cosa muy distinta.

Yo, que como siempre, me mantengo al margen de los problemas internos del sindicalismo, porque creo que éstos deben ser resueltos por las respectivas organizaciones, no puedo menos que percibir con extrañeza y con dolor la falta de solidaridad provocada por unos cuantos malintencionados, en complicidad con organismos oficiales que, teniendo la obligación de portarse bien, no escatiman medios para provocar la destrucción de la organización sindical argentina. Y, si por la situación esto puede explicarse, lo que resulta inexplicable es que haya dirigentes que traicionando su deber, se presten para esa destrucción.

El tiempo será el mejor juez y el mejor testigo porque las infamias pueden cometerse: lo difícil es borrarlas. Llegará un día en que cada uno deba rendir cuentas de sus acciones. Mientras tanto responderán ante su conciencia. Le ruego salude a los compañeros.

Un gran abrazo.

 

* * * * *

 

Madrid, 27 de junio de 1968
Señor Don Raimundo Ongaro
Buenos Aires.


Querido compañero:

Desde el comienzo de las actividades sindicales de la CGT que Usted encabeza, he venido observando un cambio radical en la conducta de las organizaciones sindicales. Es indudable que la inacción suicida que caracterizó a la etapa anterior, como consecuencia de la descomposición moral de un numeroso grupo de dirigentes sindicales que, en vez de cumplir con su misión, se dedicaron a especular desdorosamente con su cargo, ha sido la causa que más ha gravitado en el desastre de la conducción de la Clase Trabajadora y, en consecuencia, el remedio no puede ser otro que reemplazar a esos dirigentes con hombres que vuelvan por las virtudes esenciales, sin las cuales es imposible toda actividad constructiva.

Realizado lo anterior, se podrá comenzar una lucha activa y exitosa, mediante la cual se devuelva a la masa popular el dinamismo indispensable que nuestra masa ha perdido como consecuencia de su falta de confianza en sus dirigentes. El último Primero de Mayo ha sido sólo un síntoma de tal regeneración, después de varios aniversarios opacos y decepcionantes. Sin la intervención de la masa, convenientemente conducida por dirigentes prestigiosos, ninguna lucha en el campo sindical puede llegar a nada, como no sea el desánimo y la resignación que en los momentos actuales representan el desastre.

En 1945 la situación era similar a la que hoy les toca vivir a los trabajadores argentinos, pero teníamos una juventud entusiasta y decidida que fue capaz de realizar un 17 de octubre. Me temo que en estos momentos tal juventud no exista, no porque no haya jóvenes y hombres valientes y decididos, tampoco porque esa juventud no esté movida como en 1945 por ideales constructivos, sino porque carecen de conducción y encuadramiento apropiados, que sean capaces de llevarlos al éxito. Las masas populares no valen por su número solamente, sino y preponderantemente por la calidad de sus dirigentes.

En su actividad intuyo los fines que la inspiran y los objetivos que persigue en los sentidos indicados. Por eso deseo hacerle llegar mi enhorabuena. Usted es el primer dirigente contemporáneo que puede conseguir movilizar la masa hasta ahora inactiva y perezosa, y ello es debido a sus valores espirituales. Persista sin desmayos en ello y realizará lo que los peronistas venimos anhelando desde hace ya más de doce años. De la frustración sólo se puede salir mediante la acción decidida de dirigentes que, poseyendo las virtudes esenciales, sean capaces de movilizar la masa y lanzarla a la lucha con la firme voluntad de vencer.

He querido hacerle llegar, junto con mi saludo más afectuoso, estas pocas palabras de estímulo que nacen de mi más pura sinceridad y que quieren hacerle llegar también mis felicitaciones.

Un gran abrazo.


* * * * *

 

Madrid, 12 de setiembre de 1969.
Al Sr. Raimundo J. Ongaro
Buenos Aires

Mi querido compañero y amigo:

Comienzo por pedirle disculpas por contestar recién su carta, pero, como es costumbre en Europa y especialmente en España, he estado ausente de Madrid durante el mes de agosto. Le agradezco mucho su recuerdo y su saludo así como las informaciones que me hace llegar, como lamento la situación en que se lo tiene con la vana intención de quebrantar su decisión y empeño de lucha por la liberación de la Patria y del Pueblo argentino.

A pesar de la lentitud con que llegan aquí las noticias, conozco perfectamente la prisión que, junto con usted, sufren muchos compañeros, como consecuencia de la lucha por la liberación que, con tanta decisión como valor, realizan. No pasan para mí desapercibidas las actividades populares que encabezan, única manera de llevar adelante una lucha que ya ha pasado a ser la acción de todo el Pueblo. Por eso deseo hacerles llegar, junto con mi solidaridad, mis deseos por una pronta liberación del atropello inaudito de una dictadura moribunda.

Cuando los pueblos reaccionan, como ha reaccionado ya el nuestro, es deber de todo dirigente estar con él. En tales circunstancias mantenerse en la inactividad, es perder el derecho de conducirlo. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que los sucesos circunstanciales sólo pueden producir éxitos también circunstanciales. Los éxitos permanentes y consolidados sólo se pueden lograr por una acción de conjunto y permanente y, si bien las acciones esporádicas deben ser convenientemente aprovechadas, en caso alguno deben arrastrarnos a proceder fuera de lo que es la necesidad orgánica funcional.

Cualesquiera hayan sido las circunstancias han cumplido ustedes con el elemental deber de todo dirigente peronista: estar con el Pueblo y luchar por él. Por eso, si sufren ahora la dureza de la cárcel, es una de las prisiones que honran al ciudadano, cuando éste también ennoblece su condición de tal. La Nación vive horas de decisión y a la juventud que ustedes representan, le corresponde el esfuerzo humano y patriótico en procura de la liberación que el Pueblo reclama. Desertar de ese deber no se podrá justificar.

Yo le ruego que haga llegar a todos los compañeros detenidos, junto con mi solidaridad, mi más afectuoso saludo y encomio. Cuando se lucha por la causa que a ustedes los mueve nada puede ser más honroso que el sacrificio. Con lo que está pasando en el país, pienso que está llegando la hora de la "Guerra Revolucionaria", de la que Brasil y Uruguay nos están dando el ejemplo pero, para ello es necesario alcanzar una organización casi perfecta. Esta modalidad de la lucha popular, que no es original ni nueva, es la guerra de guerrillas llevada a los centros urbanos y realizada allí con toda clase de recursos en procura de desgastar al poder para imponerle una decisión incruenta si es posible y si no violenta. Es una acción lenta y larga en la que se necesita más de la perseverancia.

La violencia dictatorial, empleada como sistema les llevará indefectiblemente a eso. La ceguera de los hombres que han usurpado el poder en la Argentina presagia duros días de lucha en que la violencia irá reemplazando paulatinamente a toda otra acción, pero es preciso que recuerden los que no tienen la fuerza, que sólo pueden vencer con la habilidad, la organización y la conducción acertada.

Le ruego que salude a los compañeros. Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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1974 - ENTREVISTA A JUAN DOMINGO PERÓN (Revista Crisis)

Pino Solanas y Octavio Getino

A mediados de 1971 Fernando Solanas y Octavio Getino realizaron para el grupo Cine Liberación un largo reportaje a Juan Perón. Se trataba de una singular experiencia cinematográfica: un trabajo para que las bases del movimiento justicialista pudieran elaborar y discutir con su máximo dirigente, una actualización política y doctrinaria para la toma del poder. La película, de dos horas cuarenta minutos, incluye fragmentos musicales y fotomontaje en las primeras secuencias. De allí en adelante, sólo el general Perón explicitando la doctrina y la práctica del movimiento justicialista. Este material fue exhibido, legal o clandestinamente, en sindicatos, reuniones de militantes, agrupaciones estudiantiles. Incluye dos cortes para posibilitar la discusión entre los espectadores.Crisis ofrece fragmentos del guión en la convicción de que tanto la experiencia cinematográfica como la palabra del dirigente justicialista son de singular importancia. En particular hoy, a casi tres años de realizado el film. Hoy, en los días siguientes que Perón anunciaba. 

* * * * *

Parte I 

El justicialismo, la unidad y la identificación del enemigo

SOLANAS: Nuestra liberación es inseparable de la Liberación Continental. ¿Debemos coordinar también esta lucha con la de Asia y África? ¿Es esta lucha del Tercer Mundo la que puede universalizar la liberación del hombre? 

PERÓN: ¡Natural! Es el Tercer Mundo, y hoy nosotros, los que trabajamos dentro de esta línea, estamos en el Tercer Mundo, y estamos conectados con la idea de la Liberación del Continente, trabajamos para eso. Y creemos que la juventud, la gente del futuro, debe aferrarse a esa posición, porque esa será la posición del futuro.

SOLANAS: Esta concepción, digamos, esta vocación independentista y liberadora, ¿es también continuidad de las viejas vocaciones nacionales, la "Guerra Patria"? 

PERÓN: ¡Y... natural, natural! En nuestro país no es un secreto para nadie que el imperio inglés se fundó sobre los despojos del imperio español. Nosotros, colonia española, pasamos a ser colonia inglesa. Por eso en la Argentina ha habido una línea anglosajona y una línea hispánica. La línea hispánica ha sido la que siguió con la idea independentista, la otra es la línea colonial. Y en nuestro país, la línea nuestra es la línea de, diremos, de la Primera Junta, que era independentista. Rosas, que defendió eso: Irigoyen, que fue otro hombre que defendió también. Y Perón. Todos los demás gobiernos argentinos han pertenecido a la línea anglosajona y la han servido, de una manera directa e indirecta. De manera que todo esto tiene una continuidad histórica en el mundo. Pero tiene también, en cada país, una continuidad histórica, porque los países están viviendo el reflejo del resto del mundo.
Ya en el año 1949 dije, con motivo del Tratado de Complementación Económica -que tenía por finalidad constituir una comunidad económica latinoamericana con fines de integración continental-, que el año 2000 nos encontrará unidos o dominados. Pero han pasado los años. Y hoy vemos auspiciosamente surgir revoluciones salvadoras en varios países hermanos del continente: Cuba, Chile, Perú, son dignos espejos en los que han de mirarse muchos otros latinoamericanos que luchan por la liberación. Ahora es preciso que, sin pérdida de tiempo, se unan férreamente para conformar una integración que nos lleve de una buena vez a constituir la Patria Grande que la historia está demandando desde hace casi dos siglos. Y por la que debemos luchar todos los que anhelamos que nuestros actuales países dejen de ser factorías del imperialismo y tomen de una vez el camino de grandeza que nos corresponde por derecho propio.
El futuro de un mundo superpoblado y superindustrializado será de los que dispongan de mayores reservas de comida y de materia prima. Pero la historia prueba que tales reservas son solución sólo si se las sabe y se las quiere defender contra el atropello abierto o disimulado de los imperialistas.

GETINO: ¿Qué es lo que define, hoy, en la Argentina, a una persona como peronista? 

PERÓN: Peronista, para mí, como conductor del Movimiento, es todo aquel que cumple la ideología y la doctrina peronista. Por otra parte nosotros esto lo hemos aclarado bien en el Movimiento: hay un decálogo peronista, donde dice cuáles son las diez condiciones básicas que debe llenar un hombre para ser, sentir y poderse decir peronista. En ese sentido, con todo lo que ha pasado en el país, yo pienso que habrá un sector malintencionado, pero más que nada ha sido un sector desaprensivo e ignorante. Y el bruto es siempre peor que el malo, porque el malo suele tener remedio, el bruto no. He visto malos que se han vuelto buenos, jamás un bruto que se haya vuelto inteligente. De manera que todo esto que uno va echando a la balanza, en la apreciación de los hombres, debe servirle para calificar y para compensar; eso es conducción. Los hombres son útiles en la medida de su capacidad y su buena intención. El hombre bien intencionado, aun cuando no sea muy capaz, suele servir.
Es indudable que el hombre no puede ser perfecto, entonces tiene sus pasiones y tiene sus intereses. Las pasiones y los intereses individuales son los que desvían y deforman la actuación peronista. Porque no podemos pedir que en cada peronista haya un santo o un héroe, ésos no salen todos los días. Es bastante con que sea un hombre con sentido y con sentimientos peronistas. Es lo más que podemos exigir.

Un hombre de nuestro Movimiento podrá tener cualquier defecto, pero el más grave de todos será no ser un hombre del pueblo.
El Movimiento Peronista es de todos los que lo formamos y dependemos. Y allí radica el derecho que cada peronista tiene de sentir y de pensar para el beneficio común, como lo establece un viejo apotegma peronista: "Que todos sean artífices del destino común, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie". Los hombres que vengan al peronismo deben hacerlo con la voluntad decidida de poner todos los días algo de su parte para ennoblecerlo y dignificarlo.

Eso es, en pocas palabras, y en síntesis, el Movimiento Justicialista. El Movimiento tiene enemigos de afuera y enemigos de adentro: quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo es un traidor. Quien lucha contra el enemigo y por la causa del pueblo es un compañero. Y quien lucha contra un compañero es un enemigo o un traidor.
Dice Mao Tsé-Tung que el que lucha contra un compañero es que se ha pasado al bando contrario. Esto lo hemos observado todos, no hay peronista que no haya observado este tipo de disidencia sospechosa, pero más que nada negativa, para el trabajo de conjunto que debemos realizar.
Ahora, hay que tener en cuenta que cuando aparece un hombre de nuestro Movimiento que lucha contra otro hombre de nuestro Movimiento puede ser lo que dice Mao, "que se haya pasado al bando contrario". Pero generalmente defiende un interés, no un ideal, porque el que defiende un ideal no puede tener controversias con otro que defiende el mismo ideal. Es que en la política, además de los ideales, juegan los intereses, desgraciadamente. Y hay horas distintas en la política: en 1955 fue la hora de los enanos; 1971 es la hora de los logreros. Entonces, naturalmente, son esos intereses los que han venido y siguen jugando. Pero el peronismo debe darse cuenta de que cualesquiera que sean sus intereses no deben estar sobre el ideal que todos defendemos y por el cual todos debemos luchar, porque el Justicialismo creó un apotegma que dice que "para un peronista no puede ni debe haber nada mejor que otro peronista". Entonces, ¡Cómo es posible que quien está en la misma lucha esté luchando contra otro peronista, cuando tiene un enemigo contra quien naturalmente debe luchar!

SOLANAS: ¿Cómo identificamos al aliado y al enemigo? Usted definió al compañero y al traidor; ¿Puede definir al aliado? 

PERÓN: Bueno, un aliado es el que trabaja por la misma causa que trabajamos nosotros. También lo dice Mao: "Lo primero que el hombre ha de discernir cuando conduce es establecer claramente cuáles son sus amigos y cuáles sus enemigos", y dedicarse después, esto ya no lo dice Mao, lo digo yo, al amigo; al amigo, todo; al enemigo, ni justicia. Porque en esto no se puede tener dualidades. Todo el que lucha por la misma causa que luchamos nosotros es un compañero de lucha, piense como piense. Y sobre todo, nosotros no tenemos que tener suspicacias en este sentido, porque ninguno de los grupos que se incorporan al peronismo, con buenas y otras veces peligrosas intenciones, nos harán peligrar a nosotros. Porque todavía nadie ha conseguido teñir el océano con un frasco de tinta. En toda la marcha de nuestro Movimiento hemos demostrado que no ha habido fuerza política capaz de enfrentarse con nosotros, y en el futuro habrá menos, porque hoy ya esas cosas se están esclareciendo convenientemente como para que cada argentino pueda pensar lo que le conviene al país. Ahora, indudablemente quizá eso no sea lo que le convenga a él. Por la, diremos, compartimentación de intereses. Pero lo que le interesa y conviene al país es indudablemente la realización de nuestras ideas, y no las que acaban de fracasar a través de esta dura, amarga y triste experiencia de dieciséis años de desorganización, de desgobierno, de injusticia y de arbitrariedad.

Los enemigos de la patria son los enemigos del pueblo. La Argentina actual es un satélite del imperialismo yanqui y su gobierno está al servicio de la oligarquía y de la burguesía. Su pueblo, lógicamente, está tan en contra del imperialismo como de la oligarquía y de la burguesía. Pero especialmente opuesto al gobierno que les sirve, y a las fuerzas de ocupación, que lo hacen posible.

Cuando nosotros decimos que para un peronista no debe haber nada mejor que otro peronista estamos levantando la bandera de la solidaridad dentro de nuestras fuerzas: esa conciencia colectiva y esa conciencia social por la que nosotros luchamos. Lo importante es comprender que todo este espíritu de solidaridad hay que imponerlo. Hay que ir persuadiendo, si es preciso de a uno, para que cada uno sepa sacrificar un poco de lo suyo en bien del conjunto. Predicamos con el ejemplo, que es la mejor de todas las prédicas.

Nuestra solidaridad no ha sido jamás ni sectaria ni excluyente. Para nosotros, todos los que luchan contra los enemigos de nuestro país son nuestros amigos y, en el carácter de tales, les hago llegar mi saludo emocionado y cariñoso.
Somos solidarios con todos los pueblos del mundo que están luchando contra los enemigos de la patria grande.

* * * * *

Parte II 

Conducción política y guerra integral.

PERÓN: Lo que necesita nuestra juventud es organizarse. En otras palabras, las masas no valen ni por el número ni por la capacidad de sus componentes: valen por la clase dirigente que tienen a su frente. De ahí la importancia de los dirigentes de conducción y de los dirigentes de encuadramiento, de la ejecución de la lucha táctica. Pero todo esto necesita una unidad de concepción y una unidad de acción. La unidad de concepción pertenece al comando estratégico y la unidad de acción pertenece a todos los comandos de lucha táctica. Así debe ser, desde un punto de vista ideal, la organización de las fuerzas. Indudablemente, que de la clase de conductor que se tenga depende en gran medida el éxito al que debe aspirarse.

Siempre he pensado en este tipo de técnica de la conducción. Yo digo siempre que si Dios bajara todos los días a la tierra a resolver el problema planteado entre los hombres, ya le habríamos perdido el respeto. Y no habría faltado un tonto que quisiera reemplazarlo a Dios, porque el hombre es así. Entonces, hay que copiar en eso a la naturaleza, que es en la naturaleza donde está inspirada esta técnica. Lo demás, bueno, los demás procedimientos son similares a esto. En política no hay nada directo, no hay nada violento, no hay nada que llegue a forzar la voluntad de los hombres, sino a promover esa voluntad, concebirla y lanzarla. El conductor político es un hombre, que hace por reflejo lo que el pueblo quiere. Él recibe la inspiración del pueblo, él la ejecuta y entonces pueden tener la absoluta seguridad que lo va a realizar mejor, porque los pueblos difícilmente se equivocan.

Para conducir un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista. El conductor siempre trabaja para los demás. Jamás para él. Hay que vivir junto a la masa, sentir sus reacciones, y entonces recién se podrá unir lo teórico y lo real: lo ideal a lo empírico.

Bien, la conducción política tiene un sinnúmero de características que llevan a comprenderla. La política no se aprende, la política se comprende, y solamente comprendiéndola es como es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal se Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía también:"La pobre mula no sabe todavía nada de estrategia". Lo peor es que él pensaba que muchos generales que también lo habían acompañado sabían lo mismo que la mula. En la política pasa más o menos lo mismo: hay hombres que toda su vida han hecho la política, pero nunca la han comprendido. Y otros que, sin han haberla hecho, la han comprendido. El éxito será siempre para éste que la haya comprendido, no para el otro que pretendió aprenderla. Porque la política es una sucesión de hechos

concretos, en cada uno de los cuales las circunstancias varían diametralmente. Hay cosas que son semejantes y que pueden dar inspiración: pero igual no hay nada.
El deber de vencer es indispensable en la conducción; aquel conductor que no sienta el deber de vencer, difícilmente va a vencer en cualquier acción. El que quiere conducir con éxito tiene que exponerse. El que quiere éxitos mediocres que no se exponga nunca; y si no quiere cometer ningún error, lo mejor es que nunca haga nada.

SOLANAS: ¿Cuál es la misión de la conducción estratégica y cuál la de la conducción táctica y cómo se articulan, General? 

PERÓN: Lo estratégico toma el conjunto de las operaciones. Yo, en este momento, soy el conductor estratégico; tengo cuatro misiones: mantener la unidad del Movimiento; mantener la unidad de doctrina; encargarme de las relaciones internacionales y revisar las grandes decisiones tácticas que puedan tener influencia en la situación de conjunto. El comando estratégico maneja el conjunto, sin detallar. La conducción táctica maneja la lucha en el teatro de operaciones. Por eso yo puedo ser el conductor estratégico a quince mil kilómetros, no podría ser el conductor táctico. El conductor táctico es el Consejo Superior que está allá, dirigiendo el conjunto de operaciones de la lucha en el propio terreno de operaciones y él debe estar conectado con todas las fuerzas que accionan en cualquiera de las formas que esta acción táctica se realiza. Táctica es la lucha directa, estrategia la conducción de conjunto.

GETINO: La lucha electoral, ¿es táctica o estrategia? 

PERÓN: La lucha electoral es táctica. Ahora la orientación de eso la da la estrategia. No se puede decir cuándo termina la estrategia y cuándo termina la táctica, están ensambladas una con otra. Es indudable que la articulación, tanto del dispositivo estratégico como del dispositivo táctico para la lucha, trae, en algunos sectores, un cierto grado de confusión, porque no todos pueden comprender ni conocer lo que se está realizando a su lado, lo que indica que cuando uno está en una lucha de esa naturaleza y está conduciendo una lucha de conjunto, cada uno debe mirar al frente, no mirar al costado; el compañero está también en una tarea y en una acción. ¿Cuáles son las fuerzas que en este momento, por ejemplo, están en acción? Hay fuerzas sociales, fuerzas económicas y fuerzas políticas, cada una de ellas tiene una misión, están coordinadas y están conducidas. Eso es lo que da el dispositivo. El dispositivo aquí no es esquemático, los dispositivos políticos son de acuerdo a las circunstancias como surgen las articulaciones.

La sabiduría está en poderlas encaminar coordinadamente hacia un objetivo y una acción común. Es lo que se está haciendo actualmente en la conducción de nuestro Movimiento. En este momento, dentro del panorama nacional y frente a la dictadura, hay tres acciones: una es la guerra revolucionaria, otra es una insurrección que parece proliferar en el ejército, con los generales y todas esas cosas, y otra es la línea pacífica de la normalización institucional. Son las tres acciones que se están realizando.

Quizás el camino mejor fuera la normalización institucional. ¿Por qué? Y, es la que se puede alcanzar en menor tiempo. Ahora, tiene un inconveniente: la mala intención. E indudablemente se pretende hacer una trampa como nos han venido haciendo en los dieciséis años de guerra que llevamos, porque piensen que estos son dieciséis años de guerra de los cuales hemos ganado nosotros cinco o seis batallas, la última ganada es posiblemente la decisiva. Este enemigo se siente vencido y comienza a retirarse. Nosotros, ¿qué tenemos que hacer frente a un enemigo que se retira? ¡Perseguirlo! No dejarle levantar cabeza. Es lo que hacemos en esta conducción.

Pero siempre que un enemigo se siente vencido busca la negociación, busca la mesa de negociaciones. En la negociación cada uno quiere sacar ventaja, y algunos, como nos pasa a nosotros allá en nuestra guerra, quieren hacer trampa. Pero para que se pueda hacer trampa en una mesa negociadora tiene que haber un tramposo, pero tiene que haber un tonto que le haga el juego, ¿no?... El secreto está en que ese tonto no exista. Nosotros tenemos una larga experiencia que ha venido pasando en el país durante dieciséis años. Cada vez que han hecho una acción nos han querido meter la mula, digan que nosotros no los hemos dejado y seguimos en la lucha. Bueno, pero ahora esto puede ser un intento más, porque ya tenemos esa experiencia. Los hombres que están negociando ahora del otro lado -enfrente nuestro- son los mismos que antes nos hicieron trampa. Le hicieron trampa al pueblo, no a nosotros, con los gobiernos pseudoconstitucionales y las dictaduras que los sucedieron. Pero, ¿qué es lo que ocurrió? El país estaba en una economía de abundancia, ellos llegaron y lo condujeron a una economía de miseria. Ahora, nosotros, si llegamos, tenemos que volver a una economía de abundancia, y eso es lo que pondrá en evidencia las consecuencias de esta lucha.

Hay sectores activistas que hacen la guerra revolucionaria: ésos están luchando a su manera. Pero todos están luchando por un mismo objetivo. Ahora, eso en el orden político; en el orden económico, ¡también!; existen, con el orden económico, enfrentadas, dos grandes fuerzas: una la Confederación General Económica que está con la causa nuestra. Frente a eso está la Unión Industrial Argentina, que no es ni unión, ni es industrial, ni es argentina. Porque entre ellos andan a las patadas, no solamente no son industriales, sino que hay de todo allá adentro... y además, no es argentina, porque son todos los gerentes de las compañías extranjeras que han tomado a nuestro país.

Entonces, esas fuerzas también juegan. Por otro lado está la Confederación General del Trabajo, que es la fuerza social, que es la fuerza de toda la organización sindical, ellos también están haciendo su lucha en su faja. Ahora, por ejemplo, allí, dentro de eso hay algunos que defeccionan; bueno..., donde hay muchos dirigentes algunos defeccionan... Hay otros, en cambio, que son firmes: la lucha que se está librando dentro del organismo es la misma lucha que libramos nosotros en todos los terrenos, no es que allí haya una cosa diferente, ¡no!, es lo mismo.
Los peronistas han de hacerse a la idea de que son ellos y solamente ellos los que han de poner el esfuerzo y, si es preciso, el sacrificio. La peor de todas las actitudes es permanecer inactivo cuando el destino del país está en juego.

* * * * *

Parte III 

Transvasamiento, organización y socialismo nacional.

PERÓN: Hemos hablado de la necesidad de un transvasamiento generacional. Ello emerge de la necesidad insoslayable de mantener el estado juvenil del Movimiento. Se trabaja normalmente para el futuro, y ese futuro por fatalismo histórico y biológico, diremos así, corresponde a las generaciones jóvenes. Un movimiento que sea, o que represente, una revolución trascendente, difícilmente puede ser realizado por una generación, sino por varias de ellas. La historia es bien clara en esto: la Revolución Francesa tuvo casi treinta años de preparación a través de los enciclopedistas. Bien, ya treinta años es una generación; la Revolución Rusa tuvo como sesenta; el pobre Lenin fue el que preparó todo eso y no pudo alcanzar sino una pequeña parte de la revolución y quedó marginado. ¿Por qué? Y, porque la generación que lo sucedió lo reemplazó. Es indudable que esto da un derecho a la juventud, es el derecho de intervenir en el quehacer actual, preparando el cambio generacional. Si no, los movimientos envejecen y mueren; lo que se trata es precisamente; de hacer ese cambio generacional a fin de que se remoce el movimiento, se perfeccione y se adapte a las nuevas etapas. Las revoluciones cumplen normalmente cuatro etapas: la primera que es la doctrinaria -son los enciclopedistas de los franceses y es Lenin en Rusia, en la Revolución Rusa; la segunda etapa es normalmente la toma del poder, o el Golpe de Estado, -es Napoleón del 18 de Brumario y es Trosky con los Mil en Moscú-; la tercera etapa es, diremos, la etapa que da verdaderamente la ideología, que inculca eso, esa ideología -es Napoleón en el Imperio, y es Stalin en la Revolución Rusa. O sea la Etapa Dogmática, donde se mete el dogma; se mete en la forma que hay que meterlo, el dogma no se puede meter digamos... solamente con lindas palabras, sino también es con otra acción que hay que meterlo, y la cuarta, definitiva, es la institucionalización de la Revolución, y es la primera República Francesa después de la Revolución, y es Kruschev que anula el culto a la personalidad a fin de reemplazarlo por la institucionalización. Claro, cada una de estas etapas lleva un largo, largo recorrido en la historia. Y los mismos hombres difícilmente llegan. Entonces esa preparación -diremos así- para las nuevas generaciones, es lo que hemos llamado nosotros el transvasamiento. Es decir, que es necesario ir preparando los dirigentes, porque las masas evolucionan solas... y cuando están imbuidas de una ideología y puestas en marcha por una doctrina, las masas continúan, pero los dirigentes son los que deben ir evolucionando en sí y preparándose para las nuevas circunstancias. Normalmente las ideologías no cambian, sino en largos períodos de la historia. Ha habido ideología para la Edad Media, ha habido para la etapa capitalista, hay ahora una para la etapa socialista, en fin, pero duran siglos las ideologías. En cambio las doctrinas -que son la forma de ejecución de esa ideología-, esas varían con las circunstancias de la aplicación. A medida que se va aplicando esa ideología, las circunstancias, el tiempo, el espacio, en fin... cambian. A ese cambio es al que nosotros debemos ir acostumbrando a las nuevas generaciones. Esos dirigentes que se forman para las nuevas generaciones deben ir bien en claro, a través de una preparación humana acabada, que permita dar continuidad; es decir ... que una generación pueda entregar sus banderas a la que le sigue, para que ella las haga triunfar, aplicándolas de acuerdo con las circunstancias y el lugar en que eso ha de realizarse. Nuestras banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política son inamovibles: por lo menos por un largo período de nuestra historia serán inamovibles.

Naturalmente que el capitalismo con su, diremos, su fuerza, que es el liberalismo, está luchando por no ceder, como los señores feudales lucharon con la Revolución Francesa; también para no ceder. Pero indudablemente los acontecimientos históricos del mundo nos están llevando a esa evolución que ya es insoslayable y que en las tres cuartas partes del mundo ya las han aceptado.
Ese es el transvasamiento generacional del que nosotros hablamos. Yo siempre les digo que le metan nomás. Porque peor que nosotros los viejos no lo van a hacer. Vea el mundo que les dejamos: por macanas que hagan, peor de lo que nosotros hemos hecho, no lo van hacer.

SOLANAS: General, hoy el justicialismo explicita que su objetivo de gobierno es realizar el socialismo nacional. Como la palabra socialista ha sido usada también para denominar proyectos antirrevolucionarios o reformistas, o social-demócratas como los europeos, e incluso social-imperialista, ¿qué sería para nosotros el justicialismo? 

PERÓN: Bien, efectivamente, la determinación del término socialista, hoy en el mundo es muy difícil, porque toma una enorme gama de extensión, que va desde  un movimiento internacional dogmático hasta uno abiertamente democrático. Dentro de eso hay miles de gradaciones y uno puede observar en los cinco continentes los distintos sistemas, todos basados en un socialismo.

Ahora, existen las monarquías con gobiernos socialista, existen los movimientos marxistas, también socialistas pero del otro extremo. Entre la extrema izquierda y la extrema derecha se escalonan todos los socialismos habidos y por haber. Nuestro Movimiento en ese sentido es mucho más simple, es indudablemente de base socialista. ¿Por qué? Porque pivotea sobre la justicia social, que es la base de toda nuestra promoción revolucionaria. El socialismo nuestro puede caracterizarse así: en estos dos siglos, como ya he dicho anteriormente, se ha producido un avance extraordinario que supera a los diez siglos precedentes. Esto ha estado en la máquina, la empresa, la ciencia, la técnica y el hombre.

SOLANAS: El capitalismo. 

PERÓN: Es el capitalismo, nacido en la Revolución Francesa, que en estos dos siglos, desde la Revolución Francesa hasta ahora, ha hecho un sistema que, no podemos negar, ha hecho avanzar el mundo de una manera extraordinaria. Especialmente en el aspecto científico y técnico. Pero los pueblos con esos medios técnicos se han esclarecido por la facilidad de la dispersión de las noticias, del conocimiento, y esos pueblos se dan cuenta de que se ha avanzado estos dos siglos extraordinariamente, pero a costa de un tremendo sacrificio de los pueblos. Entonces los pueblos piensan hoy, ese mismo avance podrá ser más lento quizá, pero se puede hacer sin necesidad de sacrificar a los pueblos. El justicialismo lo que anhela es eso, seguir luchando por un progreso, quizá no tan rápido como ha sido el de estos dos siglos, pero sí más justo.
Nosotros queremos que ese sacrificio desaparezca, y que se realice el mismo trabajo sin sacrificio, sólo con esfuerzo. Eso es el justicialismo. Ahora que es socialista, natural que es socialista, porque busca esas formas de convivencia con gran acento en el aspecto social. Es decir, que el hombre sea de la comunidad, pero la comunidad también sea del hombre. Para nosotros el gobierno justicialista es aquel que sirve al pueblo, que no sirve otro interés que el del pueblo, y hace l o que el pueblo quiere. Y dentro de esas formas, él va luchando por la grandeza de la comunidad en que vive. Congeniar lo individual con lo colectivo, ése es el proceso revolucionario nuestro, y el hacerlo es una de las formas de socialismo.

SOLANAS: ¿Y, al mismo tiempo esto sería el proyecto socialista del justicialismo, un socialismo argentino para los argentinos, autónomo, General? 

PERÓN: Natural, porque cada comunidad tiene su propia idiosincrasia y sus propios valores intrínsecos que es necesario respetar. No son iguales dos comunidades, son las características distintas en las que influye hasta la situación geográfica absoluta, la situación geográfica relativa, la raza, en fin... un sinnúmero de circunstancias que gravitan sobre la formación de esa comunidad.
En consecuencia lo que queremos es una cosa para argentinos realizada por los argentinos. Y si en eso es necesario sacrificar algunas cosas, será necesario sacrificar otras. Ese es el proceso de pesos y contrapesos que no toda comunidad establece, el verdadero equilibrio de realizaciones. Eso es lo que nosotros aspiramos a hacer con el justicialismo.

El hombre podrá independizarse, solamente, en una comunidad organizada. Donde cada uno haga lo suyo, realizándose dentro de la comunidad que también se realiza. Ya que es muy difícil que un hombre pueda realizarse en una comunidad que no se realiza. La comunidad organizada tiende hacia ese fin, y por eso nosotros a nuestro proceso ideológico anunciado, lo hemos llamado la COMUNIDAD ORGANIZADA. Porque es la comunidad organizada, precisamente, aquella donde el hombre puede realizarse mientras se realizan todos los hombres de esa comunidad en conjunto.


Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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A PROPÓSITO DE LA ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO

“La organización del pueblo ha de ser una organización libre, porque el pueblo es como esos pájaros que no pueden vivir sin libertad”

 

MI CASAMIENTO CON EVITA
(El primer acto revolucionario)

El 22 de octubre de 1945, Evita y yo nos casamos por civil en Junín. Ese día el general Pistarini juro como vicepresidente de la Nación, quedaba en claro que nuevamente era la gente y no yo el que imponía a otro hombre fiel a la revolución del 4 de junio en aquel puesto estratégico. Por eso afirmo que, en realidad la decisión del casamiento entre Eva y Yo fue el primer acto revolucionario que produjo el justicialismo.
El jefe de la sección primera, Hernán Antonio Ordiales, levantó el acta ante los testigos, Domingo Mercante y Juan Duarte.
Un oficial del ejército argentino, casado con una artista, era una grave ofensa para la imagen de la institución, pero si a ello se agrega el hecho de que ese oficial había cobrado una trascendencia insospechada, el cuadro de esa realidad se volvía, para muchos cortos de genio bochornosa.
Nuestro casamiento, encrespó a quienes, cuya ideología estrecha, no les permitía comprender actitudes opuestas al “virtuosismo”, no entendieron jamás que una persona como yo estuviese mezclado entre ellos, en el Colegio Militar y en compañía de personas que me valoraban como amigo y que a la vez, pertenecían a su núcleo de relaciones.
Cuando advirtieron  mi decisión de unirme a Eva, primero trataron de disuadirme, luego el hecho les sirvió para justificar la razón por la cual mi desenvolvimiento en el ejercito se debió a una casualidad.
Yo no era de su estirpe, no merecía semejante honor, a pesar de haberlo obtenido demostrando mi “baja condición” uniéndome a “esa”.
La verdad, todo esto parecía un sin sentido, un  culebrón de cuarta.
La sociedad “bien” de la época nunca comprendió mi relación amorosa con Eva Perón.
Era lógico.
Qué hombre comprendía a otro que se sentía feliz de ir a la cama todas las noches con la misma mujer.
Ellos lo hacían, por cierto, pero nunca, nunca eran dos en el lecho, porque entre ellos se acostaba también la monotonía, la frigidez y en el mejor de los casos, la obsecuencia.
Evita fue siempre una mujer apasionada y su fervor no solo lo vaciaba en la política sino que se desplegaba en todos los actos de su vida.

Evita había vuelto a trabajar conmigo con más espíritu y más pasión, pensábamos al unísono, con el mismo cerebro, sentíamos con la misma alma.
Era natural por ello que en tal comunicación de ideas y de sentimientos naciera ese amor con el cual enfrentábamos al mundo.

Publicado en: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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MENSAJE DE JUAN D. PERÓN A LOS PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO

Madrid, 21 de Febrero de 1972 JUAN DOMINGO PERÓN

“Hace casi 30 años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la Tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo, un peligro mayor –que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.

Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología, y de la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional.

La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido el precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.

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Los Hechos

El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.

La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.

En el último siglo ha saqueado continentes enteros, y le ha bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil, que se asienta sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, seguridad y contaminación en las ciudades, y que agrava las consecuencias de la vida sedentaria.

* * * * *

Despilfarro Masivo

Las mal llamadas “sociedades de consumo” son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto porque el gasto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la salud humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.
No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funcionan mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales –las de los países de baja tecnología en particular- sufren los efectos del hambre, del analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados, ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.

* * * * *

El Espejismo de la Tecnología

Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse. Mientras un fantasma –el hambre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humanas cada 20 meses, afectando hasta a países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas, en los centros de más alta tecnología se anuncia, entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán sus compras desde sus hogares por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que parece que estuviera constituida por más de una especie.

El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la Luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata al mar que podía servirle de última base de sustentación.

* * * * *

Después de la Tierra, el Mar…

En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de doscientas especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Sólo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petroleros sin tomar medidas de protección de la fauna y la flora marinas.

* * * * *

…y el Agua Potable

La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía ni siquiera existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser gigantescos desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo, la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo, muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas de agua dulce están pésimamente repartidas por el planeta, y cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.

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Alimentos y Armas

Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía esta lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.

Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.

A este maremagno de problemas creados artificialmente se suma el crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual “ratio” de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2500 cada ser humano dispondrá de un solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de veinte años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.

* * * * *

Política Demográfica

Es indudable, pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya con el retardo con que comenzaremos, no producirá sus efectos antes de fin de la década en materia educativa, y antes del fin de siglo en materia ocupacional. Y que además una política demográfica no produce los efectos deseados si no va acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía de mercado, o en aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes.

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Que Hacer

Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humanas, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aunque en última instancia tengan como denominador común la utilización de la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.

Para poner freno e invertir esta marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:

1. Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza;

2. esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de una adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo; que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población debe ser planificado sin preconceptos de ninguna naturaleza, que por el momento más importante que planificar el crecimiento de la población es aumentar la producción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre;

3. cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos;

4. la modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna, y que la justicia social debe erigirse en la base de todo sistema, no sólo para beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se tratare. En otras palabras: necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionen el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental;

5. necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente, exhausto por el hambre y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presentes en las ciudades jardines del futuro;
6. el crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales;

7. la lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de las ciudades y el crecimiento explosivo de la población del planeta, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de las Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad, es el problema;

8. todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con el de la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacionales;

9. muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados dentro de la comunidad internacional.

* * * * *

Nosotros, los del Tercer Mundo

Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:

1. Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana;

2. de nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos;

3. en defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria;

4. no debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos. Sin justicia social el Tercer Mundo no estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.

La humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma. En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.”

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DISCURSO PRONUNCIADO EN LA CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO EL 30 DE JULIO DE 1973.

“Quieren nuestros recursos, por las buenas o por las malas”

“Conversaba con uno de los dirigentes diplomáticos que actuaron en el Congreso de Estocolmo, que se reunió para la defensa ecológica de la Tierra; porque el hombre ha comenzado a pensar que está despilfarrando los medios naturales que no son infinitos, desgraciadamente, y que un día va a llegar en que se va a quedar sin tierra, sin agua y sin aire, y entonces sí que la va a pasar canuta, como dicen los gallegos. Indudablemente, este proceso el hombre ha comenzado a verlo. Y yo conversaba con ese señor, un hombre de gran ilustración, de gran capacidad y sobre todo de grandes conocimientos.

Le preguntaba qué sacaron en limpio de esa reunión, y me contestó: “Extraordinario. En primer lugar, allí no se habló de los países, se habló de la Tierra. Segundo, nos dimos cuenta de que el mundo marcha hacia la universalización o hacia la hecatombe: segunda enseñanza. Y tercera, nos dimos cuenta de lo estúpidos que han sido los hombres que durante siglos han muerto por millones, defendiendo unas fronteras que solo estaban en su imaginación”.

Frente a este imperativo de la evolución, nosotros debemos pensar que quizás antes del año 2000, en que se doblará la actual población de la Tierra y disminuirá a la mitad la materia prima disponible para seguir viviendo, se va a tener que producir, indefectiblemente, la integración universal. Es decir que los hombres deberán ponerse de acuerdo en la defensa total de la Tierra y su utilización como hermanos y no como enemigos unos de otros.

Además de eso, será necesario llegar a la solución del problema de la superpoblación. En la Tierra ya ha habido superpoblación; eso se ha producido en algunas regiones, ya que obedece no sólo al número de habitantes, sino a la desproporción entre el número de habitantes y los medios de subsistencia.

Las soluciones han sido siempre de dos naturalezas: una es la supresión biológica, es decir, matar gente, de lo cual se encargan la guerra, las pestes y el hambre, que es la enfermedad que más mata en la Tierra. La otra solución es el reordenamiento geopolítico, que permite una mayor producción y una mejor distribución de los medios de subsistencia.

Si el hombre, en lo que resta hasta el año 2000 y comienzo del siglo XXI, no ha resuelto el problema por la vía geopolítica, produciendo más y distribuyendo con mayor justicia lo que el hombre necesita para subsistir, no quedará otro remedio que lanzar en masa la bomba atómica, que también puede ser una solución si la insensatez de los hombres no ha utilizado el camino constructivo y se han decidido por el destructivo.

Compañeros: estas son cosas tan claras que no es necesario ser científico ni estar muy bien informado para comprenderlas. Basta oírlas y conocerlas. Son cosas evidentes, como es evidente la verdad que habla sin artificios.

Si ése es el problema, la universalización de la Tierra será el mejor camino para la solución geopolítica. Es decir, para resolver el problema con una mejor producción, mejor organizada y mejor distribuida, tanto de la comida como de la materia prima, que van a ser las dos necesidades prioritarias en ese futuro ya casi inmediato. Si eso ha de hacerse, no se hará por sí solo, porque estas cosas solas no se pueden realizar. Tendrán que ser realizadas por las grandes fuerzas que orientan y manejan la transformación de la humanidad.

En este momento serían: el imperialismo yanqui, o el imperialismo soviético, o un tercer mundo. Si esa integración universal la realizara cualquiera de los imperialismos, la haría para su provecho, y no en provecho de los demás. Solamente la conformación de un tercer mundo podría ser una garantía para que la humanidad pudiese disfrutar de un mundo mejor en el futuro. Pero para eso, ese tercer mundo tiene que organizarse y fortalecerse.

Hace ya casi treinta años, nosotros, desde aquí, lanzamos la famosa tercera posición, que entonces cayó aparentemente en el vacío, porque había terminado la guerra mundial y no estaba el horno para bollos. Se rieron de nosotros. Pero han pasado veintisiete años desde entonces, y hoy las tres cuartas partes del mundo pujan por estar en ese tercer mundo.

Estos son, compañeros, los grandes problemas. Los pequeños problemas políticos en los cuales hemos estado empeñados hasta ahora los argentinos, frente a estas acechanzas del futuro inmediato ¿qué importancia pueden tener? Son asuntos pequeños y gallináceos, diríamos así, que andan a ras del suelo. Es necesario pensar ya en grande, para el mundo, dentro del cual nosotros realizaremos nuestro destino o sucumbiremos en la misma adversidad en que sucumban los demás.

Hoy es necesario pensar de otra manera. Ya no se puede pensar con la pequeñez de los tiempos en que todos querían disfrutar y ninguno quería comprometer su destino ni su felicidad futura para asociarla a la de los demás. Hoy eso es indispensable, porque en un mundo que no se realice, no habrá país que pueda hacerlo, y dentro de esos países que no se realicen, no habrá individuos que puedan lograrlo.

Trabajar hoy por la felicidad del hermano vecino es trabajar también por la felicidad de todos los demás.

Pienso yo que ése es el camino de nuestra revolución. Si nosotros entendemos eso, no habrá otra revolución que pueda estar sobre los objetivos de la que nosotros defendemos, integrándonos en el continente latinoamericano, que es el último que va quedando por integrarse. Todos los demás lo han hecho. Europa se ha integrado ya casi en una asociación confederativa política para defenderse de las acechanzas de ese futuro, que ellos ven con una tremenda claridad. Se está integrando Asia, como se está integrando África. Y nosotros vamos resultando el último orejón del tarro.

Ése es el empeño que debemos poner, en eso estamos. En 1948 realizamos un tratado de complementación económica en Chile, buscando crear la comunidad económica latinoamericana, que pusiera en paralelo nuestros intereses y uniera nuestros países. Tuvimos mucho éxito inicialmente; casi todos los países latinoamericanos, excepto los cipayos conocidos, se unieron y adhirieron a ese tratado de complementación económica.

Fíjense que lo hicimos en 1948, y en esto los apresurados fuimos nosotros, porque Europa lo hace después, en 1958, en el Tratado de Roma, diez años después que nosotros. Y ahora nosotros estamos veinte años más atrás que ellos.

Indudablemente, nosotros caímos bajo la férula del imperialismo yanqui, que no permitió a estos países unirse, y que ha estado luchando siempre por separarlos y enfrentarlos entre sí, a fin de que esa unidad no se produzca.

¿Por qué lo han hecho? Muy simplemente, porque ellos se están quedando sin materias primas y están queriendo conservar como países satélites a aquellos que tengan las grandes reservas de comida y materias primas para esa superpoblación que está ya a 25 ó 30 años de distancia. Ellos querrán que después nosotros trabajemos para darles a ellos de comer y para darles nuestra materia prima. ¿Por qué? Porque los países superdesarrollados son los pobres del futuro, y los países infradesarrollados serán los ricos del futuro, que tendrán la materia prima y la comida suficiente.

Ahora bien, ésa es nuestra esperanza, pero también es nuestro peligro, porque la historia prueba que cuando los grandes y los fuertes han necesitado ambas cosas, salieron a buscarlas donde estén, por las buenas o por las malas.

Por eso dije yo, hace ya veinticinco años, que el año 2000 nos encontrará unidos o dominados, y cada día que pasa se comprueba más esto.

Hace pocos días, en Medio Oriente amenazaron a Estados Unidos con cerrarle el grifo del petróleo. El petróleo que produce Medio Oriente es el 80 % del petróleo del mundo, de manera que si ellos cierran la canilla, la industria norteamericana, que está toda montada sobre energía basada en petróleo, tendrá un sacudón muy fuerte.

¿Cómo contestó Estados Unidos? El Senado de Estados Unidos contestó que si eso hacían los árabes, Estados Unidos ocuparía el Medio Oriente. Eso lo van a hacer; pero no sólo con los árabes: ¡lo van a hacer también con nosotros el día en que necesiten y no tengan!"

Publicado en: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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“Analícense mi prédica y mi acción a lo largo de todos estos años de gobierno y se advertirá en ellas cómo todos mis esfuerzos tienden a despersonalizar los propósitos de la Revolución, circunstancialmente personificados en mí, para que pudiesen perdurar más allá del tiempo en que me han sido asignadas la gloria y el honor, pero también la enorme responsabilidad, de servir a nuestro Pueblo.”

Mensaje ante el Honorable Congreso Nacional el 1º de mayo de 1954

 

A PROPÓSITO DEL OBJETO DE LA ECONOMÍA JUSTICIALISTA

“Nos interesa más la situación social, o sea el estado social del pueblo, que la situación económica del Estado o la situación económica de las empresas individuales o privadas, sin que éstas dejen de interesarnos como fuentes de bienestar social.
Nosotros subordinamos el capital al bienestar social; tanto el capital individual cuanto el capital colectivo que posee el Estado.
La situación social es la situación del pueblo.
Si el pueblo vive económicamente bien, la economía es justicialista.”

Mensaje ante el Honorable Congreso Nacional el 1º de mayo de 1954

 

A PROPÓSITO DE LOS VALORES MATERIALES

“… he analizado las realizaciones más concretas de mi Gobierno en materia social. Y movido tal vez por un afán de mostrar resultados evidentes, he insistido demasiado en las realizaciones materiales. Debo advertir que esto no significa que, en la escala de valores de nuestra doctrina, los bienes materiales tengan prioridad sobre los demás valores del hombre y la sociedad. De ser así nos pondríamos a la misma altura de los sistemas que han creado la caótica situación del mundo en que vivimos.”
(1952)

SOBRE LA HORA DE LOS PUEBLOS

“Nuestra única gran virtud ha sido adelantarnos al tiempo en su evolución irreversible y organizar la marea, para que el paso de esta edad a otra edad de nuestra historia se realice sin grandes inconvenientes y sin mayores sacrificios. La hora de los pueblos ya no es una palabra de la jerga demagógica en las mentidas democracias de nuestro tiempo. Los pueblos están abriéndose camino entre la maraña de redes y de sombras que lo aprisionaban. Ninguna fuerza los podrá detener en ese camino de liberación, la sed de justicia que llena la boca y el corazón de la humanidad ya no podrá ser apagada ni con palabras ni con dinero.
¡En nuestros tiempos se cumplirán inexorablemente las palabras de Cristo y serán bienaventurados los que tengan sed de justicia porque ellos serán saciados y saciados de justicia en la plenitud de su realidad!”

UNA PROPUESTA DE LOS AÑOS 40

“…Esta es la famosa reacción en que verán ustedes que están los hombres que han entregado siempre el país. Están los grandes capitalistas que han hecho los negocios vendiendo al país. Están los abogados que han servido a las empresas extranjeras para escarnecer y vender al país, están algunos señores, detrás de ciertos embajadores, haciendo causa común con ellos, para combatirnos a nosotros que somos los que estamos defendiendo al país, están los diarios pagados que nos combaten. ¡Mucho honor en ser combatidos por esos bandidos y traidores!
Esos son los que han organizado la reacción. Afortunadamente, no había entrado en las Fuerzas Armadas, pero ya ha entrado ahora y tenemos la contrarrevolución en marcha, la que debemos parar, haciendo lo que sea necesario hacer... Si hemos guerreado durante 20 años para conseguir la independencia política, no debemos ser menos que nuestros antecesores y debemos pelear otros veinte años, si fuera necesario para obtener la independencia económica. Sin ella seremos siempre un país semicolonial... Ni un solo privilegio al extranjero, ni un solo palmo de nuestro territorio.
En eso seremos inflexibles, aunque nos hundamos. Nos hundiremos, pero con el honor de haber defendido al país”. (…)

Párrafo de un discurso dado en el Colegio Militar, a la oficialidad del Ejército, el 7 de agosto de 1945.

Publicado en: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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