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ÚLTIMA PUBLICACIÓN

SOBRE LA FUNDACIÓN EVA PERÓN Y LA IMPORTANCIA DE TODA SU OBRA

 
 

 

desde dónde, NORBERTO GALASSO, ANALIZA la historia

"La óptica que yo tengo para ver la historia es con el pueblo como protagonista, no los grandes hombres. No la historia de las clases dominantes desde sus perspectivas, que es la historia del mitrismo, del círculo rivadaviano, de los conservadores, Aramburu y Rojas, Onganía y Krieger Vassena, el Proceso y Menem. Lo que intentamos ver es como se han producido las resistencias populares y como a veces se ha conseguido triunfar, como en la época de Perón donde hubo una experiencia muy importante en lo popular."

Entrevista realizada el 3 de abril de 2003 Fuente: Revista El Descamisado

 

 
LOS CUADERNOS DE LA OTRA HISTORIA ¿POR QUÉ SE OCULTAN LAS IDEAS DEL VERDADERO MARIANO MORENO?
* PÁRRAFOS SELECCIONADOS DEL LIBRO "COMO PENSAR LA REALIDAD NACIONAL"

* Pensar en Nacional - * ¿Nacionalidad de las Ideas? - * ¿Universalidad de las Ideas? - * Pensar desde aquí - * La Sabia Organización de la Ignorancia I, II y III - * El Ocultamiento de Nuestra Historia - * Entre cuentos y leyendas I y II - * Los héroes de la Libertad I y II - * Jugando y divirtiéndose en otro idioma - * Autodenigración, enfermedad semicolonial - * El pensamiento colonizado en los medios de comunicación - * Todos somos iguales, pero unos más que otros - * La escuela a contrapelo de la vida -

 
* PÁRRAFOS SELECCIONADOS DEL LIBRO "LA LARGA LUCHA DE LOS ARGENTINOS"

* Mariquita Sanchez de Thompson y las Invasiones Inglesas - * El Plan de Operaciones de la Revolución de Mayo - * Juan José Castelli en el Alto Perú -

 
* PÁRRAFOS SELECCIONADOS DEL LIBRO "LA COMPAÑERA EVITA"

* Cuando conoce a Roberto Arlt, relatado por César Tiempo - * Su amistad con Marcos Zucker y los consejos que él le da - * Una muchachita en la gran ciudad de la Década Infame (1935) - * Sobre la Fundación Eva Perón y la importancia de toda su obra - * Opinión de Arturo Jauretche sobre Evita - * Pierina Dealessi cuenta esos comienzos de Evita en el teatro (1938) -

 
NOTAS CORRESPONDENCIA SU OBRA APUNTES GALASSEANOS
ENTREVISTAS * Norberto Galasso con el padre Hernán Benítez (confesor de Eva Perón) * "Leonardo Favio me cautivó por su lealtad a lo popular" Norberto Galasso en una entrevista en Tiempo Argentino * Carta de Juan Domingo Perón a Galasso en noviembre de 1967.
       

 

¿Fue la Revolución de Mayo una simple reunión de hombres con paraguas en la plaza? ¿Participó el pueblo o se trató de un mero golpe del Regimiento de Patricios? ¿Por qué varios españoles ocuparon cargos de gobierno después del 25 de Mayo? ¿Era feudal o capitalista la sociedad virreinal? ¿Acaso la revolución sólo buscó instaurar el comercio libre con los ingleses? ¿Por qué recién declaró la independencia en 1816 cuando las condiciones eran aún más desfavorables que en 1810?

A estos interrogantes intenta contestar Norberto Galasso en este ensayo, procurando una explicación coherente en base a una abundante documentación.

Para leer el libro completo clic sobre la imagen o AQUÍ

 

CARTA DE JUAN DOMINGO PERÓN A NORBERTO GALASSO EN NOVIEMBRE DE 1967

Agradecemos al maestro Galasso por facilitarnos este documento, al cual muy pocos hemos tenido acceso al mismo, ya que él nunca lo usó para “chapear”, como suele acostumbrarse por nuestros pagos.

TEXTO COMPLETO DE LA CARTA, VERDADERO DOCUMENTO DE LA MIRADA DEL GENERAL PERÓN SOBRE SCALABRINI Y UNA PARTE DE NUESTRA HISTORIA.

“Madrid, 7 de noviembre de 1967
Señor Don Norberto Galasso
Buenos Aires.

Estimado amigo:

He recibido su carta del 23 de octubre y le agradezco el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. Con referencia a las cartas del amigo Don Raúl Scalabrini Ortiz, desgraciadamente, no tengo copia porque en esta vida un poco trashumante del exiliado político, no llevo archivo.

Sin embargo, recuerdo perfectamente el contenido de las mismas, tanto de las que recibí como de mis contestaciones a tan ilustre compatriota y amigo. Sabiendo cómo pensaba Scalabrini y cuál fue su invariable conducta ciudadana y patriótica, no es difícil imaginar otra cosa sobre su lucha constante por las banderas que nos son comunes: la justicia social, la independencia económica y la soberanía popular y nacional, de las que siempre fue él un paladín.

Consecuente con esta manera de pensar, desde la caída de nuestro Gobierno en 1955, Scalabrini Ortiz intensificó su prédica en defensa de lo nacional y autóctono contra los avances del imperialismo y los grandes consorcios a su servicio. Sus publicaciones en la Revista “Que” y otros órganos publicitarios durante el año 1958, dan fe de su encendido patriotismo y su extraordinaria penetración de los problemas nacionales, hasta el punto de poder decir que fue el que mejor y más ajustadamente pronosticó el desastre que se ha producido en estos doce años.

El contenido de sus cartas fueron siempre comentarios sobre la situación que vivía el país, en las que campeaba una elocuencia y una apreciación perfecta de los tantos problemas provocados por los desatinos gubernamentales tan frecuentes en esos años, que él enfocaba con una justeza fuera de lo común. Es natural entonces, que en 1958 y 1959, cuando el Gobierno del Doctor Frondizi diera señales de negociaciones con el capital yanqui, él estuviera preocupado. Recuerdo perfectamente sus comentarios al respecto que, como siempre, eran sinceramente adversos a toda entrega de nuestro patrimonio.

Sin embargo, como Scalabrini era un sincero patriota que anhelaba, por sobre todo, el bien del país, no dudó en prestar su colaboración para todo lo que fuera el bien de la Patria. Cuando en 1958 el Gobierno de Frondizi anunciaba su política de consonancia con los postulados nacionales coincidentes en resistir la entrega que se había venido realizando durante la dictadura de Aramburu, Scalabrini estuvo al lado de Frondizi y, cuando en 1959, su gobierno se apartó de esa política, Scalabrini, fiel a los principios que habían reglado su vida, se apartó de inmediato. Recuerdo perfectamente este hecho que él me comentaba en sus cartas porque, el peronismo tuvo en la emergencia una conducta similar a la de él: Estábamos decididos a apoyar al Gobierno en cuanto éste respetara los compromisos contraídos. Coincidentemente con la conducta que Scalabrini Ortiz siguió en el año 1959 hasta su renuncia de la dirección de “Que”, el Movimiento Justicialista denunciaba el pacto y se apartaba, negando todo apoyo al frondizismo.

Fue precisamente en esa época cuando más opiniones cambiamos sobre los acontecimientos. En esos cambios de opinión llegamos a la más absoluta coincidencia, especialmente en lo referente a petróleo. En este sentido él conocía bien el problema de la amenaza de penetración imperialista y era adverso a todo intento de conceder concesiones para su explotación en el territorio argentino, aunque no se oponía a la locación de servicios del tipo proyectado por el Gobierno Justicialista en su mensaje al Congreso. En este proyecto, que desgraciadamente no fue tratado por las Cámaras, se trataba de la formación de una Sociedad Mixta constituida en Buenos Aires, con la mitad del capital argentino y la otra mitad de la Standard Oil de California, que se comprometía a la extracción de petróleo para Y.P.F. porque, de acuerdo con el artículo 40 de la Constitución Nacional, tanto el mineral, como las caídas de agua, eran de propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación Argentina. En esas condiciones se trataba de una Sociedad Argentina que funcionaba bajo las leyes argentinas y la justicia argentina, que se encargaba únicamente de la prospección petrolífera pero sólo como locación de servicios.

Este contrato con la Standard Oil de California, que conocía bien Scalabrini Ortiz, desde 1952 en que se proyectó, era resultante de algunas tratativas con los norteamericanos en una reunión conjunta del Consejo de Defensa del Atlántico Sud y que dio como resultado algunas gestiones ante el presidente Eisenhower. Se les había hecho pensar a los americanos, que en caso de destrucción del Canal de Panamá, la reunión de sus escuadras se tendría que realizar por el Canal de Magallanes, en cuyo caso necesitarían del abastecimiento de petróleo en la Argentina, para lo cual se necesitaba una cooperación en su extracción, pero haciéndoles presente que, por nuestra Constitución en su Artículo 40, no podíamos darle concesiones. Por eso se acordó la forma de locación de servicios en la que el precio del petróleo extraído debía ser el mismo que el del extraído en el Golfo, en ese entonces nueve dólares la tonelada.

Es natural que Scalabrini Ortiz, que había sido un oponente tenaz a toda forma de concesión, cuando el Gobierno de Frondizi se decidió a darlas, estuviera en desacuerdo y que ese desacuerdo produjera su renuncia y apartamiento.

Tampoco aprobó Scalabrini Ortiz la tendencia que se comenzó a imponer desde 1959 hacia una combinación con los yanquis que pudiera llevar a la entrega del país y su reacción en tal sentido fue coincidente con la misma oposición que el movimiento Peronista inició precisamente para esa misma época por incumplimiento del pacto que había precisamente establecido la necesidad de evitar toda posible entrega.

Nuestras cartas trataron siempre estos problemas como asimismo los de carácter interno de la economía argentina desequilibrada como consecuencia de medidas insensatas que se vinieron tomando desde 1955 y que iban conduciendo al país hacia el abismo. Naturalmente que tales medidas no eran todos errores sino que en la mayoría de los casos obedecían a maniobras insidiosas con fines de beneficiar a los grandes monopolios e intereses foráneos que Scalabrini conocía en detalle.

He lamentado no poderle enviar copias de las cartas pero, puedo asegurarle que cuánto le menciono en ésta, es un resumen ajustado a la realidad, de acuerdo a la correspondencia que hemos cambiado.

No he recibido su libro “Discépolo y su Época” e imagino que ha tenido el destino de “los que se pierden en el Correo”, sin embargo le agradezco mucho su buena intención al remitirlo y también su promesa de hacerme llegar otro ejemplar por nuestro propio conducto.

Le ruego que, con mis mejores deseos, acepte mi saludo más afectuoso y cordial.”

Un gran abrazo

JUAN DOMINGO PERÓN

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PÁRRAFOS DEL LIBRO "LA COMPAÑERA EVITA" DE NORBERTO GALASSO

Leyendo el libro de Norberto Galasso, “La compañera Evita”, resulta imposible no emocionarse con sus páginas y con los avatares que sufre aquella adolescente, llegada a la gran ciudad, mucho antes de ser Evita. Los aspectos poco conocidos o totalmente desconocidos de ella y que la muestran en toda su fortaleza. Conociendo las anécdotas de su vida uno empieza a comprender porque una, aparentemente frágil mujer, en apenas 6 años de vida pública puede convertirse en la más importante figura femenina de toda la historia de nuestra patria. Acá un pequeño ejemplo, un párrafo de la página 40 de dicho libro:

 

(…)
“En esa época, vive un curioso encuentro, según lo relata César Tiempo: ‘Yo era cronista teatral de un diario de la tarde. Me encontré con Roberto Arlt, que venía por la calle Corrientes, sonriendo y hablando solo. Era pasada la medianoche. Entramos a tomar un café en La Terraza y nos encontramos con dos muchachas, dos actrices muy jóvenes, muy pálidas y muy delgadas que, si mal no recuerdo, actuaban en el coro de Mercado de amor en Argelia. Una se llamaba Helena Zucotti y la otra, María Eva Duarte. Nos invitaron a sentarnos a su mesa. Arlt no las conocía, yo sí, pues habían visitado la redacción del diario más de una vez en procura de un poco de publicidad –una gacetilla, un clisé- cosa tan frecuente en el gremio. Edmundo Guibourg me había recomendado a una de ellas (Eva). Ya instalados, entre café y café, Arlt se puso a hablar no sé por qué de la ubicación de la estatua de Florencio Sánchez. Le parecía que Garay y Chiclana era el sitio peor elegido del mundo para perpetuar la gloria y la memoria del gran dramaturgo y pedía a gritos que fuera trasladada a la calle Corrientes, frente al teatro Politeama. De pronto, sin quererlo, manoteó bruscamente y volcó la taza de café con leche que estaba tomando la Zucotti sobre el vestido de su compañera. Arlt exageró su consternación y en un gesto teatral se arrodilló ante la anónima actriz pidiéndole perdón. Esta, sin escucharlo, se puso de pie y corrió hasta el baño a recomponerse. Cuando volvió, tuvo un acceso de tos, como una de esas tiernas y dolorosas heroínas de Murger. Pero sonreía, indulgente. –Me voy a morir pronto –dijo sin dejar de sonreír. Y de toser. –No te aflijás, pebeta –intervino Arlt, que tuteaba a todo el mundo. –Yo que parezco un caballo, me voy a morir antes que vos. -¿Te parece?, preguntó la actricilla con una inocencia que no excluía cierta malignidad. -¿Cuánto querés apostar…? No apostaron nada. Pero quiero anotar este dato curioso: Roberto Arlt falleció el 26 de julio de 1942. Y Eva Perón, la hermosa actricilla del episodio, diez años después, exactamente el 26 de julio de 1952’. Curiosamente, también un 26 de julio, pero de 1974, fallecerá Julián Centeya, por tantos motivos ligados a Arlt y al mundo de la musas rantes”.

 

 

* * * * * * * * * * * *

 

Otro párrafo y otra anécdota:
(…) algún compañero del elenco que la mira no con los ojos del erotismo, sino de la solidaridad. Uno de ellos es el actor Marcos Zucker: “La conocí mucho. Tuvimos una relación de amistad, una relación muy de verdad. Ella venía de Junín. Venía sola, cargando un bagaje de ensueños y un poco como a ‘hacer la américa’. Era, por aquellos días, una chica muy desvalida. Se hablaba de Agustín Magaldi como una suerte de amante. Pero, en ese momento, no tenía a nadie al lado. Corría el año 1937. Por eso buscó, en mí, una relación de amistad, simplemente amable y de afecto. Yo correspondí a esa estima. Nos conocimos en el Teatro Liceo (…) en la obra La gruta de la fortuna (…) Le costaba mucho vivir de su labor. Supongo que llegó con unos pesitos, pero vivía malamente y muy comprometida porque las cosas no salían como ella quería. Tuvo que superar muchas dificultades, entre las que venía de parte de ciertos individuos que ‘cafishiaban’ o trataban de hacerlo con chicas jóvenes, preferentemente solas. Era muy jovencita y algunos la codiciaban no para bien. Ella lo intuía, y un día dijo: ¡Ayudame!... ¡Ayudame!, porque el acecho continuaba y los tiempos eran muy difíciles. Lo primero que le dije fue: ‘No te regalés. A vos te va a pasar lo que les pasa a todas las chicas que arrancan…’ Así mantuvimos nuestra amistad”.

 

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UNA MUCHACHITA EN LA GRAN CIUDAD DE LA “DÉCADA INFAME” (1935)

“Llegué con una pollera tableada, de viyela marrón; con zapatos blancos y una valija de cartón prensado”.

¿Qué hace esta muchachita de 16 años, vestida pobremente, en la gran ciudad puerto? Flaca, de cabello negro, sin mayor atractivo físico, salvo sus ojos luminosos y la piel nacarada de su rostro, camina con su valija por esas calles céntricas, de letreros de colores, entre esa gente apurada, que es la contracara del ritmo lento y apaciguado de Los Toldos y Junín. ¿Viene acaso en pos del sueño de ser actriz, de alcanzar la fama en las revistas de espectáculos? ¿O se trata acaso de una muchacha que intenta reencontrarse con su novio encarcelado, movida por el amor y también por ideas igualitarias, de redención social?

En cualquiera de los dos casos –aunque la segunda parece más verosímil- una singular rebeldía la lleva a abandonar el refugio familiar y lanzarse a la gran ciudad desconocida, sola, casi sin dinero –apenas ha podido juntar $ 100- en la más plena orfandad. Indudablemente, sabe lo que no quiere: hundirse para siempre en la pequeña vida doméstica que le ofrecen sus ámbitos de nacimiento y de adolescencia. Quizás esa es su única certeza: “emerger” de la parsimonia pueblerina, romper con la asfixiante atmósfera de Junín, con los prejuicios pueblerinos, con el lento pasar de las horas, ese morirse de a poco y sin destino en una sociedad donde prevalecen los ricos y especialmente los hombres. Es necesario para ello, indiscutiblemente, un gran espíritu trasgresor, una voluntad de enfrentar los valores consagrados, una vocación de rebeldía y audacia.

Siguiendo la endeble “versión Magaldi”, resultaría que ella, leyendo las revistas de espectáculos ocupadas en inventar romances, giras, premios y toda esa barahúnda de noticias que nutren sus páginas, habría idealizado ese escenario al cual se incorpora a los dieciséis años, pensando que, convertida en gran actriz, resolvería los problemas de la familia y liberaría de angustias a su madre y a sus hermanos, confiando en sus posibilidades, suponiendo que el éxito se encuentra al alcance de sus manos. Siguiendo “la versión de Prieto” –a todas luces más sólida y probable-, en esa ciudad –adonde llega para recuperar a Damián- recurre, para sobrevivir, a aquella idealización del mundo artístico que ha bebido desde pequeña en las revistas de espectáculos, y mientras ocupa los domingos en visitar la cárcel, ambula el resto de la semana detrás de un lugarcito en un elenco artístico.

En cualquier caso, la realidad es muy distinta a la que ella pudo suponer. Ni existen leyes igualitarias para quienes preconizan el cambio social, ni esa sociedad porteña de la crisis otorga lugar a los más capaces y tenaces, ni el mundo del espectáculo es abierto y generoso. Por el contrario, esa Buenos Aires de la “Década infame” es hostil, decididamente hostil hacia los marginales, especialmente para las mujeres y los jóvenes del interior. De una u otra manera, una muchachita integra la caravana que la gente culta de la gran ciudad desprecia y vilipendia como “cabecitas negras”.

 

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NARRACIÓN DE PIERINA DEALESSI SOBRE LOS COMIENZOS DE EVITA EN EL TEATRO

Hacia 1938, se cruza en su camino otro ser generoso, que la protegerá varios años. Es la actriz italiana Pierina Dealessi: “Eva era una cosita transparente, delgadita, finita (…), cabello negro, carita alargada. Le preguntamos si había trabajado alguna vez y me dijo que había hecho una gira con Pepita Muñoz. La contratamos por un salario mísero, ciento ochenta pesos por mes. En esa época no se pagaba más. En el teatro no se descansaba ningún día y los domingos dábamos cuatro funciones (…) A la tarde tomábamos algo en el camarín. Evita tomaba mate pero como era delicada de salud, yo le agregaba un poco de leche. Entre el hambre, la miseria y el descuido, tenía siempre las manos húmedas y frías. Me daba pena verla tan desamparada y físicamente mal. La invité a que se quedara en mi casa para no tener que viajar sola a las tres de la mañana a su pensión tan lejana (en La Boca) y ella aceptó. La llevé a un médico que le recetó vitaminas, pero nunca quiso tomarlas. Era dueña de un temperamento muy fuerte, aunque todavía lo tenía oculto. Era muy observadora. Con los compañeros se llevaba muy bien: le gustaba cebar mate. Nunca hablaba de su familia, no hacía confidencias. Si tenía un amorcito, no lo sé, pero aparentemente no tenía nada. A veces venía a buscarla al teatro su hermano Juancito, eran muy parecidos y se querían mucho”. (Capítulo II – Página 39)

 

SOBRE LA FUNDACIÓN EVA PERÓN Y LA IMPORTANCIA DE TODA SU OBRA

El 8 de julio de 1948, el Poder Ejecutivo le concedió personería jurídica a la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón, que dos años después pasará a llamarse “Fundación Eva Perón”.

Su financiación proviene de distintas fuentes. Un adicional al impuesto a la venta de boletos en el Hipódromo, el 2% establecido por el decreto 33.302 a cargo de empleados y obreros, el importe de multas aplicadas por juegos de azar, y parcialmente los importes de seguro de vida obligatorio para espectadores y participantes de eventos deportivos.

(…)

Ya en 1948, se construyen tres hogares de tránsito, para la permanencia temporaria de personas sin vivienda; luego en 1949, el Hogar de la Empleada “General San Martín”, en la Avenida de Mayo Nº 869, para albergue de quienes estuvieran en condiciones de desprotección. Ambas construcciones intentaban dar cobijo a madres solteras, ancianos, inválidos, personas con tratamiento médicos crónicos o que temporariamente debieran residir en las grandes ciudades, proviniendo del interior. Con idéntico propósito se inaugura en Burzaco, en 1948, el “Hogar para Ancianos Coronel Perón”, así como otros en Córdoba, Santa Fe y Tucumán. También se entregan subsidios individuales a personas de edad avanzada, que se completan luego cuando el Congreso sanciona las pensiones a la vejez. La Fundación se preocupa, además, por los niños y para ellos crea hogares escuela, adonde concurren chicos de familias muy pobres (alrededor de 17 edificios en todo el país) así como, más tarde, la Ciudad Infantil (julio de 1949) que ocupa dos manzanas en el barrio de Belgrano y luego, en 1951, la Ciudad Estudiantil, que abarca cuatro manzanas. Diversas escuelas son construidas en el interior (Del “Plan 1000 Escuelas”, en 1952 hay 129 terminadas y 189 en curso de construcción).

La asistencia médica es otro de los objetivos de la Fundación, para lo cual construye los policlínicos de Avellaneda, Ezeiza, Lanús y San Martín en la provincia de Buenos Aires, como asimismo otros en el interior del país. Ello se complementa con el Tren Sanitario, que recorre todo el país, colaborando con las campañas organizadas por el Ministerio de Salud Pública impulsadas por el Dr. Ramón Carrillo, especialmente contra las enfermedades endémicas (como el paludismo) que constituían un flagelo que azotaba a amplios sectores en el norte de la Argentina.

Otro aporte importante para el mejoramiento de la salud de los argentinos reside en la Escuela de Enfermeras, fundada por Eva en 1948. Hasta ese momento se contaba solamente con las enfermeras de la Cruz Roja y en diversas oportunidades, los médicos sanitaristas habían manifestado que el Estado debía ocuparse de la formación de las enfermeras, pues era notoria la escasa cantidad de estas en todo el país y su precaria capacitación. En este sentido, Eva se ocupó de gestar la nueva entidad, con la colaboración de los doctores Carrillo y Finochietto y de tal esfuerzo surgió una “milicia sanitaria” de primer nivel, con tres años de estudios y uno de especialización, que cubría todos los aspectos de la formación para desempeñar eficientemente su misión. En poco tiempo, esa escuela formó 858 enfermeras y 430 especialistas. El criterio que presidía a la institución era que no sólo debían realizar sus tareas en la Argentina, sino también colaborar cuando se produjesen siniestros o catástrofes en otros países. Así, estas “enfermeras de Evita” concurrieron a ayudar en varios países latinoamericanos. En una ocasión, el 27 de septiembre de 1949 la Escuela se puso de luto, pues un grupo de muchachas que cursaban el segundo año partió hacia Ecuador y Perú para colaborar en la política de salud de esos países, pero al regresar, el avión que las conducía empezó a incendiarse cuando estaba por aterrizar en la base de Morón, accidente que costó la vida de cuatro de las enfermeras y una importante cantidad de heridas: “Eva quería ser la primera en recibirlas. Y de pronto la noticia: el avión había caído. El pueblo permaneció en un silencio consternado –recuerda su hermana Erminda- y a Eva la sacudió un llanto sin consuelo”. A fines de 1949, la Escuela de Enfermeras fue incorporada a la “Fundación Eva Perón”. En esa ocasión, Eva sostuvo: “En este acto le prometo al Presidente que vamos a formar muchas enfermeras para ofrecerle a la patria mujeres sacrificadas, capaces y dignas del pueblo argentino. Ustedes nunca podrán saber lo mucho que las quiero, nunca podrán comprender el profundo cariño que siente su presidenta hacia todas su colaboradoras, el amor entrañable y la satisfacción enorme que siento cuando veo a una enfermera de la Fundación…”.

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ASÍ OPINABA ARTURO JAURETCHE SOBRE EVITA Y LO QUE SIGNIFICÓ

“Los que no la vieron trabajar, los que no conocieron su jornada de labor sacrificada y sin pausa, que empezaba a las primeras horas de la mañana y terminaba al alba, los que sólo ven las apariencias del triunfo y del prestigio y no conocen el duro precio que se paga cuando se siente la responsabilidad y cómo la gloria es una pesada carga sobre los hombros y no las alas que ayudan a volar, no pueden saber lo duro que fue aquel vivir de pocos años y cómo la muerte fue una liberación. Hay gente que la imagina a Evita como una llama esplendorosa. Yo la veo pequeña y fuerte, tenaz, tozuda, voluntariosa (…) Para mí no es llama porque la recuerdo así –pequeña y tenaz-, una pura brasa, fuego lento y continuado, un carbón encendido que se quema a sí mismo mientras desparrama su calor. Así fue su vida. Y murió así, consumida por su propio fuego (…) A veces, se pretende eliminar a la mujer revolucionaria para canonizar un personaje de yeso. A Evita mujer hay que emularla. A Evita santa, basta con rezarle”.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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1806 - MARIQUITA SÁNCHEZ DE THOMPSON Y LAS INVASIONES INGLESAS

“Te voy a pintar estas dos fuerzas militares, una delante de otra. Las milicias de Buenos Aires: es preciso confesar que nuestra gente del campo no es linda, es fuerte y robusta, pero negra. Las cabezas como un redondel, sucias; unos con chaqueta, otros sin ella; unos sombreritos chiquitos encima de un pañuelo, atado en la cabeza. Cada uno de un color, unos amarillos, otros punzó; todos rotos, en caballos sucios, mal cuidados; todo lo más miserable y feo. Las armas sucias, imposible dar, ahora, una idea de estas tropas. Al verlas aquel día tremendo dije a una persona de mi intimidad: si no se asustan los ingleses de ver esto, no hay esperanza.
Te voy a contar lo que entraba por la Plaza: el regimiento 71 Escocés, mandado por el general Pack; las más lindas tropas que se podían ver, el uniforme más poético, botines de cintas punzó cruzadas, una parte de la pierna desnuda, una pollerita corta, unas gorras de una tersia de alto, toda formada de plumas negras y una cinta escocesa que formaba el cintillo; un chal escocés como banda, sobre una casaquita punzó. Este lindo uniforme, sobre la más bella juventud, sobre caras de nieve, la limpieza de estas tropas admirables, ¡qué contraste tan grande!”.

María de Todos los Santos Sánchez de Velazco y Trillo (Mariquita) casada con Martín Jacobo Thompson. Recuerdos del Buenos Aires Virreynal, Ene Editorial, 1953, p. 65
Fuente: La larga lucha de los Argentinos, Norberto Galasso, Colihue, pág. 89

 

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1810 - EL “PLAN DE OPERACIONES” DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

“… El mejor gobierno, forma y costumbre de una nación es aquel que hace feliz al mayor número de individuos, y la mejor forma y costumbres son aquellas que adopta el mismo número, formando el mejor concepto de su sistema; igualmente es máxima aprobada y discutida por los mejores filósofos y grandes políticos, que las fortunas agigantadas en pocos individuos, a proporción de lo grande de un estado, no sólo son perniciosas, sino que sirven de ruina a la sociedad civil, cuando no solamente con su poder absorben el jugo de todos los ramos de un Estado, sino cuando también en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad, demostrándose como una reunión de aguas estancadas, que no ofrecen otras producciones sino para el terreno que ocupan, pero si corriendo rápidamente su curso bañasen todas las partes de una a otra, no habría un solo individuo que no las disfrutase, sacando la utilidad que le proporcionase la subsistencia política, sin menoscabo y perjuicio.
… ¿Qué obstáculos deben impedir al gobierno, luego de consolidarse el Estado sobre bases fijas y estables, para no adoptar unas providencias que aun cuando parecen duras en una pequeña parte de individuos, por la extorsión que pueda causarse a cinco o seis mil mineros, aparecen después las ventajas públicas que resultan con la fomentación de las fábricas, artes, ingenios y demás establecimientos en favor del Estado y de los individuos que las ocupan con sus trabajos?...
Deduzco que aunque en unas provincias tan vastas como éstas, hayan de descontentarse por lo pronto cinco o seis mil individuos, resulta que recaen las ventajas particulares en ochenta o cien mil habitantes…”

Mariano Moreno: “Plan de las Operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia” en Escritos Políticos y Económicos. Ordenado y prologado por Norberto Piñero, Buenos Aires, Biblioteca del Ateneo, 1896.
Fuente: “La Larga Lucha de los Argentinos”, Norberto Galasso, Colihue, pág. 90

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1810 - JUAN JOSE CASTELLI EN EL ALTO PERÚ

“Los naturales respiran y ven el fin de su abatimiento en el principio de su libertad civil; están perfectamente impuestos de la causa y bendicen al mismo gobierno. Concurren sin escasez, con cuanto tienen y sirven personalmente sin interés y a porfía. Al conducir artillería se pliegan trescientos indios y en hombros trasmontan con ellos los cerros más encumbrados, como si fuera una pluma y andan remisos para tomar dinero, diciendo, que es la vez primera que se les paga por servir al rey”.

Carta de Juan José Castelli en Historia de la Nación Argentina, Academia Nacional de la Historia, Tomo 5, Segunda Sección, p. 143.
Fuente: N. Galasso, La larga lucha de los Argentinos, pag.91, Colihue.

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N. GALASSO, “COMO PENSAR LA REALIDAD NACIONAL”

PENSAR EN NACIONAL

"Una de las enseñanzas que nos legó don Arturo Jauretche –a través de su lucha de tantos años- fue esta: “Hay que pensar en nacional”.
Quizás muchos se sorprendan ante esta fórmula “pensar en nacional” pues de ella brotan naturalmente varios interrogantes. Sin con tanto énfasis se nos convoca a “pensar en nacional”, ¿cómo pensamos, entonces, habitualmente? ¿Pensamos, acaso, colonialmente? Pero ¿existe una manera de “pensar en nacional” y otra de “pensar colonialmente”?
Los estudiantes que han cursado Teoría del Conocimiento con el librito de Hessen bajo el brazo, o si son intelectuales de izquierda, apoyándose en el manual de Politzer, nos dirán seguramente que existen dos formas de aprehender la realidad: el modo metafísico, que estudia al objeto abstrayéndolo del resto de la realidad que lo circunda, en un momento dado, como ente aislado carente de contradicciones internas, y el modo dialéctico, que lo analiza en movimiento, en el tiempo y en el espacio, sujeto a permanente contradicción, él mismo como oposición de contrarios y en desarrollo. Pero por supuesto –agregarán- que estas dos formas de pensar, nada tienen que ver con la cuestión nacional, de donde se deducirá que “pensar en nacional” encierra una propuesta reaccionaria, con reminiscencias telúricas.
Por su parte, habrá quienes, menos filósofos y más políticos, afirmarán que existe un pensamiento “desde la derecha” y otro “desde la izquierda”, lo que corroborarán, seguramente, con citas de El pensamiento político de la derecha, de Simone de Beauvoir y con El hombre de izquierda, de Claude Lanzmann. De aquí resulta que el mundo, la naturaleza y la historia pueden ser vistos y pensados de distinto modo, según el pensador parta de un enfoque reaccionario o revolucionario, añorando el pasado, la derecha o vislumbrando el futuro, la izquierda. Pero en ambos casos, la reacción y la revolución se colocan por encima de las patrias, de tal modo que “lo nacional” de ninguna manera podría caracterizar a una determinada forma de pensar y por tanto, sería disparatado valorar un pensamiento por su “patriotismo” o desvalorizarlo por su “exotismo”.
Estos argumentos son legítimos –pues el modo de pensar es metafísico o dialéctico, de derecha o de izquierda- pero las conclusiones que obtienen estos impugnadores son falaces, pues adhieren al pensamiento dialéctico sin pensar dialécticamente y asumen ideologías revolucionarias de otras partes del mundo, sin convertirse en revolucionarios en su propio país. Si fueran coherentes y pensaran dialécticamente, desde el campo de la revolución, inevitablemente “pensarían en nacional” puesto que se hallan en un país sometido semicolonialmente por el imperialismo."

“La historia de los pueblos coloniales o semicoloniales prueba que en todo país donde existe esa cuestión nacional pendiente, indefectiblemente, sus habitantes piensan en “nacionales” o en “coloniales”, es decir, elaboran y desarrollan ideas en contraposición al orden vigente, con lo que repudian la concepción ideológica del imperio que los oprime, promoviendo así la liberación nacional, o enhebran argumentos que se insertan, por presencia u omisión, en la ideología impuesta por el opresor imperial, con lo que concurren a la subsistencia del vasallaje. Este es un gran problema en los países oprimidos y, muy especialmente, en aquellos donde la dominación es semicolonial, en los cuales la sumisión ideológica adquiere una importancia mayor que en los países ocupados colonialmente por ejércitos extranjeros.”
“Pensar en nacional es, pues, en una semicolonia como la Argentina, pensar revolucionariamente, cuestionando el orden impuesto por el imperialismo, que no solo es injusto y humillante sino que, además, impide toda posibilidad de progreso histórico, es decir, cierra el paso a una auténtica democracia participativa, al ascenso cultural y a las profundas transformaciones sociales. O dicho de otro modo, es pensar desde una óptica antiimperialista, no abstracta, sino nutrida en las luchas y experiencias de nuestro pueblo.”


Ed. Colihue 2008, Pág. 9/10

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¿NACIONALIDAD DE LAS IDEAS?

“Resulta demasiado evidente que las ideas no tienen patria, lo que no impide que haya un pensamiento nacional. Lo que ocurre es que las “ideas o pensamientos nacionales” no lo son por su lugar de origen, sino por la función que cumplen en la lucha antiimperialista. Si concurren a quebrar el vasallaje, son nacionales y, si favorecen su consolidación, son coloniales, no importando que unas y otras hayan sido elaboradas aquí o en el extranjero. La razón es la misma por la cual el ingeniero Alsogaray es un político antinacional, aun cuando haya nacido en la Argentina y, en cambio, el capitán Vidt pasa a nuestra historia como héroe nacional, combatiendo junto a Güemes, aunque haya nacido en Estrasburgo.”
Dice Jauretche: “Lo nacional es lo universal visto por nosotros”.

Ed. Colihue, 2008, Pág. 11

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¿UNIVERSALIDAD DE LAS IDEAS?

         “(…) tanto Ugarte como Ortiz Pereyra, fueron silenciados y condenados como “malditos” durante tantos años y, aun hoy, apenas empiezan a ser conocidos, mientras cualquier plumífero sin vuelo, inflado por los grandes diarios, posa de “intelectual” en los estrados universitarios o en las mesas redondas de la SADE.
Esa importación de teorías o ideologías –exitosas en otras regiones y en otras épocas- provoca resultados inesperados. El liberalismo, indiscutiblemente nacional en Inglaterra, Francia o Italia, donde presidió la formación de los Estados Nacionales, se convirtió en liberalismo antinacional en la Argentina, al servicio de la dominación inglesa. (…) Del mismo modo, el socialismo que, más allá de sus matices, resulta expresión política de las masas trabajadoras del Viejo Mundo, al ser importado a la Argentina, sin adecuación a nuestra realidad, solo logró arraigar en sectores artesanales y cuando apareció el proletariado industrial, no logró entenderlo ni expresarlo. Hubo, sí, algunos auténticos socialistas que intentaron la inserción de las teorías de izquierda en la realidad nacional, como Manuel Ugarte o el grupo “Frente Obrero”, pero en general, socialistas y comunistas jugaron como ala izquierda de la oligarquía y enfrentaron a la propia clase que decían representar. Esta paradoja, con rasgos dramáticos para tantos sinceros militantes, tiene su origen, precisamente, en esa errónea convicción de que las ideas tienen validez universal, con prescindencia del momento histórico y del espacio geográfico donde pretenden ser aplicadas. Ello conduce, entonces, a graves errores políticos y en política, como decía Talleyrand, hay algo peor que el crimen y es el error.”

Ed. Colihue, 2008, Pág. 17

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PENSAR DESDE AQUÍ

La crisis argentina es profunda y solo un pensamiento revolucionario podrá ofrecer soluciones para abrir un camino nuevo. Pero él no se nutrirá de recetas importadas, ni tampoco de una reflexión ahogada en el estrecho marco local. Solo la síntesis superadora nos llevará hacia el rumbo cierto, ese rumbo hacia el que se orientaba Homero Manzi, allá por el año veintitantos: “Fuimos con un grupo de estudiantes universitarios a ver a Yrigoyen, hasta su casa de la calle Brasil, para describirle nuestra angustia ante la reacción que paralizaba los impulsos de la Reforma del 18. Aquella vez sentí que su alma se encendía detrás de los serenos ojos grises y escuché de sus labios este juicio: ‘Yo soñé que la Universidad habría de ser la cuna del alma argentina. Pensé que la ciencia que llegaba desde la vieja Europa iba a ser un instrumento al que la Universidad daría emoción nacional. Y pensé también que esa cultura argentinizada en justicia se convertiría en un ejemplo para las juventudes de América. Pero me he equivocado (…). He visto que lo que nos llega, no toma nuestra forma y que corremos el riesgo de esclavizarnos con modelos ajenos, que no habrán de servir para profundizar nuestro destino (…). Ese día –agrega Manzi- mi asombrada adolescencia realizó la síntesis de su pensamiento: ¡nacional, pero no nacionalista y universal pero no universalista…!
Es decir, “nacional” en tanto antiimperialista y ligada a nuestra realidad, pero no “nacionalista”, expresión de medievalismo y xenofobia; y “universal”, en tanto progreso y avance de la humanidad en su conjunto, pero no “universalista” en el sentido de mentalidad colonial que asume servilmente las irradiaciones de los grandes centros imperiales.

N.Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 22/23

* * * * *

LA SABIA ORGANIZACIÓN DE LA IGNORANCIA

 *

"Probada la importancia de “pensar en nacional”, resulta legítimo este interrogante: ¿por qué los argentinos no pensamos, naturalmente, “en nacional”, es decir, en función de nuestra propia realidad? ¿por qué es necesario realizar un enorme esfuerzo para reflexionar sobre nuestros problemas y encontrar soluciones para los mismos?
La explicación reside en nuestra condición semicolonial, es decir, en nuestro carácter de país formalmente independiente, con su himno, su bandera y sus fiestas patrias, pero en cuya historia, varios presidentes de la nación fueron abogados de empresas inglesas (Quintana, Ortiz) y varios ministros de economía fueron empleados de monopolios yanquis (Krieger Vasena, Martínez de Hoz, etc.). Este país semicolonial –a falta de un ejército extranjero de ocupación- solo puede funcionar si existe un aparato ideológico ocupado durante las veinticuatro horas del día, en probar que el orden constituido no implica vasallaje, sino que opera en beneficio de los propios colonos y, por lo tanto, no debe ser violado. En las colonias, los vasallos protestan y se rebelan, pero un soldado extranjero, en cada esquina, los llama a sosiego y asegura la explotación colonial. En las semicolonias, la superestructura cultural convence a amplios sectores de la población de que no están sometidos al vasallaje y sus males se originan, no en una opresión imperial, sino en diversos factores: raciales (“indolencia” de los nativos), morales (la corrupción administrativa), síquicos (el tropicalismo revolucionario), culturales (la ignorancia de las masas) o históricos (la colonización española). Y cuando logra convencer a los nativos que portan armas, el imperialismo alcanza su desiderátum porque tiene fuerzas de ocupación sin gastar un peso, ni molestar a sus soldados."

N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 25

* II  

“Hacia fines del siglo XIX, al convertirse la Argentina en granja de Inglaterra, la clase dominante, extranjerizada en la base económica y dependiendo su felicidad y su vida del amo británico, se extranjerizó mentalmente. Había entregado el destino del país a cambio de compartir, con porcentaje minoritario, el producto de la explotación colonial y, por tanto, eufóricamente, mientras importaba artículos extranjeros, importó también las ideas necesarias para justificar su claudicación como la clase social que prefería ser capataza en una colonia y no burguesía en una nación. Esa oligarquía no se acipayó ideológicamente después de un conciliábulo interesado entre todos sus miembros, sino que, naturalmente, su condición de representante del imperialismo en la Argentina la llevó a pensar como el amo y a desdeñar al resto de sus compatriotas, considerar normal –y no vergonzoso- todo negocio ferroviario que encadenaba al país, pero la enriquecía a ella. Así se hizo liberal en economía, mitrista en historia, afrancesada en literatura, antilatinoamericana en política exterior, inglesa en su alma. En pocos años, se construyó una concepción colonial apenas recubierta por un barniz de patriotismo zonzo y chirle, de efemérides patria, que le permitía conservar el uso de los símbolos y cantar el himno, aun cuando los presidentes de la Nación fueran servidores del Imperio. Así, mientras nuestro destino se decidía en el River Plate House de Londres, Lugones y Darío cantaban al “Centenario” y se hablaba con desparpajo de la Argentina blanca y civilizada, elegida por Dios.”

 N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 26/27

* III

“El pensamiento colonial sustentado por la oligarquía, se había expandido por toda la semicolonia. Había ingresado en las conversaciones familiares, había penetrado en las almas inocentes de las maestras primarias y estas, con la mayor ternura, lo habían depositado en la mente de sus párvulos. Había remontado luego a “la secundaria” y a la Universidad, se había trepado a las columnas de los diarios, había infectado el espíritu de los críticos literarios y se había prendido como enredadera atrapadora, en las tertulias del café, los cenáculos intelectuales, las sesiones de las academias, los ateneos y las bibliotecas populares. Había ingresado en la mente de los periodistas y los ensayistas de nota y se hacía cada vez más fuerte en los políticos más cultos, ya fuesen de derecha o de izquierda, inundando así la totalidad de los focos emisores de ideas. Todo quedó impregnado de colonialismo, salvo los hombres más rudos de las zonas más pobres quienes, por carecer de tiempo y de medios para entrar en contacto con la cultura, resultaron insólitamente indemnes a la enfermedad. Esa peste que invadió a amplios sectores de la sociedad, provocó lógicamente el hundimiento de los pensadores con inquietudes nacionales y generó el encumbramiento de quienes aplaudían las nuevas condiciones del vasallaje. Un pasado de lucha nacional fue falsificado, para reemplazarlo por una fábula histórica cuya implantación se vio favorecida por la gran cantidad de inmigrantes carentes de tradición oral.
Ese aparato de la colonización pedagógica “tomó” entonces a varias generaciones de argentinos, desde la cuna, hasta convertirlos en argentinos semicoloniales, atiborrados de conocimientos que no perturban ese orden que frustra sus propias vidas y vacíos, en cambio, de los conocimientos más elementales acerca de la auténtica realidad en que están inmersos.”

N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 28/29

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EL OCULTAMIENTO DE NUESTRA HISTORIA

         La total ausencia de nuestro pasado, de nuestras luchas y de nuestros conflictos, que explicarían cómo se fue haciendo la patria provoca, asimismo, la alienación en estos sucesos que, si bien fueron importantes, no afectaron, ni afectan, decididamente, nuestro propio destino. Así hay, en la Argentina, peritos en las guerras mundiales que conocen al dedillo las costumbres de Churchill, el día y la hora del desembarco en Normandía o los avatares detallados de la campaña en el Norte de África. Esa preocupación por conflictos lejanos, ya la experimentaba Jauretche en su niñez y así relata, dolorosamente, los efectos, en su Lincoln natal, de la guerra ítalo-turca: “Aún recuerdo a un compañerito muerto de una pedrada en ‘ejército italiano’ que combatía con el ‘ejército turco’ en las calles de mi pueblo y me duele ese absurdo final que quizás me impactó para siempre. En cambio, nunca nos apedreamos por federales o unitarios, ni defendimos una esquina suponiendo que defendíamos el Paso de Obligado frente al invasor extranjero”. Asimismo, recuerda cómo la Gran Guerra del 14 absorbió las energías de los argentinos: “Así como a los cuatro años mis peleas remedaban la guerra ruso-japonesa, o a los siete, la guerra ítalo-turca, en la guerra del 14 vi a los niños de la generación que me seguía, combatiendo por la cultura aliada o por la kultur germánica, a la que se llamaba la barbarie…”

N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 46-47

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ENTRE CUENTOS Y LEYENDAS I

        “¿Cómo se desarrolla el proceso por el cual un ser humano nacido en estas tierras va formándose un modo de pensar extraño a la sociedad a la que pertenece? O como diría Jauretche: ¿cómo se lleva a cabo el “azonzamiento” de los argentinos, esa enfermedad que corroe su salud intelectual y los convierte en coloniales?
La desvinculación de la realidad se produce desde los primeros balbuceos de la criatura y así, cuando el pequeño quiere saber “de dónde vino”, pregunta primigenia y fundamental, recibe una respuesta exótica (en especial el pequeño de las generaciones anteriores y no el supersónico de nuestro presente): “A los bebés los trae una cigüeña de París”. Con agudeza, Leda Valladares comenta: “somos tontos fanáticos de Europa y hasta nos han vendido los mitos. A los nenes no los traen los cóndores de los Andes, como cree el hombre andino, ni siquiera una lechuza de Chivilcoy. No. Lo trae una cigüeña, flaca y ridícula y desde París”. Lo sensato sería, mientras no se explique el embarazo, volcar en la imaginación infantil la leyenda de una cueva misteriosa en la cima de la cordillera, desde donde, gracias al vuelo majestuoso de un cóndor, los bebitos llegan a la casa materna para dar su primer vagido o, por ejemplo, que desde el fondo de la selva latinoamericana los trae en su pico, un quetzal, de modo que en ambas leyendas, el paisaje natural, salvajemente imponente o exuberante entronque con animales de porte singular, capaces de romper la aurora con la aparición de un nuevo ser. En cambio, la cigüeña cuya existencia vinculamos a viejos campanarios de iglesias lejanas, aunque abunda en nuestras pampas, resulta además de tratarse de un vehículo endeble para nuestros pesaditos bebés, una expresión exótica que llega en vuelo desde Francia. Así, desde sus orígenes, los argentinos le debemos la vida, no a los Andes ni a Chivilcoy, como propone Leda Valladares, sino a París, ese París por el cual suspirarán luego los jóvenes poetas, llegando incluso a darse el caso de “voluntarios” en las guerras mundiales que quisieron darle la vida o –“devolvérsela” a París, según la leyenda- por juzgar que allí reside el centro de la cultura y el progreso, opinión que, por supuesto, no compartieron jamás los argelinos, indochinos y otros explotados por el imperialismo francés.”

N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 29-30

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ENTRE CUENTOS Y LEYENDAS II

A veces, en esos cuentos de las abuelas, desaparece la fantasía para dar lugar a hechos reales ocurridos en el pasado, produciéndose entonces otro fenómeno, propio de los países con inmigración reciente: la viejecita desanda el tiempo y le cuenta a su nieto las hazañas de algún luchador de su patria natal, ajena totalmente a la patria natal del niño. “Crecimos bebiendo la nostalgia europea de nuestros padres –dice Ernesto Sábato en ‘La cultura en la encrucijada nacional’- oyendo de la tierra lejana, de sus mitos y cuentos, viendo casi sus montañas y mares”.

En mi caso personal, recuerdo un patio con glicinas y mi abuela, cuya imagen asocio a la madre de Julián Centeya “con sus ojos tan claros de ternura”, hablándome de Garibaldi y Mazzini en lucha contra los grandes señores que se oponían a la unidad italiana. ¿Cómo podía suponer ella, desbordante de cariño, que esa tradición oral, desvinculada de la historia argentina, y supliendo al auténtico relato del pasado argentino, facilitaría en mí la aceptación de la fábula mitrista que venía presionando desde las calles, las estatuas, los diarios y la escuela? ¿Cómo podría imaginarme yo, que recién lo aprendí muchos años más tarde, que si hubiera nacido en La Rioja y hubiera escuchado los recuerdos de una abuela riojana de origen popular, ninguna escuela me hubiera podido convencer de las “fechorías” de “El Chacho” ni de las “tropelías” de Felipe Varela?

N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 33-34

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“LOS HÉROES DE LA LIBERTAD” I

         Los pibes –especialmente los de generaciones anteriores a la actual- se entusiasmaban con historias de piratas, preferentemente ingleses, como Morgan o Drake, que asolaban los puertos de Centroamérica y fueron, en la vida real, condecorados y convertidos en Sir por su Graciosa Majestad, en atención a los servicios prestados. A estos ingleses heroicos se sumaron, por vía de Emilio Salgari, una pléyade de héroes, a cuál más exótico y lejano que, en otras tierras se enredaban en aventuras peligrosísimas, persiguiendo bellas muchachas y cofres repletos de oro. Basta recordar sus nombres y su lugar de operaciones para comprender de qué modo contribuían a alejar los ojos del infante de su suelo natal: Sandokán, el tigre de la Malasia, El León de Damasco, Los Corsarios de las Bermudas y Los piratas de la Malasia. Más tarde, operan en el mismo sentido Tres Mosqueteros, de Alejandro Dumas, jugándose la vida por el collar de la reina, mientras Richelieu se atusa el bigote; el misterio de El prisionero de Zenda y El conde de Montecristo, intentando escaparse del castillo de Iff (¿dónde diablos quedará Iff?). Entre estas figuras legendarias se halla Robinson Crusoe, personaje que ha sido analizado por el ensayista irlandés James Joyce, con este resultado que hace superfluo todo comentario: “La narración del marinero náufrago nos revela, como ninguna otra obra, el instinto cauto y heroico del animal racional y la profecía del imperio. Sí. La verdadera muestra de la conquista británica es Robinson Crusoe. Para Joyce, agrega un comentarista, ‘Robinson es el prototipo del colonizador británico, así como Viernes (el fiel salvaje servidor) es el símbolo de las razas sometidas, Joyce sostiene que en Robinson se condensa el espíritu inglés; la independencia viril; la religiosidad práctica y bien equilibrada, el carácter taciturno, la persistencia, la apatía emocional. Es una larga, armoniosa y consistente epopeya nacional, una música solemne y triunfadora (…). Robinson es inagotable, invencible, digno de leyenda. Así lo quiso Defoe, así lo pidieron los ingleses y así lo exigió la imagen de un vasto y consolidado imperio, invencible y eterno hasta la segunda mitad del siglo XX”. En ese mundo de aventuras los niños “de antes” glorificaban al cowboy de gatillo rápido y amasaban la imagen del sheriff que imponía el orden, en brava disputa con los indios “ladrones e hipócritas”.

También, significativamente, en la misma trama colonial, aparecen diversas clases de indios, desde “el último de los mohicanos” hasta “el indio Comanche”, desde los “pieles rojas” hasta los “apaches” y los “sioux”, pero jamás se habla de aztecas, mayas e incas.  Y menos aún de guaraníes, charrúas o querandíes. Es decir, el niño tiene derecho a jugar a los indios o a subyugarse con sus luchas en las historietas o por tv, siempre que se trate de indios “de primera” y no de los “baratos” latinoamericanos.

Así apunta lúcidamente Jauretche: “Mi pueblo natal había sido treinta años territorio ranquelino, pero la escuela ignoraba oficialmente a los ranqueles. Y debo a ‘Búffalo Bill’ y a las primeras películas de cowboys, mi primera noticia de los indios americanos. Esos eran indios y no esos ranqueles nuestros, indignos de la enseñanza normalista”. Así, en un país donde un presidente de la Nación recordaba con afecto a su abuela india, tanto en revistas, series y películas, como en sus juegos, el argentino ignora su existencia y cuando se disfraza de indio, se trata de un indio yanquizado.”

N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 37-38

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“LOS HÉROES DE LA LIBERTAD” II

         “… los que ostentábamos la tachonada cartuchera y hacíamos girar el revólver “cancheramente” con nuestro dedo índice sobre el gatillo, ignorábamos que cowboy puede traducirse como “cuidadores de vacas”, “hombres de vacas” o “vaqueros”, lo que equivale a nuestros troperos, reseros, domadores, etc. Del mismo modo, creíamos que el Far West era una gesta heroica en las afueras del territorio civilizado que solo se había producido en Estados Unidos, cuando aquí también tuvimos nuestro “Lejano Oeste”, con fortines y malones. Jugábamos, sin embargo, a los cowboys o a los indios, pero no a “los gauchos”, hecho asombros en un país cuyos hombres de campo –por ejemplo, rastreadores y baqueanos- son expresiones singularísimas, dignas de imitación. Preferíamos, en cambio y prefieren aún hoy –en vez de los domadores de Marechal o el “Fierro” de José Hernández- a los vaqueros de California o de Texas, ignorando, asimismo, que ambos estados yanquis son territorios mexicanos robados por Estados Unidos a mitad del siglo pasado. Y esa preferencia integra el cuadro colonial, pues mientras la exaltación del gaucho llevaría necesariamente a la denuncia del mitrismo, la sacralización del cowboy es una manera de rendir homenaje a la supremacía norteamericana.” Pág. 39

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JUGANDO Y DIVIRTIÉNDOSE EN OTRO IDIOMA

Otra parte del tiempo del niño, se cubre con los juegos. Si es varón, el fútbol será uno de los principales y en competencia con otros chicos, asumirá una camiseta que le provocará alegrías y sollozos. Entonces discutirá acerca de “River”, sin saber que está usando una palabra inglesa que proviene del nombre de un barco –River Plate Supply- que significa algo así como “abastecimiento o provisiones rioplatenses”, así como otro, partidario de “Boca Juniors” ignora, a su vez, que su equipo se llama “Los muchachos de la Boca”.

Así se da la incongruencia de que un joven santafesino de cara aindiada, en nombre de Newell’s Old Boys le “enchufe” un gol al arquero de Racing, que quizás es un morocho santiagueño, sin conocer, ni uno, ni otro por qué razón palpitan sus corazones a favor y en contra de nombres extraños cuyos significados desconocen (“Viejos muchachos del Colegio Newell’s” y “Competición”). Podría argüirse que siendo un deporte de origen inglés, no hay motivo para escandalizarse por la perduración de esas denominaciones. Sin embargo, justamente en el fútbol, los argentinos hemos puesto en práctica el sentido nacional, adoptando el juego, en vez de adaptarnos a él.

José Gabriel comentaba lúcidamente: “Unos ingleses acriollados nos enseñaron las reglas primarias del juego hace medio siglo, pero no nos quedamos en la enseñanza externa. Los argentinos cuando supieron cómo se jugaba, trataron de olvidar lo aprendido y se pusieron a inventar. Leyeron los libros, pero no tomaron notas; aprovecharon la experiencia ajena, pero no la repitieron (…). Todos los actos esenciales de la cultura son producto de una enseñanza convertida en móvil creador. Por eso, nuestros universitarios van a Europa maestra y solo promueven cortesías y van nuestros jugadores de fútbol y arrebatan a las gentes. Llevan lo que Europa conocía, pero lo llevan superado”.

Por eso, precisamente, en este deporte, por actuar nacionalmente, tuvimos relevancia internacional y la “gambeta rioplatense” se constituyó en un “modo de jugar”, lo que no hubiese pasado si nos limitábamos a remedarlo, tal cual lo trajeron aquí los ingleses.

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LOS LETREROS DE LAS CALLES Y LA PEDAGOGÍA DE LAS ESTATUAS

… en un barrio de casas baratas, se levantan vergonzosos recuerdos a las batallas de aquella desgraciada Guerra de la Triple Alianza y muy cerca, una importante zona comercial honra la memoria de un enemigo del movimiento de mayo: Liniers… (el) pibe jugará, quizás, en el Parque Rivadavia, pero no tendrá su Parque 12 de agosto en memoria de la Reconquista, cuando el pueblo expulsó a los invasores ingleses. Sin embargo, Pacho O’Donnel señala con acierto que en algunos casos, esa nomenclatura fracasa cuando viola una tradición muy arraigada: “Cuando usted se refiere al pulmón verde de la Capital Federal, ¿qué nombre le da, el oficial Parque 3 de febrero, en conmemoración de la batalla de Caseros, o el censurado de Palermo, como se llamaba la vivienda del Restaurador?”.

La nomenclatura, aparentemente inocente, tiene una fuerte connotación política y, por supuesto, no es nada casual que después del golpe militar del ’76, orientado por Martínez de Hoz, la avenida Scalabrini Ortiz, en Buenos Aires, haya vuelto a denominarse Canning.

Lo mismo ocurre con los monumentos, dando lugar a lo que Ricardo Rojas califica como malsana “pedagogía de las estatuas”. Así, en una ciudad como Buenos Aires, donde ni El Chacho, ni Felipe Varela tienen estatuas, se erigió una en homenaje a Canning, en la plaza Británica, que motivó un volante de FORJA donde Scalabrini Ortiz explicó que éramos colonia inglesa, “y ¡por eso Canning tiene; una estatua en Buenos Aires!”.

 

(Agregado por Pensamiento discepoleano: “Originalmente (la estatua) constaba de un basamento fuente, realizado en granito con una columna central que servía de pedestal a la figura de Canning, con dos bloques laterales, en la columna se hallaba adherida letras de bronce con la siguiente leyenda: "La Nación Argentina a Jorge Canning"; en los bloques se hallaban adosados los escudos Argentino y del Imperio Británico, realizados en bronce. El conjunto estaba coronado por la figura del prócer en el mismo material, los bloques contaban con pequeños vertederos que volcaban el agua a sendas fuentes”.)

 

Monumento a George Canning

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AUTODENIGRACIÓN, ENFERMEDAD SEMICOLONIAL

“… (la) descalificación del nativo, descendiente de los pueblos originarios y por tanto con fuerte vinculación con el resto de América Latina, conduce, tratándose de la mayoría del país, a que los intelectuales colonizados manifiesten desprecio por el propio pueblo aunque, en este último caso, ellos se colocan fuera del país, no siendo alcanzados por el vituperio. Se consolida así un complejo de inferioridad, de desvalorización de lo argentino, de autodenigración, que resulta funcional a la política expansionista de los grandes centros imperiales, desde los cuales –como avanzada cultural, previa a la acción militar o económica- ya se habían lanzado las tesis básicas de esa descalificación. Filósofos y ensayistas europeos se esmeraron desde el siglo XVIII, en calificarnos como “incapaces”, “abúlicos”, “revoltosos”, “ineficientes”, “seres inferiores”, tan “degenerados” e “imbéciles” que debíamos ser “protegidos” o “regenerados”, a sangre y fuego, aun contra nuestra propia voluntad, para beneficio del progreso y la humanidad toda. “En América, hasta los pájaros cantan mal”, sostuvo el prestigioso naturalista francés Georges Louis Leclerc, conde de Buffon. Y agregó: “Existe alguna cosa contraria al engrandecimiento de la naturaleza viva en el Nuevo Mundo (…). El león americano es mucho más pequeño, más débil y más cobarde que el verdadero león (…). Los caballos, los asnos, los bueyes, los corderos, las cabras, los perros, todos estos animales se han achicado en América (…). El puerco es el que ha prosperado mejor”.” Págs. 62/63

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“… (las) opiniones desdeñosas, que imperan en la Europa de los siglos XVIII y XIX, constituyen un precioso instrumento de la política colonial, pues si los hombres de América fuesen iguales o mejores que los europeos, no podría justificarse, en modo alguno, la dominación sobre ellos. En cambio, tratándose de seres inferiores, que necesitan “evangelización” o “civilización”, toda política colonial queda justificada. Pero lo que aún resulta más grave es que los intelectuales nacidos en estos lares han repetido e incluso agudizado estos juicios peyorativos, difundiendo el desaliento y el escepticismo entre sus compatriotas, actuando así objetivamente al servicio de los opresores. Por este motivo, Manuel Ugarte levantaba enérgicamente la voz contra el expansionismo imperial sobre nuestras repúblicas: “Se nos hace el argumento de la civilización (…) La civilización, como la libertad, han servido en todas las épocas para justificar los atentados… En nombre de la civilización, Europa se repartió el Asia y el África, sometiendo a pueblos enteros”. En el caso de la Argentina, a medida que esta se combaba ante la presión del Imperio Británico y por tanto se diluía la cultura nacional en germen, creció la importancia de los discursos autodenigratorios.

Atento a todas las novedades europeas, Sarmiento, como bien ha dicho Borges, “norteamericanizado indio bravo, gran odiador y desentendedor de lo criollo, nos europeizó con su fe de hombre recién venido a la cultura y que espera milagros de ella” (J.L.Borges, El tamaño de mi esperanza). Es decir, tomó esos argumentos de los grandes pensadores del Viejo Mundo y desarrolló su teoría de “civilización o barbarie”, a la cual ya nos hemos referido. Y el mismo Sarmiento popularizó aquel irónico anagrama de que con las letras de “argentino” se escribe la palabra “ignorante”.” Págs. 63-64

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“… (el) desdén por lo propio se convierte, por supuesto, en la mejor arma con que cuenta toda potencia imperial para someter a un país. Corruptelas, ineficiencias y desbordes son comunes a todos los países pero cuando se producen en la patria de uno, en vez de intentar explicarlos se los generaliza como vicios congénitos. Algunos, como el historiador José Ignacio García Hamilton, intentan explicar la baja productividad –no por la falta de equipamiento por parte de los dueños de las fábricas-, sino por una supuesta holgazanería que tendría su origen varios siglos atrás en razón de habernos colonizado los españoles y no los ingleses. Jorge Luis Borges quería resultar irónico cuando decía: “En mi infancia, había un negocio en la Avenida de Mayo con un cartelito que aseguraba: ‘Argentino… pero bueno’, resultando asombroso que no comprendiese que en cualquier país el período inicial de industrialización se caracteriza por los artículos malos y caros y no por una supuesta inferioridad nacional. Claro que cuando se le escuchaba reiterar ese desprecio, debía pensarse que le gustaba denigrar a la Argentina o quería hacerse olvidar sus pecados nacionalistas de juventud. Así, por ejemplo: “En la Argentina hemos pasado del francés al inglés y del inglés a la ignorancia”. “Este es un país haragán, este es un país fundamentalmente escéptico, un país que no exige mucho de nadie” “Cuando yo era chico se decía: más criollo que olor feo. (…) Ahora no se diría eso, pero en aquel tiempo el país era más sensato”.” Págs. 67/68

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TODOS SOMOS IGUALES, PERO UNOS MÁS QUE OTROS

Fue necesaria la guerra de las Malvinas para que algunos argentinos abrieran los ojos y se enteraran de que Gran Bretaña y Estados Unidos son países imperialistas cuya grandeza obedece a tropelías coloniales como la que cometieron contra la Argentina en 1982 y recién cuando murieron tantos jóvenes argentinos en el helado sur, algunos, apresados hasta entonces por la colonización pedagógica, empezaron a atisbar que la libertad que defienden los Estados Unidos es la libertad de explotar a los demás pueblos. Hasta entonces, las dos potencias anglosajonas fueron reverenciadas por nuestros intelectuales y políticos y tuvieron a su favor, durante las dos guerras mundiales, a lo más selecto de la “inteligentzia”.

En esa escala de valores, difundida por la clase dominante, el hombre de nuestras provincias interiores ocupa el último lugar por sus rasgos latinoamericanos y recibe el mayor desdén de la gente “blanca”, expresado en la época irigoyenista en el calificativo “chusma” y en la época peronista en el “cabecita negra”. No podía ser de otro modo pues la superestructura cultural montada para mantener y justificar un orden semicolonial debe, por un lado, exaltar como hombre progresista, decente, ejecutivo y civilizador al representante del amo imperial y por otro, denigrar al nativo –que resiste esa explotación, como indolente, vago, desordenado, afecto al atraso y la barbarie. Ese aparato ideológico ocultó, durante varias décadas, que la civilización que defienden los imperialistas es la civilización para ellos instaurando, a ese efecto, el atraso en las colonias y asimismo que la resistencia de los nativos es la lógica oposición de quien es esquilmado, fincándose, en esa resistencia el punto de partida de un auténtico progreso nacional. (N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 61/62)

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EL PENSAMIENTO COLONIZADO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

“Ese pensamiento colonial que va desde los letreros de las calles hasta los juguetes es reforzado a través de los medios de difusión, en especial de los grandes diarios. Estos, debido al poderoso capital que requiere su instalación, pertenecen, naturalmente, a la clase dominante (Mitre, Peralta Ramos, Gainza Paz, Noble) y desde allí, cotidianamente, se machacan juicios favorables al “mundo libre” y peyorativos hacia las colonias y semicolonias “bárbaras”. A esta influencia enorme de la prensa, se refiere Eduardo Wilde, con ácido humor, cuando sostiene que un mitrista solamente está dispuesto para los grandes heroísmos, después de dedicar buena parte de la mañana a la lectura de La Nación.

Jauretche recuerda, en los inicios de su adolescencia, el acontecimiento que implicaba la llegada de la gran prensa a su pueblo natal: ‘Con el oído atento, acechaba el arrastre de La Nación sobre las baldosas del zaguán para ganarle a mi padre que la esperaba sentado en un sillón de mimbre en la galería. Leía apresuradamente los títulos y se la entregaba, pero él pasaba pronto a las páginas de información, sobre todo los lunes y los viernes que venían los resultados de las carreras, mientras yo esperaba ansioso para apoderarme de las páginas informativas del exterior y leer atentamente los editoriales, sin perjuicio de irme después a lo del vecino a leer los de La Prensa. Antes, era como el ‘muecín’: Lo decía La Nación y había que tirarse boca abajo. Mi padre, yo mismo. Era la gran mentira de la prensa ‘independiente’ que hoy ya no se traga nadie’” (Páginas 75/76)

*

“Varias generaciones fueron ‘azonzadas’ con ese cuento de la ‘prensa independiente’ que distinguía entre los periódicos oficiales de los partidos políticos, como prensa ‘tendenciosa’ o ‘de partido’ y aquellas ‘tribunas de doctrina’, cuya integérrima moral las colocaba por sobre las míseras contiendas sociales y cuya información resultaba una expresión diáfana y objetiva, absolutamente neutral, de los sucesos cotidianos. Solo la dura lucha política le enseñó al argentino que esos diarios, aparentemente independientes, respondía a poderosos intereses económicos, las más de las veces, extranjeros y que sus opiniones, dadas generalmente de una manera sibilina y oblicua, forman precisamente opinión de una manera más intensa que la de los periódicos partidarios, pues toman al lector sin prevención alguna. En realidad, la tan mentada libertad de prensa se reduce a la libertad de formar opinión por parte de los poderosos dueños de los diarios, así como de los avisadores que los nutren y la tan mentada libertad del periodista es la libertad de escribir aquello que le manda el dueño del diario. Jauretche nos aportó esta enseñanza de que no se trata de ‘libertad de prensa’, sino de ‘libertad de empresa’. En mi caso, esta revelación me fue ratificada en el café de la esquina de mi casa: Pablo Ferreira, entrañable amigo y hombre de la resistencia peronista, en ardorosa polémica con otro parroquiano, destruyó sus argumentos conservadores con estas palabras: -Pero che, usted miente como un diario.

La gran prensa resulta entonces, una de las vías más arteras a través de las cuales la clase dominante derrama sobre el resto de la sociedad, sus ideas, sus proyectos, su forma particular de enfocar los sucesos locales y mundiales, es decir, su cosmovisión particular, que impregna todas las noticias que se difunden.” (Página 76)

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LA ESCUELA A CONTRAPELO DE LA VIDA

“En esa “colonización pedagógica”, el “secundario” resulta una nueva vuelta de tuerca para afirmar el “azonzamiento” del adolescente. Mientras rinde materias que, de un modo u otro, promueven su capacidad para pensar y desarrollar su inteligencia, exigiéndola en teoremas y raíces cuadradas, se acrecientan las anteojeras dirigidas a que esa inteligencia no se salga de cauce y crezca en el sentido que le interesa al orden semicolonial. Es decir, se siembra para que florezcan inteligentísimos Pinedos y no inteligentísimos Scalabrinis.

Los planes de estudio y la bibliografía responden, naturalmente, a la concepción ideológica predominante en la conducción de la enseñanza que, normalmente, salvo gobiernos nacionales, es la concepción oligárquica. Así, durante años, a ningún alumno se le explicó en “Economía” o en “Geografía económica”, la importancia del trazado en abanico de nuestros ferrocarriles, es decir, su naturaleza colonial, y –en cambio- se le convenció de que la Argentina solo tiene destino agropecuario, que su carbón es malísimo y que la zona cordillerana carece de riqueza minera. Así también se les dan a leer, en “Literatura” o “Castellano”, los consejos del Viejo Vizcacha, donde Hernández muestra “lo que no debe ser”, al tiempo que no se explican las razones profundas del Martín Fierro, expropiado, como todos los gauchos, por el mitrismo “civilizador”. Del mismo modo, se le niega una correcta interpretación de nuestras luchas históricas, que parecen simples enfrentamientos entre hombres buenos con espíritu democrático y hombres infernales, poseídos por la furia del desorden y del totalitarismo. Asimismo, en “Instrucción Cívica” se le enseña la ley de Ministerios o los motivos del juicio político al Presidente, en vez de internalizar en los estudiantes que lo prioritario es la soberanía nacional y el gobierno de las mayorías.” (N. Galasso, ¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ed. Colihue, 2008, Pág. 83-84)

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ENTREVISTAS
* La política no puede estar en la mira de los fusiles * "Hay que hacer una síntesis entre lo nacional y lo socialista" * “Rufino Blanco Fombona, Paladín de la lucha por la patria grande latinoamericana”, (El último libro de N. Galasso)
* Leonardo Favio me cautivo por su lealtad a lo popular * A la fábrica con la cabeza alta - Entrevista en Miradas al Sur, 16/10/21  

REPORTAJE A NORBERTO GALASSO EN TIEMPO ARGENTINO: "LEONARDO FAVIO ME CAUTIVÓ POR SU LEALTAD A LO POPULAR"

El historiador y ensayista enfrentó el aislamiento de la pandemia produciendo nuevos libros como Manuel Belgrano en la Revolución  y reeditando otros, como su biografía del director de "Crónica de un niño solo", Leonardo Favio, que Cambiemos hizo desaparecer apenas publicada.

“Por suerte, la semana que viene tengo un turno para aplicarme la vacuna contra el COVID19”, dice Noberto Galasso, quizá consciente de que esta vez le tocó ser protagonista y no investigador y narrador de un hecho histórico: la pandemia que marcó un punto de inflexión en la Argentina y en el mundo desbaratando proyectos de países y personas. Pero él, que a los 85 años mantiene intacta su pasión por la historia, logró conjurar los males del aislamiento al que nos condenó el virus, como diría Roberto Arlt, por “prepotencia de trabajo”. No sólo escribió nuevos libros, sino que logró la reedición de otros; entre los que se cuenta su biografía de Leonardo Favio, que presentó en diciembre de 2015, al final del gobierno de Cristina Kirchner, y que se esfumó por el aire, en uno de los habituales actos de magia realizados por el gobierno de Cambiemos. En esta nota, una historia de amor (por la historia) en tiempos de pandemia.

-A pesar de la crisis, usted  reeditó y publicó nuevos libros. ¿Cómo lo logró?
-Hace unos 20 años publiqué un libro sobre Rufino Blanco Fombona, un venezolano que aquí no es muy conocido,  pero que fue un gran luchador por la unidad latinoamericana, un antiimperialista. Criticaba severamente la historia de Mitre y reivindicaba a Bolívar. Fue un hombre muy combativo respecto de las políticas imperialistas de los Estados Unidos. Cuando comenzó la pandemia, un amigo me sugirió que hiciera una reedición de ese libro y la editorial Imprex, a pesar de que se trata de alguien no muy conocido en Argentina, se decidió a hacerlo.  

-Pero también se reeditó la biografía de Leonardo Favio que no había sido difundida. ¿Cómo fue esa historia?
- Muy singular. La ministra de Cultura de la última parte del gobierno de Cristina, Teresa Parodi, me llamó en ese momento para pedirme que dirigiera una colección de libros que se iba a llamar Los Populares. Armamos una pequeña lista inicial en la que figuraban Leonardo Favio, Celedonio Flores, Tita Merello, Atahualpa Yupanqui, entre otros. Los dos libros iniciales serían el de Favio, que lo haría yo, y el de Celedonio Flores que estaría a cargo de Juan Carlos Jara. Trabajamos muy rápidamente y llegamos a tiempo para que los libros se pudieran presentar antes de que asumiera Macri el 10 de diciembre. Fue así que, el 4 de ese mes, 6 días antes de que asumiera, presentamos los dos libros en el Centro Cultural Kirchner. Las autoridades del Ministerio habían puesto ejemplares de ambos en una mesa y los asistentes al acto podían tomarlos sin cargo.

-¿Y qué pasó luego de la presentación?
-Dejé de tener noticias del libro. Entonces hablé con una chica que trabajaba en el Ministerio de Cultura que me informó que a partir del momento en que asumieron las nuevas autoridades, la colección Los Populares había sido  anulada y a los ejemplares de los libros que ya habían salido los habían metido en una habitación bajo llave a la que ella no tenía acceso. A mí, como autor, me habían dado unos diez o quince ejemplares, pero yo quería comprar más para poder repartirlos entre los amigos.

-Pero no pudo hacerlo.
-No. Un tiempo después, un muchacho bastante audaz me dijo que la única solución era romper una noche los vidrios de la habitación en donde estaban y sacarlos, porque a ese lugar no podía acceder nadie de otra forma. Por supuesto, no lo aprobé. Pasó el tiempo y los libros no se distribuyeron. Cuando el macrismo perdió las elecciones y Tristán Bauer asumió como ministro de Cultura, fui a verlo y le dije que mi deseo era que se distribuyeran porque ya habían pasado cuatro años de su edición y no habían circulado. Me aseguró que iba a buscarlos. Los únicos ejemplares que había eran los que me había dado el Ministerio y los que tenían los amigos que habían ido al acto de presentación. Eran muy lindos, el de Favio tenía una linda tapa, pero no se sabía qué había pasado con el resto de la edición. A los diez días, Bauer me llamó y me dijo que esos libros no estaban, que no los pudieron encontrar en ningún lado, ni en el Ministerio de Cultura ni en la sede de la calle Alsina.

-¿Y qué se supone que pasó con ellos?
-Que los quemaron, los destruyeron. Es algo a lo que no se le ha dado demasiada publicidad. Bauer, que me trató muy bien, también llegó a esa conclusión, porque lo cierto es que no estaban en librerías, no estaban en los colegios ni en ningún organismo oficial.

-Ese, según parece, fue un método bastante común del gobierno de Cambiemos.
-Sí y Favio era una figura irritante para el macrismo. Recuerde que en un poema le pide a Dios que le dé el privilegio de ser muerto por una bala de la oligarquía.

-¿Cómo siguió la historia?
-Bueno, el hecho es que yo había firmado un contrato con el Ministerio de Cultura y no sabía si podía reeditarlo. Finalmente, lo publicó Lido Iacomini en su editorial Nuevos Tiempos. A su vez, Tristán me dijo que sería lindo que hiciera un libro sobre Belgrano porque 2020 fue el año belgraniano.

-Se cumplieron 250 años de su nacimiento y 200 de su muerte.
-Claro. Fue una gran figura que Cristina admira mucho. Entonces me puse a trabajar con todas las limitaciones del caso, porque por la pandemia no podía salir de mi casa. Por suerte, había comprado una vez un epistolario de Belgrano de 700 páginas donde estaba casi toda su correspondencia y me fue muy útil. Hice el libro, el Ministerio de Cultura lo recibió y lo editó en una cantidad limitada. No se presentó porque no se pueden hacer reuniones de mucha gente. Se llama Belgrano en la Revolución, e hicieron una muy buena edición.

-Usted ya había sufrido actos similares al del libro de Favio.
-Sí, el secuestro del libro sobre Manuel Ugarte que sucedió en el año 77. En ese caso, fue el Ejército. Yo había publicado los dos tomos de la biografía de Ugarte en EUDEBA. Un teniente se los llevó de la editorial junto con otros libros y dejó un remito que decía que EUDEBA no tenía por qué editar esas cosas. Después, algún teniente, algún sargento o algún soldado se ve que escamoteó ejemplares, porque algunos aparecieron en Plaza Lavalle. También en el 77 o 78 me secuestraron Qué es el socialismo nacional. En este momento, creo que se están regularizando las cosas y que se ampliará la edición de ejemplares del libro de Belgrano para mandar a los colegios. Por suerte, en medio del aislamiento, yo me las ingenié para hacer tres libritos. Es cierto que con muy poca difusión, pero eso me permitió estar en actividad. Acabo de terminar, además, una historia sobre el Senado desde 1854 a 2001. La hice con Mara Espasande, que es profesora de Historia en la Universidad de Lanús. Por supuesto que la historia es bastante negra porque el Senado, salvo en ciertos gobiernos, no jugó mucho a favor de la causa popular, sino que fue más bien la representación de los sectores más conservadores de las provincias.

-¿Cómo fue su relación con Favio?
-Fuimos bastante amigos. A él le gustó mucho un libro mío, Discépolo y su época. Cuando comenzó la dictadura en el 76, se fue a vivir a Colombia y cuando la situación cambió y ganó Alfonsín, vino a mi casa, conversamos mucho y nos hicimos amigos. Fui varias veces a su estudio e incluso lo asesoré en varias cosas cuando hizo Sinfonía de un sentimiento. Creo que cinematográficamente era un genio. Cuando fui su asesor me volvía loco porque me pedía una cosa y otra y yo no podía estar pendiente todo el tiempo de eso porque estaba ocupado en mis propias cosas. Pero tuve una relación muy afectuosa con él y fui recortando reportajes y reuniendo materiales y de allí nació su biografía que es como un ensayo en el que se va contando su niñez en Mendoza, su infancia en el reformatorio... Su padre era un tipo bastante marginal y casi desapareció de su vida. A su madre le gustaba el teatro, hacía personajes y armaba libretos con historias populares. Su tía, Elcira Olivera Garcés, soñaba con ser actriz y lo logró. Él aprendió mucho con Torre Nilsson, de quien fue ayudante. Una vez, Favio, Stella Calloni, yo y dos personas más firmamos una adhesión a la candidatura del comandante Chávez cuando se presentó en Venezuela. Ganó las elecciones. Pocos lo conocían y algunos lo consideraban un carapintada. Nosotros salimos en una actitud muy militante. Favio me cautivó por lo simple, por lo afectuoso y por su lealtad a lo popular que adquirió en su infancia desvalida y con la que fue consecuente toda la vida.

-¿Y de qué hablaban?
-De muchas cosas. Yo intenté convencerlo de que hiciera Discépolo en cine, pero él tenía otros planes, quería hacer una película sobre el Che. Luego comenzó a andar mal de salud, decayó y las últimas veces que lo vi estaba físicamente muy deteriorado. Era un tipo muy querible. Tomábamos café en la esquina de la calle Pasteur donde tenía el estudio. Teníamos nuestras disidencias. A veces me decía “vos tenés que ayudarme con Sinfonía de un sentimiento y yo le contestaba “pero vos vas a hacer una película fanáticamente peronista”. “Sí, porque soy fanáticamente peronista”, me respondía. Y yo le decía “pero yo no”. Claro, yo soy un hombre de la izquierda nacional que pasó del socialismo al reconocimiento de la importancia del peronismo, pero mantengo mis diferencias con algunas cosas. A veces me retaba: “A vos no te gustan los sindicalistas” y yo le decía “sí, me gustan, pero no me gusta Lorenzo Miguel, me gusta Agustín Tosco”. Pero siempre mantuvimos una relación muy fraternal y en un tono cordial. Los ejemplares de su biografía que presentamos en 2015 no se pudieron recuperar, pero, por suerte, hay una reedición de la que ya se vendió gran parte.

-Algo increíble en plena pandemia
-Sí. Hubo una parálisis general y quiero decir que es muy meritorio que Tiempo Argentino se haya mantenido en un momento tan difícil. Es una voz independiente frente a la de tantos periodistas que se han degradado.

Un libro, varios prólogos

La reedición de Leonardo Favio  de Norberto Galasso está precedida por una nota del editor, Lido Iacomini; un prólogo de María Pia López; otro de Teresa Parodi, que pertenece a la edición original; y una presentación de Fernando Martín Peña.

Iacomini lo califica como un libro desaparecido, “siniestra palabra de la peor historia argentina…”.

“Favio –afirma López– aparece siempre habitado por el niño que fue, el del colegio de pupilos, al que el peronismo se le revela antes que como un discurso político, como un cambio en las comidas, las porciones generosas de platos antes inaccesibles, la inclusión de entretenimientos para los chicos”. Y agrega: “Este libro de Norberto está lleno de conmovedoras imágenes, está hecho con no menos amor que el que Favio derramaba sobre sus personajes”.

Parodi dice: “Es un honor que estas publicaciones (se refiere a las de la colección Los Populares) cuenten con la dirección de Norberto Galasso, destacado historiador, escritor, ensayista y docente que fuera nombrado en 2014 embajador de nuestra cultura”.

Por su parte, Peña afirma: “Una primera virtud de este libro de Galasso es que no comete el error de separar al cineasta, del cantante popular y del militante sui generis que ciertamente fue. Surge en cambio un retrato abarcador en el que estas distintas facetas se superponen, como en la realidad. Buena parte de la historia está contada por el propio Favio, en testimonios de diversos orígenes que Galasso recupera y organiza. Favio era muy citable, por lo que el rescate de esos textuales suyos es otra alegría que proporciona la lectura de estas páginas”. ( Mónica López Ocón, Tiempo Argentino, 14/3/2021)

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“A LA FÁBRICA, CON LA CABEZA ALTA”
La vigencia y la proyección del 17 de octubre, entre el ciclo neoliberal y los tiempos del kirchnerismo.

"Recuerdo que un obrero me dijo que Perón les había otorgado mejores salarios y leyes sociales, pero que lo más importante para él era que con el peronismo había logrado entrar a la fábrica con la cabeza alta y no como antes, que lo hacía como si fuese un esclavo.”
De esta manera, utilizando las palabras de un trabajador de aquellos tiempos, el historiador Norberto Galasso define la importancia del 17 de octubre de 1945 para la clase obrera argentina.

– ¿Qué ejes elegiría como fundamentales respecto de la importancia histórica de esa fecha?
– La importancia fundamental es la incorporación al escenario político de la clase trabajadora argentina con un carácter protagónico. Conviene aclarar que trabajadores hubo siempre, pero el obrero de fábrica es un fenómeno que en la Argentina no se había industrializado y que se empieza a manifestar a partir de 1935. Ese protagonista nuevo, ese personaje nuevo de la historia argentina que hace varias huelgas entre el ’35 y el ’45, se hace presente en esa plaza histórica del 17 de octubre y decide prácticamente la creación de Perón y que se vaya a elecciones.

– ¿Qué considera que llevó a esos trabajadores a salir por primera vez a la calle? ¿Qué significaba en ese momento para ellos la figura de Perón?
– Desde siempre se han hecho dos interpretaciones del 17 de octubre de 1945. Desde un sector del peronismo se ha llegado a decir que Perón creó la clase trabajadora. Sin embargo, esa clase obrera estaba marchando desde el golpe de 1943. Otros dicen que el 17 de octubre la clase trabajadora lo creó a Perón. Esto es cierto, pero también Perón, desde la Secretaría de Trabajo, empezó a resolver cuestiones, conflictos, a sentar en una mesa a patrones y obreros. Esos acuerdos que hace Perón y el resurgimiento de viejas leyes que no se cumplían, es lo que le hace obtener la confianza de los trabajadores. Cuando se intenta dar un golpe para reemplazarlo de sus cargos de vicepresidente, ministro de Guerra y de Trabajo y Previsión, es cuando la clase obrera se da cuenta de que eso iba contra las conquistas que habían logrado en el ’44 y en el ’45. Si bien la CGT convoca a paro el 18 de octubre, el 17 la clase trabajadora sale espontáneamente a liberar al hombre que les ha inspirado confianza y que luego lo haría por 30 años más.

– Las lecturas sobre la historia siempre cambian. ¿Cuál cree que es hoy la proyección del 17 de octubre en relación con las interpretaciones hechas en otros tiempos políticos?
– En principio, debemos definir al peronismo como un movimiento policlasista, que en el ’45 expresa a trabajadores, empresarios nacionales e incluso a un sector del Ejército. Esas características hacen que Perón pueda unificarlos y conducirlos. En determinados momentos, a través de una conducción pendular, otorga beneficios a unos y a otros. Cuando muere Perón, la situación se pone muy difícil porque muere su líder y aparece la larga y difícil dictadura genocida. Luego de recuperar la democracia, llegó Menem acompañado de muchos hombres del peronismo, pero expresó el poder de aquellas viejas empresas que se habían ido trasnacionalizando, los Pérez Companc, los Techint, y hace una política totalmente contraria a la de Perón.

– Antes, con sólo preguntar si uno era peronista o radical, ya se sabía a quién se iba a votar. Sin embargo, en estos tiempos, ¿la variedad de representantes políticos expresa los ejes tradicionales de cada partido?
– Los viejos partidos evidenciaron un agotamiento luego del peronismo. Ellos también podrían haber entendido que a partir del 17 de octubre surgía el movimiento de la clase obrera y, sin embargo, no lo entendieron ni lo entienden hoy. Estos sectores de clase media que, por ejemplo, en Capital Federal votan al macrismo, no entienden el país en que viven, no les interesa la política latinoamericana y además tienen cierto racismo porque les molesta que la gente sin recursos tenga derechos. Esa gente está al margen de este proceso y no tiene posibilidades de competir, porque además está totalmente fragmentada, al igual que los partidos políticos que los representan. Si bien luego de los ’90 parecía que el peronismo se había terminado, apareció Néstor Kirchner y retomó algunas cosas, pero también agregándole características propias. Por ejemplo, la política latinoamericana que Perón intentaba hacer con Chile y Brasil, la retoma Kirchner oponiéndose al Alca y después Cristina fundando la Unasur, con la política de favorecer las paritarias o de reindustrializar el país que se había convertido en una economía especulativa con la dictadura de Martínez de Hoz y Videla. (Entrevista en Miradas al Sur, 16/10/2011)

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NORBERTO GALASSO: EL ÚLTIMO DE LOS MALDITOS SILENCIADO

Norberto Galasso: "Hay que tomar la historia como una militancia"

Rufino Blanco Fombona, Paladín de la lucha por la patria grande latinoamericana, se llama el trabajo del historiador, editado por primera vez en la Argentina. Allí reivindica la figura del escritor y diplomático venezolano, a quien ubica "en el mismo equipo" que José Martí, Fermín Chávez y Raúl Scalabrini Ortiz. Un luchador antiimperialista. "La historia mitrista es un arma que tiene la oligarquía para convencer a la clase media", sostiene Galasso. 

Algo habrá hecho para que, pese a haber hecho mucho, sea un desconocido para buena parte de los pueblos americanos. Algo habrá hecho entonces Rufino Blanco Fombona para que Norberto Galasso le eche el ojo y la pluma, bajo el fin de sacarlo del anonimato en que la historia oficial lo congeló, por supuesto interesadamente. Un breve repaso por su vida explica ambas situaciones. Nacido en Caracas Venezuela el 17 de junio de 1874, Fombona fue amigo y compañero de militancia de Manuel Ugarte, nada menos. Fue también un prolífico escritor, un aguerrido bolivariano, y un enemigo de Estados Unidos, y de sus títeres latinoamericanos, léase Bernardino Rivadavia, Francisco Santander o Bartolomé Mitre. Fue --por esto y más-- preso en su tierra, y luego conminado a un largo exilio que atravesó entre Francia y España. “Fombona fue un tipo muy especial. Yo diría al estilo de un romántico, un tipo muy interesante para conocer”, asegura Galasso, acerca del personaje que ocupa las 170 páginas de la flamante edición en la Argentina de un libro cuyo título juega en tándem con lo dicho: Rufino Blanco Fombona, Paladín de la lucha por la patria grande latinoamericana.

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La publicación, a cargo de Imprex Ediciones para la colección “Los silenciados”, hace justicia histórica con una vieja aspiración del experimentado historiador del campo nacional: arrojar luz sobre un personaje que hizo de la lucha contra el imperialismo un modo de vida, sea como cónsul por su país en República Dominicana; Secretario de la Cámara de Diputados o gobernador de la amazonia venezolana; sea como versado historiador y prolífico escritor. Suyos son, por caso, El hombre de hierroPrevaricato de Rivadavia, Historia de Bolívar y la revolución de América, La espada del Samurái El espejo de tres fases, entre más ensayos y novelas. “Debo tener unos diez o doce libros de Blanco Fombona, que fui consiguiendo en librerías de viejo. Más allá de los históricos, algunos son diarios de vida donde cuenta cosas del amor, o donde aparece el horror que por ejemplo provocaban en Rubén Darío sus expresiones de furia, cuando ambos estaban exilados en París”, se ríe Galasso, en comunicación telefónica con PáginaI12, y a punto de cumplir 85 años. “Perdón, pero si llego a salir mi médica me mata”, vuelve a sonreír, con impecable sentido del humor.

--¿A qué época de su larga vida corresponde la intención de escribir algo sobre Fombona?
--Conozco su trayecto desde hace mucho tiempo, pero la intención de publicar algo sobre él surgió el día que me llamó Daniel Divinsky de la editorial De la Flor, y me pidió que hiciera una antología con sus textos más importantes. Pues entonces me puse a trabajar. Le agregue una introducción y lo hice. El problema fue que enseguida llegó la dictadura de Videla, Daniel cayó detenido, y me mandó decir desde la cárcel que hablara con el “Cid Editor”, la editorial que finalmente aceptó la publicación, pero en Caracas. Acá, en la Argentina, esta es la primera vez que se publica el libro. Tampoco tuve suerte cuando, siendo yo síndico de EUDEBA en 1973, mientras la presidía Jauretche, pensamos editar la obra del venezolano e inmediatamente empezaron a caer llamados telefónicos de historiadores mitristas, e incluso de sanmartinianos duros que no querían que pasara eso porque pensaban que Fombona era crítico de San Martín.

--Algo de eso esboza el venezolano en el ensayo “Bolívar y Rivadavia, dos políticas”, que usted incluye en las páginas 62 y 63 del libro.
--Si. En general, Fombona era un reivindicador de Bolívar por sobre San Martín… pero igual ubicaba a ambos en la misma senda de liberación. Jamás negó el rol clave de San Martín en la liberación del continente. Lo de los sanmartinianos parte de una rencilla sin sentido que hubo entre ellos y los bolivarianos… una querella ridícula, porque el mismo San Martín admitía que las batallas de Bolívar eran más numerosas que las suyas porque, salvo Maipú y Chacabuco, él no tuvo batallas al estilo de Junín o Ayacucho.

--La tirria de Fombona era con Mitre, claramente. A propósito, ¿cómo lo definiría ideológicamente? En la página 21 habla de una tensión interna en el personaje del libro, entre “un liberalismo de fuertes tendencias individualistas, anárquicas, y una sostenida inclinación a profundas transformaciones sociales".
--Yo creo que Rufino era una especie de liberal nacionalista, en cierto sentido. En aquel tiempo no se le podía pedir que fuera socialista, aunque fuese amigo de Ugarte. Incluso éste decía en esa época que era un socialista nacional, mientras Fombona se definía como un democrático, pero en serio, no como los de ahora, como los del PRO (ver recuadro). Digamos que Rufino estaba como en dos mundos, porque en Venezuela y en Colombia, donde él actuó hasta exilarse, las posiciones antiimperialistas y latinoamericanistas eran profundamente condenadas. Lo mismo que pasaba acá antes de Perón, digamos.

El libro de Galasso contiene dos partes. Una es la introducción, en la que el historiador aborda vida y obra de Fombona, con algunas interpretaciones propias. Y otra compuesta por fuentes directas. Por textos escritos por el mismo protagonista del libro. El epílogo, en tanto, corresponde al historiador Maximiliano Molocznik, mientras que el prólogo pertenece al actual ministro de la Corte de Justicia de San Juan –y ex vicegobernador de tal provincia-- Marcelo Jorge Lima. “Hablando con él pareciera que estás hablando con Jauretche, o con algún forjista”, conjuga Galasso. “Nos hicimos muy amigos con Lima. Cuando me dieron el honoris-causa de la Universidad de San Juan, se apareció acá en mi casa con José Luis Gioja. La doctora me había pedido que no saliera, y vinieron ellos mismos a entregarme el doctorado a mi casa”, vuelve a reír el también autor de la más profusa, justa y documentada biografía que se haya escrito en la Argentina sobre Juan Domingo Perón.

--Fombona definía a Estados Unidos como “un país de calibanes que monopoliza el triste privilegio de odiar a los hombres superiores”, según escribe cuando se entera lo mal que tratan en ese país a Máximo Gorki. En ese mismo texto, el venezolano presagiaba que llegaría el día en que el país del norte “sería aborrecido por el mundo entero”. Se intuye, por esto y por más, que usted lo pondría en el mismo equipo con José Martí, Fermín Chávez o Raúl Scalabrini Ortiz…
--Totalmente, claro. Pensemos que Fombona murió en Buenos Aires, peleando con mitristas y rivadavianos, un año antes que irrumpiera el pueblo en Plaza de Mayo, el 17 de octubre de 1945. Es más, hay una anécdota que lo pinta de cuerpo y alma: en 1944, cuando recaló en Buenos Aires y se alojó en un hotel donde paraban varios empresarios norteamericanos muy críticos del coronel Perón, se topó con dos de ellos en el ascensor, escuchó cómo injuriaban al coronel y les gritó “gringos hijos de puta” (risas). Los tipos, claro, no lo entendieron.

--Hablar de Fombona es hablar de Bolívar, que también es casi como hablar de Chávez. Este continuum entre ellos habilita una pregunta. Es indiscutible por donde se lo mire que tanto los gobiernos de Cristina y Néstor Kirchner, como los de Evo Morales, Lula Da Silva, y el mismo Chávez, expresaron en acto aquellos viejos anhelos de libertad continental, de Patria Grande, que tuvieron los caudillos del siglo XIX, y los pensadores –ya citados—que los reivindicaron en el XX. ¿Qué pasó, desde su óptica de agudo historiador, para que volviera a colapsar el intento?, ¿dónde focaliza las causas?
--En la influencia de las clases dominantes en cada uno de los países que usted nombra, estrictamente ligadas al imperialismo. Un ejemplo enorme es el de Macri acá… su triunfo electoral estuvo ligado directamente a la labor constante y cotidiana de los medios de comunicación, cooptados por aquellas. A todas las mentiras que los medios han dicho o escrito, y que todavía siguen vigentes. Hay otras causas, también. En el caso de Chávez muchos sostienen que fue envenenado, algo que también han intentado con Fidel.

--Las muertes, como marcaba recién, son una causa nodal. El historiador Hernán Brienza decía en la presentación de un libro que la muerte era gorila…
--Claro, si. Lo de Néstor fue tan sorpresivo que dio tiempo al enemigo para aprovechar los ataques desestabilizadores a través de los medios de comunicación y del Poder Judicial… y es contra eso que hay que seguir dando pelea.

--¿Cómo se hace desde la historia, usted que algo sabe del tema?
--Tomándola como una militancia. En mi caso, recorrí casi todas las provincias dando charlas y conferencias porque, como decía Jauretche, la historia mitrista era –y es-- un arma que tenía –y tiene-- la oligarquía para convencer a la clase media, que es el sector desde el que provienen esos manifestantes que apoyan cosas insólitas, organizadas por Patricia Bullrich y por toda esa gente que llegó a negar la existencia del virus del Covid, ¿no?… estas cosas pasan porque esos sectores carecen de una base histórica nacional y popular.

--Lo llamen como lo llamen, el imperialismo permanece intacto…
--El imperialismo tiene una gran fuerza, claro, y además tiene los traidores dentro de los países. El caso de Evo, volviendo a los ejemplos antedichos, también fue tremendo, porque había ganado las elecciones y sufrió un golpe horroroso, sanguinario. Lo que pasó en América fue un proceso de ataque contra todo lo que se estaba haciendo por la unidad del continente: la Unasur, la Celac. Siempre pasa que los grandes diarios definen un poco la cosa, ¿no?: El Mercurio, en Chile; o La Nación, en la Argentina –entre otros-- siempre jugaron en contra de la unidad latinoamericana. En el caso de Cristina, si bien ella pudo superar el fallecimiento repentino de Néstor, hubo una crisis mundial en 2014 que complicó bastante las cosas, y provocó acciones desestabilizadoras como las que tenemos ahora. El tema es muy difícil en América Latina, por la fuerza que tienen esos sectores en los grandes grupos empresarios locales, que están muy transnacionalizados. Nosotros no tenemos burguesías de esas al estilo europeo, que en su momento tenían la idea de impulsar el mercado interno, o la necesidad de proteger las industrias nacionales... Las de acá más bien siempre se entregan al imperio.

(Un pensamiento de Rufino Blanco Fombona en: http://www.pensamientodiscepoleano.com.ar/VOCES%20DE%20LA%20PATRIA%20GRANDE.html#fombona)

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LA DESAPARICIÓN DE LIBROS

El 4 de diciembre de 2015, seis días antes de que Mauricio Macri asumiera la presidencia, Norberto Galasso y Juan Carlos Jara presentaron dos libros de la colección “Los Populares” en el Centro Cultural Kirchner. Fue la última estocada del Ministerio de Cultura, regido entonces por Teresa Parodi. Los trabajos eran sobre dos grandes figuras del arte nacional: Leonardo Favio y Celedonio Flores, el primero escrito por Galasso, y el segundo –llamado Por qué canto así-- por Jara. “Se tiraron mil ejemplares. 20 de ellos fueron para mí, otros 20 para Jara y al público se le entregaron 30 o 40. Los 900 restantes desaparecieron cuando asumió Cambiemos”, denunció y sigue denunciando Galasso, que era el director de la colección. “Esto es algo que, si le hubiera pasado a gente más conocida que nosotros, hubiese significado un gran escándalo. Estos tipos que resaltan la República, las libertades individuales, y todo eso, pusieron los libros bajo candado en una habitación y la llave la tuvo una sola persona durante mucho tiempo, hasta que finalmente los libros desaparecieron”.

El experimentado historiador cuenta que tal dato se lo pasó una persona que trabajaba en Cultura y que, al no poder hacer nada durante los cuatro años neoliberales, recién intentó recuperarlos cuando, tras el regreso del peronismo y del ministerio, se puso en contacto con Tristán Bauer, actual ministro. “Le pedí a Tristán que los busque, fue lo que hicieron tanto en el ministerio como en la sede de la calle Alsina y al cabo de un tiempo él mismo me informó que los libros no estaban en ningún lado. Repito: los ejemplares desaparecieron bajo un gobierno elegido por el voto, no en una dictadura como la que me secuestró los dos tomos del libro de Ugarte. Desde el punto de vista cultural este es un hecho gravísimo, por más que finalmente lo hayamos podido publicar nuevamente por la editorial “Nuevos Tiempos”. Los libros fueron destruidos en la mejor tradición de la dictadura y la verdad es que me duele muchísimo, sobre todo por Favio… no le perdonan que haya sido un tipo de abajo, que defendió a los de abajo, además de ser un tipo sensacional a quien personalmente le tenía un gran afecto”. (Cristian Vitale, Página 12, 21/1/2021)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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NORBERTO GALASSO Y EL PADRE HERNÁN BENÍTEZ

Debajo de lo que pueden ver los señores que están en la escena, hay una realidad humana que está caminando. Eso no se ve… (Padre Hernán Benítez)

P.Benítez
-El hombre es, no lo que él cree que es, ni lo que dice, ni lo que los demás suponen que es. El hombre es lo que hace. Hay hombres que dicen muchas cosas, pero hacen otras. Hay una frase que lo resume: El que no es capaz de vivir como piensa, concluye pensando cómo vive. Es el drama de muchos izquierdistas. Piensan en izquierda y viven en derecha…y al final terminan pensando también en derecha…

La locura de los televisores hace que el hombre no piense nada propio, sino que le están dando esos pantallazos de imaginación que lo sacan de sí mismo. Esta es la clave. El hombre carece hoy de “si mismo”…le han quitado primero el hogar, luego el cenáculo de sus luchas donde se va haciendo con conversaciones, con discusiones, con amor y con cariño, padres, hermanos, no tiene nada de eso. Le han quitado las asociaciones. Lo han puesto a merced de estos programas televisivos y para que se acabe de entontecer del todo le han puestos “cables” para que en ningún momento deje de oír y ver televisión. Conciertos en Alemania, payasadas en Suiza, todo, está al tanto de todo menos de sí mismo.

N.Galasso
-Le informan de acerca de la última tontería ocurrida en el último rincón del mundo, pero ignora las cuestiones fundamentales que hacen su propia vida: ¿Quiénes manejan la economía del país? ¿Qué va a pasar con su trabajo? ¿Qué va a ser de sus hijos?

P.Benítez
-efectivamente ese hombre ignora lo más importante y conoce lo más baladí. Ese hombre no se encuentra un solo instante consigo mismo. Son seres sin pensamiento, sin entrañas psicológicas ni antropológicas. Son seres exteriores. Vea la tortuga, es un ser que lleva los huesos en la epidermis. Y dentro, la carne, al revés de los hombres que llevamos los huesos y la carne, afuera. El hombre de hoy es un descarnado, una especie de crustáceo que está hecho sólo para vivir el hoy, sin proyecto, sin utopía…

Norberto Galasso
– Padre, ha llegado su sábado más glorioso: hábleme de Eva Perón.

P.Benítez
– Existen tres Evas. La primera, según propia confesión “mala actriz” de teatro y peor de cine, en cambio, se defendía bastante bien por radio. La segunda, la política que acompañaba a Perón y cuyos discursos no tenían mucho contenido, a decir verdad. Pero la tercera era la que tenía pasión social tremenda. ¡formidable! ¡qué mujer! estaba entregada totalmente a los desposeídos, abrasaba a los leprosos, cancerosos, tuberculosos… yo estaba al lado de ella, y yo, pastor de cristo, me tiraba atrás. Pero ella no vacilaba, se entregaba y lo hacía de igual a igual, como hermana, no como las señoras de la Sociedad de Beneficencia, de los viejos tiempos… a la noche regresaba, tarde, a la madrugada, llena de piojos y liendres ¡tremendo! Su adhesión a los pobres era bárbara…

Mire, hijo, que quiere que le diga, nunca vi algo igual… y recuerdo que un obispo me dijo una vez: -¿no me explico como usted puede defender a una puta? Perdí los estribos. Le conteste que no dijera barbaridades, que ella era castísima y que yo sabía en mi carácter de confesor de Eva. y ya desbordado le agregué: – además, ¡ella no se preocupa de decir si usted es puto o no!.
“Eva Perón le gano a Dios el corazón, no tanto con edificar policlínicos monumentales, ni escuelas, ni hogares de tránsito, ni ciudades infantiles, ni barrios obreros, cuánto con darle el corazón al pobre. Yo la vi derrochar amor a los necesitados, el amor que redime a la limosna la carga de injusticia que lleva implícita… si sus aciertos fueron más o menos que sus errores, ¡que la juzgue Dios! Pero es evidente que no por sus errores, si no por aciertos la amó el pueblo apasionadamente como, por esos mismos aciertos y no por sus errores la odia el antipueblo. Ella no comprendía que pudiera apellidarse cristiana una civilización que cada año condena a morir de hambre ochenta millones de personas, en la que dos tercios padecen de desnutrición y el 15 por ciento posee y goza de más bienes que el 85 por ciento restante. Incomprensible estado de la injusticia social luego de dos mil años de predicación del evangelio.

… los Derechos Humanos no eran para Eva Perón un rosario de bonitos apotegmas ni de quiméricos ensueños. La defensa de esos derechos, cuando van de veras, importa un compromiso existencial. Importa una toma de posición. importa una lucha cotidiana por un orden mas justo. Ella no comprendía que no pudieran defender de verdad los Derechos Humanos quienes usufructúan gozosos los privilegios de la sociedad individualista liberal.
La defensa de los derechos humanos, desde la vida fastuosa, la mesa regalada, la mansión suntuosa, le parecía un insulto cruel al pobre, a Cristo, al Evangelio. Su indisimulada enemistad respecto a las castas privilegiadas: oligarcas, jerarcas militares, altos prelados eclesiásticos, le nacía de no poder conciliar en su cabeza y menos en su corazón que quienes con las palabras defienden la igualdad y fraternidad de los hombres, las nieguen flagrantemente con sus vidas. Este compromiso dual, bifronte, de mascarada, la sacaba de quicio provocándole soflamas cargadas de virulencia”

Escuche bien, hijo. Esto se lo conté a Abel Posse, tal cual:
“en Eva se daba la rabia por la justicia. La implacable voluntad de desterrarla. Lo hacía a la criolla, llevada por la furia santa. Y claro, cometía algunos errores. Al principio, se dio a venganzas en el medio artístico y sindical. Pero nunca concreto nada memorablemente grave.

Yo le pregunté, alguna vez, por qué se había alejado de la Eva anterior y se había reducido (políticamente) en esa pasión absorbente de la “acción social directa”, la pasión de su tercera vida. Eva me miró desconcertada desde sus almohadas. Pensaba. Yo la había desconcertado con mi pregunta. Era como si le mostrase un espejo que reflejaba otra persona, diferente de la que ella creía ser. No supo que decirme.

…ella se sentía representante de los que nunca se habían podido expresar, incluso en tiempos de democracia: las mujeres, los desamparados, los enfermos, los distintos…sólo unos pocos, incluido por supuesto, el sagacísimo Perón, se dieron cuenta de que en Eva había estallado esa pasión transpolítica, una especie de vuelo místico. Eva, en su genialidad, descubría el poder en su dimensión sublime: poder dar. Poder acompañar al que sufre. Poder hacer bien. Poder alimentar y sobre todo, poder directo, como el de los santos medievales o la madre Teresa de Calcuta.

Norberto Galasso
– ¿Que rasgo la definía a Eva sobre todo?

P.Benítez
La autenticidad, sin ninguna duda. Ella no se iba con vueltas. Esa anécdota que pone Posse en su libro la pinta de cuerpo entero…yo se la conté… “Era un 14 de Julio en que por azar me tocó acompañarla al festejo del día de Francia…por un azar del tránsito el auto y la escolta se detuvieron frente a un Banco, en (calle) Cerrito, había una viejita mal entrazada, llorando, hablando con unos curiosos. Dio orden de parar y bajamos. La viejita no entendía ni sabía explicar lo que le exigían en la sucursal del Banco. Le mostró a Eva el documento y entraron en el edificio…Eva caminó lo largo del mostrador principal llevando por el hombro a la viejita llorosa. De pronto se oyó su voz terrible paralizando a los cagatintas y todo el movimiento del Banco, desde el gerente hasta el ordenanza: – Díganme señores ¿quién de ustedes fue el hijo de puta que le dijo a esta señora que vuelva mañana?…no se iba con vueltas. Al pan, pan y al vino, vino. Y durísima. Pero en el trato de la residencia era delicadísima. En el largo y doloroso proceso de su enfermedad ganó en espiritualidad hasta en el lenguaje.

Todo el orgullo lo ponía en que el pobre cesara de ser pobre y de necesitar remedio a su pobreza. Para redimir al pobre de su pobreza repartió por millares viviendas confortables, aseguró el trabajo del obrero y lo defendió con avanzada legislación social. Su beneficencia se enderezaba a completar la justicia social. No ha engañar a los hambrientos para que se resignaran a la injusticia.

Reparte lo que no es de ella – decía la oligarquía enfurecida y agregaba: ¡Que gracia! Hacer caridad con plata ajena. Si contáramos nosotros con los recursos de ella, haríamos lo mismo. Efectivamente, ella hacía caridad con plata ajena pero con sacrificio propio. Ganó el amor del pueblo y el odio del antipueblo. No por la plata que daba, sino por el amor, por la pasión, por los pedazos de corazón que entregaba con la plata.

Yo la vi besar al leproso, besar al tuberculoso, besar al canceroso. Yo la vi distribuir amor. El amor que redime a la limosna de la carga de injuria al pobre. Que la limosna sin amor lleva dentro de sí. La vi abrazarse a los harapientos y llenarse de liendres y de piojos. La vi sentirse hermana del pobre y no superior al pobre. Por más que sus riquezas, sus joyas y trapos la colocaran tan lejos de la pobreza. Los oligarcas ponían su orgullo en estar contra el pueblo y contra Evita. Evita ponía su orgullo en estar con el pueblo contra los oligarcas. Las damas de la sociedad no podían decir, como ella decía a cada instante: – Nosotras, las mujeres del pueblo. Porque las damas de la Sociedad son las mujeres del antipueblo. Ella se jactaba de ser pueblo. Y el pueblo sabía que se jactaba con razón. Ella era pueblo. Nada más que pueblo”.(“Padre Hernán Benitez, Yo fui el confesor de Eva Perón por Norberto Galasso: Ediciones Homo Sapiens.)

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“HAY QUE HACER UNA SÍNTESIS ENTRE LO NACIONAL Y LO SOCIALISTA”

Entrevista realizada por Naco Medina / Marcos Chaar
Revista La Mecha – Julio/Agosto 2003
Fuente: Portal El Ortiba

_ Norberto, siendo contador ¿Qué lo llevó a interesarse tanto por la historia?

Mi interés por la historia está ligado a la militancia, es decir, para definir cuestiones políticas y poder orientarse en el mundo presente es necesario conocer el pasado; de donde vienen estos partidos que están actuando, qué historia tienen, de dónde vienen estas clases sociales que están predominando. Esa búsqueda está originada por una contradicción que ocurrió en mi vida a los 19 años, en el 55/56, donde yo empecé a leer algunos textos socialistas que editaba en aquel tiempo el viejo Partido Socialista, que se llamaba Pequeña Biblioteca Socialista. Bueno, todo eso me fue acercando al socialismo; y de allí saqué la conclusión que era necesario alinearse con las fuerzas socialistas y pensé, ingenuamente, que los trabajadores debían ser todos socialistas, entonces en el 56 salí a la calle, en el barrio, a hablar con los tipos más populares, y no había ni un socialista; el único socialista que había era uno que era comerciante, otro que era dentista, en general eran todos peronistas. Eso había que explicarlo, porque si no, no se entendía nada lo que yo estaba haciendo. Entonces, tenía que entender qué era el peronismo, pero para entender qué era el peronismo, había que entender qué era el país. Entonces, a partir del 58/59 me fui acercando a algunas figuras, leyendo algunas cosas primero, me acuerdo que leí
― Imperialismo y Cultura y La Formación de la conciencia nacional de Hernández Arregui;
― Historia Crítica de los Partidos Políticos de Puiggrós;
― Revolución y Contrarrevolución del colorado Ramos;
― Los Profetas del Odio de Jauretche.
Después, en el 61, Jauretche se candidateó a senador, yo lo seguí durante la campaña, fui a distintos actos y ahí fui empezando a entender las cosas que no me había enseñado la facultad. La mala historia que me habían enseñado, la mala economía que me habían enseñado, y todo lo que me habían enseñado al revés, para desorientarme. No a mí sino a todos, yo estaba dentro de los desorientados. Entonces ahí, en el año 61/62 vino una intención de empezar a arrancar a estudiar desde la Revolución de Mayo, y con bastante audacia, hice un librito sobre Moreno que se editó en el año 63; y ahí empezó la historia, la mía por lo menos.

_ ¿Y cómo continúa?

Continúa con que el problema era más complejo de lo que yo pensaba, porque en el 59, 60, 61, 62 el peronismo había llevado a cabo una resistencia muy importante, pero después esa resistencia había empezado a aflojar, el gobierno de Frondizi era un gobierno muy corruptor; que había corrompido a varios dirigentes de gremiales peronistas. La dirección política del peronismo dejaba bastante que desear, la rama política, diríamos, no Perón. Por otro lado, en todas estas experiencias iba comprendiendo, iba leyendo cosas marxistas y vinculándome a hombres que habían tenido experiencia en el peronismo; es decir, había que hacer una síntesis, me parecía a mí, me parece todavía, entre lo nacional, en tanto comprender la realidad nacional, que es lo que enseñaba Jauretche, lo nacional como antimperialista, además; lo nacional como reacción frente al Fondo Monetario, que ya estaba jodiendo desde el año 57, y lo socialista que era una ambición legítima de un mundo sin clases sociales, con hombres libres plenamente, donde todos tuvieran resueltos los problemas materiales e incluso pudieran desarrollar su parte espiritual libremente.

Eso llevó a algo que genéricamente se denominó, en aquel tiempo, Izquierda Nacional, donde estaban por ejemplo Carpani, Cooke, Hernández Arregui, Puiggrós... Pero en el año 62 el colorado Ramos funda el Partido Socialista de Izquierda Nacional, es decir trata de darle a la Izquierda Nacional una forma orgánica de partido. Yo mantengo relaciones con él, con Jauretche, lo voy a ver a uno, a otro, trato de aprender de distintas charlas que ellos daban, los materiales que ellos publicaban, pero no me incorporo realmente hasta el 68. Ramos, con cierta arbitrariedad, me mete en la mesa ejecutiva; si bien Ramos me deslumbraba desde el punto de vista ideológico, empiezo a advertir las otras cosas, es decir, la falta de capacidad organizativa, los zigzagueos políticos, la falta de seriedad en distintos compromisos. Después hay una asamblea donde tengo un conflicto con Ramos y con Spilimbergo y me voy. Cuando me voy, empiezo a escribir el libro de Ugarte, que después secuestra el proceso genocida. Se produce el 73 y paso a ser síndico de EUDEBA, impulsado por la JP. EUDEBA la presidía Jauretche, era un despelote tremendo, hacía tres años que no hacían balances, una cosa increíble como estaba EUDEBA, 45 juicios, un lío infernal. No se le daba, tampoco, la importancia que correspondía a los delegados que eran de la JTP, Juventud Trabajadora Peronista. Duro poco como síndico allí y después me voy. En ese momento estaba casado con una muchacha que era de la Juventud Peronista, fui amigo de Dardo Cabo, que lo mataron, le aplicaron la ley de fuga, lo conocí a Bettanin, desaparecido; es decir viví un poco de cerca esta cosa siniestra del proceso. Estuve a punto de irme a Venezuela, después se hacía bastante difícil, me mudé varias veces cuando se produjo el proceso, y después, en el 82 empezamos prudentemente, cuando ya el gobierno andaba bastante mal, a hacer cosas con un gran tipo que fue Darío Alessandro que había sido hombre de FORJA, un tipo sensacional con el cual hicimos una editorial a pulso, sin nada prácticamente. Al mismo tiempo hice con unos amigos otra editorial, una era, Nacional Editor y la otra; Ediciones del Pensamiento Nacional y empezamos a publicar.

Seguí escribiendo y formamos con unos amigos alguna que otra agrupación, por ejemplo la Corriente de Izquierda Nacional Felipe Varela. Desde el año 97 hasta ahora armamos el Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, donde sacamos algunos documentos, hacemos charlas de historia y reuniones políticas y algunas invitaciones, los viernes, a que venga a hablar Alcira Argumedo, Atilio Borón, Quique Pesoa, distintos tipos del ámbito cultural, de la política, de la literatura.

En el 99 hice un acuerdo con el Partido Socialista Auténtico, fui candidato a diputado en 2º lugar, sacamos muy pocos votos acá en la Capital, después nos incorporamos al Polo Social de Farinello pensando que iba a ser una cosa importante, una especie de movimiento nacional y popular, y eso se fue deformando y últimamente estuve en el Proyecto Sur con Pino Solanas, Alcira Argumedo, Horacio González, pero eso lamentablemente parece haberse quedado empantanado.

_ Luego de este interesante recorrido por su vida y la del país, ¿Cómo ve la situación actual? ¿Qué opina del nuevo presidente?

Desde el punto de vista de lo que uno podía esperar, creo que ha hecho más de lo esperado; porque uno pensaba que iba a seguir con la continuidad de Duhalde y tiene otras características, es decir, está intentando depurar, democratizar algo, le está diciendo al Fondo Monetario cosas que hace tiempo no se escuchaban, pero ahora viene la cosa más complicada, tomar medidas económicas que tienen que ser audaces. Kirchner dice desarrollar un capitalismo nacional; pero cómo se desarrolla un capitalismo nacional si los bancos no dan crédito. Los bancos no dan crédito por un lado porque quieren la compensación por la pesificación asimétrica y también tienen desconfianza porque no pueden cobrar otros créditos que habían dado.

Si vos querés desarrollar una industria, qué tenés que hacer, si tenés fuerza tenés que jugarte a una nacionalización de los depósitos, porque si no queremos espantar a la gente, en lugar de una nacionalización de la banca, nacionalización de los depósitos. Sí tenés que controlar las divisas, porque las divisas se fugan al exterior, tenés que controlar los cambios, tenés que controlar el comercio exterior. Entonces si todo eso no se va a hacer es muy difícil; porque puede ser que tome algunas medidas Kirchner y se va a encontrar, inmediatamente, en la disyuntiva, a mi juicio, o volver hacia atrás, hacia el mercado o tratar de avanzar en las medidas. De cualquier modo, frente a lo que se está haciendo uno tiene que apoyar. Tiene que decirle: ―Bueno, usted está contra las mafias, las mafias también están en los bancos, las mafias están en las fugas de capitales, no solo es necesario liquidar la influencia de Barrionuevo, sino es necesario liquidar las influencias, también, de las grandes mafias financieras. Si lo hiciera, habría que apoyarlo e iríamos a un proceso de desarrollo capitalista durante un tiempo, que tendría la ventaja, con respecto al capitalismo dependiente, que habría trabajo. Sería algo así como el fenómeno del 46 al 55 del peronismo, que no fue socialismo. Fue un desarrollo independiente de un sistema donde regían relaciones capitalistas, nadie lo puede negar eso; pero con una legislación social importante, con pleno empleo, con altos salarios.

Lo ideal pienso que es acompañar estos procesos, y exigir más. Creo que tenemos que estar a favor, como un proceso en el cual cuando se hace una cosa, cae de cajón que hay que hacer otra. La política latinoamericana que está haciendo es bastante positiva, de acercamiento con Lula, con Chávez; el presidente, porque el vicepresidente ya declaró que Fidel vino de casualidad y declaró, además, una barbaridad, de que Miami sería la capital del ALCA, cualquier cosa, lo cual es un peligro también.

Pero bueno, por más que uno diga qué habría que hacer, lo esencial es que el campo popular está débil, está roto, está como si fueran 20 mil islas que cuando se levanta una, se agacha la otra; los estudiantes protestan un día, toman un día un supermercado, otro día sale Brukman, otro día sale el otro; esto sería lo que habría que superar, porque de otro modo se hace muy difícil, muy difícil; porque vos encontrás grupos piqueteros que influenciados por ciertos grupos de izquierda están discutiendo a ver si las fábricas recuperadas tienen que ser estatales, tienen que ser cooperativa, o tiene que ser de sociedad mixta. Cuando estamos como estamos, hay que tratar de recuperar y después ver lo que se hace. Hemos llegado al colmo que tenemos varias agrupaciones piqueteras con influencia de grupos de izquierda en distintas agrupaciones, como si cada izquierda tuviera que tener su piquetero propio.

Errores que, lamentablemente, sectores de la izquierda siguen repitiendo guiados por el catecismo marxista, sin pensarse desde lo nuestro.

Cómo se va a transformar la realidad que no se comprende, cómo puede ser que toda la cantidad de partidos de izquierda que hay hayan jugado al voto en blanco, el voto en blanco ha sido un fracaso total, es decir, que no palpaban el sentimiento, el nivel de conciencia de la gente. El marxismo lo que estableció fue fundamental, actuar al lado de la gente y conociendo el nivel de conciencia de los trabajadores, para elevarlo lo más posible, porque los trabajadores no tienen tiempo de leer a Lenin... en su experiencia se dan cuenta de que esto no va, se enfrentan a esto como pueden. La función de la izquierda organizada es tratar de apoyarlos, ayudarlos al desarrollo y a aprender de ellos, de su propia experiencia y no creerse iluminados y todo eso. Si no comprenden, no hay forma. Me acuerdo que me decía un viejo revolucionario que había venido de Bolivia exiliado: "Uno tiene que tratar de entender, de profundizar, de leer a Marx, a Lenin, a Trotski, a todos... a Fidel y al Che y llega un punto que uno dice bueno, tengo razón, eso es el 50 por ciento, el otro 50 por ciento es tener la fuerza para aplicar esa razón, si no esa razón no le sirve para nada, le sirve para escribir un buen librito, dar una buena conferencia. Para tener la fuerza hay que tener una actitud de modestia, de humildad, que no hay verdad revelada, que no se puede despreciar la opinión de un trabajador cuando es una fábrica recuperada, no hay vuelta que darle por más que el otro se haya leído todos los libros del mundo, el tipo que sabe cómo hacer funcionar una fábrica es él. Pero bueno, esto es una cosa que hay que superar; generalmente nuestra historia de la izquierda, es una historia demasiado nutrida de pequeña burguesía. Más allá de que a Lula se le puede criticar una cosa que otra ahí hay una fuerza."

Mas en este momento que hay que apostar a estrechar vínculos latinoamericanos, de tratar de formar un bloque antimperialista....

Y si no, dentro de unos años hasta puede pasar con Cuba o con Venezuela lo que pasó con Irak, no va a pasar si América Latina está en tren de unidad, porque no se van a atrever a hacer una intervención por más bombas atómicas que tengan, porque tienen que borrar a América entera, de México al sur, pero si no hay unidad, como hace Lagos, el chileno, que ya se arregló el comercio libre con Estados Unidos, en una de esas estos locos, que están cada vez más locos, delirantes y fachistas pueden hacer una intervención. Entonces todo lo que acerque el Mercosur está bien, lo que se oponga al ALCA está bien, son pasos; pero mientras tanto hay que consolidar el campo popular. Hay que crear condiciones para que en determinado momento se pueda hacer una confederación de agrupaciones, y de centros culturales y de revistas como la de ustedes, agrupaciones de todo el país en algún lado y que haya un cierto acuerdo, un cierto consenso. Yo creo que lo que no tiene que existir hoy es grandes acuerdos de cúpulas, grandes acuerdos de intelectuales, porque no han hecho un cuerno en toda la historia, tienen una historia de desaciertos. Esto es lo que a mi más o menos me parece.

_ Recientemente publicó un libro sobre la Deuda ¿Cómo cree que se va a posicionar el gobierno de Kirchner frente a la misma?

Nosotros como equipo de estudio de la deuda externa, le pedimos una audiencia a Kirchner, que supongo que la va a conceder. A mí me parece interesante plantearle que hay que hacer una consulta popular, hacer un gran debate popular por los medios y por todos lados, acerca de la deuda; y hacer una votación para ver si se paga tal cual está, se negocia o no se paga. Después también hay que plantearle que en el Congreso está toda la documentación del juicio de la deuda que hizo Olmos, que son varios cajones de documentación, para que los diputados los analicen. El juez cuando falla en el caso Olmos, tarda 18 años, falla diciendo que hay irregularidades manifiestas, fraudulentas, operaciones ilegítimas y por eso dice yo como juez no puedo procesar a Martinez de Hoz, porque han pasado ya los términos, está prescripto, pero considero que el Congreso debe tomar toda la documentación, analizarla y ver lo que hay de válido y que es lo inválido. Hay una situación de usura por ejemplo, esto es público, se hicieron empréstitos al 4 por ciento en 1976, 4 por ciento de interés anual y en 1981 Estados Unidos levanto la tasa de interés al 21 por ciento anual, se aplicaron 5 veces esos empréstitos, eso es usura.

Si empezamos a pagar otra vez qué reactivación, reactivación un cuerno. Y bueno hasta ahora se está pagando porque se le paga al Fondo Monetario, al Banco Mundial, no se paga con los títulos; pero de cualquier modo tampoco podemos mantener la situación así, salvo que la Argentina dijera no vamos a pagar la deuda y si el FMI se enoja... En definitiva nosotros estuvimos fuera del Fondo Monetario del 46 al 55 y fue cuando tuvimos pleno empleo, salarios altos, distribuyendo el ingreso... De hecho fue cuando mejor estuvimos...

Claro, entonces no jodan con el FMI. Lo que pasa es que los economistas que hablan por televisión dicen que el FMI es un instituto regulador, creado para regular las anomalías de la economía mundial. Entonces hay que salir de frente cuando uno pueda y decir que el FMI es un organismo que está expresando los intereses de las grandes potencias , de los 7 países más ricos del mundo, que quieren chupar las riquezas de los demás países y evitar que estos se desarrollen.

Puede ser que ahora con los cambios que se están produciendo, ATC quizás cambie un poco la programación y se pueda hacer algún programa nacional, de desmitificación, tomar lo que Jauretche decía acerca de las zonceras; decir que cuando hay recesión, hay que achicar el gasto es una zoncera tremenda porque ningún país la aplica, cuando hay recesión todos los países aumentan el gasto; para que se movilice. Son todos mecanismos de dependencia, los subsidios agropecuarios que dan las grandes potencias, las tarifas aduaneras que pone Estados Unidos, ponen determinados argumentos tirados de los cabellos para que no entre determinado producto; es un sistema muy regulado y a nosotros nos venden el cuento de que Estados Unidos tiene libre economía.
Sí, de su puerta para afuera.

Claro, lo del ALCA es la libre economía de ellos para inundar todo el mercado interno latinoamericano. Muchas de estas ideas se van gestando y desarrollando en conferencias, en reuniones y corren por abajo. Corren pero distinto seria si tuviéramos un programa televisivo, eso ya es otra cosa.

_ Bueno Norberto, como para ir cerrando... Hoy se cumple un año de los asesinatos de los compañeros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán hechos que demuestran que el Terrorismo de Estado sigue operando en democracia contribuyendo a la fragmentación del campo popular...

Si, si porque hay que desmontar toda una serie de aparatos. Esto parece haber sido una cosa bastante premeditada, por lo que se sabe ahora, justamente eran dos tipos muy capaces, muy militantes, con toda una serie de condiciones.

Después se escandalizan cuando Fidel Castro ejecuta a mercenarios y ellos asumen la represión de una manera cotidiana, desde la represión como esa en la que perdieron la vida dos compañeros hasta la represión que ejercen a través del sistema. De determinadas cosas no se da información entonces los sectores populares tenemos que empezar por tener una agencia que esté al margen de las agencias que tienen los grandes monstruos como Clarín, como Nación.

Con todo esto un poco volvemos al principio, deben apoyarse todas la medidas democratizadoras pero esas medidas no nos aseguran, si es que nosotros no conseguimos que nuestro campo este férreamente organizado y cohesionado. Cuando vos tenés 200 mil tipos en la calle ya no se puede decir mentiras así nomás.

Además toda esta fragmentación favorece la infiltración, entonces aparecen los servicios que determinan que tipo conviene bajar, porque son tipos sensacionales, abnegados como estos dos chicos.

_ El tema también es la difícil pelea con algunos sectores de la sociedad que se quejan porque los piqueteros van encapuchados, sin pensar como son perseguidos ¿no?

Claro, hay que llegar a los sectores medios de algún modo y hacer la polémica ahí. Las asambleas fueron una posibilidad, en ellas los sectores medios estaban en la búsqueda. Ahí yo creo que no supimos dejar que eso se organizara, se canalizara. Yo asistí a varias asambleas donde había gente de algunos partidos de ultra izquierda que parecían que iban para asustar a la gente nada más. Acá no se supo darles una táctica como para sumarlas, sin bajar las banderas... Nosotros, debemos sostener, que creemos que en definitiva el mundo va hacia el socialismo, pero creemos que ahora tenemos que aliarnos para tratar de que haya más trabajo. Pero son todas estas contradicciones que joden, ...joden porque la construcción se hace muy difícil. Posiblemente sea necesario que haya primero una cierta reactivación. No hay que olvidarse que en el 45 se hace en un momento que la industria está en alza, que la clase trabajadora está en alza; y el Cordobazo se hace cuando la clase trabajadora está en alza también. Lo hace la clase trabajadora de Córdoba que tenía altos salarios. Posiblemente el tipo que está consolidado, con sueldo, con un trabajo, está más en condiciones de pelear que el que está buscando trabajo, que hace un año que no consigue laburo, va al piquete pero... es más difícil. En fin, vamos a ver, esperemos que a pesar de todo le vayamos encontrando la vuelta a esta historia...

_ ¿Cómo era Don Arturo?

Don Arturo era un tipo para hablar todo el día, cuando uno establecía una buena relación, porque al principio era un tipo bastante hosco; censurado por el periodismo, entonces estaba medio prevenido.

Yo para colmo la primera vez que lo fui a ver se me ocurrió hablar del divorcio, me dijo ¨ Usted no conoce el país mijo ¨, mijo como diciendo sos un pelotudo. Yo tenía 20 años, le digo no doctor que voy a conocer el país, soy porteño, he llegado a Mar del Plata, lo más, algún verano. Y me dice ¨En el país el problema es casar a la gente no divorciarla, el divorcio es un lujo de ricos. Vaya a Salta, Tucumán, Mendoza, Catamarca, el problema es casar a la gente, no hay industria, no hay trabajo permanente. Entonces viene un tipo a la cosecha de la uva, está dos meses, bueno tiene una relación amorosa con una chica, la deja embarazada, y ya se tiene que ir porque se acabó el laburo. El tipo se va quizás a la cosecha del algodón, ¡qué se va a acordar que dejó un hijo!, y el chico tiene apellido materno. Entonces lo que tenemos que hacer primero es desarrollar fuertemente las economías regionales de las provincias y entonces la gente se va a casar. Después si están casados y se enojan, sancionaremos la ley de divorcio¨.
Con eso, con una anécdota, me quiso decir que yo no sabía dónde estaba parado.

Después fuimos haciendo una buena relación, cuando escribí el libro sobre Scalabrini la presentación la hizo él, y estaba renegando porque era bastante cascarrabias; lo dijo en el discurso de presentación: ¨Este libro de Scalabrini lo tendría que haber hecho alguno de los que están acá presentes y han integrado FORJA y lo conocieron a Scalabrini. Lo hace un hombre de la izquierda nacional porque ustedes no lo han hecho¨.

Tenía salidas así.... El escribía en la revista Dinámica que sacaba el sindicato de Luz y Fuerza, en el año 70. Le digo Dr. el libro de Scalabrini lo tiene que presentar usted, me dice que sí que lo vamos a hacer en Luz y Fuerza porque tiene un local grande. El secretario de Luz y Fuerza era Caruso, él lo conocía y nunca lo podía encontrar. Un día le digo Dr. el libro ya está hecho, tenemos que hacer la presentación y no tenemos local. Levantó el teléfono llamó a Luz y Fuerza y dijo: ¨ A ver si me lo buscás a Caruso, o se cree que es el gran Caruso, el cantante del Colón¨. Le pegó unos cuantos gritos, al otro día teníamos el local.

El tipo tenía un gran conocimiento, una capacidad muy gráfica para enganchar las cosas, no andaba con vueltas, era muy concreto. Todas esas anécdotas que él cuenta, eso que cuenta que tenían bustos de bronce de San Martín, y decían bajame dos San Martín, le decía el patrón al empleado. Había terminado en eso el prócer, en un cachito de bronce. Y como contaba esas cosas a uno le quedaba.

O como cuando cuenta lo de Olga la polaca, que va al prostíbulo y no le gusta la cara de algunas chicas y la regenta del prostíbulo le dice que no se fije en la cara que se fije en el movimiento. Y eso en realidad era explicar la dialéctica; significa en un terreno campechano, criollo, explicar la dialéctica. Nunca mires las cosas así, pensá que un papel es un papel que existe pero antes no existía, porque antes no era papel era celulosa, y ahora está escrito y así como existe y está escrito mañana va a ir al cesto de la basura, es decir está en un proceso. Entonces eso eran los movimientos de Olga la polaca, en definitiva lo que quería decir era eso...

Pero algunas veces me hacía ciertas perradas, cuando estaba en el grupo de Ramos, me acuerdo un día me pregunta ― ¿Y el colorado?, el colorado fue a Salta, se fue ayer para fundar un comité zonal del Partido Socialista de Izquierda Nacional; ―Ah, ¿y viene para acá? No, de Salta se va a Mendoza, ―Claro lo que pasa que cuando llega a Mendoza ya se le disolvió el de Salta¨. No doctor, no crea...

Me daban ganas de matarlo, claro yo estaba afiliado ahí. Pero tenía razón, Ramos fundaba una cosa con 3 o 4 tipos que le daban pelota durante 3 días y después no le daban pelota más, así que eran solo ellos, como gran parte de las cosas que se ven hoy.

 

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Entrevista en Tiempo Argentino por Guillermo Saiz, 24 de mayo de 2019

“LA POLÍTICA NO PUEDE ESTAR EN LA MIRA DE LOS FUSILES”

El historiador Norberto Galasso publicó en 1985 Jauretche: biografía de un argentino. Su libro, no es simplemente una crónica de vida, sino un cruce necesario entre el acontecimiento político e histórico del país con la configuración del pensamiento nacional y popular, en este caso a través de Don Arturo, enorme figura de esta corriente junto a Scalabrini, Hernández Arregui, Homero Manzi y otros fundadores de FORJA.
Por esta razón, a 45 años de la muerte de la muerte de Jauretche, lo consultamos acerca del momento álgido de la Argentina, previo al fallecimiento de Perón y las opciones de lucha.

-Usted ha escrito la biografía de Arturo Jauretche. ¿Cuáles fueron sus fuentes?

- Darío Alessandro era la mano derecha y confidente de Jauretche. Darío entró a FORJA de muy jovencito a los 18 años. Él fue quien pudo reunir el material de archivo, hay que decir que como Jauretche no pensaba en la gloria, sus notas, libros y artículos no estaban muy ordenados que digamos. A través de Darío - que fue mi amigo-, tuve acceso a los archivos y a las anécdotas de Jauretche. Además lo veía con frecuencia porque yo cimento la biografía de Scalabrini por encuentros en la casa de Jauretche. Ahí también conocí a Clarita su mujer, que en realidad era la que sostenía el departamento de la calle Esmeralda 886 5° J, si no recuerdo mal.

-¿Qué puede decirnos de su viaje a Bahía Blanca y la reunión con dirigentes de Montoneros?

-El encuentro en Bahía Blanca, fue breve, se habló sobre el uso de la violencia como política.  Precisamente Darío Alessandro me contó aquel acontecimiento. Jauretche había viajado para dar unas conferencias sobre pensamiento nacional, él era en esos momentos director de la editorial EUDEBA. El caso es que representantes de Montoneros le piden una entrevista a la que en principio se niega. La insistencia de estos jóvenes es tal que les concede una breve charla.

-¿Hay constancia de lo que se discutió en ese momento y quienes estuvieron presentes de parte de la organización Montoneros?

-No sé quiénes estuvieron. Bueno, tal como me lo cuenta Darío Alessandro, Jauretche los increpa: “Ustedes creen que hacer política es irrumpir tirando una pared abajo. No, política es otra cosa”. Pensaba en la famosa frase de Methol Ferré: “la política de la muerte es la muerte de toda la política”. La política no puede estar en la mira de los fusiles.

-¿Se puede decir que Arturo Jauretche estaba en contra de los métodos pero no de los objetivos de las organizaciones armadas?

-Algo puedo decir al respecto, no sé si respondo a la pregunta. Luego de los acontecimientos del 20 de junio de 1973 en Ezeiza a la llegada de Perón, en un reportaje que le hace Terragno, Jauretche dice que las revoluciones pasan por sobre las tumbas y las hacen los jóvenes. Esto no se puede interpretar como apoyo a la violencia porque ésta tiene un papel que jugar cuando existen condiciones de violencia por abajo, según su pensamiento.

-¿Qué pretendían los Montoneros de Jauretche?

-En realidad yo solo puedo contar una anécdota. Recuerdo que un día estaba esperando la entrevista con Jauretche en su departamento, por el tema de la biografía de Scalabrini.  Clarita, su esposa, me dice que tengo que aguardar porque Arturo estaba reunido; creo si mal no recuerdo con Ernesto (su propio sobrino) y Galimberti. De pronto escucho que se altera la discusión, se oyen gritos. Jauretche quedó furioso, tanto que me confió el porqué de la discusión, me dijo: “quieren hacer un Vietnam, dos Vietnam cien Vietnam, es una barbaridad, si se levantó el pueblo en Vietnam la violencia es lógica pero no se puede tomarla acá como estrategia. Eso que yo andaba con una metralleta en Paso de los libres, no soy ningún amargo”.

-Entonces, se puede decir que consideraba que ciertas acciones violentas eran legítimas y otras no.

-Jauretche participaba de la idea que la violencia es un elemento que no puede intentar generarse desde arriba, porque un joven romántico de clase media, tiene techo y comida, y puede toma las armas, convertirse en un guerrillero. Pero distinto es para un obrero que tiene que levantarse a las cinco de la mañana para ir a la fábrica y no puede faltar al trabajo para realizar acciones de guerrilla. Cuando no se está en una guerra civil, lo que hay que hacer es política, unir a los sectores populares, aislar al enemigo, reforzar el frente propio. El enemigo va a cometer errores porque no tiene la historia por delante, como me dijo el dirigente del frente obrero, Narvaja.

-Volvamos a esos tres últimos días de la vida de Don Arturo

-Después de Bahía Blanca, Jauretche toma el avión en la mañana del 24 de mayo, va a hacer unas compras, se va a dormir y le da un infarto, muere el 25 de mayo de 1974, poco antes que Perón. Él fumaba terriblemente y veía lo que se le venía, a él y al país. En EUDEBA ya había amenazas, y por eso él no quería faltar nunca a la editorial, para demostrar que no tenía miedo.

-¿Jauretche era hombre de armas tomar?

- Jauretche era una excepción. Los intelectuales no andaban armados, no portaban cuchillos.  No se batían a duelo. Era un hombre con gran capacidad de reflexionar sobre el país y, a su vez, era un duelista. Supo enfrentar a sus enemigos como un guapo.

https://www.tiempoar.com.ar/nota/la-politica-no-puede-estar-en-la-mira-de-los-fusiles

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APUNTES GALASSEANOS

Galasso y una profecía jauretcheana durante la década infame (años treinta)

“Jauretche era el que armaba todos los volantes de Forja, él quería llegar con el lenguaje del pueblo y estaba muchas veces buscándole la vuelta y se pasaba horas pensando en eso. Y una noche se van casi todos del local y queda un compañero nuevo y se ve casi obligado a acompañarlo a Jauretche, se hacen las dos de la mañana y Jauretche no consigue armar el volante y este chico cansado le dice:
_Doctor porque no lo deja para mañana? Si en realidad al pueblo argentino le interesa el fútbol y la pizza, nada más.
Entones Jauretche deja de hacer lo que estaba haciendo y le dice:
_Mire al pueblo argentino le interesa el fútbol porque los futbolistas prometen goles y hacen goles. Y entonces la gente se va, sube las gradas, colma las tribunas y abandona la plaza pública, porque los políticos prometen cosas y no las hacen, no cumplen.
El día que aparezca un político que empiece a cumplir con las cosas que dice y que promete. La gente precipitadamente va a bajar de las tribunas de las canchas de fútbol y va a llenar la plaza de mayo y va a empezar otra historia.”

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Tres pensamientos galasseanos

“Las ideas necesarias siempre se imponen, se irradian y tardan, pero logran imponerse porque se encuentran con la realidad. Cuando se plantea la idea por la cual la realidad no está clamando en ese entonces, la idea se marchita. Pero cuando la realidad clama por la idea, esta se prende y entonces se producen los avances en la historia.”

* * * * * * * *

“Soy un ciudadano cualquiera que tiene una vocación política, que cree que el mundo va a ir a un cambio sustancial tarde o temprano donde va haber sociedades igualitarias y el hombre va a poder desarrollar plenamente sus posibilidades.
Y laburo en función de eso, hago lo que puedo, hago mi parte, no creo tampoco que vaya hacer una tarea fundamental en eso, pero bueno, apoyamos y empujamos todo lo que apunte hacia eso”

* * * * * * * *

"La óptica que yo tengo para ver la historia es con el pueblo como protagonista, no los grandes hombres. No la historia de las clases dominantes, desde sus perspectivas, que es la historia del mitrismo, del círculo rivadaviano, de los conservadores, Aramburu y Rojas, Onganía y Krieger Vassena, el Proceso y Menem. Lo que intentamos ver es como se han producido las resistencias populares y como a veces se ha conseguido triunfar, como en la época de Perón donde hubo una experiencia muy importante en lo popular."

 

CORRESPONDENCIA
*Cátulo Castillo * Dardo Cabo * Ezequiel Ander Egg
* Julio Mafud * Elías Castelnuovo * César Tiempo
* Juan Domingo Perón * Rubén Zilber * Pedro Orgambide

 

Carta de Catulo Castillo, del junio 21 de 1967.
Estimado amigo:
Le acuso recibo de su trabajo titulado Discépolo y su época, que he leído con glotonería, en una noche, repasando todo el panorama de un tiempo que usted ha agotado en el análisis más que simplemente objetivo, rebosante de una sinceridad y ardor que lo desnuda.
Es un ensayo inapreciable, por lo que toca a Discepolín, duende inevitable de ese largo y substancial tramo de la vida porteña -acaso universal- en el que la expresión músico-popular alcanza a través de la obra entera de nuestro Enrique, alturas no alcanzadas en toda la historia musical de la juglaría. Pero también lo es, en el análisis y captación imparcial de un instante de la vida del país, realizado con seriedad filosófica y lo que es más, con rara y aleccionadora valentía.
Adivino -es decir- colijo su cierta mentalidad revisionista en el proceso histórico de la Argentina y avaloro su congruencia inteligente con las ideas de la Izquierda Nacional y con la dimensión humana de Scalabrini. Usted es, ni más ni menos, que una clara y consoladora presencia de la sabiduría popular. La que tenía Homero Manzi y la que alienta en don Arturo Jauretche.
Los monstruos sagrados del entreguismo y la pacatería literaria, desde la pedantería de Jorge Luis a las actitudes de Mitre o de Sarmiento, tienen vía libre en la vereda de enfrente pero no en la suya, que en definitiva, es la nuestra.
Conservaré su libro como un ejemplo. Y le agradezco las recordaciones y la dedicatoria, en este instante en que de vuelta de muchas cosas, entiendo por qué hay hombres que como usted, sueñan y combaten y son capaces de enfrentar una realidad distorsionada por el mentecatismo y la imbecilidad en contubernio.
Lo felicito. Lo admiro. Quisiera haber podido escribir -alguna vez- un libro de esas dimensiones y de estos alcances.
Cátulo Castillo

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Carta de Dardo Cabo, del 30 de Junio 1967 desde la Cárcel de Ushuaia.
Señor:
Hace unos días le decía, en una carta, al Dr. Jauretche que “algo está pasando en el plano de la cultura nacional”, acabo de leer Discépolo y su época, estaba entusiasmado por el arrebato suyo de decir tantas verdades que hace rato muchos queremos encontrar en los libros argentinos y que algunos se desesperan en ocultar. Es por eso que se tiraron como fieras sobre su libro. Le decía también en aquella carta que ya Primera Plana le había dado a usted el espaldarazo al éxito al hacerle una crítica lapidaria; le están ladrando como al Quijote; siga usted cabalgando, amigo Galasso, que lleva un pingo flor en su pluma y que todavía tiene para decir una punta de cosas más que harán parar los pelos a estos tilingos que tienen por críticos literarios a esas “revistas de ejecutivos”. Al atacarlo así, en patota, le han hecho el mejor elogio de todos.
Un abrazo y adelante
Dardo Cabo
Nota: Esta carta fue escrita por Dardo Cabo mientras estuvo detenido en la cárcel, Ushuaia, debido a su actuación en el Operativo Cóndor, de 1966, en reivindicación de nuestras Islas Malvinas.

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Carta de Julio Mafud, del 18 de agosto de 1972.
Estimado amigo:
Recién después de buscar incesantemente su dirección, la encontré en el último número de Todo es Historia, en página de lectores. Quería felicitarlo por su obra sobre Scalabrini Ortiz. Creo que es lo más importante que se ha publicado en los últimos años. Yo, personalmente, la he recomendado como libro de consulta a mis alumnos de sociología argentina. Incluso la hemos debatido y conversado en clase. Creo que pocos libros dejaron una impresión sobre los alumnos como el suyo. No quería dejar de hacerle este reconocimiento. Quería hacerlo, ante todo, este reconocimiento antes de que nos encontremos en alguna oportunidad personalmente. Entre nosotros, como usted sabe muy bien, los elogios han sido siempre al tipo de Victoria Ocampo y su grupo: primero se es amigo y luego vienen los elogios o se integra el grupo y luego viene el mutuo bombo.
No sé en qué andará usted ahora. Pero la referencia sobre Ugarte, me hace pensar que usted anda detrás de la figura del gran hispanoamericano. Si esto fuera cierto, creo que cumpliría una gran función. En este momento, como usted sabe, no hay ningún libro trascendente sobre Ugarte, como lo hay sobre Scalabrini después de escribir el suyo. Creo que usted, entre nosotros, es el hombre indicado para escribirlo. No quiero dejar de hacer una referencia sobre Ugarte que puede interesarle y ojalá lo estimule para que usted se dedique a él. En marzo de 1967 estuvo aquí un profesor uruguayo que dicta en la Universidad de Pittsburg, Pensilvania, en Estados Unidos, Saúl Sibirsky quien sostenía que tenía casi todo el material sobre Manuel Ugarte conseguido durante varios viajes a Europa, Méjico, Chile, etc. El motivo de esa acumulación de material era que pensaba publicar una obra sobre Ugarte. Él fue el que dijo que Ugarte había sido traducido al inglés, italiano, francés, ruso y sueco. En opinión de este profesor todo el material sobre Ugarte se hallaba en su poder. No sé si puede escribirle a Pittsburg o ponerse en contacto con Editorial Columba, Sarmiento 1889, teléfono 48-1145, él allí publicó en la colección Esquemas, Qué es la cultura. Creo que si usted logra ese material no habrá ningún inconveniente para que usted escriba el gran libro que todos esperamos sobre Ugarte.
Sin más, por ahora, no quería dejar de hacer este reconocimiento que me parece un deber de conciencia.
Con saludos y un fuerte abrazo,
Julio Mafud

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Carta de Elías Castelnuovo, del 10 de enero de 1976.
Querido Galasso:
Por fin durante las fiestas pude leer íntegramente su ensayo sobre Manuel Ugarte. Ya le anticipé que su libro fue el mejor regalo que recibí para Navidad y Año Nuevo. Me proporcionó un placer extraordinario. Primero: Me hizo revivir toda una época en la faz que más podía interesarme a mí como escritor y socialista, de la cual fui actor y espectador, alternativamente y de la cual conocí personalmente a la mayoría de sus protagonistas. Luego, me obligó a revisar la posición ideológica de todos ellos. Como así también los aciertos y desaciertos del movimiento revolucionario en el continente. Me imagino el esfuerzo que le significó a usted la sola reunión de todos esos datos.
De cualquier manera, tiene que estar sumamente satisfecho porque el resultado ha sido excelente. Produjo usted una obra que quedará en la historia de nuestra literatura. De aquí en más quien quiera ocuparse de Ugarte tendrá forzosamente que recurrir a su libro. Y a quien quiera saber algo sobre ese tiempo, no le vendrá mal consultar su obra.
Le agradezco los momentos felices que me hizo pasar con su lectura.
Un abrazo fraterno.
Elías Castelnuovo

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Carta a César Tiempo, del 27 de noviembre de 1979.
Estimado César Tiempo:
Me he enterado que usted – reivindicando su huidiza tradición De Clara Beter- ya no vive a la sombra de una cooperativa como es de esperar en un hombre progresista. Le disculpo por ahora esa traición al barrio de Caballito y le advierto que su mudanza no impedirá que lo visite próximamente para que me cuente las olvidadas historias de los escritores nacionales, desde el furibundo José Gabriel hasta el Rega Molina de los llamadores de bronce. Ahora solo deseo hacerle conocer mi ferviente deseo de triunfo en las elecciones sadísticas, que no sádicas. Al mismo tiempo, quiero explicarle que este anhelo mío de verlo presidente no se expresa en militancia gremial en razón de que no estoy afiliado a la SADE. Usted, a quien rodearon con silencio de hielo durante tanto tiempo por contribuir a la humillación de los Gainza Paz, conoce bien el historial sádico con respecto a los escritores nacionales. Hubo un tiempo -cuarto de siglo atrás- que la sigla significó Sociedad Antinacional de Eunucos y era pieza maestra del colonialismo mental que pusiera al descubierto Don Arturo Jauretche. Después, con el correr del tiempo, se fueron apolillando los ímpetus y ya fue sólo una Sociedad Aséptica de Exóticos, con una funcioncita retardataria y antipopular pero ya no con el poder de aquellos años en que, con ASCUA, comandaba la legión cultural proimperial. Tanta agua ha corrido bajo los puentes -y esa agua no puede quedar prisionera de dique alguno como dijo alguien que usted recuerda-
que ahora, mientras en el escenario de la Argentina parece querer montarse un espectáculo ya exhibido en 1930, en los espíritus se dan las condiciones para otra SADE: el Sindicato Argentino de Escritores, cuya función será retomar la formación de una conciencia nacional y latinoamericana. Usted debe presidir el cambio. Espero que la justicia triunfe y las trenzas de las señoras gordas sin libros pero con libras, no logre destruir esa posibilidad.
Mis mejores augurios y si triunfa, como lo espero, cuente desde ya con un nuevo asociado.
Un fuerte abrazo.
Norberto Galasso

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Carta a Pedro Orgambide, del 30 de octubre de 1986.
Mí estimado amigo:
Te escribo sin aliento, abrumado, invadido. Son las dos de la mañana y recién regreso del teatro Maipo. No he visto a “EVA”, sino a Eva. Sin comillas, tal cual fue, humana carnal, verdadera. Se me acaban las palabras, viejo y eso que de tanto criticar, me he vuelto duro para el elogio. Te pasaste en toda la línea, haciendo cultura nacional que es cultura universal. Y si esta obra no provocó reacciones multitudinarias es porque el peronismo camina hacia su perdición, mientras el pensamiento colonial todavía está lozano. ¿Qué más querés que te diga? Hasta ahora no había podido concurrir y ahora iría todos los días. Sólo vos podías hacerlo y esa mina increíble que se desangra en la escena, que se juega entera, minuto a minuto, convertida milagrosamente en Eva Perón. Sólo desde una perspectiva de Izquierda nacional podía concretarse semejante barbaridad. Porque esto es una barbaridad, ¿entendés? Un atentado terrorista a la cultura oficial, un cross a la mandíbula, como quería Arlt, a la literatura y el teatro bien pensante del país burgués.
Te juro que pienso en el Discépolo que podés hacer y –como diría Centeya- “me pianto de mí mismo”.
Además, lo bueno, lo mejor, es que a los burócratas no les gustará ni tampoco a los dirigentes peronistas alvearizados, esos que están corroídos por el espíritu oligárquico que ella estigmatizaba. Pero, por la misma razón, tené la seguridad que Evita te habría dado un abrazo de felicitación, tan fervoroso y auténtico como éste que envío.
Gracias, Pedro.
Norberto Galasso

Carta de Pedro Orgambide, de agosto de 1995.
Estimado Norberto:
En La larga lucha de los argentinos, hay hombres que se mantienen firmes a lo largo de los años: No empecinados, ni tercos, sino firmes, como los buenos árboles. Un hombre así es Norberto Galasso. Fiel a su gente, a su pueblo, a su historia. Soy su lector y amigo, desde hace mucho. Compartimos algunas devociones: leyendo su libro sobre Discepolín, se me ocurrió escribir una obra de teatro, leyendo una y otra vez, su trabajo sobre Manuel Ugarte, escribir una novela, que ahora anda por toda América Latina. Admiro a Norberto
Galasso. Acabo de leer La larga lucha de los argentinos que como todos sus libros, es una valiosa contribución al pensamiento nacional. Es mucho más que un aporte a la bibliografía histórica: es un instrumento de la ideología popular que se piensa a sí misma. Por eso debe estar en las manos y en el corazón de quienes no se resignan, de quienes piensan que la utopía de hoy es la realidad del día de mañana.
Pedro Orgambide

Carta a Pedro Orgambide, agosto de 2002.
Querido Pedro:
Te escribo desde la terminal de ómnibus de la ciudad de Santa Fe, a las 2 de la mañana del sábado 10 de agosto del 2002. Dentro de unas horas regreso a Buenos Aires y podría hablarte por teléfono. Pero me urge comunicarme con vos ya mismo, casi en trance, diría.
Acabo de concluir su Simón Rodríguez y estoy entusiasmado como se hubiera entusiasmado el utopista si hubiera podido leer este libro tuyo. Magnífico, Pedro, excelente. Estás construyendo –en gran soledad- una literatura nacional y lo sorprendente es que puedas hacerlo sufriendo una Argentina maltrecha, como aquella España de que hablaba Antonio Machado: “Nos la pusieron pobre y escuálida y beoda/ para que no acertara la mano con zaherida”.
Te escribo ahora, en caliente, para decirte que me has hecho entrar en la vida de Simón, meterme en sus iconoclastias, compartir sus sueños y lo has metido a Simón en mi propia vida con sus enseñanzas de perseverancia, de originalidad y su certeza en la República Imaginaria. Ella vendrá, Pedro, seguramente más tarde o más temprano y tu obra marcará un hito importantísimo en la forja de la cultura latinoamericana futura. Quiero ser uno de los primeros en felicitarte por anticipado. Algún académico dirá que este papel y esta letra es una desprolijidad. ¡Pobres los académicos!, ¿no es cierto? Yo sé que vos -y Simón- procederían igual que yo.
Un abrazo y mis felicitaciones.
Norberto Galasso

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Correo electrónico de Rubén Zilber, militante, periodista y productor televisivo, para el día del maestro, 11 de septiembre de 2013.
En un día del Maestro:
No me voy a referir a Sarmiento, para eso estás vos, lo que te quiero decir es que a lo largo de los años que nos conocemos y a pesar tuyo (por tu incurable modestia) me mostraste todo el significado que la palabra Maestro encierra.
Como pocas personas vos te brindás al pueblo sin especulaciones, con un solo interés manifiesto: una patria mejor y para ese objetivo toda tu energía, tu sabiduría y esa enorme capacidad de trasmitir valores de lucha y humanismo. Todo lo que te puedo decir es Gracias, Maestro.
Rubén Zilber

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Correo electrónico de Ezequiel Ander Egg, del 23 de diciembre de 2016.
Bravo NORBERTO GALASSO... mientras haya luchadores como tú, hasta podremos sobrevivir a la era de Trump: ellos piensan en el poder, el dinero y nosotros pensamos en el pueblo, en los desarrapados... aunque nos acerquemos a los 90 años nuestros sueños juveniles no han muerto... Te rindo mi humilde homenaje.
Ezequiel Ander Egg

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Carta de Juan Domingo Perón, del 7 de noviembre de 1967, desde Madrid.
Estimado amigo:
He recibido su carta del 23 de octubre y le agradezco el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. Con referencia a las cartas del amigo Don Raúl Scalabrini Ortiz, desgraciadamente, no tengo copia porque en esta vida un poco trashumante del exiliado político, no llevo archivo.
Sin embargo, recuerdo perfectamente el contenido de las mismas, tanto de las que recibí como de mis contestaciones a tan ilustre compatriota y amigo. Sabiendo cómo pensaba Scalabrini y cuál fue su invariable conducta ciudadana y patriótica, no es difícil imaginar otra cosa sobre su lucha constante por las banderas que nos son comunes: la justicia social, la independencia económica y la soberanía nacional y popular, de las que siempre fue él un paladín.
Consecuente con esta manera de pensar, desde la caída de nuestro gobierno, en 1955, Scalabrini Ortiz intensificó su prédica en defensa de lo nacional y autóctono contra los avances del imperialismo y los grandes consorcios a su servicio. Sus publicaciones en la revista “Qué” y otros órganos publicitarios durante el año 1958, dan fe de su encendido patriotismo y su extraordinaria penetración de los problemas nacionales, hasta el punto de poder decir que fue el que mejor y más ajustadamente pronosticó el desastre que se ha producido en estos doce años.
El contenido de sus cartas fueron siempre comentarios sobre la situación que vivía, en las que campeaba una elocuencia y una apreciación perfecta de los tantos problemas provocados por los desatinos gubernamentales tan frecuentes en esos años, que él enfocaba con una justeza fuera de lo común. Es natural entonces, que en 1958 y 1959, cuando el gobierno del Doctor Frondizi diera señales de negociaciones con el capital yanqui, él estuviera preocupado. Recuerdo perfectamente sus comentarios al respecto que como siempre, eran sinceramente adversos a toda entrega de nuestro patrimonio.
Sin embrago, como Scalabrini era un sincero patriota que anhelaba, por sobre todo, el bien del país, no dudó en prestar su colaboración para todo lo que fuera el bien de la patria. Cuando en 1958 el gobierno de Frondizi anunciaba su política en consonancia con los postulados nacionales coincidentes en resistir la entrega que se había venido realizando durante la dictadura de Aramburu, Scalabrini estuvo al lado de Frondizi y cuando en 1959, su Gobierno se apartó de esa política, Scalabrini, fiel a los principios que habían reglado su vida, se apartó de inmediato. Recuerdo perfectamente este hecho que él me comentaba en sus cartas porque el Peronismo tuvo en la emergencia una conducta similar a la de él: Estábamos decididos a apoyar al gobierno en cuanto éste respetara los compromisos contraídos. Coincidentemente con la conducta que Scalabrini Ortiz siguió en el año 1959 hasta su renuncia de la dirección de “Qué”, el Movimiento Justicialista denunciaba el pacto y se apartaba, negando todo apoyo al frondizismo.
Fue precisamente en esa época cuando más opiniones cambiamos sobre los acontecimientos. En esos cambios de opinión llegamos a la más absoluta coincidencia, especialmente en lo referente a petróleo. En este sentido él conocía bien el problema de la amenaza de penetración imperialista y era adverso a todo intento de conceder concesiones para su explotación en el territorio argentino, aunque no se oponía a la locación de servicios del tipo proyectado por el Gobierno Justicialista en su mensaje al Congreso. En este proyecto que desgraciadamente no fue tratado por las Cámaras, se trataba de la formación de una sociedad mixta constituida en Buenos Aires, con la mitad del capital argentino y la otra mitad de la Standard Oil de California, que se comprometía a la extracción de petróleo para Y. P. F. porque, de acuerdo al art. 40 de la Constitución Nacional, tanto el mineral, como las caídas de agua, eran de propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación Argentina. En esas condiciones se trataba de una Sociedad Argentina que funcionaba bajo las leyes argentinas y la justicia argentina, que se encargaba únicamente de la prospección petrolífera pero sólo como locación de servicios.
Ese contrato con la Standard Oil de California, que conocía bien Scalabrini Ortiz, desde 1952 en que se proyectó, era resultante de algunas tratativas con los norteamericanos en una reunión conjunta del Consejo de Defensa del Atlántico Sud y que dio como resultado algunas gestiones ante el presidente Eisenhower. Se les había hecho pensar a los americanos que en caso de destrucción de Canal de Panamá, la reunión de sus escuadras se tendría que realizar por el Canal de Magallanes, en cuyo caso necesitarían del abastecimiento de petróleo en la Argentina, para lo cual se necesitaba una cooperación en su extracción, pero haciéndoles presente que, por nuestra Constitución en su artículo 40, no podíamos darles concesiones. Por eso se acordó la forma de locación de servicios en la que el precio del petróleo extraído debía ser el mismo que el del extraído en el Golfo, en ese entonces nueve dólares la tonelada.
Es natural que Scalabrini Ortiz, que había sido un oponente tenaz a toda forma de concesión, cuando el Gobierno de Frondizi se decidió a darlas, estuviera en desacuerdo y que ese desacuerdo produjera su renuncia y su apartamiento.
Tampoco aprobó Scalabrini Ortiz la tendencia que se comenzó a imponer desde 1959 hacia una combinación con los yanquis que pudiera llevar a la entrega del país y su reacción; en tal sentido fue coincidente con la misma oposición que el Movimiento Peronista inició precisamente para esa misma época por incumplimiento del pacto que había precisamente establecido la necesidad de evitar toda posible entrega.
Nuestras cartas trataron siempre estos problemas, como asimismo los de carácter interno de la economía argentina desequilibrada como consecuencia de medidas insensatas que se vinieron tomando desde 1955 y que iban conduciendo al país hacia el abismo. Naturalmente que tales medidas no eran todos errores sino que la mayoría de los casos obedecían a maniobras insidiosas con fines de beneficiar a los grandes monopolios e intereses foráneos que Scalabrini conocía en detalle.
He lamentado no poderle enviar copias de las cartas pero, puedo asegurarle que cuanto le menciono en ésta, es un resumen ajustado a la realidad de acuerdo a la correspondencia que hemos cambiado.
No he recibido su libro “Discépolo y su época” e imagino que ha tenido el destino de “los que se pierden en el Correo”, sin embargo le agradezco mucho su buena intención al remitirlo y también su promesa de hacerme llegar otro ejemplar por nuestro propio conducto.
Le ruego que, con mis mejores deseos, acepte mi saludo más afectuoso y cordial.
Un gran abrazo.
Juan Perón

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LA OBRA
* Portadas de algunos de sus libros * Libros publicados * Publicaciones con otros ensayistas * Colaboraciones periodísticas
* Reconocimientos * Prólogos a libros de diferentes autores  

 

Mencionamos aquí las obras publicadas, muchas de ellas con varias ediciones:

*Mariano Moreno y la revolución nacional, Editorial Coyoacán, Buenos Aires, 1963.

*Discépolo y su época, Editorial Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1966.

*Vida de Scalabrini Ortiz, Editorial Mar dulce, Buenos Aires, 1970.

*¿Qué es el socialismo nacional?, Editorial Ayacucho, Buenos Aires, 1973.

*Manuel Ugarte. Del vasallaje a la liberación nacional, EUDEBA, Buenos Aires, 1973.

*Manuel Ugarte. De la liberación nacional al socialismo, EUDEBA, Buenos Aires, 1973.

*América Latina. Unidos o dominados, Editorial Convergencia, Buenos Aires, 1975.

*La nación latinoamericana (antología de Manuel Ugarte), Biblioteca Ayacucho, Venezuela, 1978.

*Antología de escritos de Rufino Blanco Fombona, El Cid Editor, Venezuela, 1979.

*Polémicas de Jauretche, Los Nacionales Editores, Buenos Aires, 1981.

*Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1981.

*Que al salir salga cortando, Los Nacionales Editores, Buenos Aires, 1982.

*Manuel Ugarte, un argentino maldito, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1981.

*Scalabrini Ortiz y la lucha contra la dominación inglesa, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1983.

*Felipe Varela y la lucha por la unión latinoamericana, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1983.

*La izquierda nacional y el FIP, CEAL, Buenos Aires, 1983.

*Libros y alpargatas, Los Nacionales Editores, Buenos Aires, 1984.

*Barajar y dar de nuevo, Los Nacionales Editores, Buenos Aires, 1984.

*Manuel Ortiz Pereyra, precursor de FORJA, CEAL, Buenos Aires, 1984.

*Jauretche y su época (1901-1955), Tomo I, Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 1985.

*Imperialismo y pensamiento colonial en la Argentina, R. Vera Editor, Buenos Aires, 1985.

*Juan José Hernández Arregui. Del peronismo al socialismo, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1986.

*No lo dejemos ahí, Editorial Felipe Varela, Buenos Aires, 1987.

*La larga lucha de los argentinos, Editorial Crear, Buenos Aires, 1987.

*Ramón Doll, socialismo o fascismo, CEAL, Buenos Aires, 1989.

*De Perón a Menem, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1990.

*Liberación nacional, socialismo y clase trabajadora, Editorial Ayacucho, Buenos Aires, 1991.

*De Martínez de Hoz a Cavallo, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1992.

*Atahualpa Yupanqui, el canto de la patria profunda, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1992.

*La revolución de mayo: El pueblo quiere saber de qué se trató, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1994.

*Política y economía: compilación de escritos de Arturo Jauretche, Los Nacionales Editores, Buenos Aires, 1994.

*Mariano Moreno, “el sabiecito del sur”, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1994.

*Borges, ese desconocido, Editorial Ayacucho, Buenos Aires, 1995.

*Dos Argentinas. Victoria Ocampo-Arturo Jauretche, Editorial Homo Sapiens, Rosario, 1996.

*Verdades y mitos sobre Perón y Eva Perón, Ediciones Ayacucho, Buenos Aires, 1996.

*El socialismo que viene, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1996.

*John William Cooke, de Perón al Che, Editorial Homo Sapiens, Rosario, 1997.

*El Che y la revolución latinoamericana, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1997.

*Jauretche, biografía de un argentino (1901-1974), Editorial Homo Sapiens, Rosario, 1997.

*La búsqueda de la identidad nacional en Jorge Luis Borges y Raúl Scalabrini Ortiz, Editorial Homo Sapiens, 1998.

*Yo fui el confesor de Eva Perón (Conversaciones con el Padre Hernán Benítez), Editorial Homo Sapiens, Rosario, 1999.

*“Seamos libres, lo demás no importa nada”. Vida de San Martín, Ediciones Colihue, 2000.

*Socialismo y cuestión nacional, Editorial Homo Sapiens, Rosario, 2001.

*Manuel Ugarte y la lucha por la unidad latinoamericana, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2001.

*Del televisor a la cacerola, Editora Cooperativa Astralib, Buenos Aires, 2003.

*Jauretche y su época (1955-1974), Tomo II, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2005.

*De la Banca Baring al FMI. Historia de la deuda externa argentina, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2002.

*Perón, Tomos I y II, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2005.

*Apuntes Críticos a la Historia de la Izquierda Argentina, Tomos I y II, Editorial Nuevos Tiempos, Buenos Aires, 2007.

*Julián Centeya, el poeta de las musas reas, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2007.

*Escritos y polémicas, Ediciones Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche, Merlo, 2007 ¿San Martín o Mitre?, Editorial Nuevos Tiempos, Buenos Aires, 2007.

*Scalabrini Ortiz contra el Imperio, Editorial Ateneo Scalabrini Ortiz, Buenos Aires, 2008.

*¿Cómo pensar la realidad nacional?, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 2008.

*Del televisor a la cacerola… y de la cacerola al televisor, Ediciones Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche, Merlo, 2009.

*Gatos y sardinas, Ediciones Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche, Merlo, 2009.

*Verdades y mitos del Bicentenario. Una interpretación latinoamericana, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2010.

*De Perón a Kirchner. Apuntes sobre la historia del peronismo, Editorial Punto de encuentro, Buenos Aires, 2011.

*Historia de la Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner, Tomos I y II, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2011.

*La Compañera Evita. Vida de Eva Duarte de Perón, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2012.

*Don Hipólito. Vida de Hipólito Yrigoyen, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2012.

*Jorge Luis Borges en el laberinto de la cultura semicolonial, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2012.

*Manuel Ugarte y la unidad latinoamericana, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2012.

*El arte de combatir alegremente (Polémicas), Ediciones Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche, Merlo, 2012.

*El Kirchnerismo. El proyecto que transformó la Argentina, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2015.

*Mauricio Macri, la vuelta al pasado, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2015.

*Leonardo Favio, Ministerio de Cultura de la Nación, Buenos Aires, 2015.

*Triunfo Buitre. La deuda externa argentina de los Kirchner a los Macri, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2017.

 

 

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PUBLICACIONES CON OTROS ENSAYISTAS

 

*La década infame, (Con Arturo Jauretche y otros), Carlos Pérez Editor, Buenos Aires, 1968.

*Fratelanza. Enrique Santos Discépolo, el reverso de una biografía, (con Jorge Dimov) Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2004.

*Textos selectos de Jauretche, (Con Germán Ibáñez), Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2004.

*Los Malditos. Hombres y mujeres excluidos de la historia oficial de los argentinos, Editorial Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2005, 2008.

*Tomos I y II: Con Alfredo Aguirre, María Ardanaz, Fernando Arcardini, Alberto Bertozzi, Pablo Bronstein, Facundo Cersósimo, Mara Espasande, Cecilia Ferroni, Domingo Merlino, Juan Carlos Jara, Ricardo Lopa, Domingo Merlino, Maximiliano Molocznik, Nancy Novick, Cristina Piantanida, Marco Roselli, Ezequiel Zabala. Tomo III: Con Fernando Arcardini, María Ardanaz, Javier Azzali, Gustavo Battistoni, Carlos Berman, Facundo Cersósimo, Nicolás del Sotto, Mara Espasande, Cecilia Ferroni, Osvaldo Jara, Juan Carlos Jara, Esteban Langhi, Judith Lestingi, Ricardo Lopa, Rodrigo López, Maximiliano Molocznik, Gustavo Palma, Cristina Piantanida, Marco Roselli, Martín Salomone, Laura Saiz.

*Tomo IV: Con Fernando Arcardini, Javier Azzali, Gustavo Battistoni, Facundo Cersósimo, Nicolás del Sotto, Mara Espasande, Cecilia Ferroni, Osvaldo Jara, Juan Carlos Jara, Esteban Langhi, Judith Lestingi, Ricardo Lopa, Rodrigo López, Maximiliano Molocznik, Gustavo Palma, Cristina Piantanida, Marco Roselli, Martín Salomone, Laura Saiz.

*Un país, treinta años, el pañuelo sigue haciendo historia, (Con Raquel Ángel, Carlos Aznáres, Eduardo Barcesat, Armando Bauleo, Gregorio Baremblitt, Osvaldo Bayer, Norman Brisky, Juan Carlos Cena, Nicolás Iñigo Carrera, Marcelo Cortizo, Eduardo Luis Duhalde, José pablo Feinmann, León Ferrari, Lucía García, León Gieco, Alberto Guillis, Víctor Heredia, Gregorio Kazi, Diego Kogan, Pablo Llonto, Hernán López Echague, Alfredo Lucciardo, Oscar Natalichio, Adrián Paenza, Teresa Parodi, Marcelo Parrilli, Eduardo Pavlovsky, Felipe Pigna, León Rozitchner, Pablo Pozzi, Inés Vázquez, Juan Carlos Volnovich, Eugenio Raúl Zafaron), Editorial Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2006.

*¡Libertad, muera el tirano!, (Con Favio Waserman, Carlos Martínez Sarasola, Alejandro Horowicz, López Fiorito, Carla Wainstock, Ignacio Politzer, Carenzo, López, Baeza, de Gori, Zamorano, Germán Ibáñez, Bossi, Ezcurra, Patiño), Editorial Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2006.

*Son tiempos de revolución, (Con Germán Ibáñez, Maximiliano Molocznik, León Pomer, Horacio López, Raúl Fradkin, Marcelo Valko, Mara Espasande, Alfredo Jacobsen, Mauricio Villoria, Alejandro Richardet, Gladis Balbi, Juan Francisco Martínez Peria), Editorial Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2010.

*Los hombres que rescribieron la historia, (Con Maximiliano Molocznik, Germán Ibáñez, Juan Carlos Jara, Marcelino Castillo), Ediciones Punto de Encuentro, Buenos Aires, 2010.

*Las proclamas de Felipe Varela, (con Mara Espasande, Maximiliano Molocznik y Juan Carlos Jara), Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2012.

*Ernesto Guevara de la Serna. Cuando no era el Che, (con Mara Espasande y Maximiliano Molocznik), Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2012.

*Pensamiento nacional para principiantes, (con Juan Carlos Kreimer, Nerio Tello y Fabián Mezquita), Editorial Era Naciente, Buenos Aires, 2014.

*La colonización pedagógica y el mundo que nos enseñaron, (con Ariel Hartilich y Miguel Giorgio), Editorial Antídoto, Buenos Aires, 2014.

*Historia de los trabajadores argentinos 1857-2018 (en colaboración con Alfredo Ferraresi) Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2018

 

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RECONOCIMIENTOS
Sus producciones escritas, como su labor, fueron reconocidas por las siguientes instituciones:

 

  • Enero de 1996. Norberto Galasso es incorporado al Dictionary of International Biography publicado por International Biographical Centre, Cambridge, Inglaterra.
  • En la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se encuentran registradas más de cuarenta obras de Norberto Galasso. Consultar en Library catalogs ingresando a www.
  • 16 de junio de 1999. “Faja de Honor” de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) en el género Ensayo por el libro La búsqueda de la identidad nacional en Jorge Luis Borges y Raúl Scalabrini Ortiz.
  • 29 de junio de 1999. Premio TEA, “Al maestro con cariño”.
  • 13 de agosto de 1999. Reconocimiento del Grupo Proyecto Argentino para el Tercer Milenio.
  • 27 de abril de 2000. El gobierno de la Provincia de Buenos Aires por Ley N° 12429 declaró que sus obras son de “Interés provincial” y “Singular aporte para la cultura nacional”.
  • 28 de octubre de 2000. Reconocimiento en las Jornadas de Historia “III Jornada de Nuevos Aportes”.
  • 30 de agosto de 2002. Agradecimiento del C. I. E. (Centro de Investigación Educativa) de Merlo, Provincia de Buenos Aires.
  • 13 de noviembre de 2002. Agradecimiento del Instituto Superior de Formación Docente N° 46 “Dr. Ramos Mejía” La Matanza, Provincia de Buenos Aires.
  • 2003. Reconocimiento de Agrupación Evita, Rosario, Provincia de Santa Fe.
  • 2003. Reconocimiento del Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche, Merlo, Provincia de Buenos Aires.
  • 17 de septiembre de 2004. Reconocimiento de la Escuela Media N° 5 “Islas Malvinas” de Villa Luzuriaga, Provincia de Buenos Aires.
  • 27 de junio de 2005. Designación “Personalidad destacada de la cultura” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
  • 25 de agosto de 2005. Reconocimiento del Ateneo Arturo Jauretche, Rosario, Provincia de Santa Fe.
  • 11 de septiembre de 2005. CTERA entrega distinción “Maestros de Vida” a Norberto Galasso.
  • 26 de junio de 2008. La Provincia de Buenos Aires lo declaró “Ciudadano ilustre” a través del Expediente N°1424, 108-9.
  • 8 de abril de 2009. Designado “Profesor Honorario” por el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, a propuesta de la Facultad de Filosofía y Letras, y con el aval de más de trescientas personalidades de la cultura y la política.
  • 2010. Distinción “Expositor de los Bicentenarios” otorgado por el Honorable Congreso de la Nación Argentina.
  • 2010. Reconocimiento de la Municipalidad de Las Heras, Provincia de Buenos Aires.
  • 2010. Reconocimiento de la Municipalidad de Magdalena, Provincia de Buenos Aires.
  • 2010. Reconocimiento de la Municipalidad de Almirante Brown, Provincia de Buenos Aires.
  • 2010. Reconocimiento de la Municipalidad de La Matanza, Provincia de Buenos Aires.
  • 2010. Reconocimiento de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) La Matanza, Provincia de Buenos Aires.
  • Abril de 2011. Reconocimiento de la Municipalidad de Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires.
  • 9 de junio 2011. Reconocimiento del Consejo Escolar de la Municipalidad de Lobos, Provincia de Buenos Aires.
  • 9 de noviembre de 2011. Designado “Profesor Honorario” de la Universidad Nacional de Quilmes.
  • 17 de noviembre de 2011. Reconocimiento de ATILRA (Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina).
  • 21 de junio de 2011. Designación como “Profesor Honorario” de la Universidad Nacional de Lanús.
  • 6 de mayo de 2012. Nombrado “Amigo de las Bibliotecas Populares”, distinción entregada por la CONABIP en el marco de la 38a Feria Internacional del Libro en Buenos Aires.
  • 29 de junio de 2012. El Honorable Concejo Deliberante de Concepción del Uruguay declara “Huésped de Honor” a Norberto Galasso.
  • 27 de agosto de 2012. Premio Especial Radio Nacional Argentina de Honor.
  • Los libros sobre Juan Domingo Perón y José de San Martín fueron declarados de “Interés Provincial” por la Legislatura de la Provincia de Santa Cruz.
  • Agosto de 2012. Declaración de interés legislativo y cultural, por el Senado de la Provincia de Buenos Aires, del libro La compañera Evita.
  • 20 de noviembre de 2013. Premio a “Los mayores notables”, otorgado por la Cámara de Diputados de la Nación.
  • 17 de noviembre del 2013. Reconocimiento a la Militancia, otorgado en el Día del Militante, en acto en Parque Lezama, organizado por Kolina, La Cámpora, Unidos y Organizados, Miles, JP Descamisados, Peronismo Militante, Movimiento 26 de julio, la Güemes, Corriente Martín Fierro y el Movimiento Evita. Recibido conjuntamente con otras quince personalidades del campo de la militancia, entre otros, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Jorge Taiana y Luis D’Elía. (Tiempo Argentino, 18/11/2013).
  • 14 de abril de 2014. Declarado “Embajador de la Cultura Popular Argentina”, con rango y jerarquía de subsecretario por el decreto 515/2014 a propuesta de la Secretaria de Cultura de la Presidencia de la Nacion y firmado por la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.
  • 20 de septiembre 2016. Reconocimiento del Instituto Patria como “Primer Socio Honorario”.

 

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COLABORACIONES PERIODÍSTICAS, GRÁFICAS, RADIALES Y EN TV:

 

RADIOS Y TELEVISIÓN

Radio Excelsior
Radio Provincia de Buenos aires,
Radio Continental,
FM Latinoamericana,
Radio Nacional,
Radio La Voz de las Madres de Plaza de Mayo,
FM Folklórica,
Telesur,
“6,7 y 8”,
entre otras.

 

 

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DIARIOS Y REVISTAS:

Crisis
La Opinión
Sur,
Caras y Caretas,
El Periodista,
Crear en la cultura,
La Voz,
El Argentino,
Línea,
Emancipación,
Quehacer Nacional,
La Tiza,
Canto Maestro,
La memoria de nuestro pueblo,
Tiempo Argentino,
Miradas al sur,
El Cronista del bicentenario,
En lucha,
En lucha por la emancipación nacional,
Desafíos,
Señales Populares, entre otras.

PORTADAS DE ALGUNOS DE LOS LIBROS PUBLICADOS

PERÓN - 2 TOMOS

Páginas:1361 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2005
 

HIST. ARG. 2 T.

Páginas:1296 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2011
 

SEAMOS LIBRES

Páginas:642 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2000 

COMO PENSAR LA REALIDAD NACIONAL

Páginas:320 
Editorial: Colihue

EL CHE

Páginas:112 
Editorial: Colihue 
Año de edición:1997
 

LA COMPAÑERA EVITA

Páginas:248 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2012 

LA LARGA LUCHA DE LOS ARGENTINOS

Páginas:184 
Editorial: Colihue 
Año de edición:1995 

JAURETCHE

Páginas:320 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2014
 

HISTORIA DE LOS TRABAJADORES ARGENTINOS

Páginas:416 
Editorial: Colihue 

KIRCHNERISMO

Páginas:384 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2015 

MARIANO MORENO

Páginas:144 
Editorial: Colihue 
Año de edición:1994 

J.J. HERNÁNDEZ ARREGUI

Páginas:256 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2012 

 

DE LA BANCA BARING AL FMI

Páginas:384 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2002
 

VIDA DE SCALABRINI ORTIZ

Páginas:512 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2008 

TRIUNFO BUITRE

Páginas:256 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2017
 

MANUEL UGARTE

Páginas:212 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2012 

 DON HIPÓLITO

Páginas:304 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2013
 

ATAHUALPA YUPANQUI

 Páginas:222 
Editorial: Colihue 
Año de edición:1992
 

LA REVOLUCIÓN DE MAYO

Páginas:96 
Editorial: Colihue 
Año de edición:1994 

FELIPE VARELA

Páginas:128 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2010 

ERNESTO GUEVARA

Páginas:224 
Editorial: Colihue 
Año de edición:2014 

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