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1951 - TEXTO COMPLETO DEL RENUNCIAMIENTO DE EVITA

 
 
* Evita y la Revolución por hacer * El mensaje de Evita en la navidad de 1951
* Sobre la caridad y la beneficencia * Cuando el testimonio es suficiente, el alegato es innecesario
   
 

1951 - TEXTO COMPLETO DEL RENUNCIAMIENTO DE EVITA

TEXTO COMPLETO DEL RENUNCIAMIENTO: 

Compañeros: quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto. Ya en aquella misma tarde maravillosa, que nunca olvidarán mis ojos ni mi corazón, yo advertí que no debía cambiar mi puesto de lucha en el Movimiento Peronista por ningún otro puesto. Desde aquel momento, después de aquel diálogo entre mi corazón y mi pueblo, he meditado mucho en la soledad de mi conciencia, y reflexionando fríamente he tomado mi propia decisión, que en forma irrevocable y definitiva, he presentado ya ante el Consejo Superior del Partido Peronista y en presencia de nuestro jefe supremo, el general Perón. Ahora quiero que el pueblo argentino conozca por mí misma las razones de mi renuncia indeclinable. En primer lugar, y poniendo estas palabras bajo la invocación de mi dignidad de mujer argentina y peronista y de mi amor por la causa de Perón, de mi patria y de mi pueblo, declaro que esta determinación surge de lo más íntimo de mi conciencia y por eso es totalmente libre y tiene toda la fuerza de mi voluntad definitiva.

Yo, que ya he vivido varios años, los mejores de mi vida, junto al general Perón, mi maestro y amigo, he aprendido de él a pensar y a sentir y a querer teniendo como únicos ideales la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación. La felicidad del pueblo que para mi acción se concreta en el bienestar de trabajadores y en la dignificación de los humildes y en la grandeza de esta patria que Perón nos ha dado y que todos debemos defender como la más justa, la más libre y la más soberana de la Tierra. Yo invoco en este momento el recuerdo del 17 de octubre de 1945, porque en aquella fecha inolvidable me formulé yo misma, y ante mi propia conciencia, un voto permanente, y por eso me entregué desde entonces al servicio de los descamisados, que son los humildes y los trabajadores. Tenía una deuda casi infinita que saldar con ellos, que habían reconquistado a Perón para la patria y para mí. Yo creo haber hecho todo lo que estuvo en mis manos para cumplir con mi voto y con mi deuda. No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición. Una sola y gran ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en hermosas realidades. Y que a esta mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita. Nada más que eso. Evita quería ser cuando me decidí a luchar codo a codo con los trabajadores y puse mi corazón al servicio de los pobres llevando siempre como única bandera el nombre del general Perón a todas partes. Si con ese esfuerzo mío conquisté el corazón de los obreros y de los humildes de mi patria, eso es ya una recompensa extraordinaria que me obliga a seguir con mis trabajos y con mis luchas. Yo no quiero otro amor que ese cariño. Aceptar otra cosa sería romper la línea de conducta que le impuse a mi corazón y darles la razón a los que no creyeron en la sinceridad de mis palabras y que ya no podrán decir jamás que todo lo hice guiada por mezquinas y egoístas ambiciones personales. Yo sé que cada uno de los descamisados que me quieren de verdad ha de querer también que nadie tenga derecho a descreer de mis palabras y ahora, después de esto, nadie que no sea un malvado podrá dudar de la honradez, de la lealtad y de la sinceridad de mi conducta. Por eso, quiero que estén tranquilos mis descamisados. No renuncio a la lucha ni al trabajo, renuncio a los honores. He decidido renunciar al insigne honor de acompañarlo al general Perón a la fórmula presidencial, pero seguiré ocupando, como su más humilde colaboradora, el puesto de batalla donde sirvo como pueblo al pueblo mismo, y como peronista, al general Perón. Junto a la Confederación General del Trabajo y como una compañera más de los trabajadores, seguiré siendo el puente de sus esperanzas ante el general Perón. 

Tenemos los compañeros de la Confederación General del Trabajo y yo mucho que hacer para cumplir con los objetivos geniales de nuestro líder en estos años venideros. Crearemos juntos luchando, corazón a corazón, la unidad absoluta del justicialismo con el sindicalismo, a la sombra de la bandera peronista de la justicia social. Por eso, y también porque aspiro a consolidar con mi trabajo y con mi propio ejemplo las puertas materiales y morales del Partido Peronista femenino y masculino, quiero seguir siendo nada más, pero nada menos, que la compañera Evita para todos: para los humildes, para los trabajadores y para Perón. Esta es la única gloria y el único honor que aspiro para mí. Yo sé que meditando estas razones mías, el mismo pueblo que me proclamó el 22 de agosto también está conmigo ahora y también quiere para mí esa única gloria y ese único honor.

Yo me anticipé a su juicio definitivo e interpretándolo, adopté mi decisión inquebrantable e irrevocable. Guardaré, sin embargo, un recuerdo de eterna gratitud para con todos los hombres y mujeres, los niños y los ancianos de mi pueblo, que estuvieron material o espiritualmente presentes en el Cabildo Abierto del 22 de agosto. Nunca se borrará tampoco de mi corazón la gratitud que siento para los compañeros de la Confederación General del Trabajo y para con la inmensa legión de trabajadores argentinos. Con ellos, y por ellos, por los trabajadores y por los descamisados, seguiré luchando como hasta hoy con el corazón y el pensamiento puestos en el General. Nuestro líder, nuestro conductor, nuestro maestro, y para mí, el amigo leal que con la grandeza extraordinaria de su alma supo dejar mi decisión de estos días librada al arbitrio de mi propia conciencia y de mi propia voluntad. Todas estas cosas me obligan a seguir luchando todavía con más amor y con más energía que hasta el presente. Estoy segura que el pueblo argentino y el Movimiento Peronista, que me lleva en su corazón, que me quiere y que me comprende, acepta mi decisión porque es irrevocable y nace de mi corazón. Por eso, ella es inquebrantable e indeclinable. Y por eso, me siento inmensamente feliz y a todos les dejo mi corazón.

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1948 - EVA PERÓN PROCLAMA LOS "DERECHOS DE LA ANCIANIDAD"

“Los ancianos desvalidos son, para vergüenza nuestra, como una réplica dolorosa de lo que eran la mayoría de los argentinos laboriosos hasta el día en que la Nación oyó de nuestros labios que la Justicia Social, o era Social o no era Justicia ni era nada”, dijo Evita el 28 de agosto de 1948 en el Ministerio de Trabajo.

Eva Perón da lectura a los llamados "Derechos de la ancianidad", que a continuación puso en manos del presidente Juan Perón, solicitándole fueran incorporados al proyecto de reforma Constitucional que sería aprobada el siguiente año.

La preocupación permanente de Eva Perón por los ancianos hizo que escribiera y anunciara, el Decálogo de la Ancianidad, una lista de derechos de los ancianos que fueron incorporados luego en la Constitución en 1949.

Los diez Derechos de la Ancianidad eran: asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física, cuidado de la salud moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto.

En 1956, la Constitución de 1949 fue derogada por una proclama de la dictadura militar "libertadora" y los derechos de la ancianidad dejaron de tener jerarquía constitucional.

Es en conmemoración de ese acto primero de amor de Evita que el 28 de agosto de cada año se celebra en la Argentina el Día de los Derechos de la Ancianidad.

"LOS 10 DERECHOS DE LA ANCIANIDAD":

1) Derecho a la Asistencia: Todo anciano tiene derecho a su protección integral por cuenta de su familia. En caso de desamparo, corresponde al Estado proveer a dicha protección, ya sea en forma directa o por intermedio de los institutos o fundaciones creados, o que se crearen, con ese fin, sin perjuicio de subrogación del Estado o de dichos institutos para demandar a los familiares remisos y solventes los aportes correspondientes.

2) Derecho a la Vivienda: El derecho a un albergue higiénico con un mínimo de comodidades hogareñas es inherente a la condición humana.

3) Derecho a la Alimentación: La alimentación sana y adecuada a la edad y estado físico de cada uno debe ser contemplada en forma particular.

4) Derecho al Vestido: El vestido decoroso y apropiado al clima completa el derecho anterior.

5) Derecho al Cuidado de la Salud Física: El cuidado de la salud física de los ancianos ha de ser preocupación especialista y permanente.

6) Derecho al Cuidado de la Salud Moral: Debe asegurarse el libre ejercicio de las expansiones espirituales, concordes con la moral y el culto.

7) Derecho al Esparcimiento: Ha de reconocerse a la ancianidad el derecho de gozar mesuradamente de un mínimo de entretenimientos para que pueda sobrellevar con satisfacción sus horas de espera.

8) Derecho al Trabajo: Cuando su estado y condiciones lo permitan, la ocupación por medio de laborterapia productiva ha de ser facilitada. Se evitará así la disminución de la personalidad.

9) Derecho a la Expansión: Gozar de tranquilidad, libre de angustias y preocupaciones en los últimos años de existencia, es patrimonio del anciano.

10) Derecho al Respeto: La ancianidad tiene derecho al respeto y consideración de sus semejantes.

Argentina fue pionera en incluir en su legislación los derechos de los adultos mayores y ese mismo año, estos derechos fueron proclamados por el Tercer Período de Sesiones de la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue a partir de esa presentación de nuestro país en las Naciones Unidas que el resto de los países del mundo comenzaron a desarrollar esta temática y comenzó a materializarse para el mundo entero lo que Evita había soñado: “reparar una injusticia e  incluir en su labor solidaria a un sector del pueblo que llega al ocaso de la vida huérfano de cariño y económicamente incapacitado para proveer a sus necesidades.”

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UN ASPECTO POCO CONOCIDO EN SU TRAYECTORIA
EVITA Y LOS TRABAJADORES: GÉNESIS Y FUNDAMENTO DE SU CAUSA Y ACCIÓN POLÍTICA
Su intenso y poco explorado vínculo con el sindicalismo y su sujeto social, los trabajadores, la configuró como una auténtica lideresa de masas.
La relación entre Evita y el movimiento obrero fue uno de los aspectos centrales en la construcción de su poder.

La fundamental acción social desarrollada por Eva Perón es el rasgo más excluyente que la historia política argentina le asignó a la "abanderada de los humildes". Sin embargo, fue su intenso y poco explorado vínculo con el sindicalismo y su sujeto social, los trabajadores, lo que la configuró como una auténtica lideresa de masas.

Estudiosos del peronismo y dirigentes de la fuerza fundada por Juan Domingo Perón consultados por Télam ubican la relación entre Evita y el movimiento obrero como uno de los aspectos centrales en la construcción de su poder y su consolidación en aquel gobierno, cristalizado en su frustrada candidatura a la vicepresidencia de la Nación impulsada por la CGT para las elecciones del 11 de noviembre de 1951.

El inicio de su acción política suele identificarse a partir de su vínculo con Perón, pero Eva comenzó a ser la "compañera Evita" tiempo antes: tuvo una decidida militancia gremial en sus años de actriz, primero, en 1939, como parte de la Asociación Argentina de Actores, y luego en la Asociación Radial Argentina, gremio que la encuentra entre sus fundadoras en 1943 y del que sería elegida presidenta en 1944.

"Las biografías y estudios sobre su figura suelen pasar por alto esto. Pero en sus años de actriz ya podemos advertir algunas señas en la formación de su identidad y compromiso en este sentido", señala Santiago Régolo, sociólogo e investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón (Inihep).

Régolo reseña que, como trabajadora del espectáculo, Eva experimentó la "angustia de no tener ningún tipo de protección cuando no formaba parte de algún elenco u obra y, en un contexto de bajos sueldos y de precariedad laboral y reivindicando su condición de trabajadora, Evita comenzó a participar en organizaciones gremiales en defensa de los derechos de los trabajadores de su sector".

Para Héctor Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense, en cambio, el "fervoroso compromiso" de Eva con la acción política se profundiza en su relación con Perón pero tiene su origen "en la sensibilidad social que la caracterizó desde niña; cuenta ella en 'La razón de mi vida' que hasta los 11 años creía que había pobres como había pasto y que había ricos como había árboles, hasta que un día oyó por primera vez de labios de un hombre de trabajo que había pobres porque los ricos eran demasiados ricos".

De igual modo, el histórico dirigente peronista y secretario general del Instituto Nacional Juan Domingo Perón de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, Lorenzo Pepe, afirma que si bien Perón, a quien "amó profundamente" fue su "gran maestro", el sindicalismo "tuvo mucho que ver en la formación de Eva".

Lo cierto es que su acción política suele quedar centrada en su impresionante tarea de "ayuda" social, relegando su aporte hacia la progresiva consolidación del denominado "sindicalismo de Estado" y, en mayor medida, hacia el "sindicalismo peronista".

Ello se explica en parte -apunta Régolo- en que el trabajo social "suele tener una visibilidad más inmediata y genera menos oposiciones".

"Los primeros estudios y biografías sobre Eva dejaron en un segundo plano otros espacios de acción política que fueron configurando su liderazgo, uno de ellos era el sindical, donde pareciera que el liderazgo o la acción política de las mujeres no termina de encajar", reflexiona Régolo.

Desde una mirada más política, Amichetti sostiene que el hecho de que la irrupción en el campo gremial de Evita haya quedado en un lugar casi marginal de la historia se explica en la existencia de "sectores interesados que prefieren destacar su tarea de 'ayuda social' para minimizar su rol político estratégico a través de su vínculo con el movimiento obrero organizado".

Al asumir su primera Presidencia, en junio de 1946, Perón advirtió que alguien de su extrema confianza debía ocupar la Secretaría de Trabajo y Previsión (STyP), un lugar clave desde donde tiempo antes y al compás de un amplio otorgamiento de derechos sociales, él mismo cimentó su vínculo con las organizaciones gremiales, base de sustentación de su poder político.

Si bien Perón nombró en el cargo a José Freire -un dirigente del gremio del vidrio que era miembro del Comité Central Confederal de la CGT- fue en su joven esposa en quien delegó el vínculo de los trabajadores organizados con el naciente "Estado peronista".

"Fui a la Secretaría de Trabajo y Previsión porque en ella podía encontrarme más fácilmente con el pueblo y con sus problemas; porque el ministro de Trabajo y Previsión es un obrero y con él 'Evita' se entiende francamente y sin rodeos burocráticos; y porque además allí se me brindaron los elementos necesarios para iniciar mi trabajo", escribe Eva Perón, en "La razón de mi vida".

Régolo reseña que con la asunción de Perón "la continuidad de la relación con el sindicalismo se planteaba como uno de los puntos más importantes en los que debía estructurarse el poder del Gobierno y el movimiento político peronista. En ese contexto, Eva fue la que tomó ese contacto diario".

En los primeros momentos de la administración peronista, Evita asumió un rol de intermediaria entre Perón y los gremios, así como también de mediadora en conflictos gremiales y representante del Presidente en actos y homenajes. Pero no menos central fue su función en el proceso de identificación del sindicalismo y su central gremial más importante, la CGT, con el Estado y particularmente con el peronismo.

"Eva fue parte y muy importante en la consolidación del sindicalismo peronista", juzga Lorenzo Pepe

Para Amichetti, el vínculo directo que Eva tuvo con los sindicatos y la CGT resultó clave para su consolidación política: "Le permitió ganarse la confianza de la mayoría de los dirigentes sindicales y afianzar una concepción sindical cada vez más ligada a los objetivos de transformación económica y social puestos en marcha".

Régolo apunta que la "informalidad de no tener ningún cargo en el Ejecutivo" le permitió a Eva funcionar como "enlace en internas de sindicatos para proyectar a dirigentes cercanos al peronismo, movilizar el apoyo a iniciativas del Gobierno, como los planes quinquenales o la consolidación de la rama sindical a partir de la adhesión formal de la CGT al peronismo".

La llegada de José Espejo a la titularidad de la CGT ahondó los contactos de la cúpula sindical con Evita, permitiendo consolidar el binomio peronismo - CGT.

De hecho, cuando esa central adscribe formalmente al peronismo tras su Congreso Extraordinario de 1950 también propugna el desplazamiento de "perturbadores" y comunistas de las líneas de dirección, alegando -como Eva- que se movían según instrucciones impartidas desde el extranjero y ajenas al interés nacional.

"Evita estaba convencida que era necesario tener una CGT abiertamente identificada con el peronismo para defender a la revolución de las acechanzas enemigas. Las posturas de autonomía sindical, estuvieran o no influenciadas por ideologías extranjeras, no le garantizaban el compromiso de apoyo al Gobierno que Eva consideraba necesario", reflexiona Amichetti.

Algunos biógrafos entienden que las relaciones que Evita fue tejiendo con determinados dirigentes de la CGT le permitió edificar un poder propio y, en cierto modo, casi autónomo del propio Perón.

Régolo relativiza esa teoría: todas las acciones de Evita "están en el marco de la consolidación del peronismo y su correspondiente institucionalización". Y agrega: "jamás se pensó por fuera o de manera autónoma a él, ni al propio Perón".

De igual modo, Lorenzo Pepe sostiene: "Eva nunca intentó ser autónoma del propio Perón, jamás, por el contrario, si hubo un objetivo en su vida fue estar muy cerca de él".

No obstante -apunta Régolo-, "la relación con la dirigencia de la CGT y otros referentes del campo gremial contribuyó a la edificación de su propio liderazgo y generó, podríamos decir, un proceso subsidiario de identificación con su figura".

La estrecha relación entre el campo gremial y el liderazgo de Evita quedó expuesta en la candidatura a la vicepresidencia propuesta por la CGT para las elecciones del 11 de noviembre de 1951.

Al respecto, Régolo sostiene: "Así como Eva fue fundamental en la canalización de demandas de los gremios, el impulso de su candidatura y el apoyo para que fuera formalmente parte de la estructura del Gobierno era para la CGT una forma de consolidar su propia base institucional".

Finalmente, por la fuerte presión de las Fuerzas Armadas y por otros motivos aún en debate, la "compañera Evita" renunció a su postulación.

"En mi experiencia de cuatro años yo puedo decir, con toda franqueza, que los dirigentes gremiales conocen mejor la realidad popular que los dirigentes políticos. Y, en honor a la verdad, debo decir también que los dirigentes políticos superan a los gremiales solamente cuando saben mantener contacto honrado con las organizaciones sindicales", dice Evita en "La razón de mi vida". (MARTÍN PORTO, telam, 24/07/2022)

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EVA PERÓN, 70 AÑOS DE UN ÍCONO DE MASAS
Investigadoras de las universidades de Tres de Febrero y General Sarmiento analizan la influencia política y las implicancias de la muerte de esa figura excepcional que se insertó en el organigrama de poder del peronismo con voz propia.

Hay trayectorias individuales que se enmarcan en la generalidad de las sociedades a las que pertenecen. Una mujer proveniente de una familia del interior de la Provincia de Buenos Aires, que puede ser equiparable a muchas de las familias argentinas, decide migrar a la capital en busca de progreso. A mediados de los años treinta se sube a un tren y se convierte en migrante interna. Al llegar a destino, trata de ingresar en un mundo plagado de prejuicios como la industria del espectáculo. Ahí se encontrará con todo tipo de preconceptos negativos propios de un rubro en expansión.

Dentro de ese mundo, asiste a una gala de beneficencia y conoce al Coronel Juan Domingo Perón. Se enamora y finalmente se casan. Es en este punto donde lo normal deja espacio para lo singular. Perón gana las elecciones de 1946 y se transforma en Presidente, Eva en Primera Dama. Pero no cualquier Primera Dama. Eva es una mujer a la que le interesa la política: construye poder, compite por el poder, acumula poder y lo usa. Es una mujer en la que conviven lo normal con lo excepcional.

Esa excepcionalidad fue tan efímera en vida como imperecedera tras su muerte. Se transformó en ícono de generaciones enteras: sus discursos fueron reinterpretados cientos de veces, su lugar en la historia fue repensado hasta el hartazgo y los intentos por borrarla de la conciencia argentina terminaron por convertirla en un icono de la cultura de masas. Hay una Eva para cada argentino, de semblante cálido para los que la quieren, de rodete apretado y mirada desafiante para los que la odian.

A 70 años de su muerte, el Suplemento Universidad conversó con Carolina Barry, doctora en Ciencia Política por la UBA, docente de la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF) e investigadora principal del CONICET, y con Sandra Gayol, doctora en Histoire et Civilisations por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de Paris, profesora asociada en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) e investigadora independiente del CONICET para abordar dos costados de la figura de Eva: su influencia política para las mujeres, y su muerte.

Eva y la política

A contramano del rol protocolar y benéfico de la Primera Dama, la figura de Eva suele estar asociada a una inquietud digna de una dirigente política. Esa vitalidad en la acción política se entronca con una participación femenina anterior al triunfo electoral de Perón, en febrero de 1946. Carolina Barry sostiene que “había núcleos femeninos ligados a las antiguas fuerzas políticas que estaban coalicionadas y que apoyaron la candidatura de Perón: el Partido Laboralista, la Unión Cívica Radical Renovadora y el Partido Independiente, y cada uno de ellos contaba con sus secciones femeninas”.

Esa politización de abajo es lentamente encauzada por Eva. “En 1947 aparecen los Centros Cívicos que empiezan a responder a Eva. Estos centros partidarios, previos al Partido Peronista Femenino (PPF), se llamaban Centros Cívicos Femeninos. Eva crea los propios en enero de 1947 para potenciar su liderazgo, pero también para trabajar al interior del peronismo la ley de sufragio femenino”, afirma Barry.

Con el armado de los centros cívicos, su labor al frente de la Fundación María Eva Duarte de Perón y su acercamiento a los dirigentes de la CGT, Eva construye poder propio. Su marca distintiva: tanto la Fundación como los Centros llevarán su nombre como rastro indeleble de la férrea voluntad política creativa. Crear poder, acumularlo y luego usarlo.

El 9 de septiembre de 1947 se sanciona la ley 13.010 que estableció el voto femenino obligatorio en todo el territorio nacional. Un reclamo de larga trayectoria en las luchas de las mujeres que era finalmente canalizado por Eva. A partir de acá, es más Evita que Eva. En 1949 se crea el PPF, una rama partidaria que venía a poner orden interno dentro de las diversas expresiones femeninas del peronismo.

Su nombramiento como presidenta es unánime. Barry afirma que “ahí se inicia una práctica política, de penetración territorial”, que es cuando hay un centro que estimula y dirige el desarrollo de las periferias. “Periferias que existían con los Centros Cívicos Femeninos, pero acá se potencian y se les da un nivel de llegada política muy superior. Se envía a cada capital de provincia o territorio nacional y Capital Federal a las delegadas censistas, que son 23 mujeres, nombradas directamente por Eva, que organizan el Partido”, añade. El objetivo era claro: preparar a las mujeres para la contienda electoral de 1951. El resultado quedó a la vista.

En el armado de las listas era Evita la que intercedía para lograr la representación del tercio que le correspondía al PPF. Los tercios restantes eran para el Partido Peronista Masculino y para el sindicalismo. Esa proporción se logró en 1954, pero quedó trunca con el golpe de 1955. Sólo se pudo equiparar recién con las leyes de Cupo y de Paridad de Género, sancionadas en 1991 y 2017, respectivamente.

Un partido para las mujeres

“Si bien integra el movimiento peronista, el PPF se crea como una fuerza política nueva donde lo que se busca es separar este espacio de la antigua política que estaba relacionada con las prácticas de los comités, los locales partidarios, de vino, del juego. Buscaban no introducir a las mujeres lo en ese mundo masculino de prácticas políticas que venían desde los conservadores, los radicales y otras fuerzas, sino asociar su actividad política a algo diferente. Algo que sea útil para ellas y sus familias”, destaca la docente de UNTREF.

Esa reforma se extendió más allá de las listas y las bancas. En este punto, la investigadora resalta el espacio directivo que ocuparon las mujeres dentro del Congreso: “En ese lugar estaba la primera mujer en el mundo que ocupó el cargo de vicepresidenta segunda de la Cámara de Diputados, y la primera en el mundo, vicepresidenta segunda en el Senado”. Esto no quedó solamente expresado a nivel nacional, sino que se replicó en los ámbitos provinciales.

Evita se insertó en el organigrama de poder del peronismo con voz propia y supo articular lealtades y negociaciones personales. Si bien Perón era el líder del Movimiento, Barry sostiene que hay elementos para pensar un tipo de liderazgo conjunto. “Son dos liderazgos complementarios, en simultáneo, que no surgen en el mismo momento”, afirma la politóloga. Y agrega: “El de Eva surge a medida que avanza la construcción política del peronismo. Después que el de Perón, con los Centros Cívicos y en la relación con la CGT. Es decir, estaba por encima de esas estructuras. Ella se ocupaba, no sólo de las mujeres, sino también del movimiento obrero, de las candidaturas sindicales, que también estaban a su cargo. Esta CGT es adepta, adicta, relacionada íntegramente con Eva, sobre todo cuando asume la secretaría general José Espejo, que es una pieza fundamental en el armado político de Eva”.
“Más que hablar de una memoria de Eva, hay que hablar de las memorias de Eva. Es una causa perdida intentar controlarla e intentar imponer una sola memoria sobre ella, y es tal vez uno de los elementos más extraordinarios que tiene Eva”.

Una muerte imprevista

Si Evita le legó a las mujeres un rol protagónico en la política y a las peronistas un lugar institucional dentro del partido, lo cierto es que su ímpetu fue eclipsado por una enfermedad que le costaría prematuramente la vida. El cáncer de cuello uterino fue inclemente.

Su salud se deterioró drásticamente durante todo 1951 y murió el 26 de julio de 1952. Sin embargo, el desenlace normal cedió el paso a lo extraordinario. Los funerales de Estado realizados en su honor duraron 16 días y fueron multitudinarios.

La profesora Sandra Gayol resume el impacto de los hechos: “Lo que tiene de impresionante el funeral de Eva es que resulta muy difícil encontrar a una persona de una cierta edad en la Argentina que, cuando uno invoque la muerte de Eva, no tenga algún recuerdo, anécdota o alguna cosa que decir. No genera ni la ajenidad, ni el desconocimiento, ni la distancia emocional que puede generar otro funeral. Fue tan impactante en ese momento como muchos años después”.

Eva contó con un sinnúmero de reconocimientos que se iniciaron con ella en vida. Las condecoraciones empiezan a partir de noviembre de 1951. Gayol destaca el reconocimiento organizado por el Estado brasileño con una Evita ya muy debilitada. Se sumaron los laureles a la Distinción y el Reconocimiento de Primera Categoría de la CGT y la más alta condecoración de la República Argentina: la Orden del Libertador San Martín. Una distinción otorgada a mandatarios extranjeros que el Congreso le concedió de forma vitalicia a Eva Perón.

Cartas para narrar el dolor

En el Archivo General de la Nación, puntualmente en el acervo que se conoce como el de la Comisión Investigadora de la autoproclamada Revolución Libertadora, Gayol encontró otro tipo de conmemoración, una que fue preservada con el objetivo de evidenciar el personalismo de Eva, pero que con el paso del tiempo permite reconstruir las narrativas de dolor de una parte del pueblo argentino.

“La escala de las cartas que se enviaron y de los telegramas es apabullante. Además, había varios lugares que sirvieron como almacenamiento. La gente escribía a la CGT de la comunidad a la cual pertenecía, al Partido Peronista Femenino o al Partido Peronista. Esta práctica se inscribe en dos tradiciones: por un lado lo que se podría llamar escritura mortuoria, esto es una manera de vincularse con la muerte y con el deudor. Lo que se agrega en este caso, como en algunos otros casos de América Latina con (los ex presidentes) Getúlio Vargas en Brasil o Franklin Roosevelt en Estados Unidos, y que tiene que ver con la política de masas, es que los mandatarios estimulaban a la población a que mandaran cartas con recomendaciones, puesto que esto se consideraba una manera de participar en la gestión de gobierno”, destaca Gayol.

Estas dos tradiciones encuentran en la muerte de Eva una confluencia profusa que permite pensar la cantidad de cartas enviadas. La docente e investigadora indica que si bien las cartas tenían como principal destinatario a Perón, también llegaron misivas a las gobernaciones, intendencias o incluso a las sedes regionales de los sindicatos.

Las cartas expresaban la tristeza peronista. Sandra Gayol explica que “la gente manifiesta el impacto o la experiencia individual y familiar que sufrió con la llegada del peronismo al poder”. Esas experiencias se vuelven tan cercanas como para pensar a la difunta como parte de la familia. “En una de las cartas está el caso de una mujer que envía una poesía a Eva muy larga, donde ella se olvida de Perón como mediador y dialoga directamente con Eva”, testimonia Gayol.

Extender la memoria

La centralidad política de Eva y su impacto en la vida cultural argentina la volvió una referencia ineludible. Desde los adherentes al peronismo hasta sus más duros detractores tienen alguna palabra o pensamiento a flor de piel. “Más que hablar de una memoria de Eva, hay que hablar de las memorias de Eva. Es una causa perdida intentar controlarla e intentar imponer una sola memoria sobre ella, y es tal vez uno de los elementos más extraordinarios que tiene Eva”, considera Gayol.

Con la desaparición de su cadáver, en 1957, se crea el mito. “Ese mismo año, un semanario como Qué sucedió en 7 días, publicó de forma sistemática el reclamo por el cadáver de Eva. A partir de ahí se comienza a incrementar el valor de la pregunta por su paradero. Mantienen viva su memoria, muchas veces con historias inverosímiles. Algunas notas sitúan el cuerpo en la isla Martín García, otras hablan de enviados especiales en Chile y todas esas notas se transforman en una forma de hablar del peronismo y de Eva en particular”, sugiere la doctora en Historia.

El recorrido de su figura no deja de incrementarse. En los años sesenta, ya inserta en las diversas industrias culturales, reaparece en diversos trabajos biográficos. Durante los setenta es escenificada de forma transgresora por Copi, que la personifica como un transexual o encumbrada en la centralidad de la ópera rock de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. Finalmente, en los noventa, la adaptación filmográfica de la obra protagonizada por Madonna mundializa su figura.

En el siglo XXI, Evita vuelve a la centralidad política. Extiende su excepcionalidad y se configura como una figura central de la política Argentina. (Martín Canzian, Página 12, 21/7/2022)

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1948 - SE CREA LA FUNDACIÓN DE AYUDA SOCIAL MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN

Fue legalmente creada por el Decreto Nº 20.564 del 19 de junio de 1948. Inicialmente se llamó "Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón" y el 25 de septiembre de 1950, por decreto 20268, pasó a denominarse "Fundación Eva Perón".

Conocida popularmente como Fundación Eva Perón, construyó siete grandes policlínicos, catorce hogares escuela, gran cantidad de hogares de ancianos, de mujeres solas y de tránsito, unidades turísticas, comedores universitarios, escuela de enfermeras, desplegando una asombrosa labor de ayuda y promoción social.

En esa época las voces de la oligarquía gorila decían, entre tantas barbaridades, que eso era mal acostumbrar a los chicos. 

Mientras vivió, Evita se ocupó personalmente de muchos de sus aspectos e incluso atendía durante horas a gente que llegaba de todo el país con pedidos de ayuda. Luego de su fallecimiento en 1952, la actividad de la entidad decreció y después del derrocamiento de Perón la dictadura dispuso su liquidación.

LAS ACTIVIDADES QUE DESARROLLÓ

La Fundación desarrolló actividades desde 1948 hasta 1955.
La primera actividad pública de la Fundación se realizó el 3 de abril, al inaugurar el Hogar de Tránsito N.º 1 en la calle Carlos Calvo 102 de la ciudad de Buenos Aires. El 19 de junio de ese mismo año fue legalmente creada por Decreto N.º 20.564/48 y el 8 de julio se le otorga la personería jurídica con sede en la Avenida Paseo Colón 850

El 14 de julio de 1949 inauguró el Hogar y Ciudad Infantil, situado en el barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires, que luego llevaría el nombre de Amanda Allen, en homenaje a la enfermera de la Fundación que falleció junto a su compañera Luisa Komel, al regresar de un viaje de ayuda humanitaria en Ecuador debido al Terremoto de Ambato.

El 30 de diciembre de 1949 la Fundación inauguró el Hogar de la Empleada General San Martín, en la Avenida de Mayo 869 de la ciudad de Buenos Aires. El 18 de octubre de 1950 se inauguró el edificio de la sede la Confederación General del Trabajo, donado por la Fundación, en la calle Azopardo 820 de la ciudad de Buenos Aires.

La Fundación distribuía libros, alimentos, ropa, máquinas de coser, y juguetes para familias carenciadas del país. Se encargó de construir hospitales, escuelas, campos deportivos, hogares de ancianos, hogares para madres solteras, para jóvenes que llegaban desde el interior del país a Buenos Aires para continuar sus estudios. La Fundación brindó asistencia también a otros países, entre otros, a Croacia, Egipto, España, Francia, Israel, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Honduras, Japón y Chile.

OTROS LOGROS IMPORTANTES

* 13.402 mujeres consiguieron empleo gracias a la Fundación, entre 1948 y 1950.

* 8.726 chicos fueron internados para su cuidado en colegios o instituciones de la Fundación entre 1948 y 1950.

* 25.320 vacantes tenían los 19 Hogares Escuela, entre los ya construidos y en construcción por la Fundación, en julio de 1952; distribuidos en 16 provincias. Los niños ingresaban como internos —por razones de extrema pobreza o distancia— o externos. En los dos casos concurrían a la escuela estatal en un turno y en el otro recibían apoyo escolar en el Hogar.

* 22.650 camas tenían los 21 hospitales y policlínicos construidos por la Fundación en 11 provincias.

* 17.150 camas del total estaban distribuidas en los hospitales y policlínicos construidos en el Gran Buenos Aires.

* 2.350 ancianos fueron internados en los hogares para ancianos que construyó la Fundación. El 17 de octubre de 1949 se inauguró el primero de ellos en Burzaco y, hasta 1950, se abrieron otros cuatro. Allí eran alimentados y atendidos por enfermeras y monjas.

* 1.500 cubiertos era la capacidad del comedor del Hogar de la Empleada. Tenía precios bajos y estaba abierto al público. Evita solía cenar allí y hacía pagar a uno de sus empleados por vez. Además, lo elegía para ir con visitantes extranjeros. Se realizaban veladas literarias, bautizadas Peña Eva Perón.

* 500 mujeres podían encontrar alojamiento en el Hogar de la Empleada, en un edificio que construyó la Fundación en Avenida de Mayo 869. De los once pisos, nueve eran dormitorios. El Hogar estaba dirigido a todas aquellas mujeres que recibían un sueldo menor a $ 500, que no poseían vivienda ni familiares directos en la ciudad de Buenos Aires.

* 60.180 personas fueron atendidas al año de haberse habilitado el primer Hogar de Tránsito. Se construyeron tres, con un total de 1.150 camas. El objetivo era remediar la escasez de vivienda, dando un amparo momentáneo.

* 20 países recibieron ayuda de la Fundación en 1950. Se les enviaban víveres, medicina y ropa.

* 20.148 familias sin trabajo en la ciudad, fueron reinsertadas en sus provincias de origen con trabajo y vivienda entre 1948 y 1950.

* 11.000 empleados tuvo la Fundación Eva Perón hasta 1955 entre todas las instituciones que abarcaba.

* 7.000 autos constituían la flota de todas las instituciones que conformaban la Fundación.

* $ 70.000.000: presupuesto otorgado por la Fundación a la Ciudad Universitaria de Córdoba, en construcción en el momento de la muerte de Evita. Estaba dispuesto que alojara a 400 alumnos argentinos y 150 extranjeros, distribuidos en 15 pabellones.

* 45.324 personas recibieron trabajo o vivienda al año de haberse inaugurado el primer Hogar de Tránsito, donde habían sido alojadas gratuitamente hasta cuando se resolvió su problema.

* 1.500.000 sidras y unidades de pan dulce repartía todos los años la Fundación para las Fiestas.

* 181 proveedurías fueron abiertas por la Fundación con el propósito de abastecer los artículos de 1ª necesidad para las familias en forma regular y a bajos precios.

* 120.000 niños participaron del tercer certamen de los Campeonatos Infantiles "Evita" y los juveniles "Juan D. Perón", organizados desde 1949 en forma anual. Entonces se realizaba un amplio control sanitario a nivel nacional, realizado por el Departamento médico de la Fundación Eva Perón a cada uno de los participantes.

* 3.000.000 de libros, juguetes, máquinas de coser, bicicletas, y prendas de ropa distribuía anualmente la Fundación.

MILITARES Y CIVILES SE ROBARON Y DESTRUYERON TODO

Después del golpe militar, la Fundación fue saqueada en septiembre de 1955, la Dirección de Asistencia Integral sostuvo como objetivo intervenir, desmantelar y disolver toda la obra de la Fundación Eva Perón.

Marta Ezcurra, fundadora de la juventud de la Acción Católica en 1931, ordenó el 23 de ese mes de ese mismo año la ocupación militar de cada una de las Escuelas Hogar.

Se retiraron o se destruyeron todos los símbolos peronistas. Los niños alojados en ellos fueron testigos, en cada uno de los patios, de la quema de frazadas, sábanas, colchones, pelotas y juguetes con el logo de la FEP.

Cada Hogar fue intervenido por Comandos Civiles que, en el caso de la Clínica de Recuperación Infantil Termas de Reyes, de Jujuy, llegaron al extremo de expulsar a los niños internados para dejar inaugurado allí, muy poco después, un casino de lujo.

En Mendoza los golpistas tiraron al río toda la vajilla y cristalería, que había sido importada de Finlandia y Checoslovaquia, con la que habían comido los niños internados.

En todo el país, además de la destrucción de los pulmotores en cuyas placas estaban grabadas las iniciales de la FEP, Marta Ezcurra dispone la intervención inmediata de cada uno de los institutos el día 24 de septiembre. Convoca para ello, a los miembros de los “comandos civiles” de la Acción Católica Argentina, ordena el desalojo inmediato de todos los niños y niñas, manda destruir todos los frascos de los Bancos de Sangre de los Hospitales de la Fundación porque contenían sangre “peronista”. Ordena el asalto militar contra la Escuela de Enfermeras, y dispone su cierre definitivo. Determina la confiscación de todos los muebles de los hospitales, hogares para niños, hogares escuelas y hogares de tránsito por ser demasiado lujosos y los lleva a las casas de los miembros de los comandos civiles, ​ entre ellos el mobiliario que también terminaría en las casas de los miembros de los comandos civiles.
(si esto no es exaltación del odio y la genuina expresión de la brecha… el odio y la brecha dónde están?)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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CUANDO EL TESTIMONIO ES SUFICIENTE, EL ALEGATO ES INNECESARIO

“Se presentó en el despacho una mujer mayor, canosa, solicitando una jubilación. Cuando se le requirieron sus datos y documentos, la mujer quedó desconcertada. Documentos no tenía, había nacido por 1880 en Tucumán, ‘pero no en Tucumán, cerquita’, había trabajado desde los 10 años como lavandera en la casa del juez Viale primero y luego fue su patrón el doctor Estrada, pero ambos habían fallecido, no sabía leer ni escribir y no contaba con ningún papel que acreditara que el nombre con que se presentaba fuera el suyo.

Carrillo, con toda buena voluntad, deseaba solucionar el problema, pero por más que preguntaba y preguntaba no encontraba ningún elemento que fundamentase y justificase el pedido. Finalmente le dijo: ‘Lo siento señora, el Estado no tiene pruebas que avalen sus derechos’.

Evita que hasta ese momento se había mantenido sentada y callada observando, dejó su silla, se colocó detrás de la anciana y le levantó las manos, mostrándoselas a Carrillo. ‘Estos son sus derechos’ –dijo. Solamente eso. Carrillo contempló las manos agrietadas y callosas de la mujer, que testimoniaban toda una vida de trabajo. Evita no tuvo necesidad de hacer ningún alegato extenso a su favor, fue a lo simple, a la forma más fácil y humana de solucionar el problema”. (Roberto Baschetti, Eva Perón. Acción de gobierno y mito popular, Jirones de mi vida, 2017)

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1952 - EVITA HABLA POR ÚLTIMA VEZ AL PUEBLO ARGENTINO

Desde el balcón de la Casa de Gobierno, Eva Perón habla a los trabajadores que colmaban la Plaza de Mayo. Debilitada por la enfermedad, sabía que era su discurso de despedida, en el que su voz grave, quebrada por la pasión y la emoción, dejó la impronta de una voluntad de hierro, dispuesta a todo con tal de defender la obra de Perón, que en apenas seis años de gobierno realizaba la revolución más profunda de la historia argentina. Luego de 14 minutos de una fervorosa arenga, Evita se retiró al interior de la Casa de Gobierno aclamada por la multitud. Un mes después, el 4 de junio, haría su última aparición pública al acompañar a Perón en el inicio de su segunda presidencia, sostenida por un arnés a fin de estar de pie en el descapotable presidencial. Murió el 26 de julio de ese año, a los 33 años.

EL DISCURSO:
"Mis queridos descamisados:
Otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del pueblo; otra vez estamos los descamisados en esta plaza histórica del 17 de octubre de 1945 para dar la respuesta al líder del pueblo, que esta mañana, al concluir su mensaje dijo: "Quienes quieran oír, que oigan, quienes quieran seguir, que sigan". Aquí está la respuesta mi general. Es el pueblo trabajador, es el pueblo humilde de la patria, que aquí y en todo el país está de pie y lo seguirá a Perón, el líder del pueblo, el líder de la humanidad, porque ha levantado la bandera de redención y de justicia de las masas trabajadoras; lo seguirá contra la opresión de los traidores de adentro y de afuera, que en la oscuridad de la noche quieren dejar el veneno de sus víboras en el alma y en el cuerpo de Perón, que es el alma y el cuerpo de la patria. Pero no lo conseguirán como no han conseguido jamás la envidia de los sapos acallar el canto de los ruiseñores, ni las víboras detener el vuelo de los cóndores. No lo conseguirán, porque aquí estamos los hombres y las mujeres del pueblo, mi general, para custodiar vuestros sueños y para vigilar vuestra vida, porque es la vida de la patria, porque es la vida de las futuras generaciones, que no nos perdonarían jamás que no hubiéramos cuidado a un hombre de los quilates del general Perón, que acunó los sueños de todos los argentinos, en especial del pueblo trabajador.

Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista. Porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora, porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras; entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias; porque nosotros vamos a cuidar de Perón más que si fuera nuestra vida, porque nosotros cuidamos una causa que es la causa de la patria, es la causa del pueblo, es la causa de los ideales que hemos tenido en nuestros corazones durante tantos años. Hoy, gracias a Perón, estamos de pie virilmente. Los hombres se sienten más hombres, las mujeres nos sentimos más dignas, porque dentro de la debilidad de algunos y de la fortaleza de otros está el espíritu y el corazón de los argentinos para servir de escudo en defensa de la vida de Perón.

Yo, después de un largo tiempo que no tomo contacto con el pueblo como hoy, quiero decir estas cosas a mis descamisados, a los humildes que llevo tan dentro de mi corazón que en las horas felices, en las horas de dolor y en las horas inciertas siempre levanté la vista a ellos, porque ellos son puros y por ser puros ven con los ojos del alma y saben apreciar las cosas extraordinarias como el general Perón. Yo quiero hablar hoy, a pesar de que el general me pide que sea breve, porque quiero que mi pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón y que sepan los traidores que ya no vendremos aquí a decirle "presente" a Perón, como el 28 de septiembre, sino que iremos a hacer justicia por nuestras propias manos.

Hay mucho dolor que mitigar; hay que restañar muchas heridas, porque todavía hay muchos enfermos y muchos que sufren. Lo necesitamos, mi general, como el aire, como el sol, como la vida misma. Lo necesitamos por nuestros hijos y por el país en estos momentos inciertos de la humanidad en que los hombres se debaten entre dos imperialismos; el de derecha y el de izquierda, que nos llevan hacia la muerte y la destrucción. Y nosotros, un puñado de argentinos, luchamos junto con Perón por una humanidad feliz dentro de la justicia, dentro de la dignificación de ese pueblo, porque en eso reside la grandeza de Perón. No hay grandeza de la Patria a base del dolor del pueblo, sino a base de la felicidad del pueblo trabajador.

Compañeras, compañeros: Otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy y como mañana. Estoy con ustedes para ser un arco iris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para ser ese puente de amor y de felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el líder de los trabajadores.
Estoy otra vez con ustedes, como amiga y como hermana y he de trabajar noche y día por hacer felices a los descamisados, porque sé que cumplo así con la Patria y con Perón. He de estar noche y día trabajando por mitigar dolores y restañar heridas, porque sé que cumplo con esta legión de argentinos que está labrando una página brillante en la historia de la Patria. Y así como este 1º de mayo glorioso, mi general, quisiéramos venir muchos y muchos años y, dentro de muchos siglos, que vengan las futuras generaciones para decirle en el bronce de su vida o en la vida de su bronce, que estamos presentes, mi general, con usted.

Antes de terminar, compañeros, quiero darles un mensaje: que estén alertas. El enemigo acecha. No perdona jamás que un argentino, que un hombre de bien, el general Perón, esté trabajando por el bienestar de su pueblo y por la grandeza de la Patria. Los vendepatrias de dentro, que se venden por cuatro monedas, están también en acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el pueblo alerta somos invencibles porque somos la patria misma."

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SOBRE LA CARIDAD Y LA BENEFICENCIA

“No. No es filantropía, ni es caridad, ni es limosna, ni es caridad social, ni es beneficencia. Ni siquiera es ayuda social, aunque por darle un nombre aproximado yo le he puesto ése.
Para mí es estrictamente justicia.
Lo que más me indignaba al principio de la ayuda social, era que me calificasen de limosna o de beneficencia.
Porque la limosna fue siempre para mí un placer de los ricos: el placer desalmado de excitar el deseo de los pobres sin dejarlo nunca satisfecho. Y para eso, para que la limosna fuese aún más miserable y más cruel, inventaron la beneficencia y así añadieron al placer perverso de la limosna, el placer de divertirse alegremente con el pretexto del hambre de los pobres.
La limosna y la beneficencia son para mí ostentación de riqueza y de poder para humillar a los humildes.”
(Eva Perón, La razón de mi vida)

 

UNA PROFECÍA DE EVITA HACE MÁS DE 70 AÑOS

"...Por qué insisto en hablarles sobre la ética peronista, muy simple compañeros, porque todavía hay peronistas que por su afán de obtener privilegios más parecen oligarcas que peronistas.

Quiero decirles, y se los digo con mi pasión de peronista y de mujer, que el peronismo que nació el 17 de octubre es un triunfo del auténtico pueblo sobre la oligarquía.

Les voy a dar un ejemplo, el funcionario que se sirve de su cargo es oligarca, no sirve al pueblo sino a su desmesurada ambición. Esos no son peronistas, son oligarcas, ídolos de barro.

La oligarquía que derrotamos el 17 de octubre está muerta, o a lo sumo agoniza. Por eso es que le tengo más miedo a la oligarquía que puede haber entre nosotros, o a la que puede nacer cotidianamente cada día entre nosotros.

Perdonen chicas y muchachos que les insista tanto con esto, pero quisiera que se lo lleven profundamente grabado en el corazón. Es fundamental para nuestro movimiento, es fundamental para que no sean los peronistas los que destruyan al peronismo."

(Discurso en la Escuela Superior Peronista, año 1951)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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1936 - UNA MUY JOVEN EVA DUARTE, DEBUTA EN EL TEATRO

En el teatro Comedia, la Compañía de Eva Franco presenta el vodevil "La señora de los Pérez", donde la actriz Eva Duarte debuta con un pequeño papel, siendo mencionada por el crítico Augusto Guibourg, como "muy correcta en sus breves intervenciones".

Le siguieron papeles de reparto en "Cada casa es un mundo", "Mme. Sans Gene" y "La dama, el caballero y el ladrón".

En “El Pueblo”  del día posterior al estreno se lee: “El público llenó la sala y se retiró satisfecho de la actuación de la primera actriz, así como de los que la secundaron: Martha Poli, Amelia Musto, Eva Duarte y Juan Reyes que, en intervenciones breves, completan el cuadro de intérpretes.” 

Desde luego que está simple mención de su nombre en un medio gráfico, habrá sido estimulante para Eva Duarte.

Eva Franco menciona también en su libro que Evita Duarte compartía el  camarín con su hermana Herminia Franco, que ambas eran revoltosas y se divertían mucho gastando pesadas bromas a sus compañeros de elenco: a Ángel Magaña, por ejemplo, le clavaron las botas al suelo a poco de salir Magaña a escena, y a otro compañero le cosieron las mangas del saco. Pese a los retos del director, ellas no dejaban de divertirse.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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MENSAJE DE EVA DUARTE DE PERÓN EL 27 DE ENERO DE 1947 DIRIGIDO A LA MUJER ARGENTINA (Válido para hoy en el Día Internacional de la Mujer)

(. . .)

La mujer debe ir a la acción política

Todo ello, no hace sino unirnos cada vez más, compañeras.

Y al unirnos, colocarnos en un plano social nuevo. La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. Aquélla que se volcó en la Plaza de Mayo el 17 de Octubre; aquélla que hizo oír su voz en la fábrica, y en la oficina y en la escuela; aquélla que, día a día, trabaja junto al hombre, en toda la gama de actividades de una comunidad dinámica, no puede ser solamente la espectadora de los movimientos políticos. La mujer debe afirmar su acción. La mujer debe optar. La mujer, resorte moral de un hogar, debe ocupar su quicio, en el complejo engranaje social de un pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse, en grupos más extendidos y remozados. Lo exige en suma, la transformación del concepto de la mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes, sin pedir el mínimo de sus derechos.

Unirse y afirmar una voluntad

Yo considero, amigas mías, que ha llegado quizá el momento de unirnos en esta faz distinta de nuestra actividad cotidiana.

Me lo indica, diariamente, la inquietud de vuestros pensamientos y la ansiedad que noto cada vez que cruzamos dos palabras.

La Mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y sus voluntades. La mujer argentina, debe ser escuchada, porque la mujer argentina supo ser aceptada en la acción. Se está en deuda con ella. Es forzoso restablecer, pues, esa igualdad en los deberes. La mujer que recorrió a pie largas distancias, para afirmar junto al hombre, una voluntad: la "descamisada" que convirtió cada hogar en un baluarte de exaltación revolucionaria; el corazón que sustento, sin desmayo ni retroceso, el triunfo del pueblo el 24 de febrero, no podrá ser olvidado por los hombres que salieron ungidos sus representantes, en aquella histórica contienda cívica. Esos hombres no olvidaron a la mujer. Esos legisladores del pueblo, recordarán a la entraña de ese pueblo: la mujer argentina, llegada a su madurez social y política. El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública. El voto femenino, será la primera apelación y la última. No es sólo necesario elegir, sino también determinar el alcance de esa elección. En los hogares argentinos de mañana, la mujer con su agudo sentido intuitivo, estará velando por su país, al velar por su familia.

Su voto será el escudo de su fe. Su voto será el testimonio vivo de su esperanza en un futuro mejor. Los legisladores saben eso, compañeras. Es premioso recordarles que no lo olviden. Esa es una de las formas de nuestra lucha cotidiana, amigas, ahora que nos hemos conocido mejor y estamos unidas por todo el país, en un bloque solidario.

Soy la primera camarada de lucha

La mujer del presidente de la República, que os habla, no es -en este sentido- más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando por la reivindicación de millones de mujeres, injustamente pospuestas, en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir, la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha maravillosa de su propio país. Esta debe ser nuestra meta.”

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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EL MENSAJE DE EVITA EN LA NAVIDAD DE 1951
En la Nochebuena de 1951, hace 70 años y algunos días, en el último tramo de su vida, casi sin fuerzas y con el escaso aliento que le quedaba, envió al pueblo argentino su último mensaje navideño:

“Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de nuestras luchas y de nuestros afanes; y solo pensamos en las cosas buenas y bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba, hundiéndose ya como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de recuerdos en el alma.
En todos los hogares del mundo, hombres y mujeres, ancianos y niños de todos los pueblos, en este mismo instante maravilloso, están rindiendo homenaje al amor y están encendiendo en sus corazones las lámparas votivas de sus mejores recuerdos. ¿Por qué no hacer lo mismo nosotros en este inmenso hogar que es nuestra tierra? ¿Acaso no somos una gran familia?

Por eso estas palabras mías se atreven a romper el bullicio o el silencio de la noche, se animan a llegar con su mensaje al corazón de todos los hogares que quieren recibirlas con cariño y se derraman así sobre la mesa invisible de la Patria, como un canto de amor y de esperanza.

Esta noche también sentimos que empieza ya a morir el año que termina. Por eso nos gusta rememorar las alegrías y las penas que nos trajo sobre el hombro de sus días y de sus semanas, y hasta los dolores ya sobrepasados, nos parecen esta noche menos amargos.

No queremos vanagloriarnos con orgullo de lo que somos ni de lo que tenemos, pero en esta noche, propicia para los aspectos del corazón, sentimos la necesidad de decirles a los hombres y mujeres del mundo, el sencillo secreto de nuestra felicidad, que consiste en poner la buena voluntad de todos para que reinen la justicia y el amor.

Primero la justicia, que es algo así como el pedestal para el amor. No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.

El día del amor y de la paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a los explotadores y a los privilegiados, y se cumplan inexorablemente las realidades del antiguo mensaje de Belén renovado en los ideales del Justicialismo Peronista:

- que haya una sola clase de hombres, los que trabajan;

- que sean todos para uno y uno para todos;

- que no exista ningún otro privilegio que el de los niños;

- que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser;

- que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos necesitan;

- que cada día los hombres sean menos pobres, y que todos seamos artífices del destino común.

Y por fin, yo me permito reunir simbólicamente la copa con que brinda cada uno de ustedes con mi propia copa, que contiene la misma sidra humilde, con la misma sencillez de nuestro corazón. Levanto al cielo con ella los deseos, los sueños y las esperanzas de todos, para que en esta noche prodigiosa, el amor infinito los toque con la vara de sus milagros y los convierta en realidad”.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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DISCURSO PRONUNCIADO POR EVITA DESDE LA QUINTA DE OLIVOS, EL DÍA 12 DE MARZO DE 1947

Mujeres de mi país, compañeras:
La revolución es, ante todo, el triunfo de las nuevas formas de la justicia social, y del derecho victorioso del más débil, del más olvidado en la escala de los valores humanos. Y el peronismo, esa fuerza espontánea que ha renovado el panorama político de nuestra patria, es –ante todo– el triunfo de la lealtad y de la consecuencia, para los que, en días de prueba, afrontaron la suprema responsabilidad de cambiar la hora histórica, viviendo en la calle su vida y la de los suyos, en favor de la elegida: la del Coronel Perón, su amigo, su camarada, su baluarte en la lucha por un futuro mejor, Tanto la revolución como el peronismo deben pagar entonces esa deuda contraída con el pueblo que los respaldó en el trance decisivo. Con tu esposo y con tu hijo, lo ha hecho amiga mía. Con los hombres de la ciudad y del campo, también. Pero falta aún algo, en este reconocimiento individual y colectivo de sacrificios. Ese algo eres tú: la mujer, El ser más relegado en lo político: el instrumento más decisivo en la movilización de los hogares, y el corazón de los trabajadores.

Perón nunca olvidará a la mujer argentina. Perón sabe cuáles fueron sus reacciones ante la regresión y cuán magnífica y firme fue la explosión de su dinámica, el día que las descamisadas abandonaron sus fábricas para lanzarse a los caminos de la liberación del líder. Sufrimos juntas y estuvimos unidas espiritualmente a lo largo de horas tristes, felizmente conjuradas por la magnífica manifestación de fe cívica del 24 de Febrero.

Eso nos enseñó a apreciar un valor nuevo, personal y efectivo.

Creíamos demasiado en los hombres y en sus posibilidades tradicionales de reacción, para dar oportunidad de manifestar igual entereza a la mujer. A decir verdad, nuestra legislación la olvidó como entidad política. Se la despejó de ideas. Se la apartó con discreción e indiferencia del terreno de las decisiones nacionales. No creíamos en la mujer. Y fue la revolución la que vino a sacarnos del error eterno. La mujer salió a la calle, como su hombre. Y el triunfo, fue el alarde conjunto de dos voluntades confundidas en una sola, universal, recia, incontaminada.

Fue en los pasillos de la Secretaria de Trabajo y Previsión donde la mujer que trabaja reveló que el país existe también en función de su diario esfuerzo. Y fue la calle, el 17 de Octubre, la que certificó que la mujer argentina representa también una opinión nacional, digna de ser tenida en cuenta.

La mujer, con magnífico impulso, se colocó de pronto en la trayectoria de su mejor derecho: el de influir en los destinos de su Patria. Tú misma, la que aquella madrugada arrojaste el delantal de la fábrica para empuñar el cartelón de la revuelta callejera, fuiste la que decidiste el valor nuevo y perentorio de tu sexo. Tu voluntad fue la voluntad de miles de compañeras indóciles. Tu convicción fue la convicción de tu hogar, el que salvó a la Revolución del pueblo. Tu pensamiento recóndito expresado en griterío desordenado, mostró al país que la «descamisada» en marcha era, desde entonces, la dueña de su propio destino. Tú rompiste el tutelaje social a que sometieron a tu clase. Tú triunfaste, como Perón. Aquella jornada, consagratoria y la noche del 17, a la luz de las teas, te reveló en toda tu suprema belleza de mujer, y de luchadora.

Ya no se te podía traicionar en tu legítima fe en la justicia. Ya no se te pcdía posponer en tu derecho adquirido. Ya no se te podría olvidar, mujer de la fábrica, de la escuela, de la oficina, del campo argentino. Ya eres pueblo, y eres gobierno. Tu voto no será más que la renovación ritual de tu sacrificio espontáneo del 17 de Octubre. Tienes el deber de preocuparte por la estructura moral y políutica de tu Patria. Tienes el derecho de exigirlo.
El sufragio femenino esperado, aparte de tu reconocimiento como entidad viva, actuante, será siempre el testimonio de un agradecimiento hacia la obra que tú contribuiste a afianzar.

Perón confió en ti y tú debes confiar en Perón, amiga mía. Tendrás el voto para certificar tu voluntad cívica así como tuviste voz para expresar tu anhelo social de mejoramiento y tu esperanza en el hombre que hizo posible una Argentina nueva.

Diariamente, desfilan ante mi vista mujeres de todas las clases sociales. Problemas individuales, problemas de grupo, problemas de gremio, toda esta larga y ardorosa batalla por resolver situaciones y aportar mi modesto grano de arena, a la obra social del gobierno, me fuerzan a compulsar diariamente opiniones de mujeres. Todas ellas tienen fe en mí, y aspiran a tomar parte en nuestra cruzada por el sufragio de inminente conquista. No hay una sola mujer argentina que rechace o evada su deber de votar. Día a día, el movimiento de opinión suscitado en torno de este aspecto de nuestra renovación de valores políticos se tonifica y cobra impulso, merced al cálido y fervoroso apoyo de nuevas masas femeninas, que han entendido mi mensaje. Igualmente, desde todos los puntos del país, a través de cartas y manifestaciones, me llega el eco expansivo de esa fe en nuestra campaña, nunca más oportuna, ni más justiciera,

La mujer ha entrado en su madurez intelectiva, Los tiempos son duros, y el trazo de la vida se hace férreo. La conducción del hogar, el consejo al hombre, la responsabilidad del crecimiento de los hijos, comportan para la mujer la adopción de un compromiso complementario, que da más cohesión al conjunto. La mujer no es solamente la afección o la sensibilidad. La mujer es la conducta y la dinámica. La mujer es la voluntad.

Se lo ha ganado en la labor de las fábricas y el recio y parejo sudor diario del trabajo. Vive su hogar, viviendo la realidad del país. Vive su ternura, viviendo también el cuadro social donde esta ternura es posible. La mujer se ha vuelto vigilante y responsable de la arquitectura de su felicidad. Sabe que las lágrimas nacen en definitiva de un mal gobierno, y que su deber está en precaverse de un mal gobierno, influyendo directamente en las elecciones de su pueblo. Nadie le puede discutir ya esa pasión por la política, porque ha sabido conquistar una existencia mejor y aspira a consolidarla desde las urnas, donde deposite su testimonio permanente de fe pública en hombres y poderes. Debe votar, porque sabrá votar. Su voto es un poco el seguro social de su familia y su empleo. Su voto es la superación de tiempos pocos gratos, en los que el hombre olvidó o equivocó su deber ciudadano. La mujer de mi país, la «descamisada» de ayer, sabe que estamos luchando por una trinchera y no simplemente por una frivolidad momentánea. Como sabe también que mi campaña se inspira en la inquietud de nuestro grupo, y no en la vanidad estéril de una mujer aislada.

Esté donde esté, sobre la vasta geografía de la Patria, ninguna mujer debe desoír esa consigna de unirse y esperar el instante de la decisiva acción política. Por todas ustedes lucho. Es a ustedes, mujeres de la ciudad y del campo, hermanas de la oficina y del taller; es a ustedes, las que aprendieron a ser a un tiempo, esposas, madres, hermanas, confesoras, sostenes y mártires, a quienes dirijo mi mensaje semanal. Es a todas ustedes, mis amigas en el dolor y la alegría diaria de existir a quienes pido adhesión y fe en mi campaña por la sanción del su sufragio femenino. No lucho en vano, lo sé. Diariamente me traéis vuestro aliento. Lo agradezco como acicate. Yo conozco lo que piensas, amiga, y conozco lo que esperas, y conozco tu deber y tu derecho de argentina, porque yo misma percibo todas las inquietudes de la mujer de mi suelo, y aspiro a reflejarlas plenamente, para lograr por fin –siquiera en parte– una de las mínimas retribuciones a que mi sexo tiene derecho; esto es, la expresión de su voluntad cívica, la expresión de su libertad política, la negación del vasallaje tradicional al hombre a quien de todas formas comprende y apoya en todo lo que atañe a los valores morales del hogar y la familia.

Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad. Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste atada e impotente a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar.

Ha llegado la hora de la mujer argentina, íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer compañera ocasional y colaboradora ínfima. Ha llegado, en síntesis, la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje social, y ha muerto la hora de la mujer relegada a la tangencia más íntima con el verdadero mundo dinámico de la vida moderna. La mujer argentina de hoy, la heredera de mujeres que siempre supieron estar a la altura de sus hombres, en cada instante histórico, no puede ser ya crucificada en un olvido protector, ni pospuesta en el derecho conjunto de inscribirse, como mujer integral, en el cuadro de las instituciones argentinas. La mujer puede y debe votar. Es un mandato histórico. Es una exigencia del hoy febril y recio. Es la suprema apelación al hombre, para coincidir en los pasos que nos llevan hacia un futuro mejor, vigorosa y definitivamente planeado en el Plan Quinquenal del General Perón, vuestro Presidente amigo.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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EVITA Y LA REVOLUCIÓN POR HACER.

En mi país lo que estaba por hacer era nada menos que una Revolución.

Cuando la "cosa por hacer" es una Revolución entonces el grupo de hombres capaces de recorrer ese camino hasta el fin se reduce a veces al extremo de desaparecer.

Muchas revoluciones han sido iniciadas aquí y en todos los países del mundo. Pero una Revolución es siempre un camino nuevo cuyo recorrido es difícil y no está hecho sino para quienes sienten la atracción irresistible de las empresas arriesgadas.

Por eso fracasaron y fracasan todos los días revoluciones deseadas por el pueblo y aun realizadas con su apoyo total.

Un día me dijeron que era demasiado peronista para que pudiese encabezar un movimiento de las mujeres de mi Patria. Pensé muchas veces en eso y aunque de inmediato "sentí" que no era verdad, traté durante algún tiempo de llegar a saber por qué no era ni lógico ni razonable.

Ahora creo que puedo dar mis conclusiones.

Sí, soy peronista, fanáticamente peronista.

Demasiado no, demasiado sería si el peronismo no fuese como es, la causa de un hombre que por identificarse con la causa de todo un pueblo tiene un valor infinito. Y ante una cosa infinita no puede levantarse la palabra demasiado.
Perón dice que soy demasiado peronista porque él no puede medir su propia grandeza con la vara de su humildad.

Los otros, los que piensan, sin decírmelo, que soy demasiado peronista, ésos pertenecen a la categoría de los "hombres comunes". ¡Y no merecen respuesta!

Unos pocos días al año, represento el papel de Eva Perón; y en ese papel creo que me desempeño cada vez mejor, pues no me parece difícil ni desagradable.

La inmensa mayoría de los días soy en cambio Evita, puente tendido entre las esperanzas del pueblo y las manos realizadoras de Perón, primera peronista argentina, y éste sí que me resulta papel difícil, y en el que nunca estoy totalmente contenta de mí. (“El peronismo será revolucionario o no será nada”)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE EL 17 DE OCTUBRE

“El movimiento popular de los descamisados del 17 de octubre no es grande sólo por sí mismo, sino también por sus consecuencias. Desde ese día el pueblo tiene conciencia de su valer y de su fuerza. Sabe que él puede imponer su voluntad soberana en cualquier momento, siempre que mantenga organizados los cuadros de sus agrupaciones sindicales.

"Porque esa es la única fuerza con que el pueblo argentino podrá mantener su soberanía frente a cualquier eventualidad. Porque Perón habrá realizado la revolución por causas que no son las que perseguían otros compañeros suyos. Los demás creían que las causas de la revolución eran el fraude y la inmoralidad en la administración pública, y los círculos políticos que no se ocupaban del país, sino de seguir en el gobierno a cualquier precio y a cualquier costa.

"Perón veía más allá. Si todo hubiese consistido solamente en eso, la revolución habría cumplido con el pueblo en muy poco tiempo. Con una simple reforma política se arreglaba todo. Pero eso era mirar el problema muy superficialmente, pues si bien era un problema fundamental el fraude en que se había engañado al pueblo por tanto tiempo; si bien era un problema serio para los gobiernos anteriores la inmoralidad administrativa, el problema más serio -y aun el más agraviante para el pueblo- era la explotación del hombre por el hombre y, por otra parte, la entrega constante de la patria a la potencia extranjera que pagara más.”
(Párrafo de una de sus clases en la Escuela Superior Peronista, año 1951)

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EVITA: EL MITO, LA PASIÓN Y LA RAZÓN

“Evita hay una sola. No rompan más las bolas”. La consigna fue coreada en otro mayo. Hace casi medio siglo atrás por las columnas de la Juventud Peronista, inscriptas en la Tendencia Revolucionaria, que marchaban sobre Plaza de Mayo. Entonces se intentaba expresar ante Isabel lo insustituible de la figura de la guía espiritual, quizás no de la Nación –como se había dicho cuando murió--, pero sí al menos de sus mayorías populares. Una sola Eva, entonces; pero una Evita con miles de rostros: las de las miles de mujeres y hombres de pueblo que recogieron su nombre en cada momento, siempre en el intento de llevarlo como bandera a la victoria.

Es un lugar común en la bibliografía escolar pensar al nacimiento de la filosofía en estrecha relación con ese pasaje del mito al logos que puede rastrearse en la Grecia del siglo VI antes de Cristo. También en Argentina se suele pensar muchas veces a su historia en los términos dicotómicos del desarrollo civilizatorio frente al retraso de la barbarie.

Ese mito, el de una “razón en desarrollo” frente a una bárbara irracionalidad, volvió a reactualizarse en el siglo XX con la emergencia del peronismo, e incluso aparece, cada tanto, cuando se intenta cartografiar dicho movimiento bajo la lupa del juego de divisiones a partir del cual tendríamos, por ejemplo, a un Perón racional y a una Eva pasional, o a una base bárbara de cabecitas negras y a una dirección política y sindical “con otro tipo de conocimientos”. Evita, en ese sentido, se torna para nosotros figura privilegiada para pensar el combate abierto contra los privilegios: sociales, políticos, y también, simbólicos. Entre ellos, los privilegios que sitúan a la razón por sobre la pasión, la ciencia sobre el mito. Evita: nada más lejos del irracionalismo, pero además, nada más lejos de un ejercicio de la práctica política en la que no haya lugar para los fanatismo y las pasiones.

"¿Desde dónde hablar con Eva, o Eva Duarte, o Eva de Perón o Evita la de todos, que es decir la que fue y puso el cuerpo para que muchos años después, años que acaso no alcancen a ver nuestros ojos, cuando tanta obstinación se cruce de una vez y para siempre con la historia, alguien con aire doctoral pueda decir: en los antecedentes de nuestra revolución hay una mujer, y muestre su retrato, y otra generación se enamore como nos enamoramos nosotros cuando éramos jóvenes...”.

La poética de Vicente Zito Lema, siempre en las intersecciones del mito y el logos, nos invitan a ejercita un poco eso que en La parte maldita (nuestro programa en Radio Gráfica) hemos denominado Filosofía Errante.

¿Desde donde hablar de Evita?, nos preguntamos. ¿Desde la frialdad de las placas conmemorativas o desde el calor y la transpiración de los cuerpos movilizados y en movimiento? ¿Desde los fetiches burocráticos y los falsos dilemas como aquellos que contraponen el odio y el amor, o desde el amor profundo a los humildes y el odio visceral a los cajetillas y renegados? ¿Desde el mito o desde el logos?

Evita, por suerte, nos insta a recuperar la doble función estratégica del amor y el odio, del pensamiento y las creencias. Porque como alguna vez supo escribir Esteban Rodríguez Alzueta, el mito incita “a una rearticulación entre la pasión y la razón”. Esa es su función: disponer conjuntamente los elementos contrapuestos para disputar el sentido de la política.

Dos momentos de lucidez militante en Evita: la razón y la pasión.

Primero momento: la promoción del voto femenino en 1947; y lo que se desprende de aquella decisión: la fundación del Partido Peronista Femenino en 1949 y su desarrollo específico, con sus autoridades y unidades básicas que organizaban a su vez a las censistas, delegadas y subdelegadas esparcidas por todo el territorio nacional, proceso que corona con 23 diputadas, 6 senadoras y 77 representantes de legislaturas provinciales que llegaron a asumir sus puestos en 1951 por primera vez en la historia del país.

Segundo momento: el plan de “milicia obrera” y “contra-inteligencia plebeya” para defender al gobierno popular. Y no sólo la conocida compra, a través del príncipe Bernardo de Holanda, de 500 ametralladoras y 1.500 pistolas para ser entregadas a la CGT tras el intento de golpe de Estado del 28 de septiembre de 1951, encabezado por el general Benjamín Menéndez, sino también el establecimiento de una red de inteligencia popular sostenida sobre la base de las trabajadoras domésticas estratégicamente situadas en casas oligarcas.

Por supuesto, sobran los discursos donde la pasión programática de Evita combinan fervor con líneas de acción.

Hoy, esa mujer que marcó como ninguna otra persona la historia de nuestra patria, es símbolo de la lucha por la conquista y ampliación de derechos, sobre todo de las y los últimos de la fila, los nuevos descamisados, esas trabajadoras y trabajadores de la economía popular que conforman ese precariado que se puso en acción para sostener un profundo entramado de organización comunitaria en las barriadas, en “el territorio”.

Evita, por todo esto, expresa para nosotros el costado tierno y militante, plebeyo y combativo del peronismo desde abajo. Evita, por todo esto, expresa para nosotros el costado tierno y militante, plebeyo y combativo del peronismo desde abajo. (Por Mariano Pacheco - Director del Instituto Generosa, Tiempo Argentino, 6/5/2021)

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SOBRE LA HISTORIA Y EL FANATISMO

La historia es también creación de los pueblos, porque si los pueblos sin conductores casi no avanzan en la historia, tampoco la historia no avanza nunca sin grandes pueblos, aunque tengan grandes conductores, porque estos sucumben por falta de colaboración, a veces por cobardía y a veces por incomprensión.
Nosotros hemos encontrado al “hombre”; no tenemos ya más que un solo problema: que cuando el hombre se vaya, como dice nuestro líder, la doctrina quede para que sea la bandera de todo el pueblo argentino.
No ha de ser la aspiración del pueblo argentino, y sobre todo la nuestra de peronista.
Nosotros queremos una obra de arte y las obras de arte no se venden en serie, sino que son obras de un artista que las ha creado. Por lo tanto, no se pueden comprar al por mayor ni fabricarlas todos los días.
Los críticos de la historia dicen que no se puede escribir la historia ni hablar de ella si se lo hace con fanatismo, y que nadie puede ser historiador si se deja dominar por la pasión fervorosa de una causa determinada. Por eso yo me excluyo de antemano. Yo no quiero, en realidad, hacer historia. (…)
Yo no podría renegar jamás de mi fanatismo apasionado por la causa de Perón.

El peronismo será revolucionario o no será nada

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EVA Y ESA COSTUMBRE DE RESUCITAR

Eva Perón fue tan amada por las mayorías populares, tan odiada por las minorías oligárquicas -entrelazadas en el poder militar, eclesial y terrateniente- que nunca murió. Ni para los trabajadores ni para sus enemigos. Porque ella representó, como el símbolo más perfecto, el corazón, el nervio político del peronismo que a partir de 1944 y especialmente a partir del 17 de octubre de 1945, con el liderazgo de su compañero, Juan Perón, comenzó con el diseño del Estado de Bienestar en la Argentina, donde se marchaba al reparto del ingreso nacional –el famoso y no menos mítico fifty-fifty- para trabajadores y empresarios; es decir a cumplir el ideario de una patria libre, justa y soberana. Un ideario de equidad tan alejado de la limosna y la beneficencia que Eva expresó muy bien en la síntesis subversiva para entonces: “donde hay una necesidad nace un derecho”, y que intentó desplegar sin tapujos cuando lideró la Fundación que realizó la tarea social más intensa de la historia nacional, mientras los estudiantes podían ingresar gratis a la Universidad, y los trabajadores se organizaban y potenciaban sus sindicatos y los empresarios nacionales (la tan soñada burguesía nacional) compartían con el respaldo del Estado las mieles del desarrollo industrial de la postguerra. Evita es la primera mujer en llegar tan alto en la política argentina. Es la que con su impulso organiza políticamente a las mujeres de su partido peronista. Es la que tiene el primer documento -Libreta Cívica 1- que habilita a las mujeres a votar a través de los derechos cívicos. Es la primera ciudadana en ese sentido ya que con su impulso se sanciona la ley del voto femenino. Eva desafía el rol doméstico de la mujer y la lanza el ideario de esposa, madre, militante, trabajadora. Eva es la síntesis de la larga lucha de las mujeres por su transformación en protagonistas de su destino personal y político.

Ese destino en el que Eva creía crujía con su pasión. Pero también era salpicado, embestido por las esquirlas del odio. El amor y el odio eran el domicilio compartido de la historia nacional desde 1810. La crisis económica a partir de 1952, ya sin Eva, dejó a Perón con los vínculos con el pueblo más debilitados para resistir las presiones del establishment. Una frase del escritor Eduardo Galeano parece definir bien la situación: “Muerta Eva, el peronismo era un cuchillo sin filo”. Sin embargo, fue tan decisivo el ideario de Perón en la fundación de la Argentina moderna que ese movimiento- más o menos balbuceante- parece el más perdurable de nuestra historia con la trilogía de “justicia social, soberanía política e independencia económica”. Pero Eva era la heredera política natural de Perón. Su enfermedad y su muerte interrumpieron esa posibilidad, tan resistida por las clases dominantes. Tan odiada era que a partir de 1955, luego del golpe militar sangriento contra Perón, el secuestro de su cadáver embalsamado por los militares, y posterior entierro en Italia bajo la venia del Papa Pio XII durante 17 años, fue la respuesta de esa oligarquía temerosa de su memoria en las clases populares.

Si a Eva le temían viva, también le temían de muerta. Había que matar incluso su muerte. Hacerla desaparecer como muerta. Fue imposible, sin embargo, porque la resistencia peronista al arrasamiento de derechos colectivos la tomó como bandera. Y durante los años posteriores en las décadas del sesenta y setenta la juventud revolucionaria la tomó como guía para la acción política: además, exigían que ella volviera, aunque estuviera muerta. Y aunque el cadáver de Evita fue devuelto a Perón en 1971 en Madrid, esa exigencia nunca se detuvo. Es más, hasta que sus restos no reposaron definitivamente desde 1974 en Olivos junto a Perón ya muerto tampoco se detuvo. Ni luego, hasta que la dictadura de 1976 la llevó al cementerio de la Recoleta y la guardó a nueve metros de profundidad en una bóveda sellada con una pesada plancha de acero. Su memoria, allí, se ratifica en las flores perpetuas que cuelgan frescas, siempre. Porque Eva fue y sigue siendo la guía espiritual más definida de la pasión del peronismo como movimiento popular y transformador.

Pero si el amor por Eva se recicló, también se recicló el oficio del odio no ya hacia ella sino a lo que ella esencialmente significó. Igualdad, equidad, género, reparto de riquezas, más y más derechos, sin detenerse, sin mirar atrás. El mismo odio y temor a Eva que expresaban los sectores dominantes, las corporaciones económicas- (le desearon la muerte con Viva el Cáncer)- reapareció con la misma virulencia medio siglo después. Es el que expresan los odiadores de entonces y de siempre: las corporaciones financieras y mediáticas contra Cristina Fernández de Kirchner, a la que llaman- algunos en voz baja ya que es vicepresidenta electa; otros en redes y títulos y en sus mentideros- “yegua, puta, chorra y montonera”. Son los odiadores seriales de la historia. Los que odiaron a Eva porque no les temía ni la podían comprar ni quebrar, como odian a CFK porque tampoco se somete. Porque está segura, como dijo en un tribunal flojo de papeles, que es la Historia quien la juzgará.

Es que los líderes populares, como enseñó la vida, la muerte y la resurrección memoriosa de Eva, no se borran con guerras necrolfílicas, ni con guerras judiciales- Lawfare- ni tapas de diarios con mentiras- fake news- a repetición. La historia debería haberles enseñado que es inútil porque, aunque ganan tiempo, y mucho dinero, cuyo reverso es el sufrimiento y la postergación de miles de argentinos, nunca lograran reinar para siempre. Porque de acortar ese tiempo y su avaricia se ocupa siempre la política y la resurrección prometeica de Eva. Y esta certeza, claro, es la fatalidad de los odiadores seriales. Y nuestro privilegio. (María Seoane en P12, 26/7/2020)

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EVITA, GUARDADA POR SU PUEBLO
La historia mágica de Cojudo Muerto

En un paraje bonaerense cercano a Lincoln, llamado por esas vueltas de la historia Coronel Martínez de Hoz, pero conocido antes y después como Cojudo Muerto, estaba emplazado desde 1952 un busto de Evita, blanco, de medio cuerpo, adorado por la mitad de los poco más de mil habitantes, y detestado por el resto.

El 1955, antes del golpe que derrocó a Perón, empezó a correr el rumor de que los antiperonistas locales lo primero que harían sería destruir esa escultura, arrancarla de su emplazamiento en el centro del pueblo para arrastrarla con una camioneta hasta su total destrucción.

Bettina, que es quien recuerda el suceso y creció en una casa peronista de esa localidad, dice que esta parte de la historia la recuerda de oídas, y que a veces los relatos no coincidían exactamente, pero era básicamente por un detalle: el lugar en el que los peronistas de Cojudo Muerto decidieron adelantarse a lo que presumían sería la ofensa al busto que homenajeaba a esa mujer que amaban todos ellos: fueron una noche, levantaron ellos mismos el busto de Evita y lo llevaron con el sigilo de la noche al campo de uno de ellos, de la familia Cartechini, uno de cuyos miembros era el fotógrafo social del pueblo, que había retratado cumpleaños, homenajes y casamientos.

Las versiones difieren en el lugar preciso en el que fue ocultado para su preservación: algunos dicen que fue en el interior de una tapera, otros que fue a pura intemperie. Metieron la escultura en un tanque de agua con tapa, y lo enterraron para dejarlo a salvo de “los contra”, que en ese pueblo chico adelantaban la rabia con la que preparaban su venganza contra la mujer amada por la otra mitad de los vecinos. En lo que coinciden es en que midieron con exactitud los pasos que había entre el lugar en el que aquella noche enterraron la cisterna que contenía el busto, y una tranquera que llegaba hasta la calle, para esperar los tiempos históricos que les permitieran volver por él para desenterrarlo y emplazarlo donde lo vieran todos.

De modo que un día de 1955 el golpe se produjo, pero en la plaza, cuando los antiperonistas fueron a derribar el busto, quedaba solamente el pedestal. Durante los años que duró la proscripción, el dato de la ubicación real del busto -la cantidad de pasos desde el sitio elegido y la tranquera-, fue un secreto colectivo que fue guardado y transmitido de padres a hijos para cuando llegara el momento de que el busto de Evita pudiera volver a su lugar original. Adentro del tanque de agua, junto al busto, habían guardado además libros, trofeos, símbolos peronistas que aquellos vecinos rurales habían decidido también poner a salvo.

Bettina, cuya familia participó de la puesta a salvo del busto, cuenta que habían pasado los años y que hubo arados, lluvias, movimiento de alambrados en aquel campo, y poco a poco el secreto del lugar preciso fue quedando en un círculo cada vez más pequeño de peronistas locales.

En l983 no se animaron, decidieron esperar un poco más, estar seguros de que la democracia finalmente no sería pasajera. Fue en l987 cuando se produjo “el desentierro”, palabra que en Cojudo Muerto remite directamente a aquel día. Bettina tenía entonces 15 años, y ese día nunca se le fue de la memoria. “Fue uno de los momentos más mágicos de mi vida”, dice. Porque todo era
incertidumbre después de tanto tiempo, porque eran pocos y ya eran viejos los que habían participado de aquella ceremonia nocturna en la que el busto había sido enterrado en una fosa, y luego tapado con tierra sobre la que nada, ninguna señal ni piedra ni montículo servía para indicarles dónde estaba.

La memoria prodigiosa y militante de los vecinos sobrevivientes mantuvo en vilo a medio pueblo, que se reunió en el campo de los Cartechini. Para todos, aquel fue “el día del desentierro”: eran dos las dudas que tenían los que concurrieron a esa cita. Una, si aquella medición de los pasos entre el lugar indicado y la tranquera no se habría ido deformando con el tiempo, es decir, si lo hallarían. Y otra, si el tanque de agua en el que lo habían colocado habría resistido todos esos años para preservar el busto. Los atormentaba la idea de que aquella cisterna no hubiese sido suficiente para resguardar la belleza con la que la recordaban.

Más de un centenar de personas del pueblo chico estaba presente aquel día, hasta el candidato a intendente. Hubo una primera explosión de alegría cuando después de cavar en el lugar que indicaban las cuentas de pasos tomados por los más viejos, fue finalmente hallada la cisterna que contenía los tesoros preservados. La segunda salva de gritos de alegría fue cuando el busto de Evita resurgió intacto, sin un solo rasguño, apenas sucio por la tierra que lo había protegido.

Todos lloraban mirándola. “Los hombres rudos, de campo, esos hombres que a mí a los 15 años me parecían tan secos, tan distantes, todos lloraban, se sonaban los mocos, se abrazaban, mirándola a ella, blanca y perfecta. Imaginate, era una misión cumplida”, narra Bettina.

Fue un día histórico en ese pueblo llamado Coronel Martínez de Hoz. El busto fue prolijamente limpiado y luego quedó a resguardo en la casa de los Cartechini, a la espera del momento de tener todo listo para volver a colocarlo en la plaza Eva Perón, en el kilómetro 322, a dos kilómetros de la estación de tren.

Lo hicieron poco después, y hoy ella sigue allí, intacta y blanca en su mármol, después del cobijo que le dieron los que la amaban tanto y tan fuerte que guardaron durante décadas ese secreto. (Sandra Russo, Página 12, 27/3/2021)

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"EVITA" POR EDUARDO GALEANO

Parece una flaquita del montón, paliducha, desteñida, ni fea ni linda, que usa ropa de segunda mano y repite sin chistar las rutinas de la pobreza. Como todas vive prendida a los novelones de la radio, los domingos va al cine y sueña con ser Norma Shearer y todas las tardecitas, en la estación del pueblo, mira pasar el tren hacia Buenos Aires. Pero Eva Duarte está harta. Ha cumplido quince años y está harta: trepa al tren y se larga.

Esta chiquilina no tiene nada. No tiene padre ni dinero; no es dueña de ninguna cosa. Ni siquiera tiene una memoria que la ayude. Desde que nació en el pueblo de Los Toldos, hija de madre soltera, fue condenada a la humillación, y ahora es una nadie entre los miles de nadies que los trenes vuelcan cada día sobre Buenos Aires, multitud de provincianos de pelo chuzo y piel morena, obreros y sirvientas que entran en la boca de la ciudad y son por ella devorados: durante la semana Buenos Aires los mastica y los domingos escupe los pedazos.

A los pies de las altas cumbres de cemento, Evita se paraliza. El pánico no la deja hacer otra cosa que estrujarse las manos, rojas de frío, y llorar. Después se traga las lágrimas, aprieta los dientes, agarra fuerte la valija de cartón y se hunde en la ciudad.

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QUE ES SER PERONISTA

Yo quiero seguir siendo pájaro suelto en el bosque inmenso.
Me gusta la libertad como le gusta al pueblo, y en eso como en ninguna otra cosa me reconozco pueblo.
No importa que ladren.
Cada vez que ellos ladran nosotros triunfamos.
¡Lo malo sería que nos aplaudiesen! En esto muchas veces se ve todavía que algunos de los nuestros conservan viejos prejuicios.
Suelen decir por ejemplo:
No se dan cuenta de que aquí, en nuestro país, decir “oposición" significa todavía decir "oligarquía"... Y eso vale como si dijésemos "enemigos del pueblo".
Si ellos están de acuerdo, ¡cuidado!, con eso no debe estar de acuerdo el pueblo.
Desearía que cada peronista se grabase este concepto en lo más íntimo del alma; porque eso es fundamental para el movimiento.
¡Nada de la oligarquía puede ser bueno!
No digo que puede haber algún "oligarca" que haga alguna cosa buena... Es difícil que eso ocurra, pero si ocurriera creo que sería por equivocación. ¡Convendría avisarle que se está haciendo peronista!
Y conste que cuando hablo de oligarquía me refiero a todos los que en 1946 se opusieron a Perón: conservadores, radicales, socialistas y comunistas. Todos votaron por la Argentina del viejo régimen oligárquico, entregador y vendepatria.
¡De ese pecado no se redimirán jamás!

“El peronismo será revolucionario o no será nada”

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CUANDO UNA MUJER DE AMÉRICA LEVANTA LA VOZ…

"En medio de este mundo lleno de sombras en que se levanta esta voz justicialista que es el peronismo, pareciera que la palabra justicialista asusta a muchos hombres que levantan tribunas como defensores del pueblo, mucho más que el comunismo. Yo pensaba en estos días, en una conferencia que me tocó presidir, si el mundo querrá de verdad la felicidad de la humanidad o sólo aspira a hacerle la jugada un poco carnavalesca y sangrienta de utilizar la bandera del bien para satisfacer intereses mezquinos y subalternos. Nosotros tenemos que pensar, y llamar un poco a la reflexión a la humanidad, sobre todo a los hombres que tienen la responsabilidad de dirigir a los pueblos. A mi juicio el carnaval no dura más que tres días al año, y por lo tanto, es necesario que nos quitemos la careta y que miremos bien la realidad, no cerrando los ojos a ella, y que la veamos con los ojos con que la ve Perón, con los ojos del amor, de la solidaridad y de la fraternidad, que es lo único que puede construir una humanidad feliz. Para eso es necesario que no repitamos la sangrienta payasada que le han hecho los "defensores" del pueblo a los trabajadores. Por ejemplo, durante 30 años se han erigido en defensores de ellos y han estado siguiendo a un capitalismo cruento, sin patria ni bandera; cuando una mujer de América levanta la voz para decir la palabra justicialista, se escandalizan como si hubieran pronunciado la peor de las ofensas que se pueda decir. "

El peronismo será revolucionario o no será nada.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE SU “RESENTIMIENTO SOCIAL”

Dicen que soy una "resentida social".
Y tienen razón mis "súper críticos". Soy una resentida social. Pero mi resentimiento no es el que ellos creen.

Ellos creen que se llega al resentimiento únicamente por el camino del odio... Yo he llegado a ese mismo lugar por el camino del amor.
Y no es un juego de palabras. No.

Yo lucho contra todo privilegio de poder o de dinero. Vale decir contra toda oligarquía, no porque la oligarquía me haya tratado mal alguna vez.
... ¡Por el contrario! Hasta llegar al lugar que ocupo en el movimiento Peronista yo no le debía más que "atenciones". Incluso algún grupo representativo de damas oligarcas me invitó a integrar sus altos círculos.

Mi "resentimiento social" no me viene de ningún odio. Sino del amor: del amor por mi pueblo cuyo dolor ha abierto para siempre las puertas de mi corazón.

Además yo he sido siempre desordenada en mi manera de hacer las cosas; me gusta el "desorden" como si el desorden fuese mi medio normal de vida.

Creo que nací para la Revolución.

He vivido siempre en libertad. Como los pájaros, siempre me gustó el aire libre del bosque. Ni siquiera he podido tolerar esa cierta esclavitud que es la vida en la casa paterna, o la vida en el pueblo natal... Muy temprano en mi vida dejé mi pueblo y mi hogar, y desde entonces siempre he sido libre. He querido vivir por mi cuenta y he vivido por mi cuenta. (“La razón de mi vida”)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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A PROPÓSITO DE LA POBREZA 2

(…) “Los desprevenidos visitantes que pasean por allí verán ranchos de paja y barro, casillas de latón, algunas macetas de flores y algunas plantas, oirán algún canto más o menos alegre, el bullicio de los chicos jugando en los baldíos... y acaso se les ocurrirá pensar que todo eso es poético y tal vez romántico.

… frecuentemente he oído decir que se trata de barrios "pintorescos".
Y esto me ha parecido la expresión más sórdida y perversa del egoísmo de los ricos.

¡Pintoresco es para ellos que hombres y mujeres, ancianos y niños, familias enteras deban habitar unas viviendas peores que los sepulcros de cualquier rico, medianamente rico!

Ellos no ven jamás, por ejemplo, qué ocurre allí cuando llega la noche.

Allí donde cuando hay cama no suele haber colchones, o viceversa; o ¡dónde simplemente hay una sola cama para todos...! ¡y todos suelen ser siete u ocho o más personas: padres, hijos, abuelos...!

Los pisos de los ranchos, casillas y conventillos suelen ser de tierra limpia.

¡Por los techos suelen filtrarse la lluvia y el frío...! ¡No solamente la luz de las estrellas, que esto sería lo poético y lo romántico!

Allí nacen los hijos y con ellos se agrega a la familia un problema que empieza a crecer.

Los ricos todavía creen que cada hijo trae, según un viejo proverbio, su pan debajo del brazo; y que donde comen tres bocas hay también para cuatro. ¡Cómo se ve que nunca han visto de cerca a la pobreza!

El mundo tiene riqueza disponible como para que todos los hombres sean ricos.

Cuando se haga justicia no habrá ningún pobre, por lo menos entre quienes no quieren serlo...

¡Por eso soy justicialista...!

Por eso no tengo miedo de que los niños de mis hogares se acostumbren a vivir como ricos, con tal de que conserven el alma que trajeron: ¡alma de pobres, humilde y limpia, sencilla y alegre…!” (La razón de mi vida)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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A PROPÓSITO DE LA POBREZA 1

“Para ver la pobreza y la miseria no basta con asomarse y mirarla. La pobreza y la miseria no se dejan ver así tan fácilmente en toda la magnitud de su dolor porque aun en la más triste situación de necesidad el hombre y más todavía la mujer saben imaginárselas para disimular, un poco al menos, su propio espectáculo.
Por eso cuando los ricos se acercan a esas colmenas de arquitectura baja que son los barrios pobres con que las grandes ciudades se derraman en el campo por lo general, no ven bien...
Un poco es la subconsciencia culpable que no los quiere dejar ver bien y a fondo la realidad total.
Y otro poco es por aquello que dije de la misma pobreza que se esconde.
Los desprevenidos visitantes que pasean por allí verán ranchos de paja y barro, casillas de latón, algunas macetas de flores y algunas plantas, oirán algún canto más o menos alegre, el bullicio de los chicos jugando en los baldíos... y acaso se les ocurrirá pensar que todo eso es poético y tal vez romántico.
Por lo menos frecuentemente he oído decir que se trata de barrios "pintorescos".
Y esto me ha parecido la expresión más sórdida y perversa del egoísmo de los ricos.
¡Pintoresco es para ellos que hombres y mujeres, ancianos y niños, familias enteras deban habitar unas viviendas peores que los sepulcros de cualquier rico, medianamente rico!
Ellos no ven jamás, por ejemplo, qué ocurre allí cuando llega la noche.
Allí donde cuando hay cama no suele haber colchones, o viceversa; o ¡donde simplemente hay una sola cama para todos...! ¡y todos suelen ser siete u ocho o más personas: padres, hijos, abuelos...!”

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE CUANDO SE ESTÁ HACIENDO UNA OBRA DE AMOR

"Yo me esfuerzo todos los días por eliminar de mi alma toda actitud sentimental frente a los que me piden.
No quiero tener vergüenza de mí ante ellos. Voy a mi trabajo cumpliendo mi deber y a dar satisfacción a la justicia.
Nada de lirismo ni de charlatanerías, ni de comedias, nada de poses ni de romances.
Ni cuando entro en contacto con los más necesitados podrá decir nadie que juego a la dama caritativa que abandona su bienestar por un momento para figurarse que cumple una obra de misericordia.
Del mismo Perón, que siempre suele decir: "el amor es lo único que construye" he aprendido lo que es una obra de amor y cómo debe cumplirse.
El amor no es -según la lección que yo aprendí- ni sentimentalería romántica, ni pretexto literario.
El amor es darse; y "darse" es dar la propia vida.
Mientras no se da la propia vida cualquier cosa que uno dé es justicia.
CUANDO SE EMPIEZA A DAR LA PROPIA VIDA, ENTONCES RECIÉN SE ESTÁ HACIENDO UNA OBRA DE AMOR."

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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EL PENSAMIENTO VIVO DE EVITA SOBRE EL LLANTO DE LOS POBRES

“Es mentira de los ricos eso de que los pobres no tienen sensibilidad.
Yo he oído muchas veces en boca de "gente bien", como ellos suelen llamarse a sí mismos, cosas como estas:

- No se aflija tanto por sus "descamisados". Esa "clase de gente" no tiene nuestra sensibilidad. No se dan cuenta de lo que les pasa. ¡Y tal vez no convenga del todo que se den cuenta!

Yo no encuentro ningún argumento razonable para refutar esa mentira injusta.
No puedo hacer otra cosa que decirles:
Es mentira. Mentiras que inventaron ustedes los ricos para quedarse tranquilos. ¡Pero es mentira!

Si me preguntasen por qué, yo tendría solamente algo que decirles, muy poca cosa. Sería esto:
¡Yo he visto llorar a los humildes y no de dolor, que de dolor lloran hasta los animales! ¡Y los he visto llorar por agradecimiento!
¡Y por agradecimiento, por agradecimiento sí que no saben llorar los ricos!” (En La Razón de mi Vida)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE EL PADECIMIENTO DE LOS POBRES

“Los pisos de los ranchos, casillas y conventillos suelen ser de tierra limpia.
¡Por los techos suelen filtrarse la lluvia y el frío...! ¡No solamente la luz de las estrellas, que esto sería lo poético y lo romántico!
Allí nacen los hijos y con ellos se agrega a la familia un problema que empieza a crecer.
Los ricos todavía creen que cada hijo trae, según un viejo proverbio, su pan debajo del brazo; y que donde comen tres bocas hay también para cuatro. ¡Cómo se ve que nunca han visto de cerca la pobreza!
Y todo eso todavía es felicidad cuando nadie en la familia está enfermo; que cuando esto ocurre entonces el calvario llega a los más amargos extremos.
Entonces la angustia de los padres, si el enfermo es un hijo, por ejemplo, no tiene límites.
Yo los he visto andar por las calles, cargando con el hijo en los brazos, buscando médico, farmacia, hospital, cualquier cosa; porque si los servicios de la asistencia pública se atrevían a meterse en esos laberintos de covachas que son los barrios "pintorescos".
Yo también los he visto volver a casa con el hijo muerto entre los brazos para dejarlo allí sobre una mesa y salir luego a buscar un ataúd como antes buscaron médico y remedios: desesperadamente.
Los ricos suelen decir:
- No tienen sensibilidad, ¿no ve que ni siquiera lloran cuando se les muere un hijo?
Y no se dan cuenta que tal vez ellos, los ricos, los que todo lo tienen, les han quitado a los pobres hasta el derecho de llorar.” (La Razón de mi Vida)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE SECTARISMOS Y PRIVILEGIOS

“Soy sectaria, sí. No lo niego; y ya lo he dicho.
Pero ¿podrá negar alguien ese derecho? ¿Podrá negarse a los trabajadores el humilde privilegio de que yo esté más con ellos que con sus patrones?
Si cuando yo busqué amparo en mi amargo calvario de 1945, ellos, solamente ellos, me abrieron las puertas y me tendieron una mano amiga.
Mi sectarismo es además un desagravio y una reparación.
Durante un siglo los privilegiados fueron los explotadores de la clase obrera.

¡Hace falta que eso sea equilibrado con otro siglo en que los privilegiados sean los trabajadores!”

(de "El peronismo será revolucionario o no será nada")

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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AL CONMEMORAR SU NACIMIENTO NUESTRO HOMENAJE DISCEPOLEANO

SIMPLEMENTE EVITA

Nació mujer, nació pobre, nació bastarda.
Tuvo todo en contra para ser humillada por los poderosos, para ser despreciada, ignorada, para no ser nadie, porque ¿qué futuro se le podía pronosticar?

Vivió apenas 33 años y su vida pública fue tan solo de 7 años. Ese tiempo le alcanzó y le sobró para convertirse en "Esa Mujer", como la nombró genialmente Rodolfo Walsh

Su figura fue tan trascendente en nuestra historia que no hace falta decir su nombre para saber que se trata de ella.
"Prefiero ser Evita a ser la mujer del Presidente de la República, si ese Evita sirve para algo a los descamisados de mi Patria...", dijo alguna vez.

Pasional, incendiaria, incansable en la lucha.
Simplemente ella, simplemente Evita.

La maldijeron los oligarcas y las oligarcas, le dijeron puta y viva el cáncer.
Ella, sólo les dijo que olían a bosta y eso los definió para siempre.

La amaron los trabajadores, las mujeres humildes, los niños y los ancianos.
¡Y la siguen amando!
¡La seguimos amando!

Evita, un nombre que es mucho más que el nombre que identifica a una mujer.
Porque decir Evita es decir amor, entrega, lucha, sacrificio.
Decir Evita es decir pueblo, trabajadores, derechos.
Decir Evita es decir libertad, soberanía.

Es decir millones de banderas a la victoria.
Es decir que ahora y siempre vive y vivirá en nosotros.
Es tan sencillo nombrarla y tan emocionante decir su nombre
¡Evita!...
¡SIMPLEMENTE EVITA!

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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“EVITA” por Eduardo Galeano

Parece una flaquita del montón, paliducha, desteñida, ni fea ni linda, que usa ropa de segunda mano y repite sin chistar las rutinas de la pobreza. Como todas vive prendida a los novelones de la radio, los domingos va al cine y sueña con ser Norma Shearer y todas las tardecitas, en la estación del pueblo, mira pasar el tren hacia Buenos Aires. Pero Eva Duarte está harta. Ha cumplido quince años y está harta: trepa al tren y se larga.

Esta chiquilina no tiene nada. No tiene padre ni dinero; no es dueña de ninguna cosa. Ni siquiera tiene una memoria que la ayude. Desde que nació en el pueblo de Los Toldos, hija de madre soltera, fue condenada a la humillación, y ahora es una nadie entre los miles de nadies que los trenes vuelcan cada día sobre Buenos Aires, multitud de provincianos de pelo chuzo y piel morena, obreros y sirvientas que entran en la boca de la ciudad y son por ella devorados: durante la semana Buenos Aires los mastica y los domingos escupe los pedazos.

A los pies de las altas cumbres de cemento, Evita se paraliza. El pánico no la deja hacer otra cosas que estrujarse las manos, rojas de frío, y llorar. Después se traga las lágrimas, aprieta los dientes, agarra fuerte la valija de cartón y se hunde en la ciudad.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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EL PENSAMIENTO VIVO DE EVITA SOBRE LA HORA DE LA MUJER

“Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad. Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar. Ha llegado la hora de la mujer argentina, íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer compañera ocasional y colaboradora ínfima. Ha llegado, en síntesis, la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje social, y ha muerto la hora de la mujer relegada a la más precaria tangencia con el verdadero mundo dinámico de la vida moderna.”

12 de marzo de 1947

 

HISTORIA DE LA FOTO MÁS FAMOSA DE EVITA
Matías Méndez cuenta cómo se gestó la imagen más icónica de Evita, tomada por su abuelo, Pinélides Fusco, en La Nación

Es la primavera de 1948 y en la quinta San Vicente un reducido grupo de personas que no llega a los dedos de una mano será cómplice del nacimiento de la imagen icónica de la política Argentina del siglo XX. Con la misma potencia visual del retrato que Alberto Korda hizo del Che Guevara, Pinélides Aristóbulo Fusco imprimió en la película de su cámara a una Evita única. Así como detrás de cada persona hay una historia para ser revelada, cada fotografía tiene una génesis por descubrir.

Esta imagen la tiene. Me la refirió mi tío abuelo, Ricardo Ibarren, (al que simplemente llamamos Bochi) una tarde en la que interrumpí su tarea en una oficina de la zona del Congreso, para convocarlo a recordar a mi abuelo Pinucho; Fusco, el fotógrafo de Perón. Fue una larga charla viendo fotos, hasta que llegó el momento de tomar el retrato. La imagen de Esa Mujer. Fue él, quién me confirmó que esa serie de unas veinte fotos se habían hecho el mismo día y para la misma cobertura.

Y fue él porque ese día estuvo. Con pantalones cortos como correspondía a un pibe de 15 años en esa época, Bochi llegó junto al fotógrafo en un auto que Fusco manejó desde su departamento hasta la quinta. Tío y sobrino ingresaron y en las escaleras que minutos después Fusco inmortalizará con el matrimonio más poderoso de la Argentina junto a su caniche, Perón los está esperando. El fotógrafo estacionó y es el propio Presidente el que se acerca a ayudarlo a descargar los bolsos, trípodes, cámaras y luces que usará.

El adolescente Bochi quedó enmudecido cuándo vio al presidente que en su casa socialista denostaban. Fue en ese momento cuándo advirtió que su tío se codeaba con el Presidente de la Nación y su esposa. "Fusquito", los recibió el General. Él, que llegó hasta ahí para ser el asistente del fotógrafo, que tenía el rol de sostener los flashes o cargar los bártulos que Fusco trasladaba como si fuesen los canastos de una mudanza, miraba como Perón tomaba en sus manos los bolsos y caminaba tres metros delante suyo.

¿Pero por qué Fusco tuvo que ir a fotografiar a Eva y Perón? Hasta el día de hoy conviven en la familia (mi familia) dos versiones que juzgo coincidentes: según mi tío, su padre estuvo ese día porque vinieron al país un grupo de periodistas brasileños a entrevistar al matrimonio y como no enviaron un fotógrafo, el medio contrató a Fusco.

Cuándo las fotos se publicaron, Evita las vio y pidió que lo incorporen al equipo de fotógrafos de Presidencia.

Bochi, el único testigo de esa jornada, sostiene una versión diferente pero en algunos aspectos similar. Un hijo de Getulio Vargas llegó de Brasil para hacer una entrevista íntima con los líderes del movimiento y como vino sin fotógrafo y Fusco ya formaba parte del staff de reporteros gráficos que lideraba Emilio Abras a la orden del secretario de Información Pública, Raúl Apold, el abuelo fue designado para hacer esa cobertura. Sea como fuere, en el archivo de fotografías que mi abuelo escondió durante décadas en la curtiembre de su hermano, hay dos decenas de esa tarde en San Vicente.

El fotógrafo tomó la iniciativa y le pidió a Eva que pose con una flores, que se acerque a una ventana y hasta que se siente al piano. Ella puso sus manos sobre las teclas y se rió con ganas junto al presidente.

En un momento, el General se dirigió hacia su heladera para tomar algo fresco y el fotógrafo tomó su cámara y apuntó, pero Perón lo detuvo: "Tu abuelo lo mira como preguntándole por qué y Perón le dice 'esta heladera es una General Electric y yo debería tener una Siam'; que eran las primeras heladeras argentinas. Eso yo siempre me lo acordé, nunca me lo pude olvidar", me cuenta Bochi setenta años después.

El escenario fotográfico se trasladó al jardín. El telón de fondo es el cielo y ahí quedan solos, ella y Fusco. Los ojos y el lente no se cruzan. En el instante preciso disparó y en menos de un segundo consiguió la foto más famosa de Evita. Con el fondo de un cielo infinito, sonríe con dientes blancos y perfectos. No mira a cámara.

O, mejor dicho, el fotógrafo no la tomó de frente porque sabe que en ese paso en falso se pierde lo que está buscando. No hay una mirada frontal porque el fotógrafo consideraba que cuando eso ocurre se pierde la espontaneidad de la imagen. Quiso tener su imagen como al pasar, como si no estuviera ahí, congela ese momento sin tener consciencia de lo que esa imagen significaría, de cómo se multiplicaría hasta el infinito. No hay en él aspiración de eternidad, ni siquiera se siente el artista que ya es, se percibe a sí mismo apenas como un intermediario entre ella que mira al futuro y un pueblo que comienza a adorarla.

Es una Evita distinta a la que el peronismo prefería mostrar en su comunicación oficial. No es la de los vestidos largos, el pelo recogido y los aros con brillantes. Luce una camisa sencilla y está abrigada con un saco que le sobra por todos lados. Los botones son grandes y resaltan en ese plano corto. Es una imagen que, como dice la investigadora Cora Gamarkic, no será parte de la imagen del gobierno o del Partido hasta los 70, cuándo fue apropiada por la militancia revolucionaria peronista como una bandera.

Sin embargo esa foto será tapa de Mundo Peronista, la revista que era un "órgano de adoctrinamiento y difusión de la Escuela Superior Peronista" que se publicó entre julio de 1951 y septiembre de 1955. Tampoco es la foto en blanco y negro que hizo Fusco, alguien eligió colorear la imagen para llevarla a la portada en enero de 1952, cuatro años después de haber sido tomada.

Algunas de esas fotos también se publicaron en la revista Mundo Agrario después de la muerte de Eva. En el número 39 que salió en el mes de agosto de 1952, la nota lleva como título "Su gran pasión por la Patria la hizo interesar en los problemas de la tierra" y en el margen izquierdo de la página par aparece la foto de Eva y Perón con un caniche en la puerta de San Vicente. "Unos días tranquilos en la vida de la dinámica Dama de la Esperanza, días dichosos al lado del esposo admirado, por quién ella penetró en el corazón del pueblo argentino", dice el epígrafe de la foto.

De esa jornada en San Vicente, son algunas de las pocas imágenes que existen de Evita con el pelo suelto y largo, incluso una en la que se está peinando mirando al espejo. El fotógrafo elige el ángulo exacto para que en el centro quede la sonrisa de ella en el espejo.

Es posible conjeturar que una vez que guardó todos sus materiales en el auto y encaró hacia su departamento para comenzar a revelar, Fusco haya sentido lo mismo que el protagonista del cuento de Rodolfo Walsh: esa mujer es mía

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SOBRE EL IMPERIALISMO

“¡Los imperialismos ! A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Yo lo he visto de cerca en sus miserias y en sus crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las  garras de su rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia. Se proclama defensor de la libertad mientras va encadenando a todos los pueblos que de buena o de mala fe tienen que aceptar sus inapelables exigencias.”

“Mi mensaje”

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QUÉ ES SER UN DESCAMISADO

“Para mí, descamisado es el que se siente pueblo. Lo importante es eso; que se sienta pueblo y ame y sufra y goce como pueblo, aunque no vista como pueblo, que esto es lo accidental.

Un oligarca venido a menos podrá ser materialmente descamisado pero no será un descamisado auténtico.
(…)
Para mí, los obreros son por eso, en primer lugar, descamisados: ellos estuvieron todos en la Plaza de Mayo aquella noche. Muchos estuvieron materialmente; todos estuvieron espiritualmente presentes.
No todos los descamisados son obreros, pero, para mí, todo obrero es un descamisado; y yo no olvidaré jamás que a cada descamisado le debo un poco de la vida de Perón.

En segundo lugar, ellos son parte integrante del pueblo; de ese pueblo cuya causa ganó mi corazón desde hace muchos años.

Y en tercer lugar, son las fuerzas poderosas que sostienen el andamiaje sobre cuyo esqueleto se levanta el edificio mismo de la Revolución.

El movimiento Peronista no podría definirse sin ellos.”

 

SOBRE LOS ASILOS, LOS HOGARES Y LA RIQUEZA

“Todo en la vieja ‘obra social’ que nos precedió fue así: frío, sórdido, mezquino y egoísta (…) A mí me ha tocado el honor de destruir con mi obra algunos de esos viejos conceptos. Por eso mis ‘hogares’ son generosamente ricos… más aún, quiero excederme en esto. Quiero que sean lujosos. Precisamente porque un siglo de asilos miserables no se puede borrar sino con otro siglo de hogares ‘excesivamente lujosos’. Sí. Excesivamente lujosos. No importa que algunas ‘visitas de compromiso’ se rasguen las vestiduras y aún con buenas palabras me digan: -¿Por qué tanto lujo? O me pregunten ingenuamente: -¿No tiene miedo de que al salir de ahí estos ‘descamisados’ se conviertan en ‘inadaptados sociales’? No, no tengo miedo. Por el contrario, yo deseo que se acostumbren a vivir como ricos… que se sientan dignos de vivir en la mayor riqueza… Al fin de cuentas, todos tienen derecho a ser ricos en esta tierra argentina… y en cualquier parte del mundo”.

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EL DÍA DEL AMOR Y LA PAZ LLEGARÁ CUANDO...

“No puede haber Amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber Amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad. El día del amor y de la paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los explotadores y de los privilegiados...”

 

DISCURSOS DE EVITA
TEXTO COMPLETO DEL  DÍA 17 DE OCTUBRE DE 1949 (de enorme actualidad):

Mis queridos descamisados de ayer y de hoy, mañana y de siempre: A todos ustedes, que comprendieron en la hora decisiva que peligraba el destino de la Patria y jugaron su vida para que triunfara la justicia, a ustedes, que rescataron al coronel Perón de las garras del odio y con amor encendieron el impulso y alientan todavía su fuerza aglutinante que transformó la Patria con asombro del mundo

Es el amor de ustedes el que floreció en el rescate hace cuatro años. Hace cuatro años desde este mismo balcón, bajo este mismo pedazo de cielo y frente a esta misma multitud del pueblo, se consagró un hombre, nuestro querido Coronel Perón.

Hoy, y por siempre sea, vuelve a vivirse la jornada gloriosa, que queda incorporada a la historia de la Patria como clásica definición de la argentinidad. Hace cuatro años esta histórica plaza se reencontraba en sus ansias de justicia, en sus anhelos de bienestar, en su firme determinación de libertad. Hace cuatro años, mis queridos descamisados, se reencarnaba el grito del Cabildo, con sostén de pueblo, al amparo de una voluntad también firme, que es la voluntad de nuestro pueblo argentino. Desde estos mismos balcones, el líder asomaba como un sol, rescatado por el pueblo y para el pueblo, sin más armas que sus queridos descamisados de la Patria, retemplados en el trabajo.

Este es el origen puro de nuestro Líder. Es necesario decirlo y destacarlo. No salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto del reparto de las prebendas. No supo, no sabe, ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades, sino por los caminos limpios de la justicia.

Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre. Esa es su partida de nacimiento.
Nació en los surcos, en las fábricas y en los talleres. Surge de lo más noble de la actividad nacional.

Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones también en el trabajo. El 17 de octubre, mis queridos descamisados, es una aspiración, es un canto hecho ya realidad.

Estamos en una obra que nada ni nadie podrán detener. Ya he tenido oportunidad de decir, ¡dentificada con el líder, que el peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente. Por eso es convicción y es fe. Por eso, también, no importan los rezagados del despertar nacional. Yo no deseo, no quiero para el peronismo, a los ciudadanos sin mística revolucionaria. Que no se incorporen, que queden rezagados, si no están convencidos. El que ingrese, que vuelque su cabeza y su corazón sin retaceos, para afrontar nuestras luchas, que siempre habrán de terminar en un glorioso 17 de Octubre. Pero en nuestro movimiento no tiene cabida el interés y el cálculo. Marchamos con la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días.

Peronismo es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la Patria.
Hace poco tiempo, para definir mi condición de peronista, expresé: Luchamos por la Independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera, por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas.

Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista.
Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su jefe, el General Perón.

Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria.
Esta es la definición del peronismo del 17 de Octubre de 1945, sin otro interés, sin otro cálculo, sin otra proyección que el bienestar de la Patria, traducido en el bienestar de los trabajadores en sus múltiples actividades.

Yo invito al pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre. Es la única, la auténtica, la definitiva revolución popular que se opera en nuestro pueblo. Una revolución histórica se justifica cuando sus causas sociales, políticas y económicas las determinan.

Y ahí está la justificación de la revolución histórica del 17 de Octubre. Fue determinada por causas sociales, políticas y económicas. En lo social, el abandono total de la justicia, con el enquistamiento de los privilegios y la explotación del trabajador. En lo político, con la sistematización del fraude en favor de los partidos que se turnaban en el Gobierno o se lo quitaban mutuamente según el menor o mayor apoyo de los intereses en juego y en lo económico, el entreguismo y la venta del país, surgidos de sus reyertas.
Contra ello, y para destruir ese estado de cosas, el pueblo rescató a su Líder y lo ubicó en este balcón el 17 de octubre de 1945.

Cumplo una obra eminentemente peronista, que se inspira en la doctrina del General Perón y tiene como fundamento y base los principios sociales que arrancan del 17 de octubre. Toda mi acción está dirigida a los trabajadores de la Patria y a interpretar el pensamiento y el sentimiento del General Perón, con quien trato de colaborar en su incansable labor en favor del pueblo que él tanto ama. No creo que mis actividades para mitigar el dolor de los necesitados puedan constituir un mérito. Por el contrario, lo interpreto como un deber de quien puede hacerlo.

Quiero ahora destacar la enorme satisfacción que me produce auscultar esta perfecta unidad entre el pueblo y el General Perón. Hecho nuevo que también tiene su origen en el 17 de octubre. Movidos, dinamizados por idénticos anhelos y las mismas aspiraciones, el pueblo y su Líder forman hoy una unidad indestructible, que consolidan y ensanchan el camino del  movimiento peronista.

De nada valdrá, entonces, el mezquino retaceo de los rezagados y los resentidos.
Felizmente para nosotros, en nuestra historia los luchadores siempre han sido los más, y los rezagados los menos. El pueblo, en todas sus etapas, marchó a la cabeza de las minorías acomodaticias y alcanzó sus objetivos comunes siempre que encontró un conductor capaz de señalarle los caminos y de unificar sus energías populares, evitando su dispersión. Y abandonó a los costados del sendero, como se abandona a lo inútil, a los cobardes incapaces de colaborar en la grandeza de la Patria. Sólo así fue posible nuestra Independencia, uniendo la consecuencia y la combatividad de los sectores más populares de la población a los anhelos y a la conciencia de los hombres de Mayo. Sólo así fue posible la epopeya de la guerra por la liberación de medio continente, cuando los gauchos, los descamisados, siguiendo la alta inspiración sanmartiniana llevaron la bandera de la libertad y autodeterminación a las playas del Pacífico. Y sólo así fue posible nuestra segunda y definitiva liberación, cuando los trabajadores argentinos, unidos en un solo bloque alrededor del Coronel Perón, proclamaron, en un día como hoy y en este histórico lugar, que sus viejos enemigos, la oligarquía y el imperialismo, ya no tenían nada que hacer en esta nueva Argentina, otra vez en marcha porque había encontrado su conductor.

Ya saben los descamisados que la bandera peronista no será jamás arriada. Los cientos de miles de corazones que hoy palpitan en esta plaza histórica, constituyen el símbolo de la lealtad. Por eso, con ese nombre, se ha denominado el 17 de Octubre “Día de la Lealtad” porque encarna la lealtad de un pueblo para con su Líder, día de la lealtad entre hermanos de una misma causa que marchan seguros de su fuerza y de su destino.

El 17 de Octubre, compañeros, ya está definitivamente incorporado a la historia de la Patria por voluntad soberana de su pueblo. Se cierra y comienza una nueva etapa de la vida argentina que transforma fundamentalmente su fisonomía social, política y económica.
Por eso, el Líder de los argentinos, nuestro glorioso General Perón, puede hoy afirmar, con razón y orgullo, al mundo entero, desde el Preámbulo de la Nueva Constitución Argentina, que formamos “una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.

Por eso todo el pueblo está de pie, observa, vigila y hace de la lealtad su culto, su ley y su bandera. Lealtad que hace temblar la plaza histórica en la noche del rescate; lealtad que se hará justicia con su propia mano el día de la traición; lealtad que sólo pueden sentir los que quieren a la Patria y no se venden al oro extranjero; lealtad de dos amigos que juntos forjaron el destino de la Patria y el fervor del pueblo que los sigue; lealtad de todo un pueblo que siente que en su alma no cabe la traición, y cuando la sospecha pasa como una sombra hay un solo grito:

“¡La vida por Perón!”

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SOBRE EL FANATISMO

“… Somos fanáticos de nuestros ideales para servir al pueblo y estar dispuestos a todo, incluso a morir. Es la gran fuerza de los pueblos, la única que no poseen sus enemigos, por ellos han suprimido del mundo todo lo que suena a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos, porque no tienen corazón y nosotros sí.”

 

 

SOBRE SU SIMPLE Y MAYOR DESEO

“Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi patria. Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera: De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita”

 

A PROPÓSITO DE LAS VERDADES Y LAS MENTIRAS

“… Muchas veces he tenido ante mis ojos, al mismo tiempo, como para compararlas frente a frente, la miseria de las grandezas y las grandezas de la miseria. Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas. Ahora conozco todas las verdades y todas las mentiras del mundo. Tengo que decirlas al pueblo de donde vine. Y tengo que decirlas a todos los pueblos engañados de la humanidad. A los trabajadores, a las mujeres, a los humildes descamisados de mi Patria y a todos los descamisados de la tierra y a la infinita raza de los pueblos como un mensaje de mi corazón.”

“Mi mensaje” – (El testamento político de Evita) - Publicado por: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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EL CAMINO DE MI PUEBLO

"Cuando elegí ser Evita, sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así. Nadie sino el pueblo me llama Evita. Solamente aprendieron a llamarme así los descamisados.
Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales e intelectuales que me visitan suelen llamarme 'Señora'; y algunos incluso me dicen públicamente 'Excelentísima' o 'Dignísima Señora' y, aun a veces, 'Señora Presidenta'. Ellos no ven en mí más que a Eva Perón. Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como Evita."
(La Razón de mi vida)

SU PENSAMIENTO Y SU AMOR AL PUEBLO

"Quiero hacer hasta el último día de mi vida la gran tarea de abrir horizontes y caminos a mis descamisados, a mis obreros, a mis mujeres. Yo sé que, como cualquier mujer de pueblo, tengo más fuerzas de las que aparento tener y más salud de la que creen los médicos que tengo. Tal vez un día, cuando yo me haya ido definitivamente, alguien dirá de mí lo que muchos hijos suelen decir, en el pueblo de sus madres cuando se van, también definitivamente: ¡Ahora recién nos damos cuenta que nos amaba tanto!"
(La Razón de mi vida)

PERONISTAS Y OLIGARCAS

“Decir "oposición" significa todavía decir "oligarquía"... Y eso vale como si dijésemos "enemigos del pueblo".
Si ellos están de acuerdo, ¡cuidado! Con eso no debe estar de acuerdo el pueblo.
Desearía que cada peronista se grabase este concepto en lo más íntimo del alma, porque eso es fundamental para el movimiento.
¡NADA DE LA OLIGARQUÍA PUEDE SER BUENO!
No digo que no puede haber algún "oligarca" que haga alguna cosa buena...Es difícil que eso ocurra, pero si ocurriera creo que sería por equivocación. ¡Convendría avisarle que se está haciendo peronista!”

La Razón de mi Vida -

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CUIDEN AL GENERAL

"Mis descamisados, yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y les digo que estoy segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con más fuerza y más amor, para luchar por este pueblo al que tanto amo, como lo amo a Perón... Pero si no llegara a estar por mi salud, cuiden al general, sigan fieles a Perón como hasta ahora, porque eso es estar con la Patria y con ustedes mismos..."
(17 de octubre de 1951)

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SOBRE PERÓN Y SU RELACIÓN CON LOS OPOSITORES

“Mucha gente del extranjero no entiende a veces que Perón sea tan absoluto en su decisión irrevocable de trabajar con su propio partido y que ataque siempre, aun a veces duramente, a sus adversarios.
Acostumbrados a la política de "colaboración" que en otros países es casi una costumbre, no se entiende nuestra división rotunda y terminante.
Muchos ignoran cuantas veces Perón invitó a sus enemigos a colaborar honradamente.
Yo sé que los llamó sinceramente. Pero yo también sé que los llamó sin ninguna esperanza.
Él los conoce antes que yo y aun más que yo. Son incapaces para la generosidad. No piensan más que en sí mismos.
La patria para ellos fue siempre un nombre… ¡el nombre de una mercadería que se vende al que pague más!”

La razón de mi vida - Publicado por: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

 

SOBRE EL ROL DE LA MUJER

"... La mujer del Presidente de la República, que os habla, no es más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando por la reivindicación de millones de mujeres injustamente pospuestas en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir, la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha maravillosa de su propio país. Esta debe ser nuestra meta...".

 

SOBRE LOS QUE TRAICIONAN

“Yo los he visto marearse por las alturas. Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores entre la inmensa masa de trabajadores de mi pueblo y de todos los pueblos. Hay que cuidarse de ellos: son los peores enemigos del pueblo porque han renegado de nuestra raza. Sufrieron con nosotros pero se olvidaron de nuestro dolor para gozar la vida sonriente que nosotros les dimos otorgándoles una jerarquía sindical. Conocieron el mundo de la mentira, de la riqueza, de la vanidad y en vez de pelear ante ellos por nosotros, por nuestra dura y amarga verdad, se entregaron. No volverán jamás, pero si alguna vez volviesen habría que sellarles la frente con el signo infamante de la traición.”

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SOBRE EL VIVIR CON EL PUEBLO

“Es lindo vivir con el pueblo. Sentirlo de cerca, sufrir con sus dolores y gozar con la simple alegría de su corazón. Pero nada de todo eso se puede si previamente no se ha decidido definitivamente encarnarse en el pueblo, hacerse una sola carne con él para que todo dolor y toda tristeza y angustia y toda alegría del pueblo sea lo mismo que si fuese nuestra. Eso es lo que yo hice, poco a poco en mi vida. Por eso el pueblo me alegra y me duele. Me alegra cuando lo veo feliz y cuando yo puedo añadir un poco de mi vida a su felicidad. Me duele cuando sufre. Cuando los hombres del pueblo o quienes tienen obligación de servirlo en vez de buscar la felicidad del pueblo lo traicionan.”

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TRES SIMPLES FRASES

“Por eso los venceremos. Ellos tienen dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas… pero no podrán ser nunca fanáticos… porque no tienen corazón. Nosotros sí.  Ellos no pueden ser idealistas porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia pero los ideales tienen su pedestal en el corazón”.

“Ya no quiero explicarles nada de mi vida ni de mis obras. No quiero recibir ya ningún elogio. Me tienen sin cuidado los odios y las alabanzas de los hombres que pertenecen a la raza de los explotadores. Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón”.

“No hay que tenerles miedo: la envidia de los sapos nunca pudo tapar el canto de los ruiseñores”.

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SOBRE EL SISTEMA EXPLOTADOR Y EL AMOR

“No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables.”

 

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