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ÚLTIMA PUBLICACIÓN

30 DE AGOSTO DE 1980 - 1.500.000 DE LIBROS QUEMADOS POR LA DICTADURA CÍVICO-MILITAR GENOCIDA

 

Í N D I C E

* FORJA: Creación en 1935 y los documentos * Todos eran subversivos * Decreto de proscripción del peronismo * Pablito
* Discurso de H.Chavez "NO AL ALCA" * Discurso de Fidel Castro en la Facultad de Derecho * Los Cardenales de La Forestal * La muerte del Chacho
* Las Santas Palabras durante la Dictadura * Editorial sobre la muerte de Rucci por Dardo Cabo en "El Descamisado" * La Verdadera Historia del "Tigre" Acosta * Carta de Artigas a Güemes
* Programas "La Falda" - "Huerta Grande" * Cuando la historia parece repetirse * Mensaje del Padre Camilo Torres * Documento de intelectuales encolumnados con Cristina Kirchner
* Debate Agustín Tosco - José Rucci * Historia de la Triple "A" y los grupos asociados * Los hermanos Velazquez, Isidro y Claudio * Las "olvidadas" mujeres fortineras
* Carta Pastoral de Monseñor Enrique Angelelli * Antecedentes de la "TRIPLE A" * Los rugbiers desaparecidos de "La Plata Rugby Club" * Creación de la "CGT de los Argentinos"
* El grito de Alcorta * Carta de Frei Betto a Ernesto "Che" Guevara * Burguesía Nacional o Burguesía Colonial * Entrevista a Leonardo Favio
* Milagro Sala dice lo que muchos no quieren oir * Los mil oficios de Clarín * Los leales pueden disentir... * Carta de Ernesto Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba
* Nacimiento y reproducción de la deuda externa * Entrevista a Graciela Daleo: "... que tuvimos una derrota no quiere decir que nos hayan vencido..." * Programa 1° de Mayo de la CGT de los Argentinos * Juana de América, "La Guerrillera de la Libertad"
* Germán Abdala, el Compañero * Anécdotas de aquel Mayo Revolucionario de 1810 * Firma del "Acuerdo de San Nicolás" * La Sociedad Rural apoya a la dictadura
* Un héroe "olvidado" del día que bombardearon Plaza de Mayo * Leonardo Favio: Una Sinfonía de Sentimientos * Las enrfermeras de Evita * "24 toneladas de fuego y memoria"
* Argentina: La política de los '70 * Testimonios de víctimas de Cavallo ("Señor de la Muerte") * Expropiación del "grupo Bemberg" * La realidad y los sueños de Fidel Castro
* 1.500.000 de libros quemados por la dictadura cívico-militar del '76 * Proyecto de Reforma Agraria presentado por Artigas * Sanción del Estatuto del Peón Rural * Crédito cooperativo, la historia de una resistencia al Fondo y a las dictaduras
* "Cordobazo" - Rodolfo Walsh 3/4/2021 * J.B. Alberdi: "Reacción contra el españolismo" * Cómo era y cómo funcionó la Agencia Clandestina ANCLA (23/4/2021) * El "Che" fue el mejor ministro de la Revolución Cubana
* Como fue la madrugada violenta que selló el destino de Haroldo Conti * "Las Veinte Verdades Peronistas" * Carta de Perón al Partido Justicialista con motivo del asesinato de Ernesto Guevara * Pacto Federal de 1831
* Memoria Verdad Justicia, 1976 - 24 de marzo - 2022, 46 años * Carta abierta de R.Walsh a la Junta Militar * Las cartas de la guerra de Malvinas * Que la deuda la paguen los que fugaron capitales - Curas en opción por los pobres
* Gaceta de Buenos Aires - Cómo era el primer periódico patrio que creó Mariano Moreno * 1980 - 1.500.000 libros quemados por la dictadura cívico-militar-eclesiástica genocida    
 
 

1980 - 1.500.000 LIBROS QUEMADOS POR LA DICTADURA CÍVICO-MILITAR GENOCIDA

“Los libros son tuyos, vení a buscarlos”, le dijo el capitán de navío Francisco Suárez Battan, interventor en la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), al jefe del Estado mayor general del Ejército Guillermo Suárez Mason. La invitación para proceder al retiro y destrucción de libros calificados de “subversivos” por la flamante Junta Militar se constituyó en el punto de partida para que se ordenara la quema de un millón y medio de ejemplares publicados por la editorial más importante de Hispanoamérica.

El 30 de agosto de 1980, la dictadura militar cumplió con un rito siniestro que es casi una obsesión de los totalitarismos: la quema de libros. En la mañana de ese día, en un terreno baldío de Sarandí, en la provincia de Buenos Aires, la Policía bonaerense al mando del general Ramón Camps los roció con nafta y quemó un millón y medio de ejemplares del Centro Editor de América Latina (Cedal), el sello fundado por Boris Spivacow, recordado por sus colecciones Capítulo, Historia del movimiento obrero, Biblioteca Política Argentina, Nueva Enciclopedia del Mundo Joven y Transformaciones, entre centenares de entregas en fascículos o volúmenes económicos. La profesora Amanda Toubes, directora de la colección La Enciclopedia del mundo joven, y Ricardo Figueira, director de las colecciones de la editorial, fueron testigos de la quema. También estaba presente Boris Spivacow, fundador del CEAL. Antes había sido el director de Eudeba, desde mediados de los años ‘50, y la transformó en la editorial universitaria más importante en lengua española hasta el 28 de julio de 1966, cuando en La Noche de los Bastones Largos, la editorial llegó a su fin gracias a la censura de Juan Carlos Onganía.

Esta quema no fue un hecho aislado sino más bien la culminación de una persecución que atacó muchas editoriales, entre ellas el allanamiento y clausura de Siglo XXI editores, y más tarde el encarcelamiento de los directivos, el cierre definitivo y la quema de libros de la editorial Constancio C. Vigil en Rosario y la desaparición de trabajadores editoriales como Graciela Mellibovsky (asistente de producción del CEAL), Pirí Lugones (correctora y traductora de Jorge Alvarez, Carlos Pérez Editor y Crisis) y tantos otros.

Esa pira bibliográfica, la más grande que perpetró la dictadura militar en Argentina ardió durante tres días seguidos.

Varios siglos atrás, el creador de la imprenta, Johannes Gutenberg, en referencia al poder de su invención, decía que había formado un ejército de veintiséis soldados de plomo, capaces de conquistar el mundo. El sentido y alcance de aquella frase fue entendido por todas las dictaduras del mundo que intentaron arrasar con la ideología disidente.

La quema de libros fue el último eslabón de la cadena represiva sobre la cultura. Tenía un fuerte mensaje intimidatorio dirigido a la comunidad e incluía la exposición pública de los libros secuestrados, el discurso de alguna autoridad castrense, la toma de fotografías antes y durante la quema, y la posterior publicidad de lo sucedido en diversos medios de comunicación

El genocidio, con su plan sistemático de exterminio de personas, tuvo su paralelo, salvando las distancias de su gravedad, con la ejecución de un plan de persecución y destrucción bibliográfica. Las listas negras de libros, los controles de las actividades de extensión de las bibliotecas, el seguimiento de los lectores y las quemas de libros eran prácticas recurrentes.

* * * * * * * * * *

VEINTICUATRO TONELADAS DE FUEGO Y MEMORIA”(Nota de Mempo Giardinelli en Página 12/ 26 de julio 2013)

Hoy, 26 de junio, hacen exactamente 33 años del día en que la dictadura ordenó quemar millones de libros del Centro Editor de América Latina.

Ese 26 de junio de 1980 está en la memoria más horrible de la Argentina y escribo esto pensando una vez más en todo el dolor que todavía nos deben.

Propongo recordar lo sucedido. Propongo que imaginemos aquel 26 de junio de aquel 1980. Día frío y gris, pero no llueve. La acción en Sarandí, partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. A corta distancia de lo que entonces se llamaba Capital Federal, vemos que de un gran depósito sobre las calles O’Higgins y Agüero (hoy Crisólogo Larralde) entran y salen camiones cargados de libros. Son veinticuatro toneladas de libros. En silencio, suboficiales, soldados y policías vacían lentamente el depósito bajo las escrutadoras severas miradas de oficiales del Ejército Argentino, algunos muy jóvenes.

El depósito –un amplio galpón– y todos los libros pertenecen a la conocida editorial Centro Editor de América Latina, una de las más prestigiosas y originales casas editoras de libros del país y el continente, fundada y dirigida por Boris Spivacow, un respetado matemático de 65 años, hijo de inmigrantes rusos. Entre 1958 y 1966 había sido gerente general de Eudeba (la Editorial de la Universidad de Buenos Aires) y la había colocado en el pináculo de la consideración pública por sus colecciones de extraordinaria calidad y cuidado a precios populares. Hasta que la tristemente célebre Noche de los Bastones Largos, el 29 de julio del ’66, junto con centenares de profesores e investigadores, Spivacow fue forzado a abandonar Eudeba y la universidad.

Inmediatamente empezó a soñar con una empresa independiente y autosuficiente. Y así, con toda la experiencia acumulada, fundó la editorial Centro Editor de América Latina, que llegó a convertirse en una de las más fuertes editoriales del continente, y sus colecciones fueron formadoras de ciudadanía y fuente de conocimiento en todas las disciplinas.

Las fuerzas armadas de la época tenían a Spivacow, como se decía entonces, “marcado”. La supervivencia casi milagrosa de la editorial durante los primeros años de la dictadura tenía, por lo tanto, los días contados. Y el final fue ese día, ese 26 de junio del año ’80, en que llegaron las tropas en sus camiones y empezaron a cargar libros, paquete por paquete, y en sucesivos viajes llevaron 24 toneladas de cultura y conocimiento desde el depósito de Agüero y O’Higgins hasta un baldío que había entonces a muy pocas cuadras, en la calle Ferré, entre Agüero y Lucena.

Allí, una vez descargados los libros –posiblemente un par de millones de ejemplares– un valiente oficial habrá dado la marcial y ceremoniosa orden de prenderles fuego. “Procedan”, habrá dicho con firmeza y yo imagino que sin inmutarse, sin culpa alguna, sin siquiera darse cuenta de la atrocidad que cometía en ese instante miserable.

Así se quemaron esos libros, aquel 26 de junio de 1980, y con ellos se quemaron años de saber, de cultura, de investigaciones, de sueños y ficciones y poesías. Y se quemó una parte esencial de la Argentina más hermosa, incinerada por la Argentina más horrenda y criminal.

El expediente judicial –informan ahora amigas y amigos que han guardado intacta la memoria de esa jornada ominosa– dice que aquel día estuvieron presentes allí algunas personas de la editorial: el fotógrafo Ricardo Figueiras, Amanda Toubes, Alejandro Nociletti, Hugo Corzo y el propio Boris Spivacow.

Me cuesta imaginarlos, ahora. Pero no los veo llorando sino concentrados y serios, dignos y elocuentes en su silencio atronador. Los veo observando con dolor a las bestias de uniforme que cumplían esa orden infame que algún oficial de alta graduación, algún oscuro dictador habría dispuesto en algún oscuro lugar del poder. Pero no veo que ninguno de ellos baje o desvíe la mirada. Como si supieran que algún día y en una democracia, aunque plena de imperfecciones, esos libros amados iban a renacer de entre las cenizas.

Y eso es lo que sucede hoy, 26 de junio de 2013 y en Democracia: amigos de la Biblioteca Nacional informan que hoy por la mañana se hará el primer acto simbólico en el mismo lugar de la quema, ahí en Sarandí. Lamento estar tan lejos, pero simbólicamente voy a hacer con mi hija una casita de libros en el jardín de nuestra casa. Y le voy a explicar cómo es que el fuego destruye todo, libros incluidos, pero nunca puede destruir los sentimientos, el saber y la memoria.

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GACETA DE BUENOS AIRES
CÓMO ERA EL PRIMER PERIÓDICO PATRIO QUE CREÓ MARIANO MORENO
A 212 años de su aparición repasamos la primera edición de la "Gazeta de Buenos Ayres", publicación que expresaba el ideario de los próceres de la Revolución de Mayo.
Con Moreno como editor principal e ideólogo, desde aquellas páginas aparecidas el 7 de junio de 1810 se apostaba a informar, comprometer y vislumbrar un futuro en libertad.

“¿Por qué se han ocultado a las Provincias sus medidas relativas a consolidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península?”. Los interrogantes corresponden a la nota que bajo el título “Orden de la Junta” abre el número 1 de la Gaceta de Buenos Aires, que el 7 de junio de 1810 se convirtió en el primer órgano de prensa de la Patria en ciernes.

Preguntar, interpelar, convocar a la acción. Un gesto de periodismo moderno y revolucionario en la América hispánica sometida a la censura y al absolutismo de la Corona Española. Y en la tapa de aquel primer número, apenas después de la fecha, una frase del historiador romano Cornelio Tácito para que no quedaran dudas: “…con la rara felicidad de los tiempos en los que pensar lo que quieras y decir lo que piensas está permitido”.

La Gaceta de Buenos Aires fue impulsada por Mariano Moreno y fundada por orden de la Primera Junta cinco días antes de su aparición: el 2 de junio de 1810. En el decreto que la creaba, el primer gobierno patrio fundaba su razón de ser en “el derecho que tiene el pueblo de saber la conducta de sus representantes”. Y se mantendría viva durante once años, cuando el 12 de septiembre de 1821 Bernardino Rivadavia la sustituiría por el Registro Oficial.

Esparcir las ideas

La redacción de la publicación fue encargada al vocal y sacerdote Manuel Alberti, aunque la mayoría de los textos resultaron escritos por Moreno, el principal ideólogo de la Revolución de Mayo. Al menos, hasta su renuncia a la Junta en diciembre de 1810. También participaron en el flamante medio Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Pedro Agrelo y Bernardo de Monteagudo, entre otros.

“Cuando se estableció la Junta, se echaba de menos el medio sencillo de esparcir las ideas, y hacer a los hombres comunicativos, que en todas partes se ejecuta por esta clase de escritos. Esta falta no pudo escapar a la penetración del doctor Moreno, y su anhelo del bien público lo determinó a la fundación de una gaceta enteramente nueva, y que jamás se habría visto en las colonias en otras circunstancias”, relata Manuel Moreno, hermano del Secretario de la Junta, en “Vida y Memorias de Mariano Moreno”.

La Gaceta fue el quinto medio impreso de Buenos Aires y el primero de un gobierno autónomo de la metrópoli. Sus antecedentes inmediatos, el “Telégrafo Mercantil”, el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” o el “Comercio de Buenos Aires, carecían del contexto que ahora se presentaba: impulsar un gobierno en nombre de Fernando VII (cautivo de Napoleón) pero con el ideario de Napoleón, o al menos de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad. 

“La Gazeta de Buenos Ayres -agrega Manuel Moreno- salía periódicamente dos veces en cada semana, fuera de las ocasiones que exigían una publicación extraordinaria, las cuales ocurrían frecuentemente” y buscaba “excitar el ánimo del pueblo a examinar sus intereses y sus derechos; establecer los principios sólidos de su felicidad, y combatir a los agentes de la tiranía”.

Todo por un peso

En su primer número la Gaceta de Buenos Aires anuncia que su frecuencia será semanal (todos los jueves), su extensión de un pliego y medio y que se venderá por suscripción: a un peso por mes en Buenos Aires; a diez reales “en los pueblos comprendidos por la Administración principal de Correos”; y a doce reales en Chile y Perú.

La suscripción debía hacerse en la Imprenta de Niños Expósitos (donde el periódico se imprimía) y por un lapso mínimo de tres meses para Buenos Aires y de seis para el resto de los destinos. En todos los casos el pago era por anticipado.



Número uno

El artículo que abre el primer número de la Gaceta es todo un editorial, tanto en el sentido periodístico como político del texto. Allí se fijan los lineamientos que esboza Manuel Moreno en el texto sobre su hermano. También los objetivos periodísticos: llegar a los habitantes de Buenos Aires, informar sobre las medidas del gobierno provisional (la Junta debía ser ampliada o reemplaza por un órgano que incluya representantes de las llamadas provincias interiores) y dar cuenta de la guerra contra los franceses en territorio español.

“Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se ha principiado, una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio”, detalla la nota de apertura, que tiene en su primera letra capitular un detalle distintivo de diseño.

Y además: “Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarios o temen ser conocidos, pero es más digno de su representación fiar a la opinión pública la defensa de sus procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución”.

La libertad de expresión y la democratización del debate sobre las políticas de gobierno aparecen como los ejes del texto firmado por Mariano Moreno como Secretario de la Primera Junta. Sobre el final se informa además que Manuel Alberti hará las veces de director del flamante periódico, recibiendo los escritos a publicar. Todo como “demostración sincera de aprecio” del gobierno hacia “el pueblo” por la confianza depositada en ella para “asegurar la felicidad de estas Provincias”.

Noticias de aquí y de allá

Mariano Moreno, el creador del primer periódico patrio.
Separada apenas por una filigrana (una suerte de doble bigote mostacho), la publicación continúa con una serie de noticias referidas a la guerra en España: la intercepción y desvío de una fragata que había partido de Lima por parte de la Armada británica para que no caiga en manos de los franceses; y cartas procedentes de Cádiz que dan cuenta de los preparativos en el puerto de esa ciudad de la Corona para repeler a las tropas napoleónicas.

Después vuelve la información local. En ellas se destaca la renuncia del Portero de la Secretaria del Superior Gobierno, que había servido al depuesto Virrey Cisneros. Y enseguida una desmentida: que se hayan dejado de pagar los sueldos a los “empleados civiles” de la administración. De lo que se trata, informa el texto, es de una nueva modalidad que establece la necesidad de un decreto especial de la Junta. El objetivo: ordenar las erogaciones y evitar discrecionalidades. 

La edición inaugural de la Gaceta continúa con una nota un poco más extensa que las anteriores, donde se repite el título “Orden de la Junta” (en itálica como detalle de diseño). Se refiere a la fijación de nuevos aranceles para la exportación de cuero, estableciendo como límite a esta medida de política económica “la celebración del Congreso de las provincias dependientes”. Toda una declaración política de integración entre Buenos Aires y las llamadas provincias interiores, donde se miraba con cierto recelo los sucesos de Mayo.

En el mismo sentido puede leerse el texto que le sigue, referida a la jura y fidelidad de todos los funcionarios públicos a las nuevas autoridades. Es decir, a la Primera Junta surgida el 25 de  mayo de 1810. Es el texto más político, junto con la editorial de apertura, del primer número.

Una crónica llena de adjetivaciones (“magnífico espectáculo”, “feliz resultado de tan respetable Asambea”, “las almas sensibles desfallecían ante la novedad de una impresión dulcísima”, etc.) que pretendía reforzar la conveniente lealtad a Fernando VII y suturar las heridas abiertas con la revuelta que había depuesto al Virrey sólo unos pocos días antes.

“Todos juraron; y todos morirán, antes que quebranten la sagrada obligación que se han impuesto”, informa (¿y advierte?) la nota en sus párrafos finales. Y enseguida da cuenta de la celebración, el 30 de mayo, del Te Deum en la Catedral, donde hubo doble festejo: el día de “nuestro augusto monarca Don Fernando VII” y “la instalación de la Junta”. El texto deja constancia además de la participación de todas las “corporaciones, jefes y vecindario”. Y también del “Excelentísimo Señor Don Baltazar Hidalgo de Cisneros”.

Se busca portero

La noticia más curiosa de la edición inaugural de la Gaceta de Buenos Aires es la renuncia de Don Blas Camble como Portero de la Secretaría del Superior Gobierno. Parece que Don Blas prefirió irse con su patrón, Baltazar Cisneros. La nota consigna que a pesar de que la Junta “le rogó que continuase” por “consideración a la familia” del ex Virrey, Camble optó por “seguir en calidad de doméstico de dicho Señor”.

En medio de tanta consideración hacia Cisneros y su familia, los patriotas marcan una diferencia. Anuncian que abren la postulación para cubrir el cargo durante ocho días, “en inteligencia que éste como los demás empleos sujetos a la provisión de la Junta” serán “premio del que acreditase mayor mérito”.     

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En el tramo final, la publicación vuelve sobre las noticias del “exterior”, como si retomara una imaginaria sección de “Internacionales”: desde Estados Unidos informan sobre la presencia de “muchos emisarios de José Bonaparte” en Baltimore, cuya misión sería “la de formar partidos”; una alerta sobre el avance de tropas portuguesas sobre territorio nacional traspasando “la banda meridional del Ibicuy”, acerca de lo cual la Junta tomará las medidas para “resguardar la integridad de los territorios del Rey”; y la carta “de una persona respetable” dando cuenta de nuevas noticias sobre la resistencia en España a los franceses.  

El último artículo destacado del primer número será la publicación parcial de una proclama del Consejo de Regencia (máxima autoridad para la España ocupada) convocando a los “españoles americanos” a enviar diputados para un Congreso nacional para coordinar la lucha contra Napoleón, unificar todos los territorios de la Corona Española y contribuir a la “restauración y recomposición de la Monarquía”.

Si bien el texto no está acompañado por comentarios de ningún tipo, se promete la impresión y difusión completa de la proclama. Un acto informativo que para el sector más radical de los patriotas, expresados en Moreno, Castelli y Belgrano, daba cuenta de la complejidad de los tiempos por venir. Esto es: el retroceso del papel democratizador que jugaron las Juntas en buena parte de la Corona y el avance, sesgo restaurador incluído, del absolutismo que evidenciaría el Consejo de Regencia.   (DANIEL GIARONE, Telam, 6/6/2022)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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ACUERDO DE SAN NICOLÁS

El 31 de mayo de 1852 se firmó el Acuerdo de San Nicolás
A instancias de Justo José de Urquiza, los gobernadores de todas las provincias, excepto Buenos Aires, firman en San Nicolás de los Arroyos un acuerdo de 19 artículos que sienta las bases de la futura organización nacional.

Luego de nombrar a Urquiza como director provisorio de la Confederación Argentina, los gobernadores restablecen la vigencia del Pacto Federal de 1831 y disponen la reunión de un Congreso General Constituyente en la ciudad de Santa Fe.

Las consecuencias más relevantes del acuerdo fueron la sanción de una Constitución que, por primera vez en nuestra historia, sería aceptada por la totalidad de las provincias, y la separación del Estado de Buenos Aires, que rechazó tanto la elección de un provinciano al frente del Ejecutivo como la cantidad de constituyentes que debía elegir cada provincia. La separación porteña se prolongaría hasta la batalla de Cepeda en 1860.

El ACUERDO ESTABLECE LOS SIGUIENTES ARTÍCULOS QUE BUENOS AIRES NO ACEPTA

**Artículo 18:
Urquiza será designado Director Provisorio de la Confederación Argentina.
Buenos Aires no quiere que un caudillo del Interior tenga el Poder Ejecutivo del Estado nacional.

**Artículo 15:
Las provincias entregarán el mando de sus fuerzas militares en Urquiza.
Buenos Aires no quiere porque quedaría indefensa entregando el mando de su ejército y, encima, a un caudillo del interior.

**Artículo 11:
Se reunirá un Congreso Constituyente en la ciudad de Santa Fe para hacer una Constitución Nacional.
Buenos Aires no quiere porque su anhelo es controlar el Congreso para imponer sus ideas.

**Artículo 5:
Irán al Congreso Constituyente dos diputados por provincia.
Buenos Aires no quiere porque de esta manera, queda en igualdad de condiciones con las demás provincias.

**Artículo 19:
Para sufragar los gastos de la administración del gobierno nacional las provincias aportarán un porcentaje de lo recaudado por sus aduanas Exteriores.
Buenos Aires no quiere orque sería la provincia que más dinero aportaría para el mantenimiento de un gobierno que no controlará y no quiere perder las rentas de la aduana.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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EL MENSAJE DE LOS CURAS EN OPCIÓN POR LOS POBRES
"Que la deuda la paguen los que fugaron capitales"
Los sacerdotes cuestionaron el endeudamiento de Macri y la grave situación social. "El empobrecimiento del pueblo es provocado por la avaricia de unos pocos", señalaron.

El Grupo de Curas en Opción por los Pobres exigió el jueves "tierra, techo y trabajo para todos y todas" y que "la deuda la paguen los que fugaron capitales al exterior", y remarcó que "el empobrecimiento del pueblo" es provocado por "la inequidad" y "la avaricia de unos pocos", en el marco de su 33° Encuentro en Villa Allende, Córdoba.

"Sabemos que el empobrecimiento de nuestro pueblo es provocado por la injusticia: la inequidad en la distribución de los bienes, la avaricia de unos pocos y una situación internacional que concentra lo necesario para una vida digna, cada vez más en menos manos", dijo un documento final redactado por el grupo luego de los tres días que duró el encuentro en Córdoba.

Después de dos años de pandemia, el Grupo de Curas en Opción por los Pobres se volvió a reunir presencialmente en su encuentro anual, que reúne a sacerdotes de distintas edades, diócesis y regiones del país.

"En este empobrecimiento las mujeres, aunque omitidas e invisibilizadas, suelen ser la mayoría", agregó el documento firmado por los sacerdotes Guillermo Fernández Beret (La Rioja), Rodrigo Ferrari (San Isidro), Eduardo de la Serna (Quilmes) y Sergio Rafanelli (Santiago del Estero).

Además, esta coalición de curas creada en 1986 como herederos del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo -y que mantiene una postura crítica con la realidad social y económica que azota a los sectores más humildes de la población-, remarcó que la vida "se traduce en Tierra, Techo y Trabajo para todos y todas" y que "las y los pobres no lo son por desidia, pereza o negligencia", sino porque "hay políticas, o falta de ellas, que los provocan".

"La convicción que los pobres son los preferidos de Jesús nos sigue convocando a pesar de la pandemia; de la deuda injusta e impagable contraída por el gobierno anterior y del acuerdo siempre desfavorable con el FMI", alertó el pronunciamiento.

"Desde esta opción, tenemos claro que el neoliberalismo es pecado, aunque para muchos sea la esperanza", afirmó el grupo que, pese a estar formado por curas católicos, pregona "una Iglesia más evangélica junto a los pobres".

A la vez, pidió por una "profunda reforma del Poder Judicial; la libertad de Milagro Sala y de los presos y presas políticos; que la deuda la paguen los que fugaron capitales al exterior; que nuestro país vuelva a tener control de sus exportaciones".

"Queremos ver proyectos en camino, sabiendo que mejor que decir es hacer", concluyeron los sacerdotes.  (Página 12, 29 de abril de 2022)

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LAS CARTAS DE LA GUERRA DE MALVINAS
LAS HISTORIAS DENTRO DE LA HISTORIA 

Hay muchas historias adentro de la historia de Malvinas y aparecen guardadas en las cartas: las cartas de los soldados a sus padres, a sus hijos, a sus novias, a sus amigos, contando cómo están, y dónde; en algunos casos, anunciándoles por esa vía que fueron enviados muy al sur, que parece que habrá una guerra. Las cartas de esos afectos, que recuerdan ahora los excombatientes, llegaban en cuentagotas y eran esperadas como paréntesis luminosos para esos días que no olvidarán. Las cartas que recibían de personas que no conocían, a veces niños y niñas que las escribían desde sus escuelas. Las que se volvieron tan simbólicas como la de un maestro a sus alumnos, Julio Cao, que fue como voluntario y murió en las islas. Aun con la censura militar y las demoras y postas hasta llegar al continente de por medio, las cartas fueron la forma de comunicación más fluida con la que contaban los soldados que estaban librando una guerra en esa época, en ese lugar. Hoy las conservan como tesoros personales. Son documentos en los que es posible rastrear las vivencias más dolorosas y los momentos en que se permitían el buen ánimo, y hasta el humor, en primera persona. 

Dos espacios rescatan por estos días esas cartas y las ponen en primer plano. Uno es el Museo Malvinas, en la ex ESMA --donde por estos días se concentrará una parte principal de la celebración por el 40 aniversario de la guerra--, que junto a Epistolar Podcast, puso en línea el proyecto sonoro "Memoria epistolar de Malvinas". Allí los excombatientes leen sus cartas, reconstruyen sus historias a partir de aquellas líneas en las que se mezclan expresiones de coraje, patriotismo, miedo, incertidumbre, la muerte del par expuesta, el hartazgo de la guerra. 

Entrevistados por el historiador Juan Terranova, coordinador del área de investigación del Museo Malvinas, y autor de varios libros sobre el tema, los excombatientes --y también, en algunos capítulos, sus hijos-- retoman aquellas cartas para repasar todo lo vivido y sentido, por ellos y por quienes recibían o enviaban las cartas.  

En la Biblioteca del Congreso de la Nación (Alsina 1835), mientras tanto, la muestra Cartas de Malvinas abre ese intercambio por correo desde las islas, como una forma de mostrar la faceta más íntima de la guerra. En esas líneas, reunidas por el Centro de Documentación Epistolar que conduce el investigador Mateo Niro, surgen jóvenes de 18 años que les dicen a sus madres cuánto las extrañan, también que las consuelan, que les piden una y otra vez, desde el frente de combate, que no teman por ellos.

“Perdón por la letra papá, pero tengo las manos congeladas”, se lee en una. "Disculpen la letra pero estoy de guardia, y casi no tengo luz, ni dónde apoyar para escribir". “Mandame chocolates por favor, hace frío”. "La carta de Julio no me llegó, y me imagino que va a tardar mucho, ya que las retienen porque las leen y las censuran". "Aquí el problema no son los ingleses sino la monotonía de todos los días, comer una sola vez por día, dormir en un pozo húmedo". "Hoy a los ingleses los echamos por tercera vez".

Están también las que ellos recibían en Malvinas. Algunas escritas por niños que desde las escuelas fueron enviadas a los combatientes identificados como “soldado que no recibe correspondencia”. "Yo te siento y te quiero como a un hermano sabés, porque yo también tengo 18 años". "No tengas miedo ni estés triste, pronto va a terminar todo". "Tío te quiero mucho sabés me acuerdo cuando jugábamos a la guerra con las bolillitas del árbol y que arranqué una rama". "Qué decís, cabezón, cómo anda todo, me imagino que te debés estar cagando de frío, jodete, te pasa por ser hincha de River". 

La historia de Pedro "Pino" Gardella

A Pedro "Pino" Gardella le tocó hacer el servicio militar en el buque hospital Ara Bahía Paraíso en 1982, que pasó a ser de la Cruz Roja durante la guerra, recibiendo soldados heridos tanto argentinos como ingleses. Desde allí participó de todo el conflico bélico, desde el comienzo en Georgias hasta la búsqueda y rescate de sobrevivientes del Crucero General Belgrano, pasando por el transporte de medicamentos y personal sanitario.

Estaban por darle la baja cuando algo raro comenzó a pasar, luego supo que las Malvinas habían sido tomadas y que por eso volvían hacia allí, donde ya habían estado como parta de la campaña antártica. Solo hay algo que le despierta una sonrisa al repasar sus cartas en Memoria epistolar de Malvinas: la preocupación de aquel joven porque el 2 de abril, día de su cumpleaños, no había tenido festejo, como era usual en el buque hasta entonces.

"Los excombatientes hablan de la trinchera, el miedo, el hambre, el agua. Y lo nuestro era completamente distinto, nuestro comandante decía: 'todos quieren dar bajas, nosotros queremos dar altas'. El buque fue muy noble, ahí se hicieron 207 cirujías, se salvaron muchas vidas, fue un paraíso para algunos. Para mí lo fue, más allá de haber visto ahí lo peor que pasa en una guerra: fue el que me llevó y me trajo de vuelta a Buenos Aires, ese 27 de junio tan lindo. Porque lo que todos queríamos era volver y dejar de meter gente adentro de bolsas", evoca en el podcast.

En el buque su tarea principal era poner las amarras para los helicópteros, en la cubierta del barco. "Se han apoyado naves chilenas e inglesas trayendo heridos. También venían a revisarnos porque al ser de la Cruz Roja, no teníamos que tener armamento, era trabajo humanitario", recuerda. Vio y vivió "cosas duras para un pibe que lo que quería era volverse a su casa", pero lo que más lo marcó, sin dudas, fue el rescate del Belgrano.

"Casi todos los que encontrábamos en las balsas estaban muertos de frío, enganchados unos con otros para darse calor. Los identificábamos, los poníamos en una bolsa, y de ahí iban a la camara frigorifica. Después, cuando todo terminó y volvimos a Ushuaia, hubo que descongelarlos, ponerles ropa mortuoria, yo nunca había pasado por una situción así. Los médicos también se quebraban porque había gente que a lo mejor conocían", repasa.

"Cuando encontrábamos a alguien con vida en una balsa era una alegría de gol. Cuando de recuperaban contaban sus experiencias, con tanto tiempo en el agua, la cantidad de kilómetros, porque encontramos balsas que navegaron casi 100 kilómetros, con todo el frío polar, cerca de donde se juntan las corrientes de los océanos".

"A Malvinas fuimos unos 14.700 y solo 3.000 entraron en combate. De esos trajimos en el buque 2.000", saca cuentas. "Estaban mojados, muy bajos de peso. Empezaban a subir y solo comían, después de un rato recién podían hablar".

"No me voy a olvidar jamás de la balsa donde pensamos que había gente viva, porque arriba había un oficial que tenía una linterna. Como la luz se movía, pensamos que nos hacía señas. Pero ese guardiamarina había ya fallecido, se ve que hizo el último esfuerzo con su linterna prendida para que lo viéramos", recuerda. Y concluye: "Lo del Belgrano fue tremendo, un ataque pensado con malicia". 

Cumpleaños en Georgias

En navegación, 13 de abril de 1982
Querida mamá: al recibir esta carta, quiero que sepas que estoy bien, y espero que así estén ustedes por allá. Hoy es martes, y es un día de decisión en este buque, que no lo aguanto más. Si nos vamos para Buenos Aires o tenemos que seguir navegando, espero que dios quiera no sea así. Son las 4 y 10 de la mañana, estamos navegando para Puerto Belgrano. Tengo mil cosas para contarles a todos, cosas que nunca pensé que las podía ver, o tener que pasar. 

Les voy a contar de los lugares que pudimos ver. Después de haber recorrido toda la Antártida, Georgias del Sur, Islas Malvinas, muy cerca de Puerto Rivero, Puerto Deseado cerca de la isla Picton, el canal de Beagle, Ushuaia, ya saben, ahora en Puerto Belgrano, de ese lugar les voy a contar personalmente. 

Lo que sí les voy a contar es algo de las Georgias, fue ahí donde pasé mi cumpleaños. La pasé bien porque no se trabajó, estábamos esperando el momento de tomar isla Greenpicken, que era donde estaban losingleses que ahora están a bordo. No me pudieron festejar mi cumpleaños por ese problema, porque todos los que cumplen años se lo festejan. Me dijeron que más adelante me lo iban a hacer. Otro día, pero parece se olvidaron. No importa, el saludo del 2 de abril me lo dio Segovia. 

Lo que quiero es volver, ya hace 110 días que no los veo. Siguiendo con el día de mi cumple, los únicos regalos que tuve fue un vaso de Coca Cola y que hayamos tomado las islas Malvinas. Después siguió el día transcurriendo normal, estuve en la cocina, que fue donde hice helado para la tropa con una máquina, lo pasé ahí a la tarde y tomé mate.  
Los quiero,
Pino

Alejandro Quirós: "Al volver de la guerra le pedí a mi mamá que rompiera todo"

Alejandro Quirós también estuvo como conscripto en el buque polar Bahía Paraíso, que luego se transformó en buque hospital. Trabajaba en el comedor de suboficiales y durante la guerra fue camillero. "Hace 40 años había pocas cosas que me podían unir a mi familia, y las cartas eran una de ellas", explica. "El teléfono era muy complicado, con la radio tenías alguien al lado viendo qué decías y qué no, era intimidante. La carta te daba la tranquilidad de la escritura". 

En la carta que está fechada y situada "5 de mayo de 1982, rumbo a Ushuaia", relata lo que vivió en el rescate de los sobrevivientes del Belgrano:
"Ahora llevamos a un montón de gente que rescatamos del crucero, no sé si sabrán que allí estaban mis compañeros de instrucción de Campo Sarmiento, por eso estábamos con el ánimo por el piso. Pero llegó una lista con los nombres de los sobrevivientes y están casi todos. Según nos dijeron ya estamos reconocidos internacionalmente como buque hospital, y no puede pasarnos nada. Así que sigan tranquilos que la vida a bordo continúa normalmente. Estamos escuchando radio todos los días y estamos enterados de los que va pasando", lee en la carta. Allí vuelve a pedirles que se queden tranquilos una y otra vez. 

"Era un nene que salía del secundario, pero yo tenía esa necesidad de transmitir seguridad, tal vez lo que necesitaba decirme a mí mismo: tranquilo, esto va a pasar", analiza. "Me acuerdo de la sensación de pensar: ¿cuánto va a durar esto, cuándo podré retomar mi vida? Salimos el 26 de diciembre del 81 a la campaña antártica, y volvimos a Buenos Aires el 27 de junio del 82. Todo ese tiempo lo pasamos navegando".

"Al volver de la guerra le pedí a mi mamá que rompiera todo, hasta las grabaciones que me habían hecho, porque en el medio de la guerra el buque fue a Puerto Belgrano para ser reacondicionado como buque hospital, y nos dejaron pasar un fin de semana en nuestra casa, ahí me grabaron. Por suerte no me hizo caso", rememora Quirós. "Tenía necesidad de cortar con todo eso. De hecho durante 25 años no me encontré con ningún excombatiente, quise hacer una desconexión total. Un poco lógico era: No encontraba trabajo, tenía que ocultar que estuve en Malvinas", explica. 

Roque Arrieta: "Volver fue tremendo"

Roque Arrieta fue soldado conscripto y estuvo en Malvinas durante la guerra. Entró al servicio militar el 7 de marzo, el 11 de abril ya estaba en las Malvinas. Finalizada la guerra, estuvo cinco días en condición de prisionero. 
"Me tocó vivir unos 20 días en las islas sin conflicto, la lluvia, el pozo que se llenaba de agua, la comida que empezaba a escasear. A los 18 años, siendo soldado clase 63, yo era nuevo en el servicio militar. Llegar allá fue empezar a relacionarme con los clase 62, algunos eran muy amables, otros no", recuerda en Memoria epistolar de Malvinas

"En ese momento nos flasheábamos toda clase de cosas con las cartas, que no llegaban, que las tachaban. Yo a ciencia cierta no sé, pero en ese momento creíamos que la correspondencia era condicionada. Nos decíamos: ojo con lo que escribís...". 

Es una carta de su madre la que lee Arrieta en el podcast: 
"Hijo, el sábado recibí un telegrama de las islas, pero no tiene tu nombre ni de nadie, vino para la familia Arrieta y dice lo siguiente: 'estoy en las Islas Malvinas, hace un poco de frío pero estoy bien, saludos para todos, chau'. En el cuartel nos dieron esta dirección, pido a dios que llegue esta carta, y aunque sea me cuentes. Contestame si te puedo mandar algo, acá todos estamos bien, todos esperándote. Si yo pudiera ir, iría, como una loca, volando". 

"Volver fue tremendo. Es difícil de explicar. Malvinas se nos había metido en la piel, y las habíamos perdido, nos las habían arrebatado. Fue fuerte ver cuatro helicópteros colgando una bandera inglesa, sirenas sonando fuerte, algunos superiores nuestros puteándonos: ¡por culpa de ustedes perdimos la guerra, milicos de mierda! La sociedad también nos recibió en silencio. Y los militares diciéndonos: ojo con las pelotudeces que les van a decir a las familias. Y no lo decía cualquiera, tenían mucho peso. Algunos dicen haber firmado una especie de declaración jurada, yo tuve una arenga en Campo de Mayo de parte de un superior: ojo lo que van a hablar". 

"Cuando llegué tuve una semana y seguí haciendo el servicio militar en el Parque Automotor seis meses más, con un superior que estuvo conmigo en Malvinas. Ahí él me contuvo. Cuando tuve que hacer las denuncias igual lo involucré, no me cambió nada que me haya cuidado. Fue por lo que le hizo a un compañero nuestro, Silvio, clase 62, situaciones de estar en el agua congelada, en calzoncillos cortos, en un tiempo prolongado. Situaciones que merecen que se denuncien porque tienen que ver con una saña. 25 estaqueamientos hubo en Malvinas, dijo la ministra Garré". 

"Fue saña, fue agresión, lastimar a alguien que iba a pelear codo a codo con vos. El subteniente que te estaqueaba tenía 23 años, nosotros, 18 ó 19, no había una mirada muy diferente, éramos contemporáneos. El loco sabía lo que estaba haciendo, por eso tomamos la decisión de la denuncia. Parece difícil que prospere, pero uno se siente un poco bien no habiéndolo dejado así. Silvio cuenta que el día que lo vio a este tipo de arriba de un colectivo, se pilló encima. Yo si lo tengo enfrente, no siento nada. Fue mucho el proceso interno para que esto no me afecte. No, ni ahí. Yo digo que no nos vamos de este mundo sin que el de arriba nos pase cuánto gastamos". 

Juan José Fernández: "Era gratificante saber que alguien se acordaba de nosotros"

Juan José Fernández estaba terminando el servicio militar cuando fue enviado a la guerra de Malvinas. La familia de José C Paz de este fue soldado conscripto clase 62 se enteró por una carta suya --la única que pudo mandar-- que estaba en Malvinas. Cuenta que escribía sus cartas "donde podía", antes del 1 de mayo, cuando bombardearon mucho los ingleses las posiciones. Recuerda los aviones pasando por sobre sus cabezas, tirando bombas y ráfagas de ametralladoras, bombardeando cada dos o tres horas, durante toda la noche. 

Las únicas cartas que recibió en Malvinas fueron de chicos y chicas de colegios. "Para los que estábamos ahí adentro de un pozo era gratificante saber que alguien se acordaba de nosotros, sin conocernos. Nos decían que nos deseaban suerte, que estaban orgullosos de nosotros. Con los compañeros nos pasábamos las cartas, las compartíamos en esos días que se hacían tan largos", recuerda. 

La familia le escribió muchas cartas, pero sólo le llegó una de apenas unas líneas, casi telegráfica. Lo vivió como una decepción. Luego supo que esa carta que sí llegó había sido escrita por su madre una tarde en que pasó por el centro y vio una campaña para enviar cartas a soldados, ella se había sumado en el apuro como una más, pidiendo lápiz y papel en el momento. Finalizada la guerra y ya en calidad de prisionero recibió una carta que daba entender que iba con una encomienda, que tampoco llegó nunca.

Fernández suma su testimonio para el podcast pero prefiere no leer las cartas. Tampoco la del soldado Julio Cao, esa que se hizo conocida porque allí le habla a sus alumnos de tercer grado. Cao integró su misma compañía, él estaba con él cuando murió junto a otros dos compañeros, a poco de llegar a las islas, en una de esas noches de bombardeos que no olvidará jamás. Con el tiempo quedó muy ligado a la madre de Cao, que llamaba hijos a los compañeros del suyo. 

"Volver fue muy duro, en el servicio militar se nos preparó para una guerra, pero nunca para una posguerra, que es peor", asegura Fernández. "Tuvimos que hacernos lugar en esta vida, tratar de ubicar en qué lugar del mundo nos tocaba vivir. Éramos bichos de otro lado, la gente te lo hacía notar. Decías que estuviste en Malvinas y ya te miraban diferente, había que olvidar esa parte o no mencionarla para no sentirse mal", lamenta. 

"Por eso juntarnos en los centros de veteranos nos ayudó mucho. Pudimos largar cosas que al día de hoy algunos compañeros no pueden hablar", está seguro.   (Karina Micheletto, Página 12, 1/4/2022)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

Arriba

 

1968 – SE CREA LA “CGT DE LOS ARGENTINOS”

La CGT se fractura tras el Congreso Normalizador "Amado Olmos" en el que el dirigente gráfico Raimundo Ongaro es electo secretario general de la central obrera, mientras se retiran otros gremios que constituyen la "CGT de Azopardo". El sector de Ongaro conforma la "CGT de los Argentinos" y pasa a funcionar en la sede de la Federación Gráfica Bonaerense.

Pocos días después, la Central dará a conocer el "Programa del 1º de Mayo de 1968", que sigue los lineamientos de los históricos Congresos de La Falda, en 1957, y Huerta Grande, en 1962, de contenido claramente antiimperialista, anti monopólico y anti dictatorial.

La CGT de los Argentinos, en la que confluyeron sindicalistas, agrupaciones estudiantiles, gremiales y políticas, tanto peronistas, como radicales, socialistas, comunistas y casi toda la amplia gama de la izquierda, sacerdotes del tercer mundo y diversos sectores socialcristianos, se convirtió en eje articulador de la resistencia contra la dictadura de Juan Carlos Onganía.

 

1968 - LA "CGT DE LOS ARGENTINOS" DA A CONOCER EL "PROGRAMA DEL 1º DE MAYO"

El programa del 1º de mayo de la CGT de los Argentinos, redactado por Rodolfo Walsh en la tradición de los documentos liminares de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962), propone, con párrafos que parecen escritos para la Argentina de todos los tiempos, caminos de unidad de acción para los industriales nacionales, pequeños y medianos empresarios, profesionales, estudiantes, intelectuales, artistas y religiosos.
La CGT de los Argentinos había nacido del congreso normalizador "Amado Olmos" como respuesta al grupo de conducciones sindicales que, bajo la égida de Augusto Vandor, habían sido cooptadas por el régimen militar.

Programa del 1º de Mayo

1.
Nosotros, representantes de la CGT de los Argentinos, legalmente constituida en el congreso normalizador Amado Olmos, en este Primero de Mayo nos dirigimos al pueblo.
Los invitamos a que nos acompañen en un examen de conciencia, una empresa común y un homenaje a los forjadores, a los héroes y los mártires de la clase trabajadora.

En todos los países del mundo ellos han señalado el camino de la liberación. Fueron masacrados en oscuros calabozos como Felipe Vallese, cayeron asesinados en los ingenios tucumanos, como Hilda Guerrero. Padecen todavía en injustas cárceles.

En esas luchas y en esos muertos reconocemos nuestro fundamento, nuestro patrimonio, la tierra que pisamos, la voz con que queremos hablar, los actos que debemos hacer: esa gran revolución incumplida y traicionada pero viva en el corazón de los argentinos.

2.
Durante años solamente nos han exigido sacrificios. Nos aconsejaron que fuésemos austeros: lo hemos sido hasta el hambre.

Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos: así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que “participemos”.

Les decimos: ya hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones, en los desalojos.

No queremos esa clase de participación.

Un millón y medios de desocupados y subempleados son la medida de este sistema y de este gobierno elegido por nadie. La clase obrera vive su hora más amarga. Convenios suprimidos, derechos de huelga anulados, conquistas pisoteadas, gremios intervenidos, personerías suspendidas, salarios congelados.

La situación del país no puede ser otro que un espejo de la nuestra. El índice de mortalidad infantil es cuatro veces superior al de los países desarrollados, veinte veces superior en zonas de Jujuy donde un niño de cada tres muere antes de cumplir un año de vida. Más de la mitad de la población está parasitada por la anquilostomiasis en el litoral norteño; el cuarenta por ciento de los chicos padecen de bocio en Neuquén; la tuberculosis y el mal de Chagas causan estragos por doquier. La deserción escolar en el ciclo primario llega al sesenta por ciento; al ochenta y tres por ciento en Corrientes, Santiago del Estero y el Chaco; las puertas de los colegios secundarios están entornadas para los hijos de los trabajadores y definitivamente cerradas las de la Universidad.

La década del treinta resucita en todo el país con su cortejo de miseria y de ollas populares.

Cuatrocientos pesos son un jornal en los secaderos de yerba, trescientos en los obrajes, en los cañaverales de Tucumán se olvida ya hasta el aspecto del dinero.
A los desalojos rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese de negocios y aniquilamiento del trabajo de muchos años.

No queda ciudad en la República sin su cortejo de villas miserias donde el consumo de agua y energía eléctrica es comparable al de las regiones interiores del Africa. Un millón de personas se apiñan alrededor de Buenos Aires en condiciones infrahumanas, sometidas a un tratamiento de gheto y a las razzias nocturnas que nunca afectan las zonas residenciales donde algunos “correctos” funcionarios ultiman la venta del país y donde jueces “impecables” exigen coimas de cuarenta millones de pesos.

Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha.

3.
Grandes países que salieron devastados de la guerra, pequeños países que aún hoy soportan invasiones e implacables bombardeos, han reclamado de sus hijos penurias mayores que las nuestras. Si un destino de grandeza nacional, si la defensa de la patria, si la definitiva liquidación de las estructuras explotadoras fuesen la recompensa inmediata o lejana de nuestros males, ¿qué duda cabe de que los aceptaríamos en silencio?

Pero no es así. El aplastamiento de la clase obrera va acompañado de la liquidación de la industria nacional, la entrega de todos los recursos, la sumisión a los organismos financieros internacionales. Asistimos avergonzados a la culminación, tal vez el epílogo de un nuevo período de desgracias.

Durante el año 1967 se ha completado prácticamente la entrega del patrimonio económico del país a los grandes monopolios norteamericanos y europeos. En 1958 el cincuenta y nueve por ciento de lo facturado por las cincuenta empresas más grandes del país correspondía a capitales extranjeros; en 1965 esa cifra ascendía al sesenta y cinco por ciento; hoy se puede afirmar que tres cuartas partes del gran capital invertido pertenece a los monopolios.

La empresa que en 1965 alcanzó la cifra más alta de ventas en el país, en 1968 ha dejado de ser argentina. La industria automotriz está descoyuntada, dividida en fragmentos que han ido a parar uno por uno a los grupos monopolistas. Viejas actividades nacionales como la manufactura de cigarrillos pasaron en bloque a intereses extranjeros. El monopolio norteamericano del acero está a punto de hacer su entrada triunfal. La industria textil y la de la alimentación están claramente penetradas y amenazadas.

El método que permitió este escandaloso despojo no puede ser más simple. El gobierno que surgió con el apoyo de las fuerzas armadas, elegido por nadie, rebajó los aranceles de importación, los monopolios aplicaron la ley de la selva —el dumping—, los fabricantes nacionales, hundiéronse. Esos mismos monopolios, sirviéndose de bancos extranjeros ejecutaron luego a los deudores, llenaron de créditos a sus mandantes que con dinero argentino compraron a precio de bancarrota las empresas que el capital y el trabajo nacional habían levantado en años de esfuerzo y sacrificio.

Este es el verdadero rostro de la libre empresa, de la libre entrega, filosofía oficial del régimen por encima de ilusorias divisiones entre “nacionalistas” y “liberales”, incapaces de ocultar la realidad de fondo que son los monopolios en el poder.

Este poder de los monopolios que con una mano aniquila a la empresa privada nacional, con la otra amenaza a las empresas del Estado donde la racionalización no es más que el prólogo de la entrega, y anuda los últimos lazos de la dependencia financiera. Es el Fondo Monetario Internacional el que fija el presupuesto del país y decide si nuestra moneda se cotiza o no en los mercados internacionales. Es el Banco Mundial el que planifica nuestras industrias claves. Es el Banco Interamericano de Desarrollo el que indica en qué países podemos comprar. Son las compañías petroleras las que cuadriculan el territorio nacional y de sus mares aledaños con el mapa de sus inicuas concesiones. El proceso de concentración monopolista desatado por el gobierno no perdonará un solo renglón de la actividad nacional. Poco más y sólo faltará desnacionalizar la tradición argentina y los museos.

La participación que se nos pide es, además de la ruina de la clase obrera, el consentimiento de la entrega. Y eso no estamos dispuestos a darlo los trabajadores argentinos.

4.
La historia del movimiento obrero, nuestra situación concreta como clase y la situación del país nos llevan a cuestionar el fundamento mismo de esta sociedad: la compraventa del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción.

Afirmamos que el hombre vale por sí mismo, independientemente de su rendimiento. No se puede ser un capital que rinde un interés, como ocurre en una sociedad regida por los monopolios dentro de la filosofía libreempresista. El trabajo constituye una prolongación de la persona humana, que no debe comprarse ni venderse. Toda compra o venta del trabajo es una forma de esclavitud.

La estructura capitalista del país, fundada en la absoluta propiedad privada de los medios de producción, no satisface sino que frustra las necesidades colectivas, no promueve sino que traba el desarrollo individual. De ella no puede nacer una sociedad justa ni cristiana.

El destino de los bienes es servir a la satisfacción de las necesidades de todos los hombres. En la actualidad prácticamente todos los bienes se hallan apropiados, pero no todos los hombres pueden satisfacer sus necesidades: el pan tiene dueño pero un dueño sin hambre. He aquí al descubierto la barrera que separa las necesidades humanas de los bienes destinados a satisfacerlas: el derecho de propiedad tal como hoy es ejercido.

Los trabajadores de nuestra patria, compenetrados del mensaje evangélico de que los bienes no son propiedad de los hombres sino que los hombres deben administrarlos para que satisfagan las necesidades comunes, proclamamos la necesidad de remover a fondo aquellas estructuras.

Para ello retomamos pronunciamientos ya históricos de la clase obrera argentina, a saber:

• La propiedad sólo debe existir en función social.

• Los trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes.

• Los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos deben ser nacionalizados.

• Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos.

• Los monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie.

• Sólo una profunda reforma agraria, con las expropiaciones que ella requiera, puede efectivizar el postulado de que la tierra es de quien la trabaja.

• Los hijos de obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas.

A los que afirman que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino del país y pretenden que nos ocupemos solamente de problemas sindicales, les respondemos con las palabras de un inolvidable compañero, Amado Olmos, quien días antes de morir, desentrañó para siempre esa farsa:

El obrero no quiere la solución por arriba, porque hace doce años que la sufre y no sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, que asegura en función de tal el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones.

5.
Las palabras de Olmos marcan a fuego el sector de dirigentes que acaban de traicionar al pueblo y separarse para siempre del movimiento obrero. Con su experiencia, que ya era sabiduría profética, explicó los motivos de esa defección.

“Hay dirigentes —dijo—, que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego con una actitud de ese tipo no pueden encabezar a la clase obrera”.

Son esos mismos dirigentes los que apenas iniciado el congreso normalizador del 28 de marzo, convocado por ellos mismos, estatutariamente reunido, que desde el primer momento sesionó con el quórum necesario, lo abandonaron por no poder dominarlo y cometieron luego la felonía sin precedentes en los anales del sindicalismo de denunciar a sus hermanos ante la Secretaría de Trabajo. Son ellos los que hoy ocupan un edificio vacío y usurpan una sigla, pero han asumido al fin su papel de agentes de un gobierno, de una oligarquía y de un imperialismo

¿Qué duda cabe hoy de que Olmos se refería a esos dirigentes que se autocalifican de “colaboracionistas” y “participacionistas”? Durante más de un lustro cada enemigo de la clase trabajadora, cada argumento de sanciones, cada editorial adverso, ha sostenido que no existía en el país gente tan corrompida como algunos dirigentes sindicales.

Costaba creerlo, pero era cierto. Era cierto que rivalizaban en el lujo insolente de sus automóviles y el tamaño de sus quintas de fin de semana, que apilaban fichas en los paños de los casinos y hacían cola en las ventanillas de los hipódromos, que paseaban perros de raza en las exposiciones internacionales.

Esa satisfacción han dado a los enemigos del movimiento obrero, esa amargura a nosotros. Pero es una suerte encontrarlos al fin todos juntos —dirigentes ricos que nunca pudieron unirse para defender trabajadores pobres—, funcionarios y cómplices de un gobierno que se dice llamado a moralizar y separados para siempre de la clase obrera.

Con ellos, que voluntariamente han asumido ese nombre de colaboracionistas, que significa entregadores en el lenguaje internacional de la deslealtad, no hay advenimiento posible. Que se queden con sus animales, sus cuadros, sus automóviles, sus viejos juramentos falsificados, hasta el día inminente en que una ráfaga de decencia los arranque del último sillón y de las últimas representaciones traicionadas.

6.
La CGT de los Argentinos no ofrece a los trabajadores un camino fácil, un panorama risueño, una mentira más. Ofrece a cada uno un puesto de lucha.

Las direcciones indignas deben ser barridas desde las bases. En cada comisión interna, cada gremio, cada federación, cada regional, los trabajadores deben asumir su responsabilidad histórica hasta que no quede un vestigio de colaboracionismo. Esa es la forma de probar que la unidad sigue intacta y que los falsos caudillos no pueden destruir desde arriba lo que se ha amasado desde abajo con el dolor de tantos.

Este movimiento está ya en marcha, se propaga con fuerza arrasadora por todos los caminos de la República.

Advertimos sin embargo que de la celeridad de ese proceso depende el futuro de los trabajadores. Los sectores interesados del gobierno elegido por nadie no actúan aún contra esta CGT elegida por todos; calculan que la escisión promovida por dirigentes vencidos y fomentada por la Secretaría de Trabajo bastará para distraer unos meses a la clase obrera, mientras se consuman etapas finales de la entrega.

Si nos limitáramos al enfrentamiento con esos dirigentes, aun si los desalojáramos de sus últimas posiciones, seríamos derrotados cuando en el momento del triunfo cayeran sobre nosotros las sanciones que debemos esperar pero no temer.

El movimiento obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir.

Perfeccionando esa voluntad pero sobre todo esa Organización debemos combatir con más fuerza que nunca por la libertad, la renovación de los convenios, la vigencia de los salarios, la derogación de leyes como la 17.224 y la 17.709, la reapertura y creación de nuevas fuentes de trabajo, el retiro de las intervenciones y la anulación de las leyes represivas que hoy ofenden a la civilización que conmemora la declaración y el ejercicio de los derechos humanos.

Aun eso no es suficiente. La lucha contra el poder de los monopolios y contra toda forma de penetración extranjera es misión natural de la clase obrera, que ella no puede declinar. La denuncia de esa penetración y la resistencia a la entrega de las empresas nacionales de capital privado o estatal son hoy las formas concretas del enfrentamiento.

Porque la Argentina y los argentinos queremos junto con la revolución moral y de elevamiento de los valores humanos ser activos protagonistas y no dependientes en la nueva era tecnológica que transforma al mundo y conmociona a la humanidad.

Y si entonces cayeran sobre nosotros los retiros de personería, las intervenciones y las clausuras, será el momento de recordar lo que dijimos en el congreso normalizador: que a la luz o en la clandestinidad, dentro de la ley o en las catacumbas, este secretariado y este consejo directivo son las únicas autoridades legítimas de los trabajadores argentinos, hasta que podamos reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el ejercicio del poder.

7.
La CGT de los Argentinos no se considera única actora en el proceso que vive el país, no puede abstenerse de recoger las aspiraciones legítimas de los otros sectores de la comunidad ni de convocarlos a una gran empresa común, no puede siquiera renunciar a la comunicación con sectores que por una errónea inteligencia de su papel verdadero aparecen enfrentados a nuestros intereses. Apelamos pues:

• A los empresarios nacionales, para que abandonen la suicida política de sumisión a un sistema cuyas primeras víctimas resultan ellos mismos. Los monopolios no perdonan, los bancos extranjeros no perdonan, la entrega no admite exclusiones ni favores personales. Lealmente les decimos: fábrica por fábrica los hemos de combatir en defensa de nuestras conquistas avasalladas, pero con el mismo vigor apoyaremos cada empresa nacional enfrentada con una empresa extranjera. Ustedes eligen sus alianzas: que no tengan que llorar por ellas.

• A los pequeños comerciantes e industriales, amenazados por desalojo en beneficio de cuatro inmobiliarias y un par de monopolios dispuestos a repetir el despojo consumado con la industria, a liquidar los últimos talleres, a comprar por uno lo que vale diez, a barrer hasta con el almacenero y el carnicero de barrio en beneficio del supermercado norteamericano, que es el mercado único, sin competencia posible. Les decimos: su lugar está en la lucha, junto a nosotros.

• A los universitarios, intelectuales, artistas, cuya ubicación no es dudosa frente a un gobierno elegido por nadie que ha intervenido las universidades, quemando libros, aniquilando la cinematografía nacional, censurando el teatro, entorpeciendo el arte. Les recordamos: el campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra.

• A los militares, que tienen por oficio y vocación la defensa de la patria: Nadie les ha dicho que deben ser los guardianes de una clase, los verdugos de otra, el sostén de un gobierno que nadie quiere, los consentidores de la penetración extranjera. Aunque se afirme que ustedes no gobiernan, a los ojos del mundo son responsables del gobierno. Con la franqueza que pregonan les decimos: que preferiríamos tenerlos a nuestro lado y del lado de la justicia, pero que no retrocederemos de las posiciones que algunos de ustedes parecieran haber abandonado pues nadie debe ni puede impedir el cumplimiento de la soberana voluntad del pueblo, única base de la autoridad del poder público.

• A los estudiantes queremos verlos junto a nosotros, como de algún modo estuvieron juntos en los hechos, asesinados por los mismos verdugos, Santiago Pampillón y Felipe Vallese. La CGT de los Argentinos no les ofrece halagos ni complacencias, les ofrece una militancia concreta junto a sus hermanos trabajadores.

• A los religiosos de todas las creencias: sólo palabras de gratitud para los más humildes entre ustedes, los que han hecho suyas las palabras evangélicas, los que saben que “el mundo exige el reconocimiento de la dignidad humana en toda su plenitud, la igualdad social de todas las clases”, como se ha firmado en el concilio, los que reconocen que “no se puede servir a Dios y al dinero”. Los centenares de sacerdotes que han estampado su firma al pie del manifiesto con que los obispos del Tercer Mundo llevan a la práctica las enseñanzas de la Populorum Progressio: “La Iglesia durante un siglo ha tolerado al capitalismo… pero no puede más que regocijarse al ver aparecer en la humanidad otro sistema social menos alejado de esa moral… La Iglesia saluda con orgullo y alegría una humanidad nueva donde el honor no pertenece al dinero acumulado entre las manos de unos pocos, sino a los trabajadores obreros y campesinos”. Ese es el lenguaje que ya han hablado en Tacuarendí, en Tucumán en las villas miserias, valerosos sacerdotes argentinos y que los trabajadores quisiéramos oír en todas las jerarquías.

8.
La CGT convoca en suma a todos los sectores, con la única excepción de minorías entregadoras y dirigentes corrompidos, a movilizarse en los cuatro rincones del país para combatir de frente al imperialismo, los monopolios y el hambre. Esta es la voluntad indudable de un pueblo harto de explotación e hipocresía, herido en su libertad, atacado en sus derechos, ofendido en sus sentimientos, pero dispuesto a ser el único protagonista de su destino.

Sabemos que por defender la decencia todos los inmorales pagarán campañas para destruirnos. Comprendemos que por reclamar libertad, justicia y cumplimiento de la voluntad soberana de los argentinos, nos inventarán todos los rótulos, incluso el de subversivos, y pretenderán asociarnos a secretas conspiraciones que desde ya rechazamos.

Descontamos que por defender la autodeterminación nacional se unirán los explotadores de cualquier latitud para fabricar las infamias que les permitan clausurar nuestra voz, nuestro pensamiento y nuestra vida.

Alertamos que por luchar junto a los pobres, con nuestra única bandera azul y blanca, los viejos y nuevos inquisidores levantarán otras cruces, como vienen haciendo a lo largo de los siglos.

Pero nada nos habrá de detener, ni la cárcel ni la muerte. Porque no se puede encarcelar y matar a todo el pueblo y porque la inmensa mayoría de los argentinos, sin pactos electorales, sin aventuras colaboracionistas ni golpistas, sabe que sólo el pueblo salvará al pueblo.

 

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CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR GENOCIDA
Texto completo del documento histórico revelador de los crímenes de la dictadura. Fue asesinado para acallar su voz y sepultar con él lo que estaba denunciando. La brutalidad y la ignorancia de los militares no les permitió comprender, que con esas acciones, lograrían exactamente lo contrario.

1.

La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese «ser nacional» que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2.

Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.

Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.

Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aun en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.

La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el «submarino», el soplete de las actualizaciones contemporáneas.

Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3.

La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y en horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.

Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.

Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de «cuenta-cadáveres» que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.

El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 o 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y a los partidos de que aun los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.

Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.

El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Mason, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4.

Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.

Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, «con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles» según su autopsia.

Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.

Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.

En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre «violencias de distintos signos» ni el árbitro justo entre «dos terrorismos», sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.

La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y Uruguay.

La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.

Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de Prensa Libre Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.

A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: «La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal».

5.

Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.

En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar 11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.

Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la «racionalización».

Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar «el país», han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.

6.

Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: «Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos».

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el «festín de los corruptos».

Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aun si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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MEMORIA VERDAD JUSTICIA, 1976 -24 DE MARZO - 2022, 46 AÑOS
Grupo de Curas en Opción por los Pobres - 24 de marzo de 2022
“La avaricia, raíz de todos los males” (I Tim, 6,10)

En 1976 se produjo un verdadero punto de inflexión en la historia del país, que significó la convicción, por parte de las elites tradicionales, que las proscripciones políticas ya no servían para eliminar las alianzas populistas y que, como éstas se asentaban sobre el aparato productivo industrial, era imprescindible modificar radicalmente la estructura económica. Esta fue la tarea principal que realizó la dictadura cívico-militar, que inauguró 30 años de predominio del modelo neoliberal en el país.

La matriz de valorización financiera implantada por la dictadura militar, a sangre y fuego mediante el terrorismo de estado, puso en marcha un patrón de acumulación de capital específico e impulsó una inédita redistribución del ingreso en desmedro de los trabajadores. El plan económico en funcionamiento interrumpió la industrialización en curso y la reemplazó por la especulación financiera como núcleo central de la economía del país.

El período 1976-1983 inauguró el primero de los dos grandes ciclos de endeudamiento del último medio siglo. Al finalizar la dictadura, la deuda había aumentado un 449%, casi 5 veces más. Un país sobreendeudado para favorecer la fuga de capitales de minorías especulativas fue la fórmula, repetida por la dictadura cívico militar, el menemismo (y el breve período de la alianza) y recientemente por el gobierno de Mauricio Macri, para mantener una estructura económica dependiente y en función de los sectores del capital dominante, empobreciendo a las mayorías trabajadoras del país.

Más allá de la querella criminal y de las auditorías e investigaciones que puedan realizarse internamente en el país para establecer responsabilidades en el megaendeudamiento perpetrado durante el macrismo, la Argentina no puede permitir que se condicionen sus políticas públicas ni debería someterse a programas económicos diseñados por terceros, en este caso el Fondo Monetario Internacional y sus acuerdos de condicionalidad. Es hora de que Argentina y los países de la Patria Grande reclamen, soberanamente, quitas de deuda que permitan retomar el camino del desarrollo inclusivo mediante la producción y el trabajo con una distribución equitativa de la riqueza.

46 años después, un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976 nos encuentra en una nueva encrucijada frente al Fondo Monetario Internacional, encargado de conducir las políticas de los países endeudados hacia el neoliberalismo y la dependencia. Nos preocupa, en esta hora tan desafiante de la historia, la unidad del campo popular. Enfrente, agazapados en su avaricia, se encuentran los que históricamente se han adueñado de la riqueza que es de todos y de todas. Sólo desde la unidad pueden fortalecerse los lazos de solidaridad necesarios para vencer a la avaricia.

Porque creemos en el Dios de los Pobres, porque sabemos de la presencia de Jesús en ellos (cf. Mateo 25) decimos esta palabra: lo que está en juego, en definitiva, es la vida misma de los pobres, sobre cuyas espaldas caen con todo su peso las consecuencias de las políticas neoliberales.

Al terrorismo de estado y al endeudamiento externo para favorecer la fuga de capitales, le decimos ¡Nunca Más! (P. Ignacio Blanco: +54 9 11 3185-4724
P. Guillermo Fernández Beret: +54 9 380 428-6596)

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EL DOCUMENTO DE INTELECTUALES ENCOLUMNADOS CON CRISTINA KIRCHNER

"UNIDAD DEL CAMPO POPULAR: MODERACIÓN O PUEBLO"

Bienvenido el debate en el campo nacional y popular. Bienvenida la discusión entre compañeros y compañeras.

Bienvenido el intercambio de ideas y la explicitación de los posicionamientos y matices sobre cómo avanzar en la construcción del programa político, económico, cultural y social latinoamericano.

El debate público es una fortaleza de todo proyecto político nacional y popular. Nunca es una debilidad.

El concepto de unidad es estratégico y, como tal, está sometido a una serie de tensiones y discusiones.

¿Queremos la unidad? Por supuesto que sí. Unidad como concepto estratégico.

Para que sea posible, es necesario dotarla de sentido; dejar que aparezca lo que ha estado y sigue estando por fuera de ella: las políticas que le dieron origen; la memoria histórica que la habilita. Es necesario polemizar con una operación que despolitiza: aquella que sustituye la discusión de las políticas que estructuraron la unidad por la apelación aislada a la palabra unidad.
La unidad no se mantiene porque se la nombre. Se mantiene si continúan activas las políticas que le dieron origen. Es desde el exterior de sí misma que la palabra unidad toma sentido. Hay unidad porque hay otra cosa que justifica que la unidad exista. Esa otra cosa son las políticas que la estructuraron. La negación de ese exterior constitutivo de la unidad despolitiza la discusión de las tensiones de la unidad.

Las crisis suelen resolverse con la apelación a lo obvio: la unidad política requiere de permanente debate político. Ello es lo que falta y a eso convocamos. En este sentido, un grupo de compañeros y compañeras proponen, en un reciente documento, una discusión en la que el gobierno del Frente de Todos parece no tener ni origen ni sujeto. Por un lado, la palabra unidad flota en un vacío autosuficiente, como si no hubiera sido consecuencia de acuerdos entre diversos sectores políticos. Por el otro, el sujeto al que debieran dirigirse las políticas públicas -la base electoral del Frente de Todos- es apenas nombrado en un par de párrafos rápidos. Ni la memoria colectiva, ni el pueblo trabajador, ni la base social del Frente de Todos son protagonistas. Apenas hace alguna referencia lejana a mantener la “unidad para construir la transformación material progresiva sobre la cual se despliegue el día a día de las trabajadoras y los trabajadores y sus familias”.

Los términos “Macri”, “macrismo”, “Juntos por el Cambio”, “sistema financiero”, “precarización”, “concentración”, “desigualdad” no son utilizados en el documento citado. No hay oponente concreto. En el mundo del consenso, y en las formas suaves del lenguaje, no hay lugar para oposiciones fuertes ni para el desarrollo de conflictos. Hay un lenguaje de la política encapsulado.

Mientras tanto, la política gubernamental ha llegado a su punto más trágico: la preparación de escenarios de anuncios donde no se realizan anuncios. Es la práctica fallida de anticipar políticas que no se concretan: el mismo gobierno genera las expectativas y la defraudación de las expectativas. Allí irrumpen los instantes crueles en donde la moderación se transforma en impotencia. Deciden bajarle la intensidad a la política y, como efecto no deseado, suprimen a la política. Proponen ir despacio pero terminan inmóviles. Pretenden hablar suave pero se vuelven inaudibles. Todo lo que se presenta moderado termina siendo débil y sin capacidad transformadora. Es necesario recordarlo: los gobiernos no se evalúan por sus intenciones, sino por sus realizaciones.

Juntos por el Cambio ha construido su identidad, supuestamente racional e institucional, en contraste con otra “irracional y extrema”, la de los partidarios y partidarias de la actual vicepresidenta. Trasladar ese criterio de legitimación política desde afuera hacia adentro del Frente de Todos estaría más en línea con la eliminación del adversario que con el compromiso de ampliar el debate político.

Las crisis se superan muchas veces con redundancia: las diferencias políticas se resuelven con más política. A eso convocamos a los compañeros y compañeras que, lo sabemos, están plenamente comprometidos con la ampliación de la discusión pública.

A riesgo de ser repetitivos: el problema del documento con el cual estamos dialogando, a nuestro juicio, es que, en sus páginas, no resulta nítido ni el origen de la unidad ni el sujeto destinatario de sus políticas. En ese sentido, la ausencia absoluta del nombre “Macri” es muy elocuente.

El expresidente neoliberal le entregó el gobierno al presidente Alberto Fernández con una economía 4% más chica de cómo la recibió, con una caída de 20 puntos de los salarios reales y con sendas crisis externas y de endeudamiento (público y privado) mutuamente reforzadas. Tampoco es cierto que entregó un país sin déficit fiscal: sólo cambió la composición de ese déficit a través del incremento del pago de intereses de su creciente endeudamiento. En paralelo, el gobierno macrista avanzó con la colonización y la cooptación de las herramientas de poder del Estado, sobre todo en materia de política económica.

Ni en aquel momento, apenas asumió el nuevo gobierno del Frente de Todos, ni ahora, en el documento con el que dialogamos, ha aparecido la decisión de describir con nitidez las ruinas que dejó este nuevo experimento neoliberal. Hay, por lo tanto, una doble renuncia al origen: a la constitución de la frontera con el macrismo, por un lado, y a la defensa del lazo representativo con los sectores afectados por ese proyecto neoliberal, por el otro. Esa doble renuncia es una sola: la nitidez del proyecto propio requiere de una clara diferenciación con el programa neoliberal.

El dilema que se presenta entonces es que cuando se pretende hablarles a todos se termina hablándole a nadie. Cuando se pretende no pelearse con nadie, se termina peleado con todos. El conflicto existe. No asumirlo, lejos de ampliar la base de sustentación, diluye, a los que no lo protagonizan, en la nada política.

Por eso, el problema de la unidad se resuelve reponiendo el origen y el sujeto destinatario de la unidad. No se soluciona con una apelación a la reducción de la intensidad (es decir, a la moderación). El problema más importante no es de velocidad ni de magnitud: es de orientación de las políticas.

Paradójicamente, la unidad a la que se convoca, en el marco de políticas regresivas, puede profundizar la crisis de la otra unidad: la de la base electoral del Frente de Todos. La unidad por arriba puede continuar desorganizando la unidad por abajo. Por eso, no se puede pensar la unidad desvinculada de las políticas que esa unidad expresa en términos de políticas públicas. En este sentido, insistimos, en las dimensiones de representación electoral y social: la “Unidad” del Frente de Todos se rompió en noviembre de 2021 cuando más de cuatro millones de electores que lo acompañaron en el 2019, ya no lo hicieron en las elecciones de medio mandato. Reconstruirla es el objetivo.

La debilidad de la diferenciación discursiva de ambos proyectos – el macrista y el de nuestro gobierno- se extendió al diseño de algunas políticas: en el último trimestre de 2020, con la centralización de la estrategia económica en torno a los lineamientos del FMI, comenzó un camino de ajuste relativo. Esta política económica se extendió hasta las elecciones PASO de 2021 (sólo comenzó a corregirse en el último trimestre de ese año). Si bien la crisis global producida por la pandemia sanitaria explica parte de la debacle electoral en las elecciones legislativas de 2021, no es el único factor. A ello hay que sumarle las políticas de ajuste implementadas por nuestro propio gobierno.

La clase trabajadora, por ejemplo, perdió en la puja distributiva y se produjo una nítida transferencia de recursos del trabajo hacia el capital, con especial énfasis desde finales de 2020. Si comparamos el salario real promedio de los trabajadores registrados del bienio 2018-2019 con el mismo valor promedio del período 2020-2021, la caída fue del 8%. Este atraso del salario explica que el excedente empresario haya captado más de 3 puntos del PBI adicionales respecto del gobierno de Macri. Desde finales de 2020 el excedente empresario se recuperó en términos reales, mientras la masa de salarios perdió valor real.

Volvemos al inicio, entonces: ¿Unidad para qué política? ¿Unidad que garantice la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital? ¿Unidad que rompa el contrato electoral y en la que los trabajadores resultan perjudicados?

Queda claro: no estamos ante un problema de moderación o intensidad. El problema es de orientación de las políticas.

La unidad del gobierno del presidente Alberto Fernández y de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner nació alrededor de un decidido proyecto de crecimiento con distribución e inclusión social. Ese es el proyecto que nos convoca y que nos moviliza. Es unidad, sí: pero para llevar adelante un programa de transformaciones.

En el contexto del acuerdo con el FMI, y de sus previsibles presiones trimestrales, resulta imprescindible dinamizar las instancias institucionales de debate, movilización y búsqueda de acuerdos en el Frente de Todos. Como se dijo en estos días: “Las diferencias que tenemos entre quienes debatimos cuál es la mejor manera de resolver este problema son infinitamente menores de las diferencias con quienes generaron este problema”.

Tenemos una nueva oportunidad. Esta vez hay que ir a fondo: con institucionalidad y con decisiones consensuadas entre los integrantes de la coalición. Todos y todas juntos para sostener la utopía de una patria justa, libre y soberana.

Lo afirmó de modo muy contundente Néstor Kirchner: “Todos hablan del consenso, de todos juntos. Sí, todos juntos, pero ¿para qué? ¿Todos juntos para hacer un acuerdo de espaldas a la gente para mantener la burocracia política? No.

Todos juntos para transformar la Argentina, para renunciar a privilegios, para construir lo que nuestro país necesita. ¿Todos juntos para decir que hay que renunciar a principios que son fundamentales para construir este país, todos juntos para bajar banderas? No. Todos juntos para sostener banderas, para sostener principios, para sostener las utopías que creyeron toda la vida y que sostuvieron nuestro inmortal conductor Perón y la inmortal Evita que era la llama viva del cambio permanente. Para eso todos juntos”.

La correlación de fuerzas no es una foto. Es una construcción social, un devenir dinámico y endógeno. No es un dato exógeno de una ecuación a “resolver”. Un elemento central en la constitución de la correlación de fuerzas son las propias acciones y posicionamientos. Analizar esa correlación de fuerzas sin incorporar cómo modificarlas es un mecanismo conservador que inmoviliza. Las políticas públicas rupturistas de un orden injusto e insustentable no son irracionales e infecundas; son las que mejoran la vida de nuestro pueblo, fortalecen la base material de nuestra economía y expanden los grados de libertad de la Patria.

La obligación de la política nacional y popular es expandir el campo de lo posible y no al revés: a partir de la definición de lo posible, sostener el statu quo.

Hay muchos ejemplos latinoamericanos que demuestran que las correlaciones de fuerzas económicas, sociales y políticas no son un “hecho natural”, fijo y establecido para siempre. Mencionemos sólo el del compañero Néstor Kirchner: asumió el gobierno con el menor porcentual de votos de la historia argentina y una “correlación de fuerzas” mínima a su favor. La respuesta popular a cada una de las medidas de gobierno fue construyendo una nueva correlación de fuerzas que habilitó un período de 12 años de continuidad del gobierno nacional-popular y la concreción de decenas de políticas que mejoraron ostensiblemente los niveles de vida de nuestro pueblo y ampliaron derechos como nunca antes, desde el gobierno del primer peronismo con Perón y Evita.

Esta perspectiva de una “correlación de fuerzas negativas”, que condicionan las posibilidades de llevar a cabo medidas de profundización de un modelo nacional- popular, se transforma así en una puerta de justificación que –con sus más y sus menos- favorece el statu quo, lo que en nuestras sociedades significa el mantenimiento de la inequidad, la desigualdad y el incremento de la pobreza. Y de allí surge la idea de que, lo que debe primar en el Frente de Todos a cargo del gobierno, es la moderación en la toma de definiciones políticas.

El concepto “moderación” es por demás riesgoso para cualquier gobierno popular latinoamericano. En primera instancia, porque todos los gobiernos de carácter nacional-popular deben enfrentarse cotidianamente con elites que aplican todo el tiempo la lógica de la desmesura política. La experiencia histórica de este Siglo XXI en América Latina nos indica claramente que, de manera precisa, aquellos gobiernos nacional-populares que aplicaron medidas que iban en contra de la lógica “moderada”, fueron no sólo los que más cambios positivos lograron, sino los que mayor apoyo popular tuvieron: Néstor y Cristina Kirchner, Hugo Chávez, los dos mandatos de Lula Da Silva, Rafael Correa, los gobiernos de Evo Morales.

No parece que sea útil apelar a unidades de medida. Es decir, definir al otro según las cantidades de moderación con la que cuenta y, a partir de allí, delimitar el espacio político “extremo e irracional” que es necesario separar o marginar. Ello supondría trasladar al interior del Frente de Todos, las prácticas estigmatizantes utilizadas por el macrismo contra Cristina Fernández de Kirchner y el Kirchnerismo.

¿Es posible negociar con el poder real y las derechas desde la búsqueda de consensos basados en la idea de una moderación “compartida”? No pareciera ser el caso en estos dos años de experiencia de gobierno de nuestro Frente de Todos: la respuesta a propuestas políticas moderadas (acuerdos de precios, control cambiario, congelamiento de las retenciones, por ejemplo) y, aún, a políticas imprescindibles –por ejemplo, las políticas de cuidado y vacunación durante la pandemia global – contaron con la oposición brutal y desmedida de las derechas.

¿Cuáles fueron los consensos logrados de este modo? ¿Cuál es, entonces, la mejor estrategia para enfrentar en el contexto latinoamericano a las fuerzas de las derechas?

La lógica de la moderación y la correlación de fuerzas negativa nos lleva a una paradoja circular: si los gobiernos toman medidas “moderadas”, entonces ganarían en gobernabilidad frente al poder real. El problema es que la moderación deja a los dos sectores en pugna –el poder real y los sectores populares- en situación de descontento: las elites de derecha y el establishment leen la moderación como debilidad de los gobiernos populares y, en vez reducir la presión política, la incrementan. A la vez, los movimientos sociales, los partidos políticos y los sectores populares sienten y viven –en el caso de los más vulnerables- la situación de que la vida cotidiana no les ha mejorado sustancialmente desde la llegada de un gobierno popular al poder.

Cuando en el año 2019 la compañera Cristina ideó y convocó a la construcción de un Frente de Todos como herramienta electoral para derrotar al más crudo neoliberalismo, se dirigió a todas las fuerzas del campo nacional-popular. La razón de ser de ese Frente de Todos no era, claramente, sólo derrotar al macrismo sino reponer e incrementar las políticas de derechos e inclusión de los 12 años de gobiernos nacional-populares movilizando al pueblo y nunca moderando sus demandas o “mandando a desensillar hasta que aclare”. La discusión, desde nuestro punto de vista, es sobre la orientación de las políticas públicas que deben expresar la unidad de las fuerzas que integran el Frente de Todos.

Se sale con más política y no con más encierro.

Se sale compartiendo con el pueblo el conocimiento de las dificultades: enfrentándolas y no eludiéndolas.

Se sale convocándonos todos y todas a un proceso de discusión pública fecundo y fraterno.

Firman la declaración: Teresa Parodi, Eduardo Basualdo, Liliana Herrero, Roberto Salvarezza, Adrián Paenza, Cynthia García, Alberto Kornblihtt, Rita Cortese, Noe Jitrik, Andrea Varela, Victoria Onetto, Carlos Rozanski, Araceli Bellota, Rubén Dri, Artemio López, María Pía López, Daniel Tognetti, Roberto Caballero, Alejandro Kaufman, María Sondereguer, “Mempo” Giardinelli, Marcelo Figueras, Gustavo Cirelli, Telma Luzzani, Andrés Asiain, Cynthia Ottaviano, Eduardo Rinesi, Jorge Elbaum, María Seoane, Carlos Barragán, Luisa Kuliok, Carlos Ciappina, Pablo Manzanelli, Martín Piqué, Silvia Delfino, Juan Martín Gené, Sandra Russo, Glenn Postolski, Rosa Bru, Conrado Geiger, María Quintero, Diego Hurtado, Raquel Robles, Juan Diego Incardona, María Sucarrat, Flavio Rapisardi, Ayelén Sidún, Mariano Hamilton, Viviana Vila, Sebastián Fernández, Ernesto Bauer, Juan Pablo Olsson, Paula de Luque, Julio Ferrer, Lalo Painceira, Marina Glezer, Julián Saud, Juan Alonso, Francisco “Paco” Oliveira, Alejandro Montalbán, Marina Arias, Marcelo Camaño, Susana Martins, Juan Valerdi, Eduardo Dvorkin, Marcelo Ruiz, Daniel Bello, Félix Requejo, Rolando González José, Adriana Serquis, Eduardo de la Serna, Jimmy Herrera, Tony Fenoy, Graciela Vazan, Ricardo Carrizo (Curas en Opción por los Pobres), Carlos Gómez (Curas en Opción por los Pobres), Rafael Villegas, María José Castells, Colectivo de Teología de la Liberación Pichi Meisegeier, Carta Abierta La Plata, Pablo Llonto, Stella Escoba, Sebastián Palma, Mónika Arredondo, Mauricio Erben, Cristian Weber, María Bernarda Tinetti, Pedro Dehleye, Ximena Talento, Luis Zarranz, Siro Colli, Liliana Viola, Emanuel “Peroncho” Rodríguez, Sergio Ranieri, Gustavo Bulla, Ricardo “Kiko” Cerone, Celeste Abrevaya, Julio Reta, Juan Montes Cato Verónica Baston, Pablo Bilyk, Raquel Márquez, Pablo Antonini, María Cabrejas, Alejandra Cebrelli, Juan Guzmán, Julia Narcy, Diego Conno, Julia Saud, Facundo Ábalo, Diana Rogovsky, Mauro Beltrami, Marcela Di Croce, Guillermo Clarke, María Cristina Demo, Ricardo Plazaola, Luis Schinca, Claudio Panella, Patricia Berrotarán, Fabio Prado González, Fabián Bertero, Cintia Rogovsky, Martín Daniel Castilla, Alicia Sarno, Omar Musa, Mag De Santo, Lucas Ayala, Guillermo Pilía, Flora Ferrari, Duilio Lanzoni, Carlos Schmerkin, Guillermo Wierzba, Ignacio Velez, Silvio Schneck, Aurelio Narvaja, Ilda Lucchini, Jorge Barbeito, Ursula Asta, Ana Berezin, Carlos Vargas, Mirta del Campo, Maximiliano Coria, Mirna González, Luis Freire, Eleonora Artigas, Juan Artigas, José Slimobch, Victor Portnoy, Monika Aredondo, Cristina Pilar Bejar, Mirta Botzman, Claudia Albertal, Fabian Gatica, y siguen las firmas . . . (Página 12 / 21 de marzo de 2022 )

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DECRETO DE PROSCRIPCIÓN DEL PERONISMO. PUBLICADO EN EL BOLETÍN OFICIAL EL DÍA 9 DE MARZO DE 1956

Cuatro días antes, el 5 de marzo, la dictadura asesina encabezada por aramburu pretendió, con un decreto, el 4161 que el pueblo deje de ser peronista (como si se pudiera hacer por decreto). ¡qué pedazos de ignorantes! y después dicen que la brecha la creó Cristina. ¡¡estúpidos, es la conciencia popular!!!

Visto el decreto 3855/55 por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y

Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas:

Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo Argentino, constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una rémora para al consolidación de la armonía entre los Argentinos.

Que en le campo internacional, también afecta el prestigio de nuestro país porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas, adoptadas por el régimen depuesto tuvieron el triste mérito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de este siglo que el régimen depuesto consiguió parangonar.

Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también la prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones comerciales, donde también fueron registradas con fines publicitarios y donde su conservación no se justifica, atento al amplio campo que la fantasía brinda para la elección de insignias mercantiles.
Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley

Art. 1º
Queda prohibida en todo el territorio de la Nación:
a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.
Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", " justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos.

b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del peronismo.

c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás, objetos señalados en los dos incisos anteriores.

Art. 2 º
Las disposiciones del presente decreto-ley se declaran de orden público y en consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incisos a) y b) del art. 1º.

Los ministerios respectivos dispondrán las medidas conducentes a la cancelación de tales registros.
   
Art. 3 º
El que infrinja el presente decreto-ley será penado:

a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000;

b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial;

c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se trate de empresas comerciales.

Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución.

Art. 4º
Las sanciones del presente decreto-ley será refrendado por el Excmo. Señor vicepresidente provisional de la Nación y por todos los señores ministros secretarios de Estado en acuerdo general.

Art. 5º

Comuníquese, dése a la Dirección General del Registro Nacional y archívese
Aramburu - Rojas - Busso - Podestá Costa - Landaburu - Migone. - Dell´Oro Maini - Martínez - Ygartúa - Mendiondo - Bonnet - Blanco - Mercier - Alsogaray - Llamazares - Alizón García - Ossorio Arana - Hartung - Krause.

FuenteBoletín Oficial, 9 de marzo de 1956

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PACTO FEDERAL - 4 DE ENERO DE 1831
En 1831 las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes firmaron un tratado, el Pacto Federal , que fue la base de la unidad nacional argentina. Ese tratado aseguróba una alianza militar ofensiva y defensiva entre las provincias contra la agresión o invasión de cualquier otra.

Deseando los Gobernadores de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos estrechar cada vez más los vínculos que felizmente los unen y, creyendo que así reclaman sus intereses particulares y los de la República han nombrado para este fin sus respectivos diputados, a saber: el Gobierno de Santa Fe, el señor D. Domingo Cullen; el de Buenos Aires, al Sr. D. José María Rojas y Patrón, y el de Entre Ríos, al Sr. D. Antonio Crespo. Quienes después de haber canjeado sus respectivos poderes, que se hallaron extendidos en buena y debida forma; y teniendo presente el tratado preliminar celebrado en la ciudad de Santa fe el 23 de febrero último entre los Gobiernos de dicha provincia y la de Corrientes; teniendo también presente la invitación que con fecha 24 del expresado mes de febrero hizo el Gobierno de Santa Fe al de Buenos Aires, y la convención preliminar ajustada en Buenos Aires el 23 de marzo del año anterior entre los Gobiernos de esta provincia y la de Corrientes, asi como el tratado celebrado el 3 de mayo último en la capital de Entre Ríos entre su Gobierno, y el de Corrientes; y finalmente, considerando que la mayor parte de los pueblos de la República, ha proclamado del modo más libre y espontáneo la forma de gobierno federal, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°) Los Gobiernos de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos ratifican y declaran en su vigor y fuerza los tratados anteriores celebrados entre los mismos Gobiernos en la parte que estipulan la paz firme, amistad y unión estrecha y permanente, reconociendo recíprocamente su libertad, independencia y derechos.

Artículo 2°) Las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos se obligan a resistir cualquier invasión extranjera que se haga, bien sea en el territorio de cada una de las tres provincias contratantes o de cualquiera de las otras que componen el Estado argentino.

Artículo 3°) Las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos se ligan y constituyen en alianza ofensiva y defensiva contra toda agresión o preparación de parte de cualquiera de las demás provincias de la República (lo que Dios no permita), que amenace la integridad e independencia de sus respectivos territorios.

Artículo 4°) Se comprometen a no oir ni hacer proposiciones ni celebrar tratado alguno particular una provincia por si sola con otra de las litorales ni con ningún otro Gobierno sin previo avenimiento expreso de las demás provincias que forman la presente federación.

Artículo 5°) Se obligan a no rehusar su consentimiento expreso para cualquier tratado que alguna de las tres provincias litorales quiera celebrar con otra de ellas o de las demás que pertenecen a la República, siempre que tal tratado no perjudique a otra de las mismas tres provincias o a los intereses generales de ellas o de toda la República.

Artículo 6°) Se obligan también a no permitir que persona alguna de su territorio ofenda a cualquiera de las otras dos provincias o a sus respectivos Gobiernos y a guardar la mejor armonía posible con todos los Gobiernos amigos.

Artículo 7°) Prometen no dar asilo a ningún criminal que se acoja a una de ellas huyendo de las otras dos por delito, cualquiera que sea, y ponerlo a disposición del Gobierno respectivo que lo reclame como tal. Entendiéndose que el presente artículo sólo regirá con respecto a los que se hagan criminales después de la ratificación y publicación de este tratado.

Artículo 8°) Los habitantes de las tres provincias litorales gozarán recíprocamente la franqueza y seguridad de entrar y transitar con su buque y cargas en todos los puertos, ríos y territorios de cada una, ejerciendo en ellas su industria con la misma libertad, justicia y protección que los naturales de la provincia en que residan, bien sea permanente o accidentalmente.

Artículo 9°) Los frutos y efectos de cualquier especie que se importen o exporten del territorio o puertos de una provincia a otra por agua o por tierra, no pagarán más derechos que si fuesen importados por los naturales de la provincia, adonde o de donde se exportan o importan.

Artículo 10°) - No se concederá en una provincia derecho, gracia, privilegio u exención a las personas y propiedades de los naturales de ella que no conceda a los de las otras dos.

Artículo 11°) Teniendo presente que alguna de las provincias contratantes ha determinado por ley que nadie pueda ejercer en ella la primera magistratura sino sus hijos respectivamente, se exceptúa dicho caso y otros de igual naturaleza que fueren establecidos por leyes especiales. Entendiéndose que en caso de hacerse por una provincia alguna excepción ha de extenderse a los naturales y propiedades de las otras dos aliadas.

Artículo 12°) Cualquier provincia de la República que quiera entrar en la Liga que forman las litorales será admitida con arreglo a lo que establece la segunda base del artículo primero de la citada convención preliminar celebrada en Santa fe a veintitrés de febrero del precedente año, ejecutándose este acto con el expreso y unánime consentimiento de cada una de las demás provincias federadas.

Artículo 13°) Si llegare el caso de ser atacada la libertad e independencia de alguna de las tres provincias litorales por alguna otra de las que no entran al presente en la federación, o por otro cualquier poder extraño, la auxiliarán las otras dos provincias litorales, con cuantos recursos y elementos estén en la esfera de su poder, según la clase de la invasión, procurando que las tropas que envíen las provincias auxiliares sean bien vestidas, armadas y municionadas, y que marchen con sus respectivos jefes y oficiales. Se acordará por separado la suma de dinero con que para este caso deba contribuir cada provincia.

Artículo 14°) Las fuerzas terrestres o marítimas, que según el artículo anterior se envíen en auxilio de la provincia invadida, deberán obrar con sujeción al Gobierno de ésta, mientras pisen su territorio y naveguen sus ríos en clase de auxiliares.

Artículo 15°) Interín dure el presente estado de cosas, y mientras no se establezca la paz pública de todas las provincias de la República, residirá en la capital de Santa fe una comisión compuesta de un diputado por cada una de las tres provincias litorales, cuya denominación será «Comisión representativa de los Gobiernos, de las provincias litorales de la República Argentina», cuyos diputados podrán ser removidos al arbitrio de sus respectivos Gobiernos, cuando lo juzguen conveniente, nombrando otros inmediatamente en su lugar.

Artículo 16°) Las atribuciones de esta comisión serán:

Primera: Celebrar tratados de paz a nombre de las expresadas tres provincias, conforme a las instrucciones que cada uno de los diputados tenga de su respectivo Gobierno y con la calidad de someter dichos tratados a la ratificación de cada una de las tres provincias.

Segunda: Hacer declaración de guerra contra cualquier otro poder a nombre de las tres provincias litorales, toda vez que éstas estén acordes en que se haga tal declaración.

Tercera: Ordenar se levante el ejército en caso de guerra ofensiva y defensiva y nombrar el general que deba mandarlo.

Cuarta: Determinar el contingente de tropas con que cada una de las provincias aliadas deba contribuir conforme al tenor del artículo 13.

Quinta: Invitar a todas las demás provincias de la República, cuando estén en plena libertad y tranquilidad, a reunirse en federación con las litorales y a que por medio de un Congreso general federativo se arregle la administración general del país bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro y distribución de las rentas generales, y el pago de la deuda de la República, consultando del mejor modo posible la seguridad, y engrandecimiento general de la República, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las provincias.

Artículo 17°) El presente tratado deberá ser ratificado a los tres días por el Gobierno de Santa Fe, a los seis días por el de Entre Ríos y a los treinta, por el Gobierno de Buenos Aires.

Dado en la ciudad de Santa Fe, a cuatro del mes de enero del año de Nuestro Señor mil ochocientos treinta y uno.
(Fdo.):
Domingo CULLEN
José María ROXAS y PATRÓN
Antonio CRESPO
Fuente: La Gazeta Federal

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CARTA ENVIADA AL PARTIDO JUSTICIALISTA CON MOTIVO DEL ASESINATO DE ERNESTO “CHE” GUEVARA

Compañeros:

Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.

Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara.

Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo que fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces?  Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el “Che” los enmendó!

En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.

Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura: el imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender, ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo.

Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten.

Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.

Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras, pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967

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LAS VEINTE VERDADES PERONISTAS

1º) La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.

2º) El peronismo es esencialmente popular. Todo circulo político es antipopular y, por lo tanto, no peronista.

3º) El peronista trabaja para el MOVIMIENTO. El que en su nombre sirve a un círculo, o a un caudillo; lo es sólo de nombre.

4º) No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.

5º) En la NUEVA ARGENTINA el trabajo es un derecho, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.

6º) Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista.

7º) Ningún peronista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.

8º) En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: Primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres.

9º) La política no es para nosotros un fin, sino solo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.

10º) Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y amor.

11º) El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.

12º) En la NUEVA ARGENTINA los únicos privilegiados son los niños.

13º) Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene una doctrina política, económica y social: el Justicialismo.

14º) El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.

15º) Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.

16º) Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ‚ésta al servicio del bienestar social.

17º) Como doctrina social el Justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.

18º) Queremos una Argentina socialmente Justa, económicamente Libre y políticamente Soberana.

19º) Constituimos un gobierno centralizado, un estado organizado y un pueblo libre.

20º) En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo.

(El Historiador)

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CÓMO FUE LA MADRUGADA VIOLENTA QUE SELLÓ EL DESTINO DE HAROLDO CONTI
Por su compromiso ideológico, su militancia en el PRT y sus vínculos con Cuba, donde integró el jurado del premio Casa de las Américas, el escritor estaba en la mira de las Fuerzas Armadas que semanas antes habían dado un golpe de Estado.

El escritor Haroldo Conti y su mujer Marta Scavac llegaron pasada la medianoche del 5 de mayo de 1976 a la casa que habitaban en el barrio de Villa Crespo, donde un grupo de tareas del Ejército los esperaba, y tras someterlos a un duro interrogatorio que incluyó golpes, patadas y torturas, la patota se llevó al escritor, periodista y novelista, quien aún permanece desaparecido.

Por su compromiso ideológico, su militancia en el PRT y sus vínculos con Cuba, donde integró el jurado del premio Casa de las Américas, Conti estaba en la mira de las Fuerzas Armadas que semanas antes habían dado un golpe de Estado.

“Hic meus locus pugnare est hinc non me removebunt” (Este es mi lugar de combate, de aquí no me moveré), rezaba un cartel en latín que había colocado frente al escritorio del estudio que tenía en su casa y que resumía su postura ante la cacería emprendida por el terrorismo de Estado en esa Argentina de hace 45 años atrás.

“Marta y yo vivimos como bandoleros, ocultándonos, hablando en clave… Aquí va mi dirección, por si sigo vivo”, le confió el autor de “Mascaró, el cazador americano” en una carta que le envió al colombiano Gabriel García Márquez, quien mantenía con Conti una entrañable amistad. En 2009, Scavac contó ante el Tribunal Oral Federal 5 las alternativas del secuestro de Conti en una declaración quese extendió por más de seis horas durante el juicio que se le siguió al general de brigada Jorge Olivera Rovere, a cargo de la represión ilegal que se desarrolló en Capital Federal.

La periodista y segunda esposa de Conti reseñó que ambos habían salido esa noche a ver la película “El Padrino II" y que Juan Carlos Fabiani, una persona que se refugiaba en esa casa ubicada en la calle Fitz Roy 1205 se había quedado al cuidado de los dos niños que vivían allí. Eran Ernesto, el hijo de tres meses que tenía la pareja, y Miriam, una nena de siete años, hija de otro matrimonio quehabía tenido Marta.

Al ingresar a la casa, Haroldo y su compañera ven a Fabiani maniatado en el piso y a seis hombres vestidos de civil, que abordan al escritor, lo encapuchan y luego conducen a otra habitación, en medio de golpes, gritos y amenazas. La patota permanece en el domicilio toda la noche, un grupo se queda en el cuarto con Conti, y otro con ella, que escucha los gritos de dolor del escritor. Los represores se dedican a saquear, romper y robar todo lo que encuentran en esa casa, mientras Marta permanece tirada en el piso, atada con corbatas y con la cabeza tapada por una camisa.

La compañera de Conti no escucha nada de sus hijos, la patean en los riñones, en la cabeza, y uno de los integrantes del grupo de tareas le pregunta por sus días en Cuba. “También estuve en Estados Unidos”, les dice la mujer en medio de los tormentos. “Pero Cuba es un país comunista”, le contesta uno de sus captores, quien actuúa como el más benigno de la patota.

“Esto es una guerra. Son ustedes o nosotros y no vamos a dejar ni las semillas”, le dice uno de los represores a Marta, y momentos después le anuncian que se van a llevar a Haroldo con ellos. Ella está encapuchada y pide despedirse; la llevan a otro lugar de la casa y logra hablar con su compañero, quien le confía que está bien y la despide con un beso en la barbilla, el único lugar de la cara que tiene descubierto. Marta se desespera porque entiende que Haroldo tiene la cara al descubierto, que puede ver a sus captores y que ello implica que no lo van a dejar con vida. Comienza a gritar y uno de los hombres la tira en una cama; le pone un arma en la cabeza y le ordena que se calle. Marta no logra ver en esa lúgubre despedida al profesor del cual se enamoró en sus días de liceo y con quien convivía desde hacía tres años.

“Oigo ruidos de cadenas que se arrastran por el piso y me doy cuenta que se lo llevan. Me dice ‘cuidame al nene, cuidame al nene’ y son las últimas palabras que le escucho decir a Haroldo”, testimonió Marta ante los jueces que integraban el Tribunal Oral Federal 5. La patota se lleva a Conti y a Fabiani (quien también permanece desaparecido); cargan en dos autos televisores y otros electrodomésticos y le anuncian a Marta que van a volver.

Como puede, la mujer se desata, constata horrorizada el desastre que los represores dejaron en la casa, y con las primeras luces del día, toma a sus hijos y escapa por la ventana para buscar después refugio en la casa de sus padres, pero por apenas un tiempo. Marta se contacta con sus compañeros de la revista Crisis, y mientras va de casa en casa, comienza a denunciar el secuestro de Haroldo en las redacciones de los medios de comunicación.

Hay una orden del gobierno militar de no publicar noticias sobre el escritor, pero ese silencio se rompe el 8 de mayo, cuando el periodista Ariel Delgado anuncia por Radio Colonia la noticia de la desaparición de Conti, algo que también hará el diario Buenos Aires Herald. Antes de refugiarse con sus hijos en la embajada de Cuba, Marta logra contactar al sacerdote católico Leonardo Castellani, un nacionalista que había sido profesor de Haroldo en el Seminario Metropolitano Conciliar de Villa Devoto, para que hiciera una gestión por el escritor.

Quince días después del secuestro, Castellani concurre junto a Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Horacio Ratti, presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), a un almuerzo con el dictador Jorge Rafael Videla en Casa Rosada. En medio del encuentro, el cura pide por su antiguo alumno y Ratti presente una nómina de escritores que por esos días se encontraban en la misma situación de Conti. Se supo que Haroldo estuvo en Campo de Mayo y en El Vesubio, y Castellani logra verlo, en la cárcel de Villa Devoto, donde lo encuentra en un muy mal estado y le brinda la extremaunción a ese hombre de letras que tiene 51 años.

En diciembre de 1977, Marta consigue un salvoconducto para dejar el país; se traslada a Cuba con sus hijos, donde vive un año, luego pasa a México y recala en Suecia, desde donde retorna a Argentina en 1985.Murió hace cinco años, tras preservar la memoria y honrar la obra del hombre que amó.

El escritor colombiano Gabriel García Márquez se compromete en una campaña internacional para reclamar que la dictadura argentina diera información sobre el paradero de Conti, su amigo.

En abril de 1981, el autor de “Cien años de soledad” narra en una nota publicada en el diario El País de España que un año antes, el genocida Videla le dio una entrevista a la agencia EFE, y durante el diálogo que mantuvo con periodistas de ese medio, les confió que Conti había muerto, pero les pidió que no publicaran “de forma inmediata” la información.

“Yo considero, ahora que el general Videla no está en el poder, y sin haberlo consultado con nadie, que el mundo tiene derecho a conocer esta noticia”, cierra el colombiano ese escrito en el que confirma el asesinato de su amigo, quien dejó una obra, una conducta política y cuatro hijos en un país que soñó con cambiar. (Por Leonardo Castillo, Telam, 5/5/2021)

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CRÉDITO COOPERATIVO, LA HISTORIA DE UNA RESISTENCIA AL FONDO Y A LAS DICTADURAS

La llegada del FMI al país frenó su crecimiento. Además, la Ley de Entidades Financieras las obligó a convertirse en bancos comerciales. Su rol y la batalla para sobrevivir desde 1887.

A algunos quizás les suene exagerado decir que la historia de los últimos 65 años en las cooperativas de crédito argentinas estuvo signada por el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, es a partir del ingreso de Argentina a ese organismo, en 1956, que bancos, cajas y mutuales nacidos bajo el impulso de las distintas colectividades de inmigrantes que llegaron al país a principios del siglo XX colisionaron más empecinadamente con los condicionamientos externos. Y si, por un lado, esas nuevas reglas obligaron a inventar nuevas estrategias para suplir necesidades que los bancos privados no cumplían, no es menos cierto que se convirtieron en un enemigo a derrotar para, sobre todo desde 1976, imponer un modelo financiero neoliberal.

“La primera entidad cooperativa de crédito fue el Banco Popular Argentino, creado en Buenos Aires en 1887 –cuenta Daniel Plotinsky, historiador y director de Idelcoop en un libro de investigación sobre el tema– y para 1925, los bancos populares habían llegado a ser 15, con 80.061 asociados”. No tardarían en aparecer los primeros escollos: en 1926 se implementó la Ley 11.388 de Cooperativas, lo que con la reforma bancaria de 1935 implicó que solo sobreviviera de este período el Banco Cooperativo de Caseros, fundado en 1932.

Pero no solo de bancos se trata. En el país se crearon cajas de crédito de diferentes tipos: rurales, regionales de préstamos y ahorro, más las secciones de crédito de cooperativas agropecuarias de consumo y edificación. “Todo el cooperativismo en Argentina surge de movimientos sociales que tienen que ver con la cultura que traen los inmigrantes –dice Plotinsky en diálogo con Tiempo–. Los italianos crean mutuales, los españoles sociedades de socorros mutuos, los judíos cajas de crédito”. Dentro de cada grupo, además, había diferencias sustanciales. Entre los italianos los había monárquicos y socialistas; entre los judíos, religiosos y, como Plotinsky recuerda que decía su abuelo, “progresistes”.

El crecimiento de este modelo de crédito fue paulatino pero sostenido hasta que con la llegada del FMI, tras el golpe contra el gobierno de Perón, “se caen todos los programas de apoyos y líneas de créditos estatales para la industria y las pymes y surgen mecanismos semibancarios de financiación informales a través de algunas de las viejas cajas de crédito”.

En este período se fundó el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), con el objetivo de funcionar como una caja de compensación entre las cajas de crédito de todo el país. Pero fue bastante más lejos y se constituyó en una suerte de banco central cooperativo mediante la articulación de instrumentos financieros como las letras de cambio, que giraban sobre cuentas a la vista. El equivalente de los cheques y las cuentas corrientes para el mundo bancario.

“Llegó a haber mil cajas de crédito, dos tercios dentro del IMFC”, señala Plotinsky. En la práctica se expandieron como un sistema financiero alternativo que podía servir a pymes y personas comunes con mayor eficacia y mejores condiciones.

Durante el gobierno de Arturo Illia, se produjo un enfrentamiento del presidente con el BCRA, que era autónomo e imponía restricciones a este sistema paralelo de crédito. A tal punto que Illia y su vicepresidente Carlos Perette asistieron como invitados a un acto en el Luna Park en 1964. Por entonces, el movimiento cooperativo manejaba alrededor del 11% de todos los fondos del sistema financiero argentino. Un par de años más tarde, Illia sería desalojado del gobierno. ¿Cuánto habrá influido en ese golpe su posición sobre el mundo cooperativo?

El caso es que ni bien toman el poder, en 1966, “a las 48 horas los militares establecen restricciones que con el gobierno democrático no pudieron imponer totalmente”.

No solo eso, ordenan la detención de dirigentes cooperativos y a través de los medios los demonizan como parte de una maniobra destinada prácticamente a hacerlas desaparecer. No lo logran del todo, aunque quedan solo 400 cajas de crédito.

En 1969 se dicta una Ley de Entidades Financieras que ordena la supervisión de las cajas de crédito a través del BCRA y la Dirección Nacional de Cooperativas (DNC).

Tras la primavera democrática de 1973-1976, cuando fueron nacionalizados todos los fondos bancarios, la dictadura genocida dictó la Ley 21.526 de Entidades Financieras, que obligó a que las cajas se fusionaran para convertirse en bancos comerciales, manteniendo su carácter cooperativo.

Las rígidas disposiciones de la dictadura, que continuaron incluso en el regreso de la democracia, más las sucesivas crisis económicas y hasta errores de conducción en este escenario de catástrofe continuada –hiperinflación, convertibilidad, corralito y más– dejaron en pie desde el año 2002 solo al Banco Credicoop, que había sido fundado en 1979, íntimamente ligado al IMFC. 

En 2006 se dictó la Ley 26.173, que establece dos tipos de instituciones cooperativas: las entidades financieras y las no financieras. La norma establece que las primeras, integradas por cajas de crédito y bancos, están reguladas por el Banco Central.

Caja de Crédito Cuenca Cooperativa Limitada, fundada en 1961 en el distrito industrial de Villa Lynch, en el partido bonaerense de San Martín, era la última, hasta que en 2018 pidió transformarse en una sociedad anónima.

Las cooperativas de crédito, reguladas por el Instituto Nacional de Asociativismo y Empresas Sociales (INAES) todavía siguen dando batalla.

Un paraguas para poder cubrir lo que los bancos comerciales desprecian

Las cooperativas de créditos son imprescindibles para particulares o pymes que no figuran como objetivo para instituciones privadas.

Para Marcelo Kremer, la gran diferencia entre las cooperativas de crédito y los bancos privados es que las cooperativas “siempre te van a dar un paraguas” y nunca lo van a quitar cuando se largue a llover. Secretario de la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito (FACC), una institución que fue creada el 25 de noviembre de 1950, Kremer aclara que este tipo de entidades “no captan ahorro, sino que trabajan con el capital propio”, que es el que aportan los asociados.

Eso sí, como agrega Alberto Bavestrello, gerente de la FACC, si bien funcionan bajo la supervisión del INAES, deben reportar al BCRA sobre la situación de deudores y, además, están sujetas a las disposiciones para la prevención del lavado de activos. Lo que no impide que –a pesar de mover cerca de un 1,5% de préstamos del sistema financiero– para muchos sectores de los medios y la sociedad, ese mundo del crédito tenga una dosis de marginalidad que resulta incómoda. En un país donde se cerraron unos 200 bancos privados en medio de grandes escándalos o quiebras fraudulentas, es natural que esta sospecha sobre el sistema cooperativo irrite.

“Nosotros somos mala palabra siempre –se indigna Bavestrello–, hace 70 años que estamos y somos los gorditos a los que les hacen bullying. Se hace duro trabajar así, porque tenés que trabajar contra eso y contra el ente regulador, que nos pone inspecciones más severas”.

Las cooperativas de crédito cumplen un rol indispensable en esos rincones de la economía que los bancos comerciales desprecian. Son aquellos que no califican porque hace poco están en la actividad, o no tienen un gran capital como garantía, o inclusive –algo muy común en tiempos de alta inflación y expectativas de devaluación– cuando alguien está en concurso de acreedores.

“Ha ocurrido con clubes de fútbol, o incluso grandes empresas, que solo podían tener cómo pagar salarios y gastos corrientes luego del apoyo de una cooperativa de crédito. Pasó hasta con el Grupo Indalo, la cooperativa Sancor, Adidas”, enumera Kremer.

Son empresas con perfil de buen negocio comercial, pero en medio de un estrés financiero. El momento ideal para buscar un paraguas. Pero el más difícil para encontrar la solidaridad de instituciones privadas.

Claro que en este escenario no solo están las cooperativas de crédito. El junio pasado, el BCRA emitió un comunicado por el cual categorizó a las entidades no bancarias en Cooperativas y Mutuales, Fintech (compañías que funcionan sobre una plataforma de Internet), Tarjetas de Crédito no bancarias y cadenas de venta de electrodomésticos.

“Un informe que pedimos a Nosis (servicio de informes comerciales) nos mostró que prestamos a tasas iguales o similares a bancos y que lo hacemos con una gran diversidad, capilaridad y a segmentos que los bancos no consideran objetivo. O sea, les prestamos a empresas y personas que los bancos no quieren atender”, aclara Bevestrello. Además, mantienen un nivel mucho menor de moras que el resto del mercado financiero.

“Cuando un empresario pyme está en problemas, puede dejar de pagar a la Afip o decirle a un empleado de pagarle el aguinaldo en cuotas, el último al que va a embocar es a la cooperativa”, intercede Kremer.

Desde la FACC insisten en un viejo reclamo, el impuesto al débito y al crédito. “Cuando la cooperativa presta al asociado para el 1,2% del llamado impuesto al cheque y cuando deposita el cheque paga de nuevo”, destacan. Para los plazos usuales en estas instituciones, que es diez o 15 días, eso representa un porcentaje demasiado grande en relación con el dinero que prestan. (Alberto López Girondo, Tiempo Argentino,  29 de noviembre de 2020)

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TIRSO SÁENZ: "EL CHE FUE EL MEJOR MINISTRO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA"
Como ex viceministro de Industria de Cuba, acompañó al guerrillero argentino en la función pública y recuerda el impulso al desarrollo tecnológico generado en fábricas que también eran escuelas para alfabetización.

A meses de los 90 años, Tirso Sáenz tiene una lucidez envidiable para recordar la Cuba de los primeros tiempos de la Revolución. Fue un colaborador muy cercano al Che en el Ministerio de Industria y cuenta en esta charla por zoom desde su actual residencia en Brasil, que el guerrillero argentino, que ocupó ese cargo entre 1961 y 1965, fue “el mejor ministro de la revolución”. También revela aquel gesto insolente de un cónsul de EEUU en La Habana que, ante la posibilidad de emigrar,  lo llevó a quedarse en la isla “a ver que pasa” y destaca que se hizo revolucionario por el cariño con que lo trataron y la confianza que le dispensaron. A 60 años de la gesta de Playa Girón, donde su participación fue clave para la provisión de combustible a las tropas, Sáenz tiene mucho aún para decir, aparte de esa docena de libros en que desmenuzó su visión de aquellos tiempos.

-¿Cuál fue su rol en los sucesos del 16 al 20 de abril?
-Yo era director del Instituto Cubano del Petróleo, que abarcaba toda la industria que fue nacionalizada, la Standard Oil, la Shell, la Texas. Las dos refinerías principales estaban en La Habana y era el lugar más cerca de donde iba a ser el ataque. Estábamos con inventarios bajísimos, llamé al ejército, nos pusimos de acuerdo rápidamente con un sistema de señas, contraseñas, avisos, contraavisos, y aquello funcionó perfectamente. Convocamos a técnicos, trabajadores, todos los ingenieros, muchos de los cuales se iban del país porque no eran simpatizantes. Los llamamos y les dijimos “estamos acuartelados, no podemos irnos, la refinería tiene que funcionar para garantizar el triunfo de la revolución”. Fueron 72 horas en que yo dormitaba en mi silla frente al teléfono, porque no podíamos cambiar de voces. La refinería funcionó como un reloj, un entusiasmo tremendo. Tanto que cuando comienza el ataque nosotros teníamos stocks para nueve días, y un barco de gasolina de la Unión Soviética demoraría 25 días. Ese era el corazón para poder mover las tropas; si nos bombardeaban no había forma. Todo funcionó tan bien que no tuvimos que racionar y cuando terminamos, el inventario aumentó cinco días. La refinería no paró un segundo. Y eran momentos en que por el bloqueo no podíamos recibir repuestos y el petróleo que venía de la URSS era muy corrosivo, con mucho contenido de sales. Pero hasta el petróleo se comportó como socialista.

-¿Desde cuándo sabían del ataque en Playa Girón?

-Yo personalmente no sabía. La noche anterior unos aviones procedentes de EEUU bombardearon aeropuertos cubanos para debilitar la pequeña fuerza aérea cubana. Esa fue la señal de aviso, y yo me fui para la refinería. Desde mi oficina escuché el famoso discurso de Fidel convocando a la movilización y declarando que Cuba era socialista. Fueron tres días críticos. Después hubo algunos sabotajes que hicieron mucho daño. Hubo una lancha pirata que salió de la base Guantánamo y atacó a la refinería de Santiago de Cuba con ametralladoras. Dicen que los americanos no tienen nada que ver con esto. ¿Dónde se entrenaron las tropas? En los pantanos de La Florida ¿Se pueden armar cientos de hombres, con uniforme, sin que el gobierno se entere? ¿Ese barco que traía a las tropas, de dónde salió? Lo interesante es que las tropas cubanas no eran todas regulares, había gran cantidad de milicianos, obreros, trabajadores, fueron importantes para combatir, o sea que fue el pueblo realmente y en 72 horas liquidó el problema.

-¿Cómo llegó a ser viceministro del Che?

-Mi padre era baterista de una orquesta pero se preocupó porque yo estudiase, me pagó una buena escuela y me gané una beca para estudiar ingeniería en los EEUU. No hubiera podido estudiar de ninguna otra forma. Me gradué como ingeniero químico y volví a trabajar en una filial de la Procter and Gamble en investigación. Cuando triunfa la revolución, el presidente de la compañía me quería llevar y me entregó una carta para que me dieran una visa en la embajada. El cónsul que me entrevistó era tan grosero que tenía la carta en el bolsillo y no se la di, lo mandé a la mierda. Llegué a casa y le dije a mi esposa: “Nos quedamos, vamos ver qué pasa”. Yo no tenía antecedentes revolucionarios de ningún tipo. Pero el éxodo en Cuba de los ingenieros fue del 75% y el 50% de los médicos. Un ingeniero que se quedaba, aunque no tuviera antecedentes, el Che le daba la confianza. Aun así, me preocupé de que alguien pensara que yo tenía una actitud oportunista. Pedí ver al Che para explicarle y le conté lo que me había sucedido en la embajada norteamericana. Me dijo: “Está bien, ¿usted quiere trabajar con nosotros? pues bueno, vamos a trabajar”. Me estrechó la mano y ese fue el inicio. Primero en la dirección del Petróleo, luego viceministro de Industrias Básicas y después vice de Desarrollo Técnico. Mi experiencia era de investigaciones y me llamó a la tarea del Nuevo Instituto de Investigaciones. Permanecí ahí hasta que él se fue. Yo estuve en la última reunión del Che como ministro. Fue una reunión técnica con representantes de la URSS para la ampliación de una siderúrgica. Me dijo que se iba a cortar caña, me dio un apretón de manos y no lo vi nunca más.

-Usted publicó un libro sobre esa gestión del Che ¿cómo era como ministro?

-Yo diría que el Che fue el mejor ministro que hemos tenido en Cuba. Muy exigente, muy estudioso. Él conocía la industria cubana porque la había estudiado, iba a los centros de trabajo, estudió los procesos tecnológicos, daba instrucciones muy claras, muy precisas, escuchaba y estimulaba la discusión. Tú tenías que discutir y a veces las discusiones eran fuertes pero respetuosas. Muchas veces la razón la tenía él, otras veces yo y otras tantas la razón estaba en la mitad del camino, pero siempre surgía algo mejor. Fue un formador de cuadros revolucionarios, estimuló la educación, la capacitación: era una de las áreas que yo tenía, la formación de recursos humanos. El ministerio de Industria, y todas sus fábricas, se convirtió en una gran escuela. porque también se hacía alfabetización. Organizamos escuelas dentro de cada fábrica y también aprovechábamos las becas que nos daban los países socialistas, que eran muchas. Las medidas que tomaba el Che tenían un sustrato político ideológico, soluciones técnicas puras no tenían importancia si no estaban asociadas a una visión en que el hombre era el centro del proceso.

-¿Qué resultados se pueden ver hoy de ese proceso?

-Hay dos momentos que definen en cuanto a la visión de futuro. Una fue en 1962, cuando Fidel en un discurso por la creación de la Academia de Ciencias dijo que el futuro de nuestra patria tiene que ser el de un hombre de ciencia, de hombres de pensamiento. Y después el Che, que no fue sólo un pensador sino un actor. Muchos de los institutos creados en aquel momento existen hoy.

-¿Esos centros se relacionan con el desarrollo de vacunas contra el Covid?

-Cuando apareció el dengue en Cuba, año 67, 68, había un finlandés que tenía un laboratorio y producía interferón. Fidel pensó que ese podría ser un elemento importante para la atención de enfermedades virales. Así se empezó a producir interferón y luego vacunas, medicamentos biotecnológicos y hoy Cuba, que es un país pequeñito, es una potencia biotecnológica capaz de lograr que los cubanos puedan tener su propia vacuna. Me atrevería a decir que todos estos avances tecnológicos comenzaron en el ministerio.

La tarea de un revolucionario en Brasil

"Me convertí en revolucionario con el ejemplo de los revolucionarios", relata Tirso Sáez. "Me quedé en Cuba y al poco tiempo me dije: caramba, antes trabajando para la multinacional, ahora para el pueblo de Cuba. Una dimensión diferente. Por otra parte, comencé a conocer a revolucionarios, que no eran los comunistas de colmillos largos que me asustaban. Eran gente normal, que me acogieron muy cariñosamente, me dieron su confianza".

–¿Cómo terminó en Brasil?

–En 1994 falleció mi primera esposa. Años después me contrata la Universidad de Campinas como profesor, en un acuerdo con Cuba. Aquí me reencontré en 1997 con una mujer, brasileña, a quien había conocido años antes en una conferencia internacional en Madrid. Es especialista en Ciencias Políticas. Decidimos casarnos pero, para ella, ir a Cuba era un problema por su trabajo, sus hijos, la familia. Acá fui fundador de la Asociación de Cubanos Residentes, nuestra función es defender la Revolución Cubana. La primera edición del libro del Che la escribí aquí en Brasil.  Aquí mi trabajo es fundamentalmente vinculado a Cuba. (Por Alberto López Girondo / Ricardo Gotta, Tiempo Argentino, 15/4/2021)

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PERIODISMO Y RESISTENCIA:
COMO ERA Y COMO FUNCIONÓ LA AGENCIA DE NOTICIAS CLANDESTINA ANCLA

La agencia que Rodolfo Walsh creó meses después del golpe del 76 emitió más de 200 cables durante algo más de un año. En el marco de los debates orales de la megacausa ESMA III, se reconstruyó su historia y se exhibieron sus primeros cinco cables de prensa.

La Agencia de Noticias Clandestina Ancla nació en junio de 1976. Cuatro periodistas, cuatro máquinas de escribir, un mimeógrafo, algunos archivos, papel de biblia, sobres y una lista de destinatarios. El 16 de julio de 1976, los burócratas de los servicios de Inteligencia de la Policía Bonaerense abrían la primera página de dos informes cuyas copias permanecieron guardadas en los archivos de la ex Dipba durante años. En menos de veinte páginas, el primer informe guardó tenazmente lo que hoy parece un milagro: cinco de los primeros cables de prensa emitidos por la agencia entre el 6 y 7 julio de 1976, que se daban por perdidos. La Comisión Provincial por la Memoria, a cargo de la custodia de esos archivos, aportó los informes a la megacausa ESMA III. Los fiscales los mostraron en el debate oral que reconstruyó la historia de la agencia, las caídas de sus integrantes y parte de su red de colaboradores. Entre ellos, el secuestro y asesinato de Rodolfo Walsh, fundador de la agencia, periodista, escritor y militante.

Lila Pastoriza es una de las piezas iniciales de Ancla. Aparece mencionada por su alias Lidia en los primeros informes de los espías como “delincuente subversiva”. “Estos cables son interesantes porque hasta ahora no habían sido recuperados, no los teníamos –dice–. Pero además comprueban que, como queríamos, la inteligencia militar estaba algo desorientada sobre a quiénes respondía la agencia.”

Ancla emitió más de 200 cables durante algo más de un año. Mantuvo una filiación orgánica con Montoneros, pero generó espacios de autonomía con información provista por una extensa red de colaboradores propios y un entramado informal. Walsh creó la agencia, definió objetivos y características. Armó una red de periodistas e informantes y adiestró y condujo inicialmente a una suerte de mesa de redacción. La integraron Carlos Aznarez, Lucila Pagliai y Pastoriza, como responsable. Una vez conformada la redacción, se sumó Eduardo Suárez, secuestrado en agosto de 1976 por el grupo de tareas de la ESMA. Casi ocho meses después del comienzo, el 1º de abril de 1977, un cable de Ancla denunció el secuestro de Walsh, ocurrido días antes. La continuidad de Ancla ya venía tornándose difícil y peligrosa. El equipo se planteó la necesidad de instalarla fuera del país. Lucila y Carlos partieron al exilio. Lila fue secuestrada el 15 de junio de 1977 y llevada a la ESMA. En agosto de 1977, Horacio Verbitsky y Luis Guagnini se hicieron cargo de la agencia, que continuó en funcionamiento durante unos meses. Guagnini iba a ser secuestrado en diciembre de ese año por el grupo de El Atlético. En 1985, Verbitsky publicó en Rodolfo Walsh y la prensa clandestina, una nutrida compilación de despachos de Ancla hoy agotada, y reeditada en 2012 por Ejercitar la Memoria Editores, con prólogos de Pagliai, Aznarez y Pastoriza. Las compilaciones empiezan con un cable del 20 de agosto de 1976. Estos cinco cables de los archivos de la ex Dipba comienzan más de un mes antes.

El informe

En la primera página del informe, con fecha del 16 de julio de 1976, se lee que el documento fue producido por esa agencia de espías, Dipba, y destinado a los jefes de la Policía Bonaerense. En el asunto, dice: “Información relacionada con la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA)”. A continuación, bajo el habitual sello de “estrictamente confidencial y secreto”, un párrafo breve anuncia cables de Ancla enviados a la Asociación de Corresponsales Extranjeros, adonde la agencia hacía llegar las denuncias fuera del país. A continuación, están los títulos y números de los cables:
030. Habeas Corpus por detenciones o desapariciones
029. Denuncia sobre traslados de presos políticos
028. Actores amenazados abandonan Argentina
027. Procedimientos parapoliciales contra un editor y un cineasta
S/N. Líderes democráticos europeos condenan a la Junta Militar

“En general, en la primera época, se hacían uno o dos envíos semanales”, señala Pastoriza.

Los cables

Luego de la introducción, el informe de la Dipba trascribe el contenido de aquellos cinco cables. El primero es: “Habeas Corpus por detenciones o desapariciones”.

Pastoriza mira el documento sorprendida. No sólo la impacta la idea de encontrar algo que daba por perdido. Más bien, vuelve a sorprenderse de la cantidad de información que tiene ese cable. El artículo señala que en la primera quincena de junio de 1976, “fueron presentados en la capital argentina y en distintas ciudades del interior del país 182 recursos de habeas corpus por personas detenidas, secuestradas o desaparecidas –dice ya–, según datos parciales suministrados fuentes fidedignas”.

Consigna que el número de habeas corpus presentados es seguramente mayor. Y agrega un impresionante listado de nombres que deberían servir ahora para cotejar listados actuales. En la lista hay algunos nombres muy conocidos, como Floreal Avellaneda.

“Los listados de habeas corpus revelaban lo que la Junta ocultaba –explica Pastoriza–: el secuestro de personas, primer paso del plan de exterminio. En su célebre Carta de un escritor a la Junta Militar, escrita a un año del golpe, Walsh va a decir que en ese lapso habían sido presentados unos siete mil habeas corpus. Datos que él reconstruyó entre otros materiales con los archivos de la agencia. Ese cable es pura información cierta que perforó el bloqueo. Resistir era informar y de ahí la misión básica de Ancla: revelar la verdad con un estilo sobrio y preciso. Lo que trasmitía la agencia era lo que circulaba bajito en distintos ámbitos, desde un juzgado o un cuartel hasta una redacción periodística o una peluquería de barrio. Llegaba a nosotros por distintas vías: las orgánicas, que eran derivadas al Sector de Informaciones de Montoneros, dirigido por Rodolfo, y las que él creó para abastecer a los distintos medios clandestinos y artesanales –como Ancla– a los que consideraba los aptos para esa etapa de resistencia popular.”

–¿Ustedes redactaban todos los cables?

–Todos no, éste de los habeas es muy probable que haya llegado listo para ser enviado a los destinatarios. Generalmente era Walsh quien nos entregaba los textos elaborados por él o por otros compañeros, según los informes de periodistas, familiares de presos, profesionales, militares o lo que fuera. Nosotros trabajábamos, junto a la data que venía de allí, la de los diarios, la de otras fuentes públicas, la que buscábamos a través de nuestras propias redes: la producíamos estructurándola como información y la difundíamos.

“Denuncia sobre traslados de presos políticos”

El mismo 7 de julio, la agencia emitió un cable que informa que “los traslados de detenidos, que se están produciendo actualmente en numerosas cárceles argentinas, estarían motivados por la decisión de tomar represalias sobre algunos prisioneros y la posibilidad de reeditar una nueva masacre de ‘Trelew’”. Fuente: familiares de presos políticos.

El cable comienza con una reseña de la masacre de 1972. Contiene un segundo párrafo sobre el traslado de alrededor de un centenar de reclusos de Devoto a La Plata en la primera quincena de junio. Y un tercer párrafo anuncia que “120 reclusos comunes” fueron desalojados de la cárcel de Neuquén “en previsión de un posible traslado de otros prisioneros”, un dato que la agencia extrajo del diario La Nación del 9 de junio de 1976.

Pastoriza se detiene aquí: insiste sobre lo importante de las fuentes públicas de información, en este caso sobre la lectura entrenada de los diarios. “Una de las enseñanzas de Rodolfo era que en los diarios aparecía información que, más bien lateralmente, no de modo central, con frecuencia aludía a lo que estaba ocurriendo. La primera tarea que me dio Rodolfo fue ésa: aprender a leer los diarios.”

–¿Cómo llegó a trabajar con Walsh?

–En la segunda mitad de 1975 me había quedado sin trabajo y entré en la revista Información que dirigía Jarito Walker. Era una publicación “frentista” de Montoneros, donde estaban Paco Urondo y periodistas de diversos grupos y que, tras innumerables números ceros, recién salió a la calle el mismo día del golpe. Walsh, que insistía en prepararse tomando en cuenta la proximidad del golpe –y la etapa que venía– creía que ese tipo de medios de prensa y la infraestructura que requerían eran tremendamente vulnerables por la represión. “¡A esto, en cuanto venga el golpe lo liquidan!”, decía cuando iba al local de la revista. Al poco tiempo de estar ahí, Rodolfo habló conmigo y me convenció de que fuera a trabajar con él. Nos enseñaba no sólo a leer los diarios sino a buscar y seguir información; las diversas formas de usarla; construir archivos aptos periodísticamente. Y, lo que más importaba, es que todo se articulaba con su propuesta política, que compartíamos: íbamos hacia una etapa de resistencia popular y había que contar con medios de prensa alternativos. Para Ancla, éste fue el tiempo de formación.

–¿Por qué Ancla?

–La denominación que Walsh eligió para la Agencia designaba con precisión y claridad su objetivo y característica: Agencia de Noticias Clandestina, cuya sigla –Ancla– no era inocente: intentaba despistar, crear cierta confusión que incentivara las contradicciones internas de las fuerzas represivas y que, a la vez, nos permitiese ganar tiempo.

“Líderes democráticos europeos condenan a la Junta Militar”

“Buenos Aires, Julio 6 (ANCLA) El gobierno argentino habría llamado a los embajadores acreditados ante Suecia, Dinamarca y Austria para instruirlos de la posición oficial sobre el texto de una solicitada publicada el 19 de junio en el diario francés Le Monde y suscrita, entre otros firmantes, por los primeros ministros de esos países, según se supo de fuentes calificadas.”

La solicitada apareció publicada en Europa bajo el título de “Llamado a la Junta Militar argentina”, firmada por siete líderes de la socialdemocracia, entre ellos el primer ministro sueco, Olof Palme, y el jefe socialista francés François Mitterrand. Fue una de las primeras acciones post golpe exitosas en términos de difusión. El cable de Ancla –y a la sazón los espías– incluye el texto completo. El texto acusa al “gobierno militar por la violación de los derechos humanos en Argentina” y reclamó la adopción de medidas a través de 13 puntos, entre ellos exigía la derogación de la pena de muerte, la reanudación de los partidos políticos, el cese de la tortura y del trato inhumano a los presos políticos.

Pastoriza recuerda la trascendencia de aquella declaración, “cuyo texto completo sólo difundió aquí Ancla –dice–, posibilitando el conocimiento de semejante revés sufrido por la Junta a manos de la socialdemocracia europea y, de paso, subrayando la inquietud suscitada en los sectores del poder ante el suceso. Esto se manifestó en aquel dato del posible llamado a los embajadores por parte de la Junta y en el rechazo gubernamental al pedido de publicación parcial hecho por ‘Directores de Diarios Argentinos’. Este cable contiene información de primera mano y también aspectos de acción psicológica para acentuar contradicciones internas”.

–¿Ese era uno de los objetivos de Ancla?

–Sí, y Walsh lo remarcaba. El manejaba los componentes del trabajo de inteligencia. Por ejemplo, conocía sus códigos de evaluación de información, la criptografía, los modos de investigar, las coberturas. Y le fascinaban las historias de espionaje. Nos recomendaba leerlas. Yo nunca lo hice. Pero una, la que él prefería, llamada La Orquesta Roja, de Gilles Perrault, la leí a escondidas en la ESMA. Entendí en ese momento la insistencia de Rodolfo.

–¿De qué trata?

–De la historia de la “Orquesta”, una organización de espías que durante la Segunda Guerra Mundial enviaba información a la Unión Soviética. Una vez descubierta y diezmada por los nazis, su jefe y varios prisioneros fingieron pasarse al nazismo y protagonizaron una secreta resistencia desde los campos. Lograron seguir trasmitiendo a los soviéticos información que fue clave en la derrota de Alemania. En la “Pecera” de la ESMA se acumulaban los libros que el grupo robaba en sus operativos: La Orquesta Roja pasó ocultamente de mano en mano. Hasta que me tocó a mí y la leí de un saque. Era un libro imprescindible: Walsh tenía razón.

Otros dos cables de los orígenes de la Dipba, el 028 y el 029, hablan de los efectos de la represión sobre el mundo de la cultura. Informan que, ante las amenazas, varios actores piensan abandonar el país. Detallan que se habían ido dos de ellos: Luis Politti y Lautaro Murúa. En el informe, agregan una denuncia sobre la persecución al cineasta Octavio Gettino a manos de un grupo fuertemente armado con hombres vestidos de civil que penetraron en su casa. Consigna que por “fuentes fidedignas” se conoció el secuestro de un editor y de un socio realizado por un grupo parapolicial de civiles armados.

Pastoriza comenta que estas noticias procedentes de fuentes diversas fueron agrupadas por Ancla como “represión el ámbito de la cultura” considerando como eje la actividad conocida de sus víctimas. “Al denunciar estos hechos –dice–, se quiere dar cuenta de la intensificación de la actividad represiva y del creciente protagonismo de grupos operativos no identificables aún caracterizados como ‘parapoliciales’.”

–¿Adónde enviaban los cables? ¿Y con los cables viejos qué hacían? ¿Guardaban copias?

–Los ensobrábamos y enviábamos por correo a diarios, a periodistas argentinos y extranjeros, a personas o sectores de la Iglesia, las Fuerzas Armadas, gente del mundo de la cultura, organismos de derechos humanos, contactos especiales. Guardábamos las copias, eran de utilidad para nosotros. Sin embargo, el stock se fue reduciendo con el avance de la represión, las mudanzas, las caídas. La estructura liviana de la agencia, casi artesanal, como estaba previsto, posibilitó adaptarla para los cambios y la mantuvimos activa. Al principio, en la etapa previa a Ancla, funcionamos unos cuantos meses en un local donde había mucho material, como el archivo del clausurado diario Noticias. Abandonamos ese local por problemas de seguridad. Después funcionamos durante unos meses en otro local que sí fue de la Agencia. Había archivos, máquinas de escribir, mimeógrafo y demás materiales. Lo desalojamos al saltar la emergencia de la caída del Negro Suárez y nos llevamos lo más importante. A nuestro compañero, después supe, lo torturaron en la ESMA brutalmente pero no cayó nadie en esa casa. Esto fue en agosto de 1976, y a partir de entonces ya no tuvimos un local fijo.

–¿Cómo hicieron?

–Decidimos organizarnos fraccionando el material en distintos lugares y reuniéndonos en distintas casas, en general donde vivía uno de nosotros o prestada por algún colaborador. Nos juntábamos básicamente Lucila, Carlos y yo. Después apareció Adolfo Infante. Repartimos el material: algunos pocos archivos, bastante reducidos, básicamente los relativos a las Fuerzas Armadas. También, el scanner de escucha de las comunicaciones policiales, un par de máquinas de escribir. En otros lugares, el mimeógrafo, papel, sobres y el sello. No podíamos guardar muchos cables, pero conservábamos algunos. Hacia fines de 1976 y comienzos del siguiente, tras varios golpes represivos que afectaron al Sector de Informaciones, restringimos casi totalmente los contactos orgánicos. Con la caída de Walsh en marzo de 1977 y la partida al exterior de Aznarez y Pagliai, el funcionamiento de Ancla fue cada vez mas autónomo, centrado en la atención de las redes propias de informantes y colaboradores y la emisión de cables. Ya se había incorporado Mario Galli y otros compañeros alejados de Montoneros en los últimos tiempos, que decidieron participar en la Agencia. Yo mantenía el vínculo con quienes llevaban adelante medios alternativos como Cadena Informativa. Así continuamos hasta mediados de junio del 1977, cuando fuimos secuestrados por la ESMA cuatro miembros del equipo más varios familiares sin vínculo alguno con la Agencia. La hijita de Galli fue entregada a su tía. Yo fui liberada a fines de octubre de 1978. Los demás están desaparecidos.

Hacia el final del primer informe, los espías elaboraron una suerte de conclusión sobre Ancla. Datos ciertos y otros no. Según ellos, la Agencia actuaba desde aproximadamente 1973. Falso. La caracterizaban como un apéndice de Montoneros y un órgano dedicado a la difusión de noticias de otras organizaciones como PRT-ERP, CCPO, FAR.

“Tenían dudas sobre Ancla –explica Pastoriza–, cuyo nombre, información y estilo acentuaba las internas del poder. Recién en marzo del 77, el general (Luciano Adolfo) Jáuregui pudo anunciar que la agencia desarrollaba acción psicológica para Montoneros. Sin embargo, tres meses después, cuando yo ya estaba secuestrada, supe que los marinos de la ESMA aún sospechaban que la Agencia era del Ejército y no faltaban otros que desconfiaran del GT3 de Acosta como autor de estos informes. Lo más sorprendente fue descubrir que hasta entonces todos ellos ignoraban la identidad de quienes llevábamos adelante una agencia.”

El cable de Walsh

La segunda carpeta de informes comienza el 11 de abril de 1977 con una respuesta de la Dipba al Batallón de Inteligencia 601. Continúa el 3 de mayo de 1977 con un informe del 601 a la Dipba que sale con copias a la comunidad informativa. El informe contiene otro listado de cables con reseñas de los mismos. Los cables, sin embargo, son conocidos. Lo realmente curioso es que todos ellos fueron emitidos el 1º de abril de 1977: la fecha en la que Ancla emitió el cable con la noticia del secuestro de Rodolfo Walsh.

Los cables están numerados del 168 al 171. El 171 se llama: DENUNCIAN SECUESTRO DE RENOMBRADO ESCRITOR ARGENTINO.
“Todavía no sabíamos que lo habían matado –dice Pastoriza–. Inicialmente llegó la noticia de que lo habían secuestrado en Buenos Aires. Quien avisó fue Lilia Ferreyra, su compañera. Recuerdo que me la llevé a casa. Y recién supe que estaba muerto cuando caí en la ESMA. Fue lo primero que pregunté. ‘Lo matamos a ese hijo de puta’, me dijo uno.”

El cable original de Ancla sobre el secuestro de Walsh describía su historia, pero no decía que era de Montoneros. Los informes de la Dipba, tampoco. Los espías consignaron sobre el escritor lo mismo que dice el cable: “Lo describe como el secuestro de un escritor y periodista (Rodolfo J Walsh) realizado por las FFSS el 25 de mar 77. El secuestrado sería peronista de izquierda, tal como lo presenta el contexto del artículo. Se desempeñó en el periódico de la CGT de los Argentinos, revista Panorama, diario La Opinión, diario Mayoría, diario Noticias, etc”.
En la hoja siguiente, mencionan otros partes, con otros títulos. Señalan una fecha de inicio. Y un número de cables. (Alejandra Dandan, Página 12, 22/11/2015)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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JUAN BAUTISTA ALBERDI
“REACCIÓN CONTRA EL ESPAÑOLISMO”

"La habitud de hacerlo todo en nuestro país, por algún motivo personal, hace que se atribuya uno semejante a la reacción contra el españolismo, que desde algún tiempo sostenemos en el interés puro del progreso nacional. No son pocas las violencias que esta lucha nos cuesta; pero profesamos que donde no hay sacrificio tampoco hay patriotismo. No es una cosa tan agradable atacar las costumbres de nuestros mismos padres, de nuestros mismos amigos, de nosotros mismos; pero si en estas consideraciones se hubiesen detenido los que comenzaron la revolución americana, tampoco seríamos hoy independientes y republicanos.

Muchos de nosotros tenemos padres españoles cuya memoria veneramos.
Tratamos españoles dignos, que nos llenan de honor con su amistad.

Frecuentamos escritores a quienes debemos más de una idea. Pero todo esto no nos estorba el conocer que el mayor obstáculo al progreso del nuevo régimen es el cúmulo de fragmentos que quedan todavía del viejo.

Para nosotros, el período español y el período tiránico son idénticos, y en el mismo día de Mayo han caducado de derecho. Profesamos que el despotismo, como la libertad, reside en las costumbres de los pueblos, y no en los códigos escritos. Una carta constitucional que declarase hoy esclava a la Inglaterra sería tan nula como otra que declarase libre a la España; porque la libertad de la Inglaterra vive en sus costumbres, como la esclavitud española vive en las costumbres de los españoles. Quien dice costumbres dice ideas, caracteres, creencias, habitudes. Si pues en las ideas, en el carácter, en las creencias, y habitudes de nuestros habitantes, habían consignado los españoles el régimen colonial, es evidente que aun conservamos infinitos restos del régimen colonial, pues que conservamos infinitas ideas, caracteres, creencias y habitudes españolas, ya que los españoles nos habían dado el despotismo en sus costumbres obscuras y miserables. Es pues bajo la síntesis general de españolismo, que nosotros comprendemos todo lo que es retrógrado, porque, en efecto no tenemos hoy una idea, una habitud, una tendencia retrógrada que no sea de origen español.

Hemos pues podido establecer por tesis general, que el españolismo es la esclavitud. Y que no se apele a la vulgar letanía, que todos los pueblos tienen de bueno y de malo, de viejo y de nuevo. Es tan excepcional y tan raro lo que la España cuenta todavía de nuevo y progresivo, que en nada altera todo ello la generalidad de nuestra tesis.

¿Y no es la España misma la que proclama hoy todas estas verdades, la que se agita por arrojar su antigua condición, por dejar de ser lo que era, por transformarse en otra nación nueva y diferente? ¡La misma España persigue a la España; y se nos hace un delito a nosotros de que la persigamos! ¡La joven España, la hermana nuestra, porque venimos de un mismo siglo, se burla de la España vieja, la madrastra nuestra: ¿y nosotros no tenemos el derecho de burlarla ?

"Solamente el tiempo, dice Larra, las instituciones, el olvido completo de nuestras costumbres antiguas" -esas que nosotros también queremos y debemos olvidar-, "pueden variar nuestro obscuro carácter. ¡Qué tiene esto de particular en un país, en que le ha formado tal una larga sucesión de siglos en que se creía que el hombre vivía para hacer penitencia! ¡Qué, después de tantos años de gobierno inquisitorial! Después de tan larga esclavitud es difícil saber ser libre. Deseamos serlo, lo repetimos a cada momento; sin embargo, lo seremos de derecho mucho tiempo antes de que reine en nuestras costumbres, en nuestras ideas, en nuestro modo de ver y de vivir la verdadera libertad. Y las costumbres no se varían en un día, desgraciadamente, ni con un decreto; y más desgraciadamente aún, un pueblo no es verdaderamente libre, mientras que la libertad no está arraigada en sus costumbres, o identificada con ellas" (Fígaro, "Jardínes públicos").

Pero nuestros publicistas no han pensado a este respecto como Montesquieu, como Tocqueville, como Larra, sino que lo han esperado de las constituciones escritas. Se han escrito muchas y no tenemos ninguna.

Podemos pues continuar despreciando las costumbres, es decir, las ideas, las creencias, las habitudes. ¿Qué tienen que ver ellas con la constitución de los pueblos?"

14 de abril de 1838. Obras completas, T. 1 Buenos Aires: la Tribuna Nacional Bolívar, 1886 -
©José Luis Gómez-Martínez Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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CORDOBAZO - Por Rodolfo Walsh

Trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas.

Los obreros mecánicos realizaban una asamblea y son reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo.

Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin números de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.

Se paraliza totalmente la ciudad el 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El gobierno reprime.

En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral. Se dispone el cierre de la Universidad.

Todas las organizaciones estudiantiles protestan. Se preparan actos y manifestaciones.

Se trabaja en común acuerdo con la CGT.

El día 18 es asesinado en Rosario, el estudiante Adolfo Ramón Bello. Se realiza con estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas una marcha de silencio en homenaje a los caídos.

El 23 de Mayo es ocupado el Barrio Clínicas por los estudiantes y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.

El 26 de Mayo el movimiento obrero de Córdoba resuelve un paro general de las actividades de 37 horas a partir de las 11 horas, para el 29 de Mayo, con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta.

Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de la CGT. Los estudiantes organizan y los obreros también. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad los días previos.

El 29 de Mayo amanece tenso. Los trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y Gral. Paz. Una vez más la represión está en marcha.

Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio cierra sus puertas y la gente inunda las calles.

Corre la noticia de la muerte de Máximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede.

Nadie controla la situación.

Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantes que luchan enardecidas. El apoyo total de la población.

Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.

El saldo de la batalla de Córdoba, "El Cordobazo", es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.

"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan.

La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo..."

Extraído de “Periódico de la CGT de los Argentinos”.
www.cgtargentinos.org.  

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1944 - SE SANCIONA EL ESTATUTO DEL PEÓN RURAL
(Día del Peón Rural)

El Estatuto del Peón fue una de las medidas sociales de mayor trascendencia que dio el peronismo. Su sanción, por decreto 28.169, el 8 de octubre de 1944, señala el comienzo de la protección legal del trabajador rural. Las políticas públicas habían estado históricamente vinculadas al desarrollo del agro argentino. Sin embargo, la década de 1940 traía varias novedades. Por un lado, la política agraria iba a ponerse a disposición del proyecto industrialista. Por otro, la Secretaría de Trabajo y Previsión iba a dictar una serie de medidas de gran trascendencia para los trabajadores del sector. 

Entre 1944 y 1946, el gobierno dictó el Estatuto del Peón, fortaleció el poder de negociación de los sindicatos rurales, estableció el Estatuto del Tambero-Mediero, respaldó públicamente y se comprometió a mantener la rebaja obligatoria del precio de los arrendamientos y la suspensión de los desalojos, y trasladó al Consejo Agrario Nacional al ámbito de la STyP, desde donde se llevaron adelante algunas expropiaciones. Perón sostendrá “la tierra no debe ser un bien de renta, sino un bien de trabajo”. 

Con la sanción del Estatuto del Peón, el gobierno militar buscaba establecer medidas en defensa del salario del peón y la estabilidad del trabajador, disponiendo además la inembargabilidad de los salarios, el pago en moneda nacional, la ilegalidad de deducciones o retenciones, salarios mínimos, descansos obligatorios; alojamiento en mínimas condiciones de higiene, buena alimentación, provisión de ropa de trabajo, asistencia médico-farmacéutica y hasta vacaciones pagas. 

En diciembre de 1946, el Congreso sancionaba la Ley 12.921, promulgada en junio de 1947, que ratificaba el Estatuto del Peón, entre otros decretos. Meses más tarde, se sancionaba la Ley 13.020 que reglamentaba el trabajo de cosecha. Esta situación hacía pensar a muchos que se estaba llevando adelante una “revolución agraria”, a pesar de que otras decisiones gubernamentales matizaban bastante tal denominación, como el hecho de que la Secretaría de Agricultura estuviera manejada por hombres de la Sociedad Rural Argentina, como Juan Carlos Picazo Elordy. 

Durante la Dictadura de 1976-1983, las leyes rurales del peronismo serían derogadas. Recordamos en esta fecha, la sanción de dicho estatuto. Lo hacemos con las palabras que Perón diera un día antes de su puesta en vigencia, el 17 de noviembre de 1944, explicando su sentido.

Estatuto del Peón Decreto- Ley 28.160/44 (Ley 12.921)

Artículo 1°. El presente estatuto rige las condiciones del trabajo rural en todo el país, su retribución, las normas de su desenvolvimiento, higiene, alojamiento, alimentación, descanso, reglas de disciplina y se aplica a aquellas tareas que, aunque participen de características comerciales o industriales propiamente dichas, utilicen obreros del campo o se desarrollen en los medios rurales, montañas, bosques o ríos.

Artículo 2°. Sus disposiciones no se aplican a las faenas de cosecha, salvo cuando expresamente así lo dispusiere.

Artículo 3°. El cuadro completo de derechos que el mismo prevé en ningún caso deberá ser interpretado por los beneficiarios o por autoridad alguna en el sentido de crear divergencias o de romper la tradicional armonía que debe ser característica permanente en el desarrollo del trabajo rural.

Artículo 4°. Los obreros de cualquier sexo mayores de 18 años percibirán como mínimo los salarios que se indican en las tablas anexas que forman parte integrante del presente estatuto. Si el trabajo se contratase a destajo, o por tanto, con habitación, la retribución conjunta no debe ser inferior al mínimo registrado en las tablas, siendo el valor de los servicios prestados por esta y/o alimentación, los que en ella se indican. En ningún caso serán reducidos o afectados los salarios o retribuciones actualmente superiores que perciban los asalariados mencionados en las adjuntas tablas.

Artículo 5°. Las tablas de salarios a que se refiere el artículo anterior corresponden a la más baja remuneración normal posible; todas las otras remuneraciones deberán aumentarse en la misma medida para mantener las diferencias existentes en la actualidad en cada establecimiento por aptitudes personales, dificultades del trabajo e índole de tareas accesorias que complementan la labor principal, lo que en cada caso deberá ser materia de ajuste directo entre obrero y patrón, sin perjuicio de la supervisión de la autoridad.

Artículo 6°. Los salarios establecidos podrán sufrir una disminución de hasta un treinta por ciento en los casos de referirse a personas mayores de 60 años, o parcialmente incapacitadas por razones físicas o mentales, cuando fueran inicialmente contratadas.

Artículo 7°. La Secretaría de Trabajo y Previsión podrá actualizar, modificar, adicionar, suprimir o refundir los rubros y cifras contenidas en las tablas incorporadas al presente Estatuto, así como alterar la actual disposición de zonas con relación a esas tablas, por factores económicos o sociales y con resolución fundada del titular. Podrá asimismo, autorizar sistemas de descuentos voluntarios para formar un fondo de ahorro familiar en la Caja Nacional de Ahorro Postal, de hasta un diez por ciento del importe en efectivo a percibirse por sueldos o salarios.

Descansos

Artículo 8°. El presente Estatuto no altera el régimen horario habitual de las tareas rurales, pero declara obligatorias las siguientes pausas: treinta minutos a la mañana, para el desayuno; una hora para el almuerzo durante los meses de mayo, junio, agosto, septiembre, octubre y noviembre; tres horas y media, con el mismo fin, durante los meses restantes del año y treinta minutos para la colación de la tarde.

Artículo 9°. Declárese obligatorio el descanso dominical en las tareas rurales. Durante el día domingo, sólo se autorizan los trabajos absolutamente urgentes y que no pueden paralizarse sin grave perjuicio. Los trabajos de esta índole, de características permanentes, deberán ser atendidos por guardias periódicas y alternadas de obreros que tendrán descanso compensatorio en el curso de la semana siguiente.

Alojamiento y alimentación

Artículo 10°. Las prestaciones de alojamiento y alimentación tomadas a su cargo por el patrón, importan la obligación de proveerlas en condiciones de abundancia y de higiene adecuadas, pues llevan aparejadas una quita sobre el salario fijado por la ley. En consecuencia, el obrero tiene derecho para reclamar ante la autoridad de aplicación, cuando ambos extremos no sean razonablemente cumplidos.

Artículo 11°. El alojamiento deberá satisfacer condiciones mínimas de abrigo, aireación, luz natural y de espacio equivalente a quince metros cúbicos por persona; contará asimismo, con muebles individuales para el reposo y comodidades para la higiene personal completa, con arreglo a las condiciones ambientales y posibilidades y naturaleza de la explotación.

Artículo 12°. Los locales destinados a habilitación del personal no podrán ser utilizados como depósito y tendrán una separación completa de los lugares de crianza, guarda o de acceso de animales.

Artículo 13°. Los sitios que se destinen a comedor o esparcimiento del personal deberán contar con las mesas, asientos y utensilios indispensables en proporción al número de peones. La luz de dicho local deberá ser adecuada para la lectura y permanecerá encendida hasta una hora después de terminada la cena.

Artículo 14°. En los casos previstos en la columna 5º de las tablas de salarios de prestación de habitación para toda la familia del obrero, dado el aumento proporcional del valor locativo, declárese obligatorio el otorgamiento de una parcela de tierra de una extensión mínima de media hectárea, o trescientos metros cuadrados si es de regadío, debidamente cercada, en condiciones de servir para huerta, crianza de aves, engorde de cerdos encerrados y lechera. Igualmente, esta casa habitación deberá poseer el número suficiente de piezas para separación por sexos de hijos mayores.

Artículo 15°. Los patronos deberán exigir que las casas individuales destinadas al uso de la familia del obrero y que de acuerdo a lo especificado deberán entregar en las debidas condiciones de habitabilidad e higiene, sean mantenidas en el mismo estado y blanqueadas con lechada de cal, por lo menos una vez al año, a cuyo fin proveerán el material adecuado.

Higiene del trabajo

Artículo 16°. Los obreros que deban realizar trabajos a la intemperie deberán ser provistos, por cuenta del patrón, de trajes y calzado adecuado que lo protejan contra la lluvia y el barro.

Artículo 17°. Los trabajos de ordeñe y apoyo deberán realizarse bajo tinglados construidos con cualquier clase de material, que ponga a cubierto al obrero, de la lluvia y el viento. La construcción de tales repasos incumbe al dueño del tambo.

Asistencia médica y farmacéutica

Artículo 18°. Declárese a cargo del patrón la asistencia médica y farmacéutica de sus obreros, como complementaria del salario establecido en el presente Estatuto.

Artículo 19°. Cada establecimiento o empleador deberá tener un botiquín de urgencia para casos de primeros auxilios y en condiciones de cooperar en la lucha contra las enfermedades endémicas en las regiones insalubres, conforme a directivas y disposiciones de las autoridades sanitarias. Artículo 20°. Los patrones podrán transferir las obligaciones que comporta el artículo 18, a entidades profesionales, aseguradoras o mediante cualquier otro procedimiento que, a juicio de a autoridad de aplicación, asegure la efectividad de los servicios sociales previstos.

Artículo 21°. La falta de prestación de dichos servicios con la diligencia adecuada, autoriza al peón, con los debidos recaudos, a recabar la asistencia que necesita, con cargo de ser satisfecha por el empleador, sin perjuicio de las sanciones que el incumplimiento traiga aparejado. VACACIONES PAGAS

Artículo 22°. Los obreros que tuvieron una antigüedad superior a un año continuado de servicios, gozarán de un período anual ininterrumpido de ocho días de vacaciones pagas. El patrón fijará con antelación de dos meses la fecha en que otorgará dichas vacaciones.

Estabilidad

Artículo 23°. Los obreros con una antigüedad superior a un año no podían ser despedidos sin justa causa. Son causas legales de despido, que excusan toda indemnización, las siguientes: a) Daños intencionados o en las que medie culpa reiterada y evidente en el ejercicio de las funciones. b) Incapacidad para desempeñar los deberes y obligaciones inherente al trabajo, salvo que la causa fuera sobreviniente e inculpable. c) Insubordinación o mala conducta reiterada y grave, debidamente calificadas por la autoridad de aplicación.

Artículo 24°. El incumplimiento de lo dispuesto en el artículo anterior dará lugar a una indemnización por despido, consistente en medio mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de seis meses. A los efectos de este artículo, la antigüedad se computará con efecto retroactivo al día en que comenzó el contrato de trabajo.

Medidas de ampliación y sanciones

Artículo 25°. Las acciones derivadas de la aplicación del presente Estatuto están sujetas a una instancia conciliatoria previa y prejudicial ante la autoridad de aplicación, policía o juzgados locales a elecciones del peón, que se realizará sin formas sacramentales y con audiencia de las partes e investigación sumaria de los hechos. No habiendo avenimiento voluntario en un término no mayor de treinta días, queda expedita la acción judicial, que se substanciará por el procedimiento de los incidentes.

Artículo 26°. Sin perjuicio de las acciones legales a que diere lugar el incumplimiento de las obligaciones patrimoniales impuestas por este Estatuto, el empleador que violare cualquiera de sus disposiciones se hará pasible, previa intimación para que cumpla, de una multa de diez a cinco mil pesos moneda nacional por cada persona objeto de infracción, o en su defecto, arresto de un día a seis meses, el que se graduará prudencialmente, de acuerdo al monto de la multa impuesta. Además, el patrón deberá otorgar el beneficio legal reclamado y sancionado por la autoridad de aplicación, bajo apercibimiento de imponerse en caso de no acatamiento, el máximo de pena previsto en el presente artículo.

Artículo 27°. Dentro de sus respectivas jurisdicciones, son autoridad de aplicación de las disposiciones que anteceden y tienen a su cargo la vigilancia de su cumplimiento, la Secretaría de Trabajo y Previsión y las delegaciones regionales que de ellas dependen. Las actuaciones sumariales que deban instruirse en los supuestos de infracción a que se alude en el artículo 26, serán substanciadas con arreglo al procedimiento estatuido por la Ley 11.570 o por el que estuviera establecido en las leyes provinciales similares, según proceda por razón de competencia.

Artículo 28°. La Secretaría de Trabajo y previsión, por sí o por intermedio de sus delegaciones regionales, tienen amplia facultad de investigación de los hechos, tendientes a la exacta y real aplicación de las disposiciones del presente Estatuto. A ese efecto, podrá realizar todas las constataciones que considere pertinentes en los lugares de trabajo, locales de administración, libros y papeles y podrá hacer comparecer a las personas implicadas en la investigación o que puedan contribuir a la misma. Podrá asimismo, delegar o cometer esas mismas atribuciones, en los aspectos de investigación y de conciliación, a las autoridades policiales, municipales y judiciales de la localidad.

Artículo 29°. Las disposiciones del presente Estatuto podrán ser adaptadas o refundidas en convenios colectivos intervenidos y aprobados por la autoridad del trabajo.

Artículo adicional. Los aumentos de los salarios previstos para los peones de tambos serán a cargo de los dueños de éstos, aunque existiere convenio de aparecería o establecerán otra cosa los contratos celebrados entre los dueños y medieros. A este efecto, los dueños de tambos acreditarán en las liquidaciones mensuales las diferencias que resulten. VER PRESENTACIÓN DEL ESTATUTO EN UNA CONFERENCIA DEL GENERAL PERÓN

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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1815 - ARTIGAS PROPONE UN PROYECTO DE REFORMA AGRARIA

Bajo el período de la Revolución Artiguista comprendido entre los años 1811 y 1820, el máximo caudillo de ese proceso revolucionario José Gervasio Artigas (1764-1850) inició el proceso de reparto de tierras, no sólo fiscales sino de grandes propietarios criollos y españoles.

* * * * * * *

Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados.
Cuartel General, 10 de Septiembre de 1815

1º. El señor alcalde provincial, además de sus facultades ordinarias, queda autorizado para distribuir terrenos y velar sobre la tranquilidad del vecindario, siendo el juez inmediato en todo el orden de la presente instrucción.

2º. En atención a la vasta extensión de la campaña podrá instituir tres sub-tenientes de provincia, señalándoles su jurisdicción respectiva y facultándolos según este reglamento.

3º. Uno deberá instituirse entre Uruguay y Río Negro, otro entre Río Negro y Yí; otro desde Santa Lucía a la costa de la mar, quedando el señor alcalde provincial con la jurisdicción inmediata desde el Yí hasta Santa Lucía.

4º. Si para el desempeño de tan importante comisión, hallare el señor alcalde provincial y sub-tenientes de provincia, necesitarse de más sujetos, podrá cada cual instituir en sus respectivas jurisdicciones jueces pedáneos (1), que ayuden a ejecutar las medidas adoptadas para el establecimiento del mejor orden.

5º. Estos comisionados darán cuenta a sus respectivos subtenientes de provincia; estos al señor alcalde provincial, de quien recibirán las órdenes precisas; este las recibirá del gobierno de Montevideo, y por este conducto serán transmisibles otras cualesquiera, que además de las indicadas en esta instrucción, se crean adaptables a las circunstancias.

6º. Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia.

7º. Serán también agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y estos a cualquier extranjero.

8º. Los solicitantes se apersonarán ante el señor alcalde provincial, o a los subalternos de los partidos, donde eligieron el terreno para su población. Estos darán su informe al señor alcalde provincial y este al gobierno de Montevideo de quien obtendrán legitimación de la donación, y la marca que deba distinguir las haciendas del interesado en lo sucesivo. Para ello, al tiempo de pedir la gracia se informará si el solicitante tiene o no marca, si la tiene será archivada en el libro de marcas, y de no, se le dará en la forma acostumbrada.

9º. El M.I.Cabildo Gobernador de Montevideo despachará estos rescriptos en la forma que estime más conveniente. Ellos y las marcas serán dados graciosamente, y se obligará al regidor encargado de propios de ciudad, lleve una razón exacta de estas donaciones de la provincia.

10º. Los agraciados serán puestos en posesión desde el momento en que se haga la denuncia por el señor alcalde provincial o por cualquiera de los subalternos de este.

11º. Después de la posesión serán obligados los agraciados por el señor alcalde provincial o demás subalternos a formar un rancho y dos corrales en el termino preciso de dos meses, los que cumplidos, si se advierte la misma negligencia, será aquel terreno donado a otro vecino más laborioso y beneficio a la provincia.

12º. Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades.

13º. Serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por ella.

14º. En esta clase de terrenos habrá la excepción siguiente: si fueran donados o vendidos a orientales o extraños; si a los primeros, se les donará una suerte de estancia conforme al presente reglamento; si a los segundos, todo es disponible en la forma dicha.

15º. Para repartir los terrenos de europeos o malos americanos se tendrá presente si estos son casados o solteros. De estos todo es disponible. De aquellos se atenderá al número de sus hijos, y con concepto a que no sean perjudicados, se les dará bastante para que puedan mantenerse en lo sucesivo, siendo el resto disponible, si tuvieran demasiado terreno.

16º. La demarcación de los terrenos agraciables será legua y media de frente, y dos de fondo, en la inteligencia que puede hacerse más o menos extensiva la demarcación, según la localidad del terreno en el cual siempre se proporcionarán aguadas, y si lo permite el lugar, linderos fijos; quedando al celo de los comisionados, economizar el terreno en lo posible, y evitar en lo sucesivo desavenencias entre vecinos.

17º. Se velará por el gobierno, el señor alcalde provincial, y demás subalternos para que los agraciados no posean más de una suerte de estancia. Podrán ser privilegiados sin embargo, los que no tengan más que una suerte de chacra; podrán también ser agraciados los americanos que quisieran mudar posesión, dejando la que tienen a beneficio de la provincia.

18º. Podrán reservarse únicamente para beneficio de la provincia el rincón de Pan de Azúcar y el del Cerro para mantener las reyunadas de su servicio. El Rincón del Rosario, por su extensión puede repartirse hacia el lado de afuera entre algunos agraciados, reservando en los fondos una extensión bastante a mantener cinco o seis mil reyunos (2) de los dichos.

19º. Los agraciados, ni podrán enajenar, ni vender estas suertes de estancia, ni contraer sobre ellas débito alguno, bajo la pena de nulidad hasta el arreglo formal de la provincia, en que ella deliberará lo conveniente.

20º. El M.I. Cabildo Gobernador, o quien el comisione, me pasará un estado del número de agraciados y sus posiciones para mi conocimiento.

21º. Cualquier terreno anteriormente agraciado entrará en el orden del presente reglamento, debiendo los interesados recabar por medio del señor alcalde provincial su legitimación en la manera arriba expuesta, del M.I. Cabildo de Montevideo.

22º. Para facilitar el adelantamiento de estos agraciados, quedan facultados el señor alcalde provincial y los tres subtenientes de provincia, quienes únicamente podrán dar licencia para que dichos agraciados se reúnan y saquen animales, así vacunos como caballares, de las mismas estancias de los europeos y malos americanos que se hallen en sus respectivas jurisdicciones. En manera alguna se permitirá que ellos por si solos lo hagan: siempre se les señalara un juez pedáneo, u otro comisionado para que no se destrocen las haciendas en las correrías, y las que se tomen se distribuyan con igualdad entre los concurrentes, debiendo igualmente celar así el alcalde provincial, como los demás subalternos, que dichos ganados agraciados no sean aplicados a otro uso que el de amansarlos, caparlos y sujetarlos a rodeo.

23º. También prohibirán todas las matanzas a los hacendados, si no acreditan ser ganados de su marca; de lo contrario serán decomisados todos los productos, y mandados a disposición del gobierno.

24º. En atención a la escasez de ganados que experimenta la provincia se prohibirá toda tropa de ganado para Portugal. Al mismo tiempo que se prohibirá a los mismos hacendados la matanza del hembraje, hasta el restablecimiento de la campaña.

25º. Para estos fines, como para desterrar los vagabundos, aprehender malhechores y desertores, se le dará al señor alcalde provincial, ocho hombres y un sargento, y a cada tenencia de provincia, cuatro soldados y un cabo. El cabildo deliberará si estos deberán ser vecinos, que deberán mudarse mensualmente, o de soldados pagos que hagan de esta suerte su fatiga.

26º. Los tenientes de provincias no entenderán en demandas. Esto es privativo del señor alcalde provincial, y de los jueces de los pueblos y partidos.

27º. Los destinados a esta comisión, no tendrán otro ejercicio que distribuir terrenos y propender a su fomento, velar sobre la aprehensión de los vagos, remitiéndolos o a este Cuartel General, o al gobierno de Montevideo, para el servicio de las armas. En consecuencia, los hacendados darán papeletas a sus peones, y los que hallaren sin este requisito, y sin otro ejercicio que vagar, serán remitidos en la forma dicha.

28º. Serán igualmente remitidos a este Cuartel General los desertores con armas o sin ellas que sin licencia de sus jefes se encuentren en alguna de estas jurisdicciones.

29º. Serán igualmente remitidos por el subalterno al alcalde provincial cualquiera que cometiere algún homicidio, hurto o violencia con cualquier vecino de su jurisdicción. Al efecto lo remitirá asegurado ante el señor alcalde provincial y un oficio insinuándole del hecho. Con este oficio, que servirá de cabeza de proceso a la causa del delincuente, lo remitirá el señor alcalde provincial al gobierno de Montevideo, para que este tome los informes convenientes, y proceda al castigo según delito.

Todo lo cual se resolvió de común acuerdo con el señor alcalde provincial don Juan León y don León López, delegados con este fin; y para su cumplimiento lo firmé en este Cuartel General a 10 de septiembre de 1815.

José Artigas
10 de septiembre de 1830

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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LA REALIDAD Y LOS SUEÑOS DE FIDEL CASTRO

El líder la Revolución Cubana precisa que no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos, con independencia del color de la piel y el país de origen de cada habitante del planeta

"Escribir es una forma de ser útil si consideras que nuestra sufrida humanidad debe ser más y mejor educada ante la increíble ignorancia que nos envuelve a todos, con excepción de los investigadores que buscan en las ciencias una respuesta satisfactoria. Es una palabra que implica en pocas letras su infinito contenido.

Todos en nuestra juventud oímos hablar alguna vez de Einstein y, en especial, tras el estallido de las bombas atómicasen Hiroshima y Nagasaki, que puso fin a la cruel guerra desatada entre Japón y Estados Unidos. Cuando aquellas bombas fueron lanzadas, después de la guerra desatada por el ataque a la base de Estados Unidos en Pearl Harbor, ya el imperio japonés estaba vencido. Estados Unidos, el país cuyo territorio e industrias permanecieron ajenos a la guerra, pasó a ser el de mayor riqueza y mejor armado de la Tierra, frente a un mundo destrozado, repleto de muertos, heridos y hambrientos. Juntos, la URSS y China habían perdido más de 50 millones de vidas, sumadas a una enorme destrucción material. Casi todo el oro del mundo fue a parar a las arcas de Estados Unidos. Hoy se calcula que la totalidad del oro como reserva monetaria de esa nación alcanza 8 mil 133,5 toneladas de dicho metal. A pesar de ello, haciendo trizas los compromisos suscritos en Bretton Woods, Estados Unidos, declaró unilateralmente que no harían honor al deber de respaldar la onza Troy con el valor en oro de su papel moneda.

Tal medida decretada por Nixon violaba los compromisos contraídos por el presidente Franklin Delano Roosevelt.Según un elevado número de expertos en esa materia, crearon así las bases de una crisis que entre otros desastres amenaza golpear con fuerza la economía de ese modelo de país. Mientras tanto, se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas.

Como fue expresado con toda claridad por el Partido y el Gobierno de Cuba, en prenda de buena voluntad y de paz entre todos los países de este hemisferio y del conjunto de pueblos que integran la familia humana, y así contribuir a garantizar la supervivencia de nuestra especie en el modesto espacio que nos corresponde en el universo, no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos, con independencia del color de la piel y el país de origen de cada habitante del planeta, así como por el derecho pleno de todos a poseer o no una creencia religiosa.

La igualdad de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad, la cultura, la ciencia, y al bienestar, es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños de justicia e igualdad para los habitantes de nuestro mundo, es lo que deseo a todos; los que por comulgar en todo o en parte con las mismas ideas, o muy superiores pero en la misma dirección, les doy las gracias, queridos compatriotas."

Fidel Castro Ruz | Agosto 13 de 2015

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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1954 – CULMINA EL PROCESO DE EXPROPIACIÓN DEL “GRUPO BEMBERG”
Una historia de entrega de lo nacional y qué pensaba Perón sobre los Bemberg

Presentado en la historiografía oficial como expresión del poder concentrado por Perón o bien como una venganza personal de Eva Perón, el "caso Bemberg" se había iniciado en 1937, cuando una denuncia ante los tribunales de justicia condujo al gobierno nacional a iniciar un reclamo por la evasión del impuesto a la transferencia gratuita de bienes mediante la constitución de sociedades anónimas con residencia en el extranjero. 

Otto Bemberg, puso en producción su industria cervecera en la ciudad argentina de Quilmes. La industria con otros nombres se expandiría por el país, sumando otros rubros como la explotación agrícola y forestal. Además de convertirse en una industria de mucho arraigo popular (por el tipo de bebidas de consumo masivo que producía), también se convirtió en un cártel, que terminó comportándose como tal. Así las cosas comenzó a tener problemas con el fisco por evasión impositiva. Esta situación litigiosa fue la heredada por la etapa que se instauró en la Argentina entre junio de 1943 y junio de 1946. Bemberg fue tomando todas las cervecerías del país después de arruinar a sus legítimos dueños por la competencia desleal. Tomó todas las fábricas de levadura y monopolizó las malterías. Era desde ese momento el “Rey de la Cerveza”; como tal, había terminado con todos.

A ello se debió la sanción Decreto 9.997 del año 1948, que retiró la personería jurídica al Grupo Bemberg por ocultamiento de patrimonio.

En virtud de los créditos dispuestos por la Ley 14395, y habiéndose convertido el grupo Bemberg, liquidado judicialmente por la ley 14.122, en una empresa del Estado; en el verano austral de 1955, por el gobierno constitucional encabezado por el Presidente Perón. Mientras que la rama forestal del grupo, se convirtió en una cooperativa obrera.

Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955, que derrocó a Perón, usurpó el poder la dictadura autodenominada Revolución Libertadora.

El Gobierno “provisional”, en el marco de la política económica, diseñada por el economista Raúl Prebisch, que determinó la afiliación al Fondo Monetario Internacional y al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, actual Banco Mundial, envió la misión Verrier a procurar inversiones extranjeras. En el Club de París se puso como condición al gobierno de facto dejar sin efecto lo actuado en lo que aquí se conocía como “caso Bemberg”, El gobierno provisional aceptó el condicionamiento y el grupo fue devuelto a sus anteriores dueños, y las deudas fueron estatizadas.

Así los herederos de Otto Bemberg, vendieron en 2006, la mitad de lo que se les había asignado, en 1956, y poco tiempo después vendieron el resto a un holding, que asentado en el Brasil, pertenece a capitales europeos.

ESTO DECÍA PERÓN SOBRE LOS BEMBERG

"La familia Bemberg en la Argentina es algo así como un inmenso pulpo venenoso que todo lo va emponzoñando y ocupando. La corrupción de funcionarios públicos fue su especialidad. La “coima” es una institución bembergiana. Penetró el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. No hubo rincón de la Administración Pública donde Bemberg no llegara con su corrupción.

Mediante este procedimiento delictuoso llegó a amasar una gran fortuna; como Al Capone, se dedicó a la cerveza y constituyó el más extraordinario monopolio, para estar también fuera de la ley en este aspecto. Sus abogados fueron también famosos como lo son en el foro los que se dedican a esta clase tan torcida del derecho. Bemberg fue tomando todas las cervecerías del país después de arruinar a sus legítimos dueños por la competencia desleal. Tomó todas las fábricas de levadura y monopolizó las malterías. Era desde ese momento el “Rey de la Cerveza”; como tal, había terminado con todos.

Obtenido esto, se dedicó a la yerba mate y tal vez habría creado otro inmenso monopolio si las cosas no hubieran cambiado con la muerte de “Don Otto”. A la muerte de este señor sus herederos iniciaron juicio sucesorio, de esto hace casi veinte años y con gran sorpresa para el fisco, su fortuna se reducía sólo a seiscientos mil pesos. Terminado el juicio, frente a tan insólita y absurda simulación, el Consejo Nacional de Educación denunció la evasión de impuestos y el asunto pasa a la justicia federal. Allí el juicio durmió el sueño de las cosas olvidadas durante quince años, en los que los herederos Bemberg han de haber movido algunas “influencias” para que “no se hablara más del asunto”. “Hijos de tigre, tenían que salir overos”.

En 1946, cuando recibí el gobierno y no tenía ni noticias del “caso Bemberg”, un señor José Luis Torres inició una campaña en los diarios y por folletos, sobre esta defraudación al fisco. En ese entonces se había creado el Ministerio de Educación, en reemplazo del antiguo Consejo Nacional de Educación, que era quien percibía los impuestos a la herencia y las herencias vacantes. Pedí al ministro que estudiara el asunto y cumpliera la ley. Desde entonces el juicio marchó. Sería largo historiar todo lo que se comprobó en ese juicio que, por otra parte, ha sido publicado en extenso. Las demandas eran de dos caracteres: una por defraudación al fisco y otra por monopolio. Eran tan abrumadoras las pruebas que ambos juicios aunque largos y laboriosos, terminaron condenando a la sucesión Bemberg y ordenando la liquidación de sus bienes en rebeldía porque todos los Bemberg habían desaparecido del país.

Se comenzó la liquidación pero mientras se estaba en ello, se comprobó que algunos testaferros actuaban para adquirir para Bemberg lo que el mismo Bemberg vendía. Esta superchería hizo que el Congreso tomara cartas en el asunto y dictara una ley especial sobre cómo debía hacerse la liquidación. Mediante esta ley, dictada en resguardo de la justicia misma, fue posible que el Estado tomara cartas en el asunto y procediera a una real liquidación de los bienes. Mediante ello también fue posible que el Sindicato de Cerveceros y afines de la República Argentina, que agrupa a todos los obreros de Bemberg, pudieran comprar las cervecerías y los establecimientos afines, pagando un precio justo y convirtiéndose en propietarios, mediante el sistema cooperativo. Tenemos más cerveza y es del Pueblo.

También en este caso los “libertadores” prometieron devolver a Bemberg, que los “financió”, sus bienes, despojando a los obreros que compraron de buena fe, mediante un fallo definitivo de la justicia una ley nacional que dispuso la liquidación. Aunque estos “libertadores” han dado muestras de desconocerlo todo, imagino que entre ellos habrán algunos que tensan algo de juicio y conozcan algo de derecho, aunque generalmente en las dictaduras militares el derecho suele ser la cosa más olvidada, más desconocida y más aborrecida: los dictadores son el derecho. Por eso, Cicerón afirma: “La fuerza es el derecho de las bestias”. J.D. PERÓN

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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TESTIMONIOS DE VÍCTIMAS DE CAVALLO SOBRE SUS “TAREAS” EN LA ESMA
Señor de la muerte, era un torturador "sacado", que se encargaba de escoltar a los prisioneros "reciclados" en las siniestras visitas a sus familias.
Luego decidía a quién se "trasladaba" rumbo a la muerte.

Entre los miles de documentos y pruebas que forman parte de la investigación del juez español Baltasar Garzón, hay un par de muñequitas de trapo. Fueron hechas con retazos de tela rescatados del pañol de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde los marinos juntaban el botín de guerra que rapiñaban de las casas de sus víctimas. Son regalos que Elsa Martínez Garreiro llevó a sus hijas en una visita que hizo a la casa de sus padres mientras estaba secuestrada, llevada por el represor Ricardo Miguel Cavallo. Son el último recuerdo que Laura y Elsa Villaflor tienen de su madre, pero se desprendieron de ellas para que ayuden a que uno de los asesinos de sus padres y sus tíos vaya preso. Están en Madrid, a donde llegó ayer Cavallo extraditado desde México. El represor se negó a declarar ante el juez y recibió un régimen de prisión rígido. Para acompañar a las Villaflor en su tarea están tres que padecieron al torturador, pero lograron sobrevivir. Osvaldo Barros, Enrique Fukman y Carlos Lordkipanidse resistieron el infierno para señalar a sus captores, en este caso, a un prolijo empresario radicado en México que ellos conocieron como Marcelo o Sérpico.

Raimundo Villaflor y Elsa Martínez Garreiro fueron secuestrados el 4 de agosto de 1979. Un día antes habían sido detenidos Josefina Villaflor (hermana de Raimundo), su esposo José Luis Hazan y la hija de ambos, Celeste, de tres años. Todos fueron llevados a la ESMA. Celeste estuvo en el lugar un día y allí fue cuidada por Thelma Jara de Cabezas, otra de las víctimas de Cavallo y testigo del juicio español. Celeste llegó a la casa de sus abuelos con las uñas pintadas y una tira de muñecos de papel ("de esos que se despliegan y quedan todos agarrados de las manos") que otro de los detenidos le hizo para que no llorara. A sus padres los volvió a ver cinco meses después. Su papá fue a la casa de su abuela acompañado por un señor inexpresivo. El custodio era Cavallo, a quien su abuela señaló en una rueda de reconocimiento que se realizó en los primeros años del retorno de la democracia, cuando se inició la causa ESMA, que quedó trunca por aplicación de las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final.

"La imagen que tengo de ese día es que yo estaba tan contenta de ver a mi papá que corría y usaba un sillón que había en lo de mi abuela como un tobogán. Mi abuela estaba loquísima porque yo estaba muy excitada. Lo único que me acuerdo de Cavallo, que se hacía llamar Marcelo, era que estaba totalmente mudo. Mi papá hablaba con mi abuela, yo saltaba y gritaba y él estaba quieto, callado, inmóvil, de brazos cruzados en la cabecera de la mesa", rememora hoy Celeste.

Ese mismo día, Celeste viajó con su papá y el marino a Avellaneda, donde estaban su mamá y su tía Elsa, que había ido a ver a sus hijas y les había llevado las muñequitas hechas en la ESMA. Raimundo Villaflor había muerto cuatro días después de su secuestro, durante una sesión de tortura. La familia Villaflor era parte de un grupo de detenidos de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que en la ESMA fueron conocidos como "el grupo Villaflor". Pudieron visitar a sus familias porque entre diciembre de 1979 y febrero de 1980 fueron destinados a lo que en el centro clandestino de detención se conoció como el sector "Pecera", en el que los secuestrados eran obligados a trabajar como mano de obra esclava confeccionando, entre otras cosas, informes de prensa que luego se repartían en las dependencias oficiales que ocupaban los marinos. A diferencia de la mayoría de quienes pasaron de "Capucha" (donde los detenidos estaban encapuchados y engrillados) a "Pecera", el grupo Villaflor no logró sobrevivir. Fue "trasladado" en marzo de 1980 y en esta decisión tuvo mucho que ver Cavallo. "En ese momento él era el jefe de ‘Pecera’ y era el responsable directo de la ‘evaluación’ de los que estábamos secuestrados", remarca Lordkipanidse. Los ex desaparecidos de la ESMA recuerdan a Cavallo como una persona solitaria y fría, capaz de sacarlos del centro clandestino para que lo acompañaran a cenar afuera porque no tenía con quien ir o de despertarlos a la madrugada para jugar en silencio un partido de ajedrez.

Marcelo, cuentan, era "polifuncional". Fue el encargado de aquellas oficinas separadas por un acrílico transparente donde "trabajaban" los desaparecidos, pero también participó en secuestros y en torturas. "El fue parte integrante del grupo de tareas desde los primeros tiempos y fue cumpliendo diferentes roles. Hubo compañeras que lo denunciaron en París como miembro del grupo operativo y nosotros lo conocimos como responsable de ‘Pecera’", señala Barros, uno de los miembros de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos que reconoció a Cavallo cuando en agosto del 2000 el periodista José Vales le mostró la foto de quien era el director del Registro Nacional de Vehículos de México. Lordkipanidse relata: "Simultáneamente y en etapas posteriores, ‘Marcelo’ estuvo en el área de inteligencia a cargo de interrogatorios con tortura. En dos oportunidades yo fui testigo de eso. Lo vi en su faz no de oficinista sino de torturador, era un tipo sacado, con el bicho metido adentro, lo que le hace falta a un torturador para existir. En el caso de Thelma yo estaba en el comedor del sótano. Allí los guardias tenían un televisor chiquito blanco y negro que, cuando estaban torturando en la ‘Huevera’, que quedaba al lado, la pantalla se volvía una raya por el consumo de electricidad, además de que se escuchaban los gritos. Veo que se abre la puerta y sale Cavallo transpirado, todo mojado, rojo como un tomate, me mira como desubicado porque esperaba encontrar a un guardia y me pide una gaseosa, yo lo miré desconcertado como diciendo: ‘¿De dónde querés que la saque?’, y él pegó un portazo y se metió de vuelta. La que recibía las torturas era Thelma".

Fukman se acuerda del mismo día. "Estaba siempre aliñado, pero en ese momento no. Tenía la camisa abierta y subió hasta el tercer piso gritando y puteando a Thelma porque no quería hablar", dice. También evoca, como un símbolo de la personalidad del represor, un cartel de tela bordada que tenía colgado en la pared de la oficina: "Era una frase de un general francés que había estado en Argelia y decía más o menos que cuando uno se enfrenta a un pueblo, si no está dispuesto a meter la mano hasta el fondo de la mierda, va a ser derrotado".

Las primas Hazan y Villaflor, y Barros, Fukman y Lordkipanidse saben que Cavallo es uno de muchos otros que también deberían haber subido esposados a un avión o juzgados en la Argentina. Esto no impide –al contrario– que se sientan satisfechos personalmente porque uno de tantos está en el lugar correcto. "A uno le gustaría que lo juzgaran acá. Tenemos que entender que si queremos reconstruir el país, tenemos que saldar este tema y los genocidas del pueblo argentino tienen que ser juzgados en la Argentina. Mientras tanto es importante que este crimen no quede impune", afirma Fukman. "Los delitos que cometió este personaje son de lesa humanidad, imprescriptibles y juzgables en cualquier lugar del mundo. Eso no lo decimos nosotros, lo dice el derecho internacional", agrega Barros.

En cada testimonio, Laura Villaflor siente que deja algo y no sólo las muñecas de trapo de su mamá. "Cuando fui a declarar a España, se percibía la lejanía de estar lejos de donde estaba el tipo. Cuando fui a México, estaba en la misma ciudad y me daba cosa... Cada vez hay que remover cosas difíciles, cada declaración es como dejar un pedacito, pero ahora, de repente, tengo la sensación de que se juntó todo", sintetiza (Por Victoria Ginzberg, Página 12)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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ARGENTINA: LA POLÍTICA DE LOS 70 Y LA ACTUALIDAD (Por Guillermo Cieza - en El Ortiba)

Raimundo Villaflor afirmaba que la mayor desventaja de las fuerzas populares que tratan de impulsar cambios revolucionarios en relación a las fuerzas que intentan mantener los sistemas de dominación y explotación del capitalismo reside en que estos últimos mantienen una continuidad en la sistematización de sus experiencias y en la elaboración de conclusiones, mientras que en las fuerzas populares se producen profundas rupturas entre generaciones de militantes lo que provoca que muy poco de lo aprendido en un período de lucha se trasmite como enseñanza al período siguiente. La importancia que daba Villaflor en su comparación de las organizaciones con vocación revolucionarias con cajas fuertes que preservan las mejores experiencias y conclusiones de los trabajadores. La propia vida de Villaflor, hijo de un dirigente gremial anarquista, participante activo de la resistencia peronista y de las luchas posteriores al Cordobazo, nervio motor de la CGTA y después dirigente y principal ideologo de las FAP y el Peronismo de Base, era un puente entre distintos períodos y experiencias de resistencia popular, enlazados por hilitos de continuidad trasmitidos por los activistas de base fabriles. Y uno de sus preocupaciones fundamentales, que trasmitió a la organización que lideró, fue asentar propuestas en la sistematización de esas experiencias.

Tomando esa preocupación que nos dejó Raimundo Villaflor y la experiencia de las Fap y el PB, vamos intentar aportar al debate sobre los 70 y la actualidad, desde cuatro aristas.

En primer lugar una relectura de algunos aportes que siendo debatidos, sintetizados y aplicados a construcciones sociales concretas durante la decada del 70, suelen ser presentados como novedades teóricas. Seguramente son anteriores a los 70, menciono esa década porque en esa referencia la información proviene de mi propia experiencia.

En segundo lugar un repaso a algunos debates generados a fines de los 80 sobre el lugar que damos a la lucha por el socialismo en un mundo donde aparecen cerradas en el corto plazo las posibilidades de transformaciones revolucionarias en marcos nacionales.

En tercer lugar, la hipótesis de que nuevos movimientos autónomos expresan la continuidad en la teoría y en la práctica de las experiencias y debates a que hacemos mención previamente, sin que esto signifique que exista una continuidad entre los dirigentes de las distintas experiencias, o una transferencia de conclusiones en el plano local.

En cuarto lugar exponer certezas y sobre todo interrogantes del debate vigente que para nosotros es sobre la articulación de distintas luchas y experiencias sociales y políticas y no sobre la articulación de lo político y lo social como algunos lo definen.

El poder popular, la organización como herramienta, y la autonomía.

La idea de construcción de poder popular (o poder obrero) como opuesto a la idea de "asalto al poder"; la concepción de concretar la hegemonía de los trabajadores a través de la construcción y desarrollo de organizaciones autónomas de trabajadores y no de un partido obrero; la propuesta de organización político-estratégica como herramienta al servicio de la organización de los trabajadores y no como representación del sujeto, son aportes que están presentes en el plano teórico y práctico a principio de los 70. Son ideas todavía en pañales pero que tienen el mismo sentido con que las conocemos hora, muchas veces presentadas como grandes novedades teóricas. Voy hacer referencia a la experiencia que mas conozco que es la propuesta de Alternativa Independiente lanzada en 1971 por las Fuerzas Amadas Peronistas (FAP) y a la que adhirió el Peronismo de Base (PB). Esta es una experiencia interesante ya que llegó a plasmar en construcciones sociales sus concepciones, pero no es la única, ni tiene el patrimonio absoluto de esos aportes.

Hay un período de gestación de esas ideas, que analizado por parcialidades es muy interesante, pero que visto en conjunto y aceptando que hubo grupos de activistas sindicales que participaron en todas las instancias y pudieron sintetizarlo, se explica muho mejor como se llegó a determinadas conclusiones.
Este período de gestación se extiende entre 1955 y finales de los 60.

En los inicios de la resistencia peronista podemos distinguir dos etapas: la primera que podemos caracterizar como espasmódica o inorgánica y cuyo intencionalidad es impedir la estabilización de la dictadura y que llega hasta junio del 56 donde se aborta el golpe del general Valle. Después de esa experiencia miles de activistas sindicales que participaron o al menos se ilusionaron con el intento, ven clausurado el contragolpe cívico-militar como forma de retorno al gobierno y también se diluyen las expectativas sobre las fuerzas armadas.

En la segunda etapa de la resistencia todas las energías del activismo sindical se concentran en la defensa de sus conquistas gremiales y en la búsqueda de recuperar los sindicatos en el marco de una estrategia de lanzar la huelga general para acabar con la dictadura.

Los dirigentes de la resistencia son una nueva camada de activistas sindicales, muchos de ellos delegados de base en el 55, que forman nuevos agrupamientos que conocemos como agrupaciones obreras de recuperación sindical.

El ascenso al gobierno del Frondizismo va permitir que muchos de esos dirigentes lleguen a ocupar la dirección de los sindicatos y que las agrupaciones obreras se transformen en comisiones directivas de los gremios, en el marco de una fuerte política de cooptación por parte de las patronales y el gobierno.

En pocos años esa camada de dirigente que motorizó la resistencia va bifurcarse en caminos que van hacia el antagonismo: por un lado la burocracia sindical peronista, por otro cientos de activistas que mantienen la actitud de resistencia, son despedidos e ingresan a las listas negras. Algunos de ellos van a sumarse y haran la experiencia del sindicalismo combativo desde gremios que confluyen en la la CGTA y después serán protagonistas del Cordobazo.. Estos activistas sindicales de base no serán ajenos a los movimientos guerrilleros. Algunos acompañaran al Vasco Bengoechea en el 64, otros van a estar en Taco Ralo, otros van a incorporarse a principio de los 70, después de ocaso de la CGTA.

La sistematización de la experiencia de muchos de esos activistas de base, procesadas en un momento especial de la historia fuertemente impactada por la experiencia de Argelia y la Revolución Cubana, van a gestarse propuestas cuyo origen dificilmente puede ser comprendido si analizamos los distintos hechos por separado.

La discusión sobre el rol del delegado

A principios de los 70 uno de los puntos de discusión (y de formación) para los activistas sindicales era el del rol de delegado. Discutir para que nos servía o no, tener un delegado era el nudo de una discusión mucho mas profunda que sosteníamos con compañeros de partidos clásicos de izquierda ( en particular recuerdo debates con compañeros del PST) sobre el papel de la burocracia y el significado de la organización de los trabajadores en fabrica. Para nosotros el acento lo teníamos que poner en la organización en la sección, en la participación de todos los compañeros en las decisiones y en la lucha. Desde esa concepción, tener un delegado combativo era una consecuencia del trabajo de la organización, y era útil, solamente si utilizamos ese espacio legal para promover un mayor protagonismo y organización de la base. Lo mismo sucedía con las elecciones. No había obligación de presentarse. Se trataba de utilizar esas instancias para promover listas por sección y solamente se apostaba a espacios institucionales accesibles por el trabajo previo.

La concepción clásica de la izquierda descargaba en la burocracia todos los males organizativos de los trabajadores y proponía centralmente reemplazar delegados vendidos por combativos y formar listas para desalojar a la burocracia de los sindicatos.

En aquellos debates sobre el rol del delegado se señalaban conceptos que bien pueden ser extendidos a otro tipo de participación institucional. El delegado esta para hacer lo que le dice la asamblea de la sección. Su poder radica no en sus palabras ni su ingenio, sino en lo que representa. Si la sección esta organizada y puede detener o paralizar la producción y extender el conflicto a otras secciones, la palabra del delegado tiene un peso determinado; si ese respaldo no existe el delegado puede ser muy combativo o enojarse mucho, pero su palabra no tiene posibilidad de hacer retroceder a la patronal. Estas sencillas ideas sistematizadas después de muchas frustraciones y traiciones encierran una regla de oro: quien representa a una fuerza popular en un espacio institucional no fue facultado para dirigir o pensar políticas, sino para ejecutarlas. Las políticas se piensan en terreno propio, en la base, y se ejecutan en otros espacios. Cuando mas alejado es ese espacio de los intereses de las bases, menos margen tiene el representante para actuar según su propio criterio.

Esta discusión sobre si lo mas importante era organizar a las bases o desplazar a la burocracia nunca fue saldada en una mesa de debate, pero si revisamos lo sucedido en los años 74-75 en el pico de luchas sindicales mas importante de nuestra historia y uno de los records mundiales de conflictividad laboral , verificaremos que el desplazamiento de la burocracia no fue tan importante y si lo fue la organización desde las bases que permitieron sostener miles de conflictos con la metodología de bajas de producción y fogonearon la gestación de la interfabriles tenían la legitimidad de lo que representaban pero no tenían sostén legal alguno.

Como experiencias pilotos vamos a encontrar en ese período el desarrollo de algunos Consejos Obreros, (Bagley, La Hidrófila) y experiencias de control obrero que se prolongaron mas de dos años como la de Petroquímica Sudamericana. En todos los casos los sindicatos no estaba en manos de los trabajadores.

Después del golpe militar en las llamadas "luchas del sobre en la mano" vuelve a ratificarse lo anterior. Sin legalidad sindical los trabajadores siguieron resistiendo, constituyendo comisiones de lucha clandestina a comisiones de reclamos donde mandaban al frente a los elementos menos vulnerables.

El rol de la organización

El debate sobre el rol de la organización se desencadena en el seno de las FAP a partir de la valoración de sus propias acciones militares, en particular sobre la validez o no de las operaciones de propaganda armada. Este tipo de acciones están pensadas como hechos que favorecen el reconocimiento y referenciamiento de la fuerza insurgente ante el pueblo. Operaciones “simpáticas" como asaltar un camión de mercaderías y repartirlo en una villa o secuestrar a un empresario en conflicto con sus trabajadores y obligarlo a cumplir las demandas gremiales.

El debate comienza cuando se plantea que el problema no es que la organización se referenciara sino que los trabajadores y el pueblo se organizaran. Y ante la imposibilidad de concebir la integración a la fuerza guerrillera como una propuesta de organización masiva .

Desde ese debate a la crítica, a la concepción foquista (trasplantada de algunas versiones de la revolución cubana) no hay más que un paso.

Y desde la critica al foco y a la crítica de la concepción clásica de partido obrero hay otro paso que fue transitado aunque no explicitado como "critica a la concepción leninista de partido", lo que no resulta extraño para una fuerza política que utilizaba el marxismo como herramienta pero no se identificaban políticamente como marxistas ni mantenían vínculos políticos o académicos con grupos marxistas.

La originalidad de las Fap y el PB fue pensarse como parte del sujeto ("la clase obrera y el pueblo peronista") capaz de realizar las grandes transformaciones sociales, pero no como su representante o como embrión y aún aceptando un límite de autonomía entre los esfuerzos militantes por aportar a la organización popular y la propia organización popular. Alli aparece la idea de organización como herramienta al servicio de la organización popular. Una concepción que desarrollaron teóricamente los tupamaros lo que no resulta una casualidad ya que hay lazos muy importantes entre las dos organizaciones.

El debate sobre la hegemonía

El pensamiento de Cooke, que influencia a toda la izquierda peronista aporta a una revisión de la experiencia de los10 años de gobierno y de la resistencia identificando a los trabajadores como la única clase social consecuente en la lucha por las banderas de soberanía política, justicia social e independencia económica reivindicadas por el conjunto del movimiento peronista.

Desde esa revisión y desde su propia potencialidad como clase es que Cooke sostiene que los trabajadores no tienen que ser solo sostén (columna vertebral) son también conducción (cabeza) de un proceso de liberación nacional y social.

El aporte de las Fap-PB es que al proponer como concretar esa hegemonía elude la representación de una fuerza política (y allí el debate mas que con los partidos de izquierda es con Montoneros) sino que apuesta la concreción de la hegemonía a las organizaciones políticas de los trabajadores que son concebidas como autónomas.

En resumen: aquí hay un núcleo de ideas que me parece importante rescatar, no solo por cuestión de justicia histórica , sino por la posibilidad de mantener esos hilos de continuidad que permiten pararnos mejor ante los debates del presente. Perder esas continuidades nos hace mas vulnerables frente a ciertas modas teóricas que pretendiendo explicar lo que nos sucede, solo nos ayudan hacernos perder el tiempo. Esto va por Debray en los 60. Althuser en los 70, y Negri y Holloway en los 90.

¿Qué hacer con el socialismo?

A finales de los 80 el fantasma que recorría el mundo no era el comunismo sino que carajo íbamos a hacer con el socialismo.

Razones había para tanta incertidumbre. La caída del socialismo real y la dimensión que tomaba el poder militar, económico, comunicacional y político de las potencias capitalistas y en particular Estados Unidos auguraban no el fin de la historia, pero si un penoso periodo signado por los retrocesos y derrotas populares donde se cerraba la posibilidad de nuevas experiencias de toma del poder para desarrollar experiencias de transición al socialismo.

Las organizaciones armadas que en distintos países de Latinoamérica sostenían esforzadamente empates políticos o guerras empantanadas, rápidamente comprendieron que de no abrir rápidas negociaciones de paz, los tiempos jugarían en su contra. Y así lo hicieron, con excepción de las Farc de Colombia, mas por necesidad que por convicción.

La coincidencia de que la resistencia popular ante los avances del neoiberalismo tenían que ser esencialmente políticas no era tanta cuando debatíamos como resistir políticamente y que papel le dábamos al socialismo en esas luchas . En ese debate aparecían como tendencias extremas la idea de soportar los malos tiempos limitándonos a sostener banderas, dando testimonios aún a riesgo de ser condenados a la marginalidad política y por otro lado la de seguir sosteniendo la idea del socialismo para el consumo interno partidario y hacia afuera adaptarnos a los nuevos tiempo participando electoralmente desde estructuras y reivindicaciones mas acordes a lo que los pueblos estaban dispuestos a protagonizar. En los extremos de esa elección grupos políticos de incidencia masiva se convirtieron en grupos testimoniales, muy dignos pero muy pocos, y organizaciones duras, combatientes, se convirtieron en flanes socialdemócratas . Mas que observar, hemos vivido estas opciones.

La mejor respuesta al problema planteado no apareció en el plano teórico en esos primeros debates, o al menos no la registramos, sino años después de la mano de movimientos sociales y políticos que combinaban la lucha por reformas en el plano de las reivindicaciones políticas mas generales con experiencias de masas de proyección socialista. Los movimiento mas representativo son el MST de Brasil y el Zapatismo.

Está claro que no son experiencias socialistas, pero tampoco lo son aquellas que se desarrollan en marcos nacionales. El socialismo siempre fue concebido como un sistema mundial y todas las experiencias acotadas en ese sentido, siempre tienen que desenvolverse en espacios más amplios que funcionan a contracorriente, lo que les provoca no pocos inconvenientes.

La gran ventaja de estos movimientos es que la acumulación estratégica que permite formular políticas coyunturales mas correctas y permite controlar mejor las defecciones de los dirigentes no son el autotitulado patrimonio de un saber revolucionario o la trayectoria de un partido, o de un puñado de dirigentes de antecedentes valorables, sino la experimentación cotidiana de miles de familias en el desarrollo de valores y prácticas solidarias y el ejercicio de la construcción de su propias reglas y sus propias decisiones a partir de las asambleas.

Los nuevos movimientos autónomos

Creemos que contribuye a la valoración de los nuevos movimientos autónomos la comparación con las experiencias de los 70. La nota mas saliente es que los activistas de base fabriles y de algunos gremios de servicio como petroleros, la construcción, telefónicos y luz y fuerza, que fueron los grandes protagonistas y el único hilo conductor de 40 años de lucha (entre la década del 40 y la década del 70) hoy son los grandes ausentes, ausencia que no solo debemos medir en términos cualitativos (la cantidad de conflictos que sostenían) sino también en términos cualitativos (la experiencia que atesoraban). Experiencia que muchas veces compensó y disimuló la escasa inserción y capacidad para dirigir los conflictos de organizaciones políticas con vocación revolucionaria que se propusieron aportar a la organización de los trabajadores desde sus lugares de trabajo, lo que no impidió que muchos de estos grupos propagandizarán que conducían tal fabrica o determinado conflicto.

Desde lo territorial es evidente que, en la década del 70 la expectativa movilizadora que significó el fin de la dictadura y el retorno de Perón contribuía en grado suma para que de la noche a la mañana florecieran trabajos "barriales" y se movilizaran enormes columnas.

Sin desconocer que hubo experiencias territoriales muy interesantes es evidente que las grandes columnas, adecuadamente embanderadas, no eran producto exclusivo del "trabajo político" de organizaciones y movimientos.

En la actualidad en los movimientos de desocupados los nuevos protagonistas son mujeres jefas de hogar y jóvenes, la mayoría de los cuales nunca tuvo un empleo fijo, ni una experiencia de lucha. El impulso inicial que los moviliza son los planes de empleo y comedores comunitarios. A partir de esa convocatoria, que es común a todos los movimientos, se bifurcan distintas realidades donde la lucha, lo productivo, lo formativo y la articulación con otros sectores sociales tiene distinta valoración.

Algo parecido sucede con las organizaciones del campo donde se incorporan nuevos elementos movilizadores como son la quiebra de las economías regionales, la interrupción de los procesos migratorios a las grandes ciudades y el avance de latifundistas sobre tierras de posesión campesina o de pueblos originarios.

También allí se bifurcan distintas realidades desde la valoración de la lucha, lo formativo, lo productivo y la articulación con otros sectores sociales.

Si bien es cierto que durante la década del 70 se desarrollaron organizaciones políticas muy poderosas (como ERP y Montoneros), si observamos los conflicto sociales, parece haber allí una fuerte preeminencia de lo espontaneo sobre lo organizado. Mayor peso de los activistas "naturales" que de las organizaciones.

En los conflictos sociales mas recientes, por ejemplo en el movimiento piquetero, se ve una clara preeminencia de lo organizado. Esto hace a las nuevas organizaciones populares en lucha menos sensibles a procesos de cooptación o la repetición de aquella circunstancia que muchas veces denunciara el PB y otras organizaciones de los 70: "nosotros ponemos los muertos, los encarcelados, los despedidos y después otros negocian en nuestro nombre".

El surgimiento de movimientos sociales y políticos autónomos puede considerarse como una continuidad de las concepciones desarrolladas en la década del 70 sobre poder popular, la hegemonía de los trabajadores vinculada a las construcciones de base autónoma y el concepto de organización como herramienta de aporte y no como sujeto, embrión o representación del sujeto.

Pero también hay que decir que no hay una continuidad entre los dirigentes de una y otra experiencia, ni siquiera una transferencia a partir de lecturas que revisaban esas experiencias anteriores. Sobre el primer aspecto la edad de los dirigentes de los movimientos autónomos (no mayor de 45 años y la mayoría de menos de 30) lo dice todo. Sobre el segundo aspecto si bien se ha publicado mucho sobre los años 70, las experiencias como las de las FAP y el PB son las menos y peor conocidas. La publicación de importantes documentos de esas organizaciones no tiene más de un año- Hay otras organizaciones como el PCML (partido comunista marxista leninista) que también hicieron aportes importantes (al menos desde la práctica) en esa dirección que por ahora están sepultados en el olvido. Tampoco hay mucho material sobre las experiencias de la teología de la liberación y el desarrollo de las comunidades de base que han tenido influencia en Córdoba, el Conurbano sur, Chaco, Neuquén, Gran Rosario y Santiago del Estero.

Los nuevos movimientos autónomos de la Argentina parecen haber abrevado más en la experiencia del MST de Brasil o el zapatismo que en la propia experiencia Argentina, lo que no es extraño para quien pudo comprender mejor alguna de las concepciones de las organizaciones en que había militado leyendo a Sendic o conociendo las experiencias del MST de Brasil. Las corrientes de pensamiento político son como melodías que fácilmente reconocemos quienes las hemos cantado, aunque se escriban en países y tiempos distintos.

La referencia a los nuevos movimientos autónomos se limita a los que más conozco: algunos movimientos del MTD Aníbal Verón, algunas organizaciones campesinas como el Mocase y Apenoc , algunas asambleas convertidas posteriormente en agrupamientos territoriales, experiencias político-culturales, experiencias autogestionarias y agrupaciones sindicales.

Creemos allí hay una experiencia muy importante de construcción de la autonomía política basada en cuatro pilares: la lucha, la autogestión económica, la formación y la democracia de base.

Viejos y nuevos interrogantes

El haber encontrado un forma de resolución a la contradicción que opone un horizonte cercano de luchas por reformas a la vocación de transformaciones sociales profundas, resuelve algunas cuestiones pero plantea nuevos interrogantes.

El más importante parece ser como articular realidades sociales y políticas fragmentadas en políticas nacionales y regionales que a la vez permitan coordinar con fuerzas políticas y sectores sociales con que compartimos coincidencias básicas por más y mejor democracia, más justicia social y más independencia política frente a los poderes globalizadores.

Para los movimientos autónomos la cuestión de la articulación no es un problema menor porque el mismo carácter genuino y sin intermediarios de los movimientos contribuye a reproducir la fragmentación social que expresan las propias bases. Un poco en broma y un poco en serio un compañero de una organización campesina que participaba en una Asamblea de de la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA) que hicimos recientemente en Córdoba, comentaba que en la discusión de las comunidades donde él participa la articulación con otros movimientos urbanos estaba como prioridad número 27.

Está claro que la fuerte presión social que existe para sostener y defender las demandas sectoriales, no existe para impulsar una articulación que sostenga demandas unificadas.

Esta evidencia puede ayudarnos a repensar el proceso del PT brasileño, un movimiento político que fue creado por y desde los movimientos sociales y hoy aparece como una fuerza vacilante mas por la escasa carnadura social de su militancia que por su inexperiencia en la gestión. Es fácil imaginarse el atractivo de los cargos públicos y partidarios para militantes cansados, personas arribistas o aspirantes a funcionarios. Lo que cuesta explicar es como movimientos sociales tan poderosos como los de Brasil, hayan permitido desarrollar un proceso cuya culminación puede ser que les arrebaten no solo un Partido, sino una esperanza de gobierno popular cuya frustración la van a padecer todos.

La cuestión de cómo compensar esa fuerte presión social hacia la fragmentación es uno de los debates que hoy tenemos planteados.

No tenemos todavía respuestas para esa encrucijada. Coincidimos si en que las respuestas no pueden venir desde políticas pensadas desde lo institucional. Algunos compañeros apuestan a que un mayor desarrollo y una mayor maduración política de los movimientos y las relaciones permitir encontrar caminos más sólidos de articulación. Otros sospechamos que la cuestión no es de tiempos ni de tamaño sino de concepción. Y que es imperioso desarrollar herramientas que se ocupen obsesivamente de promover la articulación de los movimientos autónomos y la coordinación del conjunto de las fuerzas populares.

Como suele sucedernos, es probable que la respuesta esté en otra parte y que surja alumbrada por una nueva experiencia.

Somos parte de una experiencia que nos reconforta cotidianamente. Porque para un militante popular no hay mayor satisfacción que experimentar el cambio social en modificaciones de conductas y relaciones que verificamos todos los días. Hicimos referencia a la más grande de nuestras preguntas. Preguntas mas chicas, tenemos un montón. Hoy nos toca hablar, pero preferimos escuchar.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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LAS ENFERMERAS DE EVITA: UNA POLÍTICA SANITARIA QUE RECOBRA SENTIDO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

La Escuela de Enfermería inaugurada en 1948 formó a miles de mujeres para un rol esencial. El recuerdo de dos de ellas, Rita y Beatriz, a 72 años de la creación de la Fundación Eva Perón. Por Sol Ayelén Stambuli - 21 de Junio de 2020

“Vamos a formar muchas enfermeras para ofrecerle a la Patria mujeres sacrificadas, capaces y dignas del pueblo argentino". Las palabras de Evita aún resuenan en la cabeza de Beatriz Boch, como en aquellos días de 1952 en los que se juró: "Cuando estudie, será Enfermería en esta escuela". El recuerdo hecho carne remite a sus años en la Escuela de Enfermería de la Fundación Eva Perón, una institución de vanguardia creada el 19 de junio de 1948, con el propósito de capacitar a cientos de mujeres tanto en lo sanitario como en formación política y hasta en "defensa nacional y calamidades públicas". Transcurrieron 72 años y, en plena pandemia, aquellos valores recobran sentido.

A medida que se ampliaba la política sanitaria del primer peronismo, surgía la necesidad de formar a diferentes integrantes clave del sector. La Escuela, enmarcada dentro del plan de salud pública integral que lideró el ministro Ramón Carrillo (como en 2020, cuando asumió el cargo, Salud era Secretaría y no Ministerio), apuntó a profesionalizar la Enfermería, área en la que hasta ese momento se priorizaba lo caritativo, sobre todo a través de la Sociedad de Beneficencia. Y dio a las mujeres un rol esencial y protagónico, meses después de que se promulgara la ley de sufragio femenino. Las enfermeras manejaban los autos, las ambulancias, hasta tenían motos, jeeps y aviones con paracaídas por si necesitaban aterrizar en sitios de difícil acceso.

El número de enfermeras pasó de 8000 en 1946 a 18 mil en 1953. En sus folletos, la Fundación Eva Perón (FEP) enunciaba: “No está regida por el concepto liberal que caracteriza al sistema capitalista, no cree en ofrecer la limosna de las almas que se suponen altruistas; no entiende que va a regalar una ayuda a los pobres que se sienten abandonados por incapacidad o por falta de adaptación social”. A Beatriz la deslumbraban los desfiles por la Avenida del Libertador, con las enfermeras de la FEP pasando con sus trajes azules “de un casimir hermoso, con el que no sentías el frío”, describe en diálogo con Tiempo.

Rita Carbajal eligió recorrer el mismo camino. A diferencia de su colega, ella estaba inspirada en su madre, enfermera del Hospital Argerich. Las unían las urgencias económicas y la búsqueda de progreso laboral: ambas trabajaban desde los 14 años y tenían la necesidad de proveer ingresos a sus hogares.

Si bien hubo un punto de inflexión con la escuela de Cecilia Grierson en el Círculo Médico Argentino, en 1886, las escuelas de Enfermería a mitad del siglo XX seguían teniendo un origen religioso. La Escuela creada por Evita “tenía alcance nacional, otorgaba una digna salida laboral a las jóvenes y cumplía la imperiosa misión de proporcionar formación en un área cuyo déficit estructural aún subsiste", relata Federico Pérgola, del Instituto de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UBA en su artículo "Evita y la salud pública: la escuela de enfermeras y el tren sanitario”.

El plan de estudios era de vanguardia. Beatriz y Rita recuerdan materias como Anatomía y Fisiología, Epidemiología General, Hemoterapia y hasta Neuropsiquiatría. Aunque dos asignaturas se destacaban del resto: una era "Formación Política", que pretendía enmarcar las actividades de las enfermeras en la nueva teoría de derechos políticos femeninos. “En cierto sentido, la existencia de esta materia estaba justificada en la idea de que las mujeres trasladarían sus ‘naturales’ condiciones morigerantes a la sociedad", sostienen Karina Ramacciotti y Adriana Valobra, investigadoras del Conicet, que han estudiado las políticas de capacitación de las mujeres durante el peronismo. La asignatura sufrió cambios en el transcurso del segundo gobierno de Perón y pasó a denominarse “Doctrina Peronista”.

La segunda materia política era "Defensa Nacional y Calamidades Públicas". Su objetivo se basaba en que las enfermeras se convirtieran en las nuevas heroínas del orden y la salud del cuerpo social. Rita la recuerda como una materia especializada en catástrofes dictada por un teniente coronel médico muy exigente. Las preparaban para situaciones de inundación, terremotos, guerras. “Las chicas ya estaban preparadas, cualquier accidente o derrumbe que había, era el cuerpo de Enfermería de la Fundación el que iba, incluso en viajes solidarios a otros países, como ayuda social y sanitaria".

Rita hizo sus prácticas en el Hospital Presidente Perón, el ex Finochietto, en Avellaneda. Beatriz solicitó el trabajo por correo. “Le escribí una carta a Apold, el secretario de Eva Duarte; le dije que era pobre y que quería trabajar, entonces me contestaron y me mandaron al Policlínico de Ezeiza”, llamado “22 de agosto”, fecha en la que Eva renunció a su candidatura a la vicepresidencia. “Teníamos un micro todo azul, que nos esperaba en General Paz y Rivadavia a todas las que vivíamos en el Oeste, y nos dejaba en la puerta del policlínico”. Beatriz dice que las autoridades del hospital no toleraban la intromisión de la FEP, y la enfermera principal, que era de la Cruz Roja, sólo la dejaba “tomar la temperatura, la presión y lavar las chatas los domingos”. Y entonces llegó el golpe del ‘55.

“Me agarró en Ezeiza –recuerda Beatriz–. Veíamos cómo caían las balas en la escuela de aviación que había ahí”. La dictadura de Lonardi y luego Aramburu se fijó la misión de “desperonizar” el sistema nacional de Salud Pública, y la Dirección de Asistencia Integral, encabezada por Marta Ezcurra (fundadora de la Juventud de la Acción Católica), se dedicó a intervenir, desmantelar y disolver toda la obra de la Fundación Eva Perón. En ese marco, se ordenó la ocupación militar de cada una de las Escuelas Hogar, entre ellas la Escuela de Enfermería, hasta su cierre definitivo.

Para eso convocaron a miembros de los “comandos civiles” de la Acción Católica Argentina, para retirar y destruir todos los símbolos del gobierno peronista. “Rompieron todo lo que decía Fundación Eva Perón: montañas de jeringas, papagayos, termómetros, todo tirado en el patio de atrás del Policlínico. A las sábanas, frazadas y colchas les cortaban el bordado donde estaba el logo, a todas les quedó el agujero. Y luego hubo carencia de jeringas, carencia de todo”, enfatiza Beatriz.
Rita también debió entregar su uniforme a las autoridades: "Zapatos, gorro, traje, blusa, todo completo. También nos comunicaron que teníamos que presentarnos en las distintas escuelas de Enfermería”. Ninguna institución les reconoció los estudios, y debieron volver a rendir examen de todas las materias. “Nos ponían trabas: que los horarios, que tal cosa, que tal otra, no todas quisieron rendir en tres meses los tres años, y encima sin hacer prácticas, no podían".

A esa altura, ambas ya tenían trabajos paralelos como enfermeras, en los que era cotidiano que sufrieran el destrato o las miradas acusatorias de otras colegas. Habían cambiado los tiempos. "Pero resulta que antes de Ezeiza hay un pueblito que se llama Villegas –relata Beatriz–, que tenía una sala de primeros auxilios. Me sacaron del policlínico y me mandaron a esa salita a trabajar toda la madrugada con un médico y el chofer de la ambulancia. Ellos dormían y cuando yo necesitaba algo, los despertaba”. De nuevo recibida, comenzó a trabajar en el Sanatorio Municipal, al que también llegó Rita al poco tiempo, continuando el legado de la escuela que las había formado años atrás.  «
* Este artículo fue realizado en el marco del Taller de Redacción Periodística de Tiempo Argentino.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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LEONARDO FAVIO: UNA SINFONÍA DE SENTIMIENTOS

El gran director de cine repasa su próximo proyecto, anuncia su intención de volver a cantar y habla de sus miedos, el dolor, la muerte, Dios y el sexo. Elogia a Cristina, recuerda a Perón, y exhibe el entramado de una historia que conmueve en cada respuesta y a pura carcajada. Para recordar y disfrutar a un auntético Favio tal como lo fue siempre.

Nota en Tiempo Argentino – agosto 2011 La historia de esta entrevista comenzó poco antes de que se cumpliera el primer aniversario de Tiempo Argentino. Este medio se comunicó con una asistente de Leonardo Favio. Pidió un reportaje con el actor, compositor, cantante y director de cine con la esperanza de que el resultado de la conversación -desde 2008 que Favio no da entrevistas a diarios- acompañara la edición por el primer año de este diario. El mendocino presentó ese año su última película, la bellísima Aniceto, una nueva versión de El Romance del Aniceto y la Francisca pero en clave de ballet. El pedido no se pudo concretar, pero la disposición del propio Favio, como también de su asistente personal Verónica Muriel, más la insistencia periódica propia de un periodista político que también es cinéfilo, permitieron que este cronista y el fotógrafo Mariano Vega pudieran llegar hasta el pequeño departamento de la calle Pasteur al 700 para charlar durante dos horas con el director de cine más importante de la Argentina.

El mendocino nacido en Luján de Cuyo, a sus 73 años, pasó un tiempo delicado de salud y todavía tiene que andar con cuidado. Hace un año estuvo internado por una fractura de cadera; hoy se cuida con bebidas energizantes y con el cariño incondicional que le prodiga Muriel, que está embarazada y también vive para el cine. Los dos forman un dúo con complicidades imposibles de desnudar. Se conocen de memoria. Y juntos reciben a Tiempo Argentino en un living austero, desordenado en el que predomina el color blanco. En una pequeña repisa se ven portarretratos que muestran a Favio con Diego Maradona ("a mi maestro motivador, con amor", dice la dedicatoria del año 1987), con la presidenta Cristina Fernández y con el General Perón. En blanco y negro, la foto con Perón tuvo alguna difusión pública: el cineasta y cantante lleva sombrero con visera, su anfitrión, exiliado en Puerta de Hierro, está enfundado en un abrigo de estilo inglés.

Favio habla bajito. Se ríe mucho. Está contento. Se larga a contar sobre su próximo proyecto, la película en la que ya está trabajando: hace dos años que viene escribiendo el guión. Se trata de la historia de Margarita, una gitana con la que tuvo una historia de amor. "Una pendeja divina", recuerda con una sonrisa pícara. La charla se prolongará por dos horas, con breves estallidos de risa o silencios para mostrar distancia o desagrado ante algún nombre propio mencionado por el periodista.

- En sus películas siempre aparece el tema de lo popular. Su próxima película, la historia de Margarita, como en su momento Soñar, soñar, volverá sobre el tema de los gitanos, las colectividades, el Parque Japonés...
- Margarita es una realidad en mi vida. Un día yo estaba corriendo en la plaza Las Heras, porque tenía la oficina enfrente. Tenía 40 años. Había retomado canto después de mucho tiempo, porque tenía contratos en el exterior, y estaba gordo, como estoy ahora. Entonces empecé a correr. Y un día, a la tarde, un grupo de gitanos y gitanas que estaban sentados en el pasto de la plaza, como se sientan ellos, me llaman a los gritos. "¡Che, Favio, vení!" Y cuando me acerco me dicen: "¿Te acordás de Margarita?" Yo casi me muero. A Margarita la había conocido cuando era una criatura. El metejón que me agarré me mataba. Y me contaron: "Ella siempre le decía al marido que el novio eras vos." Entonces me entero que ella guardaba todos los recortes de las revistas en las que yo aparecía y comencé a trabajar. "Siempre hablaba de vos." "Se murió el año pasado en el hospital Fernández", me contaron. Desde ese momento anduvimos llamando a todos lados, buscando datos, recabando información. El apellido era Traiko. Ella era de una familia muy tradicional de gitanos.

- Le pregunté sobre lo popular. ¿Qué es lo popular para usted?
- La gente que yo conozco. Los intelectuales que caminan por la misma vereda de la gente. Los obreros, los trabajadores, los panaderos. La gente. Y después está lo otro, que es el mundo que yo no conozco y que nunca me animaré a contar. Porque no sabría cómo hacerles colocar los cubiertos sobre la mesa. Las familias muy poderosas. Lo popular, en cambio, es la gente, la que transita.

- Usted es religioso, ¿qué es Dios para Leonardo Favio?
- El centro de todo, el origen de todo. Un artista debe tener a la izquierda a la gente, al centro Dios y a la derecha la estética.

- Esa es una definición que suele repetir, casi un latiguillo. ¿Qué significa "a la derecha, la estética y a la izquierda, la gente"? 
- Significa que la gente esté más cercana al corazón. Mucho más que lo estético. Hay grandes pintores, algunos novelistas también que escriben muy bien...

- ¿Borges?
- Borges escribió muuuuuy bien. Pero no hablemos de Borges que fue un ser muy especial. Vuelvo a lo que decía: esos pintores, esos novelistas, son fríos como los sapos, no saben que existe la gente. O cuando llegan a saberlo, ya son viejos.

- ¿Eso se aprende, o se nace con ese don? Llegarle a la gente.
- No, eso viene con vos. Viene en tus genes. Pero también depende del círculo en el cual te formaste, de la elección de vida. Si hay algo que le pido a Dios, es amar todavía más a la gente. A los que no tienen posibilidades de ser escuchados. Estar con ellos. Caminar con ellos. No hay ningún misterio. Todo es cuestión de amor.

- En el cine, sin embargo, hay un misterio, una exigencia de la escena, de la imagen, de la poesía, que no se reduzca el mensaje a una posición ideológica previa.
- Claro. Yo no hago cine peronista. Yo soy un director de cine que además es peronista. Haga la película que haga, en algo tiene que demostrarse que hay amor. En algo. Porque yo no me puedo alejar de mi naturaleza. Luchar contra la naturaleza es imposible.

- ¿Y la vida del hombre no es luchar contra la naturaleza?
- Nooo. Es tratar de empardar, ¿pero cómo vas a luchar contra la naturaleza? Es la creación misma, la sabiduría.

- ¿Pero el paso del tiempo, que es uno de los grandes miedos de la humanidad?
- Yo no sé cómo piensan los árboles. Y tienen vida, y tienen inteligencia, se mueren de tristeza. Todo eso es parte de la vida. En la historia de la humanidad y de la Tierra hay más muertos que vivos. Entonces, a mí no me asusta para nada la muerte. Para mí es un gran interrogante, nada más. Lo que sí le temo, porque soy muy cobarde con el dolor, es a la humillación del dolor. En eso sí soy asustadizo. Los dolores me joden mucho. Mucho, mucho. Uno puede llegar a la traición por el dolor. Pero es jodidísimo. Pero bendito sea el que logra comprender todo eso.

- ¿Cómo definiría la historia de Aniceto, sus dos mujeres y el gallo negro de riña? ¿Es una "fábula moral", por el tema de la lealtad y la traición, por la pasión sexual por Lucía y el amor casi de niña de Francisca?
- La pasión te desborda. No tenés control. Creo se lo escuché decir ayer a Chávez. Y la pasión es dolor. Es un camino de dolor. En la historia, Aniceto tiene una obsesión tal con la Lucía, una ceguera tan grande, que no alcanza ver, o ya perdió el interés, por la inocencia de la chiquilina (por Francisca). Entonces se le cae el mundo. Y no hay nada que se compare al dolor de lo de Lucía. Nada.

- Al dolor de que esté con otro.
- ... (Sonríe y afirma).

- ¿En su vida hubo Lucías y Franciscas?
- Y sí, pero no tantas. Porque además yo he sido muy boludo (ríe). Me gustaba jugar al monógamo.

- ¿Se arrepiente de la monogamia?
- No. Yo creo que el hombre es monógamo porque es cagón. Porque la naturaleza manda a que vos tengas muchas hembras, porque en todo es así. Y la pasión, el amor o el dolor, por uno o por otro, y más fuerte en una que en otra, se va a dar igual. Pero con naturalidad, no trampeando, llegando tarde a la oficina... Y entonces tenés tres, cuatro o cinco, o lo que te de el bolsillo y la personalidad. No. Yo he sufrido mucho.

- ¿Por amor?
- Sí, a mí siempre el amor siempre me costó muchas lágrimas. Muchas.

- Otro de los grandes temas de su obra es el peronismo. Viendo las últimas escenas de Sinfonía del Sentimiento, esa despedida de Perón, quería preguntarle qué escenas, qué imágenes de su cine, resumen lo que significa el peronismo.
- Evita en su discurso de despedida ante la Plaza de Mayo, posterior al renunciamiento. Cuando está por morir. Cuando dice "si yo no llego a estar, si Dios no me devuelve la salud, cuídenlo". Eso me parece el discurso más militante. Porque Perón era un filósofo, un grande, un inalcanzable. Tenía veinte cerebros. A uno se le hacía imposible llegar a esas esferas. Pero vos escuchabas a Eva y era tu parte.

- Usted es un obsesivo de los planos. Están las anécdotas de gente que ha trabajado con usted de cortar una copia casi en el último momento. Eso habla hasta de una pasión por la imagen, como todo cineasta.
- Locura por la imagen.

- ¿Qué escena elegiría de sus películas para retratar al peronismo?
- La reunión de Gatica con Perón y Evita en la cama. Porque Gatica es la síntesis del pueblo. Y está al lado de los dos. Entonces se turba y no sabe como reaccionar frente a esa imagen de Perón y Evita en la cama. Y Perón se lleva un dedo a la boca y le dice "shhhh". Le pide silencio. Está más allá. Yo diría que ésa es una escena peronista.

- Vamos a otro gran tema, el sexo. En un reportaje de 2007 usted dijo que, a los 20 años, "sufría mucho cogiendo" porque le quedaba un gran vacío. ¿Tuvo algún conflicto con el sexo?
- Era un animalito. Muy simple. Nada conflictivo. Hacíamos campeonatos, nos reuníamos cinco o seis vaguitos en el río, y jugábamos a ver a cuál se le iba más lejos. No fue para nada conflictivo.

- ¿Y estar con una mujer?
- Fue hermoso. La primera mujer con la que estuve fue una a la que le decían "la boliviana". Venía cada tanto a Luján. Vivía en Mendoza, era bonita. Yo le conseguía los clientes. Me acuerdo que me dijo "lo único que no permito es que me besen en los labios, porque eso es de mi hombre". Yo nunca he tenido conflicto con el sexo. ¿A qué llamás conflicto?
- Al dolor, a no pasarla bien.
- Ah, sí. Y sí. Y sí. Hay que tener mucho huevo para enamorarse. Hay que ser muy insensato.

- Cuando recuerda sus años de infancia, esa infancia dura allá en Mendoza y ve hoy a los pibes abandonados, en medio de la pobreza más dura, ¿qué piensa?
- Yo eso ya lo vi cuando estuve por Centroamérica o en Colombia, en tantos lados, en México. Era algo cotidiano. Por eso, cuando volví a la Argentina recién eran los comienzos de esa situación... Porque en la Argentina esa realidad antes no existía, al menos en esa dimensión. Imaginate que antes, a un pibito, porque vendía flores en la calle le hicieron un tango, Chiquilín de bachín.

- Ya era mucho, en esa época, que un pibe vendiera flores en la calle.
- Sí. Y ahora ves esta situación. Es la droga. Es la droga. Y cuando se metió, es imparable. Y se la meten a los niños, a los pibitos, y los van perdiendo. Es muy jodida la calle.

- ¿Por qué?
- Es jodida. Y ellos son tan poderosos, un niño es tan poderoso, que no tiene sentido ni del riesgo ni de nada. El que consiga parar la droga... pero no sé cómo van a hacer, porque son tantos los millones de dólares.

- El mismo peronismo que había cuidado de los pibes con la Fundación Eva Perón fue el que, en los '90, los arrojó a la calle con el neoliberalismo.
- Sí, pero ahora el trabajo es tanto... No te olvides que este gobierno recibió todo podrido. ¿Te das cuenta? El salvataje que se está haciendo es hasta dónde se puede. Porque te desborda. Hay una honda preocupación por eso. Y lo van a llegar a controlar. Hay que darle tiempo al tiempo.

- ¿Votó en las Primarias?
- Por supuesto.

- ¿Se puede saber a quién?
- ¿Eh? Es voto cantado ya. Si no me querían dejar entrar (ríe).

- ¿No lo querían dejar entrar a la escuela?
- Claro. "No, es voto cantado, usted no puede entrar acá", me dijeron en broma (N. de R.: su asistente, Verónica, se ríe a carcajadas; Favio también).

- ¿Y cómo vio el resultado?
- Y... estamos un poco tristes. Yo le tengo mucho miedo a la Carrió (ríe otra vez).

- ¿Le gusta Cristina como presidenta?
- Me gusta como todo. Como presidenta y como mujer, es una belleza. Además, es un ser humano de una inteligencia, un talento y una capacidad para expresar lo que siente que te infunde un poco de... Arrugás ante ella. No es fácil.

- Un varón peronista que arruga... quién diría.
- Y, es que arrugás, porque frente a semejante personaje... Te inhibe. Además, ella te canta todo lo que va a pasar. Mirá lo que les está pasando a estos atorrantes de los gobiernos italiano, francés, inglés... Es vergonzoso cómo se manejan las Naciones Unidas. Pero la juventud los va a hacer mierda. Porque ya salió. Y a la juventud no la parás con nada. Cuando se suben a la moto, se suben a la moto. Y ahí van los medios que están diciendo lo que ocurre con los españoles. Se están animando, y cada vez más, y se multiplican. Porque hasta hacen el amor mejor luchando, participando. Porque son jóvenes.

- Hablando de lo que le acontece a la juventud. Le quería preguntar por un hecho que aparece en todas sus biografías, insoslayable, que es su participación en Ezeiza durante el retorno de Perón.
- ¿Lo de Ezeiza? No, no me interesa hablar de eso.

- ¿No quiere hablar de eso?
- No. La juventud en todas las épocas se jugó. No es nuevo. Es lógico. Es como el árbol, cuando es joven es vigoroso. En mis charlas con los jóvenes, yo los escucho con atención. Y pueden decir una boludez, porque no tienen un speech preparado para nada, son vírgenes, pero de ellos sale una verdad, una fuerza, una rebelión que llega un momento en que arrugás frente a los pibes. Y te agarra cierta vergüenza porque ya no podés mandar con ellos a la par. Te agarra envidia de tener vigor, de ser joven, de estar con ellos gritando.

- Volviendo al cine, repasaba declaraciones suyas en las que se diferenciaba de la generación de cineastas del '60, que tomaban al cine francés como modelo. Si usted tuviera que mencionar directores que han sido puntales en su filmografía. Que los ha seguido con atención, que los ha admirado. ¿Quiénes son?
- Obviamente, Orson Welles. Es único e irrepetible. Ni siquiera él se pudo repetir. Y acá hubo gente muy talentosa. David Kohon, que está olvidado. Y ahora hay cineastas maravillosos, como Jorge Gaggero, el de Cama Adentro o Vida en Falcon, que es un monstruo. Después, los de El Hombre de al Lado (por Mariano Cohn y Gastón Duprat).

- ¿Cómo se lleva con la radio y la televisión?
- Hay gente que está trabajando en eso. (N. de la R.: se refiere a la Ley de Medios).  Porque hoy estamos viviendo los últimos estertores de este sistema. Además, al frente de esa lucha está un pibe que es muy brillante

- ¿Quién?
- Gabriel Mariotto. Es brillante.

- ¿Le gusta Mariotto? ¿Qué le gusta?
- Todo. Tiene mucha calle, tiene mucha lectura y tiene mucha convicción. Es más rápido que un jet.

- ¿Cuáles son sus proyectos con la historia de Margarita, la gitana?
- Hacer esta película. Y si Dios me da fuerzas y voluntad volver a la canción. Tengo muchas propuestas para cantar.

- ¿Le gustan los homenajes o lo ponen incómodo?
- Me ponen muy incómodo. Hay cosas que te gustan, que te honran, y otras no tanto. Yo suelo decir que llegué a todo esto por la ventana. Y encuentro una devolución muy linda pero otras situaciones me ponen incómodo. La honra más grande que tuve en mi vida fue haberlo conocido a Perón. Haber estado con Perón.

- ¿Cuál es la anécdota compartida con Perón y que lo pinta de cuerpo entero como político y como persona?
- En 1973, él me invitó a la casa, allá en España, en Puerta de Hierro. Y yo, papanata de mí, tardé mucho en arreglarme y bañarme, y llegué como veinte minutos tarde. Cuando llegamos, Perón estaba en la puerta de la quinta, donde había una casilla con un policía de custodia. Y cuando me vio, dijo: (N. de R.: Favio imita la voz de Perón) "oh, caramba, creí que les había pasado algo". "No, mi general, sólo llegué tarde". Y después, la verdad, no sé cómo pude llegar hasta la casa y sentarme. Eran veinte toneladas de sabiduría y de amor que caminaban a mi lado. Era un tipo muy dulce. Comprensivo. Yo no le hablé de política, aunque podría haber dicho varias boludeces tranquilamente, porque él siempre disimulaba si estaba escuchando una pavada: era un campeón. Entonces, me puse a hablar de capar los chanchos, porque yo lo había aprendido en las escuelas técnico-agrícolas, que eran granjas, a la que había ido de pibe y que habían sido fundadas por él. Yo sabía mucho de gallinas. Y a él le gustaba. De las blancas, de las Leghorn, que son más ponedoras. A Perón le gusta mucho todo eso. Y además, eran las granjas que había hecho él, era una de las tantas medidas que había dejado su gobierno (ríe).

- ¿Y Perón había visto sus películas?
- No.

- ¿No era muy cinéfilo?
- Nooooo. Sí, en cambio, había escuchado la canción que yo le dediqué. (N. de la R.: se refiere a "Estoy orgulloso de mi general"). Mucho. A mí me daba pudor que los políticos vieran mis películas. Porque se dormían. Me acuerdo que fui con el doctor Cámpora al estreno de Juan Moreira. En el cine estaba Gelbard a un costado mío, divino el ruso, y Cámpora del otro. Y a los cinco minutos, cuando apagaron la luz, Cámpora ya estaba roncando (N. de la R: imita el ruido del ronquido y ríe). Entonces yo lo moví un poco para que dejara de roncar: era un papelón que un invitado así, que estaba por asumir la Presidencia de la Nación, se durmiera en la avant-premiere.

- ¿Hay algún tema del que le gustaría hablar que no hayamos hablado?
- No, está bien.

- Luis Majul le preguntaría si es feliz o si tiene miedo...
- (Ríe aparatosamente, su asesora se suma a la carcajada). No tengo miedo.  

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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UN HÉROE “OLVIDADO” DEL DÍA QUE BOMBARDEARON PLAZA DE MAYO: PILOTO ERNESTO “MUÑECO” ADRADAS
El rol clave que desempeñó este piloto, motivo por el cual se lo invisibilizó desde aquella matanza

Ernesto Adradas era un joven teniente de la Fuerza Aérea cuando combatió contra los aviones que atacaban la Plaza de Mayo en 1955. Sus acciones permitieron salvar miles de vidas.

Ernesto "Muñeco" Adradas siempre había soñado con volar. Su nacimiento, el día en que la Fuerza Aérea Argentina festeja su aniversario, un 10 de agosto, marcó su vida. Realizó el curso de aviadores militares y obtuvo el brevet de oro al mejor piloto de su promoción. Se convirtió en uno de los mejores pilotos de caza de la Argentina y por ello fue destinado con el grado de teniente --joven para ese rango-- para volar el avión a reacción insignia de la Fuerza Aérea: el caza bombardeo Gloster Meteor. Puede decirse que todo hombre tiene un destino; que en un momento se enfrenta a él cara a cara, y ese momento es toda la vida. Para el Muñeco Adradas, el 16 de junio de 1955 fue el comienzo de su destino, que no fue.

Ese día, cuarenta aviones de combate, un batallón de infantería con armamento liviano y un grupo de 150 civiles con armas cortas descargaron más de nueve toneladas de explosivos sobre la Ciudad de Buenos Aires, con la intención de derrocar al presidente electo en democracia, Juan Domingo Perón.

A pesar del pronóstico adverso, el jefe aviador golpista, capitán Néstor Noriega se negó a posponer el bombardeo. Dispuso un ataque en línea, un avión tras otro, una escuadrilla tras otra, reabastecimiento en el aeropuerto de Ezeiza y Aeroparque y nuevo ataque. “¡A esto lo terminamos cantando el himno en la Plaza de Mayo!”, arengó Noriega antes de ordenar ir a las máquinas.

La primera bomba cayó sobre un trolebús cargado de trabajadores. Si el objetivo explícito era terminar con el gobierno de Perón, entre los objetivos no dichos había uno inequívoco: un escarmiento a la población en el lugar de manifestación de las masas plebeyas. Las restantes bombas mataron a más de trescientas personas: ese día en Buenos Aires hubo más muertos que en el bombardeo a Guernica.

Suele hablarse de este hecho como un “bautismo de fuego” del arma aérea. Pero el “bautismo de fuego” se da en una guerra, como saben bien los pilotos que combatieron en Malvinas. Aquel día, hace 65 años, la Argentina no estaba en guerra con ningún país ni había una guerra civil. En Buenos Aires no había siquiera un piquete. Sin embargo, cientos de bombas cayeron sobre la ciudad abierta e indefensa. Fue el atentado terrorista más grande que sufrió la República Argentina. El intento de tomar el gobierno a través del terror.

Ese día en las Fuerzas Armadas hubo quienes defendieron la Constitución, así como a la ciudad de Buenos Aires y a su población. El Muñeco Adradas fue el protagonista del primer combate aéreo con derribo en Sudamérica protagonizado por un avión jet.

Ante la primera de cuatro oleadas de bombardeo, el comandante en jefe, brigadier Juan Fabri, ordenó que una escuadrilla de aviones partiera de inmediato de la base aérea de Morón con la orden de derribar todo avión que se encontrara en el aire. La escuadrilla se formó con el primer teniente Juan García, el primer teniente Mario Olezza, el primer teniente Osvaldo Rosito y el teniente Ernesto Adradas. ¿Qué harían los pilotos?, era la pregunta, ya que varios eran parte del complot.

Uno de ellos, el teniente Juan Boehler, caminó hacia los pilotos de la escuadrilla intentando adivinar quién cumpliría la orden. Boehler miró al Muñeco y le preguntó: “¿Vos qué vas hacer?” Luego corrió hacia el avión del jefe de escuadrilla, Juan García, para advertirle que tuviera cuidado con Adradas.

Las nubes estaban casi sobre el piso y fue necesario volar rasante: era la única forma de navegar con techos tan bajos. El comodoro Soto dirigió el ataque desde la torre de control y ordenó el derribo de los aviones que atacaban la ciudad. La escuadrilla tuvo a la vista dos aviones navales armados. Hubo disparos cruzados, uno de los aviones golpistas decidió escapar volando sobre la estación de tren de Retiro, y logró huir usando a la población civil como escudo humano.

El Muñeco persiguió al segundo avión, que intentó escapar con un viraje cerrado. El Muñeco acompañó el viraje y cuando el avión enemigo estuvo en su mira, atacó. Fueron diez disparos que alcanzaron para cortar el plano derecho. El piloto naval guardiamarina Armando Román fue derribado y salvó su vida arrojándose en paracaídas.

De regreso en la base de Morón, pilotos golpistas comenzaban a tomar prisioneros a los leales que defendían la Constitución. Adradas fue advertido de que lo estaban esperando para matarlo y debió esconderse por más de cuatro horas para evitar que lo fusilaran.

Tres meses más tarde, otro intento de golpe de Estado, esta vez exitoso, derrocó al presidente Perón. La Marina bombardeó vez varias ciudades --Mar del Plata, Camet y Ensenada-- con sus buques de guerra. El Muñeco Adradas volvió a combatir contra los buques, que amenazaban con cañonear la destilería de YPF: de haberlo logrado, habrían hecho desaparecer las ciudades de Berisso y La Plata.

El 20 de ese mismo mes, a las 22.30, el Muñeco fue secuestrado en un bar cerca de la estación de tren de Ituzaingó, y le simularon un fusilamiento. Al otro día, unos vecinos, alertados por los ladridos de un perro, lo rescataron en un baldío, lastimado y sangrando.

El historiador Isidoro Ruiz Moreno cuenta en su libro La revolución del 55 que Adradas, “nunca se había pronunciado políticamente en favor o en contra del gobierno peronista”. Adradas, en ese momento, solo estaba siendo leal a los poderes legítimos. Fue después de años de persecuciones, según cuenta su esposa Olga en una entrevista, que comenzó su militancia en el peronismo.

Tras el retiro trabajó como remisero, fumigador aéreo y, más tarde, pudo ingresar a Aerolíneas Argentinas. En sus años de piloto internacional fue protagonista de la resistencia llevando correo clandestino a Puerta de Hierro. Y el 20 de junio de 1973 tuvo su reconocimiento: el General Perón lo eligió como tripulación del Boeing 707 que lo traería del exilio.

La acción del Muñeco Adradas durante el 16 de junio de 1955 detuvo por dos horas tres oleadas de bombardeo: un tiempo valiosísimo que permitió que mucha gente se pusiera a resguardo. Así salvó a miles de inocentes.

Adradas falleció a los 55 años en 1984. A 61 años del trágico suceso, su ciudad natal, Roque Pérez, en la provincia de Buenos Aires, le brindó el primer reconocimiento, reservando un lugar para su memoria en el mismo rancho natal donde naciera Perón. Fue el primer homenaje a un aviador omitido por la historia aérea argentina. (Nota de Página 12 por Alejandro Covello)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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En la foto, junto a su esposa, Olga Migorena. 

 

1977 - SOLICITADA DE LA SOCIEDAD RURAL DANDO APOYO A LA DICTADURA GENOCIDA

La “vocación democrática y republicana” de la Sociedad Rural Argentina, queda perfectamente clara, al leer la solicitada que publicó al cumplirse el primer año del golpe de Estado, cívico-militar del 24 de marzo de 1976. No creemos posible que un cambio de hombres haga que cambie una Institución, que fue creada para defender los intereses de los grandes terratenientes. Por eso no conviene olvidar qué han querido, qué quieren y qué querrán siempre.

* * * * *

La Sociedad Rural Argentina al país

En el primer aniversario del Gobierno de la Fuerzas Armadas

Hoy hace un año que el país se debatía en la más profunda de las crisis por las que ha atravesado en su historia.

La corrupción, la falta de autoridad, el desgobierno, el crimen como medio político, eran caracteres dominantes de la situación. En lo económico, la inflación descontrolada y el desorden fiscal eran insostenibles. Se estaba al borde de la cesación de pagos; en suma, el país se desintegraba.

En esos momentos todos estábamos dispuestos a dar cualquier cosa por tener garantías mínimas de vida y de bienes, por volver a respirar aire puro.

Fue en tan graves circunstancias que las Fuerzas Armadas tomaron las riendas del país con patriótico empeño, para evitar su desarticulación total. Su advenimiento al gobierno fue apoyado por todos. En aquel momento nadie medianamente informado creyó en la posibilidad de revertir la situación en un plazo breve.

Un año después, luego de una ardua labor, varios e importantes son los logros materializados. Quizás mayores aún de lo que nos puedan parecer sin la suficiente perspectiva.

La guerrilla apátrida y brutal, amparada en buena medida por las anteriores autoridades, ha sufrido rudos golpes y está en franca retirada. Ahora se dedica desde el exterior a atacar al país a través de la prensa izquierdista, cínicamente, abusando de la calificación de derechos humanos, que ellos jamás quisieron respetar.

Sin embargo, queda mucho por hacer. Es indispensable reforzar el proceso dándole otro ritmo, lograr definiciones y tomar decisiones que hacen al fondo del mismo y que son necesarias para proyectar a la Nación hacia su modernización, conforme al plan económico inicialmente enunciado.

En efecto, debemos desarmar el andamiaje creado por casi 35 años de una lenta pero sistemática estatización socializante, que en definitiva ha demostrado su fracaso al empobrecernos a todos y al no haber dado los frutos que algunos sectores ansiosos, confundidos o equivocados, esperaban de su aplicación.

Este proceso requiere el apoyo y sacrificio de todos los sectores, sacrificio que deben hacer no sólo los empresarios y los obreros, sino especialmente el Estado, dando el ejemplo a través del reordenamiento presupuestario, que ya ha comenzado, la liquidación de las empresas estatales y el redimensionamiento de la burocracia.

Ahora no debe dominarnos la impaciencia. Volvamos nuestra memoria al 24 de marzo de 1976 y comparemos la actual situación con aquella, recordemos etapas similares y veremos que las experiencias pasadas nos indican la inconveniencia de actitudes demagógicas, de aperturas políticas prematuras, que pueden entorpecer o demorar una efectiva recuperación del país en todos los órdenes.

La Sociedad Rural Argentina reitera frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de Marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales.

Buenos Aires, 24 de Marzo de 1977.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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ANÉCDOTAS REVOLUCIONARIAS DE AQUEL MAYO DE 1810

LUNES 21

A las nueve de la mañana se reunió el Cabildo como todos los días para tratar los temas de la ciudad. Pero a los pocos minutos los cabildantes tuvieron que interrumpir sus labores. La Plaza de la Victoria estaba ocupada por unos 600 hombres armados de pistolas y puñales que llevaban en sus sombreros el retrato de Fernando VII y en sus solapas una cinta blanca, símbolo de la unidad criollo-española desde la defensa de Buenos Aires. Este grupo de revolucionarios, encabezados por Domingo French y Antonio Luis Beruti, se agrupaban bajo el nombre de la "Legión Infernal" y pedía a los gritos que se concrete la convocatoria al Cabildo Abierto. Los cabildantes acceden al pedido de la multitud. El síndico Leiva sale al balcón y anuncia formalmente el ansiado Cabildo Abierto para el día siguiente. Pero los "infernales" no se calman, piden a gritos que el virrey sea suspendido. Debe intervenir el Jefe del regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra quien logra calmarlos garantizándoles el apoyo militar a sus reclamos.

AGUSTÍN JOSÉ DONADO

En los sucesos previos al 25 de mayo, se constituyó en uno de los principales agitadores, integrando el grupo de “Los Infernales”, con French, Beruti y otros. Desde su puesto, como obrero gráfico de la Imprenta de los Niños Expósitos, colaboró activamente con el movimiento revolucionario e inclusive jugó un rol de suma importancia al confeccionar el doble de tarjetas de entrada al Cabildo Abierto del 22 de Mayo, que iban a ser entregadas solamente a las familias pudientes de la sociedad porteña, facilitando así el ingreso de los partidarios de la revolución.

MANUEL BELGRANO

El 24 de mayo, Belgrano (crear la bandera no fue lo único que hizo), cansado de escuchar tantas indecisiones, con la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo:
"Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas."
Por la noche, Castelli y Saavedra se apersonan a la casa del Virrey y logran su renuncia, quedando disuelta la junta y convocando a un cabildo para el dia siguiente.

FRAILE JOSÉ IGNACIO GRELA

En aquellos días de mayo, participa junto a French y Beruti, en el grupo de “Los infernales” que arenga y activa al pueblo, tanto en los días previos, como también durante los acontecimientos del día 25. “Patriota turbulento, audaz, revolucionario e insultante en sus discursos, con los que disientan de sus opiniones. Deja con facilidad el convento para abandonarse a convicciones políticas y otros fines de revolución interna y externa”, así lo definió un enemigo realista.
Junto a Perdriel, otro fraile dominico, ponen a disposición de los revolucionarios de Mayo sus celdas donde se realizaban las reuniones políticas.

ANTONIO BERUTI

El 25, grupos de vecinos y milicianos encabezados por Domingo French y Antonio Beruti se fueron juntando frente al cabildo a la espera de definiciones.
Pasaban las horas, hacía frío, llovía y en el Cabildo continuaban las discusiones. La mayoría se fue yendo a sus casas y el síndico del Cabildo salió al balcón y preguntó "¿Dónde está el pueblo?". En esos momentos Antonio Luis Beruti irrumpió en la sala capitular seguido de algunos infernales y dijo:

"Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si no nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Sí o no! Pronto señores, decidirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir más demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada."

Poco después se anunció finalmente que se había formado una nueva junta de gobierno.
Beruti como French, no fueron simples repartidores de escarapelas como nos lo quisieron hacer ver desde la historia oficial de Mitre. Ellos, por sobre todo, fueron verdaderos revolucionarios y protagonistas principales de aquellos días de mayo. (VER "LA REVOLUCIÓN DE MAYO")

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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GERMÁN, EL COMPAÑERO

POR ATE ENTRE RÍOS Y ATE SANTA CRUZ

PUBLICACIÓN DE ATE ENTRE RÍOS EN 2003   

Este 13 de julio se cumplen 10 años del fallecimiento de Germán Abdala. No hubo un sólo lugar por el que pasara y no dejara una huella. El militante, el compañero, el amigo. 

Orgulloso de su origen, “morocho y argentino” –decía–, quiso que todo el mundo supiera lo que fue durante toda su vida: “un militante popular”. 

El Turco, el cara de pibe, el hincha de Boca, el dirigente, el militante en la villa, en la calle, en su sector de trabajo, en la fábrica y en su banca de diputado, hasta sus últimos días; en las buenas, en las malas y en las del medio. 

Cuando la muerte sorprende, la vida te convierte en bronce, te agiganta, te agranda, te inventa anécdotas espectaculares. Con Germán, la vida se quedó chica. 

Germán Abdala nació en Santa Teresita el 12 de febrero de 1955 y a los 11 años, junto a su familia, se vino a la Capital. 

Ya en el colegio secundario, empezó a mostrar su condición de militante. 
Con todas las letras. A los 17 abandonó el Manuel Belgrano. 
El mismo definió el por qué: “Como buen pibe de los 70, concientizado, ideologizado, peronizado hasta los huesos, fui capaz de leerme todo Perón, Cooke, Mao, pero, ¡nada de lengua y matemática!”. 

A los 19 años se casó con su primera mujer, madre de sus tres primeros hijos. Luego, Marcela (Bordenave) su compañera incansable en las alegrías y en el dolor. La familia se agrandó. Ocho hijos: los tres suyos, los cuatro de Marcela, y uno, de la unión de ambos. 

“Sumamos”, recuerda Marcela y cuenta risueñamente que cuando los invitaban amigos a cenar: “éramos tantos; nuestros ocho hijos, él y yo, que llegó un momento en que no nos querían invitar más”. 

“A pesar de lo que muchos creen, Germán era una persona muy tímida, sobre todo con los afectos, le costaba mucho sacar a la luz sus sentimientos. 
Tenía mucha vida interior”, rescata Marcela. 

EL MILITANTE 

Cuando dejó la escuela, empezó a trabajar y le siguió dando duro a la militancia. 

Fue pintor, albañil, vidriero: oficios que le duraban un abrir y cerrar de ojos. 
Muy comprometido con lo justo, la patronal no estuvo nunca de su lado. 
Siempre se identificó con el peronismo combativo. Y fue en el 74, en un plenario de la agrupación Amado Olmos que integraba expresiones de la militancia peronista de ese entonces, cuando lo conoció a Víctor (De Gennaro). 

Tras una larga intervención de Víctor, el histórico dirigente Julio Guillán lo interrumpe y le plantea, con un tono “chicanero” por su exacerbado discurso, que fuera a lo concreto. 
Fue un mal momento. Solidario, el “Turco” que hasta entonces desconocía, le dice: “estuviste bien, no te preocupes, vamos a tomar un vino”. 

Allí comenzaron a transitar un camino común de lucha, de construcción y de amistad. En 1975 ingresó a trabajar en el Estado como pintor en los talleres de Minería.

Luego nacería la Agrupación Nacional Unidad y Solidaridad de ATE (Anusate), en una reunión clandestina, el 9 de diciembre de 1977, en el patio de la Casa de Nazareth. 

Siete años más tarde vino el batacazo: el 6 de noviembre de 1984 recuperaron ATE para los trabajadores. Víctor en la conducción nacional y Germán en la Capital. 

Y pocos años después, en el ’92, parieron en el Parque Sarmiento, el Congreso de los Trabajadores Argentinos, antesala de nuestra central, la CTA. 

“El cáncer no me va a matar, lo único que me puede matar es la tristeza, la tristeza de saber que no podamos llegar a construir esto que tiene que ser la opción de todos los trabajadores”, dijo Germán ese 14 de noviembre frente a los miles de trabajadoras y trabajadores que se convocaron en aquella jornada histórica. 

EL DIPUTADO 

En 1989, se convirtió en diputado nacional por la Capital. Ante la traición menemista, se convirtió en el eje fundador del Grupo de los Ocho, peronistas disidentes de la política entreguista, privatizadora y neoliberal de Menem. 

Como legislador defendió los intereses de los trabajadores, en general, y de los estatales, en particular. 
Así lo demuestra su nutrida y comprometida actividad parlamentaria.
La más trascendente para los estatales fue la ley de Convenios Colectivos para el Empleo Público, que luego se conocería como Ley Abdala. 

Otros proyectos fueron el pase a planta de trabajadores temporarios; la penalización severa contra hechos de corrupción desde el Estado; la suspensión de la privatización de Aerolíneas Argentinas; el reconocimiento del Estado de Palestina y la apertura de su embajada en Buenos Aires; entre otros.

EL VISIONARIO 

Dos entrevistas, ambas del año ´87, reflejan su capacidad para mirar más allá, para entender el contexto histórico del país y del mundo; para reflexionar sobre el futuro del movimiento obrero argentino y la necesidad de la unión del campo nacional y popular. 

En la entrevista realizada por la periodista Mona Moncalvillo para la revista Humor, ya en esos años, observó la crisis del modelo sindical argentino representado en la CGT: 

“El fenómeno del desempleo, de la economía informal, del cuentapropismo y de la marginalidad que ha producido este profundo ajuste que ha vivido nuestra sociedad en la última década, ha llevado a que el sindicalismo hoy no exprese a un porcentaje alto de trabajadores”. 

En este sentido, planteaba también que “es obligación nuestra encontrar de nuevo un proyecto, una nueva forma de militancia, que sea un buen motivo para vivir, y por el cual morir si es necesario. (…) Es preferible intentar un camino autónomo, independiente, propio, que al principio será tan doloroso como el otro, quizás, pero al final será nuestro. Estamos construyendo nuestra nueva sociedad” (Cuadernos de Crisis, 1987).

Marcela destaca, entre las características más importantes de Germán, la capacidad para mirar hacia delante, para ver el futuro: “Veía más allá de la coyuntura, los dirigentes miran el hoy y no el mañana. 

Por eso, él fue una de las únicas voces que se alzaron contra las privatizaciones. 
En el caso de la privatización de Entel decía que la gente iba a acceder a los teléfonos pero no iba a poder pagarlo y fue así. 

También tuvo razón con Aerolíneas Argentinas”. 

“El entendía la necesidad de complementar lo político y lo social – subraya Marcela– por eso militó tanto en el barrio, en la Villa 21, en el sindicato y en el peronismo desde el Movimiento Revolucionario Peronista (MRP). Si él estuviera ejercería el papel de síntesis entre lo político y lo social y no tendríamos la fragmentación que hoy observamos en esos campos”. 

Luchó siempre desde el lugar que la coyuntura política requería: contra la dictadura genocida; contra los burócratas y los vendidos; contra los sindicalistas empresarios; siempre luchó por un país digno, generoso, solidario y para todos. 

Buscó con fruición la libertad de su pueblo, desde el barrio, desde el sindicato y desde la banca en la Cámara de Diputados. 

EL HOMBRE 

Le gustaba pescar, tanto como Santa Teresita, su lugar. Ese mar –decía– era el más lindo del mundo y después, recién, venía el del Caribe. Horas y horas contemplándolo mientras pescaba con Manzur, su padre, o mientras caminaba por la arena. Y los veranos, toda la familia se iba a Mar del Tuyú, a lado de Santa Teresita. A su mar. 

Fanático de Boca, mucho, iba siempre a la cancha, a platea, con los chicos, también del boxeo. De las milanesas y de sus asados. Del tango, Serrat, Quilapayún y Paco de Lucía. Leía y leía, no sólo política o historia como había aprendido de su querido viejo. También poesía: Miguel Hernández, Pablo Neruda y Juan Gelman. Y los libros de ficción, sobre todo los de Ray Bradbury. "A Germán le gustaba salir a pasarse horas en las librerías, o buscando discos. Lo que más le gustaba era la poesía”, rememora Marcela. 

Nada lo pudo quebrar, estuvo hasta el último respiro en cada uno de sus lugares de lucha. Ni las 26 intervenciones quirúrgicas contra el cáncer que lo aquejaba le impidieron seguir siendo hasta el último día el compañero, el militante, el amigo…

PUBLICACIÓN DE ATE SANTA CRUZ EN EL 2013

Las palabras de Germán viven en Santa Cruz, en Río Gallegos un barrio lleva en su honor el nombre “Germán Abdala” en reconocimiento a su figura y a su legado como militante y referente de ATE. Allí, ATE Verde y CTA Santa Cruz realizó un emotivo acto en el aniversario de su partida física.

Su corta y agitada vida lo llevó por caminos que no desviaron el espíritu sencillo y alegre; como trabajador encontró el gusto por la militancia durante los años de la dictadura militar. Esos mismos caminos transitados lo llevaron lejos; pateando calles, abriendo vías por los derechos de los laburantes y hoy se lo recuerda con orgullo desde el sur del país.

En Río Gallegos, en el Barrio Vial los compañeros de ATE Verde y de CTA Santa Cruz realizaron un emotivo acto en su homenaje donde se repartieron panfletos contando quién era Germán y sus logros para con la clase trabajadora.

Con apenas 38 años Germán dejó este mundo material para pasar al plano del pensamiento y erguirse como figura emblemática para nuestra Organización, como así también para otros movimientos populares. La coherencia entre la acción y la palabra en la lucha política y gremial, lo referencia como dirigente en 1984, Secretario General de ATE Capital y como Diputado Nacional en el año 1989.

Su trabajo está presente hasta el día de hoy, y es que en su gestión como Diputado Nacional se posicionó desde el “Grupo de los 8” como grupo antagónico al poder en ascenso del menemismo durante la década del ’90. Durante este período consiguió que se apruebe el Convenio Colectivo de Trabajo para los trabajadores estatales, conocido como “Ley Abdala”.

El pensamiento de Germán era promover la organización del trabajador y del pueblo, porque entendía que la lucha contra el sistema neoliberal es una lucha de opuestos, donde las relaciones de fuerza se juegan en el plano concreto de las instituciones sindicales y políticas; la pelea por un Estado más justo con los trabajadores lo impulsaron. Es así que formó parte de la conformación del Congreso de Trabajadores Argentinos, junto con Víctor De Gennaro, como un espacio necesario de organización de la clase obrera.

Lamentablemente el cáncer avasalló su cuerpo y a pesar de la batalla que presentó, falleció a causa de esta terrible enfermedad. Aunque su coraje, su lucha, sus ideales siguen vigentes en ATE y CTA de manera inquebrantable; en cada uno de los compañeros que viven y respiran las mismas aspiraciones que un día movilizaron a Germán a iniciar el camino.

A veinte años de su desaparición física, el Compañero Germán Abdala sigue vivo en la militancia popular de los miles de trabajadores del Estado que en la vida diaria luchan por derribar las desigualdades contra las que él también luchó.

De este emotivo homenaje participó el compañero Ricardo Ramos, dirigente de nuestra organización e integrante del equipo de Gremiales de nuestro Consejo Directivo Nacional, que comanda el compañero Alejandro Garzón.

Palabra de compañero

El compañero referente de ANUSATE, Jorge Lemos exaltó la figura de Germán al sostener que “es un símbolo de la resistencia a lo peor de la política que sufrió vuestro país; a esa década sinónimo de la entrega de un país y al pisoteo de la memoria. Germán Abdala tenía una formación política marcada por la sensibilidad social y era capaz de convencer, con los mejores argumentos, al más plantado”.

“En el ’75 comenzó a trabajar en los Talleres de Minería del Estado como pintor, donde nació a la actividad sindical en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). En la militancia conoció a uno de sus compañeros de lucha, el “Tano” Víctor De Gennaro y sólo dos años después ya conducía la seccional Capital del gremio”, recordó.

El compañero Lemos continuó haciendo una semblanza sobre la vida de Abdala y destacó que “se opuso a la reforma del Estado, un eufemismo de moda en esos años para el ajuste, y rechazó la entrega del patrimonio nacional travestida en privatizaciones”.

Dijo Germán “Lo más dramático que tiene la privatización de las empresas públicas es lo que el país deja de hacer, porque vamos a empezar a tener servicios caros para pocos, se va desintegrar el país, y la prueba de ello está en el caso de los ferrocarriles, Aerolíneas Argentinas y ENTEL. Bajo un falso concepto que era traer el capital privado para que hiciera inversiones de riesgo, en realidad, lo que se está demostrando es que lo único que vienen son papeles de deuda externa desvalorizados”, la frase, de una actualidad en el debate que pasma, la pronunció en un discurso parlamentario allá por 1990.

Su oposición más cerrada se centró en las privatizaciones de Aerolíneas y de YPF. “Si no manejamos los combustibles, si no manejamos la integración regional a través de los transportes, si no garantizamos todas estas cosas, no con un criterio de rentabilidad, sino con un criterio de construcción social y desarrollo económico se desarticula y desgarra el país”, pronosticaba entonces.
La gota que colmó el vaso fueron los indultos a los genocidas de la dictadura. Allí formó el Grupo de los Ocho en 1990. Sólo un año después se abocó junto a De Gennaro a la construcción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Pudo verla nacer, ya desde una silla de ruedas y cuando se acercaba el final.
Germán sostuvo: "el Estado tiene que ser más fiscalizador, programar más, dirigir más e incidir más en áreas que son clave en la economía. Necesitamos un Estado que resuelva estos problemas, ellos los llamarán ‘benéfico’, nosotros lo llamaremos un Estado con rol social, un Estado popular, un Estado al servicio de las mayorías”, fue su respuesta.

Recordar a Germán Abdala en esta etapa tan particular de la vida política argentina puede ayudarnos a formular nuevas ideas. Hay una frase de Germán Abdala que siempre me impresionó mucho. El decía que había que vivir como se piensa y actuar como se habla. Pero no sólo lo decía, sino que, lo que es más importante en política, lo hacía. Era absolutamente coherente con lo que pensaba en los discursos y en la práctica.

Germán Abdala, "el último estatista", cerró sus ojos el 13 de julio de 1993, descansa en el mar de Santa Teresita, con sus convicciones. “Si, estoy convencido que un día el pueblo va a triunfar, estoy convencido de que nací para ser un militante de ese pueblo, y estoy convencido de que, en términos históricos, ese día llevaremos las banderas que hoy llevamos…porque el final del camino es nuestro”.

"Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las armas o de las corporaciones. El pueblo sí necesita la política, porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas".

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JUANA DE AMÉRICA – “LA GUERRILLERA DE LA LIBERTAD”

Francisco de Miranda murió en las mazmorras de Fernando VII en Cádiz. Mariano Moreno fue envenenado por el capitán de un barco británico y su cadáver arrojado al mar, anticipando un destino recurrente para los revolucionarios argentinos. Manuel Belgrano murió en la pobreza en 1820, cuando aún la América necesitaba de sus inigualables servicios. Todavía no se habían cumplido ocho años de que hubiera salvado a la Revolución continental en Tucumán. Bolívar murió solo, perseguido por facciones oligárquicas que combatían su proyecto de unidad continental, expresando con amargura "he sembrado en el viento y arado en el mar." Bernardo O’Higginns fue desterrado y perseguido luego de luchar toda su vida por la libertad americana. Monteagudo fue apuñalado en una oscura calle de Lima. Dorrego fue fusilado sin juicio alguno -por instigación de Rivadavia- por su antiguo compañero de mil batallas, "el sable sin cabeza", el genocida Juan Galo de Lavalle. Juan J. Castelli el "orador supremo de la Revolución", quien destruyera los argumentos realistas en mayo de 1810, el jefe del ejército libertador americano que más cerca estuvo de llegar a Lima y destruir de un golpe el poder imperial español, antes de la llegada de San Martín, murió con su lengua cortada, preso y perseguido. Apenas dos días antes San Martín, Alvear y su discípulo Monteagudo acababan de desalojar al gobierno contrarrevolucionario de Rivadavia y el Primer Triunvirato, retomando la senda de Moreno y la Revolución. En este marco de ingratitud caída sobre nuestros revolucionarios, aquellos que nos dieron la libertad y produjeron la más grande de las revoluciones del mundo occidental del siglo XIX, no es de extrañar que Juana Azurduy, la mayor guerrera de América, ‘Juana de América’ -en un continente que hizo de la resistencia su identidad-, terminara sus días como una mendiga miserable en la calles de Chuquisaca habitando un rancho de paja.

Juana Azurduy y su esposo el prócer americano Manuel Ascencio Padilla, son los máximos héroes de la libertad del Alto Perú y por ende de nuestra libertad como americanos y como provincia argentina de la gran nación americana. Sólo la ignominia que aún campea sobre nuestra historia y sobre sus mejores hijos, hace que la República de Bolivia -escindida de la gran nación rioplatense, por el elitismo sin par de los ejércitos porteños que desfilaron, saquearon, defeccionaron y abandonaron el Alto Perú, a excepción del general Belgrano y por las apetencias oligárquicas- no considere a Juana y a su esposo el Coronel Padilla, como sus máximos héroes, y sí rinda honores al mariscal Santa Cruz uno de los generales realistas que reprimió la Revolución de La Paz de 1809, y que se pasó a las filas patriotas al final de la guerra de la Independencia. Fue el propio Bolívar quien al visitar a Doña Juana -ya destruida por las muertes de los suyos, el olvido de sus conciudadanos y el saqueo de sus bienes- le expresara ante la sorpresa de sus compatriotas, que Bolivia no debía llevar su nombre sino el de Padilla, su mayor jefe revolucionario. Pero los adulones destruyen las revoluciones.

El Alto Perú tierra india Juana Azurduy -junto a su esposo- simbolizan lo mejor de la revolución americana, lo popular y lo indio de nuestra gesta emancipadora. Combatieron por la libertad del Alto Perú -por entonces parte del Virreinato del Río de la Plata primero y de las Provincias Unidas después- desde la revolución de Chuquisaca y la Paz en 1809 -que fueran ahogadas en sangre desde Lima y Buenos Aires. Y en particular guerrrearon sin descanso y sin cuartel desde el grito de libertad del 25 de mayo de 1810. Ellos y los 105 caudillos indios y gauchos como Vicente Camargo, el Cacique Buscay, el Coronel Warnes, el padre Muñecas, Francisco Uriondo, Angulo, Zelaya, el Marqués de Tojo, el Marqués de Yavi, José Miguel Lanza, Esquivel, Méndez, Jacinto Cueto, el indio Lira, Mendieta, Fuente Zerna, Mateo Ramírez y Avilés entre muchos otros, junto a Güemes en Salta, fueron quienes impidieron que luego de las sucesivas derrotas de los ejércitos porteños al Norte, los realistas pudieran avanzar sobre Buenos Aires y destruyeran la revolución. Juana y Padilla eran oriundos de Chuquisaca -también llamada La Plata o Charcas- sede de la universidad. Allí estudiaron -y conspiraron- Mariano Moreno, Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo. Castelli, ya jefe del ejército del Norte, se hospedó en la casa de Padilla en su marcha hacia La Paz. Moreno era abogado defensor de indios pobres y perseguidos en el estudio del doctor Gascón en Chuquisaca. Allí contactó con el movimiento revolucionario. Juana nació en 1780, el año en que Túpac Amaru lanzó su revolución indígena que casi liquida al poder español. Sería el mismo favorito -de la reina- Godoy, quien señalara que la rebelión de Túpac estuvo a punto de quitarle a España los virreinatos del Perú y del Plata. Esa rebelión ahogada en la sangre de los cien mil indios ajusticiados por la represión genocida española y en los gritos del suplicio del gran Túpac, su esposa Micaela Bastidas Puyucawa y sus hijos, abrió el camino de la libertad pese a su derrota. El ejemplo del Inca Condorcanqui no podía sino conmover hasta los tuétanos el corazón de la América del Sur, del cual el Alto Perú y el Perú eran su núcleo principal de población original, con culturas profundas y altivas. Nada sería igual después de la rebelión de Túpac: ni el dominio español ni la resistencia americana. La generación posterior a su derrota, sabría vengar su suplicio y expulsaría a los criminales españoles por mucho tiempo -por lo menos hasta la llegada del Traidor Carlos Saúl I, ya al final del siglo XX. Es así que el sol de nuestra bandera es el glorioso sol de los incas y de Túpac Amaru.

La Revolución continental Juana Azurduy es la máxima heroína de la Independencia Americana y su vida un verdadero ejemplo de la entrega a la revolución y a la lucha por la libertad de sus semejantes. El Alto Perú era el corazón del sistema colonial español y del genocidio indígena. Allí los indios enviados al socavón del Potosí eran despedidos para nunca más volver. Morían a los veinte años de edad con los pulmones perforados, a los dos años de llegar a la bocamina. Allí todas las injusticias eran realizadas en nombre del rey de España. Los azotes -las arrobas- eran el trato habitual para el indio. Juana, una hermosa mujer de familia criolla, habría podido tener una vida acomodada de mujer casada. En lugar de ello prefirió el combate sin cuartel por la libertad. En esa lucha perdió de la manera más cruel a sus cuatro hijos pequeños, destruidos por el hambre, las penurias y el paludismo. Vio la cabeza de su esposo -el héroe Padilla- clavada en una pica carcomida por los gusanos. Vio a los ejércitos elitistas porteños, subir hasta la garganta del Desaguadero y ser destruidos uno tras otro por las tropas del Virrey del Perú. Arrogantes al extremo de impedir que las fuerzas guerrilleras -mejor capacitados que ellos para el Alto Perú- combatieran como parte del ejército regular. Cada vez más deteriorados, centralistas, autoritarios y cada vez más odiosos contra lo indígena. El extremo fue el ejército corrupto, de Rondeau y Martín Rodríguez, que en el colmo de su impericia hizo volver al General Arenales que oficiaba -por orden de San Martín- como comandante de las montoneras, dejándolas sin estrategia de conjunto. Martín Rodríguez por su parte, hizo su aprendizaje de saqueo y enriquecimiento ilícito en el Alto Perú, para luego continuarlo en la "feliz experiencia" de la restauración rivadaviana posterior a 1820. Primero fue Castelli, que en su ejemplar afán revolucionario no estuvo exento de un jacobinismo a veces desmesurado, en particular por las actitudes iconoclastas del joven Monteagudo. Belgrano intentó reparar luego, los excesos de su primo Castelli. Él ayudó y premió a Juana y al coronel Padilla. Fue sin duda la mejor de las expediciones, pero tenía por meta un imposible como era llegar a Lima por allí, cuestión que Don Manuel ya sabía. Sólo aceptó continuar por las presiones de Buenos Aires. Luego, la lamentable experiencia de Rondeau. Por último el intento también fallido de Lamadrid, enviado por Belgrano para auxiliar la feroz represión de que eran objeto los ejércitos montoneros de los caudillos altoperuanos luego de Sipe Sipe.

La Guerra gaucha montonera Luego de Vilcapugio y Ayohuma, pero en particular a posteriori del desastre de Sipe Sipe en 1815, la situación del Alto Perú se tornó terrible. El poder español impuso un terror desenfrenado como política de ‘pacificación’ de la revolución altoperuana. Decenas de miles de paisanos fueron pasados por las armas o murieron en combate. Las torturas más atroces y los escarmientos más crueles fueron aplicados a los guerrilleros mayoritariamente indios de lo que hoy es Bolivia. 105 caudillos altoperuanos libraron la Guerra Gaucha. "La Guerra de las Republiquetas" la llamó Mitre en su historia oficial, para no usar la palabra montonera, pues su gobierno había sido enfrentado por la montonera federal -y que él pasó a degüello de la misma manera que los españoles- de todo el país. Fue la mayor guerra de guerrillas del continente americano entre 1810 y 1825. De los 105 jefes sólo sobrevivirían nueve, al final de la guerra. La mayoría moriría en combate o sería bárbaramente ajusticiada por el terror de Abascal y Pezuela. Sus cabezas serían clavadas en picas en las plazas de los pueblos para escarmiento popular. La guerra de partidarios -partisanos- montoneros o de recursos, la guerrilla del Alto Perú y la de Güemes en Salta, fueron organizadas por el General San Martín veterano de la guerra de guerrillas en España contra Napoleón. Pocos saben que esta guerra sería el ejemplo que tomarían los patriotas italianos, franceses, yugoeslavos, rusos, bielorrusos, ucranianos y griegos para luchar contra la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Hasta allí llegaría el rumor potente y victorioso de Juana de América y sus compañeros, pese a que entre nosostros Doña Juana sea sólo una canción.

La historia oficial argentina prefirió olvidar a los gloriosos revolucionarios del Alto Perú, por dos razones. Primero porque debido a las infamias cometidas por los ejércitos porteños, lograda su independencia en 1825 -y tal cual dejó entrever Ascencio Padilla en la carta que envió al fugitivo Rondeau- el Alto Perú decidió independizarse no sólo de España, sino también de Buenos Aires. Pasaría a llamarse Bolívar primero y Bolivia después, pese a la oposición del Libertador que comprendía que así ambas naciones perdían, pero el Alto Perú perdía más. La medida a su vez profundizaba la balcanización de la América unida que Gran Bretaña piloteaba a toda máquina apoyada en los Rivadavia y García de cada ciudad-puerto del continente. La segunda razón del olvido altoperuano en la historia argentina, obedece a razones más abyectas. La guerra del alto Perú es esencialmente una guerra de indios, de caudillos, de gauchos, de los patriotas de a caballo, del pueblo puro de América. Ese mismo pueblo que las tropas porteñas destruirían una y otra vez en la Banda Oriental, en el litoral o en el interior y finalmente en el Paraguay. Además eran guerrilleros, caudillos militares y habían ganado su grados -Manuel Ascencio Padilla fue designado Coronel del ejército del Norte cuando su cabeza estaba ya clavada en una pica. Juana Azurduy fue nombrada Teniente Coronel del ejército argentino a pedido de Manuel Belgrano- en el combate. Reivindicar su memoria para la historia oficial es nombrar lo innombrable. Lo gaucho. La "barbarie" de Sarmiento, la lucha de los pobres. Reconocer que los indios, los gauchos, los negros, los esclavos, los mestizos no eran inferiores sino que por el contrario, lucharon con mayor tenacidad y desprendimiento que la clase culta porteña por la libertad. Reconocerlo es negar el papel rector de Buenos Aires en el destino americano que inventó el partido unitario -y luego mitrista- y tanto daño hizo a la causa americana. Mejor es olvidar. "No sólo son bolivianos -‘bolitas’- además son indios, negros, matacos –monos".

Era verdad como demostraría San Martín que por el Alto Perú no se podía llegar a Lima, pero Buenos Aires con la historia oficial oculta algo más grave que explica el suplicio de la población altoperuana, jujeña y salteña entregada a la represión genocida española. Buenos Aires pudo haber liberado un gran ejército que tuvo combatiendo largo tiempo en la Banda Oriental para auxilio de los pueblos del Norte. Sólo debía reconocer -tal cual lo planteó Moreno en su Plan Revolucionario- que Artigas debía comandar la guerra por la liberación de la Banda Oriental, con sus gauchos y su pueblo, del cual era el jefe natural. Pero eso era inadmisible para la elitista y exclusionista clase mercantil porteña. En lugar de eso prefirieron entregar la Banda Oriental, primero a Portugal -se lo propusieron en secreto Alvear, Alvárez Thomas y Pueyrredón- y luego aceptaron su "independencia" colonial británica, que lograba así crear otro Estado en la boca del Plata, impidiendo que la Argentina tuviera el exclusivo control de los ríos de la Cuenca. Esa y no otra fue la causa de todas las guerras contra Rosas, Caseros incluida. Cualquier cosa antes de aceptar que los gauchos se manden a sí mismos o peor aún que "nos manden". Con sólo enviar esas tropas al Alto Perú y estacionarlas en Potosí -como señalaron Belgrano y San Martín- mientras se preparaba el cruce de los Andes, el pueblo boliviano habría sido salvado de sufrir lo indecible.

Juana Azurduy es la Revolución, es el pueblo en armas, son las mujeres del pueblo en armas, que pelean junto a los hombres, igual o mejor que ellos, que los mandan. Mujeres y hombres que destruyen ejércitos completos, superiores en número y armamento. Armados con hondas, macanas, lanzas, boleadoras, a fuerza de coraje y fiereza. Coraje y fiereza que dan la decisión de luchar hasta el fin por la libertad, por la justicia contra la opresión y el sometimiento de los semejantes. Luego del asesinato de su esposo y de varios de los principales jefes guerrilleros, Juana bajó a Salta y combatió junto a Güemes, quien la protegió y le dio el lugar correspondiente. Luego del asesinato de Güemes en 1821, Juana entró en una profunda depresión. En 1825 solicitó auxilio económico al gobierno argentino para retornar a Chuiquisaca. La respuesta del gobierno salteño resultó indignante, apenas le otorgó ‘50 pesos y cuatro mulas’ para llegar a la ‘nueva nación de Bolivia’. Doña Juana murió a los 82 años en la mayor pobreza. "Juana avanzaba casi en línea recta, rodeada por sus feroces amazonas descargando su sable a diestra y siniestra, matando e hiriendo. Cuando llegó a donde quería llegar, junto al abanderado de las fuerzas enemigas, sudorosa y sangrante, lo atravesó con un vigoroso envión de su sable, lo derribó de su caballo y estirándose hacia el suelo aferrada del pomo de su montura conquistó la enseña del reino de España que llevaba los lauros de los triunfos realistas en Puno, Cuzco, Arequipa y La Paz."
Alberto Lapolla en el Portal El Ortiba
(1) Por esta acción en la batalla del Villar, en 1816, Juana Azurduy fue ascendida por Belgrano al grado de Teniente Coronel del Ejército de las Provincias Unidas.
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1968 - LA "CGT DE LOS ARGENTINOS" DA A CONOCER EL "PROGRAMA DEL 1º DE MAYO"

El programa del 1º de mayo de la CGT de los Argentinos, redactado por Rodolfo Walsh en la tradición de los documentos liminares de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962), propone, con párrafos que parecen escritos para la Argentina de todos los tiempos, caminos de unidad de acción para los industriales nacionales, pequeños y medianos empresarios, profesionales, estudiantes, intelectuales, artistas y religiosos.
La CGT de los Argentinos había nacido del congreso normalizador "Amado Olmos" como respuesta al grupo de conducciones sindicales que, bajo la égida de Augusto Vandor, habían sido cooptadas por el régimen militar.

Programa del 1º de Mayo

1.
Nosotros, representantes de la CGT de los Argentinos, legalmente constituida en el congreso normalizador Amado Olmos, en este Primero de Mayo nos dirigimos al pueblo.
Los invitamos a que nos acompañen en un examen de conciencia, una empresa común y un homenaje a los forjadores, a los héroes y los mártires de la clase trabajadora.

En todos los países del mundo ellos han señalado el camino de la liberación. Fueron masacrados en oscuros calabozos como Felipe Vallese, cayeron asesinados en los ingenios tucumanos, como Hilda Guerrero. Padecen todavía en injustas cárceles.

En esas luchas y en esos muertos reconocemos nuestro fundamento, nuestro patrimonio, la tierra que pisamos, la voz con que queremos hablar, los actos que debemos hacer: esa gran revolución incumplida y traicionada pero viva en el corazón de los argentinos.

2.
Durante años solamente nos han exigido sacrificios. Nos aconsejaron que fuésemos austeros: lo hemos sido hasta el hambre.

Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos: así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que “participemos”.

Les decimos: ya hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones, en los desalojos.

No queremos esa clase de participación.

Un millón y medios de desocupados y subempleados son la medida de este sistema y de este gobierno elegido por nadie. La clase obrera vive su hora más amarga. Convenios suprimidos, derechos de huelga anulados, conquistas pisoteadas, gremios intervenidos, personerías suspendidas, salarios congelados.

La situación del país no puede ser otro que un espejo de la nuestra. El índice de mortalidad infantil es cuatro veces superior al de los países desarrollados, veinte veces superior en zonas de Jujuy donde un niño de cada tres muere antes de cumplir un año de vida. Más de la mitad de la población está parasitada por la anquilostomiasis en el litoral norteño; el cuarenta por ciento de los chicos padecen de bocio en Neuquén; la tuberculosis y el mal de Chagas causan estragos por doquier. La deserción escolar en el ciclo primario llega al sesenta por ciento; al ochenta y tres por ciento en Corrientes, Santiago del Estero y el Chaco; las puertas de los colegios secundarios están entornadas para los hijos de los trabajadores y definitivamente cerradas las de la Universidad.

La década del treinta resucita en todo el país con su cortejo de miseria y de ollas populares.

Cuatrocientos pesos son un jornal en los secaderos de yerba, trescientos en los obrajes, en los cañaverales de Tucumán se olvida ya hasta el aspecto del dinero.
A los desalojos rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese de negocios y aniquilamiento del trabajo de muchos años.

No queda ciudad en la República sin su cortejo de villas miserias donde el consumo de agua y energía eléctrica es comparable al de las regiones interiores del Africa. Un millón de personas se apiñan alrededor de Buenos Aires en condiciones infrahumanas, sometidas a un tratamiento de gheto y a las razzias nocturnas que nunca afectan las zonas residenciales donde algunos “correctos” funcionarios ultiman la venta del país y donde jueces “impecables” exigen coimas de cuarenta millones de pesos.

Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha.

3.
Grandes países que salieron devastados de la guerra, pequeños países que aún hoy soportan invasiones e implacables bombardeos, han reclamado de sus hijos penurias mayores que las nuestras. Si un destino de grandeza nacional, si la defensa de la patria, si la definitiva liquidación de las estructuras explotadoras fuesen la recompensa inmediata o lejana de nuestros males, ¿qué duda cabe de que los aceptaríamos en silencio?

Pero no es así. El aplastamiento de la clase obrera va acompañado de la liquidación de la industria nacional, la entrega de todos los recursos, la sumisión a los organismos financieros internacionales. Asistimos avergonzados a la culminación, tal vez el epílogo de un nuevo período de desgracias.

Durante el año 1967 se ha completado prácticamente la entrega del patrimonio económico del país a los grandes monopolios norteamericanos y europeos. En 1958 el cincuenta y nueve por ciento de lo facturado por las cincuenta empresas más grandes del país correspondía a capitales extranjeros; en 1965 esa cifra ascendía al sesenta y cinco por ciento; hoy se puede afirmar que tres cuartas partes del gran capital invertido pertenece a los monopolios.

La empresa que en 1965 alcanzó la cifra más alta de ventas en el país, en 1968 ha dejado de ser argentina. La industria automotriz está descoyuntada, dividida en fragmentos que han ido a parar uno por uno a los grupos monopolistas. Viejas actividades nacionales como la manufactura de cigarrillos pasaron en bloque a intereses extranjeros. El monopolio norteamericano del acero está a punto de hacer su entrada triunfal. La industria textil y la de la alimentación están claramente penetradas y amenazadas.

El método que permitió este escandaloso despojo no puede ser más simple. El gobierno que surgió con el apoyo de las fuerzas armadas, elegido por nadie, rebajó los aranceles de importación, los monopolios aplicaron la ley de la selva —el dumping—, los fabricantes nacionales, hundiéronse. Esos mismos monopolios, sirviéndose de bancos extranjeros ejecutaron luego a los deudores, llenaron de créditos a sus mandantes que con dinero argentino compraron a precio de bancarrota las empresas que el capital y el trabajo nacional habían levantado en años de esfuerzo y sacrificio.

Este es el verdadero rostro de la libre empresa, de la libre entrega, filosofía oficial del régimen por encima de ilusorias divisiones entre “nacionalistas” y “liberales”, incapaces de ocultar la realidad de fondo que son los monopolios en el poder.

Este poder de los monopolios que con una mano aniquila a la empresa privada nacional, con la otra amenaza a las empresas del Estado donde la racionalización no es más que el prólogo de la entrega, y anuda los últimos lazos de la dependencia financiera. Es el Fondo Monetario Internacional el que fija el presupuesto del país y decide si nuestra moneda se cotiza o no en los mercados internacionales. Es el Banco Mundial el que planifica nuestras industrias claves. Es el Banco Interamericano de Desarrollo el que indica en qué países podemos comprar. Son las compañías petroleras las que cuadriculan el territorio nacional y de sus mares aledaños con el mapa de sus inicuas concesiones. El proceso de concentración monopolista desatado por el gobierno no perdonará un solo renglón de la actividad nacional. Poco más y sólo faltará desnacionalizar la tradición argentina y los museos.

La participación que se nos pide es, además de la ruina de la clase obrera, el consentimiento de la entrega. Y eso no estamos dispuestos a darlo los trabajadores argentinos.

4.
La historia del movimiento obrero, nuestra situación concreta como clase y la situación del país nos llevan a cuestionar el fundamento mismo de esta sociedad: la compraventa del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción.

Afirmamos que el hombre vale por sí mismo, independientemente de su rendimiento. No se puede ser un capital que rinde un interés, como ocurre en una sociedad regida por los monopolios dentro de la filosofía libreempresista. El trabajo constituye una prolongación de la persona humana, que no debe comprarse ni venderse. Toda compra o venta del trabajo es una forma de esclavitud.

La estructura capitalista del país, fundada en la absoluta propiedad privada de los medios de producción, no satisface sino que frustra las necesidades colectivas, no promueve sino que traba el desarrollo individual. De ella no puede nacer una sociedad justa ni cristiana.

El destino de los bienes es servir a la satisfacción de las necesidades de todos los hombres. En la actualidad prácticamente todos los bienes se hallan apropiados, pero no todos los hombres pueden satisfacer sus necesidades: el pan tiene dueño pero un dueño sin hambre. He aquí al descubierto la barrera que separa las necesidades humanas de los bienes destinados a satisfacerlas: el derecho de propiedad tal como hoy es ejercido.

Los trabajadores de nuestra patria, compenetrados del mensaje evangélico de que los bienes no son propiedad de los hombres sino que los hombres deben administrarlos para que satisfagan las necesidades comunes, proclamamos la necesidad de remover a fondo aquellas estructuras.

Para ello retomamos pronunciamientos ya históricos de la clase obrera argentina, a saber:

• La propiedad sólo debe existir en función social.

• Los trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes.

• Los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos deben ser nacionalizados.

• Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos.

• Los monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie.

• Sólo una profunda reforma agraria, con las expropiaciones que ella requiera, puede efectivizar el postulado de que la tierra es de quien la trabaja.

• Los hijos de obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas.

A los que afirman que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino del país y pretenden que nos ocupemos solamente de problemas sindicales, les respondemos con las palabras de un inolvidable compañero, Amado Olmos, quien días antes de morir, desentrañó para siempre esa farsa:

El obrero no quiere la solución por arriba, porque hace doce años que la sufre y no sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, que asegura en función de tal el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones.

5.
Las palabras de Olmos marcan a fuego el sector de dirigentes que acaban de traicionar al pueblo y separarse para siempre del movimiento obrero. Con su experiencia, que ya era sabiduría profética, explicó los motivos de esa defección.

“Hay dirigentes —dijo—, que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego con una actitud de ese tipo no pueden encabezar a la clase obrera”.

Son esos mismos dirigentes los que apenas iniciado el congreso normalizador del 28 de marzo, convocado por ellos mismos, estatutariamente reunido, que desde el primer momento sesionó con el quórum necesario, lo abandonaron por no poder dominarlo y cometieron luego la felonía sin precedentes en los anales del sindicalismo de denunciar a sus hermanos ante la Secretaría de Trabajo. Son ellos los que hoy ocupan un edificio vacío y usurpan una sigla, pero han asumido al fin su papel de agentes de un gobierno, de una oligarquía y de un imperialismo

¿Qué duda cabe hoy de que Olmos se refería a esos dirigentes que se autocalifican de “colaboracionistas” y “participacionistas”? Durante más de un lustro cada enemigo de la clase trabajadora, cada argumento de sanciones, cada editorial adverso, ha sostenido que no existía en el país gente tan corrompida como algunos dirigentes sindicales.

Costaba creerlo, pero era cierto. Era cierto que rivalizaban en el lujo insolente de sus automóviles y el tamaño de sus quintas de fin de semana, que apilaban fichas en los paños de los casinos y hacían cola en las ventanillas de los hipódromos, que paseaban perros de raza en las exposiciones internacionales.

Esa satisfacción han dado a los enemigos del movimiento obrero, esa amargura a nosotros. Pero es una suerte encontrarlos al fin todos juntos —dirigentes ricos que nunca pudieron unirse para defender trabajadores pobres—, funcionarios y cómplices de un gobierno que se dice llamado a moralizar y separados para siempre de la clase obrera.

Con ellos, que voluntariamente han asumido ese nombre de colaboracionistas, que significa entregadores en el lenguaje internacional de la deslealtad, no hay advenimiento posible. Que se queden con sus animales, sus cuadros, sus automóviles, sus viejos juramentos falsificados, hasta el día inminente en que una ráfaga de decencia los arranque del último sillón y de las últimas representaciones traicionadas.

6.
La CGT de los Argentinos no ofrece a los trabajadores un camino fácil, un panorama risueño, una mentira más. Ofrece a cada uno un puesto de lucha.

Las direcciones indignas deben ser barridas desde las bases. En cada comisión interna, cada gremio, cada federación, cada regional, los trabajadores deben asumir su responsabilidad histórica hasta que no quede un vestigio de colaboracionismo. Esa es la forma de probar que la unidad sigue intacta y que los falsos caudillos no pueden destruir desde arriba lo que se ha amasado desde abajo con el dolor de tantos.

Este movimiento está ya en marcha, se propaga con fuerza arrasadora por todos los caminos de la República.

Advertimos sin embargo que de la celeridad de ese proceso depende el futuro de los trabajadores. Los sectores interesados del gobierno elegido por nadie no actúan aún contra esta CGT elegida por todos; calculan que la escisión promovida por dirigentes vencidos y fomentada por la Secretaría de Trabajo bastará para distraer unos meses a la clase obrera, mientras se consuman etapas finales de la entrega.

Si nos limitáramos al enfrentamiento con esos dirigentes, aun si los desalojáramos de sus últimas posiciones, seríamos derrotados cuando en el momento del triunfo cayeran sobre nosotros las sanciones que debemos esperar pero no temer.

El movimiento obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir.

Perfeccionando esa voluntad pero sobre todo esa Organización debemos combatir con más fuerza que nunca por la libertad, la renovación de los convenios, la vigencia de los salarios, la derogación de leyes como la 17.224 y la 17.709, la reapertura y creación de nuevas fuentes de trabajo, el retiro de las intervenciones y la anulación de las leyes represivas que hoy ofenden a la civilización que conmemora la declaración y el ejercicio de los derechos humanos.

Aun eso no es suficiente. La lucha contra el poder de los monopolios y contra toda forma de penetración extranjera es misión natural de la clase obrera, que ella no puede declinar. La denuncia de esa penetración y la resistencia a la entrega de las empresas nacionales de capital privado o estatal son hoy las formas concretas del enfrentamiento.

Porque la Argentina y los argentinos queremos junto con la revolución moral y de elevamiento de los valores humanos ser activos protagonistas y no dependientes en la nueva era tecnológica que transforma al mundo y conmociona a la humanidad.

Y si entonces cayeran sobre nosotros los retiros de personería, las intervenciones y las clausuras, será el momento de recordar lo que dijimos en el congreso normalizador: que a la luz o en la clandestinidad, dentro de la ley o en las catacumbas, este secretariado y este consejo directivo son las únicas autoridades legítimas de los trabajadores argentinos, hasta que podamos reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el ejercicio del poder.

7.
La CGT de los Argentinos no se considera única actora en el proceso que vive el país, no puede abstenerse de recoger las aspiraciones legítimas de los otros sectores de la comunidad ni de convocarlos a una gran empresa común, no puede siquiera renunciar a la comunicación con sectores que por una errónea inteligencia de su papel verdadero aparecen enfrentados a nuestros intereses. Apelamos pues:

• A los empresarios nacionales, para que abandonen la suicida política de sumisión a un sistema cuyas primeras víctimas resultan ellos mismos. Los monopolios no perdonan, los bancos extranjeros no perdonan, la entrega no admite exclusiones ni favores personales. Lealmente les decimos: fábrica por fábrica los hemos de combatir en defensa de nuestras conquistas avasalladas, pero con el mismo vigor apoyaremos cada empresa nacional enfrentada con una empresa extranjera. Ustedes eligen sus alianzas: que no tengan que llorar por ellas.

• A los pequeños comerciantes e industriales, amenazados por desalojo en beneficio de cuatro inmobiliarias y un par de monopolios dispuestos a repetir el despojo consumado con la industria, a liquidar los últimos talleres, a comprar por uno lo que vale diez, a barrer hasta con el almacenero y el carnicero de barrio en beneficio del supermercado norteamericano, que es el mercado único, sin competencia posible. Les decimos: su lugar está en la lucha, junto a nosotros.

• A los universitarios, intelectuales, artistas, cuya ubicación no es dudosa frente a un gobierno elegido por nadie que ha intervenido las universidades, quemando libros, aniquilando la cinematografía nacional, censurando el teatro, entorpeciendo el arte. Les recordamos: el campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra.

• A los militares, que tienen por oficio y vocación la defensa de la patria: Nadie les ha dicho que deben ser los guardianes de una clase, los verdugos de otra, el sostén de un gobierno que nadie quiere, los consentidores de la penetración extranjera. Aunque se afirme que ustedes no gobiernan, a los ojos del mundo son responsables del gobierno. Con la franqueza que pregonan les decimos: que preferiríamos tenerlos a nuestro lado y del lado de la justicia, pero que no retrocederemos de las posiciones que algunos de ustedes parecieran haber abandonado pues nadie debe ni puede impedir el cumplimiento de la soberana voluntad del pueblo, única base de la autoridad del poder público.

• A los estudiantes queremos verlos junto a nosotros, como de algún modo estuvieron juntos en los hechos, asesinados por los mismos verdugos, Santiago Pampillón y Felipe Vallese. La CGT de los Argentinos no les ofrece halagos ni complacencias, les ofrece una militancia concreta junto a sus hermanos trabajadores.

• A los religiosos de todas las creencias: sólo palabras de gratitud para los más humildes entre ustedes, los que han hecho suyas las palabras evangélicas, los que saben que “el mundo exige el reconocimiento de la dignidad humana en toda su plenitud, la igualdad social de todas las clases”, como se ha firmado en el concilio, los que reconocen que “no se puede servir a Dios y al dinero”. Los centenares de sacerdotes que han estampado su firma al pie del manifiesto con que los obispos del Tercer Mundo llevan a la práctica las enseñanzas de la Populorum Progressio: “La Iglesia durante un siglo ha tolerado al capitalismo… pero no puede más que regocijarse al ver aparecer en la humanidad otro sistema social menos alejado de esa moral… La Iglesia saluda con orgullo y alegría una humanidad nueva donde el honor no pertenece al dinero acumulado entre las manos de unos pocos, sino a los trabajadores obreros y campesinos”. Ese es el lenguaje que ya han hablado en Tacuarendí, en Tucumán en las villas miserias, valerosos sacerdotes argentinos y que los trabajadores quisiéramos oír en todas las jerarquías.

8.
La CGT convoca en suma a todos los sectores, con la única excepción de minorías entregadoras y dirigentes corrompidos, a movilizarse en los cuatro rincones del país para combatir de frente al imperialismo, los monopolios y el hambre. Esta es la voluntad indudable de un pueblo harto de explotación e hipocresía, herido en su libertad, atacado en sus derechos, ofendido en sus sentimientos, pero dispuesto a ser el único protagonista de su destino.

Sabemos que por defender la decencia todos los inmorales pagarán campañas para destruirnos. Comprendemos que por reclamar libertad, justicia y cumplimiento de la voluntad soberana de los argentinos, nos inventarán todos los rótulos, incluso el de subversivos, y pretenderán asociarnos a secretas conspiraciones que desde ya rechazamos.

Descontamos que por defender la autodeterminación nacional se unirán los explotadores de cualquier latitud para fabricar las infamias que les permitan clausurar nuestra voz, nuestro pensamiento y nuestra vida.

Alertamos que por luchar junto a los pobres, con nuestra única bandera azul y blanca, los viejos y nuevos inquisidores levantarán otras cruces, como vienen haciendo a lo largo de los siglos.

Pero nada nos habrá de detener, ni la cárcel ni la muerte. Porque no se puede encarcelar y matar a todo el pueblo y porque la inmensa mayoría de los argentinos, sin pactos electorales, sin aventuras colaboracionistas ni golpistas, sabe que sólo el pueblo salvará al pueblo.

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GRACIELA DALEO
Militante, coordinadora de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la UBA y ex detenida-desaparecida

Entrevista a Graciela Daleo por lavaca.org en Buenos Aires, marzo de 2007.
De cara a los 31 años de la instalación del terrorismo de Estado, esta charla traza el recorrido de una mujer que sobrevivió para contarlo, pero también para pensarlo. En el 77 la secuestraron en la ESMA durante un año y medio. Ya en democracia, estuvo presa. Rechazó un indulto de Menem y fue prófuga de la justicia. Hasta que la historia puso las cosas en su lugar y se convirtió en una de las testigos clave para que se juzgue a los represores aquí y en Italia. “Creo que esto fue resultado de la lucha de nuestro pueblo. Para mí no es una dádiva de este gobierno” asegura. Lo que representa la desaparición de López, los límites de los organismos y cómo mira a sus “compañeros” convertidos en funcionarios. Sobre lo que aprendió en este camino sintetiza: “perder, resistir y algunas veces, ganar”.

Graciela Daleo no tiene televisión por cable en su casa, nunca enciende el televisor ("salvo algunos sábados para ver las películas argentinas que pasan en Canal 7, o las películas tontas que dan a la tarde"). Por ende, no ve Gran Hermano, ni tampoco pertenece a la previsible raza de los que lo critican: simplemente lo ignora. Graciela no tiene celular, y jamás navega por Internet: no es seguro que esta charla con lavaca constituya una excepción. "Y tardé bastante en aceptar lo del correo electrónico" admite.

Sin embargo ha visto más imágenes que las que la televisión puede imaginar, fue víctima real del gran hermano original y sin maquillaje, constituido en lugares como la ESMA, se comunica y está comunicada como pocas personas sin usar telefonitos de ciencia ficción, y su navegación principal parece ser su propia vida, sin monitores.

En su departamento de Almagro hay un tapiz zapatista, de Chiapas, una imagen de Corto Maltes, una reproducción de Pedro Figari, el marco de una ventana que acaba de pintar de azul, e infinidad de libros. "Me gustan las novelas, salvo las de terror o ciencia ficción". De eso ha tenido bastante, puede pensarse. "Leo cosas serias y tonterías también. Ahora estoy con un libro maravilloso y terrible: En la casa del pez que escupe agua, del venezolano Francisco Herrera Luque. Me encanta la novela histórica".

Hay lechuzas de adorno impecablemente ordenadas, mirándonos y espantando acaso la mala suerte y las historias de terror, hay discos de vinilo, y en una pared se ve una oración del sacerdote Carlos Mugica llamada Meditación en la villa. Graciela lo conoció. Mugica le pide perdón a Dios, entre otras cosas, por haberse acostumbrado “a ver que los chicos que parecen tener ocho años tengan trece". Hay luz de sol que seca la pintura azul, y hay café negro que Graciela ha preparado como para calentar el alma y empezar a hablar sobre Roma, donde fue a declarar, otra vez, ante la justicia.

"En un momento nos miramos. Estábamos en Roma, con un grupo de compañeros. En ninguna noche de capucha, en la Esma, ni aun en nuestras imaginaciones más esperanzadas, pensamos que íbamos a estar algún día caminando por Roma para mandarlos presos a ellos". "Ellos" son los represores de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) que unos días después resultaron condenados a cadena perpetua por esa justicia italiana. Alfredo Astiz, Jorge Acosta, Antonio Vañek, Jorge Vildoza, Héctor Febres. Vildoza está prófugo desde hace 20 años. El resto está preso en la Argentina.

Graciela fue una de las testigos. En realidad viene siendo testigo desde hace tiempo, desde que vivió para retratar a una organización criminal compuesta por el Estado e institucionalizada clandestinamente (no se trata de una paradoja idiomática), dedicada a imponer en el país la tortura, el silencio y la muerte.
Pero Graciela sabe ser implacable hasta con sus propias palabras, y con la belleza romana. "Estábamos allí, con todo lo que significa por esos miles de años e historia, es una ciudad hermosa... y también de barbarie y de impunidades". Y agrega: "Nos acompañaba lo otro, el dolor permanente. Estaba la mamá de Susana Pegoraro y esposa de Juan Pegoraro, ella asistió a las audiencias. Nosotros somos el testimonio vivo de lo que sufrió su hija".
Juan (o Giovanni) Pegoraro y su hija Susana, sumados a Ángela María Aieta, la madre del dirigente de la Juventud Peronista Juan Carlos Dante Gullo, fueron los tres casos juzgados en Italia.

Graciela Daleo comenzó su militancia política en los 60 y hace casi 30 años, el 18 de octubre de 1977 se convirtió en una de las miles de personas desaparecidas en Argentina, en manos de los militares. Soportó las torturas; lo que tiene para decir sobre el tema ya lo declaró, por ejemplo en el juicio a los ex comandantes de las Juntas militares, cuando diferenció entre quienes colaboraron con los escuadrones de la muerte, y quienes fueron sometidos a trabajo esclavo: "Las personas como yo, que realizamos tareas, que hicimos tareas pero con características de lo que se podía llamar mano de obra esclava... o sea, escribía a máquina ahí, porque eso a mi me permitió en parte ir durando dentro del campo de concentración, sin que eso significara quebrar ninguno de mis valores, o sea no dar nombres, no entregar inteligencia.

No pensar para ellos y no permitir que por mí nadie sufriera lo que yo estaba sufriendo, por eso quería hacer esa diferenciación".

Los marinos decidieron "recuperarla" (o convertirla en eso que ella llamó mejor “mano de obra esclava”) y tras un año y medio de detención clandestina decidieron también "liberarla", momento a partir del cual Graciela dedicó cada segundo de su vida a denunciar las aberraciones y los crímenes de la dictadura.

La persecución siguió en plena democracia, ya entonces por la vía judicial: en el año 88 estuvo detenida, y en 1989 Carlos Menem la indultó en dos causas, junto a militantes populares y jefes militares. Graciela fue la única que rechazó judicialmente tal indulto. A veces el coraje es una elección solitaria.
Se fugó al Uruguay y finalmente pudo volver cuando ya la acción judicial dejó de tener viabilidad. Graciela hoy coordina la Cátedra Libre de Derechos Humanos, participa del programa radial Cuentas Pendientes en la FM Bajo Flores, trabaja como correctora, y ejerce un oficio tal vez desusado: la coherencia. Por eso Graciela refleja todo un estilo de pensamiento y forma de plantarse frente a la realidad ante al cual se puede debatir, pero no ser indiferente.

-¿Cuál es la importancia de juicios como el de Italia?
 Son causas que se iniciaron en el exterior porque en este país reinaba la impunidad de los genocidas de la dictadura. Fueron los infinitos intentos que hizo nuestro pueblo -las organizaciones populares, los organismos de derechos humanos- para fisurar el muro de impunidad impuesto durante años en Argentina. En casos como el que se hizo en España contra Adolfo Scilingo (marino que confesó haber participado en los vuelos que partían desde la ESMA, donde se drogaba a los prisioneros para lanzarlos vivos desde los aviones al mar), se apeló a la persecución universal de los crímenes de lesa humanidad.
Graciela declaró tanto en España como en Italia "y en ambos casos se buscó encuadrar la represión en lo que fue la instalación del Estado terrorista, el ‘proceso de reorganización nacional’, y no solo la ESMA que a veces aparece como el único lugar donde se cometieron crímenes”. Declararon también Magdalena Ruiz Guiñazú por haber pertenecido a la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), Horacio Verbitsky por su trabajo de investigación, y sobrevivientes de otros campos de concentración.
En Roma se reunió con compañeros y amigos como Lila Pastoriza, Norma Burgos, Alicia Milia, Elisa Tokar y Raúl Cubas. Un reconocimiento: “Hemos testimoniado infinidad de veces, hemos dado charlas, de todo. Pero a pesar de los cuestionamientos que uno tiene para la justicia burguesa, es por ahora la única existente y siempre tiene un plus prestar allí el testimonio. Un tribunal, como todo lugar simbólico, tiene otro rango. Y además del juez, hay un tribunal popular con seis miembros de la comunidad que también intervienen en el dictado de la sentencia”. El hecho de que la condena no se cumpla no le parece a Graciela lo principal: "Están detenidos acá, salvo Vildoza que sigue prófugo desde el 87. Haremos que cumplan las condenas acá. Pero lo de Italia tiene que ver con la sanción social, la condena moral. Es para pensarlo. El escrache tiene un rango. La sanción de un tribunal tiene también otro lugar simbólico que he aprendido a reconocer. Te pega distinto".

-Otro hecho práctico, es que deja la sensación de que tantos esfuerzos y denuncias, finalmente sirvieron. Aunque mucha gente menoscabe la cuestión.
 Una de las cosas que aprendí en estos años es a no caer en la tentación de contabilizar solamente las derrotas, y tampoco endulzarme demasiado con las victorias. Yo creo que es necesario que seamos capaces de reflexionar sobre nuestras experiencias, y compartir estas reflexiones con las generaciones más jóvenes.

-¿Por ejemplo?
 Yo evalué desde hace mucho que el campo popular sufrió una derrota profundísima con la dictadura. No soy de las que piensan que plantear que hubo derrota es hacerle el juego al enemigo. Yo creo que sí, que el campo popular, el país en general, América Latina, sufrieron una derrota muy grande con los estados terroristas, con el genocidio. Pero reconocer que tuvimos una derrota no quiere decir que nos hayan vencido definitivamente. Luego de las derrotas los pueblos se recomponen. En Italia me puse a pensar en la rebelión de Espartaco. ¿Cómo terminó? Crucificado. Pero puso en cuestión la esclavitud e implicó un impresionante avance de la humanidad. Me gusta una novela de Andrés Rivera, La revolución es un sueño eterno. Allí habla del “perpetuo aprendizaje de los revolucionarios: perder y resistir y no confundir lo real con la verdad”. Yo lo que agrego es: perder, resistir, y algunas veces ganar. Lo que pasa es que ninguna victoria es definitiva, mirá lo que pasó con la Unión Soviética, pero creo que ésta es la historia de la humanidad. Un día Marcelo Parrilli (abogado) me contestó irónicamente: "Bueno, acabo de escuchar una versión peronista de la teoría de la revolución permanente de Trostki...”, y creo que en ese sentido no te tenés que quedar nunca tranquilo con las victorias, si no la lucha no vale para nada.

- No entiendo.
 Creo que siempre nos tenemos que sentir insatisfechos con lo que se logra, pero esa insatisfacción no tiene que implicar la frustración absoluta, que concluya en que ninguna lucha vale, que solo sirve la victoria total de hoy para mañana. Yo aprendí que en el camino al socialismo, va a haber un largo tramo donde hay victorias parciales, victorias que incluso son dentro de este sistema. Para mí lograr la condena de los represores que actuaron durante la dictadura militar no resuelve el problema de la impunidad. Pero con esta lucha demostramos que ellos no son omnipotentes, que es lo instalaron durante la dictadura, y se reforzó con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los indultos. Parecía que ya no se podía hacer más nada, que a los poderosos no tenés cómo tocarlos. Hubo quienes en 2003 plantearon: "Claro, ahora se los puede juzgar porque son unos viejitos que no joden a nadie". Yo creo que ni desde la perspectiva material concreta ni desde la perspectiva simbólica hay que devaluar esta victoria. Una, que no son “viejitos”. Y en todo caso no me importa la edad de Etchecolatz, por poner un referente simbólico que muestra que sí les importa a los poderosos que llegue la sanción jurídica, porque vemos la respuesta...

-¿Por lo de Julio López?
 Por lo de Julio López y por la infinidad de cosas que han venido pasando a lo largo de los años. Porque la desaparición de Julio es hoy lo más extremo. Pero no lo primero: en este país hubo sublevaciones militares para que no los castigarán ni los juzgaran, en los años 87, 88 y 90.

-En la revista Mu se ha publicado la cantidad de policías bonaerenses en actividad desde plena época de la dictadura: 9.026.
 Y te agrego que no es solamente eso lo grave, los actores concretos. Es también lo que construye como cultura de impunidad. Ni me animaría a decir que a Julio lo secuestraron los viejos del servicio penitenciario bonaerense o tipos de la misma generación de Etchecolatz. Con la escuela de impunidad de todo este tiempo, un grupo de cinco tipos de 25 años se siente habilitado para secuestrar a Julio López.

-Para hablar de fascismo no necesito a un señor de la edad de Mussolini...
 Exactamente y por eso creo que lo valioso es que rompimos colectivamente la idea de que la impunidad es intocable. ¿Nos falta? Sí, muchísimo. Pero es importante afirmarnos en esta victoria, porque lo que se demuestra es que hay que pelear para conseguir las cosas.

En esta lógica de victoria/derrota, Graciela vuelve a moderar el entusiasmo:
 También hay que decir que no todas las luchas justas culminan en victorias. No hay garantías. Pero también digo que para alcanzar victorias hay que pelear. Si se hubiera bajado los brazos en los 90, con la última camada de indultos, no estaríamos donde estamos hoy. Y hay situaciones más nuevas. Si los familiares de los pibes de Budge se hubieran quedado en su casa en vez de organizarse, hoy no se habría llevado a juicio u condenado a tantos policías que mataron chicos con el gatillo fácil. Ahora, eso tampoco significa que haya terminado el accionar criminal de la policía que mata a los pibes ni su impunidad.
Tampoco quiero decir que yo misma haya tenido siempre una línea continua de participación, de compromiso, siempre adelante. Entre el 70 y el 73 por ejemplo dejé de militar por cuestiones personales. Entonces tampoco todo es lineal y estático.

-Así parece ser la vida real.
 Yo volví en 1984 al país y no sabía dónde meterme. Me había autoformado en una concepción de lucha, y de hecho no he vuelto a tener una pertenencia político partidaria después de Montoneros. Reconozco mi identidad histórica como militante del peronismo revolucionario, pero en los 80 decía: "soy una peronista desencantada" y ya con el menemismo dije: "identidad política en transición". ¿Hacia dónde? Seguro que hacia lo que genéricamente puedo nombrar como socialismo, pero sin ubicación partidaria.

-¿Cómo se puede analizar el futuro de los juicios relacionados con derechos humanos?
 Yo propongo no hablar de "juicios relacionados a derechos humanos" porque en ese caso contribuimos a encajonar los derechos humanos sólo en lo que pasó durante la dictadura militar. Digamos que son juicios contra los represores de la dictadura cívico-militar, a los que ahora se agregan los vinculados a los crímenes de la Triple A. Hay cientos de causas, y muchas se abrieron al anularse la Obediencia Debida y el Punto Final. Lo que se viene, o se va a mantener, es el desarrollo de estos procesamientos con distinta suerte. Digo con distinta suerte porque el derecho es un terreno de lucha política, no es algo que está establecido como las leyes matemáticas eternas. Por ejemplo hace pocos días Jorge Olivera Rovere, jefe de la Subzona Capital, responsable de cientos de desapariciones porque bajo su mando estaban las decenas de campos de concentración que funcionaron en la ciudad de Buenos Aires, consiguió la excarcelación con una fianza, con el argumento de la edad y que está hace muchos años detenido sin condena. Y también conviene recordar que no estamos todavía en la instancia oral en varios juicios, porque hay infinidad de manganetas jurídicas que hacen los defensores de los militares y terminan llegando al tribunal de Casación, que cajonea los expedientes.

-¿Qué es lo que puede ocurrir, por ejemplo, este año?
 Lo que más conozco es la causa ESMA. Suponemos que dentro de poco será el juicio oral contra uno de los represores, Héctor Febres, por dos casos. Uno dice: ¡con todo lo que este tipo tiene encima, y sólo por dos casos! Pero los estadíos procesales están en distinto punto y esos dos casos serán juzgados. Es como pasó con Etchecolatz, se lo condenó por seis casos, de los cientos y cientos de denuncias que hay contra él. El lado bueno es que el represor va a ir a juicio y va a ser condenado. Lo problemático es que es sólo por dos casos, auque después vaya a juicio por más, y eso exige un esfuerzo jurídico y político muy grande, que los testigos tengan que ir a declarar tantas veces, y poner todo esto sobre la mesa. Con lo implica, además, porque tanta exposición provoca miedo después del secuestro de Julio López.

-¿Y cómo se vence el miedo?
 Pensando que esto no es algo que se dirime entre familiares, organismos de derechos humanos, abogados, fiscales sobrevivientes y represores. Esto se dirime en el terreno de la lucha popular que tiene una expresión en el campo jurídico. Por eso creo que es alentador que haya tantos a los que les interese saber qué está pasando con los juicios. Siento que son muchos más que en etapas pasadas.

-¿En qué se nota?
 En que se entiende cada vez mejor que la historia no empezó el 24 de marzo de 1976, sino que hubo un proceso político del pueblo en el cual la dictadura no fue lo único. Hubo muchas etapas diferentes. Cuando volví del exilio en 1984 yo decía que esta era una sociedad que se había quedado sin preguntas. Pienso que recién en los 90 se empezó a recuperar la capacidad de preguntarse, de cuestionar, y coincide con la etapa en que aparece H.I.J.O.S (la organización que reúne a hijos de desaparecidos). Ahí estaban los hijos de la generación de los 70, empezando a preguntarse cosas.

-Preguntarse cosas. ¿Cómo se vive una etapa en la cual el gobierno va a la ESMA y recibe a los sobrevivientes? ¿Se puede entender este momento desde la lógica de victoria o derrota? En ese caso: ¿qué sería?
 Esta es una situación realmente complicada de vivir. Hay posiciones polarizadas, y no me siento parte de ellas. No soy parte de los que piensan “éste es el gobierno de los hijos de las Madres”, porque su política concreta no es la que nosotros queríamos hacer. Hablamos de la generación de los militantes revolucionarios en su sentido más amplio. Esto no es la patria socialista; el “capitalismo en serio” nunca fue una consigna de los militantes de los 70, que es un poco la caracterización que hace de sí mismo este gobierno. Pero tampoco formo parte de la otra polarización que plantea que este gobierno es lo mismo que la dictadura, es lo mismo que Menem o es lo mismo que De la Rua. Ni tampoco coincido con los que sostienen que este gobierno nos robó las banderas. Yo creo que este gobierno se vio obligado a hacer determinadas cosas. Sus motivaciones no me importan porque para hacer psicología voy a las sesiones de terapia, o lo charlo en una mesa de café. Sí sé que este gobierno, concretamente Kirchner, apoyó en el año 2003 que se planteara y se resolviera a favor la nulidad de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida. Que lo hicieran legisladores que durante años se negaron a reconsiderarlo por conveniencia del momento, seguramente. Pero creo que esto fue resultado de la lucha de nuestro pueblo. Para mí no es una dádiva de este gobierno, no me robó ninguna bandera.

-Liberándose de las polarizaciones, todo se hace más real, pero también más complejo.
 Claro, y se relaciona con lo que hablábamos antes: cómo reaccionar cuando nuestras luchas obtienen una victoria, y esa victoria es la respuesta desde el Estado favorable a las exigencias que se plantean. Creo que es un núcleo problemático porque a veces hay quienes dicen "entonces está todo resuelto, dejemos las cosas en manos del gobierno", o por el contrario: "nos robaron las banderas". En ambos casos transformamos lo que en realidad fue una victoria de la lucha en una derrota. Yo no sé cómo se resuelve en términos abstractos y generales. Pienso en cada situación concreta, por ejemplo en lo que tiene que ver con el juicio y castigo a los represores: el tema es seguir avanzando. La nulidad fue un paso, fue importante y sirvió. Nosotros tenemos que seguir avanzando y exigir más. Creo que esa insatisfacción de la que hablábamos no es una cuestión psicológica, es parte de la lucha.

-¿Qué signifca eso en términos prácticos?
 Se reabrieron las causas, muy bien. Pero para que las causas avancen, se necesitan actores jurídicos, políticos y hasta el respaldo del Estado en términos presupuestarios. Cuando decís lo de ir a la ESMA, creo que Kirchner y su mujer nos acompañaron, pero los protagonistas fuimos nosotros, los sobrevivientes, y creo que fue importante, que fue un hecho político importante. Si esto le sirve para el poroteo político a un grupo de militantes del Presidente, es porque minimizan el hecho.

Creo que fue un hecho político importante para la lucha por la justicia, la memoria, la construcción de una mirada de la lucha de un pueblo. Tanto como eso, pero también sólo eso. Ahí es que hay que evitar las polarizaciones. En una se confunden logros parciales con “la victoria total”, atribuyéndole a este Estado, a este gobierno, una política global que no tiene. Porque este gobierno no actúa igual en relación a las violaciones de derechos humanos que se siguen produciendo hoy y de las cuales el Estado sigue siendo responsable. No es la misma política que da respuesta a la lucha por la vivienda digna de toda la población porque de hecho la mayoría de la población sigue sin tener vivienda digna, o sea no hay políticas globales en ese sentido que reparen y lleven adelante la justicia social, para apelar a la vieja bandera del peronismo.

Y por otra parte tampoco comparto decir que esto es todo lo mismo y que son actos irrelevantes, porque yo creo que hay diferencias. La importancia de reconocer las diferencias la pienso en cuanto a que cada momento político exige estrategias políticas diferentes. Sé de organizaciones que se plantean como eje único si hay que ser oficialistas u opositores al gobierno. Pero eso no puede ser una definición de tu organización: lo que te defina tiene que ser un proyecto propio, desde lo que como colectivo definís como objetivos, después construirás tus alianzas en función de eso. A veces digo: coño (eco del exilio español de Graciela), una victoria de nuestra lucha, una victoria que no fue total pero significó fisurar el muro de la impunidad, la terminamos transformando en una derrota, o porque le regalamos el paquete al gobierno o porque decimos “el gobierno nos afanó las banderas”.

- ¿Cuál es la sensación de encontrar a compañeros y militantes que ahora son funcionarios estatales?
 Hay muchos que siguen siendo compañeros míos, con los cuales tengo profundas diferencias políticas pero no son antagónicas. Situación muy diferente a la de los que se subieron al carro menemista en su momento, que los hubo y con los que rompí. Hay algunos que están por cuestiones personales que no comparto, pero otros están porque realmente piensan que pueden hacer algo. Hay ámbitos en los cuales he charlado con algunos y les he dicho: "mirá hermano lo concreto es que no estas pudiendo hacer nada". Y otros sí están pudiendo hacer cosas, y no están por el cargo, ni el sueldo, sino por un compromiso. Y hay fuerzas políticas que apoyan a este gobierno porque caracterizan que ésta es una etapa de acumulación y construcción de poder popular para después avanzar y dar el salto hacia otras instancias. Qué sé yo: por ahí es una visión que puede estar emparentada a lo que era una visión nuestra en los 70. En la ancha vereda de la patria peronista no todo el peronismo era revolucionario. Ahora para algunos existiría la misma lógica. Lo que me preocupa es pensar que esas fuerzas políticas en lugar de construir desde esa lógica: "estamos acá pero para ir más allá" y para forzar los límites, lo que hacen es acompañar al oficialismo. Eso es dejar que el ritmo te lo marque el Ejecutivo, la superestructura, y no que tu función sea la de actuar como agentes críticos. No digo que tenés que estar con el dedito señalando qué está bien y qué está mal, sino la crítica en tanto concepción más marxista, de comprender la realidad, entenderla en todos sus matices y forzar su modificación, no mantenerla como está.

-Hay más de uno que apuesta a eso, como en las fotos: que nadie se mueva y todos sonrían.
 Hay fuerzas políticas en el ámbito del oficialismo que todo lo ven según lo que dice Kirchner, amén y se acabó. Otras plantean ir más allá, pero no sé si lo están haciendo. Reconozco que no es fácil. El aparato, la burocracia, el Estado como institución es un elefante tremendo. El Estado tiene una lógica hasta en los formularios más elementales, una lógica que apunta a paralizar. Es muy difícil estar ahí adentro y más cuando hay contradicciones antagónicas. Aun pensando en la gente más potable de este gobierno, los que quieren hacer algo más... se quedan solos.

-La paradoja es que ese Estado mezcla lógicas y funcionarios de la época de la represión, y de la actual. ¿Cómo se resuelve eso?
 Los de la época de la represión es inaceptable que los mantenga. Y eso es una de las señales más graves de los límites de este gobierno, que el propio gobierno decide. Por otro lado, hay ámbitos pequeños, acotados, donde algunas cosas pueden hacerse. También creo que este gobierno no tiene todo el poder para hacer lo que debería hacer si quisiera hacerlo.
Sería infantil pensar que acá hubo una revolución. Una revolución implica que se revoluciona todo, y acá hay un gobierno que asumió con el 22 o el 23% de los votos... sin proponer ninguna revolución.

- Hablamos de logros en ámbitos acotados. ¿No pueden ser vistos como parches, mientras en lo estructural no se toca nada?
 Pero esto no es novedoso, porque el reformismo ha sido eso. El problema es qué hacemos nosotros con esa situación, porque si no nos encontramos con que la única posibilidad de cambio es que yo hoy me duermo en el capitalismo y mañana me despierto en el socialismo. Creo que la paradoja existió siempre en la lucha por la justicia, por vivir con dignidad. Hay avances parciales. ¿Qué hacés vos con esos avances? Porque el poder seguro que se los va a querer morfar, pero todo depende de desde dónde leés vos las victorias. Por ejemplo, la lucha por las ocho horas es una conquista por la cual la clase obrera derramó mucha sangre, pero hay otra mirada: la de quienes dicen que eso no sirvió de nada porque seguís teniendo patrón por lo tanto no rompiste la relación, seguís siendo un proletario y además te siguen explotando porque trabajás ocho horas pero te pagan por cuatro. En la segunda, tu única posibilidad es despertarte mañana en el socialismo. En la otra, el peligro es conformarse con ser un proletario que trabaja ocho horas pero toda la vida seguirá siendo un proletario. ¿Cómo lo pienso? Me afirmo en esa lucha por las ocho horas, pero también sé que le convenía a la patronal. Así que hay que seguir más allá.
Bueno creo que mientras siga existiendo el mundo la historia va a ser así: avanzar, conquistar, arrancar en la lucha, consolidar lo logrado y seguir yendo más allá.

-La novedad es que entonces más que lo "objetivo", lo que vale es lo subjetivo, qué hace cada uno con las situaciones que le tocan vivir.
 Por eso te digo... algunos de nosotros en broma decimos: “ganamos, perdemos, siempre perdemos”, uno se burla un poco de sí mismo. Cualquier cosa que vos hagas, otro se la puede apoderar, dar vuelta y ponerla contra vos. El tema es dónde te parás, y dónde vos decís: llegamos, y ya no tengo nada que hacer. Pero no es sólo “subjetivo”, y mucho menos individual. Es colectivo, uno no piensa ni actúa solo, ni por sí solo.

-¿Eso ocurre con funcionarios ex militantes?
 Ocurre con varios. Hay algunos a los que respeto y seguimos siendo amigos. Reconozco que no es fácil discutir con algunos de ellos. Por lo menos a mi resulta difícil.

-¿Por qué?
 Porque se agitan las polarizaciones... y se ponen tan a la defensiva. Yo reconozco que su lugar es difícil. Porque me imagino que los cuestionamientos que uno les hace también se los hacen ellos mismos frente al espejo, espero que así sea.

-¿Cuál es tu percepción sobre ese estar a la defensiva?
 Deben jugar varios factores, uno puede ser que ellos mismos no están haciendo lo que quisieran hacer. En los 70, el debate que teníamos las organizaciones revolucionarias peronistas también era en una situación difícil, y las organizaciones de izquierda nos tachaban de estar a favor de mantener el orden burgués, de no cuestionar al sistema. Entonces muchas veces nuestra discusión se polarizaba y nos abroquelábamos cada espacio en sus posiciones que parecían casi antagónicas.

-Pero hoy estar a la defensiva por parte de los funcionarios es exhibir laureles pasados para evitar la discusión. ¿Cómo tomar eso desde el punto de vista de los derechos humanos?
 Creo que la política económica de este gobierno no tiene como eje atender lo central, que es la vida concreta de nuestro pueblo. No estoy planteando que espero que este gobierno haga la reforma agraria -ojalá lo hiciera-, pero los pobres, los más castigados por el neoliberalismo, no están ni siquiera en el discurso oficial, no están en lo simbólico y tampoco en la política concreta. Creo que ésa es una diferencia con el proceso de Evo Morales en Bolivia, y del propio Chávez. Lo que me pasa actualmente, es que yo también me hago preguntas, escucho atentamente, y trato de no hacer sentencias apuradas, como tal vez las hice en otros momentos. Y desde preguntas observo organizaciones populares, que se dicen kirchneristas, que consideran que algo ha cambiado. Eso para mí no alcanza, pero no descalifico de plano.

-¿Y los organismos de derechos humanos?
 Es otra cosa que me pongo entre signos de interrogación. Hay varias cuestiones, hablando de los organismos de derechos humanos que surgieron a partir de la represión de la dictadura. Y es un tema que se ha debatido mucho. Los organismos surgieron desde una especificidad. Entonces, ¿puede cada organización asumir toda la problemática de todos los derechos humanos? ¿O debe limitarse a esa especificidad? Me parece que hay organismos que han hecho el esfuerzo por tener presencia, participar, acompañar a veces con las fuerzas limitadas que tienen, otras cuestiones.

Graciela cree, frente a los problemas presentes, que "era mucho más traquilizador moverte en un ámbito de verdades y certezas cerradas. Pensar en términos dilemáticos, no problemáticos".
 De mi militancia anterior plantearía como autocrítica que moverte en ese ámbito de tantas certezas hacía que uno se hiciera menos preguntas. Por lo tanto al formular las estrategias colectivas, éstas eran limitadas o tenían dificultades para dar cuenta de una realidad total más compleja. Pero también creo que esas certezas permitieron ir para adelante. Yo tuve la certeza necesaria –y que mantengo hoy–: que el capitalismo es esencialmente injusto, que debíamos organizarnos para destruirlo y que ésa era entonces una posibilidad cercana. Fue el capital con el que arranqué. No me hice muchas más preguntas. Pero cuando muchos años después me preguntaron cómo pensaba en aquellos años que iba a ser el socialismo, contesté "Y…, la reforma agraria, el fin de la propiedad privada, la socialización de los medios de producción...”, pero tampoco me imaginaba muchas más cosas. Me hubiera perdido en la imaginación, hubiera teorizado todo el tiempo sobre detalles, sin comprometerme en la construcción concreta. Pero tampoco puedo usar eso como fórmula perpetua, porque uno debe hacerse preguntas para buscar respuestas y actuar, y volver a preguntarse. Por un lado eso era más tranquilizador. Para el hoy me lo cuestiono, no me alcanza. Pero claro, en ese entonces teníamos otra cosa, un capital importante: un proyecto, una estrategia, un camino en función de ese proyecto. Pero existía un proyecto. Y el socialismo iba a tener determinadas características. Entonces tenías formulaciones, construimos la organización, estrategias y objetivos, teníamos también un capital de valores que se daban por sentados. Siento que ese proyecto sufrió una derrota. Lo que no desaparece es el objetivo de justicia y el capital de valores. Y el de seguir pensando. Lo escucho a Chávez hablar del socialismo del siglo XXI, que tampoco sé bien qué quiere decir, pero es como para seguir teniéndolo como norte. Como forma de nombrar algo que no es el capitalismo, que proponga y busque otras relaciones sociales, que los hombres y las mujeres nos relacionemos y vivamos de otra manera.

-Otra manera de pensarlo es que el patrimonio, en lugar de estar en ese supuesto futuro, se observe más en lo que uno va haciendo en el día a día...
 No parto de eso de que el cambio del día a día es el que por sumatoria va a dar como resultado el gran cambio, aunque creo que es necesaria la “revolución interior”, que era uno de los presupuestos del grupo en el que empecé a militar, en 1967. Pero si hay algo que de alguna manera puede anticipar la sociedad con la que sueño es, para mí, el encuentro con "los compañeros", por ejemplo en Bajo Flores. Y eso me recuerda algo: una de mis luchas “interiores” es por liberarme del sectarismo. Vencer la dificultad para relacionarme en términos organizativos y políticos con aquellos que no somos exactamente idénticos. Ese aprendizaje lo empecé en Uruguay, en el segundo exilio…

-Después de haber estado detenida desaparecida, presa, exiliada, ¿Qué es la libertad?
 Creo que es un estado interior. Si me preguntás si yo siempre me siento libre te diría que no. Después de haber salido de la ESMA creo que empecé a sentirme libre cuando públicamente pude testimoniar ante alguien y pude dar algún paso para cuestionar lo que estaba pasando en Argentina. ¿Cuándo pierdo esa libertad? Siento que me vuelven al estado de prisión cada vez que me interpelan con “¿Y vos por qué estas viva? Si estás viva por algo será”. Esa pregunta, cuando está hecha como acusación, no como verdadera pregunta, me devuelve al cautiverio. Creo que la libertad es una construcción, no es sólo no estar preso. Creo que la libertad es poder saltar sobre los propios límites y avanzar un poco más.

-¿Y cuando no es una acusación sino una verdadera pregunta?
 Si hay alguien que se hizo esa pregunta primero fuimos nosotros mismos. La pregunta era: ¿por qué no me matan?, ¿por qué yo vivo y a otro compañero se lo llevaron? Es la pregunta que se hace el que va sobreviviendo, ni siquiera digo "sobreviviente", el que va sobreviviendo dentro del campo. Y se la hace desde un lugar de cuestionamiento y culpa. Me tranquilizó mucho leer a Bruno Bettelheim, a Primo Levi, a Jorge Semprún. Me acercó a la elaboración del "por qué estamos vivos" en la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos. Comprender, entonces, que el diseño represivo incluía que quedara gente viva. Entender que mucha gente se lo pregunte, como yo también le habría preguntado a un sobreviviente de Auschwitz: ¿cómo duraste, cómo no te moriste, cómo no te mataron?

-Y en esos casos, ¿cómo es la respuesta?
 Fue una pregunta muy angustiosa, me la hacía ahí adentro, porque además yo estaba convencida de que nos iban a matar a todos. Hubo distintos momentos para esa respuesta. Cuando salí en libertad, junto a otros compañeros, atribuíamos nuestra sobrevida y puesta en libertad a las particularidades de la ESMA. Después, al encontrarme con sobrevivientes de otros campos, en conjunto fuimos entendiendo y dándonos cuenta de las razones. Había sobrevivientes de distintos campos; de toda gran masacre hubo sobrevivientes. Viendo eso, llegamos a entender que quedamos vivos como parte de la voluntad de los represores que pretendieron hacer de nosotros predicadores del arrepentimiento y multiplicadores del horror.

-Hablábamos de libertad como saltar sobre los propios límites. ¿Cómo se produce eso en lo cotidiano?
 Siempre siento que hago mucho menos de lo que debiera y de lo que tengo posibilidades de hacer.

-Dura con vos misma.
 Pero también te reconozco que hay momentos en que, hablando desde lo individual, siento una profunda alegría con algunas de las cosas que logré hacer. Para decirlo con un ejemplo: uno de los momentos de mayor libertad real lo viví cuando le puse la firma al rechazo del indulto. Fue uno de los ejercicios más libres que pude realizar.
Tal vez esa sea la clave, y Graciela siempre está firmando, de distintos modos, su rechazo a los indultos que buscan la impunidad, el silencio, la parálisis y el olvido.

Publicado en: Pensamiento Discepoleano

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NACIMIENTO Y REPRODUCCIÓN DE LA DEUDA EXTERNA

NORBERTO GALASSO, HISTORIADOR
Autor de una obra que va desde la primera libra comprometida hasta la explosión menemista, Galasso encuentra un patrón de conducta: siempre la negocian los mismos, el que la toma es empleado del que presta y se descontrola en dictaduras. El resultado es gran peso “que comprometerá a varias generaciones”.

Entrevista de David Cufré, P12, 14 de junio de 2004
Antes del golpe de Estado de 1976, el estudio jurídico de Guillermo Walter Klein era apoderado en la Argentina de dos bancos extranjeros. El número de clientes creció a más de veinte cuando Klein se convirtió en la mano derecha de José Alfredo Martínez de Hoz en el Ministerio de Economía. Desde ese puesto, tomaba créditos para el país con los mismos bancos a los que representaba. “Fue una de las tantas veces en que el gobernante y el prestamista estuvieron sentados del mismo lado de la mesa, enfrentados a los intereses del país”, reflexiona el historiador Norberto Galasso en su atrapante relato sobre el nacimiento y la reproducción de la deuda argentina. En el estudio de Klein-Mairal trabajaban los hijos de Mariano Grondona y de Martínez de Hoz, quienes en 1985 “se fugaron con valijas repletas de documentación que probaba la ilegitimidad de la deuda” contraída por la última dictadura.

Galasso utiliza la anécdota de Klein para dar cuenta de un patrón que se repite a lo largo de la historia, con personajes que pasaron de tomar decisiones claves en nombre del Estado, aumentando el endeudamiento, a trabajar para los acreedores. “Daniel Marx fue negociador de la deuda con Alfonsín, Menem, Cavallo y De la Rúa, y en el medio fue socio de Nicholas Brady”, señala el autor de Historia de la deuda externa argentina, de la banca Baring al FMI. Brady fue el secretario del Tesoro de Estados Unidos que en 1992 diseñó un plan de reestructuración de la deuda latinoamericana muy ventajoso para los bancos acreedores, al que Menem y Cavallo adhirieron con fervor.

La lista es mucho más amplia, arranca con Manuel García en 1824 y pasa por Norberto de la Riestra, Lucas González, Alvaro Alsogaray, Adalbert Krieger Vasena, Martínez de Hoz y Cavallo, por mencionar sólo a los más “célebres” ministros de Economía.

Una de las conclusiones a las que llega Galasso es que la deuda fue –y es– un instrumento de dominación, verificable desde el primer empréstito con la banca inglesa hasta los acuerdos con el FMI. “La deuda da derechos al acreedor para imponer condiciones”, explica el historiador, quien además enseña que en el caso argentino existe un drama adicional: en muchos casos la deuda no tiene contrapartida, porque el país toma préstamos, pero no se capitaliza sino que utiliza los fondos para enriquecer a una clase social, incluso mediante guerras o represión, financiadas con esos mismos créditos. “La prueba está en que la plata de argentinos en el exterior es hoy casi tanta como lo que debe el Estado”, argumenta.

–¿Cuándo arranca la historia de la deuda?
–En 1824, con el empréstito de la Baring Brothers. Para la misma época el imperio británico concede financiamiento a varios países latinoamericanos (México, Colombia, Chile, Perú, Centroamérica) que estaban saliendo de su vinculación con España y querían presentarse como independientes. Canning, el primer ministro, los reconoce. Pero al mismo tiempo Inglaterra firma acuerdos de comercio y amistad recíprocos, que otorgaban beneficios a los comerciantes ingleses que dominaban en la región. Para la Argentina esa deuda no fue requerida, sino impuesta. Fue la forma en que el gobierno británico nos enganchó económicamente.

–Pero aquí alguien lo aceptó.
–Claro, y fue un escándalo. El primer negociador fue José Manuel García, ministro de Hacienda de Martín Rodríguez, gobernador de Buenos Aires de 1821 a 1824. Los otros ministros eran Rivadavia y De la Cruz. Aunque parezca insólito, enviaron a Inglaterra a negociar el empréstito a un comerciante inglés, llamado Robertson, y a otro comerciante que hacía negocios con los ingleses, llamado Félix Castro.

–¿Para qué se quería el dinero?
–En teoría para dragar el Río de la Plata, mejorar el puerto y para obras de salubridad. La deuda fue por 1 millón de libras, pero a la provincia llegaron sólo 140.000. Del resto, 150.000 libras se descontaron por el riesgo que implicaba prestarle a un país latinoamericano, otras 150.000 fueron la coima que se quedaron los negociadores por Buenos Aires y los hermanos Baring. Otro tanto se descontó por gastos que hizo Rivadavia cuando estuvo en Inglaterra. Además, la banca Baring cobró dos años de intereses por adelantado, más un 1 por ciento de amortización de capital: 130.000 libras. La comisión (blanca) por la operación fue de 25.000. Y 400.000 libras quedaron en Londres como pago de regalías de comerciantes británicos radicados en Buenos Aires a sus casas matrices, aceptado por el gobierno.

Al tercer año de la colocación de los títulos, el gobierno no pudo seguir pagando. El default –relata Galasso, sentado en su estudio que es un altillo repleto de libros, recortes de diarios y papeles desplegados por donde se mire– duró hasta 1857, cuando Norberto de la Riestra aparece en escena como el sucesor histórico de García, bajo el gobierno bonaerense de Valentín Alsina. En reconocimiento de los intereses caídos y de los pagos no realizados todos esos años, el gobierno acepta reintegrar 2,5 millones de libras, contra 140.000 que fueron efectivamente usufructuadas. “El representante inglés que negocia con De la Riestra les comunica a los tenedores de títulos que la propuesta fue tan buena que recomendaba aceptarla sin más dilaciones porque era muy superior a sus pretensiones originales”, detalla Galasso.

Con Bartolomé Mitre, en 1862, la deuda da otro salto. Primero transfiere los compromisos de la provincia de Buenos Aires a la Nación, legitimando lo actuado por Alsina y De la Riestra. Y después acuerda otro empréstito con la banca inglesa por 2,5 millones de libras adicionales, para lanzarse a la guerra con Paraguay. Pero, nuevamente, de los 2,5 millones de libras asumidos como deuda, el país recibe sólo 1,9 millón debido a los descuentos por el “riesgo país y las comisiones”.

Sarmiento, que sigue a Mitre, también se endeuda para continuar la guerra y “para armar fuerzas militares para reprimir el levantamiento de Entre Ríos”, cuenta Galasso. “Posiblemente Sarmiento también haya utilizado parte del dinero para construir escuelas. Sería una de las pocas veces en que existiría contrapartida, porque el drama de la deuda argentina es que la plata se usó para cualquier cosa, sobre todo para robarla, en lugar de ir adonde se suponía. En Brasil, al menos, se ven las fábricas. Se endeudaron, pero se capitalizaron”, describe Galasso. Al final del gobierno de Sarmiento, la deuda ya alcanzaba los 14,5 millones de libras.
Tomar deuda para pagar deuda es otra conducta que se repite a lo largo de la historia, con intereses y condiciones cada vez más perjudiciales para el país. En ese sentido, Lucas González, ministro de Hacienda de Nicolás Avellaneda, es identificado por Galasso como el continuador de García y de De la Riestra. Pero en 1890, el gobierno del ultraliberal Juárez Celman no puede cubrir más los compromisos generados con la banca Baring, por más que quisiera. “Hay dos versiones sobre las consecuencias de este hecho. Una es que la caída de la banca Baring se produce a raíz del default argentino. A mí me parece un poco exagerado. Considero que los problemas se agravaron, pero que ya venían desde 1888”, estima Galasso.

Carlos Pellegrini, sucesor del depuesto Juárez Celman, termina renegociando la deuda, para lo que consigue que un grupo de empresarios locales financien al Estado. Los compromisos, igualmente, son muy pesados. Al final del gobierno de Sáenz Peña la deuda ya está en 78 millones, nivel que se mantiene durante la gestión de Roca, quien incorpora a Francia como prestamista. En cambio, se desboca con la administración del también ultraliberal Manuel Quintana: llega a 120 millones de libras.

–¿En algún momento se detiene el ascenso?
–Con Yrigoyen. Cuando aparecen gobiernos que son expresión popular, más allá de todos los defectos, contradicciones y debilidades que hayan tenido, la deuda baja. Lo mismo ocurre con Perón, Illia y Cámpora. En su primer gobierno Yrigoyen disminuye la deuda a 100 millones de libras. Alvear le devuelve el poder con obligaciones por 142 millones, y él vuelve a achicarlas a 135 millones. Es cierto que la primera vez se vio ayudado por el freno a las importaciones por la Primera Guerra Mundial. Y lo mismo ocurre con Perón con la Segunda Guerra.
“Con Perón es el único momento en que se llega a la deuda cero, cuando cancela los últimos 264 millones (pero ya de dólares, porque a partir de entonces Galasso hace la conversión) que quedaban”, afirma el historiador. Igualmente, hay un debate respecto a este tema, porque Perón tenía una deuda comercial flotante de unos 700 millones de dólares. “Pero el que la transforma en deuda financiera no es él, sino Aramburu y Krieger Vasena en 1957. Fuentes peronistas dicen que la deuda que Perón tenía en 1955 era de 57 millones”, sostiene el investigador.

Aramburu adhiere al FMI y Krieger Vasena asume en el Club de París como deuda financiera aquella deuda comercial flotante de 700 millones de dólares. “Desde ese momento empieza a tener peso el FMI y Estados Unidos desplaza claramente a Inglaterra como principal prestamista de la Argentina”, indica Galasso. “Con Frondizi –continúa– la deuda pasa a 1200 millones de dólares. Esta es la etapa marcada por Krieger Vasena y Alvaro Alsogaray. La deuda sólo desciende durante el gobierno de Illia. Guido le había entregado el poder con compromisos por 2000 millones de dólares y él los achica a 1700 millones. Pero se produce el golpe, pasan Onganía, Levingston y cuando Lanusse entrega el poder la deuda está en 3700 millones de dólares.”
Krieger Vasena, después de ser funcionario, pasa a ocupar un alto cargo como ejecutivo de la multinacional alimentaria Deltec Internacional, de capitales estadounidenses. Y más tarde recae en el Fondo Monetario. “El breve gobierno de Héctor Cámpora reduce la deuda a 3400 millones de dólares, después viene Perón y ya con Isabel la cosa se desbarranca”, sostiene Galasso. Cuando se produce el golpe de Estado la deuda se ubica en 5300 millones de dólares. Pero con la dictadura se convierte en el principal problema económico del país. La deuda pasa a 30.000 millones de dólares. “Se tomaban préstamos supuestamente para las empresas públicas, pero el dinero se utilizaba para sostener el aparato represivo y para la bicicleta financiera, que enriqueció a unos pocos”, remarca Galasso.
Es otra etapa donde la deuda es, de algún modo, impuesta. La banca estadounidense tiene un gran exceso de liquidez por los depósitos de los jeques árabes, que se enriquecieron con la fuerte suba del petróleo de 1973. “Ese dinero necesitan colocarlo en algún lado. La tasa de interés es de 4 por ciento anual y los bancos cargan con los costos de las comisiones, con tal de poder prestar el dinero”, ilustra el historiador. Martínez de Hoz, desde el Palacio de Hacienda, es un socio inmejorable para los banqueros. “Hay contratos de deuda donde está negociando por las dos partes la misma persona”, puntualiza Galasso, haciendo referencia a los negocios del estudio Klein-Mairal relatados al comienzo.

–¿Qué impacto tuvo el seguro de cambio que implementó el Banco Central en 1982?
–Fue la estatización de la deuda privada. Lo diseñaron González del Solar y Cavallo. Tuvo un costo de 15.000 millones de dólares, por lo que la dictadura llevó la deuda de 5300 a 45.000 millones. Cavallo les dijo a las empresas más beneficiadas, como Celulosa, Pérez Companc, Citibank, Acindar, Bridas, Alpargatas, Banco Ganadero, Fortabat y Techint, que refinanciaran sus deudas en dólares a largo plazo, que el Banco Central les vendería dólares al precio de ese momento. De esa forma, les licuó la deuda, en medio de un período de alta inflacionario. Alfonsín aceptó la continuidad del seguro de cambio, que estaba decretado hasta 1986.
Alfonsín, evalúa Galasso, intentó pelear para demostrar la ilegitimidad de la deuda hasta 1985. “Incluso logró rescatar las valijas con documentación que se habían llevado los hijos de Grondona y Martínez de Hoz del estudio Klein-Mairal. Esa información se encuentra hoy en el Congreso”, revela. Sin embargo, el gobierno radical no pudo sostener su posición. “Alfonsín argumentó que su gobierno dependía mucho del apoyo de Europa y Estados Unidos”, recuerda. En 1988, ocho meses antes del golpe de mercado que lo derribó del poder, Alfonsín dejó de pagar los intereses de la deuda. Carlos Menem “arregló las cosas, a favor de los acreedores, con el Plan Brady de 1992, tomando a valor nominal títulos que valían en el mercado un 18 por ciento”.

“Alfonsín le dejó a Menem una deuda de 60.000 millones de dólares, y Menem la llevó a 122.000. Además, aceptó la capitalización de bonos en la privatización de empresas públicas. Fue una pérdida enorme para el Estado, que condiciona el futuro de varias generaciones”, interpreta Galasso. De la Rúa terminó con 132.000 millones. “Ahora está en 180.000 millones. Con la última propuesta del Gobierno quedaría en 140.000 millones. Implica un peso tremendo para las generaciones futuras. Habrá que obtener un superávit fiscal que representa un porcentaje muy alto del presupuesto nacional. Habrá pocos recursos para educación, salud y obra pública. Es someterse a una especie de esclavitud permanente”, advierte el investigador. Su conclusión, tras estudiar casi 200 años de historia de la deuda, es que “América latina en algún momento deberá inclinarse por el no pago. Para eso se requiere mucha fuerza política y apoyo popular. A este gobierno no se le puede pedir el no pago”, concluye.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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ERNESTO “CHE” GUEVARA - EL SOCIALISMO Y EL HOMBRE EN CUBA

Texto de la carta dirigida a Carlos Quijano editor del semanario Marcha, Montevideo, publicada el 12 de marzo de 1965.

Estimado compañero. Acabo estas notas en viaje por África, animado del deseo de cumplir, aunque tardíamente, mi promesa. Quisiera hacerlo tratando el tema del título. Creo que pudiera ser interesante para los lectores uruguayos.

Es común escuchar de boca de los voceros capitalistas, como un argumento en la lucha ideológica contra el socialismo, la afirmación de que este sistema social o el período de construcción del socialismo al que estamos nosotros abocados, se caracteriza por la abolición del individuo en aras del Estado. No pretenderé refutar esta afirmación sobre una base meramente teórica, sino establecer los hechos tal cual se viven en Cuba y agregar comentarios de índole general. Primero esbozaré a grandes rasgos la historia de nuestra lucha revolucionaria antes y después de la toma del poder.

Como es sabido, la fecha precisa en que se iniciaron las acciones revolucionarias que culminaron el primero de enero de 1959, fue el 26 de julio de 1953. Un grupo de hombres dirigidos por Fidel Castro atacó la madrugada de ese día el cuartel Moncada, en la provincia de Oriente. El ataque fue un fracaso, el fracaso se transformó en desastre y los sobrevivientes fueron a parar a la cárcel, para reiniciar, luego de ser amnistiados, la lucha revolucionaria.

Durante este proceso, en el cual solamente existían gérmenes de socialismo, el hombre era un factor fundamental. En él se confiaba, individualizado, específico, con nombre y apellido, y de su capacidad de acción dependía el triunfo o el fracaso del hecho encomendado.

Llegó la etapa de la lucha guerrillera. Esta se desarrolló en dos ambientes distintos: el pueblo, masa todavía dormida a quien había que movilizar y su vanguardia, la guerrilla, motor impulsor de la movilización, generador de conciencia revolucionaria y de entusiasmo combativo. Fue esta vanguardia el agente catalizador, el que creó las condiciones subjetivas necesarias para la victoria. También en ella, en el marco del proceso de proletarización de nuestro pensamiento, de la revolución que se operaba en nuestros hábitos, en nuestras mentes, el individuo fue el factor fundamental. Cada uno de los combatientes de la Sierra Maestra que alcanzara algún grado superior en las fuerzas revolucionarias, tiene una historia de hechos notables en su haber. En base a estos lograba sus grados.

Fue la primera época heroica, en la cual se disputaban por lograr un cargo de mayor responsabilidad, de mayor peligro, sin otra satisfacción que el cumplimiento del deber.

En nuestro trabajo de educación revolucionaria, volvemos a menudo sobre este tema aleccionador. En la actitud de nuestros combatientes se vislumbra al hombre del futuro.

En otras oportunidades de nuestra historia se repitió el hecho de la entrega total a la causa revolucionaria. Durante la Crisis de Octubre o en los días del ciclón Flora, vimos actos de valor y sacrificio excepcionales realizados por todo un pueblo. Encontrar la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica, es una de nuestras tareas fundamentales desde el punto de vista ideológico.

En enero de 1959 se estableció el gobierno revolucionario con la participación en él de varios miembros de la burguesía entreguista. La presencia del Ejército Rebelde constituía la garantía de poder, como factor fundamental de fuerza.

Se produjeron enseguida contradicciones seria, resueltas, en primera instancia, en febrero del 59, cuando Fidel Castro asumió la jefatura de gobierno con el cargo de primer ministro. Culminaba el proceso en julio del mismo año, al renunciar el presidente Urrutia ante la presión de las masas.

Aparecía en la historia de la Revolución Cubana, ahora con caracteres nítidos, un personaje que se repetirá sistemáticamente: la masa.

Este ente multifacético no es, como se pretende, la suma de elementos de la misma categoría (reducidos a la misma categoría, además, por el sistema impuesto), que actúa como un manso rebaño. Es verdad que sigue sin vacilar a sus dirigentes, fundamentalmente a Fidel Castro, pero el grado en que él ha ganado esa confianza responde precisamente a la interpretación cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones, y a la lucha sincera por el cumplimiento de las promesas hechas.

La masa participó en la reforma agraria y en el difícil empeño de la administración de las empresas estatales; pasó por la experiencia heroica de Playa Girón; se forjó en las luchas contra las distintas bandas de bandidos armadas por la CIA; vivió una de las definiciones más importantes de los tiempos modernos en la Crisis de Octubre y sigue hoy trabajando en la construcción del socialismo.

Vistas las cosas desde un punto de vista superficial, pudiera parecer que tienen razón aquellos que hablan de supeditación del individuo al Estado, la masa realiza con entusiasmo y disciplina sin iguales las tareas que el gobierno fija, ya sean de índole económica, cultural, de defensa, deportiva, etcétera. La iniciativa parte en general de Fidel o del alto mando de la revolución y es explicada al pueblo que la toma como suya. Otras veces, experiencias locales se toman por el partido y el gobierno para hacerlas generales, siguiendo el mismo procedimiento.

Sin embargo, el Estado se equivoca a veces. Cuando una de esas equivocaciones se produce, se nota una disminución del entusiasmo colectivo por efectos de una disminución cuantitativa de cada uno de los elementos que la forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes; es el instante de rectificar. Así sucedió en marzo de 1962 ante una política sectaria impuesta al partido por Aníbal Escalante.

Es evidente que el mecanismo no basta para asegurar una sucesión de medidas sensatas y que falta una conexión más estructurada con las masas. Debemos mejorarla durante el curso de los próximos años pero, en el caso de las iniciativas surgidas de estratos superiores del gobierno utilizamos por ahora el método casi intuitivo de auscultar las reacciones generales frente a los problemas planteados.

Maestro en ello es Fidel, cuyo particular modo de integración con el pueblo solo puede apreciarse viéndolo actuar. En las grandes concentraciones públicas se observa algo así como el diálogo de dos diapasones cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor. Fidel y la masa comienzan a vibrar en un diálogo de intensidad creciente hasta alcanzar el clímax en un final abrupto, coronado por nuestro grito de lucha y victoria.

Lo difícil de entender, para quien no viva la experiencia de la revolución, es esa estrecha unidad dialéctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan y, a su vez, la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.

En el capitalismo se pueden ver algunos fenómenos de este tipo cuando aparecen políticos capaces de lograr la movilización popular, pero si no se trata de un auténtico movimiento social, en cuyo caso no es plenamente lícito hablar de capitalismo, el movimiento vivirá lo que la vida de quien lo impulse o hasta el fin de las ilusiones populares, impuesto por el rigor de la sociedad capitalista. En esta, el hombre está dirigido por un frío ordenamiento que, habitualmente, escapa al dominio de la comprensión. El ejemplar humano, enajenado, tiene un invisible cordón umbilical que le liga a la sociedad en su conjunto: la ley del valor. Ella actúa en todos los aspectos de la vida, va modelando su camino y su destino.

Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller —verídico o no—, una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos. (Cabría aquí la disquisición sobre cómo en los países imperialistas los obreros van perdiendo su espíritu internacional de clase al influjo de una cierta complicidad en la explotación de los países dependientes y cómo este hecho, al mismo tiempo, lima el espíritu de lucha de las masas en el propio país, pero ese es un tema que sale de la intención de estas notas.)

De todos modos, se muestra el camino con escollos que aparentemente, un individuo con las cualidades necesarias puede superar para llegar a la meta. El premio se avizora en la lejanía; el camino es solitario. Además, es una carrera de lobos: solamente se puede llegar sobre el fracaso de otros.

Intentaré, ahora, definir al individuo, actor de ese extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad.

Creo que lo más sencillo es reconocer su cualidad de no hecho, de producto no acabado. Las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para erradicarlas.

El proceso es doble, por un lado actúa la sociedad con su educación directa e indirecta, por otro, el individuo se somete a un proceso consciente de autoeducación.

La nueva sociedad en formación tiene que competir muy duramente con el pasado. Esto se hace sentir no solo en la conciencia individual en la que pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del individuo, sino también por el carácter mismo de este período de transición con persistencia de las relaciones mercantiles. La mercancía es la célula económica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y, por ende, en la conciencia.

En el esquema de Marx se concebía el período de transición como resultado de la transformación explosiva del sistema capitalista destrozado por sus contradicciones; en la realidad posterior se ha visto cómo se desgajan del árbol imperialista algunos países que constituyen ramas débiles, fenómeno previsto por Lenin. En estos, el capitalismo se ha desarrollado lo suficiente como para hacer sentir sus efectos, de un modo u otro, sobre el pueblo, pero no son sus propias contradicciones las que, agotadas todas las posibilidades, hacen saltar el sistema. La lucha de liberación contra un opresor externo, la miseria provocada por accidentes extraños, como la guerra, cuyas consecuencias hacen recaer las clases privilegiadas sobre los explotados, los movimientos de liberación destinados a derrocar regímenes neocoloniales, son los factores habituales de desencadenamiento. La acción consciente hace el resto.

En estos países no se ha producido todavía una educación completa para el trabajo social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso de apropiación. El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales hacia países «civilizados» por otro, hacen imposible un cambio rápido y sin sacrificios. Resta un gran tramo a recorrer en la construcción de la base económica y la tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande.

Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.

De allí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Este instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social.

Como ya dije, en momentos de peligro extremo es fácil potenciar los estímulos morales; para mantener su vigencia, es necesario el desarrollo de una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas. La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela.

Las grandes líneas del fenómeno son similares al proceso de formación de la conciencia capitalista en su primera época. El capitalismo recurre a la fuerza, pero, además, educa a la gente en el sistema. La propaganda directa se realiza por los encargados de explicar la ineluctabilidad de un régimen de clase, ya sea de origen divino o por imposición de la naturaleza como ente mecánico. Esto aplaca a las masas que se ven oprimidas por un mal contra el cual no es posible la lucha.

A continuación viene la esperanza, y en esto se diferencia de los anteriores regímenes de casta que no daban salida posible.

Para algunos continuará vigente todavía la fórmula de casta: el premio a los obedientes consiste en el arribo, después de la muerte, a otros mundos maravillosos donde los buenos son los premiados, con lo que se sigue la vieja tradición. Para otros, la innovación; la separación en clases es fatal, pero los individuos pueden salir de aquella a que pertenecen mediante el trabajo, la iniciativa, etcétera. Este proceso, y el de autoeducación para el triunfo, deben ser profundamente hipócritas: es la demostración interesada de que una mentira es verdad.

En nuestro caso, la educación directa adquiere una importancia mucho mayor. La explicación es convincente porque es verdadera; no precisa de subterfugios. Se ejerce a través del aparato educativo del Estado en función de la cultura general, técnica e ideológica, por medio de organismos tales como el Ministerio de Educación y el aparto de divulgación del partido. La educación prende en las masas y la nueva actitud preconizada tiende a convertirse en hábito; la masa la va haciendo suya y presiona a quienes no se han educado todavía. Esta es la forma indirecta de educar a las masas, tan poderosa como aquella otra.

Pero el proceso es consciente; el individuo recibe continuamente el impacto del nuevo poder social y percibe que no está completamente adecuado a él. Bajo el influjo de la presión que supone la educación indirecta, trata de acomodarse a una situación que siente justa y cuya propia falta de desarrollo le ha impedido hacerlo hasta ahora. Se autoeduca.

En este período de construcción del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no está todavía acabada; no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas. Descontando aquellos cuya falta de educación los hace tender al camino solitario, a la autosatisfacción de sus ambiciones, los hay que aun dentro de este nuevo panorama de marcha conjunta, tienen tendencia a caminar aislados de la masa que acompañan. Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada día más conciencia de la necesidad de su incorporación a la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motores de la misma.

Ya no marchan completamente solos, por veredas extraviadas, hacia lejanos anhelos. Siguen a su vanguardia, constituida por el partido, por los obreros de avanzada, por los hombres de avanzada que caminan ligados a las masas y en estrecha comunión con ellas. Las vanguardias tienen su vista puesta en el futuro y en su recompensa, pero esta no se vislumbra como algo individual; el premio es la nueva sociedad donde los hombres tendrán características distintas: la sociedad del hombre comunista.

El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo.

A pesar de la importancia dada a los estímulos morales, el hecho de que exista la división en dos grupos principales (excluyendo, claro está, a la fracción minoritaria de los que no participan, por una razón u otra en la construcción del socialismo), indica la relativa falta de desarrollo de la conciencia social. El grupo de vanguardia es ideológicamente más avanzado que la masa; esta conoce los valores nuevos, pero insuficientemente. Mientras en los primeros se produce un cambio cualitativo que le permite ir al sacrificio en su función de avanzada, los segundos sólo ven a medias y deben ser sometidos a estímulos y presiones de cierta intensidad; es la dictadura del proletariado ejerciéndose no sólo sobre la clase derrotada, sino también individualmente, sobre la clase vencedora.

Todo esto entraña, para su éxito total, la necesidad de una serie de mecanismos, las instituciones revolucionarias. En la imagen de las multitudes marchando hacia el futuro, encaja el concepto de institucionalización como el de un conjunto armónico de canales, escalones, represas, aparatos bien aceitados que permitan esa marcha, que permitan la selección natural de los destinados a caminar en la vanguardia y que adjudiquen el premio y el castigo a los que cumplen o atenten contra la sociedad en construcción.

Esta institucionalidad de la Revolución todavía no se ha logrado. Buscamos algo nuevo que permita la perfecta identificación entre el Gobierno y la comunidad en su conjunto, ajustada a las condiciones peculiares de la construcción del socialismo y huyendo al máximo de los lugares comunes de la democracia burguesa, trasplantados a la sociedad en formación (como las cámaras legislativas, por ejemplo). Se han hecho algunas experiencias dedicadas a crear paulatinamente la institucionalización de la Revolución, pero sin demasiada prisa. El freno mayor que hemos tenido ha sido el miedo a que cualquier aspecto formal nos separe de las masas y del individuo, nos haga perder de vista la última y más importante ambición revolucionaria que es ver al hombre liberado de su enajenación.

No obstante la carencia de instituciones, lo que debe superarse gradualmente, ahora las masas hacen la historia como el conjunto consciente de individuos que luchan por una misma causa. El hombre, en el socialismo, a pesar de su aparente estandarización, es más completo; a pesar de la falta del mecanismo perfecto para ello, su posibilidad de expresarse y hacerse sentir en el aparato social es infinitamente mayor.

Todavía es preciso acentuar su participación consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de dirección y de producción y ligarla a la idea de la necesidad de la educación técnica e ideológica, de manera que sienta cómo estos procesos son estrechamente interdependientes y sus avances son paralelos. Así logrará la total consciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas todas las cadenas de la enajenación.

Esto se traducirá concretamente en la reapropiación de su naturaleza a través del trabajo liberado y la expresión de su propia condición humana a través de la cultura y el arte.

Para que se desarrolle en la primera, el trabajo debe adquirir una condición nueva; la mercancía-hombre cesa de existir y se instala un sistema que otorga una cuota por el cumplimiento del deber social. Los medios de producción pertenecen a la sociedad y la máquina es sólo la trinchera donde se cumple el deber. El hombre comienza a liberar su pensamiento del hecho enojoso que suponía la necesidad de satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo. Empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a través del objeto creado, del trabajo realizado. Esto ya no entraña dejar una parte de su ser en forma de fuerza de trabajo vendida, que no le pertenece más, sino que significa una emanación de sí mismo, un aporte a la vida común en que se refleja; el cumplimiento de su deber social.

Hacemos todo lo posible por darle al trabajo esta nueva categoría de deber social y unirlo al desarrollo de la técnica, por un lado, lo que dará condiciones para una mayor libertad, y al trabajo voluntario por otro, basados en la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía.

Claro que todavía hay aspectos coactivos en el trabajo, aún cuando sea necesario; el hombre no ha transformado toda la coerción que lo rodea en reflejo condicionado de naturaleza social y todavía produce, en muchos casos, bajo la presión del medio (compulsión moral, la llama Fidel). Todavía le falta el lograr la completa recreación espiritual ante su propia obra, sin la presión directa del medio social, pero ligado a él por los nuevos hábitos. Esto será el comunismo.

El cambio no se produce automáticamente en la conciencia, como no se produce tampoco en la economía. Las variaciones son lentas y no son rítmicas; hay períodos de aceleración, otros pausados e incluso, de retroceso.

Debemos considerar, además como apuntáramos antes, que no estamos frente al período de transición puro, tal como lo viera Marx en la Crítica del Programa de Gotha, sino de una nueva fase no prevista por él; primer período de transición del comunismo o de la construcción del socialismo. Este transcurre en medio de violentas luchas de clase y con elementos de capitalismo en su seno que oscurecen la comprensión cabal de su esencia.

Si a esto de agrega el escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista e impedido el tratamiento sistemático del período, cuya economía política no se ha desarrollado, debemos convenir en que todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y política de mayor alcance.

La teoría que resulte dará indefectiblemente preeminencia a los dos pilares de la construcción: la formación del hombre nuevo y el desarrollo de la técnica. En ambos aspectos nos falta mucho por hacer, pero es menos excusable el atraso en cuanto a la concepción de la técnica como base fundamental, ya que aquí no se trata de avanzar a ciegas sino de seguir durante un buen tramo el camino abierto por los países más adelantados del mundo. Por ello Fidel machaca con tanta insistencia sobre la necesidad de la formación tecnológica y científica de todo nuestro pueblo y más aún, de su vanguardia.

En el campo de las ideas que conducen a actividades no productivas, es más fácil ver la división entre la necesidad material y espiritual. Desde hace mucho tiempo el hombre trata de liberarse de la enajenación mediante la cultura y el arte. Muere diariamente las ocho y más horas en que actúa como mercancía para resucitar en su creación espiritual. Pero este remedio porta los gérmenes de la misma enfermedad.: es un ser solitario el que busca comunión con la naturaleza. Defiende su individualidad oprimida por el medio y reacciona ante las ideas estéticas como un ser único cuya aspiración es permanecer inmaculado.

Se trata sólo de un intento de fuga. La ley del valor no es ya un mero reflejo de las relaciones de producción; los capitalistas monopolistas la rodean de un complicado andamiaje que la convierte en una sierva dócil, aún cuando los métodos que emplean sean puramente empíricos. La superestructura impone un tipo de arte en el cual hay que educar a los artistas. Los rebeldes son dominados por la maquinaria y sólo los talentos excepcionales podrán crear su propia obra. Los restantes devienen asalariados vergonzantes o son triturados.

Se inventa la investigación artística a la que se da como definitoria de la libertad, pero esta «investigación» tiene sus límites imperceptibles hasta el momento de chocar con ellos, vale decir, de plantearse los reales problemas del hombre y su enajenación. La angustia sin sentido o el pasatiempo vulgar constituyen válvulas cómodas a la inquietud humana; se combate la idea de hacer del arte un arma de denuncia.

Si se respetan las leyes del juego se consiguen todos los honores; los que podría tener un mono al inventar piruetas. La condición es no tratar de escapar de la jaula invisible.

Cuando la Revolución tomó el poder se produjo el éxodo de los domesticados totales; los demás, revolucionarios o no, vieron un camino nuevo. La investigación artística cobró nuevo impulso. Sin embargo, las rutas estaban más o menos trazadas y el sentido del concepto fuga se escondió tras la palabra libertad. En los propios revolucionarios se mantuvo muchas veces esta actitud, reflejo del idealismo burgués en la conciencia.

En países que pasaron por un proceso similar se pretendió combatir estas tendencias con un dogmatismo exagerado. La cultura general se convirtió casi en un tabú y se proclamó el summum de la aspiración cultural, una representación formalmente exacta de la naturaleza, convirtiéndose ésta, luego, en una representación mecánica de la realidad social que se quería hacer ver; la sociedad ideal, casi sin conflictos ni contradicciones, que se buscaba crear.

El socialismo es joven y tiene errores.

Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarias para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y los métodos convencionales sufren de la influencia de la sociedad que los creó. (Otra vez se plantea el tema de la relación entre forma y contenido.) La desorientación es grande y los problemas de la construcción material nos absorben. No hay artistas de gran autoridad que, a su vez, tengan gran autoridad revolucionaria. Los hombres del Partido deben tomar esa tarea entre las manos y buscar el logro del objetivo principal: educar al pueblo.

Se busca entonces la simplificación, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios. Se anula la auténtica investigación artística y se reduce al problema de la cultura general a una apropiación del presente socialista y del pasado muerto (por tanto, no peligroso). Así nace el realismo socialista sobre las bases del arte del siglo pasado.

Pero el arte realista del siglo XIX, también es de clase, más puramente capitalista, quizás, que este arte decadente del siglo XX, donde se transparenta la angustia del hombre enajenado. El capitalismo en cultura ha dado todo de sí y no queda de él sino el anuncio de un cadáver maloliente en arte, su decadencia de hoy. Pero, ¿por qué pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la única receta válida? No se puede oponer al realismo socialista «la libertad», porque ésta no existe todavía, no existirá hasta el completo desarrollo de la sociedad nueva; pero no se pretenda condenar a todas la formas de arte posteriores a la primer mitad del siglo XIX desde el trono pontificio del realismo a ultranza, pues se caería en un error proudhoniano de retorno al pasado, poniéndole camisa de fuerza a la expresión artística del hombre que nace y se construye hoy.

Falta el desarrollo de un mecanismo ideológico cultural que permita la investigación y desbroce la mala hierba, tan fácilmente multiplicable en el terreno abonado de la subvención estatal.

En nuestro país, el error del mecanicismo realista no se ha dado, pero sí otro signo de contrario. Y ha sido por no comprender la necesidad de la creación del hombre nuevo, que no sea el que represente las ideas del siglo XIX, pero tampoco las de nuestro siglo decadente y morboso. El hombre del siglo XXI es el que debemos crear, aunque todavía es una aspiración subjetiva y no sistematizada. Precisamente éste es uno de los puntos fundamentales de nuestro estudio y de nuestro trabajo y en la medida en que logremos éxitos concretos sobre una base teórica o, viceversa, extraigamos conclusiones teóricas de carácter amplio sobre la base de nuestra investigación concreta, habremos hecho un aporte valioso al marxismo-leninismo, a la causa de la humanidad. La reacción contra el hombre del siglo XIX nos ha traído la reincidencia en el decadentismo del siglo XX; no es un error demasiado grave, pero debemos superarlo, so pena de abrir un ancho cauce al revisionismo.

Las grandes multitudes se van desarrollando, las nuevas ideas van alcanzando adecuado ímpetu en el seno de la sociedad, las posibilidades materiales de desarrollo integral de absolutamente todos sus miembros, hacen mucho más fructífera la labor. El presente es de lucha, el futuro es nuestro.

Resumiendo, la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son auténticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras, pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original. Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales serán tanto mayores cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresión. Nuestra tarea consiste en impedir que la generación actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la auténtica voz del pueblo. Es un proceso que requiere tiempo.

En nuestra sociedad, juegan un papel la juventud y el Partido.

Particularmente importante es la primera, por ser la arcilla maleable con que se puede construir al hombre nuevo sin ninguna de las taras anteriores.

Ella recibe un trato acorde con nuestras ambiciones. Su educación es cada vez más completa y no olvidamos su integración al trabajo desde los primeros instantes. Nuestros becarios hacen trabajo físico en sus vacaciones o simultáneamente con el estudio. El trabajo es un premio en ciertos casos, un instrumento de educación, en otros, jamás un castigo. Una nueva generación nace.

El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiración es que el Partido sea de masas, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando estén educados para el comunismo. Y a esa educación va encaminado el trabajo. El Partido es el ejemplo vivo; sus cuadros deben dictar cátedras de laboriosidad y sacrificio, deben llevar, con su acción, a las masas, al fin de la tarea revolucionaria, lo que entraña años de duro bregar contra las dificultades de la construcción, los enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo…

Quisiera explicar ahora el papel que juega la personalidad, el hombre como individuo de las masas que hacen la historia. Es nuestra experiencia no una receta.
Fidel dio a la Revolución el impulso en los primeros años, la dirección, la tónica siempre, peros hay un buen grupo de revolucionarios que se desarrollan en el mismo sentido que el dirigente máximo y una gran masa que sigue a sus dirigente porque les tiene fe; y les tiene fe, porque ellos han sabido interpretar sus anhelos.

No se trata de cuántos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año se pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cuántas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, de que el individuo se sienta más pleno, con mucha más riqueza interior y con mucha más responsabilidad. El individuo de nuestro país sabe que la época gloriosa que le toca vivir es de sacrificio; conoce el sacrificio. Los primeros lo conocieron en la Sierra Maestra y dondequiera que se luchó; después lo hemos conocido en toda Cuba. Cuba es la vanguardia de América y debe hacer sacrificios porque ocupa el lugar de avanzada, porque indica a las masas de América Latina el camino de la libertad plena.

Dentro del país, los dirigentes tienen que cumplir su papel de vanguardia; y, hay que decirlo con toda sinceridad, en una revolución verdadera a la que se le da todo, de la cual no se espera ninguna retribución material, la tarea del revolucionario de vanguardia es a la vez magnífica y angustiosa.

Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizás sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado una mente fría y tomar decisiones dolorosas son que se contraiga un músculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos, a las causas más sagradas y hacerlo único, indivisible. No pueden descender con su pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los lugares donde el hombre común lo ejercita.

Los dirigentes de la Revolución tienen hijos que en sus primeros balbuceos, no aprenden a nombrar al padre; mujeres que deben ser parte del sacrificio general de su vida para llevar la Revolución a su destino; el marco de los amigos responde estrictamente al marco de los compañeros de Revolución. No hay vida fuera de ella.

En esas condiciones, hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

El revolucionario, motor ideológico de la revolución dentro de su partido, se consume en esa actividad ininterrumpida que no tiene más fin que la muerte, a menos que la construcción se logre en escala mundial. Si su afán de revolucionario se embota cuando las tareas más apremiantes se ven realizadas a escala loca y se olvida el internacionalismo proletario, la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El internacionalismo proletario es un deber pero también es una necesidad revolucionaria. Así educamos a nuestro pueblo.

Claro que hay peligros presentes en las actuales circunstancias. No sólo el del dogmatismo, no sólo el de congelar las relaciones con las masas en medio de la gran tarea; también existe el peligro de las debilidades en que se puede caer. Si un hombre piensa que, para dedicar su vida entera a la revolución, no puede distraer su mente por la preocupación de que a un hijo le falte determinado producto, que los zapatos de los niños estén rotos, que su familia carezca de determinado bien necesario, bajo este razonamiento deja infiltrarse los gérmenes de la futura corrupción.

En nuestro caso, hemos mantenido que nuestros hijos deben tener y carecer de lo que tienen y de lo que carecen los hijos del hombre común; y nuestra familia debe comprenderlo y luchar por ello. La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario.

Así vamos marchando. A la cabeza de la inmensa columna —no nos avergüenza ni nos intimida decirlo— va Fidel, después, los mejores cuadros del Partido, e inmediatamente, tan cerca que se siente su enorme fuerza, va el pueblo en su conjunto sólida armazón de individualidades que caminan hacia un fin común; individuos que han alcanzado la conciencia de lo que es necesario hacer; hombres que luchan por salir del reino de la necesidad y entrar al de la libertad.

Esa inmensa muchedumbre se ordena; su orden responde a la conciencia de la necesidad del mismo ya no es fuerza dispersa, divisible en miles de fracciones disparadas al espacio como fragmentos de granada, tratando de alcanzar por cualquier medio, en lucha reñida con sus iguales, una posición, algo que permita apoyo frente al futuro incierto.

Sabemos que hay sacrificios delante nuestro y que debemos pagar un precio por el hecho heroico de constituir una vanguardia como nación. Nosotros, dirigentes, sabemos que tenemos que pagar un precio por tener derecho a decir que estamos a la cabeza del pueblo que está a la cabeza de América.

Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte.

Permítame intentar unas conclusiones:

Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres.

El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos.

Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio.

Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos.

El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos.

Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica.

La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto que encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta.

Quien abre el camino es el grupo de vanguardia, los mejores entre los buenos, el Partido.

La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera.

Si esta carta balbuceante aclara algo, ha cumplido el objetivo con que la mando.

Reciba nuestro saludo ritual, como un apretón de manos o un «Ave María Purísima.»
Patria o muerte.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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 LOS LEALES PUEDEN DISENTIR, LOS OBSECUENTES SIEMPRE TRAICIONAN
Dardo Cabo en Revista “El Descamisado” – 5/2/1974

La semana pasada, los muchachos de la JP, la JUP, la JTP y los Montoneros se excusaron ante el General Perón de concurrir a una entrevista del Jefe del Movimiento con los sectores Juveniles. Las tratativas para que la reunión se realizara fracasaron cuando el criterio de la JP expuesto en la entrevista de Gullo y Obeid con Perón, de hacer una reunión de trabajo no fue aceptado. Se invitó así a un montón de siglas sin representación real, y también a algunos individuos que no se expresaban más que a sí mismos. De esta manera de la reunión con el General no salió nada en concreto en cuanto a la unidad del sector y su organización. Un resultado previsto por los compañeros cuando fundamentaron su ausencia.

Más allá de este asunto, explotado por quienes quieren dividir al movimiento peronista, se plantea concretamente cuál es el derecho de cada peronista a disentir -dentro del movimiento— con las políticas y resoluciones que surgen de la conducción.

La historia del peronismo está llena de ejemplos de cómo la amplia conducción del General Perón, permitió el honesto ejercicio de disentir y discutir en el seno del peronismo El 22 de agosto de 1951, cuando Evita quiso renunciar a la vicepresidencia, un pueblo entero, en la más grandiosa manifestación peronista, disentía con Evita y con Perón. Así lo expresó frente a ellos, a tal punto que Evita no pudo renunciar ante la masa ese día; sino que lo hizo recién una semana después y por radio.

Los diputados obreros durante el primer gobierno peronista rechazaron varias veces proyectos que surgían del ejecutivo. Fundamentaban, desde una posición peronista sus disidencias y votaban en contra del Ejecutivo, presidido por el General Perón. El mismo y querido por Perón, John Cooke, se opuso firmemente a los contratos petroleros y así se lo expresó a Perón quien le contestó que en la Cámara podía discutirse y aprobarse o no. Perón ha alentado esta práctica interna.

El problema está en establecer bien la diferencia que hay entre disentir y traicionar; o la obsecuencia y la lealtad.

Quienes desde la lealtad se atreven a pensar y disentir, se diferencian en mucho de aquellos que ocultan con la obsecuencia la traición. Y también aquellos que con el cuento de la verticalidad ocultan tanto el oportunismo para sacar tajada personal como la mediocridad mental del que no se atreve a pensar. Digamos que entre un montonero o un muchacho de la JP, que han peleado con su vida, su libertad expuestas para mantener obstinadamente la bandera del Perón Vuelve, hay una gran diferencia con un traidor. Uno quiere hacer las cosas mejor para Perón y el Movimiento y el otro traiciona miserablemente. Uno lo hace desde toda una lucha limpia y sin intereses personales, el otro es “leal” desde su alianza con el enemigo. Prefiero la disidencia de un luchador, a la obsecuente “lealtad” de un verticalista que pone cara de bueno y nos está entregando al enemigo. Esas lealtades terminan matando. Es que desde hace un tiempo, los aspirantes a herederos no tienen otra idea fija que suceder a Perón y han inventado lo de la verticalidad que utiliza la sonrisa obsecuente y el asentimiento a todo pero soñando con el testamento. Quieren convertir a los peronistas en una masa mogólica, a la que no le estaría permitido ni siquiera pensar. El líder, se alimenta de su pueblo. Perón siempre ha dicho que él hace lo que el pueblo quiere, pero si desorganizados, desmovilizados, reprimidos, bombardeados y asesinados dejamos de decirle al General lo que queremos lo privamos del elemento más rico de su condición: que es la voluntad del pueblo. Ahora resulta, que un señor como Martiarena que no sólo disintió con Perón días después de que cayó en 1955 sino que traicionó diciendo que él nada tenía que ver con el General caído, se muestra como el más verticalista de todos. Esto es sucio y artero. Porque era más sucio y artero apartarse de un Perón derrotado y volverse obsecuente ahora que está triunfante. Estos hombres son ahora los que nos hablan de lealtad. Algo tiene que ocultarse detrás de estos personajes; así como esta disidencia limpia y honesta de los compañeros de Montoneros, JTP, JP y JUP no oculta nada más que la vocación de servicio a la causa por la que les enseñó —nos enseñó— a pelear el General.

Es que estos señores que ahora se llenan la boca de verticalismos y lealtades no son sólo oportunistas que corren detrás de los beneficios de una sucesión. Son también portavoces de todo aquello que se opone a nuestra liberación. Ya sabemos que muchos de ellos están ligados directamente al imperialismo. A partir de sus minúsculos intereses de sector o individuales es ése el papel que están cumpliendo dentro del Movimiento. Por eso no quieren pueblo ni organización de los trabajadores, porque ambas cosas van mucho más allá que los intereses individuales, que las apetencias personales, que la ambición de poder.
Nosotros pensamos que nuestra causa tiene historia y también muchos años por delante; y ante esa perspectiva, los hombres pasan, los hombres mueren y como nos ha enseñado Perón lo único que vence al tiempo es la organización y por eso la exigimos. Eso lo sabe el imperialismo y por eso está organizado; si no ya lo habríamos derrotado. Eso lo sabe y por eso busca de aliados a personajes para los que la continuidad de una lucha no tiene ningún valor; personajes cuya única causa es la de beneficiarse a ellos mismos.

¿Por qué Perón es líder y conductor? ¿Por qué generó lealtad? Porque a su vez fue consecuente con un principio que todos mamamos: en la lucha por la cual estamos empeñados la lealtad fundamental es la lealtad a la clase trabajadora. Y es precisamente de ese valor de donde surge y es aceptable la verticalidad. La de los obsecuentes es la verticalidad de los traidores porque ellos se mueven sin trabajadores; directamente no les importa, salvo cuando los visualizan como algo peligroso.

Las disidencias de Montoneros, JTP, JP y JUP durante este último tiempo han sido claras y expresadas con limpieza. Recordar cada una de ellas nos lleva a asumirlas como propias porque realmente no pueden ocultar nada más que la intención de asegurar el triunfo popular. Y más si son hechas por los que lucharon verdaderamente contra la dictadura y más si son criticadas por quienes estuvieron debajo de la cama todos estos años. Tratemos de recordar a estos figurones en alguna actitud de lucha en estos 18 años. Tratemos de recordar a Llambí, por ejemplo. A algunos de los miembros del Consejo Superior. Al mismo Camús ese que lee los comunicados siempre defenestrando a alguien luego de las reuniones del Consejo, ese mismo que defendió a los matones de Paladino cuando ocuparon el edificio del Consejo Superior para que Perón no lo sacara de Delegado. No me acuerdo de ninguno.

Nuestros compañeros sostienen que el pacto social es una trampa, porque no lo firmaron los trabajadores sino una burocracia sindical sin apoyo de las masas. Están con el pacto para esta etapa, pero un pacto en serio, no este que para uno da mayores ganancias y para otros explotación e injusticia. Evita decía que estaba bien eso de que bajo el peronismo durante el primer gobierno los empresarios y trabajadores repartieran la ganancia; pero —decía— para que esto sea justo habrá que tener en cuenta que los empresarios han oprimido y explotado a los obreros durante siglos. Así que primero habría que dejar que los obreros explotaran durante siglos a los patrones, después sí, después podemos ir a medias. Porque si no, corren con ventaja.

Más ventaja aún si los que firman por los trabajadores son los que los traicionan día a día.
Por esto, también estuvimos contra algunos aspectos de la Ley de Asociaciones Profesionales. Porque estamos de acuerdo con hacer una ley que permita lograr organizaciones sindicales cada vez más poderosas, pero también creemos que no se puede utilizar como se hizo, esta aspiración peronista para incluir de contrabando algunos artículos que aseguraron los sillones a los burócratas. Esa ley frenó el trasvasamiento sindical y la posibilidad de dirigentes elegidos libremente por la base. Ya se ve: a éstos no los quiere nadie, tienen que andar de fraude en fraude para mantenerse en los sindicatos. La Ley les aseguró la legalidad del fraude. Están seguros ahora.

Tampoco estamos de acuerdo con las leyes represivas, porque Perón nos enseñó que la violencia no se combate de esta forma y que esa ley en definitiva va a servir para reprimir al pueblo; al fin y al cabo una huelga medio dura va a terminar siendo encuadrada en asociación ilícita para delinquir.

También nos opusimos a que en la Ley de Radicaciones de capitales se incluyera un artículo que permite que las cuestiones entre el Estado argentino y una empresa internacional, sea decidida por un tribunal internacional que está en Ginebra. ¿Así que si delinquen en nuestro país se los juzga- en el extranjero? Y en cuanto a este asunto de los capitales extranjeros: no estamos de acuerdo en basar todas las aspiraciones de nuestra liberación en los pesos extranjeros. Hay que utilizarlos, de acuerdo, pero de una manera accesoria porque esos préstamos ya sabemos cómo se pagan; nosotros proponemos el ahorro interno, los argentinos trabajando por su porvenir. Pero esto significa también el pueblo participando en el gobierno. No sólo a través de Perón sino gobernando en todos lados, porque Perón, lamentablemente, no puede estar en todos lados.

Y nos oponemos finalmente a la desmovilización y desorganización del Movimiento Peronista. Nos oponemos al decreto de cierre de unidades básicas. Nos oponemos a que el Movimiento sea expresado por figurones que desorganizan y debilitan la fuerza popular. Esa fuerza que podría permitir a Perón avanzar sobre la penetración imperialista y hablar con los imperialistas con el pueblo alerta. Porque no está mal mandarle cartas a Nixon, pero estaría correcto mostrarle un pueblo entero dispuesto a ser respetado por su organización y a través de ella construyendo su destino. Porque es con el pueblo organizado y no sólo con “el gobierno organizado” como combatiremos al enemigo de la Nación; no es repitiendo frasecitas como se combate, es con la conciencia del pueblo que no es mogólico y que no necesita que le repitan todo el día por radio esas frases hechas por algún genio de barrio para darse cuenta de lo que pasa.

¿Por qué, nos preguntamos, no podemos tener un Movimiento Peronista bien organizado, desde abajo, donde podamos estructurarnos y elegir los dirigentes que nos representen realmente? ¿Cuál es la razón? Y aquí está nuestra disidencia principal. Porque el Movimiento está en manos de gente que le tiene miedo a la masa. Porque ¿qué es lo que no se quiere escuchar? ¿Cuál es el temor que existe de que los peronistas elijamos a nuestros dirigentes? ¿O se tiene miedo de que la masa se exprese por los que ellos quieren echar? Lo malo es que hay muchos que utilizan de muchas maneras esas disidencias. Los unos, para sacarnos del campo y cosechar solos, otros, que aprovechan la volada y la juegan de honestos para reubicarse muy oportunamente y otros que desde la izquierda nos hacen caídas de ojos para que nos vayamos del Movimiento.

Pero este Movimiento es nuestro y en él nos vamos a quedar. Nos empujan de adentro y nos llaman desde afuera pero, ¡minga! la vamos a pelear desde adentro. Esa es nuestra mejor muestra de lealtad a la clase trabajadora, al pueblo, al Movimiento Perónista y a la Patria.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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LOS MIL OFICIOS DE CLARÍN
(Una solución argentina para sus propios problemas – Revista-zoom.com.ar)

Diarios, TV, revistas, radio, exposiciones agrarias, cable, productoras, internet son solo algunos de los negocios del Grupo Clarín. Esta nota detalla las cifras y datos concretos del multimedio que está metido todo el día en la vida de los argentinos.

Roberto Noble (socialista, militante de la Unión Democrática) fundó Clarín en 1945, a pocos días de la destrucción de Hiroshima, y con una tirada modesta. Eso, y una línea editorial sinuosa, le permitieron al padre de la criatura esquivar definiciones sobre el cambio social y político que procuraba convertir a la Argentina en un país socialmente integrado, independiente, justo, libre y soberano.

Colocado tardíamente junto a la “Libertadora”, cuando todo ya estaba dicho, incorporó a fines de los ‘50 fondos y plumas ligadas a Rogelio Frigerio, a quien la UCRI de Frondizi nunca había considerado militante propio.

(...)

Con la fortuna que la vida le deparó a Ernestina Herrera, es lógico que solo se conozcan algunos de los negocios donde participa. Quien esto escribe fue entrevistado en 2008 por TN acerca de la privatización fraudulenta de la Compañía Ítalo de Electricidad (CIAE), en la que estuvieron implicados Martínez de Hoz, los Alemann, los Klein y los Soldati. La entrevista fue editada, cortando la mención de estos últimos.
La explicación oficiosa fue que los Soldati tenían o iban a tener negocios con el Grupo, como por ejemplo la adquisición de una empresa que presta servicios de WiFi. Sea como fuere, los negocios dudosos de los Soldati no figuran en la grilla de las investigaciones periodísticas de Clarín.

El multimedio es propiedad de AGEA (Arte Gráfico Editorial Argentino); el 18% de su paquete accionario pertenece al grupo financiero multinacional Goldman Sachs como mandatario de Prysmian Corp. (ex – Pirelli Cable & Telecom). El 82% de AGEA está en manos de la sociedad G.C. Dominio, formada por Ernestina Herrera de Noble, Héctor H. Magnetto, José A. Aranda y Lucio R. Pagliaro.

AGEA posee el 100% de: diario Clarín, Artes Gráficas Rioplatense (impresiones), Tinta Fresca (editorial escolar), Elle, Olé, Genios, Pymes, Diario La Razón. El 100% de Radio Mitre. El 100% de Teledeportes. El 100% de GC Gestión Compartida. El 50% de TRISA Y TSC, integrantes de Torneos y Competencias para la televisación de partidos de fútbol. El 100% de Clarín Global (Ubbi, deautos.com, masoportunidades.com, Clarín.com). El 100% de Inversora de Eventos. El 100% de Ferias y Exposiciones, que a su vez conforma con La Nación la empresa Feriagro, organizadora de Expo-agro. El 50% de Tele Red Imagen. El 100% de Galaxy Entertainment Argentina (DirecTV). El 25,6% de DyN (Agencia Diarios y Noticias. Y una participación no declarada en la organización de la Feria del Libro.

Clarín posee el 50% de Cimeco, controlante de La Voz del Interior (Córdoba) y Los Andes (Mendoza). El 50% de Impripost (procesamiento e impresión de datos, distribución domiciliaria de documentos) asociado con Techint y Siemens. El 2,8% de CTI (Claro). El 36,99% de Papel Prensa (apoyo de Gelbard mediante), y otro 12% a través de la ya citada Cimeco.

Clarín es dueño del 60% de Cablevisión. El 40% restante pertenece a Fintech, un grupo buitre de inversionistas anónimos dirigido por el mexicano David Martínez. Fintech compró deuda barata de privatizadas en default, y asociado con el grupo financiero británico Ashmore controla a través de CIESA, empresas como TGS (Transportadora de Gas del Sur) y Metrogas.

A través de Cablevisión es dueño del 100% de Fibertel (con acceso a Internet vía Telefónica), el 100% de Teledigital (tevé por cable en Río Negro) y el 98.5% de Multicanal. Hasta 1995, compartió la propiedad de Multicanal con Telefónica y Citicorp (CEI). Multicanal controla el 97% de Prima (Datamarkets, Ciudad Internet, Fullzero, Flash, Vontel, y dueña de decenas de pequeñas prestadoras de internet y televisión por cable en el interior). La justicia debe decidir si autoriza la fusión de Cablevisión y Multicanal.

En la compra de Supercanal (concursada, operadora del satélite Nahuel 1) está asociado con el Grupo Uno, propiedad de Vila-Manzano-Mas Canosa, a su vez asociado con el Grupo De Narváez y con Eurnekian (AA2000).

Es dueño del 99,2% de Artear. A través de ella, Clarín posee el 30% de Pol-ka, el 30% de Ideas del Sur, y el 33% de Patagonik Film Group, esta última asociado con Walt Disney Corp.

Artear es dueña absoluta de Canal 13, TN, Magazine, Volver, Canal Rural, Multideporte, Canal 6 (Bariloche), Canal 7 (Bahía Blanca), Canal 10 (Río Negro), y Canal 12 (Córdoba).

Tribuna de doctrina

El reinado del Grupo Clarín entre las industrias culturales del país sería hoy algo improbable de no haber mediado la ley 25.750 que, motorizada por los hoy ultrakirchneristas Jorge Capitanich y Miguel Angel Pichetto durante los años del “infierno”, permitió que el grupo sorteara la voracidad de los acreedores cuando se excluyó de los riesgos del cram-down a las empresas relacionadas con la "preservación del patrimonio antropológico, histórico, artístico y cultural, de empresas dedicadas a la ciencia, tecnología e investigación avanzada, de industrias destinadas a la defensa nacional y del espectro radioeléctrico y los medios de comunicación", como se tituló al proyecto de ley.

Es cierto, era el “infierno”.

En esos años, el FMI había obligado a Duhalde a derogar la ley 20.840 de subversión económica con el argumento de que suscitaba inseguridad jurídica, aunque en realidad lo hacía para salvar de la cárcel a un puñado de banqueros y al propio Cavallo, que había recibido la última ovación del poder financiero multinacional con el megacanje.

Pero el Fondo quería más: agotado el ciclo de apropiación del capital público, quedaba otro nicho jugoso, el de las empresas locales que, con fuertes deudas en el exterior, estaban listas para ser desnacionalizadas por la aplicación de la ley 24.522 de quiebras que permitía (mediante el cram-down) que los acreedores extranjeros, capitalizando el pasivo, se apropiaran del paquete accionario del concursado.

La ley mereció dos reformas consecutivas porque no conformaba a los mandantes, aunque senadores y diputados rivalizaban en velocidad para complacerlos.

“Sensibilizar” a la clase política para convertir en un problema nacional una crisis empresaria no era suficiente. El 14 de abril de 2003 Clarín había fusilado al equipo económico en la portada del Suplemento Económico: una gran foto del ministro con el título “Una devaluación sin plan”. Remes Lenicov caería una semana después, a pesar de haber hecho el trabajo sucio que el propio diario exigía para licuar su deuda interna. Pero había que seguir operando sobre la opinión pública luego de instalar la conveniencia de la devaluación asimétrica ideada por el grupo de De Mendiguren.

Así como Moneta había recurrido a Horacio Guaraní para nacionalizarse, Clarín se descubrió como defensor inclaudicable de la cultura nacional: editó literatura gauchesca, organizó campeonatos de truco, promovió recorridos por las “rutas argentinas” (concesionadas) y regaló paquetes de yerba con la edición del domingo.

La insólita inversión del “deterioro de los términos del intercambio” (hoy, los productos primarios tienen mayor valor que los industriales) ha puesto a países como Argentina en el centro de una nueva etapa de saqueo de los recursos naturales combinada con un salto en los precios de los alimentos al que no sería ajeno el reemplazo del petróleo por biocombustibles que, por su alta rentabilidad, pueden desalojar a los cereales para consumo humano provocando en el futuro una hambruna universal combinada con muchos galones de gasolina barata.

Más allá de que el gobierno nacional aproveche la renta excedente del campo para sustentar su modelo económico, la sobre-explotación de la tierra productiva es estratégica en el nuevo esquema de dominación. La línea editorial de Clarín, con su apoyo escandaloso del lock out patronal, y machacando contra un Estado que se apropia legítimamente de esa súper-renta, parece mostrar que la industria cultural, incluso de capitales locales, puede ser funcional al interés antinacional aunque, como en este caso, le deba al mismo Estado su propia supervivencia.

Confundida libertad de prensa con libertad de comerciar, Clarín no es tan puntilloso con la información como parece: ha llegado a la Corte Suprema el caso de los dos hijos adoptivos de la señora de Noble, probables hijos de desaparecidos. Entre tantas noticias que se comunican a diario a través de las mil vidrieras del Grupo, esa no existe, no está, es una entelequia.
Publicado el 15 de mayo de 2008

Publicado en: pensamientodiscepoleano

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MILAGRO SALA, CONDUCTORA DE LA ORGANIZACIÓN TUPAC AMARU EN JUJUY
(Una entrevista de Ángel Berlanga para P12, año 2009)

“SOMOS COYAS CON MUCHO ORGULLO”

Algo debe haber hecho para que el Emperador Morales la odie y la tenga como prisionera política

–¿Cuál es el balance que hacen de 2008?
–Muy positivo. Publicamos un anuario con todas las cosas que hicimos. Inauguramos la Sede Central, que tiene consultorios de todo tipo y hasta un tomógrafo, porque para nosotros la salud es primordial; la sede, además, tiene un polideportivo, pileta y un museo. Hicimos la Red de Organizaciones Sociales de Jujuy y armamos la Constituyente Social, a la que vinieron dirigentes de todo el país, de Latinoamérica y del mundo. Y también inauguramos la Cooperativa Textil, donde trabajan 400 compañeras. Las fábricas que tenemos son un orgullo; no son recuperadas, fueron construidas con muchísimo esfuerzo y ganas, pensando en el futuro. En la organización decimos que hay que ser conducción pero en serio, tratando de beneficiar a los compañeros que lo necesitan. Porque es fácil ser conducción cuando te dan todo de arriba: lo hemos visto en varios casos. Hay sectores políticos que se quejan porque nos dan plata, pero te ponés a ver y a muchos sectores les han dado, y quizá más que a nosotros.

–La Túpac Amaru recibe fondos de la Nación.
–Para construir viviendas y hacer obras, exacto. Con la plata que queda hacemos asambleas con los cooperativistas y resolvemos qué se hace. Hay algo que se reparte con todos los compañeros como sueldos y aguinaldos, para que estén en blanco. Y después vamos construyendo lo que sería nuestro futuro. ¿Cuál es? Estas fábricas. Decimos que tenemos una visión de futuro porque no es que hoy nos conformamos con un programa para construir viviendas y chau, nos olvidamos. La idea es asegurar el futuro de cada compañero y los que vienen en camino, porque Jujuy no es como Europa, donde por ahí se tienen los hijos a los 30 años: acá un compañero de 14, 16 años, está teniendo su primer hijo. Mirá vos la diferencia, ¿no? Capaz que a los 20 ya tienen dos, y necesitan su vivienda y comenzar a pensar su futuro. A eso lo tenemos muy en cuenta. Le criticamos cosas al Estado, igual.

–¿Qué, por ejemplo?
–A ver, por ahí uno se queja del Estado porque no da salud, educación, esto y lo otro. Entonces de ahí te comenzás a preguntar: “Y yo, ¿qué hago para mejorarlo?” En la organización decimos que no creamos un pelotón de de-socupados, sino que formamos conciencia. Y les hacemos sentir a los compañeros que también tienen obligaciones. Que no es cuestión de pedir y pedir y pedir. La salud no funciona bien: y bueno, veamos qué nosotros hacemos para que los compañeros puedan atenderse. Porque por ahí para hacerse un estudio radiológico en el hospital hay que esperar cuatro o cinco meses. O no se lo pueden hacer, por no tener plata. Nación no nos dio plata para el tomógrafo, lo compramos con esfuerzo propio. En Jujuy lamentablemente hay dos, nada más. Y cada estudio te salía 500 o 600 pesos. ¿De dónde iban a sacarlos, los compañeros?

–¿Cuántos afiliados tiene Túpac Amaru, y cuántas personas trabajando? ¿Qué sueldos tienen?
–Según el trabajo de cada uno, de 800 para arriba. Hay compañeros que llegan como a 2000. Tenemos 70.000 afiliados y alrededor de 4500 trabajando. No nos conformamos sólo con vivienda: por ahí vamos a Buenos Aires a hacer otra clase de trabajos, cunetas, veredas, escuelas.

–¿Qué fabrican en la textil, cómo les está yendo?
–Bien. Tenemos un convenio con Nación: hacemos 30.000 guardapolvos por mes; nos los dan cortados y acá los armamos. Pero en realidad fabricamos toda clase de ropa. Y tenemos algunos convenios en Salta, en Tucumán. En las distintas fábricas que tenemos en Jujuy nos piden ropa de trabajo. Nos damos un año para poder entrar en el mercado comercial. Lo mismo nos está pasando con la fábrica de bloques y adoquines, y con la metalúrgica.

–¿Qué produce la metalúrgica?
–Puertas, ventanas, caños. El año pasado salíamos a comprar eso, para las viviendas: éste ya no, los hacemos nosotros mismos. Y también los usan compañeros de otras organizaciones sociales. Hay intercambios: Argentina Grande (una ONG) por ahí nos compra bloques y nos vende bachas y mesadas, que fabrican ellos. Así hemos formado una red de ocho organizaciones. Cuando necesitamos, salimos juntos a pelear obras. Normalmente, cuando se hace una marcha, somos 20.000 compañeros. Para la ciudad es grande. Cuando se hace una convocatoria provincial es cuatro veces más grande. No peleamos solo para la Túpac, peleamos para el que menos tiene. Y no es que estemos construyendo viviendas porque queremos candidatearnos este año, no. Las organizaciones sociales no vamos a candidatearnos a nada, no nos interesan las elecciones, nada.

–¿Y para dentro de unos años no se lo plantea?
–No, porque a mí me dan asco algunos sectores políticos. Cuando se inauguró la Sede Central decían que lo hacíamos porque íbamos a ser candidatos. Y cuando inauguramos la textil, también. Y yo, la verdad, ya no quiero arriesgar más compañeros.

–¿A qué se refiere?
–Que nos mataron tres compañeros a nosotros. El primero que me mataron fue hace cuatro años, Chirolita (Esteban Armella), lo mató la policía. Un año y medio atrás nos mataron dos compañeros más, fabricando un accidente. Yo también he sufrido amenazas. Tenemos claro que son los sectores políticos que no nos quieren, que están acostumbrados a comerse la plata que reciben de Nación y no a mostrar lo que se hace con la plata, como hacemos nosotros. Ahí está el anuario: son cosas reales. Los sectores que más nos critican son los que están haciendo más usufructo en la provincia.

–Su figura parece despertar reacciones muy distintas: algunos sectores la aman y otros le tienen mucha tirria.
–Más vale que no puedo pretender que todo el mundo me quiera, ¿no? Hay sectores que no me quieren, casualmente, porque les molesta que alguien haga algo. Creen que por haber dado tres pensiones ya han hecho la revolución en Jujuy. Y ni siquiera es plata de ellos, sino que van a gestionar allá, a Buenos Aires. Un ejemplo claro: en los primeros días de diciembre entregamos 300 pensiones. Ahora, no salimos por los medios a decirlo. Qué hicimos: capacitamos a los compañeros, trabajamos con ellos y les dijimos “el Plan Trabajar no sirve, el bolsón de mercadería no sirve”. La mamá de siete hijos, la compañera discapacitada, el compañero de 70 años, tienen que tener sus pensiones. Es un derecho adquirido. Hay algunos que usan esto para hacer política. Para nosotros es algo que está ahí, en la mesa, y lo que hay que hacer es tomar y entregar, nada más. Y no pedir nada a cambio. Eso molesta. Molesta cuando entregás una casa y no pedís nada, porque están acostumbrados a pedir 5 o 10.000 pesos por una vivienda. O cuando llegan las elecciones y les dicen “che, no te olvides que te he dado una vivienda”, o una pensión. Como jujeña me da vergüenza.

–Pero usted no está en contra de hacer política. Y tampoco de que haya una gestión de Estado.
–Se hace política con todo, con los sindicatos, con los medios. Pero le tengo rechazo a la politiquería barata. A los que hablan mal para desprestigiar y levantar votos. En Jujuy hay muchos sectores que están en eso. Y no pueden mostrar nada. Guillermo Jenefes, el senador nacional, nos critica a nosotros porque Nación nos manda plata. Es dueño de Canal 7, acá, y tiene radios, y a la vez es presidente de la Comisión de Comunicación del Senado: es ilegal. Y aprieta y aprieta para que le paguen lo que sería propaganda oficial. Y no sólo eso: a pesar de las leyes nacionales y provinciales, él desmontó completa la finca Real de los Toros, en Palmasola, más de mil hectáreas de bosques nativos. Nosotros hicimos la denuncia en la legislatura, pero no nos dan bolilla. Es el único tipo que consiguió una autorización de desmonte. Y después dice que nosotros apretamos porque salimos a la calle a pedir más trabajo. Entonces decís: “Pará. ¿Quién aprieta?” Así, como él, hay muchos. Quieren hacer creer que somos los malos y que ellos son los buenitos. Dicen que nos creemos los dueños; o nos critican porque tenemos una camioneta. ¿Por qué no sacan ellos las camionetas de fin de semana acá? ¿Sabe cuál es la diferencia? Nosotros no andamos escondiendo nada. ¿El tipo más corrupto viene a quererte laburar de víctima? Las víctimas acá son los que necesitan comer, un buen hospital y una buena escuela. Los compañeros míos tienen que dejar de comer en los comedores y volver a comer en sus casas.

–¿Siente que le tienen miedo desde la dirigencia política?
–Mirá, si pasa eso con personajes como Jenefes y otros, ¡que me tengan, qué sé yo! Ellos buscan generarle miedo a la sociedad para que digan “estos son mis salvadores”. Pero ya no les dice que tienen razón. Muy pocos les creen. Ahora dicen: “No, la Negra Milagro será lo que será, pero ahí está, ahí está todo”. Nosotros ponemos todo arriba de la mesa. Rendir cuentas es pedir disculpas por las veces que hemos cortado las calles. Pero a la lucha en la calle no la vamos a dejar nunca. Porque lo que tenemos es gracias a eso. Hace un rato te dije que a un compañero lo mataron, que a mí me querían matar: son los riesgos que uno corre. Pero esas cosas nos dan más fuerza para seguir adelante. Con lo que construimos les rendimos honores a los compañeros que no están. La escuela, el colegio secundario, el centro de salud, los polideportivos, las casas. Que cualquier chango de cualquier asentamiento, de cualquier villa, pueda acceder.

–¿Qué planes tienen para este año?
–Tenemos planificados la universidad y construir el secundario en el barrio nuestro, Alto Comedero, donde hoy ya están viviendo cerca de 1400 familias. Hoy estamos teniendo entregadas 2300 viviendas en toda la provincia. A los compañeros que realmente necesitan, ¿no? Entregamos viviendas por intermedio de asambleas de cooperativistas. Hay 900 delegados en la provincia.

–¿Por qué la organización se llama Túpac Amaru?
–Porque es el que representa a nuestros antepasados.

–En la simbología de la organización también aparecen las caras de Evita y del Che Guevara.
–Es que también ellos nos representan.

–Sin soslayar la importancia de la organización, su perfil de liderazgo parece ser central en el crecimiento y la fuerza de la Túpac Amaru.
–Puede ser, pero no me gusta plantearlo así. Porque todos nos hemos sacrificado, todos hemos llorado. La organización son los compañeros que dieron la vida, los que están en la obra trabajando, los médicos que hacen trabajo comunitario en los barrios. Hace un rato estaba una compañera enfermera con una lija, en la sede: acá, el que tiene título tiene que bajar al llano y cuidar su espacio. Y lo hace porque lo siente. La mayoría hace un trabajo comunitario en los barrios. Eso significa mucho para nosotros: no olvidarse de dónde uno viene, no olvidarse que hay muchos que lo necesitan y no olvidarse que nos falta bastante. Al ingeniero y al chango de la juventud los ponemos en la misma línea, no hay diferencia. Porque los dos tienen cosas para aprender del otro.

–¿Cómo ve la situación en Bolivia?
–La verdad es que es sorprendente el Evo. El representa Latinoamérica indígena. Es nuestra figura ejemplar. Está cumpliendo con lo que había prometido y más. Está ayudando a muchísimos hermanos aborígenes que hasta hace poco no tenían nada y hoy, mínimamente, tienen un subsidio y están empezando a trabajar. Antes de que asuma había mucha mamá, mucha gente que no sabía leer ni escribir. Y hoy es impresionante cómo está trabajando, cómo está impulsando a los jóvenes para que estudien, para que entren en la universidad, para que levanten Bolivia. Se está moviendo, Bolivia. Antes había un sector muy reducido que decidía todo: hoy el Evo está haciendo participar a todos los sectores. Es revolucionario. No hace falta levantar un arma para hacer la revolución. Y el Evo hizo eso. Un cambio social muy fuerte está haciendo. Ellos nos ayudan a nosotros a seguir construyendo un nuevo país, un nuevo Jujuy. Lo consideramos nuestro referente territorial.

–Hay respecto de Bolivia un racismo que es muy evidente en las hinchadas de fútbol, por ejemplo. Incluso el mismo presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy dijo, hace poco, que un árbitro los discriminaba porque creía que los jujeños eran bolivianos.
–Yo soy fanática de Gimnasia. Y mirá que lo defiendo a Ulloa: de por vida, de por vida nos han discriminado. En fútbol nos robaron diez mil partidos. Siempre se privilegia a los equipos grandes. En Buenos Aires pueden tirar bengalas, entrar con los trapos, pero acá requisan todo. Te buscan para joderte, para que Gimnasia descienda. En cuanto al racismo, que te digan que los jujeños somos coyas está bien: somos coyas con mucho orgullo. Yo me siento identificada, y donde voy digo “soy coya”. Qué sé yo, 20 años atrás, alguno agachaba la cabeza. Hoy son muchos los que no. Porque nosotros decimos que el monstruo que algunos europeos pensaban que habían matado, porque nos trataban de monstruos, hoy se está levantando de nuevo. Nuestra cultura se está levantando. Fijate, ahora, para algunos gringos, nuestra cultura es plata, turismo. Ellos lo ven así, nosotros no. En Jujuy los gringos compran la tierra, vienen con la escritura y desconocen qué han comprado. Y no solo eso, son negocios que se hacen desde el Estado. Se los venden por dos mangos, pero si el jujeño quiere comprar se lo venden cinco veces más caro.

–Fuera del país, suele asociarse al argentino con el porteño o el bonaerense. ¿Se siente argentina, parte de un grupo que es más grande o diverso? ¿Ser coya es ser argentino, también?
–Qué pregunta esa, has metido la mano en un lugar clave. Antes de ser argentina, soy americana. A las banderas las han traído los españoles, los italianos, así como trajeron la cruz. Antes teníamos las whipalas, nuestros sembradío, nuestra propia cultura. La historia que cuentan los libros no es mi historia. La nuestra es de antes de Belgrano y San Martín. ¿Por qué no cuentan cómo nuestros antepasados defendían nuestros apus, cerros, huertas? La historia desde Colón significó esclavitud. Yo me siento de América: antes no había Bolivia, Brasil, Argentina. La división de países la hicieron ellos. Y la levanto a la bandera argentina por una cuestión de... no sé, a lo mejor de patriotismo. Si ya nosotros somos más América y Argentina que los mismos porteños, que por ahí no tienen una cultura propia con la que identificarse.

–Justo le iba a preguntar por la mezcla. Porque, de hecho, estamos hablando en castellano. Y más allá del avasallamiento histórico, lo cultural incluye cosas terribles y otras también valiosas, que ya formarán parte de su misma identidad.
–No, yo no las quiero las cosas de ellos. La otra vez un antropólogo italiano me decía que nos tenemos que reconciliar. Y yo le decía: “Yo no me tengo que reconciliar con vos. Son ustedes los que nos tienen que devolver todas las cosas que se robaron de nosotros”. De nuestros abuelos. Nos tienen que devolver toda la arqueología que se han llevado para Europa. El día que nos empiecen a devolver, hablemos de reconciliación. Antes no. Yo no fui a invadir Italia o España, a profanarles una tumba para ponerla acá, en una vidriera. Y tampoco maté gente. No maté hermanos de ellos. Ellos sí hicieron eso con nosotros. Y no mataron a uno: a nombre de la liberación, de la cruz, de la reina y de no sé qué carajo más, mataron a muchos. Nos robaron lo más valioso, nos quisieron robar hasta la identidad. Se llevaron todo. Porque los materiales los podés recuperar, pero la identidad, no.

 

EL CORAZÓN DE LA TÚPAC

Por Angel Berlanga

Algo debe haber hecho para que el Emperador Morales la odie y la tenga como prisionera política
Tres palabras aparecen una y otra vez cuando se oye a Milagro Sala: “nosotros”, “compañeros”, “organización”. En la Sede Central de la Túpac Amaru, un reluciente edificio de tres plantas construido en seis meses en el centro de San Salvador, los familiares de un grupo de chicos que bailan y agitan pañuelos se le acercan a saludarla con devoción. Su presencia parece insoslayable, como si nadie pudiera desentenderse del todo de que está. “Vení cuando quieras, vos”, le dice a un muchacho de unos 18 años con pinta de recién levantado, él mira al piso. Milagro Sala destila carisma y determinación de líder. Cuando se le señala eso, ella vuelve una y otra vez a aquellas tres palabras. Y cuando se emparienta su determinación con la de Eva Perón o Ernesto Guevara responde “no, me falta muchísimo”.

Lo hecho por la Túpac Amaru en la provincia impresiona. Algunas consignas: “Campesino, tu patrón no comerá más de tu pobreza”; “Cuando existe la voluntad existen mil recursos. Cuando no existe la voluntad, existen mil excusas”; “Queremos trabajo, educación, salud: ¡Vamos por más!” Milagro Sala parece ser motor, norte, guía: moviliza, reclama, arma, consigue, reivindica. Se mueve rápido, como si no hubiera tiempo que perder. Cuando habla se le forma, en el entrecejo fruncido, una marca más. Se preocupa porque el cronista vea todo lo hecho en la Sede Central, los consultorios impecables y equipados, las pinturas que rodean una cancha de cemento, la pileta cubierta, la guardería. “Esa es nuestra arma de lucha”, dice, y señala un horno de barro. Es que así empezó la agrupación, a mediados de la década pasada: horneando comida y distribuyendo copas de leche. Cada día, aseguran, 45.000 chicos reciben una. En 1999 la organización adoptó el nombre que tiene hoy.
Milagro Sala nació en San Salvador de Jujuy el 20 de febrero de 1963, militó en la Juventud Peronista y desde ahí –Menem lo hizo– evolucionó hacia ATE y la CTA, de la que es secretaria de Acción Social en la Conducción Nacional.

Dignidad, trabajo, identidad: otras tres palabras que se le oyen mucho a Milagro Sala. No es casual que una de las asignaturas de la escuela primaria para adultos Germán Abdala sea “autoestima”: años, décadas, siglos de discriminación y despojo, dejan secuelas. “En Jujuy, la mayoría de los excluidos son descendientes de los pueblos originarios”, dice mientras masca coca Raúl Noro, su compañero, otro dirigente clave de la organización, que apunta que Túpac Amaru “representa lo latinoamericano, la cultura andina y la primera revolución del continente”. “Una vez tuvimos un problemita en Buenos Aires –cuenta ella, al final–. Con un grupo de compañeros andábamos caminando por la Florida. A uno que estaba mirando, primera vez que iba, un chango que estaba arriba de una moto viene y lo empuja. ‘Eh, qué hacen, bolivianos de mierda, acá’. Nosotros le dijimos: ‘Está bien, somos bolivianos. Pero vos, inmigrante comerratas’. Y el vago agachó la cabeza y se fue. Porque nos salió del alma. ¿Sabés por qué? Vienen de otro lado y te quieren enseñar a vivir, a comer, a trabajar, y nosotros tenemos una cultura fuerte, no hubo necesidad de que nos enseñaran a vivir. Estábamos bien. Es más, ellos nos han traído las enfermedades. Las peores mierdas nos trajeron, acá.”

Publicado en: pensamientodiscepoleano

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INOLVIDABLE ENTREVISTA DE RODOLFO BRACELI A LEONARDO FAVIO

En el 2007 en el suplemento ADN de cultura del diario La Nación, Rodolfo Braceli entrevistó a Leonardo Favio, como nadie lo hizo. Un profundo diálogo entre dos mendocinos, nacidos en Lujan, que vale la pena recordar para volver a leer ahora que nuestro admirado y querido Leonardo no está entre nosotros.

El director de Nazareno Cruz y el lobo se encuentra en pleno proceso de  escritura de un guón y trabaja en la nueva versión de El romance de Aniceto y  la Francisca. En este diálogo revela aspectos íntimos de su vida y, con  cruda sinceridad , habla de los años difíciles de la infania y la adolecencia,  la relación con sus padres, los personajes y las anécdotas de la cárcel, la  afanosa búsqueda de una espiritualidad satisfactoria, el sexo, las mujeres, el  peronismo y la muerte

Aquel río nunca trae agua. Salvo cuando trae agua. Entonces es como un latigazo de mar que viene a morderle la espalda al verano. No es literatura, el verano lo sabe. Haber nacido, él y yo, tan cerca de ese río, en el Luján de Cuyo, hace que esto no sea ni entrevista, ni reportaje, ni nada semejante. Adiós al venerado distanciamiento. Con Leonardo somos amigos porque aprendimos a respirar en el mismo sitio, nos crió el mismo aire, vadeamos la misma tos convulsa que se curaba, justamente, con bocanadas de ese río que nunca trae agua.

Vamos, alumbraremos los misterios más menudos del vivir. Sr. Favio, ¿en qué consiste?

Ahí está, siempre con su silueta de peso wélter. El bastón compensa su cadera afligida. Su matrimonio con Carola anda por las cuatro décadas, pero él vive solo, en un pequeño departamento de la calle Pasteur. Solo y acompañadísimo: el living contiene su mesa de trabajo y en las paredes abundan fotos de seres muy queridos, lejanos. Fotos con pulso, ellas regirán el azar de esta conversación.

- Mirame en esa, yo con tiradores. Tendría 16. ¿Te acordás del dique Cipolleti de Luján? Ahí estoy, con el Negro Cacerola, el Cacho Tamis y Bordón, el que me prestaba la bicicleta. Son lo más dulce que tuve en mi vida. Cómo los amo.

- Qué presente el Cacerola.

- Siempre me acompañan en los insomnios. Me voy a ellos porque me ponen contento. Nunca pude despegar. Ni quise Fijate en esa otra foto: cinco caritas mías, a los 4 años, con jopito Alcanzame la de al lado. No, esa no, la del marco plateado ¿Ves? Ese soy yo. Acordate, cuando pibito yo estuve en el Hogar El Alba, porque mi vieja vino un par de años a Buenos Aires. Un día nos llevaron para la filmación de Cuando en el cielo pasen lista, con Narciso Ibáñez Menta. En el final, un montón de pibitos cantábamos. Pasaron los años y ubiqué la película y saqué esta fotito. Se ve que alguien me indicó que me pusiera triste, y yo puse esos ojos Es mundial. Adoro ese instante.

- Decime, ¿esa que está ahí es tu abuela vasca navarra?

- Mi sabia abuela navarra, Pilar Garcés, hablaba con dichos: "Mientras más te agachas, más se te ve el culo". Ahora me acuerdo: a mi abuelita la frecuentaba la comadre Felisa, altísima y con marido cortito. Mi abuelo, un hijo de puta, cuando Felisa se lo presentó, le preguntó: "¿Y su otra mitad?" El criollo no le habló nunca más. Venía con la Felisa y se sentaba a tomar mate. Enculado, por años, solo decía "Buenas". Mi abuelo, Ibrahim Olivera Riquelme. Dios mío con el viejo.

- Esa foto, ¿la del casorio de tus viejos?

- ¿Viste qué bonitos mi mamá y mi papá? Yo era muy pequeñito cuando se separaron y por eso fui al Patronato de Menores. Mi papá tenía 16 cuando llegó de Siria y fue a Tupungato. Intentaron que trabajara en una tiendita pero era muy atorrante. Murió a los 33. Una úlcera perforada, lo operaron, sintió sed y se tomó el agua de un florerito. Adiós. Una vez fui a su casa y estaba con cafishios . Era fiolo mi viejo, vivía con tres mujeres. Yo no me daba cuenta de nada. Y si huyó con tres minas, feliz de él. Qué querés que te diga, amo la poligamia

- Flor de facha tenía.

- Belleza de tipo, yo me quedaba mirándolo, hablaba con acento árabe, los fiolos le decían ¡El Maharajá!... Yo de chiquito me piantaba del Patronato y caía en cana por huevadas, raterío. Je, Rodolfo, vos tuviste la suerte de nunca caer en cana. O la desdicha.

- No pierdo la esperanza.

- Te dibujo la cárcel. Suponete, este es el patio. Acá hay un cuarto con rejas, para varones, y enfrente, otro para prostitutas y todo eso. En el medio, lindo patio... Cuando caí ahí yo tenía 14, y a los pendejitos nos ponían con las minas. Era lindo, hacíamos ranchadas, mate cocido Una vez ingresó un fiolo , era gitano y jugaba al truco con mi papá. Entra y le cuentan: "Che, ¿sabés quién está? ¡El hijo del Maharajá!" Me dicen: "Turquito, asomate a la reja". Y el fiolo grita: "Miralo, es el hijo del Maharajá de Capustala!" Cuando me largaron me dio algo de guita.

- ¿Alguna frase de tu viejo te sigue sonando?

- Ninguna. Nebulosa. Ya grande, fui a buscar su tumba en el cementerio de Las Heras. Pregunté por Jorge Jury Atrach. ...l era Atrach, cuando llegó a la Argentina se puso Jury... Bueno, un cuidador me dijo: "No, m hijo, después de cinco años van al foso común, olvidate". El único pariente en el entierro fue mi abuelo. Hasta dijo un discurso: "Fue un sinvergüenza, pero lindo y bueno". Qué otra cosa pudo haber dicho de mi papá. Siempre uno es lindo a los 33.

-A tus 32, asegurabas que te morías a los 33.

- La edad de Cristo, de mi viejo, de Evita. Yo estaba convencido. Y con lo del tórax casi me voy a la mierda. ¿Querés que te diga la verdad, loco? La muerte me tiene sin cuidado.

- No te creo.

- Te lo juro. La veo como una hermana que ya va a venir Solo le temo a la humillación de la decrepitud. No pido ni un minuto más ni un minuto menos, que venga. Me creerías si me hubieras visto asistir a mis cirugías, inclusive a mi enfermedad. Eso sí, con dignidad quiero irme.

- Omitiendo féretro y soldadura y zaranda.

- Sí, sí, nada de eso. Hablé con mi abogado para evitar el manoseo. Tengo algo de musulmán: todo rapidito y chau y que se dejen de joder con coronas y aplausos. Respeto para mi cuerpo. Ternura quiero. Bah, no sé por qué hablamos de esto.

- Somos argentinos, Chiquito. Nos deleita el tema... Hubo otro tiempo en que me jurabas: "De los 40 no paso". Me hacés acordar a Indra Devi. Me recalcó que estaba escrito que iba a morir a los 98. Cumplió 100, la volví a entrevistar y ahí me dijo muerta, pero de risa: "No soy mujer de palabra".

- Yo también soy falluto Me han puesto anestesia total, y no hay nada más parecido a la muerte. Imaginate, te serruchan los huesos, te abren las tripas y cuando te despertás decís ¿a qué hora me operan? No te enterás de nada. Eso es la muerte.

- También tuviste una época fascinado con una religión hindú en la que a los 71 dejás de comer. Solo agua, agua, adiós y al paraíso sin aplausos y sin peaje. A casi dos años de tus 71, ¿qué me contursi?

- Nooo, ya nada que ver. Uno se tiene que ir cuando Dios lo ordena, si no, es un insulto. Loco, meta preguntarme, ¿y vos qué?

- Leonardo, yo vivo puteando. Por la muerte, por el tiempo. Y porque nos afanan, ¿te fijaste?, los años últimamente duran cinco meses. Desesperante.

- Así vas a perder, eh. En esto no hay trinchera. Tenés que hacer todo lo que puedas mientras tengas aliento. Yo en este cuartucho ¡tengo un mundo fabuloso! Música, libros, fotitos. Encerradito miro y leo y vuelo. Para mí viajar es una pérdida. Yo no quiero salir, la paso bárbaro conmigo. Siempre estás solo, me dicen. No, boludo, estoy conmigo.

- Te fuiste con la mirada a esa foto de adolescente. Y apretás el ceño.

- Será que me devuelve ciertos miedos.

- Siguen tus pesadillas de hace años.

- Recurrentes. Tengo metido en los huesos el miedo a que me humille la pobreza. Sueño con eso. Que me quedo sin plata y estoy lejos.. Que vuelvo a mi casa y no puedo entrar porque la vendieron... Sueño con mi mamá, vamos a comprar ropa y no tenemos ni para volver. ¡Angustiante, loco!... Subo a un tren, soy un pibe de 20, no tengo para el boleto y me hago el simpático para que no me agredan... Esto soñé anoche. Será porque estuve haciendo perfiles de un guión...

- ¿De qué guión?

- No, nada Yo siempre tuve un gran pudor para tener miedo. Obviamente que lo he tenido; sería un pelotudo si no. Pero en ciertos casos el miedo se vuelve humillante, entonces te hacés el simpático. En la realidad y en las pesadillas me pasa eso, hermanito. Trato de escapar, las piernas no me responden, cámara lenta, ah ah ah, querés ir más rápido y no podés, huevón. Lo peor, no sabés de qué mierda te escapás.

- Otro viejo miedo tuyo era ser abandonado.

- Un miedo real. Me dicen: "Che, qué minas has tenido " Ay, si supieran uno se dice: Esta hoy me quiere, pero se me va en cualquier momento Bueno, eso era hace años, ahora ya no. Sabés, se debería tener una llavecita cuando se es joven. Que te apague los deseos.

- Uno es deseo dependiente.

- Eso. Allá por mis 20, yo sufría mucho cogiendo. Al contrario de mucha gente, a mí me quedaba un vacío. Terminaba de haber volcado todo un mundo de pasión, de haberme metido en el cuerpo y en el cerebro de otro ser y me daba un baño y me iba a caminar. Ahhh, qué sensación de fracaso, de haber dado todo sin devolución.

- ¿Existirá la llavecita para cortar el deseo?

- Ya no la necesito. Aquello que me pasaba con el sexo era casi una enfermedad. Me gusta mirar como ahora, en la filmación ¡más bellas que esas pibas no puede haber!... Y las veo como cosas bellas de la naturaleza que hizo Dios. Ya no siento aquel fuego que me mataba acá y que por ahí me llevaba a ser una mierda de ser humano. Estoy liberado. Puta, si esto lo hubiera podido sentir de pendejo Claro, yo pretendía ser Buda.

- Buda y ladrón de gallinas. Buda con hormigas en el cuerpo. Difícil.

- Loco, te digo que no fui feliz en esa etapa. Quería otra cosa que nunca supe explicar. Quería coger, coger a toda hora y después ¡quedaba hecho pelota! Y a fumar en las plazas... Estaba tristísimo y no me daba cuenta.

- El sexo te vaciaba el alma. Pero fijate, Leonardo, en esa foto, niño, se te ve feliz.

- ¿Un pibe feliz yo? ¡La poronga!

- No jodás, lo afirmaste muchas veces. Y sacando pecho.

- Me la inventé. Cuando corrés todo el tiempo, escapando, no estás feliz. Yo llegaba a mi casa y veía las carencias de afecto, sentía envidia por los pibes que tenían hogar... Sabés bien lo que es una casa con una mesa tendida. Yo quería esa casa: el pan ahí, el viejo acá, la vieja allá, los tallarines. Vos me entendés, sos poeta. Decímelo.

- La casa, la comida haciéndose, la emoción de la albahaca, la ristra de ajo, la mesa arriba de la espalda del mundo.

- Lo que dicen los Evangelios: dulce es el sueño del obrero coma mucho o coma poco.

- Tu amistad con Dios, ¿cómo anda?

- Eso nunca varió. ¿Y vos?

- Viene complicado. A veces lo escribo con minúscula, a veces con mayúscula, a veces, desesperado, con acento: Diós.

- Quien lo quiera buscar por el lado de la razón la va a perder. Clavado. No hay trinchera para eso. Te tenés que entregar, si no, es una locura. Imaginate lo más chiquitito, un átomo del culo de una lombriz. ¿Puede ese átomo querer entender dónde está habitando?

- Hace diez años me decías que el hombre crea a Dios y Dios termina creando al hombre.

- Era un poemita, una cabriola a pedido del público. Y me arrepiento. Decía: "Loado sea Dios que venido del sueño de algún hombre vino de sus sueños a crearlo" Había que ser original. Verónica, mi asistente, me suele decir: "Ah, pero usted es un Borocotó de las religiones: un día, musulmán; otro, cristiano; otro, judío, ¿qué carajo es usted?" Digamos que vivo la confusión de en qué oficina me voy a inscribir. Pero Dios siempre es el mismo.

- Indudablemente, no dudás.

- Cuando tuve dudas fue para hacer pinta. Pero nunca dudé de Dios. Ahora lo localicé más. O sea: trato de no localizarlo, porque es al pedo. Dejá, loco, que El sabe lo que hace.

- ¿Te parece?

- Todo. Todo bien hecho está.

- ¿Y cómo explicamos vidas enteras que no conocen otra cosa que hambre y sufrimiento?

- Vos me estás hablando de teología. Eso es un invento del hombre, una pelotudez. Yo estoy hablando de Dios. ¿Me vas a salir con el Papa? Ya te digo que no necesito interlocutor. Dios no puede habitar en la catedral En todo caso, dejémoslo a quienes quieren dar normas de conducta. No es malo que te digan amaos los unos a los otros... Pero eso es pura teología, aunque, bueno, hay gente ejemplar dentro de la teología, los profetas, que intentaron sacudir al ser humano Moisés sube a un cerro porque sabe que venía una tormenta de la concha de su madre, y eso asustaba a la gente. Después baja con las tablas de la ley. Y a nadie hacía daño, por supuesto.

- ¿Cuál es el mandamiento más difícil de cumplir?

- No desearás la mujer de tu prójimo.

- ¿Ahora que el tema deseo lo tenés resuelto?

- Mirá, si hay algo difícil, casi una quimera, es imitar a Cristo. Amaos los unos a los otros, poner la otra mejilla... Cristo es un tipo admirado en todas las religiones ¿El mandamiento más difícil? A ver, estoy boludo, recordame los mandamientos.

- Si seguís por ahí te voy a preguntar cuántos son los diez mandamientos.

(Se queda en silencio. Hay dos botellas de agua sobre el escritorio y tres limones. Bebe como un recién nacido. Muy a mano, una foto de él con Perón, en Puerta de Hierro )

- Estamos en la Argentina, Leonardo. Aquí todo es posible.

- Sí.

- Se abre esa puerta y entra Evita. Ahí la tenés. ¿Qué le decís?

- Paralizado me quedo. Gracias le digo. No tengo estatura para decirle nada más. Vos porque sos un irreverente.

- Hace diez años, mientras me mostrabas fragmentos de Sinfonía de un sentimiento, hablabas de Evita enamoradísimo.

- Y sigo. Evita es la mina. Un genio. Y qué potra. Te lo repito: de Evita me gusta todo.

- Ella se fue. Entra Perón.

- Le acaricio las manos, nada más

Las manos....

- Sí, sí, las que le arrancaron para que no se siguiera hablando de la crisis.

- Justamente las manos, uno de sus fuertes.

- Los elementos de Perón son sus ejemplos y su corazón. Le quitaron lo menos importante. Podría haber manejado el mundo entero sin manos.

- Sigue aquí. ¿No le vas a preguntar nada a este hombre?

- Qué gorila que sos, ¡la concha de tu madre! Decís "a este hombre". ¡Ni por puta decís General!

- Decirle general no me parece importante.

- ¿Sabés? En esto Perón se equivocó. Y te digo porqué: lindo hubiera sido que se mantuviera como Coronel; es más heroico, más digno.

- Coronel suena a víspera. Decime: en tu vida, ¿tuviste un minuto en que tu fe en Perón sufriera aunque sea un leve apagón?

- Lo mío es certeza. Antes era fe. Me llevó muchos años profundizar eso. Leí todo. Dudé para indagar. Pero nunca dudé de Perón.

- Es curioso que pensando tan diferente nunca nos hayamos peleado cuando sale el tema.

- La ternura nos protege de nosotros.

- Veo esa foto con tus hijos ya grandes y me acuerdo de cuando nació tu Nicolás. Dijiste que entraría al tercer milenio con menos de 30 años. Que iba a vivir en un mundo ideal, porque la humanidad habría arreglado muchas cosas. Hoy, ¿qué me contás?

- Me equivoqué en que todo iba a estar solucionado, pero no en lo de un mundo mejor. Este es mundo mejor. Hay que aprender a usarlo. Antes te morías por una boludez; hoy te sentás a la computadora y tenés todo al toque.

- Pero ahora hay cuatro clases sociales, Leonardo: los clase alta, los clase media, los pobres y los desgajados.

- Eso siempre estuvo. No teníamos información. Antes había gente que se moría de hambre, y ahora también, pero al instante lo vemos.

- Y eso que llamamos "condición humana", ¿avanza aunque sea un centímetro por siglo?

- Creo que no hay más perro que la gata. Vamos a mejorar pero no porque la gente se vuelva más buena sino por sus propios intereses. Llegará el momento en que los capos del mundo dirán, ponele: "Si vos me invadís con 500 mil soldados, yo te hago volar con un bombazo". Así que dialoguemos, loco La perfidia, la soreteada siempre van a existir... Aunque por ahí el hombre evoluciona y se transforma en espíritu. Yo qué sé, si yo cuánto podré vivir, ¿diez años más? Diez, y como un regalo de la naturaleza.

- En definitiva, nos va a salvar el egoísmo.

- Por imperio de la propia mezquindad vendrá la equidad.

- La mezquindad elevada a instinto de conservación.

- Pensaremos así: Me van a chorear todo; antes de quedar en pelotas o que me maten, reparto.

- Chiquito, Perón se fue y mirá quien entró  un poeta criatura, Locche.

- ¡Nicolino! Lo quiero tanto

- Nicolino. Lo largaron a los leones y no los mató y no se dejó comer, se puso a conversar con ellos. No ganaba por nocaut ni por puntos, ganaba por persuasión Aquí lo tenés.

- Le digo que nuestra Mendoza lo trató muy mal, le debe un monumento Me pongo a charlar y a comer tallarines Sos único, Nicolino, sos un hermoso.

- Por el hecho de haber nacido quien más quien menos puede resucitar

- Algunos seres debieran resucitar.

- Pero para resucitar, cada uno necesita de palabras clave. Para Lázaro, levántate y anda.

- ¿Y para Nicolino?

- ¡Tallarines y anda!

(Mate cocido para mí, té de tilo para él. Me detengo en cartelitos enmarcados en su mesa de trabajo: "No seas vulgar"... "No obedezcas al impulso"... "Pasa por alto las ofensas"...)

- Cartelitos que me apunto. En otro tiempo tenía obsesiones. Cerca de mí ni tijeras, ni nada filoso. ¡Qué tara! Eso se esfumó a partir de una desilusión: a uno no lo quiere matar nadie.

- ¿Cómo es tu rutina?

- Me acuesto a las doce de la noche, duermo hasta las dos, me tomo un tecito, leo hasta las siete, me pongo a trabajar, llega Ramona que atiende las cosas de la casa, otro desayunito, sigo trabajando, almuerzo, y ahí me apolillo una siesta de cuatro horas. En la noche no me jode nadie, estoy solito. Ah, y hago gimnasia, muchísima. Loco, yo te conté mis sueños ¿y vos con qué soñás?

- Sueño que me llevan unos tipos, policías o peor, sin uniforme, y nadie ve lo que me pasa... O que me pierdo en un país desconocido y no tengo documentos, nada... Muy seguido sueño que no me puedo dormir... Pero dejémonos de pesadillas. Antes mencionaste algo, un guión. Estás craneando otra película. Desembuchá.

- El lugar de esa película ahí lo tenés. Lo que se ve en esa foto.

- Luján de Cuyo, la calle de La Costa donde naciste, el río, el viejo puente de hierro.

- Ahí pasa todo. El mantel de hule, se va a llamar. Inclusive compré un mantel de hule. Primera vez que trabajo así: delineo un personaje y escribo aconteceres. Lindo el resultado. Toco el mantelito, imagino, el guión crece. La historia transcurre en un pueblo que puede ser nuestro Luján de los años 50... Los personajes el pibe que podría ser yo, la piba que estudiaba piano, el Negro Cacerola, una pensión en la que viven. Lejos, se supone, una plaza, farolitos, gente que pasa La cámara panea, ves el río, todo el pueblo en esa calle, el mundo entero.

- Por allí andaba nuestro viejo de la bolsa, el Canario.

- ¡De él te quería hablar! Vos decís que el viejo era español y yo charlé con él ya de grande y tenía acento alemán, loco.

- No. Era español. Mi viejo se ofreció para escribirle a su familia, pero él no quiso. Chiquito, o vos estás en pedo o yo estoy mamao.

- Te digo: tenía acento alemán.

- Catalán o algo así. Alemán no. Lo que me acuerdo clarito del Canario es que un día de pleno invierno se desnudó por completo en la vereda. Se desnudó llorando en voz alta.

- Me dejás con la espina. Otro callejero era el Pancho Brondo. Ahí lo tenés, en esa fotito.

- El Pancho era cuñado de la Pierina, la partera de Luján, la que nos tiraba de las patas.

- ¡Panchito! Todo el tiempo juntaba cartones, leña. Mis tías me habían enseñado a decirle: ¿Me vendés la leña, Pancho?

- Y él te contestaba: "La leña no. Se enoja el hombre".

- Qué felicidad. Yo con mis tías, peinadito, en una silla de totora, me vendés la leña El otro callejero era el Uva. Era muy rápido en las cosechas y yo quería sacarlo del chupi y asociarme: yo cortaba la uva, él cargaba con el tacho. ¡Fenómeno decía yo! Siempre soñando con poner un quiosquito. Pero con el Uva era inútil, no quería reformarse.

- A ver, contame tus siestas de pendejito.

- Les tenía miedo. Un día mi bisabuela me contó, para asustarme, que ella estaba lavando en la batea, y escuchó una risa de pájaro que venía de un olivo centenario. Una vecina, doña Margarita, le dijo: "Cuando sienta la risa grite ¡volvé por sal! Así sabrá quién es la maligna que la quiere embrujar!". La risa se repitió, y mi bisabuela ¡volvé por sal! Al otro día una que le tenía rabia vino a pedir sal. Eso pasaba ¡y yo no salía ni por puta!

-  todo esto, ¿cuál era tu vocación?

- Ninguna vocación. Ni expectativas. ¿A qué podía aspirar yo? A tener un quiosco o entrar en la marina. Pero para eso exigían el tercer grado. Y yo fui hasta segundo. Quiero acordarme del nombre de la escuela y del de la señorita del tercero que nunca terminé. Fue divina conmigo, era un cielo.

- La Comandante Saturnino Torres. Ahí fui un par de años. Una de las maestras era la señorita Courbelo. No era linda pero estaba fuerte; fue una de las primeras que se divorció en voz alta en Luján. La vieja escuela está. Al lado construyeron la nueva.

- Ah, un día tengo que ir... Voy a ponerme a llorar como un hijo de puta ahí...

- Sin vocación ni expectativas, ¿cómo entraste en órbita?

- Acordate, mi mamá, Laura Favio, escribía radioteatro, era brillante. Y ella empezó: "Leeme esto que escribí". "No, me da vergüenza." Insistía. Al final: "Te lo leo pero atrás de la puerta". Así hasta que me llevó a su compañía. Yo tendría 17. Después me lleva a San Juan y se arma la compañía Liliana Dávila-Leonardo Jury. Largamos con La fiera acorralada, de mi mamá. Liliana era grande, tenía como 25 años; yo era muy lindo, le empecé a gustar a la gente.

- ¿Y después?

- Gira de tres meses y mi mamá me dice: "Nos vamos a Buenos Aires". Mi tía Elcira Olivera Garcés ya estaba aquí. Me dejé arrastrar. Haciendo bolos en El Mundo, me ve Raúl Rossi y entro en Todo el año es Navidad. Ahí Salvador Salías me lleva para actuar en El secuestrador, con Torre Nilsson. Antes yo había hecho un papelito en El ángel de España, de Enrique Carreras, con Pedrito Rico. Veinte veces la vi para verme. Después hice películas, canciones, y ahora estoy aquí, con vos. Todo muy rápido, un vértigo.

- Hace diez años me confesaste que hubieras preferido otra vida. No te creí.

- Hiciste bien. Me gustó lo que fui encontrando, porque era una forma de vivir livianito. Pero nunca me sentí actor. ¿Actor? Bebán, Alcón. Lo mío era de pedo y para subsistir. Siempre me dio vergüenza actuar.

- ¿Y tu sueño de terminar tus días en Tupungato? Querías vivir en una finca custodiada por un tipo con un rifle.

- Eso quería. El tipo para que bajara a cualquiera que viniera de Buenos Aires a hablar de cine. Ahora no cambio esa vida por esta, aquí, encerradito. Tengo todo. Fotitos, cositas, música de Mozart, de la Mona Giménez...

(Pausa de tres días. En el medio, una llamada telefónica de Leonardo, domingo a la noche. Hablamos de nuestros hijos, que andan por los treinta y pico. Recuerdo a Favio peleándose con Carola por adueñarse de su Nicolás. Le mordía el poto, los taloncitos, lo olía. Nos acordamos de los celos por el recién nacido. Uno de nosotros llegó al colmo de mearse en la cama. ¿Quién? Uno de nosotros. Y la charla vuelve a los mandamientos )

- Lo pensé: no hay ningún mandamiento que me inquiete. Desear la mujer de tu prójimo es algo que en el Islam está resuelto: somos humanos, no te tenés que sentir culpable.

- Ofensivo sería no desearla.

- Según cómo sobrelleves en tu conciencia un hecho, eso te pone en el regazo de Dios o lejos de Dios. Todos tenemos tentaciones. Si después sentís un dolor en el corazón muy hondo y te quedás mirando el techo, eso te hace ser un hombre bueno El hombre no es bueno ni malo, es hombre. No somos ángeles.

- Menos mal. Se me hace que los ángeles son medio huevones.

- Pertenecen al misterio. Yo no veo lo invisible pero existe. Sé que voy empujando materia a cada paso. Hay algo en que reflexiono mucho, y es que verdaderamente Dios amó, porque sin eso no habría sido posible semejante obra. Sí, Dios es un misterio, pero más misterioso es el amor. A veces pienso: ¿primero el amor y después Dios?

- ¿Por teléfono queremos dilucidarlo? Cuánta alevosía y candor.

(La conversación se reanuda otro día en el departamento de Favio. Arranco con una pregunta peliaguda.)

-Si Evita vivía, ¿qué hubiera pasado en el 55?

- Qué incómodo opinar sobre un ser que no te puede responder. Su obra está, concreta. A veces los historiadores que hacen teatro narran intimidades supuestas, por ejemplo, de Rosas ponen que tuvo un amor morboso por su hija. No podemos meternos con la intimidad de nadie.

- Le ponés límites a la ficción.

- Admito la ficción si es para beneficio de ese que ya no te puede responder. Pero si es para denostarlo, eso es carroña.

- Vos te asomaste a la intimidad de Gatica.

- La mostré, pero hasta ahí. Yo trato con ternura a mis seres. ¡No soy un carroñero! El límite lo da la ternura. Hasta cuando un tipo es culpable hay que narrarlo desde la ternura. Guevara lo decía: ternura hasta con el enemigo.

- El canon argentino, solemne, acomplejado y estreñido de corazón, margina todo lo que se roce con la emoción y la ternura. Vos, Favio, como nadie, has sido consagrado pese a ir siempre por el lado más explícito de la ternura.

-E s lo que soy, lo que somos Me estoy acordando cuando venían los camiones del peronismo a Luján y repartían juguetes. Esto para mucha gente era denigrante.

- Juguetes, pan dulce, sidra peronista, ¿hoy qué te parece?

- Maravilloso me parece. Aquello ¡era muy lindo! ¿Sabés con qué alegría venía mi abuelo con la sidra y el pan que le daban en la municipalidad?

- Cambiando de asunto: ¿seguís con tu teoría de la mermelada?

- Sigo. En Mendoza, ¿qué se hace con la fruta que sobra? Mermelada. Yo creo que con el excedente de boludos que tenemos en la Argentina tendríamos que hacer mermelada. Vendiéndola podríamos pagar la deuda. Se lo propuse a Cavallo; no me hizo caso.

(Teléfono. Favio tiene que resolver detalles de la banda sonora de su Aniceto. Pide un grillo, pero "que sea uno solo y de verdad". Y después le pide al músico una baladita que desemboque en algo enorme, sinfónico. Lo alienta: "Mientras comés solito andá imaginándotela. Vas a hacer un quilombo muy bello. Dale, que no se te caiga el alma, te quiero, loco, te quiero ")

- Al final, este Aniceto resuelto como ballet, se va a  titular

- Se va a titular  Aniceto.

- No te veo muy convencido.

-También estoy pensando ponerle Aniceto, una película romántica a morir Sabés, la película está dedicada a mi vieja: "A Laura Favio, amiga, madre divina". Cuando vi la dedicatoria en la pantalla, ahhh me sentí tan mal... Dije, ¡mi mamá ya no está!

- Laura. La recuerdo altiva. No solo era bella, era hermosa  ¿Qué estás pensando, Chiquito?

- Nada. Quise cambiar de tema y me acordé de Tomás de Aquino. El tipo analiza muy bien el asunto de la culpa y del castigo pero pensó como casi imprescindible la pena de muerte. Cuando uno quiere sacar del cuerpo social un tumor, ahí viene la cuestión. Y uno se pregunta, ¿a tipos como Videla, Massera, los dejo vivos? Pero si tenés la posibilidad de encajarlos en una prisión de por vida, es más piadoso. ¿Qué pensás vos de la pena de muerte?

- Pienso que aunque en su aplicación fuera infalible, aunque se hubiera demostrado que sirve para bajar los índices de criminalidad, es siempre una asesinación Qué paradójico, los más furiosos sostenedores de la pena de muerte proclaman la penalización del aborto y declaran agudamente su creencia en Dios. Afirmando la pena capital se toman atribuciones divinas, le arrebatan el trabajo al Dios que dicen venerar.

- Eso. La pena de muerte es un asesinato Lo otro bravo es el perdón... Hay que perdonar, pero ojo, no digo olvidar. Perdonar es recordar de otra manera.

- En tal caso la memoria no es, como se dice, retroceso: es semilla. Por otro lado, ¿cómo perdonar al que no se arrepiente, al que se empeña en confundir impunidad con heroísmo?

- Sí. Tengamos cuidado con el perdón atolondrado.

- ¿Cómo convivís con el asunto de las culpas y el perdón?

- ¿Sabés las horas que yo me quedo mirando al techo por culpas? Muchas veces he llamado a mi hermano más chico, Horacito. Me lo como a besos y le digo: "Vos me tenés que asegurar que me has perdonado." Le jodí tanto la vida a Horacito.

- Joder con las culpas.

- Todos las tenemos. Pero hasta es lindo hacer cagadas para pedir después perdón. Muy lindo ¡y sano! Por ejemplo, llamar a tu hijo y decirle: "Mirá, te cagué en esto y en esto, mi amor perdoname..." Después te sentís un príncipe. El pedir perdón es uno de los inventos más grandes de la humanidad. No es cuestión de teología sino de psiquiatría.

- ¿Sabés llorar todavía?

- Es lo más lindo del mundo. Yo me encierro, ahí, debajo de la ducha, y me pongo a llorar. Pero me gustaría poder llorar como los bebés, con la boca así, grandooota Me quedé enganchado con el asunto de la memoria. Siento que el infierno y el paraíso están en la memoria de cada uno.

- Al infierno y al paraíso solo los separa una medianera. ¿Tu memoria qué te trae de infierno o de paraíso?

- A ver te conté de doña Margarita Su hijo, el Lechuzo, era un poquito tonto y cuando muere ella dije: "Al Lechuzo me lo acampujo": iba a cobrar una pensión por su mamá. Ah, el Lechuzo para mí, dije. Lo volvía loco con el quiosco. Pero había una vieja hija de puta, mendocina mandona, de Unidad Básica. Ella le decía al Lechuzo: "¡Qué se anda juntando con ese atorrante!" Que era yo. Competía conmigo por la pensión. Dije: "Esta vieja me va a cagar; me voy a apolillar en la pieza del Lechuzo y no me lo va a afanar". Tendría yo unos 13 años, un pibe. ¿Viste esas noches de luna en Mendoza que son como pleno día? La luna hace pong y ves las sombras estiradas

- La luna, el sol de la noche.

- Un sol sí. No me podía dormir por el cagazo de que la difunta se me apareciera a decirme "¿Qué estás haciendo con mi hijo?..." Yo dormía en el suelo, sobre una mantita en eso escucho chist chist. Y para colmo el Lechuzo roncaba con un silbido. ¡Me van a agarrar del culo los demonios! Arrastrándome llegué a la puerta y me quedé sentadito ahí a esperar el alba. No me animaba a rajarme, había como quince metros hasta la calle. ¿Quién me iba a proteger? Ahí tenés la memoria, con el paraíso y el infierno. El caso es que yo me jugaba la vida para quedarme con la pensión del pobre Lechuzo. Me pienso en esas y me quiero tanto

- Pero si conseguías el quiosquito nos quedábamos sin Favio director de cine.

- Quién sabe Esperá, me tomo otro mate cocido: cuando cuento cosas de miedo se me seca la boca ¿Sabías que los árabes se bañan con arena?

- Ni la menor idea.

- El árabe en el desierto se limpia la cola con arena. Y no solo eso, cuando llega el momento de orar se lava las manos y la cara con arena. O sea: la arena suplanta al agua, saca la transpiración, queda la piel muy suave. Cuando leí eso recordé que de pibitos jugábamos en el río. Yo, el Negro Cacerola, hacíamos todo ahí y nos limpiábamos con arena. Era normal eso, mientras charlábamos golpeábamos fuerte la arena chiqui chiqui y al final nos pasábamos los dedos, la arena era finita. Impecables quedábamos. Después seguíamos caminando

- Lo más campantes.

- Campantes y felices Me pediste que le diera rienda a la memoria y ahora es buena, me lleva a una noche de sábado Me vienen a buscar los vagos "Mirá, en una finca de Perdriel se casa el gringo Felipelli. ¿Venís con nosotros?" Y salíamos y atravesábamos viñedos hasta que empezábamos a escuchar muuuy apenitas una música lejana La música era como una estrella, nos guiaba hasta el casorio. Cuando la música estaba grande, plena, ya nos encontrábamos en la puerta de la fiesta y nos colábamos, claro, ¡y a comer de todo!... ¡Qué pendejo divino, en todas las que anduve! Ah, cuando me veo en las que hice, me quiero como loco, te juro. ¡Qué lindo quererme así! ¡Me quiero como la puta que lo parió!

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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ALBERTO LAPOLLA* - (1952 / 2011)

(militante popular, ingeniero, médico genetista, historiador)

BURGUESÍA NACIONAL O BURGUESÍA COLONIAL(Publicado el 13-9-06 para que lo pensemos seriamente en este presente)

Una Burguesía que teme crecer.

Corría el año 1971. Dos años antes había ocurrido el Cordobazo. Acababa de librarse la segunda rebelión del proletariado cordobés conocida como Viborazo, éste ya mucho más político como su mismo nombre lo designara. No había llegado solo, sino acompañado por más de un reguero de rebeliones populares extendidas por todo el país, como el Rosariazo, el Mendozazo, el Choconazo, y así de seguido. El proletariado industrial argentino construido desde 1935-1945, hasta esa fecha, mostraba una potencia asentada en sus poderosas Comisiones Internas, Cuerpos de Delegadas por empresa, vastas conducciones combativas, poderosos sindicatos y centrales regionales, pleno empleo y alto nivel de participación en el Ingreso Nacional. Esa situación asustaba a la burguesía. El presidente de la UIA, Elvio Coelho expresó este temor sin ambages a James Petras por entonces en la Argentina. 'Ya en 1971 me había impresionado un diálogo que mantuve, si mal no recuerdo, con Elvio Coelho, entonces Presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Yo le preguntaba porque no se lanzaban a la industrialización como en Brasil.
'-Porque los sindicatos son demasiado fuertes y eso nos llevaría a una guerra civil- contestó.
- Pero, ¿por qué no lo intentan?
- Porque podemos perder – dijo'.(1)

Coelho y su clase habían comenzado a hacer suyo con una década y media de retraso, el plan esbozado por el almirante Isaac F. Rojas en 1955.
'Para que desaparezca el peronismo deberán desaparecer las chimeneas'(2) dejando en claro el proyecto desindustrializador del alto mando de la burguesía colonial anudada a los intereses extranjeros. De allí en más y en particular luego del intento de construir una burguesía nacional conducida por un general nacionalista y un empresario comunista, la burguesía industrial nacional se escaldaría para el resto de su tiempo histórico, respecto del aspecto que nunca pudo resolver desde su propio origen. Si ella crece –en un país semicolonial, donde el desarrollo industrial fundamental corrió primero por cuenta del imperialismo y luego a riesgo del Estado, originando un proletariado estructurado desde su origen, y luego también libre de patronos como lo fue el núcleo de empresas del Estado que construyeron la nueva nación a partir de 1945- la clase obrera crece más rápido. Con el agregado que esa clase obrera poseía la mayor organización sindical del mundo de posguerra. Con un historial de lucha previo, en lo proletario y en lo popular, que no se caracterizaba casualmente por tolerar dócilmente la dominación. Por el contrario, dicha clase obrera era la continuadora –en los tiempos del capitalismo industrial- del pueblo que había mantenido encendida la llama de la Libertad por más tiempo en América. Desde las fundantes jornadas de 1806 y el grito inicial de Túpac Amaru, allá por 1780, continuado luego en el largo ciclo de resistencia extendido hasta 1890. Continuado luego en el período que se cierra el 17 de octubre de 1945. El pecado original de nuestra burguesía es el temor al crecimiento. Como lo señalara Arturo Jaureteche, ésa fue la primera de las zonceras argentinas, expresada sin vergüenza por Sarmiento: 'el problema de la Argentina es su extensión'. (3) Casi ninguna otra clase dominante del planeta se expresaría de esa forma. Es difícil imaginar a Pedro el Grande, a Luis XIV, a Cronwell, a Washington o a Churchill, quejándose porque su territorio fuera demasiado extenso. Ni que hablar de nuestra vecina burguesía esclavista brasileña que se apropió del doble de su territorio a expensas de todos los países sudamericanos. Por el contrario todas las burguesías trataron siempre de ser más grandes, no importando los sacrificios a los que sometieran a sus pueblos.

Pues bien, con excepción de Moreno-Castelli primero, San Martín y Dorrego luego, Rosas más tarde –ya en otro proyecto-, Irigoyen tibiamente después y Perón como el intento más serio, siempre la burguesía comercial porteña –madre de todos los borregos- enlazada y fundida luego como burguesía terrateniente atada fuertemente a los intereses británicos, prefirió achicarse antes que agrandarse. Ya fuera entregando la Banda Oriental, primero para garantizar el levantamiento del bloqueo al puerto de Buenos Aires en 1811. Luego para liberarse del 'anarquista y rebelde' José Artigas. Al mismo tiempo de abandonar el territorio Oriental, Rivadavia desconocía el Pacto de Unión y Amistad Eterna, firmado con el Paraguay por Manuel Belgrano, obligando al país hermano a su enclaustramiento que finalmente terminaría en exterminio. Rivadavia sería el fundador de la línea de achicarse para preservar los intereses portuarios. Más tarde se negaría a aceptar la incorporación de las provincias altoperuanas, para apropiarse ilegítimamente de la Presidencia de la nación, pese a la oposición de las provincias. Rivadavia necesitaba ser Presidente –y no gobernador de Buenos Aires- para poder legalizar los 'negocios' que había arreglado en Londres –Empréstito Baring, Compañías de Colonización de Tierras y entrega de las Minas de Famatina-, por los que había cobrado suculentas comisiones. La llegada de los diputados altoperuanos lo habrían dejado en minoría, destruyendo su aventura presidencial. Más tarde, sería Urquiza quien entregaría a Brasil las Misiones Orientales –actual estado de Santa Catarina y parte del de Río Grande-, reconocería la independencia Oriental y aceptaría que Brasil robase un tercio del territorio uruguayo –el resto del Estado de Río Grande-, a cambio de la ayuda del Emperador para derrocar a Don Juan Manuel. Concesiones a las que Rosas siempre se había negado. Entregar territorio para salvar los negocios del puerto, del 'partido de los tenderos'. Esos que según Don Manuel Belgrano, 'sólo saben comprar por cuatro para vender por ocho'(4), esa fue la divisa triunfal de nuestra burguesía portuaria, luego terrateniente 

Por esencia dependiente, es decir colonial.

Don Arturo Jauretche fue muy claro al reseñar los proyectos posibles a construir en el siglo XIX. En la presentación en Buenos Aires del libro 'Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX', del historiador británico Harry Ferns, Jauretche suscribió las palabras de Ferns, quien expresó: 'Tienen que preguntarse sí, después de la caída de Rosas, no había llegado la hora de la clase mercantil urbana, y sin presión extranjera, esa clase no hubiera podido construir en las orillas del Río de la Plata una comunidad como la que construyeron los norteamericanos en los Estados Unidos después de la Guerra Civil: una potencia industrial y financiera en expansión no trabada por poderosos intereses rurales'. Jauretche reafirmó: '¿Qué sería de ese progreso que tanto los envanece si en lugar de habernos adscriptos como los norteamericanos del Sur a la política de Gran Bretaña cumpliendo el sólo objetivo de construir la granja dependiente, se hubiese realizado la hipótesis que plantea Ferns paralela a la de los norteamericanos del Norte: "Argentina potencia industrial y financiera en expansión no trabada por poderosos intereses rurales", por naturaleza, dependientes. ¿Qué sería por comparación ese progreso de que se jactan frente al del país potente que pudimos ser? (...) El así llamado progreso liberal tiene dos caras: es progresista en cuanto necesita la inmigración, el puerto, el ferrocarril, la vivienda, el Código Civil, el alambrado, el refinamiento de las haciendas, la paz interior, en fin todos los elementos que contribuyen al desarrollo de una producción agropecuaria barata como suministro colonial. Pero es antiprogresista en cuanto impide el desarrollo de la producción industrial propia, el manejo nacional, aun de esa misma producción agropecuaria, de los medios de transporte y comercialización, de la dirección financiera por medio de la banca, de la diversificación productiva y del estímulo de las zonas cuya producción no interesa, y de todo nivel de vida y cultura técnica, cuyo desarrollo importa el surgimiento de un país con propios intereses, más fuertes que los vinculados a la estructura colonial dependiente y un mercado de consumo interno en constante crecimiento que fija por el costo y el consumo un valor de adquisición que la metrópoli no desea pagar"(5) Sin embargo la burguesía terrateniente-comercial posterior a Caseros y en particular luego de Pavón –el primero de los genocidios fundantes de la nación liberal- eligió el camino de seguir siendo la granja británica y no crecer por su camino propio. Por el contrario los EE.UU., sólo pudieron llevar adelante su plan de gran nación -su Destino Americano- cuando derrotaron al Sur esclavista, rural y... dependiente de Gran Bretaña, deseoso de continuar siendo factoría inglesa.

El Norte necesitaba las materias primas que el Sur exportaba a Gran Bretaña, el mercado, las tierras.
También necesitaba que los esclavos fueran consumidores para expandir su industria y consolidar su capital financiero. El Norte derrotó al Sur, liberó a los esclavos -sin darles derechos políticos- los transformó en granjeros o asalariados, es decir en consumidores, cerró sus fronteras económicas hasta 1945, lanzándose a una expansión en todas direcciones, centrando todos sus esfuerzos en una industrialización a rajatabla, generando y utilizando su propio capital financiero, sin permitir que los productos o especulación del capital británico penetrara en sus fronteras sin su control, construyendo su gran nación. En nuestro país por el contrario, ganó el 'Sur'. Ganaron los intereses de la dependencia y la factoría británica por sobre los de la nación y la Patria Grande. 'Cuando uno conoce a la Argentina, se imagina como hubieran sido los EE..UU., si la guerra de secesión la hubiera ganado el Sur'.(6) Escribió un periodista norteamericano que trabajó muchos años en la Argentina.

Sin Estado no hay desarrollo nacional, porque no hay burguesía nacional Fue Scalabrini quien señaló la tragedia de Mayo y la muerte del proyecto de gran nación Americana pergeñado por Moreno, Belgrano y Castelli. 'Con la caída de Moreno, una ruta histórica se clausura... La Nación debe constituirse entera en la concepción de Moreno...

La ruta de perspectivas que abrió la clarividencia de Moreno estaba definitivamente ocluida... El presintió una grandeza y una manera de lograrla precaviéndose de la artera logrería de Inglaterra. La otra ruta está encarnada en Rivadavia.'(7) Así fue, Moreno previó genialmente el rol del Estado en un país con una burguesía suntuaria, parasitaria y que sólo conocía la máxima expresada por Don Manuel, más arriba citada.

Moreno se anticipa en más de un siglo a ideas que luego esbozaría Lenin, pero que en particular formularía Trotzky, sobre el rol del Estado nacional en los países semicoloniales y coloniales para reemplazar a la burguesía nacional inexistente. Ese será el camino de los países del Tercer Mundo, esbozado genialmente por Moreno. En su Plan de Operaciones Moreno es categórico respecto del modelo de nación a construir y el rol que el Estado nacional debe cumplir para industrializar la nueva nación. 'Las medidas a adoptar consistían en expropiar quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de cinco o seis mil individuos, expropiación que beneficiaría a ochenta o cien mil habitantes. Esa enorme suma de dinero en manos de una minoría, "no puede dar el fruto ni fomento de un estado, que darían puestos en diferentes giros en el medio de un centro facilitando fábricas, ingenios, aumento de la agricultura, etc.(...) En esta virtud, luego de hacerse entender más claramente mi proyecto, se verá que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del estado para la fomentación de las artes, agricultura, navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan; pero como esta materia no sea de este tratado, paso a exponer los medios que deben adoptarse para el aumento de los fondos públicos'.(8)

Pues bien como señala Scalabrini, derrotado Moreno –y Castelli, Artigas, Belgrano, San Martín, Monteagudo, Bolívar, Güemes, Dorrego y Felipe Varela- sólo quedaba el camino de Rivadavia: la sumisión a los intereses británicos. Y ése fue el que se siguió, y se continúa transitando en un retorno permanentemente como una maldición. La Argentina es el único país en el mundo que destruyó su sistema industrial de manera categórica; destrozó el mayor sistema ferroviario de América latina; entregó su petróleo y sus recursos energéticos a potencias extranjeras, -o a países vecinos para que se industrialicen a su costa. Que regala sus recursos mineros –la quinta reserva a nivel mundial- pagando por su extracción y saqueo; que depreda el mayor y más fértil ecosistema productor de alimentos del mundo. Que dejó de producir carne y alimentos para producir pasto-soja transgénico, para que los países industrializados produzcan carne y la exporten. Que entregó sus empresas del Estado al 2.5% de su valor. Es el único país del mundo donde la población debe pagar peaje a grupos económicos parasitarios por usar rutas construidas por la nación y las provincias. El nuestro es uno de los pocos países en el mundo, que regaló las jubilaciones de los trabajadores a la banca extranjera y nacional, como forma de control de la patronal sobre los trabajadores, para erradicar la idea de colectivo de la clase obrera. Privando al mismo tiempo al Estado de fuentes genuinas de financiación. Todas estas calamidades se realizaron, sin haber sufrido una invasión militar extranjera, sino sólo por la vocación colonial de su clase dominante. Era necesario desindustrializar a la nación para destruir a la clase obrera, que desde 1945, pero en particular entre 1969 y 1975 (del Cordobazo al Rodrigazo) espantó a esa burguesía por naturaleza dependiente. El llamado grupo Perriaux –que designaría ministro de Videla a Martínez de Hoz- le daría teoría económica al pensamiento del almirante Rojas. Desde 1976 a la fecha la nación abandonó la línea fundada por la Revolución Nacionalista de 1943 y retornó al modelo de la Granja Británica, instaurado por Mitre después de Pavón. Hoy la Argentina ya no es la nación industrial, tecnológica, científica y militar que preocupaba a los EE.UU. 'En 1984 en el pico de la crisis mundial de la deuda provocada por la cesación de pagos mexicana, la revista de negocios estadounidense Business Week dedicó su portada a Raúl Alfonsín, preguntándose si ese presidente democrático pagaría la deuda externa. Con cierta angustia, la revista aseguraba que ese país enorme, excedentario en alimentos y energía, con una población culta integrada y sin problemas religiosos raciales o lingüísticos, un inmenso territorio aun por ocupar y explotar, una industria ligera desarrollada y otra pesada de apreciable desarrollo - incluyendo el nuclear- provisto de un sistema de educación público y científicos y técnicos de alto nivel, "podría poner una alambrada alrededor de sí mismo y mandarnos al infierno'. (9) No fue así. Por el contrario se llevó adelante el programa esbozado por el genocida Albano Harguindeguy: 'el proceso de Reorganización Nacional vino para devolver a la Argentina al 3 de junio de 1943.'(10) Primero la dictadura, luego Alfonsín -que no se atrevió a modificar la línea de marcha-, pero esencialmente el gobierno menemista destruyeron la nación industrial tecnológica y científica.

La dictadura cerró 18.000 fabricas, Alfonsin otras 50.000 y Carlos Saúl I 108.000 más. En total 176.000 fabricas cerradas. A esto deben sumarse en el mismo período 7.000.000 de ejecuciones hipotecarias, comerciales, urbanas y rurales.(18) Es decir la devastación planificada de la nación. El pueblo con otra de sus rebeliones históricas –diciembre de 2001- impidió que el proceso llegara a los planes finales: dolarización, represión militar de los pobres, inclusión en el ALCA, secesión de la Patagonia y disolución nacional. Ahora transitamos un camino aun sin destino. Una vez más estamos frente a la contradicción scalabriana: o volvemos al camino de Moreno o seguiremos en el de Rivadavia.

Burguesía colonial, parásita y suntuaria Juan José Hernández Arregui alguna vez definió la esencia de nuestra clase dominante: 'esa clase parásita e infecunda, siempre que el pueblo comió, vio demagogia.'(11) A esta burguesía no sólo le sobraba nación, también le sobraba gente. Jauretche denunció este pensamiento pequeño y genocida expresado por los sucesivos presidentes de la Sociedad Rural Argentina:
'En 1956 el Dr. Ernesto Hueyo, ex ministro de la Década Infame y personaje representante de su clase, sostiene en un artículo de la Prensa, que el país tiene exceso de población y sólo se le ocurre una solución: que emigre el excedente de argentinos innecesario para la economía pastoril. En 1966 el presidente de la SRA, Sr., Faustino Fano -un nuevo incorporado a la alta clase- expresa el sentimiento de la misma diciendo en el habitual banquete de la prensa extranjera (...) que la población conveniente de la república está en relación 4 vacunos por cada hombre. Ajustándonos al cálculo(...) hoy no deberíamos tener más de 12 millones de habitantes. Si tenemos 25 millones nos hemos excedido en el 100%. !A esto ha llegado la elite que se dice continuadora de la que jugaba a los 100 millones de habitantes.'(15) Cuando Cavallo expuso su modelo de la Convertibilidad, -segunda etapa del plan del grupo Perriaux-, programa que debía liquidar el país al que hacía referencia la revista de los hombres de negocios norteamericanos, don Buno Orsi, director de Techint y luego coordinador de Cavallo, expresó: 'El plan de la convertibilidad es correcto, pero en él caben sólo 6 millones de los 36 millones de argentinos. ¿Estará la clase política dispuesta a hacer lo qué hay qué hacer para sostener este plan.'(12)

La 'clase política' acompañó este plan de una manera vergonzosa. Ya en 1985, se percibía que en los dos partidos mayoritarios -radicalismo y peronismo, pero también en el conjunto de los partidos menores del llamado 'centro izquierda'- se había instalado una idea neoliberal sobre la necesidad de llevar la nación a un modelo llamado 'agro-petro power'(16). Es decir un retorno al país factoría exportador de commodities –materias primas sin elaboración industrial-, que destruyera mano de obra, volteara el salario, disminuyera el 'poder sindical' y aumentaran la renta oligárquico-imperialista. Cavallo difundía estas ideas a través de su recién creada Fundación Mediterránea, (mientras aportaba un millón de dólares al renovador De la Sota para ingresar al Justicialismo). Gran parte de la Renovación peronista y de los jóvenes nosiglistas del radicalismo compartirían estas ideas neocoloniales. Así la mayoría de los cuadros políticos de la vieja burguesía nacional, hacía suyo el modelo pergeñado por el continuador de Martínez de Hoz. Sería el primer secretario de medios de Comunicación del menemismo, quien expresaría de manera increíble, ya en 1999, esta claudicación e incitación a la destrucción de la nación.
'-Ahí me acostumbré a convivir con el peronismo horrible que había en la Mesa Federal de Menem Presidente. Pero yo sentí que ahí se estaba gestando algo. Lo demás era todo discurso. Les voy a dar un dato(...) En la campaña del '87 para gobernador de Neuquen, de la cual participé, hubo tres congresos: La Falda, Bariloche y Tucumán. En esos tres congresos, definimos la reestructuración del Estado. La reestructuración del Estado no la inventa Menem en el '89, la hicimos en el '87 los 23 candidatos a gobernador, que nos comprometimos a reestructurar el Estado en función de los nuevos parámetros que estaban en discusión en Europa. O sea que el peronismo actúa orgánicamente, no espasmódicamente sobre una idea de un tipo que traiciona el discurso electoral... no, esto lo veníamos planteando.(...)
– Pero ¿cuál era tu posición con respecto a la política del menemismo, que no tenía nada que ver con tu militancia de los setenta?(...)
– Mirá, cuando el peronismo entra al gobierno, asume la responsabilidad de rendirse. Nosotros habíamos perdido dos guerras. El tema era si nos rendíamos o no. No era si triunfábamos o no triunfábamos. Habíamos perdido la guerra con 30.000 muertos nuestros y la guerra de Malvinas. Alfonsín optó por decir "Nosotros no nos rendimos, somos Gardel." Pero a Menem no le quedaba espacio. El país estaba rendido. (El ex ministro Dromi ejecutor de las privatizaciones y la destrucción del Estado, -actual asesor del ministro De Vido- dijo por entonces "Argentina está de rodillas". AJL) Era como estaba Hirohito después de la bomba atómica de Nagasaki. La discusión mía con Carlos Menem era si había que anunciar que nos rendíamos o no. Porque yo decía que había que anunciar eso porque de otro modo todo iba a ser interpretado como traición a la Patria. Fue una rendición. Pero Hirohito, en kimono y en samurai, se rindió a las 4 de la tarde arriba del portaaviones delante de Mc Arthur. Nosotros, encima de rendirnos, lo hacemos en la mesa de reuniones equivocada.
- ¿Por qué se rindieron en la mesa de reuniones equivocada?(...) – Claro, las primeras privatizaciones fueron con Telefónica, Telecom, la Comunidad Económica Europea. Después viene Todman, el embajador norteamericano, y nos explica con quien debíamos rendirnos en serio. Ahí empieza a tallar Cavallo como ministro de Economía.' (13)

¿Reconstruir la burguesía nacional?

Esta confesión deja en claro que fue la propia burguesía dominante nacida en la Argentina, la que decidió 'rendirse' y abandonar el desarrollo nacional para volver a su estado colonial. Ya lo había hecho la UIA cuando la crisis del '30 y la firma del pacto Roca-Runcimann, aceptando reducirse a un no crecimiento para mantener la estructura agroexportadora del país-estancia. Ahora la tarea era más sangrienta, había que liquidar el mercado interno, destruyendo a la clase obrera industrial y con ella a las clases que de ella dependen: la pequeña y mediana burguesía urbana y rural y la burguesía media comercial e industrial vinculada o alimentada por el mercado interno.

En esa operación quirúrgica 'sin anestesia' se combinaron: secuestros, grupos de tareas, picana, campos de exterminio, vuelos de la muerte, jefes de personal –el 55% de los desaparecidos eran dirigentes sindicales de base-, dirigentes sindicales traidores -como José Rodríguez-, privatizaciones, gatillo fácil, baja de salarios, ajuste permanente, endeudamiento externo permanente, hambre y desempleo permanente -para poder bajar el salario del 48% del PBI en 1974 al 18% en 2001-, privatizaciones escandalosas, reformulaciones políticas y vaciamiento de contenido de la política. Un brutal disciplinamiento y revanchismo social, combinado con una descomunal transfugación de la política transformada en instrumento de dominación colonial. Tal como ya lo había sido entre 1861 a 1916; entre 1930 a 1943 o entre 1955 a 1973. Es la misma burguesía la que decidió dejar de ser nacional. De allí que resulta difícil entender que el gobierno quiera devolverle el pasaporte argentino vía subsidios y regalos. El plan del grupo Perriaux y luego el de Cavallo, fue armado y apoyado por Techint, Roggio, Macri, Bulgheroni, Fortabat, Pérez Companc, Soldati, Clarín, la Sociedad Rural, la UIA, la banca privada nacional y extranjera y el conjunto de la dirigencia política emergente de su triunfo en 1976, y en particular a de las 'Felices Pascuas' y de la crisis de 1988-1989. Es bueno recordar que Goyo Pérez Companc, compró una casa a la esposa de Videla, frente al penal de Magdalena mientras éste estuvo detenido allí. Esa homogeneización política-empresaria incluyó también a nuestro actual Presidente de la nación y a su esposa, que invitaron a Cavallo durante varios años a pasar los fines de semana en el Calafate. Al mismo tiempo que la 'liga de gobernadores productores de hidrocarburos' hacía lobby para privatizar YPF y transferir los recursos energéticos a las provincias –viejo reclamo de las multinacionales petroleras y mineras. Así los gobernadores pasaron a ser empleados menores de las migajas arrojadas por las compañías del Imperio. Es así que sorprende escuchar que desde el gobierno se intente recrear una nueva burguesía nacional. Y no hablamos de cifras menores: sólo en el ejercicio presente más de 30 mil millones de pesos, irán como aportes gratuitos del Estado nacional a empresas privadas como Techint, Repsol, Roggio, Macri, Metrovías, Metropolitano, y otras.

Aquellos que depredaron la nación son premiados, para que continúen depredándola y capitalizándose a costa del pueblo y las riquezas de la Patria. Se les regala dinero a las empresas que destruyeron el sistema ferroviario. Aquéllas que vendieron como 'hierro viejo' casi 6000 vagones de carga y más de 10.000 kilómetros de vías férreas. A las mismas que dejaron sin trabajo a 90 mil ferroviarios y destruyeron 40.000 kilómetros de servicio. Lo mismo ocurre con las empresas de transporte. Metrovías -que brinda el más breve servicio subterráneo del mundo, ya que cesa su actividad a las 22.30 hs., para no afectar su tasa de ganancia- recibe subsidios millonarios. El gobierno pretende subsidiar a estos delincuentes –verdadera gángster-burguesía- para que ellos reconstruyan la burguesía nacional. Un miembro de esta nueva burguesía -premiado por el Senado-, Gustavo Grobokopatel –el Rey de la soja- fue muy claro respecto de la mirada estructural de este nuevo empresariado: 'Hay que acabar con la idea de volver al modelo de sustitución de importaciones, debemos comprarle a quien nos compra'.(17) O sea el viejo apotegma del partido conservador del país-estancia. Sólo que ahora en lugar de vacas vendemos pasto-soja. Parafraseando a Eladia Blázquez podría decirse que 'parece la utopía de un mamao.' Sin embargo resulta cierto y trágico: sólo por causas vinculadas al hambre entre 1989 y 2005 han muerto ya más de 470.000 argentinos. 

Estado nacional para tener burguesía nacional

No queremos señalar con esto que no sea posible la existencia de burguesía nacional en nuestro país.
Decimos que no es éste el camino para reconstruirla.
El camino pasa por el que diseñó Moreno, y utilizó Perón –también Lenin en la naciente URSS con la NEP.
Es decir el Estado nacional debe constituirse en el centro de la economía e impulsar una fuerte política de reactivación, de redistribución del ingreso, de aumento de la base monetaria y de circulación. De cese de todo endeudamiento externo. De cese de drenaje de divisas. Pero principalmente, de recuperación de empresas regaladas al capital privado para recuperar el mercado interno. La recuperación del mercado interno y de la clase obrera industrial, harán reaparecer a la burguesía nacional pequeña, mediana y grande. Sumado a ello, medidas tan simples como sacar de los centros urbanos a las grandes cadenas de hípermercados, no sólo crearán enormes fuentes de trabajo y acumulación familiar sino que sanearán el ambiente, el consumo y la salud de la población.

Favorecer el reparto de tierras para producciones familiares también fortalecerá el mercado interno y proveerá alimentos sanos para una población hambreada.

Pero esencialmente medidas activas de reindustrialización efectiva en manos del Estado, reactivarán rápidamente nuestra economía y distribuirán la riqueza de manera veloz. La Argentina –desgraciadamente- sólo posee 38 millones de habitantes; es una cifra muy pequeña para no poder ocuparla, alimentarla y vestirla de manera casi inmediata. Es sólo una decisión política, no económica. Reabrir las empresas cerradas, aplicar a rajatabla la ley de ocho horas -creando miles de puestos de trabajos-, proteger la industria nacional, renacionalizar las empresas privatizadas y particularmente cesar los subsidios al robo de la nación. Tal vez próximos a cumplirse 200 años del 25 de mayo de 1810, haya llegado el tiempo de llevar a la práctica el Plan de Moreno. Tal vez así volvamos a ser una Patria justa, libre y soberana. Y así, sólo tal vez, podamos derrotar el espíritu pequeño de Don Bernardino. 

1.- Seoane María, Todo o Nada. Planeta. julio 1997
2.- Clarín, octubre 1955 
3.- Sarmiento Domingo Faustino, El Facundo. Losada.
1958
4.- Belgrano Manuel, Memorias, Del Colegio 1925. 
5.- Jauretche Arturo, Escritos Inéditos. Corregidor.
OC vol6. pag 169
6.- Andersen Martin, Dossier Secreto. Planeta. 2000
7.- Scalabrini Ortiz Raúl, Las dos rutas de Mayo, conferencia en FORJA, agosto 1937
8.-Moreno Mariano, Plan Revolucionario de Operaciones, Plus Ultra, Buenos Aires 1993. Chumbita Hugo, Curso de admisión de Historia Argentina. UNLMatanza. 2004. 
9.- Gabetta Carlos, Le Monde Diplomatique octubre
1999, sobre Business Week- 14-2-84
10.- Clarín abril de 1976
11.- Hernández Arregui Juan José, Imperialismo y Cultura.
12.- Clarín 09-1991.
13.- Palabras de Jorge Rachid a Gorbato Viviana en Montoneros Soldados de Menem... pag110-111.
Sudamericana 1999
14.- De Santis Daniel El hecho maldito del país burgués. www.rebelion.org 
15.- Jauretche Arturo. Ediciones Centro E.S.
Discépolo. 2004
16.- Ver El Periodista Num 12. La capucha liberal. 
Set-1984
17.- Gustavo Grobocopatel -Clarín Rural 23-03-02
18.- Palabras del Dr. Julio Carlos González en Santa Fe, 30-04-06

Reproducido por: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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CARTA DE FREI BETTO A ERNESTO “CHE” GUEVARA
Octubre 2007

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policial, memorias, infantiles y juveniles y de temas religiosos- en dos ocasiones, en 1985 y en el 2005, fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.
El Ortiba.org

* * *

Querido Che:

Ya han pasado cuarenta años desde que la CIA te asesinó en la selva de Bolivia, el 8 de octubre de 1967. Tenías entonces 39 años. Pensaban tus verdugos que, al meterte balas en tu cuerpo, después de haberte capturado vivo, condenarían al olvido tu memoria. Ignoraban que, al contrario de los egoístas, los altruistas nunca mueren. Los sueños libertarios no quedan confinados en jaulas cual pájaros domesticados. La estrella de tu boina brilla más fuerte, la fuerza de tus ojos guía a generaciones por las rutas de la justicia, tu semblante sereno y firme inspira confianza a quienes combaten por la libertad. Tu espíritu trasciende las fronteras de Argentina, de Cuba y de Bolivia y, cual llama ardiente, inflama aún hoy el corazón de muchos revolucionarios.

En estos cuarenta años ha habido cambios radicales. Cayó el muro de Berlín y sepultó al socialismo europeo. Muchos de nosotros sólo ahora comprenden tu osadía al señalar, en Argel en 1962, las grietas en las murallas del Kremlin, que nos parecían tan sólidas. La historia es un río veloz que no ahorra obstáculos.
El socialismo europeo trató de detener las aguas del río con el burocratismo, el autoritarismo, la incapacidad para llevar a la vida cotidiana el avance tecnológico derivado de la carrera espacial y, sobre todo, se revistió de una racionalidad economicista que no hincaba sus raíces en la educación subjetiva de los sujetos históricos: los trabajadores.

Quién sabe si la historia del socialismo no sería distinta hoy si hubieran prestado oído a tus palabras: “El Estado se equivoca a veces. Cuando sucede una de esas equivocaciones se percibe una disminución del entusiasmo colectivo debido a una reducción cuantitativa de cada uno de los elementos que lo forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes: es el momento de rectificar”.

Che, muchos de tus recelos se han confirmado a lo largo de estos años y han contribuido al fracaso de nuestros movimientos de liberación. No te escuchamos lo suficiente. Desde África, en 1965, le escribiste a Carlos Quijano, del periódico Marcha de Montevideo: “Déjeme decirle, aún a costa de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un auténtico revolucionario sin esta cualidad”.

Esta advertencia coincide con lo que el apóstol Juan, exiliado en la isla de Patmos, escribió en el Apocalipsis hace dos mil años, en nombre del Señor, a la
Iglesia de Éfeso: “Conozco tu conducta, el esfuerzo y la perseverancia. Sé que no soportas a los malos. Aparecieron algunos diciendo que eran apóstoles. Tú los probaste y descubriste que no lo eran. Eran mentirosos. Ustedes han sido perseverantes. Sufrieron por causa de mi nombre y no se desanimaron. Pero hay una cosa que repruebo en ti: abandonaste el primer amor” (2, 2-4). Algunos de nosotros, Che, abandonaron el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la Patria Grande latinoamericana y en el mundo. Dejaron de guiarse por grandes sentimientos de amor para ser absorbidos por estériles disputas partidarias y, a veces, hacen de los amigos, enemigos, y de los verdaderos enemigos, aliados. Corroídos por la vanidad y por la disputa de espacios políticos, ya no tienen el corazón encendido por ideas de justicia. Permanecieron sordos a los clamores del pueblo, perdieron la humildad del trabajo de base y ahora cambian utopías por votos.

Cuando el amor se enfría el entusiasmo se apaga y la dedicación se retrae. La causa como pasión desaparece, como el romance entre una pareja que ya no se ama. Lo que era ‘nuestro' resuena como ‘mío' y las seducciones del capitalismo reblandecen los principios, cambian los valores y si todavía proseguimos en la lucha es porque la estética del poder ejerce mayor fascinación que la ética del servicio.

Tu corazón, Che, latía al ritmo de todos los pueblos oprimidos y expoliados.

Peregrinaste desde Argentina a Guatemala, de Guatemala a México, de México a Cuba, de Cuba al Congo, del Congo a Bolivia. Todo el tiempo saliste de ti mismo, encendido de amor, que en tu vida se traducía en liberación. Por eso podías afirmar con autoridad que “es preciso tener una gran dosis de humanidad, de sentido de justicia y de verdad, para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Es necesario luchar todos los días para que ese amor a la humanidad viva se transforme en hechos concretos, en gestos que sirvan de ejemplo, de movilización”.

Cuántas veces, Che, nuestra dosis de humanidad se ha resecado, calcinada por dogmatismos que nos hincharon de certezas y nos dejaron vacíos de sensibilidad para con los dramas de los condenados de la Tierra. Cuántas veces nuestro sentido de justicia se perdió en escolasticismos fríos que proferían sentencias implacables y proclamaban juicios infamantes. Cuántas veces nuestro sentido de verdad cristalizó en el ejercicio de autoridad, sin que correspondiésemos a los anhelos de quienes sueñan con un trozo de pan, de tierra y de alegría.

Tú nos enseñaste un día que el ser humano es el “actor de ese extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad”. Y que éste no es “un producto acabado. Los defectos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que emprender un continuo trabajo para erradicarlos”. Quizá nos ha faltado destacar con más énfasis los valores morales, las emulaciones subjetivas, los anhelos espirituales. Con tu agudo sentido crítico cuidaste de advertirnos que “el socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecen muchas veces de conocimientos y de la audacia intelectual necesarios para enfrentar la tarea del desarrollo del hombre nuevo por métodos distintos de los convencionales, pues los métodos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los creó”.

A pesar de tantas derrotas y errores, hemos tenido conquistas importantes a lo largo de estos cuarenta años. Los movimientos populares han irrumpido en todo el Continente. Hoy en muchos países están mejor organizados los campesinos, las mujeres, los obreros, los indios y los negros. Entre los cristianos, una parte significativa ha optado por los pobres y engendró la Teología de la Liberación. Hemos sacado considerables lecciones de las guerrillas urbanas de los años 60; de la breve gestión popular de Salvador Allende; del gobierno democrático de Maurice Bishop, en Granada, masacrado por las tropas de los Estados Unidos; de la ascensión y la caída de la Revolución Sandinista; de la lucha del pueblo de El Salvador. En México los zapatistas de Chiapas ponen al desnudo la política neoliberal y se propaga por América Latina la primavera democrática, con los electores repudiando a las viejas oligarquías y eligiendo a aquellos que son a su imagen y semejanza: Lula, Chaves, Morales, Correa, Ortega, etc.

Falta mucho por hacer, querido Che. Pero conservamos con cariño tus herencias mayores: el espíritu internacionalista y la revolución cubana. Una y otra cosa se presentan hoy como un solo símbolo. Comandada por Fidel, la Revolución cubana resiste al bloqueo imperialista, la caída de la Unión Soviética, la  carencia de petróleo, los medios de comunicación que pretenden satanizarla. Resiste con toda su riqueza de amor y de humor, salsa y merengue, defensa de la patria y valoración de la vida. Atenta a tu voz, ella desencadena un proceso de rectificación, consciente de los errores cometidos y empeñada, a pesar de las dificultades actuales, en hacer realidad el sueño de una sociedad donde la libertad de uno sea la condición de justicia del otro.

Desde donde estás, Che, bendícenos a todos nosotros los que comulgamos en tus ideales y tus esperanzas. Bendice también a los que se cansaron, se aburguesaron o hicieron de la lucha una profesión en su propio beneficio. Bendice a los que tienen vergüenza de confesarse de izquierda y de declararse socialistas. Bendice a los dirigentes políticos que, una vez destituidos de sus cargos, nunca más visitaron una favela ni apoyaron una movilización. Bendice a las mujeres que, en casa, descubrieron que sus compañeros eran lo contrario de lo que ostentaban fuera, y también a los hombres que luchan por vencer el machismo que los domina. Bendícenos a todos nosotros los que, ante tanta miseria que siega vidas humanas, sabemos que no nos queda otra vocación más que la de convertir corazones y mentes, revolucionar sociedades y continentes. Sobre todo bendícenos para que, todos los días, estemos motivados por grandes sentimientos de amor, de modo que podamos recoger el fruto del hombre y la mujer nuevos.

(Las citas del Che tienen como fuente el texto El socialismo y el hombre en Cuba, publicado en “Ernesto Che Guevara, escritos y discursos”, Editorial de
Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp 253-272)

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LOS SENTIMIENTOS DE LA NACIÓN - Por Ferchis López (*)

- Vigencia actual para México y América Latina

Los Sentimientos de la Nación es uno de los documentos centrales de la historia de México. Su autor fue el padre José María Morelos, quien sucedió al padre Miguel Hidalgo como principal figura y líder de la guerra por la independencia. El 14 de septiembre de 1813, los principales jefes militares y letrados del ejército insurgente se reunieron en la villa de Chilpancingo, hoy día la capital del estado de Guerrero, para dar inicio al Congreso del Anáhuac, convocado por Morelos y cuyo objetivo fue declarar la independencia absoluta respecto a España y establecer el primer gobierno independiente de la América Septentrional (nombre con el que se denominaba a los territorios correspondientes al Virreinato de la Nueva España y Centroamérica). En el acto inaugural del congreso, Morelos leyó sus “sentimientos”, una proclama de 23 artículos en los cuales estableció las bases de cómo debía regirse la nueva nación. Considerado uno de los antecedentes principales de la Constitución mexicana, Los Sentimientos de la Nación poseen un poder que trasciende el ámbito de las leyes. Es un documento que todo mexicano y latinoamericano comprometido en las luchas populares contra la injusticia y la opresión, ya que es un alegato contra la tiranía, el mal gobierno y la justicia social para los pueblos libres. De ahí que varios de sus artículos tengan resonancia actualmente.

Varios de los “sentimientos” de Morelos apelan a la soberanía de la nación. Mientras el primero dicta la independencia absoluta “de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía, y que así se sancione dando al mundo las razones”, el quinto apela a “que la soberanía emana directamente del Pueblo”. En un contexto donde buena parte de los gobiernos latinoamericanos actuales se caracterizan por su condición entreguista a intereses de potencias extranjeras, las palabras de Morelos son un vivo recordatorio del derecho legítimo a la rebelión contra regímenes políticos que, al violar los intereses de los pueblos, devienen en tiranías que, mientras no sean derribadas, mantendrán un pesado yugo sobre nuestros países.

Como sentencia parte del artículo onceavo: “la Patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el Gobierno, abatiendo el tiránico”. Para Morelos, el buen gobierno es aquel donde existe una equitativa distribución de poderes y los servidores públicos estén al servicio del pueblo y no de sus intereses personales. De ahí que, además del artículo sexto que establece el modelo republicano de gobierno, sustentado en los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, deban destacarse el octavo y el treceavo, en los que planteó un tope límite a los salarios de gobernantes y demás autoridades (“la dotación de los Vocales será una congrua suficiente y no superflua”) y la igualdad de los individuos ante la ley (“que las leyes generales comprendan a todos, sin excepción de cuerpos privilegiados”). Así, Los Sentimientos de la Nación invitan a cuestionar severamente a los funcionarios públicos cuando recurren a los recursos de la nación para enriquecerse a costa de las necesidades elementales de sus habitantes.

La dignidad humana y la justicia social ocuparon un lugar central en el imaginario de Morelos. En una sociedad colonial dividida en castas, Morelos conoció de primera mano la discriminación por su origen mestizo (mezcla de español e indígena). Además, Morelos ejerció su oficio sacerdotal en la llamada Tierra Caliente, una región que comprende parte de los actuales estados de Michoacán, Guerrero y Estado de México donde el clima seco y escasa lluvia dificulta los cultivos, lo que en la época se tradujo en el sufrimiento de los sectores más pobres y marginados de la sociedad: indígenas, mestizos, mulatos y los esclavos africanos. En ese sentido, no resulta casual que las campañas militares de Morelos se centraran en Tierra Caliente, no sólo por cuestiones estratégicas como el conocimiento amplio que poseyó de la zona, sino por el carácter inclusivo que pretendió darle a la guerra de independencia al incluir en la gesta patriota a los pobres y sus necesidades.
Tales experiencias quedaron plasmadas en Los Sentimientos de la Nación. El artículo doceavo es un llamamiento estoico al destierro de la pobreza como requisito elemental de una patria digna con sus habitantes. El enunciado reza: “Que como la buena Ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia; y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”. Para nuestros tiempos en los que la violencia económica y la desigualdad social son la norma en México y América Latina, la evocación de Morelos es un duro recordatorio de la existencia de males históricos, pero también un grito a la resistencia contra los mismos.

En el mismo tenor de una patria justa con los desfavorecidos, el artículo quinceavo formuló “que la Esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de Castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un Americano de otro el vicio y la virtud”. Además, el dieciochoavo prohibió el uso de la tortura como castigo, mientras el veintidosavo abolió la existencia de tributos y otro tipo de gravámenes que en la Colonia implicaron una pesada carga para indígenas y demás castas no pertenecientes a los estratos privilegiados de la sociedad.
Reafirmando lo dicho al inicio, Los Sentimientos de la Nación de Morelos es un documento histórico por las fórmulas revolucionarias que planteó para su época y que hoy día pueden evocarse en terrenos como el combate a la pobreza y los derechos humanos, adquiriendo así una gran vigencia para México y el resto de los países latinoamericanos. Resulta indispensable que las luchas populares de hoy conozcan el legado de próceres como Morelos, ya que gran parte de las demandas de nuestra Patria Grande se encuentran moldeadas en el ideario de un cura que rechazó el título de “Alteza Serenísima” que pretendió darle el Congreso del Anáhuac, optando por uno en apariencia más humilde, pero que en realidad sintetizó su compromiso político y social: el “Siervo de la Nación”.

(*) Carlos Fernando López de la Torre (Ferchis para los amigos). Mexicano. Latinoamericanista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e historiador por el Instituto Mora.

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EL GRITO DE ALCORTA-BIGAND - Por Leonardo R. Giudici (*)

Este hito fundamental del gremialismo, que se produjo el 25de junio de 1912 dio origen a la fundación de la Federación Agraria Argentina.. Todos los investigadores centralizan este vasto movimiento en Alcorta, porque allí se dio la Asamblea, ese día, que dio lugar a la huelga, que luego se extendió a las provincias de la La Pampa, Cordoba, Buenos Aires y Santa Fe. Pero, en Bigand, en la tarde de del 15 de Junio, estalló el primer explosivo

En la plaza del pueblo de Bigand, se reunieron alrededor de mil personas. Allí estaban los colonos arrendatarios y medieros y casi todos el resto del pueblo, reunidos en una gran Asamblea donde se iban a tratar los problemas de los chacareros. Ocupó la tribuna, el joven agricultor Luis J Fontana, quién en una magnífica improvisación trató la difícil situación de los agricultores y fustigó la avaricia de los terratenientes locales, terminando su arenga con un “Viva la Huelga”, palabras que fueron recibidas por la multitud con delirantes gritos de de aprobación y repitiendo: ¡A la Huelga!, ¡A la Huelga!.-

Se había roto el primer eslabón de una larga cadena que venía oprimiendo al agricultor desde hacía más de medio siglo. En Bigand estaban los siguientes latifundios: Colonia “La Sepultura” con 2.000 cuadras; la estancia de Don Victor Bigand con 4000 cuadras y otro campo de 1000 has de José Bigand.

Los puntos de reunión eran: en la escuela rural situada en “La Sepultura” que dirigía el educador Matías Ripoll y en un boliche llamado “Garufa”, situado enfrente de la Escuela, allí se fue incubando la rebelión agraria que habría de estallar en Junio y donde participaban gente de Alcorta (Arfinetti, Perugini; Bulzani) y de Bigand(Márquez, Lescano, Fontana). Lo que sigue es historia conocida, pero, todavía hoy quedan familias arrendatarias de la Sucesión Bigand (descendientes de esos primeros colonos)

(*) Nació en Armstrong provincia de Santa Fe en 1953. De 1971 a 1988 vivió en Rosario donde se recibió de Bachiller Universitario en Ciencias de la Ingeniería. Fue Cofundador del Ateneo Arturo Jauretche y Cogestor Obrero-Empresario en Federación Agraria Argentina Cooperativa de Seguros. En la actualidad reside en Armstrong, donde fue Productor y Conductor de Televisión. Produjo y fue Conductor de El Tablero, para Cable Cañada Televisión y condujo Mesa 7 para Cable Imagen Armstrong. Desde 2004 al 2011 escribió, dirigió y editó la Revista La Voz de Armstrong, 58 números dedicados al rescate de la memoria histórica, social, política y deportiva de Armstrong.

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MUJERES EN LA MILICIA
(Historias de las "olvidadas" mujeres fortineras)

Dice Carlos Alberto Del Campo en "Alfil, el diario para leer", del día 8 de marzo de 2013:

“Ante una nueva conmemoración del Día de la Mujer bueno es recuperar para la memoria a aquellas mujeres que poblaron la vida de los fortines, para quienes no hay memoria.

Solo algunas pocas fueron rescatadas del olvido, Carmen Funes “La Pasto Verde” en la poesía de Marcelo Berbel (“zamba del coraje hecho mujer”), pero en su mayoría permanecen desconocidas. Son centenares de compatriotas que nutrieron la historia argentina en tiempos de la conquista efectiva del territorio argentino.

Estas mujeres con destino inesperado tomaron parte de aquel ejército al que el gaucho fue enganchado de prepo. A ellas, les cupo un rol tan importante que contrasta con semejante olvido: podían ser mujeres de tropa o convertirse en humilladas víctimas del malón. Marcharon desde los límites de Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires. A veces acompañando a sus hombres, cargando hijos y unas pocas ollas; otras caminando solas, leguas y leguas en la inmensa pampa.

Compartían la vida de los fortines donde se padecía hambre y frío; no pocas dieron a luz en la vasta soledad y muchas formaron parte del cuerpo militar. Algunas tenían sueldo del Estado, que muy tarde o nunca percibían. Pelearon a la par de los milicos, hicieron de curanderas sólo con yuyos y tisanas, cuidaban los enfermos, lavaban la ropa, cocinaban, cazaban avestruces para comer y además combatían jugándose la vida a cada instante. Los únicos momentos de alegría era en ocasión de los bailes; alguna vez se batieron a duelo por su amor disputado. Se las llamó despectivamente chinas, milicas, cuarteleras o chusma. Algunas eran esposas, otras novias, muchas madres y hasta prostitutas. Dice Vera Pichel que “en más de una oportunidad fueron agredidas con epítetos francamente degradantes”.

Se trata de aquellas valientes mujeres argentinas que, escribiendo páginas de la historia nacional, no figuran en los partes de batallas en que participaron. Con ellas la historiografía está en deuda, probablemente le ha restado valoración a este proceso al que se lo condenó como “barbarie despreciable”. Bien lo señaló Osvaldo Guglielmino: “la generalizada ignorancia argentina sobre la materia procede de la exagerada centralización europeizante”.

Algunas vivieron 10, 20 y hasta 40 años en los fortines, como Mamá Carmen, una negra que llegó a sargento, de mayor bravía que muchos oficiales hombres, se recuerda que ante la inminencia de la invasión de un malón dijo: “muchachas: no permitan que los indios quiten la caballada, faldas abajo y a ponerse el uniforme”; Domiciana Correa, de Bahía Blanca, que llegó al Fortín junto a su esposo el sargento Contreras, tuvo 19 hijos, vivió 103 años y aún siendo octogenaria crió otros 10 niños; Mamá Culepina, una araucana afincada en el regimiento; Isabel Medina designada capitán por valor en combate; Viviana Calderón, nieta del cacique Manuel Grande, que vivió por muchos años en Azul.

Cuando todo terminó, muchas mujeres se quedaron para siempre en la vieja frontera. Si tuvieron suerte, el gobierno les entregó alguna parcela que no siempre pudieron sostenerla. Con la desaparición del indio ya no hubo pagas ni racionamiento para ellas, fundadoras de pueblos nacidos alrededor de los Fortines, como La Pasto Verde, mujer de excepcional belleza, que además de haber participado en la Guerra del Paraguay estuvo en la fundación de Carhué, Puán y Trenque Lauquen.”

* * * * *

En el portal web de La Gazeta Federal encontramos estas historias de aquellas heroicas mujeres que la historia oficial ha “olvidado”:

“Desde antes de la Independencia, las mujeres sirvieron a la Patria en diversas actividades, en la milicia o el ejército. Como apoyo desde la ciudad o acompañando a las tropas en campaña, hasta con niños y ancianos. Actuaron como guerreras, enfermeras, cocineras, pulperas, cantineras y “bomberas”, y siguieron a las milicias como guerreras o de apoyo a sus maridos y tropa en general, y hasta infiltradas en el enemigo para fomentar de deserción.

Algunas más conocidas, como Manuela Pedraza, Juana Azurduy, Macacha Güemes, La Delfina, Juana Moro, Carmen Funes ( “la Pasto Verde”), Santos Moreno ( "La Rubia Moreno" ) o Martina Céspedes y otras, rescatadas por pasajes de la historia, por el folclore y la tradición oral. Otras menos conocidas o ignoradas, cuyo hechos heroicos se han perdido en el tiempo, pero que vale la pena rescatar.”

Relatos y testimonios

Alfredo Ebelot (1), en su libro “La Pampa, Costumbres Argentinas” nos deja un interesante relato sobre la actuación de las mujeres en las milicias. Nos perece interesante transcribir este relato proveniente de un testigo directo:

Grande fue mi sorpresa, en los comienzos de mi vida de frontera, cuando por primera vez me encontré en marcha con un destacamento que cambiaba de guarnición. Había dejado partir la tropa con mi equipaje y mis carros, que eran muy pesados, y detúveme a conversar, amigablemente retenido por el jefe de frontera, que no todos los días tenía ocasión de entablar diálogos. Era en la Blanca Grande, en donde ahora hay estancias muy hermosas, y que en aquella época era una madriguera famosa.

Cuando monté a caballo para alcanzar a la columna, ésta estaba ya muy lejos. Después de haber galopado un buen rato, vi asomar primero una nube de polvo. Eran los caballos de repuesto, la caballada, primera sorpresa para un novicio; tenía yo dos días de campaña.

Luego apareció otro grupo, considerable y en desorden, y por fin, allá en el extremo, pequeña, ocupando nada más que el espacio indispensable, una tropa que marchaba en formación. El grupo intermediario eran las mujeres y los niños. Había una caterva. Todas las edades estaban representadas en ella: desde los niños de pecho, que mamaban sin desconcertarse al trote duro de los caballos, hasta las viejas cuyos cuellos semejaban un manojo de culebras, y que mascaban un cigarro en sus encías desprovistas de dientes. También estaban representados todos los matices, excepto el blanco. La escala de tonos empezaba en el agamuzado claro y terminaba en el chocolate. Todo esto estaba encaramado sobre pilas de ropas, utensilios de cocina, cafeteras y maletas que desbordaban por ambos lados del recado en extravagantes protuberancias.

Cuando había que mudar de caballo, era de ver el trabajo que demandaba esta operación. El arreglo de todos los bultos en el suelo y su colocación en el nuevo animal, la acción de izar a la propietaria encima, constituían tareas graves y minuciosas; pero todos los soldados disponibles se prestaban a ellas, con la mejor voluntad, y en suma la cosa andaba con más prontitud que la que se hubiera podido suponer. No conozco gente tan diestra como los indios y las indias para estas instalaciones de un ajuar ambulante y complicado en el lomo de un caballo.

Cuando llegamos el día siguiente al fortín Sanquilcó, cuya guarnición íbamos a relevar, presencié el espectáculo de la recepción hecha por la guarnición femenina que lo ocupaba a la guarnición femenina que iba a reemplazarla: los grandes saludos, el mate y las conversaciones.

Imagínense ustedes un reducto de tierra, de una cuadra de superficie, franqueado por chozas de juncos, algo más grandes que tiendas, y más pequeñas que los ranchos más exiguos, dejando en el medio un sitio cuadrado en cuyo centro está el pozo, e inundado de criaturas que chillan, de perros que retozan, de avestruces, de ratas de agua domesticadas que allá se llaman nutrias, de mulitas, de peludos que trotan y cavan la tierra, de harapos que secan en cuerdas, de fogones de estiércol en los que canturrea la pava del mate y se asa el alimento al aire libre; figúrense ustedes en torno la pampa desierta, chata y amenazante, que el centinela apostado en una torrecilla de césped, interroga día y noche, y tendrán el cuadro, a la vez pintoresco y monótono, en medio del cual transcurría la vida de la mujer del soldado en la frontera.

¿De dónde han venido y qué ha podido vincularlas a esa existencia? Vienen, ¡vive Dios!, de esos ranchos aislados que han encontrado ustedes al paso, allá, allá en aquellas llanuras que enfáticamente se dicen pobladas, cuando contienen mucho ganado y encierran pocos seres humanos. La vida de esas mujeres era allá poco más o menos lo que es aquí, y tenían de menos la variedad, la sociedad, lo imprevisto. Han ganado en el cambio. Por eso adquieren rápidamente el espíritu de cuerpo. Es muy raro que una mujer cambie de batallón. Si reemplaza a su marido por otro, lo que acontece con menos frecuencia de lo que se cree, el nuevo titular llevará en el kepi el mismo número que el antiguo.

¡A fe mía, sí! son casamientos inestables; pero, vean ustedes, sucede con esta inestabilidad lo que con los objetos amontonados sobre un recado; se mueven de un lado para otro; no sabemos cómo no se desprenden, y sin embargo ruedan rara vez.

Reflexionando un poco, pues todo tiene una explicación en este mundo, aun la anomalía de estas fidelidades relativas, se descubre la razón. He dicho que ellas vienen de los ranchos; son gauchos con faldas. Tienen todas las cualidades y todos los defectos de los gauchos; la vida es siempre soportable al lado de personas que piensan y sienten como uno. Los defectos compartidos forman, como las virtudes, un vínculo.

A veces, les gusta la bebida, es su pecado venial; pero uno se pregunta si ello no contribuye a la buena armonía del hogar. He visto parejas de mala bebida, cubiertas aun de magulladuras y moretones después de una pequeña fiesta que acabó mal, redoblar los cariños y atenciones recíprocas una vez disipada la embriaguez.

En esas peloteras íntimas y en esas reconciliaciones, más que nunca frecuentes en las visitas de los comisarios pagadores, todo el dinero que recibe el soldado pasa a empilchar a su compañera. Es el momento en que aparecen los botines de colores chillones, los fulares amarillos y violetas, y en que chorrean perfumes las espesas cabelleras negras, semejantes a colas de caballos, lacias o rizadas, según que la propietaria tenga sangre india o sangre negra en las venas.

No hay que concluir de aquí que la mujer del soldado sea interesada. Gusta de las atenciones, no del dinero: como que generalmente tiene más que su dueño. El soldado sólo tiene su sueldo; la mujer, planchadora, encargada de la ropa de los oficiales, o pastelera, vendedora de tortas a los soldados, suele tener más que su hombre, cuando llega el comisario, y recurre a sus deudores bien provistos entonces.

Como condiciones militares, puede decirse que son veteranas, verdaderas veteranas. Muchas veces se les ha visto hacer fuego, y en las sorpresas tienen la sangre fría y el arranque de un soldado viejo. En 1874, una mujer de la artillería fue hecha subteniente en el campo de batalla. He aquí otro ejemplo más original.

Cuando ocupamos Guaminí, no habíamos llevado las mujeres de la división. No sabíamos lo que íbamos a encontrar y no queríamos tener ese estorbo, en el caso en que tuviéramos que librar batalla en campo raso con enjambres de indios, que fue al fin lo que nos cupo en suerte.

Pronto nos apercibimos de que habíamos hecho mal en dejarlas; los soldados las extrañaban amargamente, languidecían, desertaban, no lavaban su ropa ni soportaban la campaña con buen humor.

Al cabo de tres meses y, como se enviara a la antigua frontera un destacamento encargado de escoltar un convoy de uniformes, se decidió que al mismo tiempo condujera a las mujeres. El destacamento fue atacado a la vuelta por una gran invasión. Era mandada por un oficial perspicaz que, desde que avistó a los indios, se dio cuenta de su número considerable, reunió su escuadrón femenino y le dirigió el siguiente discurso:

- "Téngo bastante gente para resistir, pero esos demonios me van a quitar la caballada. Muchachas, a ustedes se la confío. Rodéenla y no dejen que nadie se aproxime".

- Está bien, teniente respondieron.

Una de ellas pidió un revólver.

- Un momento -dijo el teniente-. Si ustedes se presentan en ese traje, los salvajes se van a encarnizar en robar la caballada. Hay que evitarlo. Hay uniformes en los cargueros; con que así, ¡faldas abajo y a vestirse de reclutas! ¡Sobre todo, hagan honor al glorioso uniforme que les confío!

Los indios coronaban ya las alturas y tornaban sus disposiciones de combate. Era un espectáculo característico, en ese momento siempre solemne que precede a una carga, ver a las mujeres, faldas abajo, como les dijo el teniente, poniéndose la bombacha y la chaquetilla azul, ocultando sus largas cabelleras bajo el kepi y saltando sobre el caballo, mientras que los soldados con el arma pronta y el ojo atento, pero no del lado de los indios, se cambiaban dicharachos fuertemente condimentados sobre las formas más o menos redondeadas que las indiscreciones de esa rápida toilette dejaban en descubierto por un momento.

La carga fue brillantemente rechazada y la caballada se salvó. Los indios llegaron sin embargo muy cerca. Sólo un año después vinieron a saber, cuando los hicimos prisioneros, que ese día se las habían visto con mujeres. Ellas habían enarbolado cuchillos que en nada se parecían al curioso puñal de la liga.

Una de las mujeres más interesantes que he encontrado en la frontera era una antigua acompañante de las hordas del Chacho. Ya no tenía sino tres dientes, y los más viejos apenas recordaban el momento en que entró en el tercero de caballería, primeramente como prisionera y luego como uno de los adornos del regimiento. Era espantosamente fea, pero la rodeaban los respetos a que la hacían acreedora sus aventuras y la manera como las refería.

Iba yo siempre a tomar mate con ella, cuando pasaba por la comandancia "General Mansilla”, frontera de Trenquelauquen. He leído las hazañas del Chacho en Sarmiento. A decir verdad, ella las refería mejor. Hubo sobre todo una circunstancia en que llevó cartuchos al Chacho acorralado, sin munición, perdido. Atravesó las líneas nacionales, disfrazada de mujer encinta de ocho meses y medio, con un vientre de hojalata lleno de municiones. Ya me daba por degollada, decía, pero nunca me hubiera consolado de que me tomaran los cartuchos. Las municiones llegaron y el Chacho salió del paso.

He ahí los aspectos brillantes y atrayentes de la vida militar, el peligro. En cuanto a las privaciones y a las fatigas de todos los días, las mujeres muestran una resistencia que asombra. Viajaba yo un día a caballo de Patagones a Bahía Blanca, sesenta leguas, en una estación fría y desagradable. Volvíamos de Chocle Choel.

Había una mujer en la partida, lo que no me sorprendió. En el primer lugar que acampamos, me apercibí de que daba de mamar a un niño cuya edad le pregunté. Había salido de ChoeleChocl al día siguiente del parto, e iba al Azul a donde era llamado su marido, asistente de un oficial. He ahí un nene que antes de tener un mes se hacía doscientas leguas, dormía al aire libre en invierno y en los brazos de su madre recién parida.

La madre y el niño llegaron bien; tuve después noticias. ¡Esos muchachos de cuartel! ¡Ésa sí que es semilla de soldados, si se ocuparan un poco más de su instrucción! Sarmiento pensó en ello y fundó escuelas de regimiento. Después de él marcharon como Dios quiso y acabaron por desaparecer. Esos hijos del Estado, que le han de dar trabajo si los descuidan, merecerían sin embargo la pena de que se ocuparan de ellos.

* * * * *

Por su parte Ramos Mejia, en su libro Rosas y su tiempo, nos deja el siguiente relato sobre la mujer soldado:

“La mujer de la plebe tenía en los ejércitos federales su parte de afecto oficial y en el reparto del rancho, porque alegraba al soldado; y a ciertas horas los encantos de la familia, para los unos, y los alicientes de la orgía para otros, derramaba calor y fuerza en aquellos pechos que tanto lo necesitaban. El más experto espía o «bombero», en el orden militar como en el otro, fueron estas mujeres, negras y mulatas especialmente, que metiéndose en las filas de los ejércitos enemigos y bajo el imperio de las necesidades físicas que afluían a su carne, seducían la tropa y provocaban la deserción o se apoderaban de todos los secretos que podían pispar en las intimidades de sus rápidas excursiones".

Y más adelante agrega el mismo autor:

“Las negras servían para todo: mucamas, bailarinas, vivanderas y hasta soldados".

* * * * *

Pepa la Federala

El siguiente documento de 1844, da cuenta de las acciones y vicisitudes de Pepa la Federala:

¡VIVA LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA! ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!

Buenos Aires, Marzo 19 de 1844. Año 35 de la Libertad, 29 de la Independencia y 15 de la Confederación Argentina.

La alférez graduada de Caballería, doña Pepa la Federala: Solicita el ajuste de sus sueldos, haciendo una breve reseña de sus servicios y acciones de guerra en que se ha hallado, citando varios jefes para los efectos consiguientes y obtención á las gracias que la munificencia de S. E. ha sabido acordar al ejército,

Excmo. señor:

Doña Josefa la Federala, Alférez graduado de Caballería, ante la justificada integridad de V. E., con mi mayor respeto digo: Que habiéndome hallado en la acción de Chascomús á las órdenes del señor General don Prudencío Ortiz de Rosas, y de allí en Marzo de 1840 en Entre Ríos a las órdenes de aquel General en jefe don Pascual Echagüe, llevando en mi compañía 26 hombres voluntarios á mis órdenes, vecinos de Ranchos Blancos; que en mi marcha tomé un bombero de los salvajes, que presenté al gobernador, salvaje hoy día Mascarilla, y de allí me incorporé al mencionado ejército de Entre Ríos, habiendo sido agregados dichos 26 hombres al núm. 2 de Caballería de Buenos Aires, quedando yo en la escolta de aquel General en Jefe. Fuí bombera voluntaria y entré en la trinchera del salvaje Lavalle, donde fuí tusada del salvaje Benaventos y sentenciada á muerte por el de igual clase Pedro Díaz, teniendo la suerte de escapar y reunirme al Ejército Confederado, hallándome en seguida en la batalla de Sauce Grande, cuyos testigos cito en esta Capital, que pido á V. E. certifiquen: el Coronel graduado don Antonio Félix de Meneses, y el que era comandante del Batallón Entre Riano, sargento mayor don jacinto Maroto, hallándome desempeñando las funciones de Posta, quedé herida en la batalla, y salvé por una partida del núm. 2 en comisión, recogiendo heridos, que como yo, éramos 70 ú 80, y conduciéndonos a la Capital del Paraná, a las órdenes de Don José M. Echagüe, quien me prodigó todos los auxilios necesarios; cumplidos diez días supliqué al Excmo. señor Presidente Oribe se dignase llevarme en su compañia, aunque muriese en el camino, lo que conseguí y fui conducida a San Nicolás, dejándome dicho Excmo. señor en casa del comandante Garretón para curar de mis heridas, pero sabiendo que mi Coronel Don Vicente González se hallaba acampado en el Arroyo del Medio, me olvidé de mis heridas y haciendo un carguero de jabón conchavando dos peones envié innumerables partidas de salvajes que salían de San Pedro, teniendo la dicha de incorporarme a mi coronel, el que siguió con el Presidente Oribe y por consiguiente me hallé en la acción de Quebracho Herrado y sin sanar de las heridas me hice cargo del Hospital de Sangre, y sucesivamente en todas las demás acciones cual fue la del Monte Grande en Tucumán; y por último, de regreso, en la de Coronda y Santa Fe; siendo después nombrada por el señor Presidente Oribe ayudante 149 del Hospital de Sangre, hasta que vine a esta Capital.

Excmo. señor, desde el año 1810 sirvo a la Patria con el mayor desinterés.

Viuda del Sargento Mayor Don Raymundo Rosa, que murió de diez y ocho heridas en el campo de batalla en la Cañada de la Cruz a las órdenes del Señor General Soler, la posición triste en que me encuentro, de tantas vicisitudes de la guerra, me pone en la precisión de implorar del Padre de mi Patria, por lo que humilde suplico se digne ordenar sean hechos mis ajustes por la contaduría y opción a los premios que V. E. tiene conferidos al Ejército, para poderme reponer de mi salud y estar pronto y de centinela contra todos los salvajes que quieran envolvernos en su inmunda rebeldía a cuya gracia quedaré eternamente reconocida.

Referencias:

(1) Alfredo Ebelot: Escritor, periodista e ingeniero, nacido en Francia en 1839. Se educó en Toulouse y se graduó de ingeniero en la Escuela de Artes y Manufactura de París, participando además como redactor en importantes publicaciones de la época.
En 1870 emigra a la Argentina donde colabora en distintos periódicos.
Contratado por Sarmiento para distintos estudios sobre la línea de frontera, participa en con el grado militar de Sargento Mayor en la conquista del desierto. Como ingeniero codirigió los llamados “trabajos de defensa contra el indio”, entre ellos la construcción de la zanja de Alsina. Como testigo directo nos deja interesantes testimonios en “Relatos de la frontera” y en “La pampa. Costumbres argentinas”.
Regresó a Francia en 1908 y murió en Toulouse, en 1920.

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9 DE MARZO DE 1956 – SE PUBLICA EN EL BOLETÍN OFICIAL EL DECRETO LEY 4161 DE PROSCRIPCIÓN DEL PERONISMO

"EL PAÍS DEL ODIO"

CUATRO DÍAS ANTES, EL 5 DE MARZO, LA DICTADURA ASESINA ENCABEZADA POR ARAMBURU PRETENDIÓ, FIRMANDO UN DECRETO, EL 4161, QUE EL PUEBLO DEJE DE SER PERONISTA (como si se pudiera hacer por decreto). ¡QUÉ PEDAZOS DE IGNORANTES! Y DESPUÉS DICEN QUE LA BRECHA LA CREÓ CRISTINA. ¡¡ESTÚPIDOS, ES LA CONCIENCIA POPULAR!!!

Texto completo del Decreto de prohibición de propaganda peronista

Visto el decreto 3855/55 por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y

Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas:

Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo Argentino, constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una rémora para la consolidación de la armonía entre los Argentinos.

Que en el campo internacional, también afecta el prestigio de nuestro país porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas, adoptadas por el régimen depuesto tuvieron el triste mérito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de este siglo que el régimen depuesto consiguió parangonar.

Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también la prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones comerciales, donde también fueron registradas con fines publicitarios y donde su conservación no se justifica, atento al amplio campo que la fantasía brinda para la elección de insignias mercantiles.

Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley

Art. 1º
Queda prohibida en todo el territorio de la Nación:

a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.
Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", " justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos.

b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del peronismo.

c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás, objetos señalados en los dos incisos anteriores.

Art. 2º
Las disposiciones del presente decreto-ley se declaran de orden público y en consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos. Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incisos a) y b) del art. 1º.
Los ministerios respectivos dispondrán las medidas conducentes a la cancelación de tales registros.

Art. 3º
El que infrinja el presente decreto-ley será penado:

a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000;

b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial;

c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se trate de empresas comerciales.
Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución.

Art. 4º
Las sanciones del presente decreto-ley será refrendado por el Excmo. Señor vicepresidente provisional de la Nación y por todos los señores ministros secretarios de Estado en acuerdo general.

Art. 5º
Comuníquese, dése a la Dirección General del Registro Nacional y archívese
Aramburu - Rojas - Busso - Podestá Costa - Landaburu - Migone. - Dell´Oro Maini - Martínez - Ygartúa - Mendiondo - Bonnet - Blanco - Mercier - Alsogaray - Llamazares - Alizón García - Ossorio Arana - Hartung - Krause.

Fuente: Boletín Oficial, 9 de marzo de 1956.

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CARTA DE JOSÉ GERVASIO ARTIGAS A MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES
(Donde expone las diferencias con los dirigentes de Buenos Aires)

Señor
D. Martín Güemes.
Mi estimado paisano: El orden de los sucesos tiene más que calificado mí carácter y mi decisión pues el sistema está cimentado en hechos incontrastables: No es extraño parta de este principio para dirigir a Ud. mis insinuaciones cuando a la distancia se desfiguran los sentimientos y la malicia no ha dormido siquiera para hacer vituperables los míos; pero el tiempo es el mejor testigo y él admirará ciertamente la conducta del Jefe de los Orientales.

Yo me tomo esta licencia ansioso de uniformar nuestro sistema y hacer cada día más vigorosos los esfuerzos de América.

Ella ciertamente marcha a su ruina dirigida por el impulso de Buenos Aires; sería molesto en hacer esta narración fastidiosa que forma la cadena de nuestras desgracias y de que todos los sensatos se hallan convencidos. Su preponderancia sobre los pueblos le hace mirarlos con desprecio y su engrandecimiento le sería más pesaroso que su total exterminio.

Las consecuencias de este principio son palpables en los resultados, y abatido el espíritu público nada es tan posible como nuestro anonadamiento. Por fortuna los pueblos se hallan hoy penetrados de sus deberes y su entusiasmo los hace superiores a los peligros...

Estoy informado de su carácter y decisión y ello me empeña a dirigir a Ud. mis esfuerzos por este deber: Contener al enemigo después de la desgracia de Sipe-Sipe debe ser nuestro principal objeto.

Por acá no hacemos menos esfuerzos por contener las miras de Portugal. Este gobierno rodeado de intrigantes duplica sus tentativas pero halla en nuestros pechos la barrera impenetrable. La fría indiferencia de Buenos Aires y sus agentes en aquella corte me confirma de su debilidad.

Nada tenemos que esperar sino de nosotros mismos.
Por lo tanto es forzoso que nuestros esfuerzos sean vigorosos y que, reconcentrado el Oriente, obre con todos sus recursos.

Gracias al cielo que protege la justicia: nuestro estado es brillante y los sucesos dirán si se hace respetar de todos sus enemigos. Por ahora todo nuestro afán es contener al extranjero pero si el año 6 sopla favorable ya desembarazados de estos peligros podremos ocurrir a los del interior que nos son igualmente desventajosos. Entonces de un solo golpe será fácil reunir los intereses y sentimientos de todos los pueblos, y salvarlos con su propia energía. Entre tanto es preciso tomar todas las medidas análogas a este fin. Yo por mi parte ofrezco todos mis esfuerzos cuando tengo el honor de dirigirme a Ud. y dedicarle mis más cordiales afectos. [...]

José Artigas, Purificación, 5 de febrero de 1816.

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1863 – LA MUERTE DEL CHACHO
Investigación periodística de José Hernández

El 12 de noviembre de 1863 el brigadier general Angel Vicente Peñaloza, a sus gallardos 70 años, está refugiado en la casona de su amigo Felipe Oros, en la pequeña población riojana de Olta, con media docena de hombres desarmados, a pocos días de su derrota en Caucete, San Juan, contra las tropas de línea del gobernador de la provincia y director de la guerra designado por el presidente Bartolomé Mitre: Domingo Faustino Sarmiento, que estaba desesperado entonces por saber dónde se escondía su peor enemigo. A principios de mes el capitán Roberto Vera sorprende a un par de docenas de seguidores de Peñaloza. "Acto continuo se les tomó declaración", dice el escueto parte de su superior, el mayor Pablo Irrazábal: seis murieron pero el séptimo habló. El chileno Irrazábal lo manda a Vera con 30 hombres al refugio del caudillo, donde lo encuentra desayunando con su hijo adoptivo y su mujer. El Chacho, el amable gaucho generoso y valiente defensor a ultranza de las libertades de los pueblos, sale a recibirlo con un mate en la mano y, entregando su facón -en cuya hoja rezaba la leyenda "el que desgraciado nace / entre los remedios muere"-, le dice al capitán: "estoy rendido". Vera lo conduce a uno de los cuartos y le pone centinela de vista. Y le comunica el suceso a Irrazábal. El mayor no tarda en aparecer. Entra al cuarto y pregunta de un grito: "¿quién es el bandido del Chacho?". Una voz calma, desbordante de buena fe, le contesta: "yo soy el general Peñaloza, pero no soy un bandido". Inmediatamente, y sin importarle la presencia del hijastro y de doña Victoria Romero de Peñaloza, el mayor Pablo Irrazábal toma una lanza de manos de un soldado y se la clava en el vientre al general. Después lo hizo acribillar a tiros. Y mandó cortarle la cabeza y exhibirla clavada en una pica en la plaza del pueblo de Olta. Sarmiento, que nada deseaba más que esa muerte, le escribe a Mitre el 18 de noviembre: "...he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses".

La guerra "de limpieza social", de exterminio de los criollos, de degüello de los federales, de carnicería feroz, de raptos, robos, saqueos, violaciones, levas de enganchados y cepos "colombianos" a los gauchos, es la consecuencia directa de Pavón, "la derrota que no fue" impuesta por las logias de Buenos Aires. El 17 de septiembre de 1861 se enfrentaron junto al arroyo de Pavón, al sur del la provincia de Santa Fe, el ejército bonaerense liberal de Mitre y el ejército federal de las provincias de Urquiza. Producida la victoria indiscutible de los federales en el campo de batalla, inexplicablemente, Justo José de Urquiza se retira del campo a paso lento, al tranco de su caballo, como para demostrar que es una retirada voluntaria. ¡Y al mismo tiempo ordena también la retirada de los suyos, ganadores del combate! Con la insólita claudicación urquicista, la Confederación se derrumbó y el país quedó en las manos de "la civilización de la levita" de los porteños, una de las páginas más tristes y sangrientas de nuestra historia.

La bandera abandonada por Urquiza será alzada entonces por el Chacho Peñaloza, brigadier general del ejército de la nación y jefe del III Ejército -el "Ejército de Cuyo"-, aunque sin tropas de línea ni armas. De una vieja familia fundadora de La Rioja, de larguísima carrera de luchas en las que había ganado todos sus grados en el campo de batalla, Peñaloza fue teniente coronel de Facundo Quiroga, y lo acompañó en todas sus campañas, sirviendo después de Barranca Yaco a las órdenes del gobernador Brizuela, con quien entró a la coalición del Norte. Este cambio de frente obedeció a la falsa versión unitaria que le achacaba a Rosas la inspiración del asesinato de Facundo.

Pero ya estamos después de Pavón, cuando el Chacho levanta una vez más su enseña, cabalgando sin sombrero, ceñida la melena blanca con una vincha gaucha, y son cientos, y pronto miles los que lo rodean, paisanos con sus caballos de monta y de tiro, y una media tijera de esquilar atada a una caña como lanza. De La Rioja a Catamarca, de Mendoza a San Luis, de Córdoba a San Juan, la montonera crece levantando voluntarios en marcha triunfal. En los Llanos, el caudillo es imbatible. Por eso, el gobierno nacional manda al sacerdote Eusebio Bedoya a ofrecerle la paz. El Chacho acepta complacidísimo y se fija La Banderita para el cambio solemne de las ratificaciones y de los prisioneros de guerra. El acude con sus tenientes y montonera en correcta formación. El ejército de línea, conducido por los jefes mitristas Rivas, Arredondo y Sandes -los dos últimos orientales-, rodean a Bedoya.

José Hernández, el autor del Martín Fierro, narra la entrega de los prisioneros nacionales tomados por el Chacho. "¿Ustedes dirán si los han tratado bien?", pregunta éste. "¡Viva el general Peñaloza!", fue la única y entusiasta respuesta.

Luego el riojano se dirige a los jefes nacionales: "¿Y bien, dónde están los míos?... ¿Por qué no me responden?... ¡Qué! ¿Será cierto lo que se dice? ¿Será verdad que todos han sido fusilados?"... Los jefes militares de Mitre se mantenían en silencio, humillados; los prisioneros habían sido todos degollados sin piedad, como se persigue y se mata a las fieras de los bosques; las mujeres habían sido arrebatadas por los invasores... Al decir del joven periodista Hernández -testigo angustiado de las desdichas nacionales-, Bedoya y los propios jefes militares, conmovidos, sienten asco por haberse mezclado en la negociación. Pronto el Martín Fierro marcará a fuego la iniquidad mitrista:

¡Y después dicen que es malo
el gaucho si los pelea!

Pero hay uno que nada lo conmueve; queda en pie el enemigo más formidable del caudillo de los Llanos: Sarmiento, que además de caracterizarlo de bandido, vándalo y ladrón, lo hostiliza y hace perseguir implacablemente a sus hombres, incorporándolos por la fuerza a los peores destinos militares, después de apoderarse de sus mujeres y propiedades. (Unos meses antes le escribía a Mitre sobre Sandes: "Si mata gente, cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor"). Hasta que el director de la guerra logra colmar la paciencia del Chacho, que antes del año de La Banderita levanta nuevamente el estandarte de la rebelión, declarando en una carta a Mitre: "Los hombres todos, no teniendo ya más que perder que la existencia, quieren sacrificarla más bien en el campo de batalla defendiendo sus libertades, sus leyes y sus más caros intereses atropellados vilmente". Y toma su lanza temible convocando a los dispersos federales, a los veteranos de Facundo y a los jóvenes casi niños que prefieren morir con la tacuara en la mano a aniquilarse en los cantones fronterizos, diciendo en su proclama, que vuelve a conmocionar los Llanos: "El viejo soldado de la patria os llama en nombre de la ley y de la nación, para combatir y hacer desaparecer los males que aquejan a nuestra tierra".
La tragedia de Olta inició una ola de sangre descontrolada en toda la región. Pero desde entonces una copla popular se empezó a cantar en los Llanos:

Dicen que al Chacho
lo han muerto.
No dudo que así será.
Tengan cuidado magogos,
no vaya a resucitar.
La guerra de exterminio – Investigación periodística de José Hernández – Agenda de Reflexión  Número 234, Año III, Buenos Aires

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HORRORES DE LA DICTADURA CÍVICO-MILITAR
(uno más en medio de tantos)

"PABLITO”

Pablo Míguez es un adolescente de 14 años, secuestrado en 1977 a la madrugada, de su casa de Avellaneda. Se lo llevaron junto a su madre, Irma Sayago, y a su compañero. Pablo pasó varios meses en el centro clandestino El Vesubio. Era flaquito, alto y delgado. Vio cómo torturaban y violaban a su mamá. También a él, a Pablito -como lo llamaban allí otros prisioneros-, lo torturaron delante de su madre para que ella diera los datos de una hipoteca de la casa que tenían. Al chico lo hicieron deambular por diferentes centros de tortura. Hasta que llegó a la ESMA, su último destino. Allí, en Capuchita, donde lo tiraron sobre una cucheta, pudo tomar contacto durante un mes con Lila Pastoriza, periodista y sobreviviente, que en juicios de lesa humanidad y en artículos de prensa evocó en más de una oportunidad aquella historia de horror. Pablo –dijo Lila– pedía que lo lleven con su papá, que no era militante político. “A la gente la matan”, cuenta Lila que Pablo le dijo en la penumbra de ese submundo de la Marina, sobre los crímenes que vio en El Vesubio. “Era un chico alegre y vivaz. Tenía pesadillas, soñaba con su mamá, de quien no se pudo despedir”.

No sabían qué hacer con él. Un día de varios traslados, se lo llevaron. Pablo "había visto demasiado" en ese derrotero de infierno. Estaba condenado. Ni los sicarios de la ESMA se atrevían a cumplir la condena. Continúa desaparecido. Se cree –en un final plagado de silencios impunes– que fue “trasladado” en un vuelo de la muerte.

La imagen muestra una escultura flotante de acero inoxidable, sobre el río. La construyó la artista Claudia Fontes (de la misma edad de Pablo, cuando éste fuera secuestrado). Está ubicada en el Parque de la Memoria. Se llama “Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez”. Un niño que flota en el Río de la Plata, a tamaño real, mirando el horizonte (que le birlaron), de espaldas al espectador. Es un ejercicio de memoria colectiva, representando en Pablo a los más de 500 niños secuestrados junto a sus padres durante la última dictadura.
(muro de Mariano Rodolfo Martín)

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LOS RUGBIERS DESAPARECIDOS DE "LA PLATA RUGBY CLUB"
Familiares y amigos reconstruyen sus historias

1.- Durante los años de la última dictadura, a La Plata Rugby Club muchos lo llamaban "escuela de guerrilleros". Se decía que algunos de sus jugadores eran militantes comprometidos políticamente en un momento donde comprometerse políticamente no era lo "correcto". Entonces: los persiguieron, los filmaron, los fotografiaron hasta en los entrenamientos. Hay quienes aseguran que había jugadores que marcaban a otros jugadores. Y así, con el paso de aquellos siniestros años, La Plata Rugby Club se transformó en la institución deportiva a nivel mundial con más jugadores desaparecidos o asesinados por una dictadura política: tiene 17 jugadores desaparecidos.

*

2.- El rugby es un deporte de equipo en el que se avanza siempre hacia adelante pero mirando hacia atrás. Por eso, para hablar del pasado, mejor indagar en el presente. En sus hijos, en sus hermanos, en sus ex compañeros. Hay una especie de comunión entre ellos: se mueven juntos como hermanados por el silencio del recuerdo, como si por unos instantes tuvieran que conectarse con su pasado, un pasado que es presente. Entonces uno de ellos se larga con una anécdota, y así, se van largando todos y van caminando y avanzando hacia una parte del pasado, hacia una parte de sus vidas.

*

3.- Para reconstruir estas historias hay que empezar hablando con el arquitecto y ex jugador Raúl Barandiarán. Estuvo dentro de la cancha con muchos de los jugadores desaparecidos. Eran sus amigos, los pibes con los que se iba de vacaciones, los integrantes de esas anécdotas. Raúl recuerda detalles, conversaciones, palabras, fechas. Cuenta que jugó con Mariano Montequín y Santiago Sánchez Viamonte y Jorge Moura. Su memoria es parte de una construcción. No permite que los recuerdos su hundan en el pasado. Al contrario, con ellos edifica, levanta montañas de recuerdos, construye a partir de la destrucción que puebla su pasado. Miradas al Sur le pidió que cuente cómo se vivía en esa época el día a día dentro del club. Raúl se acuerda de que "cuando volvió Perón en el '73 todos los del equipo hicimos una asamblea en la casa de Hernán Roca, para ver quiénes iban a recibirlo. Los más zurdos decidimos no ir, pero sí los que ya tenían inclinaciones peronistas. Al otro día, en el entrenamiento, nos contaron cagándose de risa cómo les pasaban las balas en el medio del acto en Ezeiza. Así se vivía la cosa". Y agrega: "Si hubiésemos sabido que iba a pasar lo que pasó, hubiésemos tomado más precauciones. Eran tan inteligentes, absolutamente distintos: me sorprende que con la inteligencia que tenían estos pibes, hayan podido derrotarlos." Sobre la relación con sus compañeros en el club, Raúl, con nostalgia, recuerda: "Cada uno dentro del grupo cumplía un rol. Dentro del club, en broma, nos hacíamos llamar el 'Ejército Revolucionario del Cisne'". Hay un recuerdo que a Raúl lo conmueve.

Cuenta que "para un seven fuimos a entrenar a San Bernardo porque mis viejos tenían casa allá. Yo había ido con Otilio (Pascua), y cuatro o cinco días después vinieron Santiago (Sánchez Viamonte), Mariano (Montequín) y los dos Mendy. Estábamos en la playa y ellos llegaron caminando con un bolsito cada uno. Hasta el '90, que falleció mi viejo, yo veraneé ahí, y siempre que iba a la playa miraba hacia el sur esperando que vuelvan, que aparezcan ellos a lo lejos, otra vez con el bolsito".

*

4.- Federico Moura es músico. Tiene el nombre y la nariz y los ojos de su tío, el fallecido líder de Virus. Es hijo del ex jugador y militante del ERP Jorge Moura. Una vez que empieza a hablar de su viejo, se larga, es como si por mucho tiempo hubiera estado sosteniendo el silencio dentro de su pecho. Ahora no. Vuelve a sacar la historia a la que se enfrentó de grande, la historia con la que también hizo música. "A mi viejo lo secuestraron en marzo del '77 en la casa de mis abuelos, en City Bell.

Un grupo de tareas disfrazado de operarios de Segba. Al tiempo de que estuviera detenido clandestinamente, mi abuelo movió contactos que tenía en ese entonces, y alguien le dijo que lo iban a poder ver una vez más. Mis abuelos se encontraron en el Parque Pereyra con mi viejo, lo vieron por última vez, les dijo que estaba bien y nunca más volvieron a verlo."

¿Cómo hizo para enfrentarse con eso? "La historia de mi viejo la construí de más grande. Cuando pasó yo tenía cinco años. Dicen que uno borra, no sé por qué. Pero sí, hay como un bloqueo de los recuerdos. A los 13 años ya tenía conciencia de lo que había pasado con mi viejo. Lo asumí, lo incorporé y ahí me quedé. Y a los 25 empecé a escribir música, como si estuviera buscando en esa forma de arte algo de conexión con mi pasado". Después de unos segundos en silencio, agrega: "Pero lo que me sigue comiendo la cabeza es cómo se murió, imaginarme la situación por la que pasó, cómo fueron sus días, qué le hicieron. El otro día se murió el viejo de un amigo, fui al velorio y vi el cadáver. Desde marzo del '77 hasta el día de hoy no sé qué pasó con mi viejo. Pero lo acepto, es así."

*

5.- Hernán Rocca escribía. Araceli Rocca escribe. Araceli muestra un diario que había escrito su hermano. Un diario que es pura nostalgia y corazón y fotos de la época y resultados y observaciones y teorías acerca del juego, de todo tiene ese diario. En la última página hay un recorte, un recordatorio de un periódico de la época. Una mano anónima de la familia lo pegó ahí. El recorte dice: "Hernán Francisco Rocca, falleció el 28 de marzo de 1975". Y ese recorte cierra el diario. Araceli habla de la historia de su hermano, de cómo se encontró con ella a través de la escritura. "Soy profesora de lengua y literatura. Ahora estoy escribiendo sobre mi hermano, haciendo algunas entrevistas con amigos y compañeros de él. Necesito dejar un testimonio de todo eso, contar lo que pasó. En mi familia no se hablaba nunca del tema. Un día, buscando entre las cosas de él, encontré su diario de viaje. Contaba que se había ido al sur y que llevaban libros de política y la guitarra. Su equipaje era eso. Tenía 20 años e hizo 10 mil kilómetros para tocar la guitarra y discutir de política".

"Nosotros algo sabíamos en su momento. Hernán aparentemente había estado militando en la Juventud Peronista, pero no le dábamos mucha importancia. Del que teníamos más miedo era de mi otro hermano, Marcelo, porque sabíamos que militaba en un grupo de izquierda", dice Araceli. "Antes de su desaparición -sigue-, Hernán llamó a uno de sus mejores amigos y lo invitó a tomar un café y le dijo que no militaba más. Lo mismo nos dijo a todos nosotros. La idea era proteger a su familia y su entorno, si militaba o no, la verdad que no lo sabíamos. El único que me dice que militaba es Raúl Barandiarán". Raúl la mira, asiente y lo vuelve a confirmar.

Araceli continúa: "Nos llamó la atención que cuando el club hizo la gira a Europa, él, que era capitán, no quisiera ir. Dijo que se quería casar y que quería dar unas materias. Era raro que el capitán se quisiera perder el viaje de su vida con sus amigos". La cuestión fue que ese jueves 27 de marzo rindió una materia, y a la tarde fue a entrenarse al club. Su novia y una amiga lo habían acompañado al entrenamiento y a las chicas les llamó la atención que había un Torino filmando a los jugadores. Cuando le avisaron, él dijo: "¿Qué, van a filmar un entrenamiento? Si los chicos están de gira en Europa. No tiene sentido".

Continúa Araceli: "De ahí se fueron todos a un asado y en el camino la chica insistió que los estaba siguiendo un auto. Hernán volvió a insistir en que no tenía sentido". Cuando Hernán llegó a su casa, su padre sintió el ruido del auto y dijo: "Ahí vino Hernán". Pero el auto volvió a salir a toda velocidad. "Esa misma madrugada apareció en Magdalena muerto con 21 balazos y los ojos vendados", dice Araceli. El recuerdo vuelve de la mano con el dolor. "Hay que meterse en la cabeza de ellos, dejar a tus hijos para ir a luchar por un ideal. Para mí fueron héroes".

*

6.- Verónica Sánchez Viamonte también es arquitecta. Da clases de Historia en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata. Mira con unos ojos puros, una sonrisa amplia, como si por un efecto visual uno encontrara ese gesto siempre en una incontenible expansión. Asegura que tiene cosas de su padre, de Santiago, que según los que saben, fue uno de los mejores jugadores de toda la historia de La Plata Rugby Club. "Tengo recuerdos que no sé si los inventé o eran reales. Mis recuerdos son una parte inventados, parte de lo que me cuentan, y parte con lo que yo me quedo de lo que me cuentan. Por ejemplo, que mi viejo me llevaba en moto al jardín, y nunca tuvo moto. A mí eso no me lo sacás, si me sacás eso me muero".
Verónica recuerda la historia familiar: "Yo tenía tres años; mi hermana dos. Vivíamos en Mar del Plata. Habíamos ido para allá por una cuestión de militancia de mis viejos: formaban parte del PCML, el Partido Comunista Marxista Leninista. Una semana antes de que desaparecieran, hubo un 'operativo escoba' donde barrieron a muchos del partido. Entonces mi mamá llamó a mis abuelos y les dijo que estaba enferma y que nos fueran a buscar. Mi abuela fue a la terminal de Mar del Plata, y mi viejo estaba ahí con nosotras dos. Nos fuimos con mi abuela, que siempre dice que en ese momento tuvo la sensación de que no lo iba a ver más a mi viejo".

Verónica fue buscando la verdad desde chica. "Tenía una compañera y amiga en el colegio, Lucía, que era también hija de desaparecidos. A ella le habían dicho que los padres estaban en África; y a mí me decían que estaban en Mar del Plata. Y entonces nuestra conclusión era que si en África hay arena y en Mar del Plata también hay arena, nuestros padres habían sido tragados por arenas movedizas. Esa fue nuestra idea hasta que Lucía, un día en el colegio, me dijo que había visto el noticiero y que parecía que no eran las arenas movedizas, sino que matan gente. Así que empezamos a sospechar que por ahí no era África ni las arenas movedizas, sino que pasaba otra cosa".

"Hasta que un día -añade Verónica-, cuando había asumido Alfonsín, estábamos en el auto con mi tía. Ella iba adelante, se dio vuelta y nos dijo: 'Les voy a decir la verdad, a los papás de ustedes se los llevaron, yo no se los dije antes porque yo los estoy buscando todavía, no puedo creer que los hayan matado'. Cómo me iban a decir que estaban muertos si ellos mismos no lo querían creer. Yo siempre me crié con la verdad, pero toda la vida estuve esperando a que mis viejos vuelvan. De la escuela me quería ir a mi casa para ver si mi vieja estaba ahí haciéndome la leche."

*

7.- Para contar la historia de Julián Axat primero uno debe decir que es poeta. También, defensor del fuero penal juvenil de La Plata. Defiende la palabra, la verdad, la suerte de los que no tienen suerte. Hay algo en su forma de ser, una tranquilidad que parece a punto de estallar, una mirada alejada pero cálida. Cuando Miradas al Sur le pide que hable de sus padres, la voz se le vuelve una sombra y mira hacia un punto donde no hay nada más que recuerdo: "Yo tenía siete meses. Mi mamá trabajaba como bibliotecaria en la Facultad de Derecho y mi papá era empleado del frigorífico Swift de Berisso. Militaban en Montoneros. Mi viejo ya había dejado de jugar en el club a los 18 años. Sabían que los habían cantado, tenían un dato de que los venían siguiendo. Mi abuelo les ofreció salir, y mi viejo no aceptó, decidió seguir yendo a su trabajo igual. En el frigorífico había una fuerte intervención militar; él militaba ahí adentro: además de ser obrero, militaba. Había hecho una radicalización política, porque salió del club se metió en la facultad y terminó de obrero".

Axat se refiere a al proceso de proletarización que sostuvieron muchos partidos en esos años. "En ese momento Montoneros había sacado los Documentos de la proletarización, que buscaban organizar que determinados militantes se encuadraran dentro de la vida del obrero. A mi viejo le tocó entrar en los frigoríficos Swift, y ahí quedó. Lo pusieron como responsable de Montoneros dentro del frigorífico.
Tenía siete personas a su cargo, siete obreros. Antes de chupar a mi viejo, chuparon a dos obreros. El 12 de abril del '77 estaban durmiendo en el centro de La Plata en la casa de mi abuela. A mí me habían dejado con mis abuelos y mis tíos. Se sabe que se los llevaron esa noche y a partir de ahí no se supo más nada. Sí supimos después por algún testigo que estuvieron en el centro clandestino La Cacha, pero después no se supo nunca más nada".

Julián dice que jugó al rugby muchos años. Su padre, su abuelo, sus tíos. Todos jugaron al rugby. "Mi abuelo era un obsesivo de este club. Venía desde cuando se llamaba Gimnasia y Esgrima de La Plata. Crió a sus tres hijos acá adentro. Mi tío Raúl llegó a jugar en primera. Y la anécdota es que cuando mis viejos desaparecieron, mi abuela siguió pagando la cuota durante años y años al cobrador que venía del club. Le pagó a mi viejo durante 35 años la cuota todos los meses".

*

8.-Y será esa cuota del club que una madre le sigue pagando a su hijo, porque lo espera, porque lo va a esperar siempre. O ese viaje en moto con papá, aferrándose al recuerdo de su pecho vibrante, inolvidable. O esa canción que se le canta al pasado, porque se lo enfrenta con cada grito que sale del alma, porque en cada nota hay un pedazo de dolor. O ese cuaderno mítico, con esas líneas garabateadas, con esas fotos que hablan, que siguen hablando, que hablaran siempre desde un presente que será perpetuo, joven, brillante. O esos tres pibes amigos que alguien, todavía, espera volver a ver, llegando desde el horizonte, desde el crepúsculo, la noche y el día, presente y pasado, justo esa línea, justo ahí, esperando para siempre a que vuelvan a ellos, que estarán vivos mientras existan estas palabras, estas personas que los recuerdan, que los mantienen vivos, encendidos en el recuerdo, como la luz del sol en el horizonte, que aunque parezca que se apaga, que ya deja de brillar, está ahí brillando, y estará siempre.

* * *

Los que ya no están
Lista completa de jugadores de La Plata Rugby Club desaparecidos o asesinados por la dictadura: 

* Santiago Sánchez Viamonte (desaparecido), 

* Mariano Montequín (desaparecido), 

* Otilio Pascua(asesinado), 

* Hernán Rocca (asesinado), 

* Pablo Balut (desaparecido), 

* Jorge Moura (desaparecido), 

* Rodolfo Axat (desaparecido), 

* Alfredo Reboredo (desaparecido), 

* Luis Munitis (desaparecido), 

* Marcelo Bettini (asesinado), 

* Abel Vigo Comas (desaparecido), 

* Eduardo Navajas (desaparecido), 

* Mario Mercader (desaparecido), 

* Pablo del Rivero (asesinado), 

* Enrique Sierra (asesinado), 

* Julio Álvarez(desaparecido), 

* Hugo Lavalle (sin datos).

MIRADAS AL SUR

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ANTECEDENTES DE LA AAA

ÍNDICE

Los Cardenales de La Forestal

Ramón Falcón

La Semana Trágica

La Patagonia Rebelde

Leopoldo Lugones (hijo)

La Liga Republicana

La Legión de Mayo

La Legión Cívica Argentina

Los Comandos Civiles

Movimiento Nacionalista Tacuara

Guardia Restauradora Nacionalista

 

* * * * *

Los cardenales de La Forestal

La Forestal, empresa de capitales ingleses, franceses y alemanes, en 1872 se instaló en el norte de Santa Fe, el sur del Chaco y el noreste de Santiago del Estero. Esas, tierras fueron cedidas a cambio de pagar un empréstito contraído por el gobierno. 

Crearon colonias que contaban con leyes, bandera y dinero (vales) propios. Aproximadamente 20.000 trabajadores absorbía la empresa, entre sus empleados figuraban diputados, comisarios, jueces y otros funcionarios que recibían importantes beneficios a cambio de favores.

La superexplotación de los obreros hizo posible el enriquecimiento de los distintos dueños. El 90 % de la población sufría de paludismo, tuberculosis. El 80 % de las muertes correspondía a menores de 35 años. Las condiciones de vida precaria, en chozas construidas por los propios obreros podían ser quemadas, y las familias perseguidas hasta que morían o abandonaban los territorios de La Forestal, en el caso de detectarse la participación del trabajador en huelgas. .La jornada laboral de 12 horas a cambio de pan, mate y unos vales que se cambiaban en la misma proveeduría de la empresa fueron el contexto en el que se produjo la primera huelga de La Forestal, en julio de 1919. Los anarquistas de la FORA, socialistas y sindicalistas independientes cooperaron en el armado de la huelga cuyos reclamos fueron “jornada de 8 hs., aumento salarial, suspensión de los despidos. La segunda huelga se produjo entre diciembre de 1919 y enero de 1920 la huelga de hacheros, reprimida salvajemente por la gendarmería de La Forestal, por la argentina y por bandas civiles contratadas en Buenos Aires; aquello dejó una cifra nunca revelada de muertos.

La tercera huelga en La Forestal del año 1921 fue la más importante y culminó con una salvaje represión, donde la "gendarmería volante" y otras formaciones parapoliciales impunemente patrocinadas por el gobierno de Hipólito Yrigoyen actuaron despóticamente con un saldo de centenares de muertos y 19 dirigentes huelguistas condenados a la cárcel. En el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos registraba lo siguiente: “a los muertos los apilaban uno sobre otro, le clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos, desde ese día tenía miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos perros sarnosos”. La Forestal además tenía una fuerza propia de represión: la "gendarmería volante" (popularmente conocida como "los cardenales"), financiada por la propia empresa, y armada y uniformada por el gobierno provincial. Esta ¨fuerza policial¨ hacía cumplir las leyes propias de la empresa incluso violando la propia Constitución Argentina y los Derechos de los trabajadores. La Forestal acabó con el potencial argentino de quebracho y se trasladó a África, para explotar mimosa. En Chaco y Santa Fe quedaron un millón de hectáreas incultivables, pueblos fantasmas y mucha gente en la miseria. 

*

Ramón Falcón

Fiel representante de la oligarquía argentina, mantuvo una coherencia en la lucha y exterminio del otro, el diferente. En un principio participó junto a
Sarmiento, en Entre Ríos combatiendo a las montoneras de López Jordán, luego Roca lo nombra inspector del batallón de guardia cárceles de la campaña al Desierto en el exterminio del indio. Reaparece como represor en julio del 93. En 1906 fue nombrado por Alcorta, Jefe de la Policía de la ciudad de Buenos Aires. 

El 1 de mayo de 1905, frente al estado de sitio impuesto por Quintana, las posibilidades de recordar el día de los trabajadores son inciertas. A pesar de todo la FORA y la UGT deciden llevar adelante el acto sin las banderas rojas que la oligarquía rechazaba por ser foráneas, extranjerizante. La multitud parte de Plaza Constitución y a la altura del teatro Colón comienzan a hablar los oradores, pero rápidamente la represión policial los detiene. 

Grupos de civiles y policías bajo sus órdenes habían clausurado en incendiado locales sindicales, censurado la prensa anarquista y socialista, quemado sus imprentas, bajo el grito de “Viva la patria”. En 1907 desalojó a familias que se resistían a pagar el aumento exorbitante de sus alquileres, en esa oportunidad arrasó contra mujeres y niños.

El 1 de mayo de 1909 reprimió a miles de trabajadores que se habían dado cita en plaza Lorea, el resultado 11 muertos y 105 heridos, muchos de los cuales fallecieron al día siguiente. Esto desató la decisión sindical de pedir su renuncia y largaron la huelga con movilización. Nuevamente reprimió una columna de 60.000 personas que acompañaban el féretro de los masacrados al cementerio de Chacarita. 

Finalmente hacia fines de 1909, el anarquista ruso Simón Radowitzky arrojó una bomba de fabricación casera en el carruaje donde viajaba Falcón, quien murió a las pocas horas.

*

La Semana Trágica

La Argentina recibe a principios de siglo una importante masa inmigratoria, entre ellos anarquistas y socialistas. Durante el gobierno de Hipólito Irigoyen (1916-1922) impotente ante el capital oligárquico, ordena reprimir las huelgas sin titubear. Los círculos más reaccionarios entran en una suerte de pánico, de histeria ganaderil, denunciando la existencia de soviets en cada sindicato o en cada actitud de rebeldía de los trabajadores, lo que los lleva a tomar la decisión de crear una fuerza parapolicial que reprima con mayor eficiencia que la policía. 

El 7 de enero de 1919 comenzó la huelga en los Talleres metalúrgicos Vasena. El reclamo por las 8 hs. laborales, aumento salarial fue reprimido por un grupo de rompehuelgas, junto a la policía que comenzaron a disparar, e ingresaron a las casas matando a cuatro personas dentro de sus viviendas. 

El 9 de enero, una muchedumbre acompañó el cortejo fúnebre hasta el cementerio de la Chacarita. Mientras los distintos referentes de la FORA hicieron uso de la palabra, la policía y el ejército surgieron de entre los muros del cementerio disparando sobre los obreros. 

El 11 de enero, el gobierno radical concedió aumento salarial, la libertad de los 2000 presos y la jornada laboral de 9 horas. La FORA (comunistas y socialistas) aceptó, pese a que un sector (anarquistas) exigía la continuación de la huelga hasta lograr el esclarecimiento de más de 700 muertes y 4000 heridos registrados a lo largo de esa semana.

El 20 de enero los obreros de Vasena se incorporaron a la fábrica, después de corroborar que habían sido satisfechas sus demandas. 

El clima de tensión llegó a su punto más álgido, durante la Semana Trágica. Fue el bautismo de fuego de la Liga Patriótica Argentina, aunque habían participado antes en represiones (como un acto pacífico en Gualeguaychú, o un ataque a una reunión de la FORA), nunca habían tenido la posibilidad ofrecida en aquel enero, en el que, junto a la policía y el ejército, dejaron un tendal de 700 cadáveres, 2.000 detenidos y 4.000 heridos. 

La creciente conflictividad obrera (huelgas) es percibida por la clase dominante como el otro, el peligroso que ocasiona la ruptura del orden establecido, pues la clase trabajadora podía adueñarse de un pensamiento democrático que hiciera tambalear el predominio de la burguesía. Estas nuevas formaciones son amparadas y actúan con total impunidad por el estado, son los nuevos aliados de la policía y del ejército, provienen, en su mayoría de familias del Barrio Norte. La reacción de los sectores que veían amenazada su posición se materializó en las siguientes organizaciones:

La Asociación del Trabajo

La Asociación del Trabajo, una banda de rompehuelgas que surge en 1918 y se dedicaban a reprimir cualquier manifestación de protesta obrera. 

La Liga Patriótica Argentina

La Liga Patriótica Argentina, banda parapolicial de derecha, fue el primer grupo nacionalista. Se fundó en 1919, para “ordenar” la patria de los agitadores izquierdistas, hacer respetar las instituciones ante el peligro de un cambio social, otorgar un lugar privilegiado a la iglesia y a las fuerzas armadas. Presidida por el Yrigoyenista Manuel Carlés, e integrada por estancieros, militares, empresarios, hombres del clero como Miguel A. Martínez de Hoz, Antonio Lanusse, Federico Leloir, el perito Francisco P. Moreno, Joaquín S. de Anchorena, monseñor Miguel de Andrea, Carlos Tornquist, Federico Leloir, Jorge Mitre, Dardo Rocha etc. Nacen al amparo del estado y actúan con total impunidad, reprimen a obreros, los expulsan, les disparan, conforman un sindicato paralelo, un sindicato de la patronal. Se reúnen en comisarías reparten armas y brazaletes, utilizan autos último modelo para incendiar locales anarquistas, bibliotecas populares, sindicatos con la venia de la policía. Las ideas de la Liga Patriótica. Dios, familia, propiedad, tradición, eran utilizadas como mero chantaje emocional.

*

La Patagonia rebelde

En 1921 comienzan la huelga, los trabajadores de las estancias de Santa Cruz, impulsados, fundamentalmente, por los sindicatos anarquistas. Reclamaban mejoras en las condiciones laborales, aumento de salario, un paquete de velas mensuales a cada obrero, mejoramiento en las raciones de alimentos. El pedido fue rechazado por la Sociedad Rural de Santa Cruz que nucleaba a estancieros y terratenientes. Los trabajadores declararon la huelga. El presidente Irigoyen mandó al teniente coronel Varela y un batallón del ejército El asunto concluyó con el silencio y la negativa a investigar la verdad por parte del gobierno, para no avivar el escándalo. Carlés en persona se dirigió a Río Gallegos con la intención de crear brigadas para asistir al ejército en la represión de los obreros. En total, fueron 298 brigadas en las áreas de Ushuaia, Río Gallegos, San Julián, Puerto Deseado, Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn. El resultado fueron 1500 obreros muertos por las brigadas de Carlés sumados al ejército comandado por el teniente coronel Héctor Benigno Varela, un militar que participó en la represión durante la Semana Trágica. 

Años después, en 1923, el teniente coronel Varela sería ajusticiado por el anarquista alemán Kart Wilckens, en el barrio de Palermo, Buenos Aires.

*

Leopoldo Lugones (hijo)

Se desempeñó como director del Reformatorio de Menores Olivera, pero acusado de corrupción y abuso de menores fue condenado a diez años de prisión. Su padre, intercede ante el presidente Irigoyen por “el honor de la familia” y logra salvarlo. Durante la dictadura de Uriburu, es nombrado comisario inspector de la misma repartición de la calle Las Heras, donde había sido acusado de pederasta y sádico. Comenzó a investigar y practicar distintas formas de tortura en el sótano de la comisaría, utilizó los nuevos adelantos tecnológicos de la época: la electricidad, la mecánica. Tristemente célebre por la invención de la picana eléctrica, a la que recurrió en sesiones de tortura dentro de la repartición. Uriburu, para sostener el régimen de terror, utilizó a algunos militares nacionalistas y prefirió a funcionarios de su confianza para eliminar a sus opositores, encarcelar y torturar. Uno de esos sujetos fue Lugones, quien manifestaba placer por los castigos físicos y morales impartidos a sus víctimas. Bajo su gestión llegó a tener trescientos agentes a su cargo que caminaban las calles en busca de cualquier frase de café en oposición al gobierno como argumento de una detención por “conspiración” que luego se pagaba con cárcel y torturas.

No sólo obreros, estudiantes, radicales, anarquistas o comunistas fueron objeto de la represión del régimen militar. El gobierno de Uriburu también torturó a sus camaradas de armas. Se suicidó en 1971.

*

La Liga republicana

La Liga Republicana fue organizada desde la publicación La Nueva República en el año 1929. Los hermanos Irazusta, Juan Carulla y Ernesto Palacios iniciaron la publicación en 1928 y basaron su prédica en las consignas: “orden, jerarquía y autoridad”, al año siguiente pasaron de lo discursivo a la acción directa conformando la fuerza de choque: Liga Republicana. Para 1930 definían abiertamente la intención de luchar contra el enemigo interno. Rodolfo Irazusta, Roberto Laferrere, Daniel Videla Dorna, la dirigían. Fue una liga de acción y milicia voluntaria, tal como se autodefinían. 

*

La legión de Mayo

La Legión de Mayo grupo de choque creado por iniciativa de Uriburu en agosto de 1930 surgió para respaldar el golpe de estado perpetuado por él mismo. Su fundador, Alberto Viñas, diputado conservador, hombre de Uriburu, postuló un basamento ideológico similar al de La Liga Republicana. Tanto la Legión de Mayo como la Liga Republicana actuaron conjuntamente reprimiendo a obreros rebeldes.

*

La Legión Cívica Argentina

La Legión Cívica Argentina fue una banda paramilitar con personería jurídica, creada en 1931 por decreto gubernamental y constituyó el apoyo militar al gobierno de facto de Uriburu. La Legión nació para vigilar, reprimir el accionar de los trabajadores, sobre todo extranjeros de ideas foráneas, de izquierda. Eran civiles armados y uniformados cuya misión era mantener la seguridad del orden establecido a fuerza de represión levantar las banderas de la argentinidad colaborar con las autoridades en el mantenimiento de la seguridad y del orden interno, trabajar por el afianzamiento de la argentinidad, consolidar el culto a la patria eliminando todo acto o persona que atente contra la unidad social y moral del pueblo argentino.

La Legión Cívica estaba presidida por Floro Lavalle, Federico Leloir, como vicepresidente, Jorge Lavalle como secretario, otros miembros militares (Coronel Nicolás Accame, Juan Jones y el capitán Juan Ezquerra).

En junio de 1931, escolares argentinos reciben adiestramiento militar a cargo de instructores militares, queda así aprehendida la idea de la patria vinculada con la violencia institucional 

En 1935, Juan Enrique Ramón Queraltó, integrante de la Legión Cívica e hijo de un comerciante español importador de juguetes, funda la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios, como ala estudiantil de la Legión Cívica. La UNES había surgido para contrarrestar las prédicas de izquierda de la Federación Universitaria Argentina. Rápidamente en el lapso de dos años pasó de 5 miembros a 20.000, por lo tanto decidieron la creación de una organización que nucleara a jóvenes de todos los niveles, nació así la Alianza de la Juventud Nacionalista (1941).

Por primera vez una organización nacionalista celebra el 1 de mayo, en competencia con anarquistas, socialistas y comunistas. Queraltó decía al respecto:…” Nosotros decidimos hacerla netamente argentina, llevando en alto el emblema nacional frente al trapo rojo de comunistas y socialistas. Salimos desde Santa Fe y Pueyrredón. Éramos cerca de 2000 personas; cuando llegamos a la plaza San Martín, la columna tenía 20.000. Ese acto demostró que existía una conciencia nacional” “Éramos -y lo seguiremos siendo- decididos anticomunistas, porque el marxismo ateo e internacionalista es nuestro mayor enemigo. También estábamos contra toda colectividad que perjudique los intereses nacionales.” 

En 1951, Patricio Kelly asume la conducción de la agrupación y le cambia el nombre por Alianza Popular Nacionalista.

La Liga Republicana, La Legión de Mayo y la Legión Cívica Argentina tuvieron en común, al principio, una manifiesta admiración por Uriburu, pero no lograron aunarse detrás de un proyecto homogéneo, porque sostenían diferentes enfoques sobre religión, economía y modelos políticos.

*

Los Comandos Civiles

Los Comandos Civiles eran grupos de jóvenes de clase media e incluso de la aristocracia que manifestaban un profundo desdén por los sectores populares que caracterizaban como incultos e incapaces. Entre los que integraron este grupo figura Mariano Grondona. Actuaron como grupos de choque y de apoyo a la Revolución Libertadora que derrocó a Perón.

*

Tacuara (Movimiento Nacionalista Tacuara)

Hacia 1945, la UNES (Unión nacionalista de estudiantes secundarios), era una rama de la Alianza de la Juventud Nacionalista fundada por Juan Queraltó publicaba un periódico llamado “Tacuara” bajo la responsabilidad de un grupo de jóvenes provenientes de barrios de alto poder adquisitivo, estudiantes de escuelas religiosas, liceos militares. El grupo liderado por Alberto Ezcurra Uriburu y Joe Baxter tenía como mentor ideológico al sacerdote Julio Ramón Meinvielle y a Jaime María de Mahieu. 

Los lineamientos ideológicos de la agrupación podían resumirse en una fuerte inspiración falangista, Resaltaban las figuras de Hitler, Mussolini y Franco. Rechazaban las elecciones y el sistema parlamentario, eran antimarxista, revalorizaban la patria y la religión católica como valores supremos y exaltaban la violencia como forma suprema. Lograron desarrollo organizativo en Rosario, Santa Fe y Tandil. 

En 1958 participaron en los enfrentamientos “por una educación laica o libre”, no sólo a través de pintadas y volanteadas, sino también como fuerza de choque y en apoyo de una educación libre. Tacuara se especializaba en romper manifestaciones de estudiantes.

Las distintas tendencias presentes en Tacuara se hicieron visibles para 1960 a partir de la revolución cubana lo que generó una de las primeras fricciones entre Joe Baxter quien veía con simpatía el fenómeno cubano y Ezcurra, enemigo del socialismo. Para 1961. Tacuara condena la invasión norteamericana a Bahía Cochinos, sin apoyar al régimen, aunque el padre Meinvielle hace público su repudio a los sectores izquierdistas de Tacuara que manifiestan consignas y doctrinas sospechosas.

En 1961 el grupo de Dardo Cabo se separa de Tacuara para formar el Movimiento Nueva Argentina, una organización de derecha que luchaba por el regreso de Perón.

En las elecciones de 1962, Joe Baxter decidió apoyar al peronismo proscripto, mientras la otra fracción de Tacuara presentaba candidatos propios en Entre Ríos y Capital a través del partido Unión Cívica Nacionalista. Muchos jóvenes que se habían acercado a la agrupación movidos por una vaga tendencia nacionalista y un fuerte deseo de acción se inclinaron por participar paralelamente en la Juventud Peronista. 

En 1963 el sector cuyos referentes eran José Nell y Joe Baxter crearon el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara que rompe con la iglesia, el antisemitismo y la derecha y se inclina hacia posiciones más cercanas al marxismo y hacia el peronismo de izquierda. Muchos de los cuadros de las FAP y PB, también de Montoneros y ERP pasaron por el MNRT.

*

Guardia Restauradora Nacionalista

Ante las divergencias presentes en Tacuara, Meinvielle consideró que la agrupación se inclinaba hacia posiciones marxistas y le resultaba intolerante las vinculaciones con el peronismo, por lo que decide organizar la Guardia Restauradora, organización mucho más reaccionaria que la anterior. 

Meinvielle exigía a sus miembros ascendencia europea y más de cinco generaciones en el país. Sostuvieron una línea ultracatólica, antisemita. Su referente ideológico fue José Antonio Primo de Rivera y la consigna que utilizaban; “Dios, patria y hogar”. Sus primeros líderes fueron Roberto Etchenique, Roberto Estrada y Augusto Moscoso.

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CARTA PASTORAL DE MONSEÑOR ENRIQUE ANGELELLI
Publicada en 1972, bajo la dictadura de Lanusse

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Es uno de los textos que hicieron popular al flamante obispo y que lo terminaron convirtiendo en un blanco de la represión. Y un texto que vuelve a tener una fuerte actualidad.

Enrique Angelelli fue designado obispo de La Rioja en 1968 y desde que asumió el cargo, una de sus características fue la de emitir mensajes con lenguaje llano y directo. El 20 de febrero de 1972, bajo la dictadura de Alejandro Lanusse, el obispo dio a conocer su “Carta pastoral de Cuaresma”. Un texto que hoy recobra actualidad y aquí se transcribe íntegramente:

* * * * *

“CARTA PASTORAL DE CUARESMA”

Quisiera señalar algunas manifestaciones de inmoralidad, con la finalidad de que esto nos ayude a pensar y optar en la vida, sea ella privada o pública.
No debemos sentirnos fuera de época si señalamos que:

Es inmoral una orquestada y comercializada pornografía que invade nuestra vida ciudadana, hasta hacer perder el gusto y el sentido de la vida... 

Es inmoral domesticar y despersonalizar a un pueblo con una propaganda dirigida “inteligentemente”, que mata la creatividad, entre otros valores... 

Es inmoral el machismo, que considera a la mujer como una cosa u objeto de placer... 

Es inmoral el auge “inteligentemente” comercializado de la droga, que quiebra y corrompe a nuestra juventud con una felicidad ficticia, fruto de una sociedad caduca que reclama cambios sustanciales...

Pero es también inmoral el que ejerce el vil oficio de delator, y manosea la dignidad de las personas... 

Es inmoral el que pervierte su vida y la desfigura con la triste imagen del calumniador... 

Es inmoral el torturador que agudiza su inteligencia para atormentar a sus hermanos, física, psicológica y moralmente... 

Es inmoral el usurero y el opresor... 

Es inmoral el que usa de su responsabilidad de servidor de la comunidad para la coima o para corromper a sus subalternos con el afán de lucro, status o poder... 

Es inmoral el que es infiel y traiciona a su hermano... 

 

Es inmoral el que obstaculiza, para satisfacer sus propios intereses, todo auténtico cambio que haga más feliz al pueblo silenciado, marginado, explotado... 

Es inmoral el que profana su hogar con la infidelidad, considerándola como timbre de hombría... 

Es inmoral el que comercializa su profesión, sin importarle las vidas inocentes, la dignidad personal de sus clientes y pacientes o la eliminación de un ser humano en el seno materno... 

Es inmoral el aprovechamiento de situaciones económicas desesperadas, y de la debilidad humana, para prostituir a la mujer... 

Es inmoral el que administra la justicia venalmente... 

Es inmoral todo gesto que degrada a la mujer y la convierte en artículo codiciable y comercializable... 

Es inmoral toda ley injusta... 

Es inmoral la represión que atenta contra el legítimo y verdadero uso de la libertad... 

Es inmoral la mentira institucionalizada… 

Es inmoral el que siembra odio y división... 

Es inmoral el que pervierte los medios de comunicación social para lograr más lucro, para corromper o dominar y no para ser servidor de la verdad... 

Es inmoral orquestar intereses para ahogar fuentes de trabajo... 

Es inmoral el robo institucionalizado… 

Es inmoral sofocar la vida de un pueblo con monopolios fríos e inhumanos.

Publicado en: pensamientodiscepoleano

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FUENTE: PAGINA 12 - https://www.pagina12.com.ar/190365-una-carta-pastoral-de-angelelli

 

HISTORIAS DE “BANDIDOS RURALES”
LOS HERMANOS VELÁZQUEZ, ISIDRO Y CLAUDIO, “LOS VENGADORES”
La historia del “último sapucay”

Las primeras noticias sobre los Velázquez son de enero de 1952, por el hurto de unas rejas de arado. Los hermanos Isidro y Claudio Velázquez se defendieron argumentando que el dueño, un tal Cuéllar, les debía dinero y ellos habían pretendido cobrarse de esa manera. Fue inútil: se los detuvo y envió a Resistencia.

En mayo, Isidro quedó en libertad pero a Claudio le comprobaron otras raterías y lo condenaron a cuatro años de reclusión.
Luego Isidro se radicó en Colonia Elisa, donde obtuvo un lote de terreno para cultivar algodón y, casoriado, tuvo cuatro hijas. Con ellas, y miembro de la cooperadora escolar del único establecimiento primario del pueblo, no parecía candidato a un destino relevante.

Un año mayor que Claudio, los hermanos eran dos paisanos delgados, de estatura mediana, nacidos en Corrientes del matrimonio de Feliciano Velázquez y Tomasa Ortiz, que habían emigrado al Chaco en busca de trabajo. Radicados en La Verde, se dedicaron a changuear en obrajes y algodonales. Los chicos se hicieron baqueanos del monte donde solían marisquear, esto es, vivir de la caza de animales silvestres: corzuelas, liebres, gallinetas, nutrias, carpinchos, etc., costumbre ancestral de la zona que aún se conserva.

Cuando volvió Claudio después de purgar la condena, los vecinos recuerdan que la policía comenzó a acosarlos, acusándolos de todos los delitos que se cometían en la zona.

A Claudio le gustaba el juego y, no obstante tener mujer e hijos, su presencia era habitual de las bailantas y prostíbulos de la zona, donde se lucía compadreando con un poncho colorado.

En 1958, Isidro fue procesado por marisquear en el campo de un vecino. Al ser detenido la policía maltrata a su madre.

Es acusado de un hurto menor en el 61, y en el interrogatorio en la comisaría de Colonia Elisa sufre una violenta paliza. En un descuido, logra fugarse, y junto a su hermano, se interna en el monte.

Los testigos de la huída sostienen que Isidro repite que está decidido a no dejarse prender nuevamente.

En 1962 se los identificó robando un almacén en Lapachito: el propietario se resistió y mataron al hijo del dueño y a un vecino.

Cometieron otras fechorías por la zona y aunque se enfrentaron a tiros con la policía, no pudieron ser detenidos.

En sus correrías solía tener el apoyo de la población más humilde, y sus víctimas eran personajes odiados por su condición social y económica.
Velázquez recompensaba monetariamente esa solidaridad, y eso fue interpretado por algunos como una suerte de redistribución violenta de la riqueza, la de un Robin Hood del siglo XX.

Velázquez parecía conocer todos los secretos, aparecía tan sorpresivamente como se esfumaba y había adquirido cierto dominio sobre las mentes de los milicos de la policía provincial.

Comenta el diario La Razón del 3 de diciembre de 1967: “el halo de leyenda que rodeaba a estos salteadores de la selva, como a los bandoleros de todos los países y de todas las épocas, los hacía acreedores del afecto y la simpatía de las poblaciones campesinas, que en no pocas oportunidades recibieron los beneficios de sus manos, sobre todo entre la gente más pobre. La gente de campo los ampara en su vida errante, de eternos prófugos de la justicia, los ayuda en la procura de abastecimientos y en oportunidades los oculta o les facilita los medios para ocultarse”.

"Vivo o Muerto”, señalaban los carteles pegados en todo el territorio chaqueño por el gobierno, y que solían amanecer arrancados o enchastrados con leyendas tales como: "Isidro Velázquez no se entregará”.

* * * * *

En mayo de 1963 llega a un almacén en Costa Guaycurú acompañado por un muchacho. Después de asaltar al dueño del boliche, ambos se quedan a beber, y ya picados por la ginebra, dan gritos desafiando a la policía. Dos agentes logran sorprenderlo -Claudio estaba escuchando radio en el local, completamente borracho- y los bajan a tiros.
Al principio se creyó que los muertos eran los dos Velázquez, una noticia impactante para los vecinos, pero luego la investigación policial constató que el acompañante de Claudio era un tal Vega, otro proscrito de Colonia Elisa.

La ruta 16 es una recta paralela a las vías del hoy abandonado F.C. Belgrano, el de trocha angosta, que atraviesa en dirección sudeste-nordeste el Chaco desde Resistencia hasta las zonas boscosas de Salta y el río Juramento, rasando el extremo norte de Santiago del Estero.

El camino fue abierto por las avanzadas militares dirigidas por el subcomandante Fontana, que a principios del siglo XX pacificaron a los pueblos indígenas, estableciendo allí la frontera agropecuaria. Detrás de Fontana llegó el sistema de producción capitalista: obrajes madereros, caña de azúcar y refinerías, algodonales. En 1964 se producen a lo largo de la ruta varios hechos delictivos caracterizados por una violencia excesiva.

Según la investigación de la policía provincial, sus protagonistas son cuatro o cinco sujetos dirigidos por Juan Vicente Gauna, alias “Chiflón”, un correntino nacido en Empedrado en enero del 42. Es notable la ferocidad con que actúan, rematando a balazos a sus víctimas aun después de haber obtenido el botín que pretendían.

Años más tarde, cuando los hechos se suelden y confundan con la leyenda, se intentará oponer a ambos protagonistas: Gauna es cruel e inflexible, y no elige sus víctimas, que pueden ser tanto pobres hacheros como hacendados.

Velázquez, en cambio, es un hombre común arrastrado fuera de la ley por alguna injusticia pasada, y lucha en desventaja contra su destino. Al contrario de Gauna, sólo roba a gente adinerada y paga generosamente el poder moverse con libertad entre el pobrerío.

A fines de 1964, son secuestrados en Zapallar Carlos y Gabino Zimermann, productores forestales de General San Martín.
Ya para entonces, Isidro era conocido como “El Vengador” por los vecinos, quienes celebraron su vuelta: la carta donde se exige rescate por los Zimermann lleva su firma, Isidro Velázquez.

En la fantasía popular, algunos dicen que no es Isidro sino Claudio, o su alma en pena; otros, que está vengando al pueblo por sus desventuras.
Con el secuestro de los Zimermann se inicia el accionar conjunto de Gauna y Velázquez. Pero hay dos cambios: el primero se convierte en líder del grupo, y ya no se ataca a los pobres.

Un comisario provincial comentará años después: “Velázquez, con segundo grado aprobado, tenía la rapidez de un guazuncho y la inteligencia de un zorro”.
Gobierna el Chaco en ese entonces el escribano Deolindo Felipe Bitel, y al país el médico Arturo Illia, cordobés nacido en Pergamino, que había llegado a la Casa Rosada con el 25% de los votos y la proscripción del peronismo.

Una patrulla de la policía provincial -que ya tiene 800 efectivos afectados a la búsqueda- sale a perseguirlos por el monte. Los rodean en la zona de General Obligado, cerca de Cote Lai. El agente Juan Ramón Mierez le apunta a Isidro con su arma pero antes que pueda gatillar, recibe un tiro en el pecho y cae muerto.

Ahora firman sus pedidos de rescate como “Velázquez y Gauna, los vengadores”. Revista Gente n° 111, del 7 de septiembre de 1967, entrevista a un policía provincial:
- ¿Cree que lo van a apresar a Velázquez?
- No. Es imposible. Él tiene el payé, y estoy seguro que por más que le tiremos, las balas no le van a entrar. Ustedes saben que el agente Mierez vació su pistola y no hubo caso. Después Velázquez, con un solo disparo, le atravesó el corazón.
- ¿Si se encuentra frente a frente con los bandoleros, que hace?
- Por más que quisiera hacer algo, no podría, pues él nos paraliza con sólo mirarnos.

En quechua, Chaco significa “tierra de cacería”, y así se la denominaba en la época del dominio incaico.
La mayor parte de la selva fue comida por la explotación irracional de la madera: para el carbón que alimentaba los ferrocarriles ingleses y el tanino con el que se curtían los cueros argentinos.

El principal enemigo del poblador chaqueño es el vinal, el impenetrable, el avance irresistible de la selva. El gobierno argentino continuó la tradición de la cacería: primero contra los pueblos aborígenes, a quienes diezmó por exterminio y enfermedad. Después fue la súper explotación de los obrajes.


AHORA SALEN DE CACERÍA A ISIDRO VELÁZQUEZ

Diario La Nación del 4 de setiembre de 1968:

“En inspecciones efectuadas por funcionarios del gobierno a centros de trabajo instalados en la región del Chaco santiagueño, especialmente en establecimientos dedicados a la explotación de productos forestales, se han comprobado, según la información oficial suministrada al respecto, graves transgresiones a normas legales que amparan la actividad del trabajador rural, particularmente en los tradicionales negocios surgidos durante el otrora auge de la industria taninera, vulgarmente conocidos con el nombre de proveedurías... Pese a la evolución alcanzada en este aspecto se advierten aún prácticas que se creían desterradas para siempre, que lesionan el patrimonio moral, espiritual y material del ser humano, puesto que algunas firmas siguen burlando impunemente disposiciones de la ley, pagando con vales el trabajo de sus obreros. Estos documentos que se entregan como pago al hachero, sólo pueden ser negociados en la misma firma que los emite, lo que significa que por las manos del trabajador jamás pasa dinero en efectivo alguno”.

Gobierna el país un general llamado Juan Carlos Onganía, que acabó con la democracia proscriptiva en junio de 1966 e impuso algo peor. Los políticos, incluyendo el neoperonista Bitel, se han ido a su casa o colaboran con la administración militar que promete quedarse cien años.

Onganía llega disfrazado de dictador bananero sobre una carroza descubierta, arrastrada por cuatro caballos negros, a la inauguración de la exposición rural de 1966: se cree un ser providencial, especie que la historia argentina criará y reproducirá.

Muy lejos de Buenos Aires, un personaje hosco, arma en mano, ordena al borde de la ruta:
- ¡Vos quedate allí y avisá si viene algún camión!
El paisano obedece, lleno de miedo. Su servicio será generosamente pagado.
En una escena similar, el mismo personaje irrumpe de noche en un rancho.

- ¡Sírvanme comida - ordena - y prepárenme un lugar para dormir!

El puestero obedece. A la mañana siguiente, el desconocido se ha retirado sin saludar ni agradecer, dejando sobre la mesa un fajo de billetes, muchos más de los que el paisano haya imaginado nunca.
Ciertas o no, las anécdotas se repiten, multiplican y adornan con nuevos detalles.

Lo que conocieron a Isidro aseguran que llevaba siempre un pañuelo anudado en los cuatro vértices, y que el rectángulo de tela le señalaba con exactitud cuál era el rumbo de donde venía la partida policial.
Afirman también que, a punto de ser apresado, podía desaparecer o se convertía en animal.

Un agente de la policía provincial mencionó que estando a pocos metros de Velázquez, éste se desvaneció tras un matorral. Al transponerlo, el policía se encuentra con una vaca que, vuelta, lo miraba fijamente.

La policía rodea el lugar donde será entregado el bolso que contiene el rescate de los hacendados Giussano, pero al acercarse el bolso se ha esfumado.
Cuando se producen simultáneamente distintos asaltos a mano armada en localidades alejadas entre sí, todos les son atribuidos a la banda.

Dicen que lo paralizó al agente Ángel Pelozo, de la comisaría de La Verde, en el paraje Rancho Juana, cercano al pueblo de La Eduvigis. Fue poco después de las 10 de la mañana, en octubre de 1966: Pelozo había sido uno de sus más firmes perseguidores, y pagó con su vida.

En marzo de 1967 la mala suerte de la policía provincial se confirmó una vez más: el cabo Pedro Vence, de Quitilipi, volvía hacia Presidencia de la Plaza, luego de participar en un patrullaje en búsqueda de la banda.

Vence viajaba de favor en un camión que chocó violentamente contra otro vehículo detenido en la ruta, sin luces. El suboficial murió instantáneamente y el pueblo señaló en silencio: “Ha sido El Vengador”.
Con la policía provincial paralizada, en el ministerio del Interior con sede en Buenos Aires se consideró que había llegado el momento de intervenir.

Según relata Hugo Chumbita, “Isidro se había relacionado con un cartero de Machagai, Ruperto Aguilar, y a través de él con otro empleado de correo, Alberto Cejas. Éste y su esposa Laura Marianovich, preceptora del colegio secundario, lo llevaron en su automóvil Fiat 1500 algunas veces y él les pagaba por sus servicios.
La policía había marcado la numeración del dinero del rescate de los últimos secuestros, lo cual permitió descubrir a Aguilar y obligarlo a colaborar. En ausencia de Cejas, indujeron también a su esposa a tender una trampa a los bandidos. Éstos se escondían en el campo, por Quitilipi, cerca de una reserva toba de la que recibían ayuda. Todo se preparó para el 1 de diciembre de 1967. Al caer la noche, decenas de hombres armados esperaban bajo un pequeño puente de la ruta provincial 9 el paso del automóvil”.


Detenida por la Policía Federal, la maestra se resiste a hablar. Se le promete no ser juzgada como cómplice y sobre todo, le aseguran que se brindará al bandolero un juicio justo.

Ella termina cediendo (al fin y al cabo le han prometido que la vida de Velázquez será respetada), y confiesa qué camino tomarán desde la población toba hacia Resistencia, rumbo al edificio del Banco de la Nación Argentina.

Se arma la emboscada “en el paraje Pampa Bandera, distrito Machagai...”, como será escrito en el informe policial.

Cuatro de las cinco personas que viajan en el auto, incluyendo el propio Gauna, caen acribillados casi de inmediato.

Ambos bandos utilizan armas largas. Una treintena de policías gatillaron más de quinientas veces sus revólveres, fusiles y metralletas.

A pesar de todo, Velázquez logra abrir una de las puertas del vehículo y se interna unos metros en la picada del monte.

Quizás es presa de su propio mito: al volverse para gritar su sapukay, el grito de guerra de los guaraníes, una bala se le incrusta en la cabeza luego de cargarse al agente Medina.

Algunos sostienen que en su huída se ha topado con otro agente que, presa de miedo, se había bajado los pantalones para evacuar, y que Isidro literalmente choca con él.
¿A usted le parece, que un valiente caiga a manos de un cagón?- sostuvo un vecino.

Según cuenta Chumbita, “Aguilar conducía y detuvo el motor mediante un dispositivo instalado al efecto en el vehículo para cortar la electricidad, simulando un percance. La mujer bajó a ponerse a salvo, e Isidro se dio cuenta.”

- ¡Caímos!- habría dicho.

El diario porteño La Razón titula en primera plana el día siguiente del suceso: “LA MUERTE DE VELÁZQUEZ PROVOCÓ EN EL CHACO UN FORMIDABLE IMPACTO EMOCIONAL”.

El árbol a cuyo pie cayó Isidro Velázquez se convirtió en centro de peregrinación de la gente humilde. El gobernador militar ordenó talarlo, reducirlo a astillas y quemar los restos.

A pesar de ello, el pueblo humilde no dejó de concurrir, llevando como amuleto un poco de ceniza. Ese polvillo negro se guarda con fervor religioso: alguna vez fue el árbol bajo cuya copa murió el héroe.

A pesar de la vigilancia en el lugar, aparecen flores y otros tributos en un pequeño nicho cercano al lugar donde corrió la sangre de los bandoleros.

También depositaban flores naturales o de plástico, y todo tipo de ofrendas sobre la tumba en el cementerio de Machagai.

El gobierno militar decidió sepultar el cuerpo en otro cementerio, quizás fuera de la provincia. Nunca se supo dónde.

Isidro Velázquez es un desaparecido.

“Ya no está Isidro Velázquez / la brigada lo ha alcanzado / y junto a Vicente Gauna / hay dos sueños sepultados” (“El último sapukay”, de Oscar Valles, chamamé cuya difusión fue prohibida durante la dictadura argentina de 1966-1973).

Ese mismo año se instituyó el 1° de diciembre como “Día de la policía provincial”. Todavía se celebra.


 

La Gazeta Federal

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

Arriba

 

1973 - DEBATE DE AGUSTÍN TOSCO Y JOSÉ RUCCI

Fue, sin ninguna duda, un debate histórico que nunca antes, ni después, se hizo de igual modo por televisión en la República Argentina.
Durante dos horas, José Rucci y Agustín Tosco se enfrentaron por primera vez, cara a cara, para debatir sus posiciones en el movimiento obrero argentino, cosa que habían hecho por medio de solicitadas y declaraciones.
Ambos expresaron los puntos de vista de dos tendencias, cuyas bases de sustentación son las 62 Organizaciones y el Movimiento Nacional Intersindical.
A continuación, el texto íntegro del programa que el martes 13 de febrero de 1973, (hace unos días se cumplieron exactamente 47 años) en “Las dos campanas”, televisó el Canal 11. Conti, Rodolfo Pandolfi, Silvia Odoriz, Horacio Salas y Pablo Giusiani, son los periodistas que acompañan a los conductores en el programa.

 

* * * * *

 

Sofovich: Antes de entrar de lleno en el debate quiero rendir un homenaje a la coherencia de los dos entrevistados. Tanto el señor José Rucci como el señor Agustín Tosco, no perdieron la oportunidad de aceptar públicamente este desafío de enfrentarse, dialogando uno con el otro, y eso no se da en la vida pública Argentina muy comúnmente.

Conti: Rucci, las diferencias que tiene con Tosco ¿son un problema de tipo ideológico, de tipo personal, o ambas cosas a la vez?

Rucci: Quiero aclarar que cuando se trata de debatir los grandes problemas del movimiento obrero, de ninguna manera deben privar los problemas de tipo personal. Quiero decir que este aspecto queda perfectamente aclarado. La diferencia está en la forma de encarar el movimiento obrero en su conducción orgánica. Yo sostengo que el movimiento obrero sindicalmente organizado se encuentra en la Central Obrera y que las delegaciones regionales de todo el país deben a la Central Obrera todas aquellas exigencias que le imponen los estatutos. En consecuencia, creo que el compañero Tosco no está dentro de estos requisitos que, por supuesto, no son míos sino de los congresos nacionales de la entidad madre, es decir, la CGT.

P.: Señor Tosco, ¿qué puede decir al respecto?

Tosco: Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica eminentemente democrática, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Por otra parte, hemos dejado bien en claro, siempre, que la CGT de Córdoba, está dentro de la CGT nacional. No pretendemos ni como CGT de Córdoba, ni como Movimiento Nacional Intersindical, ni como Sindicato de Luz y Fuerza, constituir un ente paralelo a la CGT. Lo que sí reivindicamos es nuestro derecho a la crítica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior el mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Córdoba luchan, si los compañeros por los problemas que padecen exigen plenarios de gremios confederados, nosotros, ¿qué decidimos? pues ir a la lucha y realizar los plenarios confederados, todo por la defensa de la clase trabajadora. Y eso es lo principal, y no estar al margen de la Central Obrera, sino tener una Central Obrera similar a la CGT de Córdoba. Y eso es lo que nos guía a nosotros...

P.: ¿Acaso José Rucci no fue elegido casi por unanimidad en el seno de un Congreso de la CGT?

Tosco: Nosotros hemos cuestionado permanentemente una práctica en las organizaciones sindicales que no permite la expresión auténtica de los trabajadores; hay sobrados ejemplos: uno clásico como es el de la Unión Ferroviaria. De ahí que seguimos insistiendo en que el mandato de las bases no se da en los Congresos de la CGT, sino en las bases mismas que es donde actuamos y donde no hemos observado que la mayoría de los dirigentes que están en la CGT realicen esa práctica.

P.: Rucci, creo que la posición de Tosco es bastante clara.

Rucci: Sí, clara pero no compartida. Porque se supone que cualquier institución de bien público, en este caso la CGT, tiene que regir su cometido a través de cartas orgánicas que son legisladas precisamente por los representantes de los trabajadores. En consecuencia, esa expresión, que puede causar mucho efecto, de consulta a las bases, es una expresión que no cabe dentro de un movimiento sindicalmente organizado porque la CGT tiene Secretario, un Consejo Directivo y un Comité Central Confederal.

P.: Concretamente, ¿usted está contra las bases o no?

Rucci: El Comité Central Confederal es el conducto hacia las bases y, cuando la Central Obrera toma una resolución, no es que la toma Rucci ni el Consejo Directivo, sino que es la resultante de las resoluciones que toma el Comité Central Confederal, integrado por todas las organizaciones sindicales del país.

P.: Sin embargo, el señor Tosco acusa a la CGT de no escuchar las críticas.

Rucci: ¿Y a usted le parece que la CGT no es criticada? La CGT es un organismo que tiene setenta y cinco delegaciones regionales en el interior del país. Desde que yo he sido el Secretario General, he sido el que más ha convocado plenarios de las delegaciones regionales del interior. Jamás el compañero Tosco se hizo presente una sola vez en la CGT para debatir este tipo de problemas con sus pares.

P.: ¿Ustedes lo han invitado?

Rucci: Por supuesto. Todas las regionales deben concurrir a la CGT cuando son convocadas. Yo, honestamente, todavía no he visto al compañero Tosco participar de un debate de los delegados regionales del interior del país frente al Consejo Directivo.

P.: ¿Por qué se abstiene usted de participar en esos debates?

Tosco: Porque nosotros respondemos a las decisiones de las bases y de los cuerpos orgánicos. Los que deciden quiénes deben concurrir al plenario de delegaciones regionales son los compañeros cordobeses y a mí no me han designado hasta el presente, sino que han designado a otros compañeros. Si me designaran vendría.

P.: El señor Rucci señaló recién la verticalidad de la estructura de la CGT, pero la sospecha de que esa verticalidad es burocrática se aumentó en muchos sectores, ante la idea de que las grandes movilizaciones populares, incluyendo los episodios de Córdoba y Mendoza, no surgieron de una decisión orgánica de la CGT ni del movimiento sindical.

Rucci: ¿Me permite que lo corrija? Lo de Mendoza no es exacto porque contó con el aval, el apoyo de la Central Obrera.

P.: Según mi conocimiento es un aval a posteriori, cuando la gente ya estaba en la calle, el Sr. Fiorentini de la CGT de Mendoza, consultó por teléfono.

Rucci: Exacto.

P.: Y el episodio de Córdoba fue previo a una decisión de la CGT. La impresión de mucha gente es que en la CGT no se puede resolver una movilización ni pararla. Entonces surge la pregunta de ¿cuál es la estructura vertical?

Rucci: No es exacto. La CGT en estos momentos está en condiciones de paralizar el país si su estrategia, dentro del concierto político que está viviendo el país, así lo señalara.

P.: ¿En la época de Onganía también estaba en condiciones?

Rucci: En la época de Onganía yo no era el Secretario de la CGT. Era un humilde dirigente de quinta categoría.

P.: Si se obligara a que el FREJULI no se presentara a elecciones, si fuera proscripto, ¿la CGT podría paralizar el país en horas?

Rucci: Si el gobierno adoptara un hecho de esa naturaleza, indudablemente se plantearían en el país situaciones sumamente serias y graves. Y frente a esto yo no creo que ningún argentino puede marginarse de expresarse dentro de los medios que considerare más oportunos.

P.: Y usted, Tosco, ¿qué haría en ese caso?

Tosco: Sería consecuente como siempre, con la lucha de la clase obrera y el pueblo. Siempre, y particularmente desde el 28 de junio de 1966, del golpazo de la dictadura de Onganía, hemos luchado por la libre expresión política de la clase obrera y del pueblo. Nosotros hemos luchado y hemos señalado desde el primer momento que reivindicaremos el derecho político de los argentinos, general y no corporativo y fascista como pretendía Onganía, de expresarse. Nosotros reivindicamos los plenos derechos democráticos en los que están incluidos el general Perón y el FREJULI, y en los que deberían estar incluidos aquellos que también están proscriptos de esta elección tramposa, amañada, fabricada por la dictadura.

P.: ¿Al Partido Comunista se refiere usted?

Tosco: Al Partido Comunista y a todos aquellos argentinos que no estén proscriptos por las leyes y el Estatuto de los Partidos Políticos. Nosotros no hacemos diferencia de ningún tipo.

P.: Y ya que la elección es fraudulenta como ha declarado usted, ¿piensa que hay que ir a la abstención?

Tosco: Hay distintos caminos y nosotros no hacemos de esta elección una cuestión de vida o muerte. Creemos en la lucha del pueblo, que está más allá de un día en que se pone una boleta. Yo no planteo una abstención, incluso he dicho que respeto a todos aquellos que desde dentro del proceso plantean un cambio a fondo, una transformación revolucionaria de este sistema. De allí que de una u otra manera nosotros siempre —tanto como contra los cinco puntos de la cúspide militar como contra la proscripción del FREJULI o la de los compañeros peronistas— hemos de luchar y estamos dispuestos a luchar y vamos a promover la lucha. Esperamos que otros, que en general sostienen esos mismos criterios, también lo lleven a la práctica. Seríamos nada más que consecuentes con nuestra práctica.

P.: Tosco, usted ha formulado declaraciones en las que expresó su apoyo a la fórmula del FREJULI en el ámbito provincial. ¿Cuál es su posición frente a la fórmula del Frente en el ámbito nacional?

Tosco: Nosotros damos nuestra identificación —y la doy personalmente— con la fórmula Obregón Cano-López, porque queremos ser consecuentes con una línea de unidad combativa que ha sido práctica en la CGT, de la cual es secretario general e compañero Atilio López, del peronismo y del sector combativo, como también de otros sectores de izquierda. De ahí que no podríamos reflejar en este proceso electoral otra actitud que nuestra propia práctica, identidad y objetivos sancionados en el Plenario de Gremios Confederados de la CGT de Córdoba. En cuanto al orden nacional no tenemos el mismo concepto por la propia composición del FREJULI, por la presencia de Solano Lima, por lo que significa Frondizi, su Conintes, su entrega del petróleo. Y aún en este momento debatimos con nuestros compañeros cuál ha de ser esa actitud, pero tenga la seguridad de que ella ha de ser consecuente con nuestra trayectoria de unidad combativa, de unidad de todas las fuerzas democráticas, populares, revolucionarias y antiimperialistas de la Argentina.

P.: Yo creo que cabe preguntarle lo mismo a José Rucci, es decir, que haga una definición concreta acerca del Frente.

Rucci: Yo voy a recoger la misma pregunta y si me permite daré la respuesta de un militante peronista y de un trabajador. Nosotros los peronistas apoyamos un programa, al que lo sostiene, el Frente Justicialista de Liberación. Ese es el programa que nace de un movimiento, que es el Movimiento Peronista, y nosotros no podemos admitir como valedero que esa filosofía solamente sea sostenida por determinados candidatos, cualesquiera sean sus matices; tendrán que cumplirlo porque el pueblo así se lo va a exigir. Otro tipo de planteo con respecto al Frente constituiría un factor de perturbación al proceso que va a enfrentar ese sector político.

P.: Rucci, usted ha acusado a Tosco públicamente y en repetidas oportunidades de ser antiperonista. ¿Insiste en esa acusación?

Rucci: Insisto.

P.: ¿Usted Tosco se considera antiperonista?

Tosco: Nosotros creemos que hay sugestivos motivos por los cuales se quiere dividir al país en peronistas y antiperonistas. Con el mismo derecho nosotros señalamos que la división que debe hacerse no es así, sino entre quienes están consecuentemente con la lucha del pueblo y quienes están con la entrega.

P.: Pero eso ya lo dijo Perón...

Tosco:... Yo no soy antiperonista, siento un gran afecto por muchos compañeros peronistas, convivo con ellos y lucho con ellos. Y a su vez en perspectiva pretendo esa unidad combativa con los compañeros peronistas, con las fuerzas de izquierda y revolucionarias. Eso no está aquí, pero sí en la CGT de Córdoba y creemos que en el plano político en general, por eso no nos detenemos en el 11 de marzo, porque la historia está más allá de esa fecha y se construirá con todos los que hemos luchado juntos, peronistas y no peronistas, radicales, marxistas, cristianos, ateos, comunistas, se construirá de esta manera como se está construyendo en Latinoamérica, pero no con alianzas que evidentemente le dan un carácter espurio a ese programa.

P.: Correcto, Tosco, pero usted se escapa un poco. Hace muy poco tiempo dijo: “Si nos proclamamos socialistas no podemos tener un líder como Perón”. Quiere decir que usted está marginado totalmente y al decir que siendo socialista no puede tener un líder como Perón, está del otro lado.

Tosco: Si yo le hablo de que debemos constituir una unidad combativa, la unidad popular, los líderes serán todos aquellos que la...

P.: ¿A usted le gusta la palabra “unidad popular”?

Tosco: A mí me gusta la palabra “unidad popular”.

P.: ¿Al estilo de Chile?

Tosco: Sí, me gusta y apoyo al gobierno de la Unidad Popular que transita hacia el socialismo en la república hermana de Chile. Y a todos los movimientos de liberación latinoamericanos que levantan el socialismo, incluida Cuba.

P.: Y no tiene miedo a cierto tipo de ententes que han hecho durante mucho tiempo los frentes populares, como por ejemplo la Unión Democrática en 1945?

Tosco: Bueno, usted le da ese nombre de “frente popular” a la Unión Democrática no soy yo quien se lo está dando. Por otra parte, la historia está llena, en todos lados, de imperfecciones y el propio pueblo va superando esas imperfecciones y va a construir la unidad popular (se llame así o no se llame así) de nuestro pueblo para liberarnos de la explotación de la oligarquía y de las clases dominantes y del imperialismo. En eso tengo fe, para eso trabajo, con la perspectiva histórica en que está planteada en Argentina y en Latinoamérica.

P.: Señor, hace un momento Rucci dijo que si se llegara a declarar o sacar del ámbito político al FREJULI, se movilizaría la CGT.

Rucci: No dije tal cosa.

P.: Pero dio a entender que se llamaría a la lucha pero mi pregunta va a otra cosa: ¿Por qué si la CGT se declara peronista no se movilizó cuando se lo proscribió a Perón?

Rucci: Es muy difícil poder aceptar para quien no es peronista, la estrategia que tiene el peronismo dentro de los problemas políticos que se debaten en el país. Porque el peronismo no es un partido político, es un movimiento que, como lo dijo el compañero Tosco, tiene un líder, tiene mentalidad revolucionaria y si se encaja como partido político es para enfrentar la batalla dentro de un proceso y asumir el poder. Lo que implica que cuando se entre en este juego, se hace lo que conviene por la sencilla razón de que una actitud emotiva, o una actitud justificada, puede ser el factor o elemento que perturbe esa estrategia y no se logre el objetivo.

P.: ¿Qué es la revolución para usted, Rucci?

Rucci: La revolución es la que se plasmó en 1946 cuando el peronismo, práctica- mente por sus votos, barrió la alianza nefasta de la Unión Democrática.

P.: Pero con eso no la define...

Rucci: Bueno la revolución es. . . Es decir la revolución, mejor dicho una revolución creo que no es ninguna novedad saber lo que es una revolución... Una revolución puede ser cruenta o incruenta. La revolución es provocar el gran cambio que entierre esta estructura que somete a los pueblos; estructuras que someten a los trabajadores y que colocan al país en el terreno de la dependencia. Revolución es liberación, la forma de encarar la revolución, la forma de llevarla y concretarla, eso depende.

P.: Pero si usted dice que la propiedad de los medios de producción debe ser de los particulares, del Estado o del...

Rucci: No. La revolución que sostenemos los peronistas no es la revolución de decir aquello que tenés vos es mío y vos hoy no tenés nada. Es decir, acá, no se trata de apropiar nada. Acá la revolución tiene que tener como objetivo fundamental el respeto a la dignidad humana. Punto segundo: que el capital cumpla una función social y se integre a las necesidades del país.

P.: ¿Usted entiende que en los países socialistas no hay respeto por la dignidad humana?

Rucci: Si usted me dice que Rusia es un país socialista yo le digo que es uno de los pocos países, quizás el único en el mundo, donde el sindicalismo no existe. No hay libertad sindical sino que los dirigentes son funcionarios del gobierno, lo que implica...

P.: Le estoy hablando de Cuba, Rucci.

Rucci: Bueno yo diría que el fenómeno de Cuba es la lógica consecuencia que se plantea en el momento en que vivimos.

P.: ¿Cuál es su posición frente a Fidel Castro, pero concretamente sin tantas palabras?

Rucci: Soy un admirador de la revolución cubana.

P.: ¿Adoptaría ese medio para la Argentina, ese tipo de salida para el país?

Rucci: Yo apoyaría toda revolución destinada a la liberación del pueblo.

P.: Entonces, ¿cómo tendría que ser la liberación del pueblo en un futuro inmediato?

Rucci: La liberación del pueblo en un futuro inmediato se puede dar a través del proceso que el Movimiento Peronista ha optado: las elecciones. Lo que no implica de manera alguna. . . que ese sea el único hecho idóneo para una revolución. Optamos por el camino incruento. Hay un proceso que se gesta en el mundo que nada ni nadie podrá detener.

P.: ¿Todos los sindicalistas optan por ese camino o hay otros que están buscando la conspiración para entenderse con un sector militar?

Rucci: En este aspecto creo que lo fundamental para mí, por lo menos como Secretario General de la CGT, es mantener la vida orgánica, y si algún dirigente ilusoriamente cree que él o algunos más pueden torcer este proceso en el cual está empeñado el movimiento obrero, se equivoca.

P.: ¿Por la vía orgánica de la CGT se puede acceder al poder?

Rucci: Escúcheme. . . yo he sido elegido.

P.: Al poder real del Estado...

Rucci: Nosotros entendemos que el movimiento obrero debe participar en el gobierno.

P.: ¿Pero no se plantea nunca la toma del poder?

Rucci: Escúcheme, permítame: la toma del poder puede ser a través de las elecciones. En 1946 se concretó a través de las elecciones.

P.: Tosco, yo quiero preguntarle ¿por qué cuando estuvo detenido rechazó los pedidos de libertad que se hacían por parte de la CGT? ¿Era porque los hacía Rucci?

Tosco: No. Nosotros no aceptamos el pedido de libertad sino que reclamábamos la libertad (que después la exigió el pueblo por nuestro caso) de todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, entre los cuales me encontraba yo. Y porque nosotros, en este momento, no le pedimos a la dictadura la libertad de los presos sino que luchamos. El paro que hemos hecho en la CGT de Córdoba; nuestros pronunciamientos categóricos donde exigimos la libertad de todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, son elocuentes.

P.: Pero Rucci, como máximo dirigente de la CGT, tenía la obligación de pedir por su libertad.

Tosco: Yo creo que la obligación que tenía Rucci era la de luchar por nuestra libertad, no la de pedirla. .

P.: ¿Por qué Rucci no luchó por la libertad de Tosco?

Rucci: Yo quiero aclarar que también he sido tirado a las mazmorras de las cárceles, yo también he sido tirado a la bodega de un barco. En aquella oportunidad el compañero Tosco era dirigente y yo no creo que haya hecho nada, tampoco por la libertad de los presos que estábamos en aquella época, en 1955 y 1956.

P.: ¿Qué dice Tosco a eso?

Tosco: Yo tengo el honor de decir que jamás decliné la realización de un paro y siempre —y pongo como testimonio a la clase obrera de Córdoba— estuve adelante, impulsando, promoviendo la lucha por la libertad de los presos. Y en aquel momento evidentemente, estábamos en la lucha y no tal vez con el conocimiento que hoy tiene la gente de nuestra actitud, pero sí permanentemente estuvimos en la lucha.

P.: Es decir, que usted nunca ha claudicado...

Tosco: Yo creo que tengo como el común de la gente errores e imperfecciones. Conscientemente jamás lo haré.

P.: ¿Usted Rucci se siente claudicante?

Rucci: Exactamente lo mismo. Yo nunca he claudicado. No hay razones ni motivos para claudicar. Porque en este momento en que se plantean tantos problemas al país, sería muy cómodo irme de la CGT, pero asumo la responsabilidad y he tenido el gran honor de que los trabajadores me hayan colocado al frente de la CGT. Y ahí voy a estar.

P.: ¿Usted tiene algo que ver con esa famosa frase que se le adjudica de que Tosco es el dirigente de la triste figura? Ocurre que estamos portándonos como chicos buenos de colegio cuando en realidad ustedes se han enfrentado realmente, con unas solicitadas tremendas. Además, usted dijo, Rucci, que en el movimiento peronista había infiltrado asquerosos bolches, aludiendo directamente a Tosco, Guillán y otros dirigentes.

Rucci: No. ... No... Yo puedo haber dicho eso, pero de ninguna manera ese tipo de calificativos o agravios pueden haber sido dirigidos a determinadas personas, como el compañero Guillán, porque es peronista. Está dirigido este calificativo a quienes solapadamente se esconden detrás de un bombo o se infiltran en el movimiento peronista, gente que nada tiene que ver con el movimiento obrero. Me parece que he sido claro porque en ningún momento he mencionado nombres, por lo menos con ese tipo de agravios.

P.: ¿Qué es infiltrarse en el movimiento obrero? ¿Es gente que no piensa como usted?

Rucci: No... . De ninguna manera.

P.: ¿Cree que se da en el movimiento obrero la división peronista y antiperonista?

Rucci: No. El compañero Tosco ha dicho una cosa con la que yo estoy completamente de acuerdo: “El peronismo no es sectario”. Incluso el Partido Comunista en la época de Perón tenía personería jurídica y votaba.

P.: Si es así, ¿por qué usted los trata como asquerosos bolches?

Rucci: Porque todo aquel que atenta contra la unidad orgánica del movimiento obrero que no es un invento de Rucci, ni un invento de Tosco, sino un invento de los trabajadores, a través de sus cuerpos orgánicos que se han organizado y tienen una central obrera. De este modo quienes atenten contra esa unidad con slogan que nada tienen que ver con los trabajadores, son infiltrados.

P.: Usted, Tosco, ¿cree que atenta contra la unidad del movimiento obrero?

Tosco: ¿Cómo? ¿De qué forma atento?

P.: ¿Usted acata la autoridad de Rucci?

Tosco: Como directivos de la CGT nosotros acatamos resoluciones de los cuerpos orgánicos. Y cuando estamos en la lucha siempre hemos cumplido. La CGT de Córdoba jamás dejó de cumplir un paro.

P.: Usted no me contesta la pregunta.

Tosco: Es que Rucci no es el dueño de la CGT. No hay máxima autoridad para nosotros. Sólo hay cuerpos orgánicos democráticamente constituidos y todas las resoluciones se dan en ese carácter que es lo único que respetamos. Córdoba jamás ha dejado de cumplir un paro, ha hecho muchos más paros que la CGT. Porque la CGT nacional se ha limitado a una serie de paros, y nosotros creemos que se puede ir mucho más allá, como lo hemos probado.

P.: Tosco, ¿me permite? Nosotros creemos que Córdoba es un caso atípico dentro del movimiento obrero del país. Con todo es posible que para la unidad del movimiento obrero, con una sutura de las 62 Organizaciones, se consiga una unidad que englobe a no peronistas como usted y peronistas como Rucci. ¿Puede funcionar en la práctica?

Tosco: Córdoba no es una isla, ni está fuera del país ni del mundo. Nosotros creemos que con buena voluntad, con comprensión, con espíritu de lucha, se puede llegar a una unidad. Córdoba no es una isla y el Cordobazo al contrario, expresa la avanzada de las luchas obreras y populares argentinas que luego se dieron en Tucumán, Rosario, Malargüe, Trelew, etc., es porque tiene ese papel, y detrás de esto —no con un sentido de subordinación sino como expresión de un proceso histórico— se va dando la lucha de todo el movimiento obrero y se va a dar en el orden nacional.

P.: Para usted, Rucci ¿la CGT de Córdoba es una isla dentro del movimiento obrero?

Rucci: Yo no diría eso. Yo quiero hacer notar que la CGT de Córdoba tiene una característica muy particular. Yo soy un ferviente defensor del movimiento obrero sindicalmente organizado, del debido respeto a los cuerpos orgánicos que han elegido los congresos. He dicho hace un rato que hay setenta y pico de delegaciones regionales en todo el país. Todas, absolutamente todas, cumplen y consultan a la Central Obrera para tomar cualquier determinación. La única CGT y los únicos dirigentes que no han consultado jamás para tornar actitudes son los de la CGT de Córdoba. Si lo hubieran hecho como lo hizo el compañero Fiorentino de Mendoza, que consultó, y la CGT de inmediato se puso del lado de los trabajadores de Mendoza e intervino en el conflicto e hizo todo el aporte necesario para. . .

P.: ¿A usted le parece que era necesario que consultara cuando la gente ya estaba en la calle?

Rucci: ¿Cómo cuando la gente estaba en la calle? Sí, la gente de Mendoza estaba en la calle, pero el compañero Fiorentino, inmediatamente se comunicó con la Central Obrera, para decir la actitud de la gente, y. . .

P.: ¿Para pedir permiso?

P.: ¿No será que la CGT de Córdoba es rebelde? ¿No tendrá motivos?

Rucci: Yo no diría que es rebelde. Yo más bien diría, como lo señala el compañero Tosco, que su forma de conducir al movimiento no es la misma que nosotros queremos imponer a las otras delegaciones del interior del país.

P.: Entonces diremos que la CGT de Córdoba, no será una isla, pero es una CGT con personalidad propia.

Rucci: A pesar de que se dice lo contrario, cuando se habla de unidad, no se concibe dos centrales obreras, y nadie puede admitirlo aunque los hechos y la forma como se lleva a cabo ciertas actitudes están demostrando que realmente quieren dos centrales obreras.

P.: En cierto modo, ¿no es una acusación un poco corporativista?

Rucci: No es una acusación corporativista. Es el resultado de normas que fueron legisladas por los congresos nacionales de la Confederación General del Trabajo. En el supuesto caso de que no sean útiles, será un congreso el que reformará, pero hasta el momento, ese es el estatuto de la central obrera y como dirigentes disciplinados a ese estatuto nos debemos ajustar.

P.: Esa rebeldía que se advierte en la CGT de Córdoba, en relación a la Central Obrera, ¿a qué se debe fundamentalmente, a la directiva de Rucci o a un problema del Consejo Directivo?

Tosco: A que la CGT de Córdoba interpreta el mandato de las bases. A que la CGT de Córdoba está ligada a las aspiraciones de los trabajadores. Quieren luchar, y la CGT de Córdoba lleva a la práctica esa lucha, cosa que no hace la CGT nacional.

P.: Perdón, aquí Rucci quiere aclarar.

Rucci: La Central Obrera cumple estrictamente con el mandato de los trabajadores. Acá nadie puede sentirse, menos en el caso de dirigentes como el compañero Tosco, dirigente auténtico, que responde a las bases, porque el Comité Central Confederal es el genuino cuerpo que está ligado a las bases integrado por los secretarios generales de todo el país, incluso por el secretario general de Luz y Fuerza, que es el compañero Félix Pérez.

P.: Rucci: ¿Cuál es su posición respecto a la situación de una fábrica automotriz de Córdoba, en la que los trabajadores mayoritariamente se pronunciaron por su afiliación a SMATA y que por una resolución ministerial tuvieron que incorporarse a la Unión Obrera Metalúrgica? ¿Usted apoya a los trabajadores en su pronunciamiento mayoritario a SMATA o apoya su incorporación a la UOM por resolución oficial?

Rucci: Yo le voy a aclarar, porque no es fácil que diga que estoy con la UOM porque yo soy metalúrgico. No quiero entrar en esos términos a la cuestión. Nosotros sostenemos que el sindicalismo debe instrumentarse representando la actividad del trabajador. La actividad de los compañeros de Fiat, como de cualquier actividad parecida en el mundo es metalúrgica. Porque el tornero que trabaja en cualquier fábrica es siempre tornero, ya que la actividad es metalúrgica. El encuadramiento sindical no debe estar basado en la política ni en los dirigentes, sino en la actividad específica que desarrolla cada trabajador.

P.: ... ¿Pero, y la voluntad del trabajador?

Rucci: ¿La voluntad del trabajador? Bueno. Suponga que la UOM tiene 200.000 afiliados y 10.000 fábricas, y se llega a un plebiscito para saber a qué sindicato se afilia, lamentablemente el sindicalismo sufriría una. . .

P.: ¿Dónde está la democracia?

Rucci: La democracia está dada por la Ley de Asociaciones Profesionales que establece: Si usted es empleada de comercio no puede estar afiliada a la Unión Obrera Metalúrgica, porque es empleada de comercio. Luz y Fuerza no puede afiliarse a la Unión Obrera Metalúrgica porque es Luz y Fuerza. No hay litigio. Hay cumplimiento de la ley, porque la ley establece que el encuadramiento sindical está basado en la actividad que desempeña esa planta industrial o esa entidad comercial.

P.: ¿Usted entiende, Rucci, que habría que modificar esas leyes que están provocando problemas?

Rucci: No. No. Nosotros en la época de Perón teníamos la ley de asociaciones que lamentablemente ahora ha sido reformada a través de un decreto que establecía con absoluta claridad que el sindicalismo tenía que estar agrupado por actividad y no por posiciones de dirigentes.

P.: Vamos a escuchar la otra campana. ¿Qué opina Tosco al respecto?

Tosco: Si me permiten quiero hacer referencia a una pregunta que estaba perfectamente vinculada porque incluye mi nombre en un supuesto mensaje del general Perón, donde se hace referencia al dirigente de la “triste figura”. Esto a nuestro juicio está impuesto por la burocracia sindical. A su vez esta frase nos hace recordar al Quijote. El libro de Cervantes Saavedra. Y a su vez nos hace recordar otra cosa del libro. En una oportunidad dijo: “Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos”. Esto es lo que nosotros respondemos a la burocracia que tergiversa las gestiones y nos hace aparecer a nosotros como.

P.: ¿Perón es la burocracia, entonces?

Tosco: Esto está dado por la burocracia hasta ahora. Ha sido convalidado hasta el presente por otra cosa. Puede existir una presión, una distorsión o directamente no ser así. Ahora, en el caso de SMATA, nosotros decíamos: en la Ley de Asociaciones Profesionales de Perón o en esta ley de asociaciones profesionales, los trabajadores de la industria automotriz, en Córdoba están afiliados al SMATA desde hace mucho tiempo. En el caso de Fiat Concord, es específicamente de la industria automotriz. Y con esto no quiero hacer una cuestión contra la Unión Obrera Metalúrgica, sino ubicar en su justo término el problema. Por otra parte si los trabajadores de Fiat resolvieron por abrumadora mayoría afiliarse al SMATA, el Ministerio de Trabajo, el señor San Sebastián, el ministro de la dictadura, es quien resuelve que los compañeros no estén dentro de lo que es la organización profesional de la industria automotriz de Córdoba porque lo que es IKA, todas las industrias automotrices están dentro de SMATA, en este caso se ha violado la voluntad democrática de los trabajadores y se ha tergiversado en el caso de Fiat Concord —no diría lo mismo en el caso de Materfer— lo que es una práctica y una propia legislación.

P.: ¿Cuál es a su criterio el objetivo político de esa determinación?

Tosco: Ir contra el SMATA, que está en la lucha, es ir contra la propia voluntad de los trabajadores que luchan contra la patronal y la dictadura, por lo cual han sufrido toda clase de persecuciones y represiones.

P.: ¿Es aumentar el poder económico del sindicato metalúrgico?

Tosco: De hecho se aumenta la representatividad. También se aumenta el poder económico en todos los aspectos.

P.: ¿Cuál es su opinión sobre los disueltos sindicatos de SITRAC y SITRAM?

Rucci: Antes voy a hacer una aclaración. No porque el general Perón necesite que yo lo defienda. Rechazo absolutamente el absurdo de que el general Perón se le va o se le exige. . . porque cuando el general Perón se forma el concepto de un hombre, lo hace y piensa, él está convencido de que está expresando para él la verdad. . .

P.: Claro que varias veces cambia de puntos de vista rápidamente, como sobre Coria, a quien hace un mes elogió. . . y luego lo critica. . .

Rucci: No me consta que el general Perón haya elogiado a Coria.

P.: Si salió en todos los diarios. . . y luego lo trató de traidor. .

Rucci: Le ruego a usted que me traiga algún diario donde el general Perón hace elogios a Coria.

P.: Yo recuerdo al general Perón con Coria en las 62 Organizaciones en el acto en que únicamente habló, en un acto peronista.

Rucci: Yo no tengo la culpa, y menos el general Perón, si el secretario de las 62 Organizaciones en ese momento era Coria.

P.: Usted admitirá, Rucci, que si el general Perón, siendo secretario de esa Organización Coria, dijo que es un ejemplo a nivel mundial las 62 Organizaciones, más bien no hay una ambigüedad.

Rucci: No es que el movimiento obrero, para el movimiento obrero es un orgullo, un halago que se tenga en el exterior un concepto así.

P.: ¿Qué opina de las 62 Organizaciones?

Rucci: Soy un hombre de las 62 Organizaciones, así que no puedo opinar mal.

P.: ¿Qué opina usted de Coria, Rucci?

Rucci: Yo a Coria posiblemente lo haya visto después de estar casi dos años de secretario general de la CGT. El hecho de que no hayamos mantenido conversación durante dos años es de suponer que mi opinión sobre él no se ligaba en absoluto a Rogelio Coria.

P.: ¿Pero, por qué no lo hizo público antes?

Rucci: Porque dentro del movimiento obrero cada gremio tiene el secretario general que ese gremio se impone. Coria nunca manejó las 62 Organizaciones. Había una mesa de cinco miembros, que no tienen ni presidente ni secretario. Los cinco con los mismos derechos. Y uno de los cinco era Coria.

P.: ¿No era un pilar importante del movimiento sindical como para que no tuviera con usted un solo contacto en dos años?

Rucci: El compañero Coria concurría al Comité Central Confederal, planteaba sus cosas como las planteaba, no tenía nada que ver con la conducción de la CGT. Y en las 62 Organizaciones era un hombre más que representaba a su gremio.

P.: ¿Pero no existía confusión en el movimiento obrero...?

Rucci: En absoluto. El movimiento obrero argentino está perfectamente unido y organizado de acuerdo a las normas que le han impuesto los propios estatutos.

P.: Aquí con Tosco tenemos todo lo contrario, porque critica a la CGT.

Rucci: Yo voy este. . . a recoger las mismas expresiones de él. . . como. . . Cabalga Sancho y si cabalgamos es porque estamos galopando. . . Si se acuerdan de la Central Obrera es porque es importante. . . Yo conozco perfectamente bien, porque yo hace dos años que estoy en la Central Obrera y era un dirigente de bastante abajo, que nunca se habló tanto de la central obrera como se está hablando ahora. ¿No será porque la Central Obrera se está reencontrando con los que no supieron hacerla reencontrar otros dirigentes y hoy se ha convertido en un factor de poder? ¿No será esa la gran causa que determina la gran crítica a la Central Obrera?

P.: ¿La CGT es factor de poder, Tosco?

Tosco: Yo creo que ese es un concepto que está encuadrado en el concepto de defensa del sistema. Para nosotros el movimiento obrero y la CGT deben ser una palanca para transformaciones revolucionarias en esta sociedad capitalista.

P.: ¿Rucci entonces está defendiendo el sistema?

Tosco: Si entiende que es un factor de poder la coloca dentro del sistema.

P.: Usted, Tosco, dijo que Rucci defendía el sistema.

Tosco: Y, evidentemente, si entra dentro del sistema...

Rucci: Cuando a un hombre le hacen un reportaje y dice lo que yo he dicho en un reportaje en “Nueva Plana” y en la revista “Mayoría”, indudablemente me parece que estamos muy lejos de estar defendiendo el sistema.

P.: Rucci, en ese reportaje de “Nueva Plana” usted dijo hablando de la juventud peronista que en ciertos aspectos tiene razón. ¿Qué quiere significar con eso? En qué falla la juventud peronista. Esa actitud tiene algo de paternalista de poner la mano en el hombro.

Rucci: No. Eso de poner la mano en el hombro no, es un juicio suyo. El sentido de lo que dije, me pretendo referir a otra cosa. La juventud peronista hace críticas a determinados dirigentes gremiales, yo me animo a admitir que ciertas críticas son valederas, cuando digo que en cierta forma tienen razones.

P.: ¿Se hace una autocrítica?

Rucci: No en este momento, dije que soy consciente de mis responsabilidades y las he asumido íntegramente. Y me consta que mis actitudes pueden ofrecer conceptos contrarios a la honestidad y lealtad de los trabajadores.

P.: ¿La juventud peronista lo apoya a usted, Rucci?

Rucci: Soy muy amigo de infinidad de compañeros de la juventud peronista.

P.: Cuando Tosco estuvo detenido en la cárcel dio a conocer a la opinión pública una serie de críticas a su persona. Usted trató de lograr un pedido de amnistía. ¿Debe interpretarse esa actitud suya como demagógica?

Rucci: Quiero aclarar que me siento un hombre con dignidad. Y que merecen mi mayor respeto aquellos hombres que caen presos aún por un ideal que yo no comparto. Esto significa que el compañero Tosco a pesar de estar en la cárcel, podría decir que casi diariamente la prensa le ofrecía sus páginas para criticar al secretario general de la CGT. Y el secretario general de la CGT permaneció mudo. Y recién cuando el compañero Tosco salió en libertad, en igualdad de condiciones, entonces, yo recién dije lo que era mi verdad.

P.: ¿Significa que el sistema lo defendía mandándolo preso?

Rucci: Yo no he dicho que el sistema lo defendía mandándolo preso. Pero usted fíjese que resulta sospechoso que cuando un hombre está detenido tenga la facilidad de dar comunicados a la prensa y la prensa de publicárselos. Yo no voy a decir que está en el sistema, pero sí que inconscientemente, con esos comunicados estaba sirviendo al sistema, porque esos comunicados atentaban contra la unidad de la Central Obrera.

P.: Pero usted, ¿está en contra o a favor del sistema?

Rucci: Usted no me haga esa pregunta porque le consta que soy un peronista con una postura bastante conocida y definida. No cabe ese tipo de preguntas, no tiene sentido. No estoy con el sistema, ni comparto el sistema.

P.: Aquí Tosco quiere aclarar.

Tosco: Quiero aclarar algunas cosas. No es tal el silencio en cuanto a que nosotros estábamos presos. Aquí tengo yo una carpeta firmada por el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y la Federación Gráfica Bonaerense, donde refuta los conceptos de Rucci y en la cual acusa al compañero Ongaro de ser “trotsko” y de que yo estaba en la cárcel como medio de promocionarme. Esto además de injusto, es arbitrario. Las cartas, pocas cartas, que sacamos de la prisión, eran transmitidas en los locutorios por nuestros abogados que las sacaban en sus portafolios que son inviolables. Y esas cartas me significaron nueve sanciones que me aplicaron tanto en Devoto como en Rawson, incluso una vez con la visita de los ómnibus de Córdoba, no pude ver a mis familiares, a los compañeros, porque estaba sancionado. Este documento pueden requerirlo al Servicio Penitenciario Federal. Las cartas me costaban a mí sanciones en el Penal y creo que me costaron también muchos meses más de prisión. Sin embargo, nuestra actitud fue aun desde dentro de la cárcel, seguir defendiendo nuestras posiciones, y si teníamos que hacer acusaciones o críticas sobre la Central Obrera también las hacíamos, pero jamás omitimos una crítica a la Central Obrera, al imperialismo, una crítica a la dictadura, a todos esos factores que hacen a la situación actual de dependencia, de opresión, de explotación de nuestro pueblo y a nuestra Patria. Si fuera preso otra vez, trataría de sacar un tomo de cartas, porque creemos que es la forma de responder a los compañeros que están afuera, luchando, que están en los paros que lo levantan a uno sin ningún tipo de vanidad, como bandera de una lucha. Por eso lo hice, lo haría nuevamente, y no soy el único que sacó cartas. Los compañeros del penal sacan cartas.

P.: Tosco, ¿cuál es su diferencia de estar varios meses en la misma celda con Raimundo Ongaro? ¿Cuáles son sus diferencias con él?

Tosco: El compañero Ongaro es peronista, no es trotskista, como una vez lo acusó Rucci en La Pampa. Las diferencias que tengo con Raimundo son de enfoque, pero no hay mayores diferencias con él. Nosotros respetamos su lucha, su posición, su ideología y no tenemos mayores diferencias. Creemos en la unidad de acción, en la unidad en la lucha con todos aquellos que estén con este factor fundamental que es el movimiento obrero que es el de la palanca para la liberación nacional y social de Argentina.

P.: Rucci, ¿usted qué piensa de Raimundo Ongaro?

Rucci: El compañero Raimundo Ongaro sostiene que es peronista. Se presume que es dirigente obrero o influyente dentro del gremio que él dirige. El general Perón estableció la normalización de las 62 Organizaciones y en la historia de las 62 Organizaciones a pesar de que Ongaro dice que es peronista, jamás adhirió la Federación Gráfica a las 62. Creo que es un peronista bastante particular.

P.: Yo no soy peronista, pero pertenezco al gremio de prensa y debo soportar que mi gremio se adhiera a un nucleamiento partidario.

Rucci: Es que no es un nucleamiento partidario. Quién le dijo que las 62 Organizaciones. . .

P.: Es el brazo gremial del movimiento peronista.

Rucci: Las 62 Organizaciones mantienen una filosofía que se plasma dentro del movimiento peronista. Quiero decir que es un movimiento que no se cierra dentro de un esquema partidario.

P.: ¿Qué opina usted de las 62 Organizaciones?

Tosco: Es un nucleamiento sindical que levanta las banderas del peronismo. No pertenezco a él. Levanto yo las del Movimiento Nacional Intersindical.

P.: ¿Qué ideología tiene el nucleamiento al que usted pertenece, Tosco?

Tosco: El Movimiento Nacional Intersindical es socialista, levanta la bandera de la liberación nacional y social.

P.: ¿Qué modelo de socialismo?

Tosco: Nosotros tenemos como todo socialismo, el modelo que la trayectoria, la circunstancia y posibilidad histórica le va a dar a nuestro país.

P.: ¿A través del marxismo?

Tosco: Yo tengo raíz marxista. Pero entiendo que el socialismo en la Argentina tiene una raíz heterogénea. Hay compañeros que levantan en el peronismo al socialismo.

P.: ¿A través del peronismo, se puede llegar al socialismo?

Tosco: Evidentemente ese compañero peronista va asumiendo el socialismo, está tomando los nuevos niveles de la nueva sociedad que hay que construir. En unidad con los demás sectores.

P.: ¿Sostiene la lucha de clases el Movimiento Intersindical?

Tosco: Más que sostener interpreta un hecho histórico que es la lucha de clases.

P.: La juventud radical también lucha por el socialismo.

Tosco: El radicalismo como partido no plantea el socialismo. El socialismo, volviendo un poco, es levantado por el plenario de gremios confederados de Córdoba que marca la línea de la lucha, por la vía antiimperialista, hacia el socialismo. La heterogeneidad de nuestro socialismo está en que tiene raíz peronista, marxista, cristiana, por el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, que viene de distintos movimientos que lo levantan como bandera. En la juventud radical debemos reconocer especialmente en los sectores ligados al movimiento estudiantil que también levantan el socialismo, esa nueva sociedad sin explotados ni explotadores, nueva sociedad socialista argentina, hecha según nuestra propia trayectoria y compuesta de heterogeneidad. Y por eso levantamos la unidad para construir.

P.: ¿El peronismo plantea la lucha de clases?

Rucci: El peronismo plantea la unidad de todos los sectores. . . No plantea la lucha de clases. Bien lo ha dicho el general Perón cuando estuvo acá. Esta no es una cuestión de partidos políticos sino que esta es una cuestión programática nacional en la cual tienen participación todos los que estén dentro de esta filosofía en lo que respecta al socialismo. El socialismo que se plantea en este momento en la Argentina se nutre también en el propósito de evolución de los pueblos. El peronismo no es un movimiento estático. Evoluciona, y dentro de esta evolución da lugar aún proceso que va a terminar en el socialismo nacional.

P.: ¿Podría definirlo?

Rucci: El socialismo tiene, en distintos países del mundo, diversos matices. El socialismo que yo planteo es una integración de una sociedad donde fundamentalmente, por sobre los sectores o grupos, prive el respeto a la dignidad y priven también los fundamentos en que está basada nuestra sociedad.

Tosco: Nuestra visión del socialismo nace incluso del programa de Huerta Grande, del manifiesto del primero de Mayo de la CGT de los Argentinos y del documento de octubre del Movimiento Nacional Intersindical. Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en las manos de los consorcios capitalistas, fundamentalmente de los monopolios, para el pueblo, socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Nuestro punto de vista es que deben desaparecer las clases y que debe existir una clase, la de quienes trabajan. Y no como ahora que existe la de los explotados que trabajan y la de los explotadores que sólo viven del esfuerzo de los demás.

Rucci: Yo planteo que eso no es socialismo sino marxismo.

P.: Rucci, ¿le tiene mucho miedo al marxismo?

Rucci: No, no le tengo miedo. Pero considero que en este momento, el marxismo ya no tiene más vigencia en el mundo.

P.: ¿Usted no considera que el marxismo puede ser un aporte para el peronismo?

Rucci: El peronismo puede tener aporte de todas las ideologías, siempre y cuando encajen dentro de la filosofía que plantea el peronismo.

P.: José Rucci es el secretario general de la CGT y evidentemente todo trabajador se mueve en términos económicos sobre todo en este momento en el país. Yo quiero saber como trabajador también, ¿cuál es la tarea que desempeña el secretario general de todos los trabajadores plasmándolo en hechos concretos?

Rucci: Estos planteos que se hacen a nivel de la CGT tienen otro trasfondo. Yo he sostenido y sostengo que el dirigente gremial que se limita a plantear reivindicaciones sociales es un mentiroso. Y sostengo que las reivindicaciones sociales son la resultante de la justicia social. Y únicamente para lograr la justicia social hay que asumir el poder. El dirigente gremial tiene que estar perfectamente esclarecido. El planteo que se formula en este momento es asumir el poder. Integrados todos aquellos que se dispongan a defender los intereses de la Nación, sean peronistas o no.

P.: ¿Usted cree que existen explotados y explotadores?

Rucci: Existen explotados y explotadores. Entonces nosotros tenemos que plantear la cuestión para que desaparezcan los explotados y los explotadores dentro de una sociedad integrada, cada uno con sus obligaciones y sus derechos, pero jamás como está ocurriendo en este momento. Un millón y pico de trabajadores prácticamente sin la posibilidad de llevar sus salarios a sus casas y con salarios que no conforman. Todo eso es el resultante, no - como muchos suponen - de la actitud de la Confederación General del Trabajo; esto tiene origen en un sistema que, aunque muchos dicen que lo combaten se complican con el sistema, combatiendo a la Central Obrera. Nosotros estamos en la lucha por la asunción del poder. Hemos optado, como hombres que militamos en el Movimiento Peronista, por ese camino: el de las elecciones.
Pero ahí no termina. Porque nosotros sabemos que este proceso se ha aceptado y sigue su marcha. De ahí es que si el gobierno intenta proscribir o detener estas elecciones no significa que nos quedaremos cruzados de brazos y tolerando el sistema.

P.: ¿Usted identifica el concepto de explotado y explotadores con el sistema capitalista?

Rucci: Acá en este momento se plantea una cuestión de dependencia. Y no solamente la presencia de monopolios en nuestro país, sino de argentinos cipayos, que se ofrecen a esos monopolios. Lo que significa que lo primero que hay que plantear cuando el gobierno asuma el poder es la defenestración de todos aquellos capitales que no están al servicio de la Nación y que no se integran dentro de la comunidad. Como hay industriales mercenarios, industriales, que se ofrecen con generosidad a los capitales extranjeros, también hay industriales que son argentinos y tanto o más nacionalistas que nosotros.

P.: ¿El capital nacional explota igual que los monopolios?

Rucci: El capital nacional si se integra en la comunidad y ofrece al trabajador un salario digno que le posibilite vivir decorosamente, no explota. Si el capital nacional tiene al trabajador en su fábrica sometido, con salarios inmerecidos y dentro de un régimen que lo somete, es tanto o más explotador y comete mayor delito que el de afuera, por el hecho de ser argentino.

P.: ¿Cuál es su opinión, Tosco?

Tosco: El movimiento obrero no puede menos que plantearse, en esta etapa, los grandes problemas que surgen de la dependencia. Debe plantearse entonces, la liquidación del dominio imperialista en nuestro país —particularmente del imperialismo yanqui—, sobre la base de medidas con cretas y, al mismo tiempo, en estrecha solidaridad con los movimientos de liberación, como en el caso del gran triunfo del pueblo vietnamita, y la lucha de los pueblos de Africa y Asia, que también levantan estas banderas de independencia. Quien se queda en los estrechos márgenes del economicismo del movimiento obrero que demanda solamente aumentos de salarios va a ser permanentemente un apéndice del sistema, pero esas son banderas que se levantan desde hace mucho tiempo en el movimiento obrero. Son banderas que se continúan levantando; pero que hay que llevarlas a la práctica porque no es cuestión de inscribirlas en algún documento o de exponerlas en alguna oportunidad de debate, sino reivindicarlas en la práctica. Por otra parte le diré que, donde hay un asalariado y hay un capitalista, hay explotados y explotadores. Lo que no quiere decir que en el proceso de cambio, que nosotros llamamos de liberación nacional y social, no haya etapas que debemos cubrir en alianza con aquellos sectores de la pequeña burguesía y de la mediana burguesía, que estén dispuestos a enfrentar esa penetración imperialista que no tiene solamente una hegemonía continental sino que hay también una hegemonía extracontinental.

P.: ¿Aún dentro del radicalismo? Porque a usted siempre se lo vincula con el radicalismo. Inclusive hace muy poco tiempo le preguntaron qué opinaba del doctor Balbín y usted dijo que no lo conocía. Eso parece un chiste. Porque, aunque usted no lo conozca personalmente, no es necesario para opinar sobre él...

Tosco: Yo he dicho que Balbín representa el sector de derecha, el sector conservador del radicalismo. Y ese planteo lo ratifico aquí.

P.: ¿Y el doctor Illia también? Usted ha tenido contacto epistolar con él.

Tosco: El doctor Illia es un amigo personal al cual respeto. He tenido contacto epistolar con él. No lo niego. Lo asumo con toda honestidad. Sin que ello signifique que comparta la política y la ideología del doctor Illia. Porque es una ley que no sólo somos amigos de aquellos con los cuales nos sentimos identificados ideológicamente.

P.: ¿Con los dirigentes de la Alianza Popular Revolucionaria, Alende y Sueldo, se siente identificado?

Tosco: Personalmente los conozco también...

P.: Pero con el programa...

Tosco: No soy Demócrata Cristiano ni soy del Partido Intransigente. Creo que hay una serie de programas, que como en el caso del peronismo levantan reivindicaciones fundamentales antiimperialistas, también en el caso de la Alianza Popular Revolucionaria me siento identificado con puntos fundamentales de su plataforma.

P.: ¿Y con respecto al FIP?

Tosco: Si tenemos un criterio realmente no sectario, un criterio realmente de unidad, no podemos hacer una identificación global con determinadas siglas partidarias, pero sí con aspectos de su programa.

P.: Usted ha dicho que tanto la fórmula Cámpora-Lima como la radical de Balbín, representan los márgenes de derecha del peronismo y del radicalismo.

Tosco: Así es. Y en el caso del peronismo, particularmente con el doctor Solano Lima, que ha dicho en Resistencia que si acceden al poder van a erradicar al marxismo (que es una ideología respetable, como todas las ideologías) porque pregona la lucha entre los hombres. No. No pregona la lucha entre los hombres, va contra aquellos que por la vía militar o por la explotación capitalista, por la explotación imperialista, se sirven de esos otros hombres. Claro que eso que él ha caratulado guerra, nosotros la asumimos, la sostenemos, y también ha de ser contra él que no tiene una trayectoria muy popular que digamos.

P.: Es decir, que no obstante el nombre del doctor Solano Lima que integra la fórmula del Frente, ¿usted encuentra en el movimiento peronista coincidencia con la postura, con la ideología que usted sustenta?

Tosco: Pero evidentemente. El peronismo combativo, nuestros hermanos peronistas con los que estamos todos los días, lo que constituye lo fundamental del movimiento peronista, que es la clase obrera. No sólo nos sentimos identificados sino hermanados como clase obrera para la lucha común y esperamos esa gran unidad con ellos a la que ya me he referido.

Rucci: Acá estamos para esclarecer, ¿no es cierto? A mí no me gusta que me coloquen donde no estoy. Creo que en este caso particular se desprende colocarme donde yo no estoy. En primer lugar, soy un hombre muy respetuoso de cualquier ideología. No soy antimarxista, ni soy anticomunista, ni anti nada. Soy peronista y respeto la ideología de todos. Y creo que en un proceso como este todos tienen derecho a votar y a dar sus opiniones. Yo voy a votar la fórmula Cámpora-Solano Lima.

P.: ¿Y le parece bien lo dicho por Solano Lima?

Rucci: No las conozco. Pero si Solano Lima ha pretendido marginar a determinadas ideologías que se plantean en el terreno político, creo que está cometiendo un error.

P.: Pero lo va a votar igual.

Rucci: Solano Lima no es, en definitiva, el hombre del Frente sino que es parte del Frente y tendrá que someterse al programa que tiene el Frente.

P.: ¿Y cómo define usted ese programa? Porque el doctor Bidegain mencionó en San Andrés de Giles a Mussolini y citó su frase: “Si avanzo, seguidme. . .“, etcétera.

Rucci: En el año 1946 también decían que Perón era fascista.

P.: Pero Bidegain lo dijo.

Rucci: Pero a mí no me consta.

P.: ¡ Ah! no le consta. ¿Cómo debemos hacer para que le conste?

P.: Cuando usted estuvo en España se le atribuyó haber declarado que cuando regresara a la Argentina iniciaría una campaña por la erradicación de la infiltración marxista del movimiento obrero. ¿Son reales estas declaraciones?

Rucci: Es totalmente falso. Le quiero aclarar que no soy de aquellos que dicen, como mucho se ha dado en decir, de que pretendo hacer discriminaciones ideológicas en la Confederación General del Trabajo. En la CGT, e incluso en el Consejo Directivo, hay miembros que no son peronistas. Hay dirigentes comunistas que van al Comité Central Confederal y son respetados. No se trata acá de señalar una cuestión de carácter ideológico. Aquí se trata de que esa ideología no sea el caballo de Troya para tratar de perturbar y desunir al movimiento obrero, lo que es una cosa muy distinta.

P.: O de torcerlo.

Rucci: O de torcerlo dentro del camino que se ha dado como objetivo.

P.: Pero si la gente quiere torcerlo.

Rucci: Acá hay cosas que usted no tiene la obligación de conocerlas porque no milita en el movimiento obrero. Ahí cerca se reunieron 700 delegados que se desparraman a lo largo y a lo ancho del país. 500 delegados que vinieron en representación de los trabajadores del interior del país. Y fueron ellos los que eligieron en la asamblea de la CGT a Rucci, con sus votos. Yo no creo, sería desmerecer mucho a los trabajadores, para pensar que cometieron tal error de elegir como sus dirigentes a traidores.

P.: ¿Por qué a traidores?

Rucci: Porque hay algunas personas que hacen calificativos de esa naturaleza.

P.: ¿Qué opina usted de los procesos internos de la CGT?

Tosco: Yo no creo que se trate de un error de los trabajadores, sino de la imposibilidad de expresarse democráticamente.

P.: ¿Por qué ocurre esto?

Tosco: Por la intervención de las patronales, del Ministerio de Trabajo y de las burocracias.

P.: Rucci, ¿hay burocracia?

Rucci: Yo quisiera primero discriminar. Porque a veces las palabras, si están ligeramente expresadas, suenan a hueco. Burocracia sindical ¿y qué es la burocracia sindical? ¿Qué es lo que hay que hacer para no ser burócrata sindicalmente? Primero quiero saber qué es burocracia.

P.: Vamos a preguntárselo a Tosco enseguida.

Tosco: La burocracia sindical es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio que se señaló aquí. Es decir, reducir todo al sindicalismo, de administrar, desde posiciones de poder, los beneficios sociales, de discutir especialmente los convenios colectivos de trabajo, de quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, desde el mismo término burocrático surge: el poder, gobierno de empleados. Significado gramatical que trasladado al campo sindical, significa esto: no asumir esa proyección general de la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social. Por eso nosotros distinguimos entre aquellos que se quedan para repartir lo que hay en los sindicatos y los que luchan desde dentro del sindicato por las reivindicaciones inmediatas y a su vez levantan la lucha permanente por esas reivindicaciones nacionales, por esas otras reivindicaciones sociales, por esas otras reivindicaciones latinoamericanas que hacen al cambio fundamental de la sociedad. A la militancia concreta fuera de la oficina, en la calle, en la lucha con los compañeros. Eso es ser representante sindical y no simplemente burócrata.

P.: ¿Cuál es su opinión, Rucci?

Rucci: Tengo derecho a la réplica. Eso es burocracia, pero eso no alcanza al sindicalismo argentino. Porque el sindicalismo argentino, y gracias al sindicalismo argentino, podemos decirlo así, donde están los burócratas, según algunas calificaciones tenemos un movimiento obrero politizado que sabe lo que quiere y sabe adónde va. Esos calificativos son los elementos rebuscados para efectuar ataques que no tienen ningún sentido.

P.: ¿Usted se siente atacado?

Rucci: Si hay un hombre al cual no le cabe ese calificativo, es al secretario general de la CGT, que hace escasamente dos años ha asumido la conducción del movimiento obrero argentino. Y nace desde abajo ¡eh! porque nadie me colocó en un sillón y soy el que menos estoy en la CGT.

P.: Confieso que no conozco un pronunciamiento claro y terminante del secretario general de la CGT, que es el que debe asistir todos los intereses de los trabajadores.

Rucci: ¡No se equivoque! ¡No se equivoque!

P.: ...sobre la economía del país. Tosco ha sido muy claro: dominio del crédito, nacionalización bancaria. .

Rucci: Permítame. Parece que acá se lee lo que se quiere leer y lo que no se quiere leer no se lee. La CGT, a los tres meses de asumir el secretariado y el Consejo Directivo, produjo un documento que lo denominó “Proclama y Convocatoria”, donde se sintetizan las aspiraciones del movimiento obrero y de todo el país.

P.: Hay mucha gente que no lo conoce...

Rucci: Documento que mereció el elogio de muchos sectores, incluso que no comulgaban con el planteo que formulaba la CGT. Por lo que no se puede así, ligeramente...

P.: ¿Usted cree que es bueno el elogio de otra parte?

Rucci: Yo creo que sí. Porque eso implica que a pesar que no estamos de acuerdo...

P.: ¿Usted se queda contento porque lo elogie “La Prensa”?

Rucci: Bueno, es muy difícil que el diario “La Prensa”. . .

P.: Por eso le pregunto...

Rucci: Es muy difícil porque todos conocemos perfectamente que “La Prensa” responde a intereses totalmente contrarios a los que sostenemos los argentinos, cualquiera sea nuestra ideología.

P.: ¿Sabe por qué yo le hacía esta pregunta? Por ejemplo, a nadie le escapa, por lo menos a la gran mayoría, el suceso del frigorífico Swift, ocurrido recientemente en nuestro país. Evidentemente, una gran cantidad de trabajadores de la carne, en este caso, se vieron de pronto perjudicados por una serie de maniobras que nada tenían que ver con el trabajo que ellos venían desarrollando. Yo le pregunto a usted. ¿Cuál ha sido el pronunciamiento, si conoce de ello y qué respuesta nos puede dar en ese sentido?

Rucci: Yo le puedo señalar que existe un argentino digno, que es el juez Lozada, que a pesar de todos los riesgos que corrió, tuvo la suficiente valentía para señalar un hecho tan desagradable y tan monstruoso como el del caso del frigorífico Swift.

P.: Pero, qué dice la CGT... Ahí hay casos de trabajadores...

Rucci: Acá ocurre lo siguiente. Usted pregunte lo que hizo la Federación de la Carne. La CGT no tiene facultades para tratar problemas de organizaciones sindicales son las organizaciones sindicales que representan a los trabajadores quienes deben asumir la defensa de acuerdo a los dirigentes que tengan, pero no la CGT.

P.: Pero usted cambia las cosas cuando le conviene ¿eh?

Rucci: No las cambio cuando me conviene. Usted me dice qué hace la CGT por los convenios. La CGT no discute convenios. La CGT hace respetar la ley, que es la 14.250. Después las organizaciones son las que discuten, no la CGT. Si un gremio acepta un convenio del 35 %, esos afiliados, si están o no de acuerdo, tienen que planteárselo a los dirigentes de su organización. No a la CGT.

P.: Pero el problema que planteó Conti era muy concreto: el caso .Swift. . .

Rucci: Pero ocurre que la Federación de la Carne, que es la que representa a esos trabajadores, en ningún momento lo trajo al seno de la CGT.

P.: Tosco, ¿Usted está de acuerdo con el planteo de Rucci?

Tosco: No. Nosotros creemos que la CGT debe cumplir una función de coordinación orientadora, de promoción en la lucha del movimiento obrero. Y, volviendo al caso no lo repito porque sea la CGT de Córdoba, sino porque es el ámbito de mi militancia, la CGT de Córdoba levanta con sus pronunciamientos, con su coordinación, con la convocatoria a los cuerpos orgánicos para debatir los problemas de la clase obrera. Nosotros hemos reclamado insistentemente a la CGT nacional la convocatoria del Comité Central Confederal. No nos hemos largado solos, nos hemos largado las veces que fueron necesarias pero, previamente, públicamente hemos reclamado la convocatoria del Comité Central Confederal. Y en el caso del frigorífico Swift y otros casos que hacen a la problemática general del movimiento obrero, que hacen a la política económica del país, como es evidentemente el caso del digno pronunciamiento del juez Lozada, deben ser asumidos por la CGT, según nuestro concepto, como cosa de la práctica de la central obrera.

Rucci: Quiero aclarar. Quizá nunca el Comité Central Confederal se reunió más veces siendo yo secretario general. Lo que ocurre es que el Comité Central Confederal, integrado por cuatrocientos secretarios generales y dirigentes de las organizaciones confederales, donde también está el compañero Tosco, tomó resoluciones de acuerdo con la estrategia que se imponía ese Comité Central Confederal. Lo que implicaría que si el compañero Tosco hubiera ido tendría que aceptar lo que se resolviera.

—El señor Tosco se ha definido en una serie de medidas de tipo económico a establecer en forma inmediata en el país: control de cambios, dominio del comercio exterior...

R: De acuerdo.

—Manejo de las importaciones y exportaciones...

R: De acuerdo.

—Nacionalización de la banca...

R: Nacionalización de la banca.

—Nacionalización del crédito...

R: Es decir, recuperar la soberanía del país en todos los niveles fundamentales en lo económico. Totalmente de acuerdo.

—¿Y en qué no está de acuerdo con Tosco?

R: Si ése es el esquema que se plantea en un proceso que permita recuperar la entidad soberana al país, creo que en eso...

—¿Y en el traspaso de las fuentes de trabajo?

R: No. En eso no estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo con un capital al cual el gobierno le haga ajustar las reglas del juego para que ese capital esté al servicio de la comunidad y cumpla una función social.

—José López Rega dijo alguna vez que el socialismo nacional podía parecerse, de alguna manera, al nacionalsocialismo. Parece peligrosa la afirmación de López Rega y quisiera que usted, Rucci, como cabeza del movimiento obrero, diga si cree que el socialismo nacional se parece en algo al nazismo.

R: Cada pueblo, en materia de socialismo, ajusta más que nada a su idiosincrasia los matices del socialismo. Probablemente este proceso nos lleva a características socialistas. Y va a ser el resultado del pensamiento, del sentido de los argentinos.

—Pero no me ha contestado la pregunta.

R: Le estoy contestando en el sentido de que el nazismo no tiene nada que ver con el socialismo que nosotros podemos plantear en la Argentina.

—Usted ha estado recientemente con Perón. ¿Perón va a regresar? Sí o no. En caso afirmativo: ¿cuándo?

R: ¿Usted ha escuchado en alguna oportunidad que el general Perón haya dicho que no va a regresar?

—¿Usted, Tosco, cree que el general Perón va a regresar?

T: Yo creo que Perón tiene derecho, como todo argentino, a regresar al país y hacer valer con plenitud sus atribuciones ciudadanas. Pero no puedo oficiar de adivino. No sé si va a volver.

—Según insistentes versiones de estos últimos días, se habría ofrecido a Rucci el Ministerio de Trabajo si ganara el Frejuli.

R: No es cierto.

—¿Y si se diera, aceptaría?

R: Yo me debo a mi movimiento y eso, en su oportunidad, determinará mi respuesta por sí o por no. Pero quiero que quede perfectamente en claro que es una versión totalmente infundada.

—¿Habló con Perón de eso?

R: No se habló con el General.

—Vamos entonces a las conclusiones, por favor.

R: En alguna medida este programa ha pretendido ser útil a la opinión pública, para que conozca lo que yo sostengo como la verdad de lo que represento y creo en este aspecto el resultado puede ser positivo.

T: Agradezco la oportunidad de haber podido exponer ante la opinión pública y el pueblo el punto de vista que no es mío sino de la clase obrera y el pueblo de Córdoba.

—¿Cree, Rucci, que queda algo por decir?

R: Coincidir también con lo que dice el compañero Tosco, que estoy convencido de que lo que yo he expuesto no es solamente el punto de vista del pueblo de Córdoba sino que incluyo al pueblo de Córdoba en el pueblo de todo el país.

—¿Puede ser que a partir de ahora no haya más solicitadas entre ustedes?

R: Cada uno sabe de su obligación y asume las responsabilidades. Yo sé de mi obligación como secretario general de la CGT y he asumido esa responsabilidad.

T: En tanto y en cuanto sea necesario fijar las posiciones de lucha de la unidad combativa, nosotros hemos de continuar con esta misma práctica del movimiento obrero.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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* * * * *

 

HISTORIA DE LA AAA Y LOS GRUPOS ASOCIADOS

Los orígenes de la triple A deben rastrearse a comienzos del 73, como una respuesta de la derecha peronista, la burocracia sindical y la CIA a la gran movilización de los sectores populares, ideada para frenar las demandas populares y preparase para una agudización de la lucha de clases y de la creciente actividad política. La banda, dirigida por José López Rega, secretario personal de Juan Domingo Perón , quien había sido designado Ministro de Bienestar Social nombró al teniente coronel Jorge Manuel Osinde, experimentado represor durante el primer gobierno peronista, como secretario de Deportes y Turismo. De la mano de Osinde, llegaron al Ministerio de Bienestar Social, Morales y Almirón, dos policías expulsados de la fuerza por corruptos, proxenetas, ladrones y traficantes de drogas. A su vez Morales y Almirón conectan a López Rega con Villar, el círculo de muerte se cierra. La estructura de la triple A, según Paino constaba de ocho grupos cuyo jefe máximo era López Rega y el enlace entre ellos, Conti. Cada grupo formado por cuatro hombres, más otro de apoyo respondían a las órdenes de un jefe. Así Almirón, Rovira (descubierto por los trabajadores de Metrovías como Jefe de Seguridad de la empresa), inspector Coquibus, sargento primero López, Farweson, Pascucci, Taequini y Escobar eran los jefes de diversos grupos y sustentaban un poder ilimitado, sobre la vida y sobre la muerte de los que consideraban sus enemigos. Aunque en teoría, antes de decidir cada operativo, una vez filtrada la información de boca de los infidentes, se la procesaba y era López Rega quien decidía la ejecución. Pero como eran los jefes de grupos quienes recibían la información y la verificaban, hubo casos en el que la ejecución respondió a rencillas personales de cada jefe. 

El servicio de inteligencia recolectaba la información de un jefe de manzana quien recibía la información de toda la manzana, porteros, inmobiliarias, porteros de facultades etc. Una vez corroborada la información, los colaboradores eran recompensados. El jefe del sector tomaba datos de 6 manzanas y el jefe de zona tenía a su cargo dos sectores y era quien filtraba la información y la comunicaba al Ministerio de Bienestar Social. 

Rodolfo Walsh hacia fines de 1974 sistematizó sus investigaciones y reconstruyó la estructura de la Triple A del siguiente modo: Conducción política (López Rega), Conducción operativa (Morales, Almirón y Rovira). El grupo terrorista estaba dirigido por un cuerpo nacional general del cual dependía un cuerpo ejecutivo, con secciones de inteligencia, justicia y operaciones. 

Además, según Walsh, la procedencia de los miembros de la triple A eran los siguientes: Grupo original (Villar, Morales, Almirón, Rovira) Custodia personal de López Rega, Sectores políticos adictos a López Rega, Custodia presidencial, Policía Federal, Otras policías, Ejército, Marina, Gremios.

Walsh detecta como sectores políticos a López Rega a la Juventud Peronista de la República Argentina (Jotaperra) liderada por Julio Yessi, consignatario de armas, a la revista El Caudillo de Felipe Romeo (partícipe de exterminios) y a Norma Kennedy.

Walsh advirtió la repetición de la metodología utilizada por la Triple A en Bahía Blanca y Mar del Plata a través de tres grupos responsables: Uno encabezado por Gregorio Minguito, dirigente de la UOM, zona norte, otro organizado por el dirigente del Automóvil Club Argentino, Carlos Sanguinetti y el otro formado por custodio de Luz y Fuerza, vinculados directamente con Morales.

Asimismo la banda contaba con un comando especializado en asesinar exiliados políticos a partir de un acuerdo firmado en el 74 con otros dictadores latinoamericanos y la CIA. 

Entre julio y agosto de 1974, se contabilizó un asesinato de la AAA cada 19 horas. Se había iniciado la práctica de la desaparición de personas. La banda terrorista hizo su aparición el 20 de junio de 1973, en la llamada Matanza de Ezeiza donde fueron identificados trece muertos y más de trescientos heridos, luego en noviembre del 73 pasaron a atentar contra la vida del senador Hipólito Solari Irigoyen. La primera víctima mortal fue Carlos Mugica en Mayo de 1974. También asesinaron a Rodolfo Ortega Peña, Silvio Frondizi, Julio Troxler, Atilio López, Alfredo Curutchet,. Algunos sostienen que ultimaron entre mil quinientos y dos mil militantes y referentes populares, otros aseguran que fueron cinco mil víctimas en todo el territorio. Desde el mismo riñón de la Triple A se adjudican la desaparición de Raúl Alfredo Bonafini en febrero de 1977, Carlos Gustavo Cortiña el 15 de abril de 1976, Héctor Chaves el 29 de marzo de 1976, Dante Guede el 9 de octubre de 1976, estos datos corroborarían que esta organización parapolicial siguió trabajando como tal, luego del golpe de estado del 24 de marzo de 1976.


La Triple A en algunos casos accionará en conjunto con los diversos grupos de ultraderecha que actuaron con la complicidad y colaboración de policías y militares. Las bandas (CNU, CDO, JPRA, JSP) habían surgido en las décadas del 60´ y 70´ y luego de ocurrido el golpe, la mayoría de sus miembros se incorporarán a las patotas represivas.

El órgano oficial de difusión de la Triple A era la publicación “El Caudillo” que surgió en 1973. Su director, Romeo, se encargaba de bajar línea en contra de la izquierda peronista, volcaba su ideología de derecha, antisemita y emitía pedidos de castigos para figuras políticas y culturales, también publicaba las listas negras de la AAA. El lema de sus responsables: “El mejor enemigo es el enemigo muerto”.

Comando Nacional Universitario (CNU)

La CNU nació en La Plata. Para 1968 era un grupo de centroderecha que se fue convirtiendo en un movimiento parapolicial, ilegal, clandestino de ultraderecha. En 1971 asesinaron a la estudiante Silvia Filler; cinco miembros fueron encarcelados, pero recuperaron la libertad para 1973. Durante la tercera presidencia de Perón, secuestraron, torturaron y mataron con la cooperación de las fuerzas militares y policiales. Ex miembros de la Concentración Nacional Universitaria de Mar del Plata, integraron después del golpe de Estado de 1976 patotas del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601, unidad del Ejército responsable de secuestros, torturas y desapariciones.

Comando de Organización (CDO)

Alberto Brito Lima, exdiputado nacional, fue el jefe del Comando de Organización. En el año 1973, Brito Lima protagonizó junto a Alejandro Giovenco, Noma Kennedy y Osinde la matanza de manifestantes, pertenecientes a la columna sur de la Juventud Peronista, en Ezeiza, tras la llegada de Perón. En Lomas de Zamora, el local central de CDO funcionaba en un chalet cercano a la estación de Turdera, participaban muchos de los que hoy pertenecen al oficialismo, también gente de Monte Grande que venían mandados por Giovenco., Brito Lima.

Juventud Peronista de la república Argentina (Jotaperra)

Surgió para contrarrestar la acción de la Juventud Peronista, Montoneros. La Jotaperra como la llamaban los miembros de la Juventud Peronista se hallaba encabezada por Julio Yessi quien era responsable de un organismo dependiente del Ministerio de Acción Social. En el año 1974, el uruguayo Antonio Acosta fue perseguido, torturado y secuestrado por la patota de Coordinación Federal y grupos de tarea que pertenecían a la Juventud Peronista de la República Argentina de Julio Yessi.

Según relata Julio Raffo, Exrector de la UNLZ:” la AAA había puesto a Julio Yessi de la J. Perra, para contrarrestar a la J.P. Solía pasar por la casa de Julio Yessi cada vez que debía hacer trámites, cambiaba de camino continuamente por una cuestión de seguridad, a veces por Camino Negro, o Autopista Ricchieri, pero cuando pasaba por la casa de Julio Yessi siempre había cuatro autos parados, hombres parapetados y un gran movimiento.
Si bien gran parte de los operativos salían de la quinta de Olivos bajo las órdenes de Almirón, la casa de Yessi en la calle Mitre del partido de Lomas, era grande, operativa y se veía gente armada. Era una casa operativa que respondía a las órdenes de López Rega. Creo que la AAA actuaba en función de la información y los requerimientos locales. No había una inserción de la AAA en todos lados, pero atentaban contra los referentes barriales que molestaban. Tenían una lista con los militantes y había un dedo que decidía quién moría.

Juventud Sindical Peronista

Fue una estructura juvenil de gremios incorporados a las 62 Organizaciones, fundada en 1972 por José Ignacio Rucci, funcionó como fuerza de choque contra los militantes de la Juventud de los Trabajadores Peronistas a la que calificaban como grupos de infiltración marxista. La Juventud Sindical Peronista reclutaba a los matones que actuaban en los operativos de la AAA

Comando Nacionalista del Norte

Fue una organización paramilitar surgida a comienzos de 1974 bajo el control y la Dirección del Comando de la V Brigada de Infantería de Tucumán. Su jefe fue el Inspector Roberto Heriberto Albornoz (El Tuerto), conocido torturador que actúo con total impunidad durante las dictaduras de Onganía, Levingston y Lanusse. Tiempo después el Comando Nacionalista del Norte se incorporará a la Triple A.

Comando Libertadores de América

Durante el año 75, comenzó en funcionar, en Córdoba, el Comando Libertadores de América, organización responsable de secuestros, torturas y muerte. Tanto la AAA como los Comandos Libertadores tenían el mismo modo operacional y los mismos objetivos, pero estos últimos no tenían conexión con López Rega. Los Comandos Libertadores estaban integrados por militares, policías y civiles cuyo jefe era Héctor Vergez, alias “Vargas” y su mano derecha Pedro Raúl Telleldín (padre de Carlos Telleldín. Implicado en la voladura de la AMIA) suboficial retirado que fue puesto a la cabeza del Departamento de informaciones de la provincia.

Los centros de operaciones elegidos eran los locales de sindicatos intervenidos, organismos oficiales como el Banco Social y las dependencias del D2, donde se interrogaba y torturaba a los detenidos que luego eran llevados a la cárcel de San Martín o al campo de concentración La Rivera, primer centro ilegal en Córdoba...

Durante 1975 recrudecen las detenciones ilegales, asesinatos, atentados como la voladura que padece el diario “La voz del interior”, el secuestro, fusilamiento y voladura de los cuerpos de la familia Pujadas (Mariano Pujadas, uno de los presos fusilados en Trelew).

Las estructuras ilegales y las formales, las clandestinas y las regulares, actuaban en el marco de una estrategia única y bajo una conducción unificada. Los grupos de tareas conformaban una organización paralela, subsumida en la estructura policial, pero que respondía a sus propios mandos. 

Ocurrido el golpe del 76, las bandas represivas se sumaron a los grupos de tareas bajo las órdenes de los militares.

EL ORTIBA

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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MENSAJE DEL PADRE CAMILO TORRES

Colombianos:

Durante muchos años los pobres de nuestra patria han esperado la voz de combate para lanzarse a la lucha final contra la oligarquía.
En aquellos momentos en los que la desesperación del pueblo ha llegado al extremo, la clase dirigente siempre ha encontrado una forma de engañar al pueblo, distraerlo, apaciguando con nuevas fórmulas que siempre paran en lo mismo: el sufrimiento para el pueblo y el bienestar para la casta privilegiada.

Cuando el pueblo pedía un jefe y lo encontró en Jorge Eliécer Gaitán, la oligarquía lo mató. Cuando el pueblo pedía paz, la oligarquía sembró el país de violencia. Cuando el pueblo ya no resistía más violencia y organizó las guerrillas para tomarse el poder, la oligarquía inventó el golpe militar para que las guerrillas, engañadas, se entregaran.

Cuando el pueblo pedía democracia, se le volvió a engañar con un plebiscito y un Frente Nacional que le imponía la dictadura de la oligarquía.

Ahora el pueblo ya no creerá nunca más. El pueblo no cree en las elecciones. El pueblo sabe que las vías legales están agotadas. El pueblo sabe que no queda sino la vía armada. El pueblo está desesperado y resuelto a jugarse la vida para que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos. Para que los hijos de los que ahora quieren dar su vida, tengan educación, techo, comida, vestido y sobre todo DIGNIDAD. Para que los futuros colombianos puedan tener una patria propia, independiente del poderío norteamericano.

Todo revolucionario sincero tiene que reconocer la vía armada como la única que queda. Sin embargo, el pueblo espera que los jefes con su ejemplo y con su presencia den la voz de combate.

Yo quiero decirle al pueblo colombiano que este es el momento. Que no le he traicionado. Que he recorrido las plazas de los pueblos y ciudades caminando por la unidad y la organización de la clase popular para la toma del poder. Que he pedido que nos entreguemos por estos objetivos hasta la muerte.

Ya está todo preparado. La oligarquía quiere organizar otra comedia en las elecciones; con candidatos que renuncian y vuelven a aceptar; con comités bipartidistas; con movimiento de renovación a base de ideas y de personas que no sólo son viejas sino que han traicionado al pueblo. ¿Qué más esperamos, colombianos?

Yo me he incorporado a la lucha armada. Desde las montañas colombianas pienso seguir en la lucha con las armas en la mano, hasta conquistar el poder para el pueblo. Me he incorporado al Ejército de Liberación Nacional porque en él encontré los mismos ideales del Frente Unido. Encontré el deseo y la realización de una unidad por la base, de base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionales. Sin ningún ánimo de combatir a los elementos revolucionarios de cualquier sector, movimiento o partido.

Sin caudillismos. Que busca liberar al pueblo de la explotación de las oligarquías y del imperialismo. Que no depondrá las armas mientras el poder no esté totalmente en manos del pueblo. Que en sus objetivos acepta la plataforma del Frente Unido.

Todos los colombianos patriotas debemos ponernos en pie de guerra. Poco a poco irán surgiendo jefes guerrilleros experimentados en todos los rincones del país. Mientras tanto debemos estar alertas. Debemos recoger armas, municiones. Buscar entrenamiento guerrillero. Conversar con los más íntimos. Reunir ropas, drogas y provisiones, y prepararnos para una lucha prolongada.

Hagamos pequeños trabajos contra el enemigo en los que la victoria sea segura. Probemos a los que se dicen revolucionarios. Descartemos a los traidores. No dejemos de actuar pero no nos impacientemos. En una guerra prolongada todos deberán actuar en algún momento. Lo que importa es que en ese preciso momento la revolución los encuentre listos y prevenidos. No se necesita que todos hagamos todo. Debemos repartir el trabajo. Los militantes del Frente Unido deben estar a la vanguardia de la iniciativa y de la acción. Tengamos paciencia en la espera y confianza en la victoria final.

La lucha del pueblo se debe volver una lucha nacional. Ya hemos comenzado porque la jornada es larga.

Colombianos: No dejemos de responder al llamado del pueblo y de la revolución.

Militantes del Frente Unido: Hagamos una realidad nuestras consignas:

¡Por la unidad de la clase popular hasta la muerte!
¡Por la organización de la clase popular hasta la muerte!
¡Por la toma del poder para la clase popular hasta la muerte! Hasta la muerte porque estamos decididos a ir hasta el final. Hasta la victoria porque un pueblo que se entrega hasta la muerte siempre logra su victoria.
Hasta la victoria final con las consignas del Ejército de Liberación Nacional:
¡NI UN PASO ATRÁS!
¡LIBERACIÓN O MUERTE!
Camilo Torres Restrepo

Publicado en el portal de Pensamiento Discepoleano

Fuente: Ruinas Digitales - http://www.ruinasdigitales.com/

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CUANDO LA HISTORIA PARECE REPETIRSE:
PRESENTADA COMO UNA EPOPEYA NACIONAL, FUE EN REALIDAD UNA APROPIACION DE TIERRAS POR LA FUERZA
(Documento publicado en el portal de
Pensamiento Discepoleano)

La "guerra sucia" contra el indio
La llamada "Conquista del Desierto" no sólo produjo una matanza de la población originaria.

Felipe Pigna.     

Los sobrevivientes de la llamada "Conquista del Desierto" fueron "civilizadamente" trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos. 

A mitad de camino se montó un enorme campo de concentraciónen las cercanías de Valcheta (Río Negro). El colono galés John Daniel Evans recordaba así aquel siniestro lugar: "En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia. (...) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura; en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos, ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: poco bara chiñor, poco bara chiñor (un poco de pan señor)" (1). 

La historia oral, la que sobrevive a todas las inquisiciones, incluyendo a la autodenominada "historia oficial", recuerda en su lenguaje: "La forma que lo arriaban... uno si se cansaba por ahí, de a pie todo, se cansaba lo sacaban el sable lo cortaban en lo garrone. La gente que se cansaba y...iba de a pie. Ahí quedaba nomá, vivo, desgarronado, cortado. Y eso claro... muy triste, muy largo tamién... Hay que tener corazón porque... casi prefiero no contarlo porque é muy triste. Muy triste esto dotor, Yo me recuerdo bien por lo que contaba mi pobre viejo paz descanse. Mi papa; en la forma que ellos trataban. Dice que un primo d'él cansó, no pudo caminar más, y entonces agarraron lo estiraron las dos pierna y uno lo capó igual que un animal. Y todo eso... a mi me... casi no tengo coraje de contarla. Es historia es una cosa muy vieja, nadie la va a contar tampoco, no? ...único yo que voy quedando... conocé... Dios grande será... porque yo escuché hablar mi pagre, comersar... porque mi pagre anduvo mucho..." (2). 

De allí partían los sobrevivientes en una larga y penosa travesía, cargada de horror para personas que desconocían el mar, el barco y los mareos, hacia el puerto de Buenos Aires. Los niños se aferraban a sus madres, que no tenían explicaciones para darles ante tanta barbarie.

Un grupo selecto de hombres, mujeres y niños prisioneros fue obligado a desfilar encadenado por las calles de Buenos Aires rumbo al puerto. Para evitar el escarnio, un grupo de militantes anarquistas irrumpió en el desfile al grito de "dignos", "los bárbaros son los que les pusieron cadenas", prorrumpieron en un emocionado aplauso a los prisioneros que logró opacar el clima festivo y "patriótico" que se le quería imponer a aquel siniestro y vergonzoso "desfile de la victoria". 

Desde el puerto los vencidos fueron trasladados al campo de concentración montado en la isla Martín García

Desde allí fueron embarcados nuevamente y "depositados" en el Hotel de Inmigrantes, donde la clase dirigente de la época se dispuso a repartirse el botín, según lo cuenta el diario El Nacional, que titulaba "Entrega de indios": "Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia" (3). 

Se había tornado un paseo "francamente divertido" para las damas de la "alta sociedad", voluntaria y eternamente desocupadas, darse una vueltita los miércoles y los viernes por el Hotel a buscar niños para regalar y mucamas, cocineras y todo tipo de servidumbre para explotar. 

En otro artículo, el mismo diario El Nacional describía así la barbarie de las "damas" de "beneficencia", encargadas de beneficiarse con el reparto de seres humanos como sirvientes, quitándoles sus hijos a las madres y destrozando familias: "La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia" (4). 

Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la propiedad, habiendo despojado a estas gentes de su tradición y sus propiedades, ahora iban por sus familias. 

A los hombres se los mandaba al norte como mano de obra esclava para trabajar en los obrajes madereros o azucareros. Dice el Padre Birot, cura de Martín García: "El indio siente muchísimo cuando lo separan de sus hijos, de su mujer; porque en la pampa todos los sentimientos de su corazón están concentrados en la vida de familia". 

Se habían cumplido los objetivos militares, había llegado el momento de la repartija del patrimonio nacional

La ley de remate público del 3 de diciembre de 1882 otorgó 5.473.033 de hectáreas a los especuladores. Otra ley, la 1552 llamada con el irónico nombre de "derechos posesorios", adjudicó 820.305 hectáreas a 150 propietarios. La ley de "premios militares" del 5 de setiembre de 1885, entregó a 541 oficiales superiores del Ejército Argentino 4.679.510 hectáreas en las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego. La cereza de la torta llegó en 1887: una ley especial del Congreso de la Nación premió al general Roca con otras 15.000 hectáreas.

Si hacemos números, tendremos este balance: La llamada "conquista del desierto" sirvió para que entre 1876 y 1903, es decir, en 27 años, el Estado regalase o vendiese por moneditas 41.787.023 hectáreas a 1.843 terratenientes vinculados estrechamente por lazos económicos y/o familiares a los diferentes gobiernos que se sucedieron en aquel período. 

Entre ellos se destacaban 24 familias "patricias" que recibieron parcelas que oscilaban entre las 200.000 hectáreas de los Curo a las 2.500.000 obtenidas por los Martínez de Hoz. 

Desde luego, los que pusieron el cuerpo, los soldados, no obtuvieron nada en el reparto. Como se lamentaba uno de ellos, "¡Pobres y buenos milicos! Habían conquistado veinte mil leguas de territorio, y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador que la adquirió sin mayor esfuerzo ni trabajo, muchos de ellos no hallaron —siquiera en el estercolero del hospital— rincón mezquino en que exhalar el último aliento de una vida de heroísmo, de abnegación y de verdadero patriotismo". 

Los verdaderos dueños de aquellas tierras, de las que fueron salvajemente despojados, recibieron a modo de limosna lo siguiente: Namuncurá y su gente, 6 leguas de tierra. Los caciques Pichihuinca y Trapailaf, 6 leguas. Sayhueque, 12 leguas. En total, 24 leguas de tierra en zonas estériles y aisladas. 

Ya nada sería como antes en los territorios "conquistados"; no había que dejar rastros de la presencia de los "salvajes". Como recuerda Osvaldo Bayer, "Los nombres poéticos que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos y valles fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires. Uno de los lagos más hermosos de la Patagonia que llevaba el nombre en tehuelche de ''el ojo de Dios'' fue reemplazado por el Gutiérrez, un burócrata del Ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, el lago llamado ''Descanso del horizonte'', pasó a llamarse ''Monseñor Fagnano'', en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz".

1. Delrio, Walter, citado por Fabiana Nahuelquir en "Relatos del traslado forzoso en pos del sometimiento indígena a fines de la conquista al desierto", publicado en www.elhistoriador.com.ar

2. Citado por Fabiana Nahuelquir, op.cit.

3. El Nacional, Buenos Aires, 31 de diciembre de 1878.

4. Alvaro Yunque, Historia de los Argentinos, Buenos Aires, Anfora, 1968. 

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PROGRAMAS “LA FALDA” – “HUERTA GRANDE”
Antecedentes Históricos

El golpe del 16 de septiembre de 1955 encontró inmediata respuesta en la clase trabajadora: movilizaciones de las bases, asambleas en fábricas, huelgas y sabotajes serán una constante ante el atropello impuesto por los 'libertadores", que intervinieron a la CGT, asaltaron con comandos civiles a los sindicatos, inhabilitaron a miles de dirigentes en su mayoría peronistas, e hicieron de las cárceles el destino de muchos de éstos.

Todo ello lo realiza la dictadura de Aramburu para llevar adelante el Plan Prebisch, favorable a la oligarquía y los monopolios. Así se liquidó el IAPI, las empresas estatales de DINE, se prohibió el símbolo y propio nombre de Perón o Peronismo, se derogó por decreto la Constitución de 1949 buscando retrotraer el país a la época de la Década Infame.

La respuesta de lucha de los trabajadores se realizó en forma espontánea en manos de cuadros de segunda y tercera línea del Movimiento Peronista conjuntamente con los dirigentes que quedan al frente de la CGT Auténtica, como Andrés Framini (textiles), Dante Viel (estatales), y Natalini (Luz y Fuerza) ante la deserción de las primeras líneas. Ellos protagonizarán junto con dirigentes surgidos después de 1955, delegados o miembros de co­misiones internas de fábricas, una lucha frontal, masiva y directa contra el régimen, que va a durar hasta el 9 de junio de 1956.

A partir de allí, demostrada la imposibilidad de una recuperación rápida del gobierno, se hizo necesario replantear la lucha, variando de un enfrentamiento directo a uno indirecto. La posibilidad y la necesidad de recuperar los sindicatos en manos de los interventores militares motoriza al activismo gremial, que conforma con ese objetivo las Agrupaciones Sindicales.

En los años 1956 y 1957, la lucha por la recuperación de los gremios se centró fundamentalmente en los sindicatos industriales.

La gran mayoría de los nuevos dirigentes, como Sebastián Borro en el Frigorífico Lisandro de la Torre, fueron peronistas y su lucha tuvo un verdadero carácter nacional. Así, la primera CGT Regional recuperada fue la de Córdoba, que el primero de julio de 1957 elige en Plenario General a Atilio López de UTA como Secre­tario General (CGT legal).

Los sindicatos y delegaciones regionales recuperadas formaron la "Intersindical' que el 12 de julio de 1957 lanzó un paro general que fue acatado en todo el país, obligando al gobierno a convocar al Congreso Normalizador de la CGT intervenida hasta ese momento por el Capitán de Navío Patrón Laplacette. En este Congreso los intentos del interventor por lograr una dirección dócil apoyado por los sindicatos que habían sido entregados por los gorilas a los grupos sostenedores del sindicalismo amarillo, fracasan. De los 94 gremios presentes se retiran 32. Esta actitud lleva a la rup­tura del Congreso y el nacimiento de las "62 Organizaciones' integradas por los sindicatos que permanecieron en el recinto.

Este hecho histórico revitalizó al peronismo en su conjunto ya que constituyó la culminación de un esfuerzo por vertebrar una rama gremial peronista en las difíciles y duras condiciones im­puestas por el régimen oligárquico.

En ese mismo año 1957, en el mes de julio, la dictadura militar decide convocar a elecciones de Constituyentes para reformar la Constitución. La oligarquía y el imperialismo no podían soportar la vigencia de la Constitución de 1949 y era necesario derogar los principios que afirmaban la vigencia de la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, para ir preparando las condiciones políticas y jurídicas que darían piedra libre a las inversiones extranjeras.

En las elecciones de Constituyentes el peronismo proscrito adoptó la táctica voto-blanquista, y más de dos millones de votos en blanco expresaron claramente el repudio del pueblo a esta convocatoria.

El Movimiento Obrero continuó asestando golpes al gobierno dictatorial a pesar del estado de sitio, de los encarcelamientos y proscripciones de dirigentes. El 27 de septiembre de 1957 cuarenta gremios recuperados convocaron a un paro nacional que fue unánime.

En ese marco de resistencia obrera y lucha política del peronismo contra las proscripciones y la entrega, la CGT de Córdoba convocó a un Plenario Nacional de Delegaciones Regionales de la CGT y de las 62 Organizaciones, realizado en la localidad de La Falda, provincia de Córdoba, donde se aprobó un programa obrero, que constituyó un auténtico programa de gobierno, claramente antioligárquico y antiimperialista enmarcado en las grandes banderas históricas del peronismo, y un verdadero aporte del Movimiento Obrero Argentino en la lucha por la Liberación Nacional y Social de nuestra Patria.

Roberto Baschetti. Documentos de la resistencia peronista 1955-1970
Editorial De La Campana, La Plata, 1997.

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EL PROGRAMA DE LA FALDA
Para la Independencia Económica

a) Comercio exterior:

  • Control estatal del comercio exterior sobre las bases de la forma de un monopolio estatal.
  • Liquidación de los monopolios extranjeros de importación y exportación.
  • Control de los productores en las operaciones comerciales con un sentido de defensa de la renta nacional. Planifica­ción del proceso en vista a las necesidades del país, en fun­ción de su desarrollo histórico, teniendo presente el inte­rés de la clase laboriosa.
  • Ampliación y diversificación de los mercados internacio­nales.
  • Denuncia de todos los pactos lesivos de nuestra independencia económica.
  • Planificación de la comercialización teniendo presente nuestro desarrollo interno.
  • Integración económica con los pueblos hermanos de Latinoamérica, sobre las bases de las experiencias realizadas.

b) En el orden interno:

  • Política de alto consumo interno; altos salarios, mayor producción para el país con sentido nacional.
  • Desarrollo de la industria liviana adecuada a las necesidades del país.
  • Incremento de una política económica tendiente a lograr la consolidación de la industria pesada, base de cualquier desarrollo futuro.
  • Política energética nacional; para ello se hace indispensa­ble la nacionalización de las fuentes naturales de energía y su explotación en función de las necesidades del desarro­llo del país.
  • Nacionalización de los frigoríficas extranjeros, a fin de po­sibilitar la eficacia del control del comercio exterior, sus­trayendo de manos de los monopolios extranjeros dichos resortes básicos de nuestra economía.
  • Soluciones de fondo, con sentido nacional a los problemas económicos regionales sobre la base de integrar dichas economías a las reales necesidades del país, superando la actual división entre "provincias ricas y provincias po­bres'.
  • Control centralizado del crédito por parte del Estado, adecuándolo a un plan de desarrollo integral de la economía con vistas a los intereses de los trabajadores.
  • Programa agrario, sintetizado en: mecanización del agro, "tendencia de la industria nacional", expropiación del lati­fundio y extensión del cooperativismo agrario, en procura de que la tierra sea de quien la trabaja.

Para la Justicia Social:

  • Control obrero de la producción y distribución de la rique­za nacional, mediante la participación efectiva de los trabajadores:
    • en la elaboración y ejecución del plan económico gene­ral, a través de las organizaciones sindicales;
    • participación en la dirección de las empresas privadas y públicas, asegurando, en cada caso, el sentido social de la riqueza;
    • control popular de precios.
  • Salario mínimo, vital y móvil.
  • Previsión social integral:
    • unificación de los beneficios y extensión de los mismos a todos los sectores del trabajo.
  • Reformas de la legislación laboral tendientes a adecuarla al momento histórico y de acuerdo al plan general de transformación popular de la realidad argentina.
  • Creación del organismo estatal que con el control obrero posibilite la vigencia real de las conquistas y legislaciones sociales.
  • Estabilidad absoluta de los trabajadores.
  • Fuero sindical.

Para la Soberanía Política:

  • Elaboración del gran plan político-económico-social de la realidad argentina, que reconozca la presencia del movimiento obrero como fuerza fundamental nacional, a través de su participación hegemónica en la confección y direc­ción del mismo.
  • Fortalecimiento del estado nacional popular, tendiente a lograr la destrucción de los sectores oligárquicos antina­cionales y sus aliados extranjeros, y teniendo presente que la clase trabajadora es la única fuerza argentina que re­presenta en sus intereses los anhelos del país mismo, a lo que agrega su unidad de planteamientos de lucha y forta­leza.
  • Dirección de la acción hacia un entendimiento integral (político-económico) con las naciones hermanas latinoame­ricanas.
  • Acción política que reemplace las divisiones artificiales in­ternas, basadas en el federalismo liberal y falso.
  • Libertad de elegir y ser elegido, sin inhabilitaciones, y el fortalecimiento definitivo de la voluntad popular.
  • Solidaridad de la clase trabajadora con las luchas de libe­ración nacional de los pueblos oprimidos.

Política internacional independiente.

PROGRAMA DE “HUERTA GRANDE”
Antecedentes Históricos

El avance de los trabajadores en su lucha, la gran presión popular y la agudización de la crisis obligaron a la oligarquía a dar por finalizada la etapa encabezada por Aramburu y Rojas. Se dispone la convocatoria a elecciones generales con la participación de los partidos "democráticos" y la absoluta proscripción del Peronismo, que solamente le quedaba la posibilidad de votar en blanco u optar por el mal menor apoyando a alguno de los partidos autorizados.

El razonamiento de la oligarquía consistía en que el movimiento peronista se iría disgregando paulatinamente, incorporándose a otros partidos existentes. Perón estaba muy lejos de su Patria, por lo que le quedaba a algunos de estos partidos lograr el apoyo de los dirigentes gremiales a través de una inteligente política de persuasión, presión, dádivas y corrupción. En lo económico, se inicia un período de concentración monopólica y desarrollo dependiente de sectores claves de la industria. Este proceso ser acompañado del intento a nivel político de encauzar bajo la hegemonía de la gran burguesía monopólica a la clase trabajadora.

Esta política representa el frondi-frigerismo a nivel de los partidos políticos y dio origen a la tendencia 'integracionista' dentro del sindicalismo (Eleuterio Cardozo); será luego el vandorismo, como concepción, quien más fielmente se adaptará a una nueva situación política, económica y social del sistema de dependencia.

Los votos peronistas ante las elecciones de 1958 se dividieron entre los que se emitieron en blanco y aquellos en los que se acató la orden del General Perón de votar á Frondizi, dada a último momento a raíz del compromiso que éste último había asumido al firmar el acuerdo en base a una defensa de lo nacional y popular (incluía la devolución de la CGT y la sanción de una ley de asociaciones profesionales que respetara la estructura y principios del sindicalismo nacional).El incumplimiento de dicho acuerdo dejaría al gobierno sin base de sustentación social, como ocurrió en diciembre cuando Frondizi definió con claridad sus propósitos.

En enero de 1959, y a raíz de la huelga general de solidaridad lanzada por las 62 Organizaciones con los obreros del frigorífico municipal Lisandro de la Torre que se oponían a su privatización, Frondizi pone en marcha el Plan Conintes y desata una represión masiva contra el pueblo trabajador.

Comienza aquí una nueva etapa de dura y violenta lucha contra la represión y el régimen pro-imperialista. La defensa de la Soberanía Nacional y la reconquista de la CGT serán grandes banderas del movimiento obrero que alcanzará en marzo de 1961, a través de la 'Comisión de los '20', la devolución de su central sindical (CGT).

En el plano político, el Movimiento Peronista se aprestaba, esta vez, a enfrentar al régimen de una manera positiva: dentro de sus propias leyes y armas, librando la batalla electoral frente a la convocatoria para elegir gobernadores y legislaturas provinciales en 1962.

En la Provincia de Buenos Aires las elecciones van a adquirir una gran importancia política. El 18 de marzo las urnas revientan de votos peronistas constituyendo el triunfo masivo más importante que haya obtenido el peronismo desde 1955, pese a las maniobras del régimen y las actitudes divisionistas y colaboracionistas de dirigentes como Iturbe y Vandor.

A este triunfo contribuyó enormemente, no sólo el sentimiento peronista mayoritario, sino también el extraordinario apoyo de los trabajadores del Gran Buenos Aires, cuyas organizaciones obreras llevaban como candidatos, entre otros: a gobernador, Andrés Framini (textiles), a diputados: Sebastián Borro (Frigorífico Nacional), Jorge Di Pasquale (Farmacia), Roberto García (Caucho), Eustaquio Tolosa (Portuarios).

Los gorilas, que habían esperado el resultado con la bayoneta calada, de la mano de la oligarquía dan el golpe y anulan el resultado de la voluntad popular.

En esta situación nacional de honda crisis, reflejada en el derrocamiento de Frondizi por los militares que no se deciden a tomar en sus manos directamente el gobierno, sino que permanecen vacilantes y divididos; y en un marco internacional que se consideraba favorable para las luchas de los pueblos (los procesos de Cuba y Egipto estaban muy presentes), el Movimiento Obrero presenta su Programa.

En un Plenario Nacional de las "62 Organizaciones' realizado en Huerta Grande, Provincia de Córdoba, se aprueban como objetivos programáticos a imponer al gobierno los puntos que constituirán una profundización de los contenidos antioligárquicos del Peronismo, de acuerdo con el "giro a la izquierda" alentado por el General Perón desde Madrid, y que fuera expresado en un largo discurso por Andrés Framini.

Amado Olmos, el gran dirigente del gremio de la Sanidad, fue otro de los más destacados protagonistas del encuentro y propulsor de las trascendentales definiciones alcanzadas.

Roberto Baschetti. Documentos de la resistencia peronista 1955-1970
Editorial De La Campana, La Plata, 1997.

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EL PROGRAMA DE “HUERTA GRANDE”

1. Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado.

2. Implantar el control estatal sobre el comercio exterior.

3. Nacionalizar los sectores claves de la economía: siderurgia, electricidad, petróleo y frigoríficas.

4. Prohibir toda exportación directa o indirecta de capitales.

5. Desconocer los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo.

6. Prohibir toda importación competitiva con nuestra producción.

7. Expropiar a la oligarquía terrateniente sin ningún tipo de compensación.

8. Implantar el control obrero sobre la producción.

9. Abolir el secreto comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales.

10. Planificar el esfuerzo productivo en función de los intereses de la Nación y el Pueblo Argentino, fijando líneas de prioridades y estableciendo topes mínimos y máximos de producción.

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LA VERDADERA HISTORIA DEL TIGRE ACOSTA EN LA ESMA
“El dedo de Dios”


Miguel Bonasso en Página 12, Buenos Aires, domingo 3 de enero de 1999  

Así se llamaba a sí mismo el entonces capitán, cuando decidía sobre la vida y la muerte de sus prisioneros. Altivo, ambicioso de poder, amante de las bromas macabras, confesaba que él no resistiría la tortura que aplicaba día y noche en su fábrica del terror.

Selenio era el nombre en clave que los marinos del Grupo de Tareas 3-3/2 le pusieron a su base, la Escuela de Mecánica de la Armada. Acaso porque la concebían como una luna enferma allí en el confín de la Capital, a metros de las Escuelas Raggio y la General Paz. Y Selenio, la faz en eterna sombra de Selene, tendría un amo y señor de sus espacios desalmados, que se venía preparando desde la infancia para reinar en el inframundo. Un niño al que le decían "Gales" que había construido un patíbulo de aves allá en su casa de Saavedra donde muchas tardes espió a solas la agonía y el silencio de los inocentes. Un niño al cual el escalafón naval y la historia trágica de la Argentina contemporánea convertirían, en 1976, en el capitán de corbeta Jorge Eduardo Acosta.

Gales, el hijo mayor de una maestra viuda, había dado los pasos imprescindibles para llegar a su destino: el patíbulo clandestino de hombres. Ya en sus tiempos iniciales de la Escuela Naval, cuando todavía era un "bípedo", supo elegir bien su "padre" entre los cadetes de cuarto año. Porque su protector pertenecía a la secta interna de los "luteranos", cuyos miembros se reclutaban cada cuatro promociones. Y el "padre" lo inició en los ritos. Imponiéndose respeto ante la diosa hindú de los cuatro brazos: la implacable Kali. Luego, cuando él mismo fue un cadete de cuarto, hizo bailar en el "orden cerrado" a los bípedos que no se cuadraban al grito de "¡Kali!". Y esa pertenencia, aunque parezca absurdo, llegaría a servirle para abrir algunas puertas decisivas en su carrera futura, cuando otros dos "luteranos", el contraalmirante Rubén Jacinto Chamorro (alias "Delfín") y el almirante Emilio Eduardo Massera (alias "Negro" o "Cero"), comandaran la mayor cacería de hombres de la historia argentina contemporánea y convirtieran a la Armada en una organización mafiosa consagrada al robo y el crimen. Ya en sus tiempos de cadete, Gales oyó hablar de Massera como un líder de su camada. Un tipo piola al que se le permitía lo que en otro oficial se hubiera considerado indigno: que le diera al trago, que fuera burrero y mujeriego. Pero, más adelante, a comienzos de los sesenta, ese deslumbramiento ante el personaje cobraría una nueva dimensión orgánica cuando Massera fue designado segundo jefe del Servicio de Informaciones Navales (SIN) y comenzó sus primeros contactos, discretos, con políticos, sindicalistas, prelados y periodistas que le servirían una década más tarde para acceder a la Comisión Política de las Fuerzas Armadas y llamar la atención del hombre a quien se había propuesto asesinar en noviembre de 1972: Juan Perón.

Gales siguió los pasos de Massera y se convirtió en oficial de Inteligencia, realizando los infaltables cursos con "asesores" extranjeros, que lo formarían en el macartismo contrainsurgente y trasladarían su afición por aves y gatos a "peronachos", "subversivos", y "comunistas". El país de entonces estaba dividido entre peronistas y antiperonistas, y el mundo, en la época de la guerra fría y los misiles soviéticos en Cuba, era visualizado por estos oficiales (y sus instructores estadounidenses e ingleses) como un campo casi metafísico donde dirimían sus fuerzas el Occidente Cristiano y el Anticristo Marxista.

Gales encuentra su circunstancia

A comienzos de 1976, cuando el gobierno de Isabel Perón naufragaba en la incompetencia, la hiperinflación, el escándalo y el terrorismo de Estado que ya había dado sus primeros zarpazos con la Tripe A (Alianza Anticomunista Argentina), los marinos se preparaban, junto con sus colegas del Ejército y la Fuerza Aérea, para dar un golpe, que esa vez debía ser "definitivo". Es decir: que no sólo debía acabar con la guerrilla guevarista del ERP y la peronista de Montoneros, sino con todo vestigio de organización popular y muy especialmente obrera. Lo que el líder radical, Ricardo Balbín, marcaba con lenguaje policial como "la guerrilla industrial". Un presupuesto indispensable para imponer un plan económico que suponía la "apertura de la economía", la concentración monopólica y la destrucción del Estado tutelar organizado en los primeros gobiernos de Perón. La Marina había sido históricamente la fuerza número dos, detrás del Ejército. Con un protagonismo mayor, luego diluido, en los tiempos de la llamada Revolución Libertadora y el halcón Isaac Francisco Rojas. Ahora también debía ser número dos, con un agravante en su contra: el peronismo la detestaba por el bombardeo del 16 de junio de 1955 y la masacre de Trelew, el 22 de agosto de 1972. Sólo que su jefe de entonces, el almirante Massera, que había trepado al poder de la mano del Brujo José López Rega y la logia mafiosa italiana Propaganda Dos, no se resignaba al eterno papel del segundón y competía con los jefes del Ejército. Por lo que, en la represión generalizada y sistemática que ya era inminente, la Armada debía descollar en el celo persecutorio, para sumar los puntos que luego le permitieran tener un rol protagónico en el triunvirato militar y abonar las aspiraciones individuales de su jefe. Que pretendía ser el presidente "constitucional" que sucediera a la dictadura. Aunque eso implicara volver a concederle espacio a los sectores más conservadores del populismo. Por eso, y no sólo porque la viuda de Perón se los había ordenado, como después dirían para justificarse, los militares y los marinos comenzaron las operaciones clandestinas de represión antes de dar el golpe el 24 de marzo de 1976.

En el caso de la Marina se decidió que la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y el Apostadero Naval serían dos centros claves de "reunión de prisioneros". Y algo más importante aún: que en la jurisdicción de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, los marinos tendrían como misión central la captura y aniquilamiento de los Montoneros: la organización a la que las Fuerzas Armadas más temían a nivel político. Así comenzaron a operar, aún antes de las Directivas Secretas del Proceso y de su propio plan interno. No tenían todavía una teoría bien clara, que fueron definiendo sobre la marcha, pero desde el inicio entendieron que los viejos mecanismos institucionales de espionaje y provocación con que operaba el SIN, no les servían mucho para la nueva etapa. Era preciso crear Grupos de Tareas especiales, de gran movilidad, que actuaran con reglas clandestinas muy estrictas. Como el uso de nombres de guerra para ocultar la identidad de sus integrantes. Y adquirir un mayor conocimiento de técnicas de tortura, incorporando al Grupo a los expertos que podían adiestrarlos: policías de Coordinación Federal y miembros de otras fuerzas de seguridad, como la Prefectura Naval Marítima y el Servicio Penitenciario Federal, que había construido una red eficaz de inteligencia infiltrando "buches" entre los presos. Había que reclutar asesinos y torturadores y esbozar un plan de acción que diera rápidos resultados y los mandos navales pensaron que el hombre indicado era un teniente de navío de 35 años, casado, con dos hijos, que pronto ascendería a capitán de corbeta. Había llegado la hora de Gales.

Gales se convierte en el Tigre

Acosta presentó un plan de inteligencia bastante simple, que fue aprobado de inmediato, y el Grupo de Tareas se lanzó a operar. Jerárquicamente tenía por arriba al director de la ESMA, Chamorro, y al capitán de navío Salvio Menéndez, malherido en uno de los primeros operativos y reemplazado por el hoy prófugo capitán Jorge Vildoza (alias "Gastón"). Pero nadie dudaría, andando el tiempo, que el hombre imprevisible e irónico, de sonrisa a lo Guasón, que se hacía llamar "Santiago" (y pronto, "el Tigre") era --por así decir-- el "alma" del Grupo. En febrero de 1976, un mes antes de que el golpe militar generalizara el terrorismo de Estado, con facilidades especiales como las "áreas libres para operar", el GT de la ESMA debutó secuestrando a una mujer uruguaya. El hecho apareció en los diarios pero fue atribuido a la Triple A. Algunos de cuyos miembros, como el suboficial penitenciario Orlando Generoso (alias "Fragote"), llegarían a integrar la escuadra terrorista de los navales, para sumarse -en tiempos de la democracia- a Bridees, el aparato de inteligencia y seguridad del empresario Alfredo Yabrán.

A partir del 24 de marzo, el Grupo de Tareas de la ESMA ya tenía una estructura orgánica, que dividía sus funciones en tres grandes unidades: Operaciones, Inteligencia y Logística. Los primeros secuestraban y saqueaban las viviendas de sus víctimas; los segundos torturaban, iban delineando el organigrama enemigo y planificando nuevas operaciones y los terceros administraban el botín de guerra y proveían de recursos a operativos y torturadores. El Tigre Acosta era el jefe de Inteligencia. Con oficinas en el área secreta de "El Dorado", en el casino de oficiales de la ESMA, donde en los sótanos y el altillo empezaban a desfilar, encapuchados y encadenados, los hombres y mujeres que desaparecerían para siempre.

Al comienzo, perpetraron macabros errores en su plan de exterminio, como arrojar desaparecidos al Río de la Plata y pronto los diarios del Uruguay dieron cuenta del hallazgo de cadáveres en la otra orilla. Se establecieron entonces los vuelos de la muerte sobre el Atlántico. Los prisioneros que iban a morir eran bajados desde la Capucha a la enfermería de la ESMA donde los inyectaban con "pentonaval" (pentotal) y los llevaban en aviones Fokker mar adentro para hacerlos desaparecer en los abismos. Los "traslados", como se los llamaba eufemísticamente en la jerga de la ESMA, se hacían los miércoles. Ese día hombres y mujeres encapuchados y engrillados esperaban en el altillo de la Escuela a que un "verde" (uno de los jóvenes guardianes) los llamara por su número. Si el prisionero no era convocado respiraba aliviado en su jergón: viviría al menos hasta el otro miércoles. Pero si escuchaba los cuatro guarismos a que había quedado reducida su identidad, comprendía que esa tiniebla hedionda de Capucha, que ni siquiera podía ver, era la última estación de su existencia. Su destino había sido sellado --sin defensa ni apelación-- por un tribunal integrado por un grupo reducido de verdugos, entre los que descollaba el Tigre. El dejaba la tasa de café, tomaba con morosidad un dossier, lo abría y comentaba a sus jefes si la persona cuyos datos figuraban en esa carpeta debía "irse para arriba" (en el Fokker), si convenía "pasarlo por derecha" a la cárcel; si podía ser "recuperado" para convertirlo en auxiliar de inteligencia de los represores o si (lo más raro) estaba allí por equivocación y podía ser liberado.

En 1976, las emanaciones de espanto que se filtraban del edificio de Avenida Libertador aterraban a los militantes que aún circulaban libres y perseguidos por las calles de Buenos Aires. Se hablaba de despellejamiento de prisioneros (como en el caso de Jorge Lizaso), de corte de miembros con una sierra, además de los métodos tradicionales de la picana eléctrica y el submarino. Los que tenían hijos pequeños recordaban casos de torturas frente a los padres. Y los que militaban temían por sus parientes más cercanos, porque familias enteras (como los Tarnopolsky) habían sido devoradas por el gigantesco "chupadero". Pero Acosta y los otros burócratas del terror podían exhibir estadísticas exitosas ante Cero: entre marzo de 1976 y marzo de 1977 habían secuestrado dos mil personas. Un año más tarde la cifra ascendía a cuatro mil setecientos cincuenta. Todas o casi todas habían pasado por la misma rutina: el secuestro, la tortura en los sótanos del Casino de Oficiales; la espera del "traslado" en los hediondos yacijos de Capucha y, en la inmensa mayoría de los casos, el pentonaval y el vuelo final sobre el Atlántico. De esa etapa, de terror absoluto, el ex capitán Acosta prefirió no hablar, en estos días, con el juez que lo procesa por robo de niños, Adolfo Bagnasco. ("Nadie se quejó nunca de haber estado en la ESMA", llegó a ufanarse con su proverbial cinismo.) Sin embargo, en esos días febriles, él entraba y salía de los "camarotes" 13 y 14 de los sótanos de la ESMA, para sonreír en el pasillo (que había bautizado "La calle de la felicidad"), tomarse un vaso de agua, volver a entrar a los cuartuchos de aglomerado, empuñar la picana "Carolina" (que le había diseñado especialmente un ingeniero electrónico) y preguntarle a una guerrilla que se había tomado la pastilla de cianuro y habían logrado "sacarla" para que hablara: "¿Sabés dónde estás? Este no es el Cielo y yo no soy San Pedro. Estás en la Escuela de Mecánica". O besar, a través de la capucha, a un prisionero que llegaba a la "parrilla", para decirle al oído: "¡Chachito, por fin viniste, eras el único que me faltaba para completar el organigrama!". En esos días no había sutiles maniobras de inteligencia, como las que Acosta describió con desparpajo ante el juez. Las swat de operaciones, precedidas por un patrullero donde iba un "dedo" a marcar a sus antiguos compañeros, llevaban una picana a pilas para no perder tiempo y sacar un nombre, una cita, en el camino, antes aún de regresar a la base, a Selenio. Porque si la cantada llegaba con premura, podían seguir cazando y llevar otras presas a la base. En ese entonces los únicos "agentes" (como los llama ahora Acosta, pretendiendo que incluso cobraban un sueldo de la Marina) eran un puñado menor de hombres y mujeres degradados por el Tigre, que habían decidido salvar sus vidas a cualquier precio y ponían todo su esfuerzo en recordar lugares y caras en las calles de Buenos Aires. Colaboradores activos que le habían proporcionado al Tigre, además, algo mucho más importante: los métodos organizativos, la estructura, el organigrama, y hasta la visión del mundo que tenían los Montoneros. El pequeño núcleo de traidores, kapós y amantes de los verdugos --claramente minoritario en un espacio donde predominaron la dignidad y el martirio de la mayoría anónima-- había sido bautizado por Acosta (en su pedestre estilo pseudoempresario) como el ministaff. Faltaban unos meses, todavía, para que se fuera conformando otro grupo de sobrevivientes, bien diferenciado del primero, que sería obligado a trabajar, desde la esclavitud, desde la "reducción a servidumbre" que pena la ley, para el proyecto político del Almirante. Llegando a constituir lo que Massera llamaría "mis asesores de izquierda" y el Tigre, simplemente, el staff.

El dedo de Dios

La creación del staff se fue dando de manera paulatina y, como suele suceder, fue una mezcla de circunstancias casuales y proyectos claramente delineados. A comienzos de 1977 la organización Montoneros había sido prácticamente devastada, aunque su conducción, que había debido replegarse al exterior, no quisiera reconocerlo. El ritmo de caídas comenzó a decaer y los marinos empezaron a prestar más atención al ángulo político que al exclusivamente militar. Massera se despegó más notoriamente de Videla y a medida que se acercaba su retiro como comandante, fue cobrando mayor peso su proyecto de sucesión "constitucional". Contemporáneamente, los marinos comenzaron a preocuparse por lo que les parecía una notoria ingratitud: ellos habían peleado por el Occidente Cristiano contra el comunismo y el gobierno de James Carter los censuraba por sus violaciones a los derechos humanos. Además, a diferencia del Ejército, que era un partido militar y se la había pasado haciendo política desde el '30, ellos carecían de experiencia y de cuadros. Por último, pensaron que era bueno dejar un núcleo de sobrevivientes y largarlos por el mundo, para evitar futuras acusaciones y presentarse con una faz "humanitaria" que no habían tenido "los fósforos". (Lo que Acosta ha tratado de hacer en estos días en sus declaraciones ante Bagnasco y en el reportaje concedido a Ambito Financiero.) Una serie de circunstancias propicias que favorecieron el surgimiento del staff.

La mayoría de los prisioneros que integraron la nueva estructura habían resistido la tortura sin delatar a sus antiguos compañeros. Algunos, como el antiguo dirigente de la JP Beto Ahumada, habían sido torturados durante meses, sin que entregaran un nombre o una cita, pero sin embargo estaban profundamente desmoralizados por lo que habían conocido en el infierno y vieron como una posibilidad de sobrevivencia la colaboración real o fingida con los marinos en un plano político. Pensaban que se podía sacar a los marinos de la cacería y salvar así sus vidas y las de otros compañeros que aún conservaban la libertad. El grupo estaba formado por hombres que habían tenido un cierto grado de representatividad pública y por mujeres que también eran "cuadros" de la Organización o eran viudas de jefes montoneros. Entonces la ESMA cambió. Incluso físicamente. En el antiguo Pañol Grande donde antes se depositaban los bienes robados a los desaparecidos (el famoso botín de guerra con el que se enriquecieron Acosta y otros oficiales), se levantaron cubículos de plástico que dieron origen a otro nombre de la jerga interna: La Pecera. No habían cesado ni las torturas ni las ejecuciones --como las de Héctor Hidalgo Solá, Azucena Villaflor, las monjas francesas o la fundadora de Montoneros, Norma Arrostito, a la que el Tigre hizo asesinar en contra de la opinión del propio Chamorro--, pero los vuelos eran menos frecuentes que en el pasado inmediato. Las condiciones de vida de los elegidos para sobrevivir mejoraron, porque Acosta entendió que para hacerlos producir debía otorgar algunas concesiones. Empezando por la promesa de sobrevivir. El soñaba con ser la mano derecha del Almirante luterano (aunque ahora lo niegue ante el juez, alabando al Massera comandante y criticando al Massera que pretendió ser político) y sabía que en la nueva etapa que se iniciaba los sobrevivientes podían serle tan útiles para trepar, como antes lo habían sido los desaparecidos que había arrojado al océano. A los prisioneros tardíos, que cayeron a fines del '77, como Jaime Dri, un Tigre que discurseaba sobre el tomismo y el Orden Natural solía decirles: "Todo eso que ustedes andan proclamando por el mundo es mentira. No tiramos a nadie al mar, no los cortamos en pedazos. Y la picana tiene solamente un fin táctico: sacar información. Cuando lo logramos dejamos de hacerlo. No somos sádicos". Sin embargo, el chantaje y la amenaza estaban siempre presentes. "Yo soy el dedo de Dios", solía advertir el capitán Acosta a los esclavos que hoy llama "agentes"; "hablo siempre con Jesucristo y él me dice quién se salva y quién se va para arriba". Y lo terrible es que, en ese caso al menos, no mentía.

La ingratitud de los "agentes"

La creación del staff, sumada a la existencia previa del ministaff, dio lugar a una situación perversa, que prefiguró (a escala de micromundo) lo que algunos políticos trataron de lograr a escala nacional con las leyes del olvido y los indultos: la convivencia de verdugos y víctimas en una relación social, aparentemente normal, no exenta de cortesía y hasta --en algunos casos-- de lazos afectivos. Lo que Acosta y los montoneros arrepentidos llaman hoy la "pacificación" y la "reconciliación". El "Cuervo" Astiz solía caer de visita por La Pecera para charlar amablemente con algunos chupados y leer las revistas del corazón que luego lo harían tan identificable. Algunos marinos como Chamorro, Radice y Pernías formaron pareja con sendas prisioneras. Y el propio Tigre se enamoró de una guerrillera, que a diferencia de las otras no era una colaboradora, y a la que por razones obvias preservé su real identidad en Recuerdo de la muerte bajo el nombre falso de "Pelusa". Como suele suceder tantas veces en la historia, los vencedores sentían una irrefrenable curiosidad por esos vencidos que, salvo excepciones, habían sido más nobles, generosos y valientes que ellos. Era lo que le ocurría al "Delfín" Chamorro con "Gaby" Arrostito, que se mantuvo digna y heroica durante todo su cautiverio y con la que gustaba charlar, muchas veces, de temas sociales y políticos. Era lo que le pasaba también al Tigre, que con su alma mezquina de arribista se acercaba a Alberto Girondo Alcorta, seducido por sus apellidos patricios. (Al mismo Alberto Girondo al que ahora injuria presentándolo como lo que no fue: el "agente" que lo habría ayudado a "desalentar" a los militantes de la columna Capital de Montoneros.) Uno de los "ingratos" que según él, fueron "sus amigos" y ahora vuelven a "perseguirlo desde el odio".

Ese espacio gris de convivencia favoreció también que algunos marinos (no todos), educados para considerar a "los subversivos" como no-humanos, para poder así destruirlos sin complejos ni remordimientos (según la infalible teoría de Frantz Fanon), descubrieran que sus víctimas eran mucho más humanas que ellos. Y tuvo consecuencias no deseadas por los genocidas. Como la fuga, a comienzos de 1978, de Horacio Domingo Maggio, "el Nariz", que dio a conocer clandestinamente el primer testimonio de un sobreviviente de la ESMA. Maggio murió combatiendo con piedras contra una patota del Ejército. Y el Tigre usó su cuerpo ensangrentado para atemorizar a los "chupados" en el playón de estacionamiento de la Escuela: "El que lo imite, va a terminar como él". Advertencia que afortunadamente desoyó Jaime Dri, el segundo fugado de la ESMA que en septiembre de 1978 denunció ante el mundo lo que ocurría a pocos metros del estadio inaugural del Mundial. El embrión de lo que después sería Recuerdo de la muerte.

En 1979, las ex prisioneras Ana María Martí, Alicia Milia de Pirles y Sara Solarz de Osatinsky presentaron un testimonio demoledor ante la Asamblea Nacional de Francia. Las tres habían integrado el staff y habían sido liberadas por la Armada. Acosta, con su lógica de hampón, las consideró "ingratas". Después se sucedieron los testimonios. Primero en el exilio, ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU) de Madrid; después ante la Conadep o en el juicio a los comandantes, donde varios ex prisioneros como Víctor Melchor Basterra y Miriam Lewin presentaron algunas declaraciones que permitieron condenar a Emilio Eduardo Massera. En 1987, esos y otros testimonios dieron origen a la famosa Causa ESMA, por la cual fue procesado el Tigre junto con otros dieciocho oficiales del Grupo de Tareas. A los que la Cámara Federal dictó la prisión preventiva y a quienes devolvió a la calle y a la impunidad la Ley de Obediencia Debida. Pero el proceso sirvió al menos para mostrar que tenía un cierto sentido autocrítico. En la ESMA solía decirles a los mismos prisioneros que si a él le pasaban la picana "cantaba enseguida, no aguantaba ni medio disco". (En tétrica alusión a la música ensordecedora que ponían en el Sótano cuando estaban torturando.) Ante el Tribunal, sin picana, habló hasta por los codos. Convirtiéndose en el más locuaz de los procesados. En aquel momento, el Tigre se pasó apenas cinco meses preso en el buque de la Armada Bahía Paraíso, recibiendo un trato privilegiado.

Para regresar enseguida a sus negocios de inteligencia y sus estafas al Banco Central. Es de esperar que ahora no ocurra lo mismo. Que Gales se enfrente, por fin, a las voces que se esconden tras el silencio de los inocentes.

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"LOS CARDENALES DE LA FORESTAL"

La Forestal, empresa de capitales ingleses, franceses y alemanes, en 1872 se instaló en el norte de Santa Fe, el sur del Chaco y el noreste de Santiago del Estero. Esas, tierras fueron cedidas a cambio de pagar un empréstito contraído por el gobierno.
Crearon colonias que contaban con leyes, bandera y dinero (vales) propios. Aproximadamente 20.000 trabajadores absorbía la empresa, entre sus empleados figuraban diputados, comisarios, jueces y otros funcionarios que recibían importantes beneficios a cambio de favores.
La superexplotación de los obreros hizo posible el enriquecimiento de los distintos dueños. El 90 % de la población sufría de paludismo, tuberculosis. El 80 % de las muertes correspondía a menores de 35 años. Las condiciones de vida precaria, en chozas construidas por los propios obreros podían ser quemadas, y las familias perseguidas hasta que morían o abandonaban los territorios de La Forestal, en el caso de detectarse la participación del trabajador en huelgas. .La jornada laboral de 12 horas a cambio de pan, mate y unos vales que se cambiaban en la misma proveeduría de la empresa fueron el contexto en el que se produjo la primera huelga de La Forestal, en julio de 1919. Los anarquistas de la FORA, socialistas y sindicalistas independientes cooperaron en el armado de la huelga cuyos reclamos fueron “jornada de 8 hs., aumento salarial, suspensión de los despidos. La segunda huelga se produjo entre diciembre de 1919 y enero de 1920 la huelga de hacheros, reprimida salvajemente por la gendarmería de La Forestal, por la argentina y por bandas civiles contratadas en Buenos Aires; aquello dejó una cifra nunca revelada de muertos.
La tercera huelga en La Forestal del año 1921 fue la más importante y culminó con una salvaje represión, donde la "gendarmería volante" y otras formaciones parapoliciales impunemente patrocinadas por el gobierno de Hipólito Yrigoyen actuaron despóticamente con un saldo de centenares de muertos y 19 dirigentes huelguistas condenados a la cárcel. En el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos registraba lo siguiente: “a los muertos los apilaban uno sobre otro, le clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos, desde ese día tenía miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos perros sarnosos”. La Forestal además tenía una fuerza propia de represión: la "gendarmería volante" (popularmente conocida como "los cardenales"), financiada por la propia empresa, y armada y uniformada por el gobierno provincial. Esta ¨fuerza policial¨ hacía cumplir las leyes propias de la empresa incluso violando la propia Constitución Argentina y los Derechos de los trabajadores. La Forestal acabó con el potencial argentino de quebracho y se trasladó a África, para explotar "La Mimosa". En Chaco y Santa Fe quedaron un millón de hectáreas incultivables, pueblos fantasmas y mucha gente en la miseria.

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LAS SANTAS PALABRAS DURANTE LA DICTADURA GENOCIDA

En mayo de 1977, por iniciativa del presidente Videla, la Conferencia Episcopal Argentina recibió a los generales Viola, jefe de Estado Mayor del Ejército, Jáuregui y Martínez (responsables de los servicios de inteligencia). Al finalizar la reunión Monseñor Ildefonso Sanserra de San Juan informó a la prensa:

-"... los señores militares nos informaron con amplitud sobre la situación actual del país en el marco de la actividad defensiva y ofensiva contra la guerrilla subversiva, que se nos ha impuesto desde adentro y afuera de nuestro territorio... al término de la exposición de los generales hubo un intercambio de ideas en un clima verdaderamente cristiano y patriótico..."

* * * * *

Como demuestra la cita anterior, todo era considerado en un clima cristiano y patriótico: existía una verdadera alianza, los genocidas eran defensores de la Fe de igual modo que eran defensores de la patria. En diciembre del 77, Monseñor Victorio Bonamín en una conferencia en la Universidad Nacional del Litoral dice:

-"Es una lucha por la República Argentina, por su integridad, pero también por sus altares... esta lucha es una lucha en defensa de la moral, de la dignidad del hombre, es una lucha en defensa de Dios... por ello pido la protección divina en esta guerra sucia en que estamos empeñados..."

* * * * *

¿Podría tomarse la declaración anterior como una prueba de que fue una Guerra Santa?
En noviembre de 1977, Monseñor Victorio Bonamín, obispo castrense, había dicho:

-"... si pudiera hablar con el gobierno, le diría que debemos permanecer firmes en las posiciones que estamos tomando: hay que desestimar las denuncias extranjeras sobre desapariciones..."

Acotar que su propio sobrino fue detenido, torturado y desaparecido. Monseñor Bonamín, a pesar de su enorme influencia en la cúpula del gobierno militar argentino, no movió un dedo por cambiar la suerte del muchacho.

* * * * *

Durante el siguiente año se sintieron tan eufóricos que hasta el Monseñor Sansierra se daba el lujo de bromear. El 31 de enero del 78 dijo:

-"... Yo voy a la cárcel y me dejan salir siempre. Nunca me quedo adentro..."

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LAS INVESTIGACIONES

Durante el año 77 se sintieron fuertes y triunfantes y la Iglesia tenía razón de gozo...
El 26 de mayo de 1978 Monseñor Rómulo García de Mar del Plata defendía la represión de una manera cristiana:

-"... las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos son campañas improvisadas y organizadas por quienes niegan la libertad..."

* * * * *

En el año 1979, comenzaba a sentirse la presión extranjera debido a las violaciones de los derechos humanos. Investigaciones internacionales estaban descubriendo el reino del terror.

El 11 de septiembre de 1979, el Monseñor Octavio N. Densi, obispo auxiliar de La Plata y Rector de la Universidad Católica Argentina, se siente personalmente afectado por las investigaciones internacionales, y dice:

-"... la Comisión Internacional de Derechos Humanos no debería haber venido, el gobierno, con gran generosidad, la ha aceptado... una comisión extranjera no debería venir a tomarnos examen...”- y también: "... la Argentina es uno de los países donde hay más tranquilidad y donde los derechos humanos están más respetados. No veo que, en este momento, en la Argentina se encarcele, se mate, se atropellen los derechos humanos... "

* * * * *

Monseñor Guillermo Bolatti, de Rosario, es más contundente el día 13 de septiembre de 1979:

-"... cada país debe regular los derechos humanos, no deben ser los extranjeros (la CIDH) los que nos vengan a indicar lo que tenemos que hacer..."

* * * * *

Para mostrar el apoyo del Vaticano a la dictadura militar en el gobierno, Monseñor Parodio, destinado en el Vaticano, en su visita a Mar del Plata declara:

-"... ahora se comprende mejor a la Argentina... en Europa hay quienes siempre buscan lo negativo... aquí el rostro de la Argentina se ve más positivamente..."

* * * * *

En diciembre de 1979 los crímenes eran demasiado grandes como para ocultarlos, y empezaban a reconocerlos y justificarlos. Monseñor Antonio Quarracino, de Avellaneda, futuro presidente CEA y cardenal de Buenos Aires dice:

-"... En una situación de guerra, los argumentos y los límites éticos entran en un cono de sombra y oscuridad..."

* * * * *

En marzo de 1981 Monseñor Bonamín en la Casa Rosada y junto a Videla dice:

-"... Los miembros de la Junta Militar serán glorificados por las generaciones futuras..."

* * * * *

En abril de 1982 Monseñor Miguel Medina, vicario General de las Fuerzas Armadas declara:

-"... Algunas veces, la represión física es necesaria, es obligatoria y como tal, lícita..."

* * * * *

El 11 de agosto de 1982, después de haber sufrido las humillantes y justas derrotas en el Atlántico Sur, Monseñor Medina declara:

-"... es un honor para la Argentina tener la calidad de estas Fuerzas Armadas..."

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LLAMADA A LA IMPUNIDAD

El 19 de noviembre de 1982 Monseñor Juan Carlos Aramburu, Arzobispo de Buenos Aires, declara en "Il Messagero" de Roma.

-"... en Argentina no hay fosas comunes y a cada cadáver le corresponde un ataúd. Todo se registró regularmente en los correspondientes libros..."

* * * * *

Ya en abril del 83, con el país en crisis y con la justicia a la vista, Monseñor Quarracino declara.

-"... es necesaria una ley que yo llamo de olvido, porque si no, no le veo solución. Si no es así, se envenenará más la sociedad Argentina..." ¿No les recuerda algo este argumento, las tesis de algunos sobre los asesinatos y las fosas comunes -aún por investigar- en España?

* * * * *

EL 15 de abril podemos ver una especie de revisionismo cuando Monseñor Quarracino declara:

-"... no hay que dejarse engañar, hay supuestos desaparecidos que están fuera del país.... hay gente que no figura en las listas, que están en otros lugares de América Latina indocumentados y pasan para mucha gente como si fueran desaparecidos... si son indocumentados y están fuera del país, por algo será, pero me consta que los hay…"

* * * * *

El 2 de mayo, Monseñor Quarracino declara sobre la ley de autoamnistía:

-"... es valiente y está bien hecha... las protestas individuales de algunos obispos argentinos sobre el contenido del documento son individuales y en consecuencia no pueden ser tomadas tan en cuenta como la opinión de la Conferencia Episcopal Argentina..."

* * * * *

Al aceptar el cargo como presidente constitucional el Doctor Raúl Alfonsin, el Documento de la C. E. A. "Democracia, responsabilidad y esperanza" dice:

-"... el episcopado argentino pudo no acertar todo lo que dijo e hizo. Los obispos somos hombres limitados; pero podemos afirmar que siempre procuramos obrar y hablar de acuerdo a los dictados de nuestra conciencia de pastores..."

* * * * *

Muchos sacerdotes se quedaron con sed de sangre y guerra. Se sentían frustrados al no haber podido aniquilar a todos sus opositores, como en las inquisiciones y genocidios de antaño.

El 23 de enero de 1984 el Monseñor Carlos Mariano Pérez, de Salta dijo:

-"... hay que erradicar a las Madres de Plaza de Mayo y a los organismos de derechos humanos que pertenecen a una organización internacional, lo mismo hay que terminar con la exhumación de cadáveres NN que es una infamia para la sociedad..."

* * * * *

El 30 de julio de 1984, el representante de Cristo, cura Christian Von Wernich, capellán a sueldo de la policía de Buenos Aires, declaró a la revista "Siete Días".

-"... que me digan que Camps torturó a un negrito que nadie conoce, vaya y pase, pero cómo iba a torturar a Jacobo Timerman, un periodista sobre el cual hubo una constante y decisiva presión mundial... ¡que si no fuera por eso!..."

* * * * *

Monseñor Plaza fue siempre fiel a sus principios. El 21 de mayo de 1985 declara sobre el juicio a los excomandantes así:

-"... es una revancha de la subversión y una porquería. Se trata de un Nuremberg al revés, en el cual los criminales están juzgando a los que vencieron al terrorismo..."

Este hombre de carácter murió en 1989, habiendo recibido los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica de Su Santidad.

* * * * *

El 23 de Octubre de 1991 "La Nación" informa:

"Todos se sintieron llamados por el Papa. Festejo en la Nunciatura: El presidente Menem y el nuncio apostólico Ubaldo Calabresi brindaron con champaña por los trece años del papado de Karol Wojtyla. A cincuenta metros del sillón Luis XV en el que hablaban los dos, los ex presidentes Videla y Viola mantenían un diálogo junto a los ventanales de la Nunciatura. En el mismo salón conversaban Leopoldo Galtieri, Basilio Lami Dozo y Emilio Massera. La senadora Saadi conversaba con el obispo Jorge Casaretto y, después, con Gerardo Sofovich..."

* * * * *

El Papa apoyó todas las actitudes criminales de todos los Obispos, Monseñores y curas varios en la Argentina. Cuando un grupo de familiares de desaparecidos viajo al Vaticano, pidiendo ayuda para encontrar a sus seres queridos, el Papa no los recibió.

* * * * *

El 2 de mayo de 1995 Monseñor Edgardo Storni de Santa Fe declaraba:

-"... La Iglesia no necesita hacer ningún examen de conciencia y mucho menos pedir perdón a la sociedad argentina..."

Monseñor Edgardo Storni, obispo de Santa Fe, separado del cargo, aunque sobradamente protegido por la curia argentina, ante las gravísimas acusaciones de pederastia en su contra.

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26 DE MAYO DE 2003 -DISCURSO DE FIDEL EN LAS ESCALINATAS DE LA FACULTAD DE DERECHO DE BUENOS AIRES

Queridos hermanos estudiantes, trabajadores y, estoy por decir, compatriotas argentinos (Aplausos).
He vivido algunos años, pero nunca ni siquiera imaginé un acto tan azaroso y tan increíblemente emocionante como éste (Aplausos y exclamaciones).

Quiero comunicarles que a esta misma hora millones de cubanos estarán presenciando también este espectáculo (Aplausos y exclamaciones de: "¡Cuba, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda!"). En nombre de nuestro pueblo se los agradezco infinitamente, porque de la fuerza que dan las ideas, que da la verdad y que da una causa justa es que los pueblos se vuelven invencibles (Aplausos).

Habíamos concebido un acto, o habían concebido, según me explicaban los estudiantes y las autoridades universitarias, una actividad en esta escuela de derecho, un programa modesto. Comenzaría a las 7:00 de la noche y participarían algunos estudiantes sentados en una sala y, por si acaso venían más, tenían una pantalla para que pudieran presenciar el acto.

Yo podría hacer una crítica –no a ustedes– a nuestros compañeros y decirles: "Ustedes subestimaron al pueblo argentino" (Aplausos). Comenzaron a llegar noticias de que había llenado el salón, que había el doble de los que podían allí sentarse, y que en los laterales tampoco ya cabían, y que el pasillo se había llenado y que la escalinata se venía llenando, y decían que eran 1 000, que 2 000, que 3 000. En un momento dado también las emisoras de televisión hablaban y explicaban ya lo que estaba ocurriendo aquí, y, de repente, veo algunas imágenes –tenemos cierto hábito de calcular el número de personas que hay en una concentración– y esto parecía la Plaza de la Revolución en Cuba. (Aplausos).

Todas las comunicaciones y vías de acceso cortadas; menos mal los aparaticos esos que tanto fastidian y tanto ruido hacen, pero en momentos como este –me refiero a los celulares– sirven para comunicarse y conocer la situación.
Nuestro embajador, que forma parte del grupo de culpables de la subestimación (Risas) –sé que ustedes lo van a defender, porque tiene un gran cariño por el pueblo argentino (Exclamaciones)– se comunicaba con su familia en la sala de la facultad donde debía realizarse el acto –había hasta unos niños allá, ellos creían que este iba a ser el más pacífico de los actos, y lo es, ¿no?–, no se imaginaba lo capaz que es la multitud de organizarse; pero no podía moverse, todo el mundo estaba aislado, comunicándose solo por los celulares. No había entrada por ninguna parte, ya se había declarado que era imposible entrar, y yo no me resignaba a la idea de incumplir mi compromiso, que por circunstancias físicas, obstrucción por multitudes, no pudiera tener el honor y el orgullo de saludarlos.

Se había declarado ya que era imposible, y realmente insistí en que nada era imposible (Aplausos), que era un problema que debía resolverse, que no podía resignarme a la idea de quedarme allá esperando noticias. Toda mi vida he tenido el hábito de moverme, ir hacia donde haya cualquier dificultad, y no me podía adaptarme a la idea de tomar ese avión, a la hora en que lo tome, sin venir a esta universidad.

Claro está que yo soy un visitante y, primero que todo, debo respeto a la ley, al orden; no tengo el derecho a hacer absolutamente nada que en lo más mínimo viole un reglamento o una orden de sus autoridades.

Hay que decir que, realmente, las autoridades cooperaron el máximo en su deseo de encontrar una solución. De la escuela de Derecho me continuaban comunicando y nos decían: "Nadie se mueve de la sala." Avanzaban un poquito en los laterales, llega un momento en que se rompe no sé qué cosa por algún lugar –creo que vamos a tener que asumir también, que compartir con alguien o pagar nosotros los daños que se puedan derivar de una ventana rota, alguna brecha abierta por esta tropa patriótica y revolucionaria de argentinos (Aplausos).

Entonces acudimos a un cuadrito joven de nuestra delegación, el Ministro de Relaciones Exteriores, que ustedes vieron y escucharon, y le dije: "Tienes que salir para allá, entra por donde puedas, habla con los que están dentro de aquella sala y explícales la situación real, objetiva y como fuera posible que no diéramos el acto allí", porque había un justificado temor de que si el acto se daba allí y las pantallas por allá, algunos que habían salido voluntariamente entraran otra vez, había que plantear la necesidad real de moverse hacia la escalinata y dar el acto en ese lugar.
Impacientes estuvimos esperando, escuchamos a nuestro enviado por doble vía, por la televisión, ya que algunas cadenas estaban trasmitiendo sus palabras y hasta por un teléfono celular, y vimos cuando él trataba de persuadir a los que estaban dentro de la sala para que se movieran hacia acá.

Una vez más se probó la capacidad de los pueblos de comprender, de cooperar, de reaccionar, porque a los pocos minutos me dice: "Ya están moviéndose hacia la escalinata."

Pero había otro obstáculo que vencer y eran las cámaras de la televisión y los micrófonos (Exclamaciones). Fíjense, no se peleen con las cámaras ahora, déjenlo para mañana, si quieren (Le dicen algo). Ya sé, ya sé, pero no, yo estuve escuchando, hubo realmente interés en informar lo que estaba ocurriendo, así que no tengo quejas; pero había que instalarla o si no solo ustedes se enteran de lo que se está diciendo aquí.
Por ejemplo, nuestro pueblo, sin las cámaras, sin los medios técnicos no estaría viendo lo que en este momento estaba ocurriendo, y entonces eso era lo que tardaba una hora. ¿Ustedes saben lo que es una hora de impaciencia? Ustedes y nosotros hemos conocido esa larga, interminable, e infinita hora de impaciencia, porque había que poner esto, los micrófonos y los altoparlantes, los equipos e instalaciones de la prensa, que todo estaba ajustado al acto anterior, y la verdad es que ha sido un récord el tiempo en que pudieron hacerlo.

Preguntábamos, eran las 8:40, y nos dicen: "Está todo listo, lo conveniente es que vengan rápido, porque está el frío, por otro lado, pero un frío que no pueda ser superado por el calor de ustedes (Aplausos).

Bueno, a mí me han puesto esto que no lo necesito realmente, voy a renunciar a él, porque es que me da vergüenza andar poniéndome aquí algo (Se quita el abrigo).
Rápido partimos hacia acá, a fin de llegar más o menos a la hora en que se había calculado; pero como milagro fue la proeza organizativa realizada por la masa (Aplausos). Jamás olvidaré lo que ustedes hicieron esta noche, permitiéndonos marcharnos felices y eternamente agradecidos.

La hostilidad norteamericana

Alguno podrá preguntarse, si acaso es vanidad nuestra por los inmensos honores que ustedes nos han concedido. No, no es eso en lo que pienso. Cuando hablo de gratitud eterna es porque este pueblo de Buenos Aires está enviando un mensaje a aquellos que sueñan con bombardear nuestra patria, nuestras ciudades (Aplausos y exclamaciones de: "¡Cuba, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda!" "¡Bush, fascista, vos sos el terrorista!"); a aquellos que sueñan con destruir ya no solo la Revolución, destruir al pueblo que fue portador de esa Revolución y que fue capaz de resistir más de 40 años de bloqueos, de agresiones y de amenazas contra nuestro país (Aplausos).En circunstancias como esas no se pueden calcular solo los niños muertos, o las madres que han muerto, o los ancianos que han muerto, o los jóvenes y adultos que hayan muerto. Hay ocasiones en que quedan los sobrevivientes tan mutilados y tan destrozados, que uno se pregunta si estando en esas circunstancias no preferirían cien veces más morir que seguir viviendo de aquella forma, como consecuencia de algo que se realizaba sin razón de ninguna clase, ley ni justificación, que no fuese la violación de las normas internacionales, la violación de las leyes que creíamos que regían este mundo; aunque muchos de nosotros sospechábamos que este era un mundo donde lo que menos se respetaba era la ley y donde se estaba estableciendo el principio de la fuerza como única justificación para cometer cualquier tipo de crímenes, para someter a nuestros pueblos, para conquistar nuestros recursos naturales, para imponernos lo que ustedes decían, una tiranía nazifascista mundial (Abucheos).

No es exageración, ni uso excesivo de palabras, por nuestra parte, cuando escuchamos un día decir que 60 países o más podían ser blanco de ataques sorpresivos y preventivos; nadie jamás en la historia, ningún imperio, hizo semejante amenaza (Abucheos).

Cuando se hablaba de estar preparados para lanzar cualquier ataque a cualquier oscuro rincón del mundo, no recuerdo haber escuchado jamás esas palabras.

Cuando se dijo que cualquier arma podía ser utilizada, lo mismo armas nucleares, que armas químicas, que armas biológicas, aparte de las supersofisticadas armas que ya no tienen nada de convencional, porque son capaces de causar cualquier tipo de destrucción, recordábamos eso: ¿Qué derecho tiene alguien para amenazar de esa manera a los pueblos?
Me pregunto si también aquí, en este acto, porque no hay mucha luz, hay que encender muchos más bombillos para que no seamos un oscuro rincón del mundo que atacar sorpresiva y preventivamente (Aplausos).

Claro que esta plaza y esta escalinata que aquí vemos no es un oscuro rincón, es un rincón lleno de luz, lleno de millones de luces. Esta plaza y esta escalinata es como un sol, como el sol ese que vimos al llegar aquí o vimos esta mañana cuando visitábamos la estatua de Martí para colocar una ofrenda floral en aquel punto (Aplausos). (Del público le dicen algo.) Sí, pero en la de San Martín era todavía un poquito más temprano, pero ya el sol era muy fuerte, y razoné: ¡Caramba!, nuestro sol es fuerte, es sobre todo caluroso, y pensaba: Este sol no es tan caluroso, es decir, el clima es frío, pero el sol era superresplandenciente.
Se le veía una gran fuerza al sol; porque aquí hay dos soles en este momento: el sol que vimos esta mañana y el sol que hemos visto a nuestra llegada a este país, y el sol que estamos viendo aquí en esta escalinata y en esta plaza. Son las ideas, son las ideas las que iluminan al mundo (Aplausos), son las ideas, y cuando hablo de ideas solo concibo ideas justas, las que pueden traer la paz al mundo y las que pueden poner solución a los graves peligros de guerra, o las que pueden poner solución a la violencia. Por eso hablamos de la batalla de ideas.

Pienso –porque soy optimista– que este mundo puede salvarse, a pesar de los errores cometidos, a pesar de los poderíos inmensos y unilaterales que se han creado, porque creo en la preminencia de las ideas sobre la fuerza (Aplausos y exclamaciones), y eso es lo que estamos observando aquí.
Yo no tenía el propósito esta noche de pronunciar una arenga, más bien me sentía en el deber de ser cuidadoso en mis palabras. Claro, pensaba hablar principalmente de nuestro país y del mundo, y es lo que estoy haciendo, pero no puedo hacerlo sin verlos a ustedes aquí, sin estarlos presenciando en este acto.

Mi idea más bien, ya que me hicieron soñar también con un salón tranquilito y sentaditos allí, pues pensaba en una cuestión que es la siguiente, decía: "¿De qué debo hablarles a los argentinos?" Pronunciar undiscurso en cualquier lugar siempre es complejo, no es fácil, hay que evitar decir una palabra que pueda lastimar a alguien o que parezca alguna injerencia –y no creo que haya pronunciado una sola que parezca la más mínima injerencia en los problemas internos del país hospitalario en que me encuentro–; pero decía: "¿De qué debo hablar?" Y me planteaba una cuestión: Los oradores suelen imponerles a los que los escuchan el tema, piensan hablar de tal cosa y más cual cosa, y entonces yo tenía una idea: no plantear ningún tema, sino preguntarles a los estudiantes, que suponía sentaditos allí, que me dijeran qué temas les interesaban: Pregúntenme de cualquier tema que a ustedes les interese, sean ustedes los que me impongan el tema y no sea yo el que les diga el que mejor me parezca; me parecía más democrático y más justo.

Eso es lo que pensaba antes de que ocurriera el terremoto este, el maremagno, el huracán que se produjo alrededor de esta universidad en las horas del anochecer. Al llegar aquí miraba si aquella técnica sería posible, y ya no era posible. No obstante, creo que alguien dijo por ahí..., oí una voz que me dijo: Hábleme de algo (Le dicen que del Che); la vida del Che (Aplausos).

El Che

Extenso no podría ser, no tendría sentido en estas circunstancias, pero algunas cosas puedo decir. Me han preguntado por el Che (Exclamaciones), hablé de él esta mañana ante la estatua de San Martín, porque lo recuerdo siempre como una de las personalidades más extraordinarias que he conocido.
El Che no se unió a nuestra tropa como soldado, era médico. Estaba en México casualmente, había estado antes en Guatemala, había recorrido muchos lugares de América; había estado por minas, donde el trabajo es más duro; había estado, incluso, en el Amazonas en un leprosorio trabajando allí como médico.
Pero les voy a decir una de las características del Che y una de las que yo más apreciaba, entre las muchas que apreciaba mucho: él todos los fines de semana trataba de subir el Popocatépetl, un volcán que está en las inmediaciones de la capital. Preparaba su equipo –es alta la montaña, es de nieves perpetuas–, iniciaba el ascenso, hacía un enorme esfuerzo y no llegaba a la cima. El asma obstaculizaba sus intentos. A la semana siguiente intentaba de nuevo subir el "Popo" –como le decía él– y no llegaba; pero volvía a intentar de nuevo subir, y se habría pasado toda la vida intentando subir el Popocatépetl, aunque nunca alcanzara aquella cumbre (Aplausos y exclamaciones). Da idea de la voluntad, de la fortaleza espiritual, de su constancia, una de esas características.
¿Cuál era la otra? La otra era que cada vez que hacía falta, cuando éramos un grupo todavía muy reducido, un voluntario para una tarea determinada, el primero que siempre se presentaba era el Che (Aplausos).

El se quedaba, como médico, con los enfermos, porque en determinadas circunstancias en la naturaleza, montañas boscosas y perseguidos desde muy diferentes direcciones, la fuerza que pudiéramos llamar principal, era la que tenía que moverse, dejar un rastro bien visible para que en alguna zona más cercana pudiera permanecer el médico con los que estaba asistiendo. Hubo un tiempo en que el único médico era él, hasta que otros médicos se acercaron, y allí estaba.
Puedo recordar, ya que ustedes me piden anécdotas, una acción que fue sumamente riesgosa para todos, sencillamente porque habían llegado las noticias a un lugar donde estábamos en las montañas de un desembarco que se había producido por el norte de la provincia. Nos acordamos de nuestras peripecias, de nuestros sufrimientos en los primeros días y, como acto de solidaridad a favor de aquellos que habían desembarcado, decidimos realizar una acción bien audaz que no era, desde el punto de vistamilitar, correcto hacerlo, y fue sencillamente atacar una unidad que estaba bien atrincherada en la orilla del mar.

No voy a dar más datos. Como resultado de aquel combate que duró tres horas, y tuvimos bastante suerte, porque habíamos logrado neutralizar las comunicaciones, y después de tres horas, cuando terminó aquel combate en que él tuvo, como siempre, una actitud destacada, estaban muertos o heridos una tercera parte de los combatientes que participaron en esa acción, cosa no muy usual; entonces él, como médico, atendió a los adversarios heridos –había adversarios que estaban vivos y no estaban heridos, pero había un número elevado de heridos y él los atendió– y atendió a los compañeros que estaban heridos (Aplausos).

¡No se imaginan ustedes la sensibilidad de aquel argentino! (Aplausos.) Y hay algo que me viene a la mente: un compañero, cuya herida era mortal, y él lo sabía; en aquel momento el lugar debía ser abandonado rápidamente, porque muy pronto, no se sabía cuándo aparecían los aviones, milagrosamente no aparecieron durante aquel combate, porque era lo primero que aparecía a los 20 minutos; pero creo que tuvimos la suerte de destruir las comunicaciones con algunos disparos certeros. Dispusimos de ese tiempo, pero había que atender a los heridos, retirarse rápidamente. Y no se me puede olvidar, y me lo contó él, cuando un compañero que iba a morir inexorablemente... No se podía movilizar; hay heridos más graves que usted no los puede movilizar, tiene que confiar ahí, puesto que usted ha atendido los adversarios, ha logrado un número de prisioneros, prisioneros que nosotros siempre respetábamos; no hubo un solo caso jamás que, prisionero en un combate, fuese alguna vez maltratado o ejecutado (Aplausos). Nosotros les entregábamos, incluso, a veces nuestros medicamentos, que eran muy escasos.

Esa política, sinceramente, nos ayudó mucho al éxito en la guerra, porque usted en cualquier lucha debe ganarse el respeto del adversario (Aplausos). En cualquier lucha –lo vuelvo a repetir–, de una forma o de otra, el comportamiento de los que defienden una buena causa, debe dirigirse a ganarse el respeto del adversario.
En aquella ocasión tuvimos que dejar un número de compañeros heridos que no podían evacuarse, entre ellos algunos muy graves. Pero lo que me impactó fue cuando me contó, con dolor, recordando aquel momento en que sabía que no tenía salvación posible y él se había inclinado y le había dado un beso en la frente a aquel compañero, que, herido allí, sabía que inexorablemente moriría (Aplausos).

Son algunas de las cosas que les menciono del Che como hombre, como ser humano extraordinario.
Era, además, un hombre de elevada cultura, era un hombre de gran inteligencia; ya mencioné su tesón, su voluntad. Cualquier tarea que se le asignara, después del triunfo de la Revolución, era capaz de aceptarla. Fue director del Banco Nacional de Cuba, donde hacía falta un revolucionario en aquel momento, y en cualquier otro, desde luego; pero acababa la Revolución de triunfar y los recursos con que contaba eran muy pocos, porque las reservas se las habían robado.

Los enemigos bromeaban, siempre bromean, también nosotros bromeamos; pero la broma, que tenía una intención política, se refería a que un día yo había dicho: Hace falta un economista. Pero entonces se habían confundido y creyeron que yo decía que hacía falta un comunista, y por eso es que había ido el Che (Aplausos). Pues el Che era un revolucionario, era un comunista y era un excelente economista (Aplausos); porque ser economista excelente depende de la idea de lo que quiera hacer quien dirige un frente de la economía del país y quien dirige el frente del Banco Nacional de Cuba, así que en su doble carácter de comunista y economista; no es porque se hubiera llevado un título, sino porque había leído mucho y observaba mucho.Che fue el promotor del trabajo voluntario en nuestro país, porque todos los domingos se iba, un día a hacer trabajo en la agricultura, otro día a probar una máquina, otro día a construir. Nos dejó la herencia de aquella práctica que, con su ejemplo, conquistó la simpatía o la adhesión, o la práctica para millones de nuestros compatriotas.

Los hombres como el Che

Son muchos los recuerdos que nos dejó, y es por eso que digo que es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido, lo cual no tendría importancia si uno no cree que hombres como él existen por millones y millones y millones en las masas (Aplausos).
Los hombres que se destaquen de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales que él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades. Por eso nuestra Revolución se interesó tanto por luchar contra el analfabetismo, por desarrollar la educación (Aplausos).

Si antes decía que las ideas eran más poderosas que las armas, la educación es el instrumento por excelencia para que ese ser vivo que es el hombre, regido poderosamente por instintos o leyes naturales, que evolucionó, como lo demostró Darwin y hoy no lo niega nadie... Me refiero a la teoría de la evolución, y decía que nadie lo negaba, porque recuerdo el momento en que el Papa Juan Pablo II declaró que la teoría de la evolución no era inconciliable con la doctrina de la creación. Y, realmente, experimento un gran aprecio por acciones como esas, porque cesó de haber una contradicción entre una teoría científica y una creencia religiosa. Pero ese hombre puede ser como un animalito en la selva, si lo ponen allí en la selva; tiene inteligencia, se sabe los gramos que hay en una cabeza humana y se sabe, incluso, que es el único ser viviente cuyo cerebro continúa creciendo dos años y medio después de nacido, ustedes lo saben, los estudiantes universitarios, deben haberlo leído. Eso tiene una influencia tremenda en el desarrollo de la inteligencia.

Niño que no se alimente con todos los elementos adecuados hasta cumplir los dos años y medio, llega a los seis años, al prescolar o la escuela, con la inteligencia disminuida, con relación a los niños que se alimentan de una manera adecuada (Aplausos). Y debo decir que una de las cosas más necesarias, si queremos igualdad, es, al menos, el derecho a llegar a los seis años con la capacidad de inteligencia con que nazca un niño, y sabemos que aquellos –y que en el mundo se cuentan por cientos de millones– que no se alimentan adecuadamente en esas edades, llegan a la edad escolar –si hubiera escuelas, si hubiera maestros capaces de enseñarlos– con menos posibilidades de aprender; aunque también puede ocurrir que alimentándose adecuadamente en esa etapa después no tengan ni escuelas ni maestros (Aplausos).

Pero, ¿qué ocurre con los sectores más pobres de la Tierra, que están concentrados, fundamentalmente, en los países del Tercer Mundo, al que pertenecen las cuatro quintas partes de la humanidad? Es que en esas regiones se concentran los pobres, los hambrientos, los que no pueden alcanzar ese nivel de capacidad instalada, no de capacidad desarrollada, los que no tienen ni siquiera escuelas.

Si a ustedes les dicen que hay 860 millones de analfabetos adultos en el mundo, inmediatamente les explican cómo casi el 90% de esos 860 millones de analfabetos viven en el Tercer Mundo. Hay que añadir que en países muy desarrollados hay analfabetos, en ese gran vecino cercano a nuestra patria, hay millones de analfabetos (Chiflidos y abucheos), de analfabetos totales; pero hay decenas de millones de analfabetos funcionales. Y nadie tome esto... (Exclamaciones de: "Un médico"). ¿Qué dicen, un médico, qué dice del médico? (Le dicen algo.) Yo dije decenas, realmente son cientos. Bueno, no, en los países desarrollados no, estoy hablando del Tercer Mundo.
(Le dicen que están pidiendo un médico, para una persona del público.) ¿Un médico? Hay un médico aquí, ¿dónde hace falta el médico? Bueno, pasen al compañero, rápido. Mandamos un médico, ustedes verán qué rápido llega.

Educación y salud

Les hablaba –y me estoy extendiendo por encima de mi voluntad– de dos problemas muy importantes, que están muy asociados, se llaman educación y salud. Bueno, hablábamos de un médico argentino que se convirtió en soldado sin dejar de ser médico un solo minuto, fue lo que nos trajo a explicar estas cosas, y después les decía que es la educación la que convierte el animalito en ser humano. No se olviden de eso (Aplausos), es la educación la que es capaz de hacerlo que sobrepase los instintos que le vienen de la naturaleza. Es más, añado, es la educación la que podría vaciar las cárceles donde están aquellos que no recibieron educación, que no se alimentaron adecuadamente; porque hasta en nuestra propia patria, tardamos en descubrir que por muchas leyes que se hagan, por muchas escuelas que se construyan, muchos maestros que se formen, siempre habrá, por una razón o por otra mucho más que hacer por la educación de los hombres. En nuestra sociedad, porque hay cientos de miles de profesionales universitarios e intelectuales, la influencia del núcleo familiar es decisiva.

Cuando usted va a una prisión e investiga a los jóvenes entre 20 ó 30 años que están en prisión, se encuentra que proceden de las capas más humildes y más pobres de la población (Aplausos), proceden de lo que podríamos llamar áreas marginales. Cuando, a la inversa, busca la composición social de escuelas que son muy anheladas y donde se llega por expediente y por notas, es al revés, la inmensa mayoría son hijos de padres intelectuales o artistas.

Fíjense que no estoy hablando de una diferencia de clases desde el punto de vista económico; el problema de la construcción de una sociedad nueva es mucho más difícil de lo que pueda parecer, porque son muchas cosas que se van descubriendo por el camino. Si usted empezó luchando contra un 30% de analfabetismo y un 90% entre analfabetismo total y funcional, concentra su atención en esas tareas, y cuando han pasado los años y cuando anda en estudios más profundos de la sociedad, es cuando puede darse cuenta de la influencia que tiene la educación.

Les puedo decir que en los sectores más pobres, en las áreas marginales, donde es más frecuente la disolución del núcleo familiar, esa disolución tiene una influencia grande. Por ejemplo, usted puede apreciar un 70% que proceden de núcleos disueltos, donde, incluso, hasta un 19% no vive con el padre o la madre, sino con algún familiar que se ocupa de él, y cuando ese mismo fenómeno ocurre en un núcleo de intelectuales, no se observa el mismo efecto en el hijo aquel, aunque se haya producido la disolución familiar. En general, quedan con el padre o con la madre; en nuestro país, por costumbre, con la madre, y las mujeres constituyen en Cuba el 65% de la fuerza técnica del país (Aplausos). Es así como les estoy diciendo, es un poquitico más del 65% y observa usted esos fenómenos. ¿Qué lo puede explicar, sino la educación? Es decir que el nivel de escolaridad de los padres, aun cuando se haya hecho una revolución, sigue influyendo tremendamente en el destino ulterior de los niños.

Bien puede ocurrir, en determinadas circunstancias, en que los hijos de los sectores más humildes, o con menos conocimientos, no estoy hablando ya de la situación económica del núcleo, sino la educación del núcleo se encuentra que tiende a perpetuarse a lo largo de decenas de años, y uno puede decir entonces –como nosotros a veces hemos planteado en algunos casos–: Estas personas que están haciendo esta tarea o que brindan talapoyo, sus hijos nunca serán directores de empresas, gerentes, u ocuparán posiciones importantes; los esperan, en primer lugar, las prisiones.

Nosotros hemos estudiado eso y unas cuantas cosas más, que no es el momento de explicar. Lo digo solo para decir que sin una revolución educacional, bien profunda, la injusticia y la desigualdad continuarán prevaleciendo aun por encima de las satisfacciones materiales de todos los ciudadanos del país (Aplausos).
En nuestro país nosotros le garantizamos un litro de leche a cada niño hasta los siete años (Aplausos). A partir de esa edad y debido a nuestros recursos, le garantizamos una leche de otro tipo, ya que, afortunadamente, existen posibilidades.

Ahora, esa leche la garantizamos a ese niño, a un costo de menos de un centavo de dólar (Aplausos). Con un dólar que le envíe alguien que vive en el Norte a un amigo, puede comprar la leche de 104 días (Aplausos).
En nuestro país, el bloqueo nos obligó al racionamiento, ese bloqueo que ha durado 44 años (Silban); pero en nuestro país no se encontrará un niño sin escuela, uno solo no se encontrará sin escuela (Aplausos).

En nuestro país, incluso, los niños que nacen con algún problema mental -y es algo que estamos estudiando en profundidad, causas que originan distintos tipos de retraso mental, si ligero, moderado, severo o profundo, cada uno con sus características; afortunadamente, son más numerosos los ligeros y moderados–, en este momento nosotros tenemos el expediente de cada uno, y no de los niños solo, sino de las ciento cuarenta y tantas mil personas de distintas edades que tienen algún problema de retraso mental. Todos los niños que tienen algún problema de incapacidad física o mental, o ciego, o sordomudo; o algo más terrible, ciego y sordomudo al mismo tiempo.
Hay tragedias humanas, que para conocerlas hay que investigarlas, y nosotros no las conocíamos desde el primer día. Fue a lo largo de la práctica y luchando por la educación, como hemos luchado, que fuimos descubriendo estas cosas.
Tienen escuelas especiales, hay 55 000 niños matriculados en escuelas especiales.

Hemos planteado que no basta que un niño vaya a una escuela especial entre sexto y noveno grado. Hemos planteado que de esa escuela, si es un niño que no puede ir a un nivel superior de nueve a doce grados, sea bachillerato, o conocimientos técnicos, una escuela tecnológica, termine su noveno grado o el tiempo que necesite, si hace falta un año o dos más, preparado para el tipo de trabajo que pueda realizar y, además, con un empleo (Aplausos).
No se puede subestimar a los muchachos que tengan ese tipo de problemas, tienen cualidades para muchas cosas, y ya no nos conformamos, no nos podemos conformar, porque seríamos inconscientes si nos limitáramos a enseñarle lo que se le puede enseñar a un niño con ese tipo de limitación, ligeras y moderadas, que son la mayoría.
A todos se les atiende, cualquiera que sea el tipo de incapacidad que se tenga. Podemos tener la satisfacción de que, a pesar del bloqueo ese que tiene 44 años, no hay un solo niño con necesidad de enseñanza especial que no tenga su escuela (Aplausos).

Mortalidad infantil

Quiero añadir un dato, y nadie lo tome como una vanidad de nuestro pueblo, porque lo que digo siempre con relación a lo que hemos hecho por la educación y la salud nos produce vergüenza en la medida en que descubrimos nuevas y nuevas posibilidades, vergüenza por no haberlo descubierto antes. Nadie piense que Cuba se jacte de éxito, les puedo asegurar algo que ni siquiera nosotros mismos sabíamos.Hacíamos comparaciones por los datos de la UNESCO y las investigaciones que hizo sobre los niveles de educación y, en nuestro país, los niños de cuarto y quinto grados, en lenguaje y en matemáticas, casi duplican los conocimientos de los niños del resto de América Latina y de Estados Unidos también, no vayan a creer que solo de América Latina (Aplausos).

Sé que les estoy hablando de un país que tiene elevados niveles de educación y de cultura; sé cómo es el pueblo argentino y sus conocimientos. Nuestro país hoy tiene niveles más altos, pero Argentina está entre los demás países, cuatro o cinco, que se acercan, aunque a una relativamente alta distancia, a los niveles de nuestro país; pero nos llamó más la atención cuando descubrimos que nuestros niños de primaria, sus conocimientos de lenguaje y de matemática, están por encima de los países más desarrollados del mundo (Aplausos).

Es decir, nuestro país hoy ocupa ese lugar, del mismo modo que el índice de mortalidad infantil en nuestro país está por debajo de siete por cada 1 000 nacidos vivos en el primer año de vida –el último año fue de 6,5; el anterior había sido 6,2–, nosotros pensamos bajarlo. No sabíamos siquiera si en un país tropical podía bajarse el índice de mortalidad infantil a esos niveles, porque influyen muchos factores: el clima influye, incluso el potencial genético de cada población influye; esos factores, independientemente de los factores de asistencia, factores alimenticios, etcétera. No sabíamos si podía bajarse de 10 y nos alentó mucho cuando lo logramos.
No crean que es la capital la que tiene los mejores índices, hay provincias enteras que tienen, incluso, menos de cinco de mortalidad infantil, y ese índice es más o menos parejo. No ocurre como en el país vecino nuestro, donde en algunos lugares, donde viven los que tienen más recursos, mejor asistencia y mejor alimentación, etcétera, etcétera, pueden tener un cuatro o un cinco, y en otros, como en la propia capital de Estados Unidos, donde hay mucha gente pobre y donde hay grupos étnicos, los afronorteamericanos, que no tienen la asistencia médica adecuada, en que la mortalidad puede ser tres veces, cuatro veces o cinco veces más que la mortalidad infantil en determinados lugares que reciben todas las atenciones (Aplausos).

Sabemos lo que pasa con los hispanos y con los afronorteamericanos y los de otras regiones del mundo, sus índices de mortalidad infantil, sus índices de perspectivas de vida, sus índices de salud, del mismo modo que sabemos que hay más de 40 millones de norteamericanos que no tienen asegurada la asistencia médica.
Cuando hablo de los norteamericanos, jamás hablo con odio, porque nuestra Revolución no ha enseñado a odiar; se basa en ideas y no en fanatismos, no en chovinismos (Aplausos y exclamaciones).

Hemos tenido el privilegio de aprender que todos somos hermanos y nuestro pueblo se educa en los sentimientos de amistad y solidaridad, lo que calificamos como sentimientos internacionalistas (Aplausos y exclamaciones).

Cientos de miles de nuestros compatriotas han pasado por esa escuela, es por ello que puedo decir que no es tan fácil liquidar la Revolución, que no es tan fácil aplastar la voluntad de ese pueblo, en virtud de sus ideas, conceptos y sentimientos cultivados, porque tanto las ideas como los sentimientos tienen que ser cultivados, de esa verdad partimos; pero a un pueblo que alcanza determinados niveles de conocimiento, capacidad de comprender los problemas, capacidad de unidad y de disciplina no es tan fácil desaparecerlo de la faz de la Tierra (Aplausos y exclamaciones).

Es por ello que, a pesar de esas teorías nazifascistas, tenemos la convicción de que un ataque a nuestro país costaría, como ya les dije, un precio muy alto, porque es un pueblo que jamás se rendirá, que jamás dejará de luchar (Aplausos y exclamaciones), y mientras exista un solo hombre o mujer capaz de combatir, ese hombre o esa mujer continuará combatiendo.Conociendo durante muchas décadas a ese adversario, nuestro país ha tenido que aprender a defenderse. Nuestro país no lanza bombas contra otros pueblos, ni manda miles de aviones a bombardear ciudades; nuestro país no posee armas nucleares, ni armas químicas, ni armas biológicas (Aplausos y exclamaciones).

Las decenas de miles de científicos y médicos con que cuenta nuestro país han sido educados en la idea de salvar vidas (Aplausos).

Estaría en absoluta contradicción con su concepción poner a un científico o a un médico a producir sustancias, bacterias o virus capaces de producir la muerte a otros seres humanos.

Los médicos cubanos

No faltaron, incluso, las denuncias de que Cuba estaba haciendo investigaciones sobre armas biológicas. En nuestro país se hacen investigaciones para curar enfermedades tan duras como la meningitis meningocócica, la hepatitis, a través de vacunas que produce por técnicas de ingeniería genética, o, algo de suma importancia, la búsqueda de vacunas o de fórmulas terapéuticas a través de la inmunología molecular -perdónenme si he empleado esta palabra técnica, quiere decir a través de métodos que atacan directamente las células malignas–; y lo mismo unas pueden prever y otras pueden, incluso, curar, y avanzamos por esos caminos. Ese es el orgullo de nuestros médicos y de nuestros centros de investigación.
Decenas de miles de médicos cubanos han prestado servicios internacionalistas en los lugares más apartados e inhóspitos. Un día dije que nosotros no podíamos ni realizaríamos nunca ataques preventivos y sorpresivos contra ningún oscuro rincón del mundo; pero que, en cambio, nuestro país era capaz de enviar los médicos que se necesiten a los más oscuros rincones del mundo (Aplausos y exclamaciones).

Médicos y no bombas, médicos y no armas inteligentes, de certera puntería, porque, al fin y al cabo, un arma que mata traicioneramente no es absolutamente un arma inteligente (Aplausos y exclamaciones de: "¡Olé, olé, olé, Fidel, Fidel!").

Como ven, mis palabras a ustedes, los estudiantes, han estado girando en torno a estas cuestiones, que son las que para nosotros constituyen el mayor orgullo de la Revolución.
Hay quienes afirman que en Cuba la Revolución está muy bien y es muy acertada en educación –al menos admiten eso–, en salud pública –al menos admiten eso–, y que en deporte tiene un buen nivel de desarrollo, y yo sé que ustedes son muy amantes del deporte y los "olé, olé" esos han salido, los he escuchado de algún deporte (Risas), en el cual ustedes han sido campeones, compartiendo esos honores con los brasileños (Exclamaciones de: "¡Olé, olé, Fidel, Fidel!").

Pero tendrán que decir, y no deben tardar mucho en decir que Cuba avanza aceleradamente en el terreno de la cultura y del arte (Aplausos). Y no solo vamos en busca de una cultura artística, vamos en busca de una cultura general integral.
Puedo darles algunas noticias poco conocidas: en nuestro país, en los últimos tres años, las universidades no es que se multipliquen, de unas poquitas que había, una facultad de medicina, hoy tiene 22 facultades de medicina, y una de ellas se llama Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (Aplausos), donde hay alrededor de 7 000 alumnos procedentes de países latinoamericanos y alcanzará la cifra de 10 000 alumnos (Aplausos); y se conoce que en Estados Unidos una carrera universitaria, especialmente una de medicina, cuesta, cuando menos, 200 000 dólares la carrera (Exclamaciones).

Cuando se hayan formado de esta escuela, que tiene algunos años funcionando, 10 000 alumnos, solo en ese campo, nuestro país estará dándoles una cooperación a los países del Tercer Mundo que equivaldría a 2000 millones de dólares, una prueba de que si un país se guía por ideas justas, aunque sea pobre, pobrísimo, puede hacer muchas cosas (Aplausos).

El bloqueo y la democracia norteamericana

Es el país bloqueado durante 44 años; es el país al cual, cuando se derrumbó el campo socialista, con el que teníamos nuestro comercio y asegurábamos nuestros abastecimientos –comprándolos y comerciando–, el imperialismo apretó más todavía sus medidas económicas con las leyes Torricelli y Helms-Burton (Chiflidos y abucheos).

Hay, además, una ley criminal que nosotros le llamamos la Ley asesina de Ajuste Cubano, aplicable únicamente a un país en el mundo: Cuba. A alguien que no le darían jamás visa, por tal antecedente o por lo que sea, si llega allí en un barco que se roba o un avión que se roba, o por cualquier medio, le conceden ipso facto el derecho a residir, e incluso a trabajar al día siguiente.
Fíjense ustedes: en la frontera de México con Estados Unidos mueren alrededor de 500 personas por año y sufren una muerte horrible, porque le propusieron a ese país, o le impusieron –como sea– un tratado llamado TLC que implica el libre movimiento de mercancías y de capitales, pero no el libre movimiento de seres humanos (Aplausos), y mientras a nuestro país le aplican esa Ley de Ajuste, que nosotros no la pedimos para los demás porque es una ley asesina, sí planteamos que se le conceda al ser humano, por parte de aquellos caballeros que acusan a todo el mundo de violar los derechos humanos, algo que con relación a Cuba solo pueden hacer sobre la base de infames calumnias y de bochornosas y ridículas mentiras, dan lugar a la muerte de cientos de mexicanos y latinoamericanos allí donde cada año mueren más seres humanos que todos los que murieron en los 29 años que duró el muro de Berlín (Aplausos).

Del muro de Berlín he hablado millones y millones de veces; pero no hay noticias, si no muy esporádicas, de los mexicanos que mueren todos los años tratando de cruzar la frontera.
Ahora, si usted es latinoamericano, asiático o de cualquier país que llegue allí ilegalmente y se quede o se pueda quedar, lo llaman refugiado, lo llaman emigrante. Si es cubano tiene el apellido ya certificado: son exiliados.
En Estados Unidos no hay emigrantes cubanos, a pesar de que más de 100 000 todos los años vienen a visitar a sus familiares en Cuba, pero no son emigrados, son exiliados; esa es la palabra acuñada con sus pérfidos métodos de sembrar la confusión y la mentira.
Sí les puedo asegurar que si esa ley que nos han aplicado a nosotros durante 37 años la hubiesen aplicado a los latinoamericanos y caribeños, a los que quieren imponer un ALCA (Exclamaciones), ¡un ALCA!, si les hubieran aplicado las prerrogativas esas –y, repito, no lo aconsejamos, porque es una ley asesina, es para los que llegan ilegales al país–, en realidad les puedo asegurar que hoy no tendríamos los 534 millones de habitantes entre América Latina y el Caribe, y con seguridad, más de la mitad de los norteamericanos serían de origen latinoamericano o caribeño (Aplausos). (Del público le dicen algo.) Hay que decirlo, pero sin emplear la palabra. Más bien es mejor que se deduzca a que se diga; que se razone lo que son los que dirigen aquel país, no el pueblo de aquel país, muchas veces engañado.
Nosotros tenemos la prueba de que en muchas ocasiones ha apoyado malas causas, pero para que apoye una mala causa, primero hay que engañarlo, y en eso son especialistas y lo han sido en la historia, del engaño (Aplausos); pero cuando conoce la verdad, y recordemos Viet Nam, que el pueblo norteamericano desempeñó un papel decisivo en el fin de la guerra de Viet Nam, porque los líderes, la opinión internacional, la de ustedes, la de todos los latinoamericanos, prácticamente lo que piensen no lesimporta, les importa lo que piensen los electores dentro de Estados Unidos, porque votan allí. Puede haber su fraude, su fraudecito o un fraudón enorme, como el que vimos en las últimas elecciones "superdemocráticas" de Estados Unidos (Exclamaciones), donde el candidato opositor obtuvo medio millón de votos más que el candidato –dos grandes comillas– "triunfador".

Todo el mundo sabe de forma exacta, y no lo duda ningún norteamericano, lo que ocurrió allí, que la extrema derecha, apoyada por la mafia terrorista cubano-americana, mediante fraude, le arrebató la victoria a su adversario. No me meto a decir cuál era más democrático o menos democrático, no estoy inscrito a ninguno de los dos partidos porque, en último término, se podría decir que allí impera el monopartidismo (Aplausos).

Organización política de Cuba

Algunos dirán: ¿Pero no tienen en Cuba un solo partido? Digo: Sí, pero nuestro Partido ni postula ni elige. Los delegados de circunscripción, que son la base de nuestro sistema, los propone el pueblo en asamblea, por cada circunscripción (Aplausos); no pueden ser menos de dos, ni más de ocho, y casi el 50% de aquellos delegados de circunscripción, que constituyen la asamblea municipal en cada municipio del país, esos que propone y elige el pueblo, en elección donde tienen que tener más del 50% de los votos, la Asamblea Nacional de Cuba, con un poco más de 600 delegados, está constituida, casi en el 50%, por esos delegados de circunscripción, que no solo tienen el papel de constituir la Asamblea Municipal, tienen el papel de postular a los candidatos a la Asamblea Provincial y a la Asamblea Nacional.

No me extiendo, pero, realmente, me gustaría que un día se conociera un poco más cuál es el sistema electoral de Cuba; porque es asombroso que de allá del Norte a veces algunos nos preguntan cuándo va a haber elecciones en Cuba. La pregunta la podríamos hacer los cubanos y decirles: Cuándo hay que ser supermillonario para alcanzar la presidencia de Estados Unidos (Exclamaciones); o vaya, no tiene que ser necesariamente el candidato supermillonario, sino preguntar cuántos miles de millones necesita el candidato para ser electo presidente y cuánto cuesta cada cargo, hasta un modesto cargo municipal.
En nuestro país no ocurre, ni puede ocurrir eso. No se llenan las paredes de pasquines, no se usa masivamente la televisión con mensajes de estos subliminales, creo que se llaman, ustedes los abogados, se me ha olvidado que yo lo era también, pueden saber (Risas).

Los medios masivos de comunicación

¿Qué papel han desempeñado esos medios masivos, desgraciadamente en aquel país y en muchos lugares del mundo?, y no los estoy atacando.
Yo les mencioné el caso que demostraba cómo el pueblo norteamericano, cuando conoce la verdad, puede apoyar una buena causa: el caso del niño Elián González, secuestrado hace tres años y medio. Ese niño regresó cuando el pueblo conoció la verdad y más de un 80% de los norteamericanos apoyaron su regreso (Aplausos).

Es cierto que cuando la guerra de Viet Nam, no solo fueron conociendo la verdad, había un factor importante que influía: el regreso de jóvenes muertos, que habían sido llevados allí mediante el Servicio Militar. En el caso del niño no hubo nada de eso, logramos que el pueblo norteamericano conociera nuestras razones, y fue a través de las cadenas de televisión, porque un desfile de 600 000 madres como tuvo lugar en La Habana, es un espectáculo inusitado, o de cientos de miles de niños, o de un millón de personas desfilando delante de la Oficina de Intereses, o millones de personas movilizándose simultáneamente en muchos lugares, o grandesconcentraciones, y fueron actividades que las grandes cadenas trasmitieron por el mundo. Hubo actos, como aquel en que se conmemoró el XXV aniversario del sabotaje a un avión de Cubana, destruido en pleno vuelo por un acto terrorista, que 40 cadenas internacionales trasmitieron.

Hoy hay forma de trasmitir los mensajes. Hay satélites que pueden bajar una señal; hay –y ustedes los estudiantes lo saben mejor que nadie– Internet que puede permitir enviar un mensaje a cualquier rincón del mundo, aunque no sea oscuro, porque, realmente, en general, los que tienen Internet tienen también electricidad y posibilidades de comunicarse; pero no subestimar a esas capas intelectuales, que en el mundo son decenas y decenas de millones, que no son necesariamente una clase explotadora y rica.
Hay que ver, recuerden, por ejemplo, allá en Seattle; recuerden Quebec; recuerden las movilizaciones ya en cualquier parte del mundo, han sido organizadas a través de Internet, por personas que tienen cultura y tienen conocimientos, y hay muchas cosas que amenazan hoy la vida del planeta, aparte de las guerras, los cambios de clima, la destrucción de la capa de ozono, el calentamiento de la atmósfera, el envenenamiento de la atmósfera, de los ríos y de los mares, que amenazan la vida de todo el planeta y en eso todos los pueblos del mundo tienen una causa común con los latinoamericanos, con los norteamericanos, y con los europeos.

Las catástrofes avanzan de una en una. Hoy hay enfermedades que no existían hace 25 ó 30 años. El SIDA no existía hace 25 años, y los que poseen los mejores laboratorios están dedicados a la terapéutica, no a la prevención, no a las vacunas, porque un tratamiento –se conoce muy bien– que se vende a 10 000 dólares por año y cada año tiene que repetirlo, produce más. Sencillamente, produce mucho más la medicina terapéutica que la medicina preventiva (Aplausos).
Apareció ahora el virus de la neumonía atípica, cuando nadie lo esperaba; o la fiebre del Nilo, que vino del noreste de Estados Unidos, evidentemente, trasladada de algún otro lugar del mundo; o el dengue famoso, tan mencionado, que tiene cuatro formas diferentes de virus, y la combinación de unos y otros da lugar a complicadas enfermedades como el dengue hemorrágico.

Se lo digo en nombre de un país que ha visto en carne propia el empleo de virus y bacterias para atacar a nuestra agricultura, e incluso nuestra población. Se lo aseguro y no exagero, no tendría yo un átomo de vergüenza si les digo a ustedes una sola mentira. Nosotros sabemos algunas cosas y de casi todas tenemos pruebas, cuando hablamos de algunos de estos problemas (Aplausos).

Pero les decía que hoy hay medios de comunicarse con el mundo, que nos hacen menos víctimas o dependientes de los grandes medios de difusión masiva sean cuales sean, porque hoy, teniendo direcciones, y teniendo esa red de Internet en el mundo, todos los que tienen un sueño, una aspiración, una causa que les quita la tranquilidad, y pensando, fundamentalmente, no en ellos, sino en sus hijos, harán causa común, sean de países subdesarrollados o ricos; porque, en realidad, son nuevos problemas.
Hay que meditar en la enorme suma de nuevos problemas que han ido apareciendo en el mundo, aparte de amenazas de guerra y del empleo de esas armas brutales y bárbaras, en una etapa de la historia donde el hombre no ha demostrado todavía su capacidad de sobrevivir, y que puede ser destruido diez veces por una sola potencia, sobre la base de su monopolio tecnológico y de armas que serían suficientes para aplastar a todos los demás Estados del mundo.

La importancia de la universidad

De todos esos problemas un creciente número de millones está aprendiendo, y es en los centros de educación, en los centros universitarios donde se va adquiriendo la cultura necesaria para saber lo que es el mundo de hoy, y qué es el Fondo Monetario y qué es el Banco Mundial y qué significa una deuda de 800 000 millones de dólares en América Latina (Aplausos).
Cuando tuve el honor, inolvidable para mí, de visitar Buenos Aires, sobre todo hoy cuando vuelvo, aunque lo recordé siempre, la deuda de América Latina era de 5 000 millones de dólares; hoy es ciento sesenta veces mayor. Antes los presupuestos se dedicaban, más o menos, a escuelas, a hospitales; los argentinos lo conocen muy bien, porque de Argentina venimos oyendo hablar hace mucho tiempo; sabemos los niveles que tenía educación, salud y otras cosas. Pero permítanme no hablar del caso concreto; en este caso lo menciono porque, realmente, ustedes alcanzaron altos niveles, es conocido, como es conocido que hay dos cabezas de ganado de vacuno –no cuento el resto– por habitante en el país; los niveles de tipo social alcanzados son muy importantes.

Pero el mundo en que vivimos, repito, es muy diferente. Hay muchos problemas que los grandes pensadores políticos y sociales no podían, a tan larga distancia, prever, aunque sus conocimientos fueron decisivos para convertirnos a nosotros en personas con ideas revolucionarias. No olvidarse de esta realidad.
En nuestro país empezamos por las universidades, había momentos en que no se enseñaba computación en las universidades, fuimos poco a poco; después hicimos 170 Joven Club de computación, hace no mucho tiempo los duplicamos a 300, con doble número de máquinas; pero lo esencial es que hoy en nuestro país el ciento por ciento de los niños, desde prescolar hasta la universidad, cuentan con sus laboratorios de computación, y hemos descubierto las posibilidades enormes que eso brinda (Aplausos). Y entramos en la etapa masiva y trabajamos intensamente en otras cosas, de las que no hablamos mucho, pero se están formando por decenas de miles los programadores.

A aquellos que hablan de que Cuba prosperó en esto y en lo otro, las cosas que mencionaba y la mencionada cultura, a aquellos les podemos decir que hoy en nuestro país se extienden por los municipios las facultades universitarias, desde el momento en que 800 000 ciudadanos cubanos son graduados universitarios o intelectuales (Aplausos). De modo que hoy hay dos graduados universitarios por cada graduado de sexto grado que había al triunfo de la Revolución (Aplausos). Se está desarrollando una sociedad donde los conocimientos y la cultura se extienden masivamente y donde se logrará el sueño de masificar esos conocimientos y esa cultura (Aplausos). Masificarlas en un central azucarero, en un municipio, porque allí están suficientes economistas; si hace falta quién vaya a dar clases de economía en uno de los centros que se van desarrollando, o una clase de cualquier carrera humanista, o una clase de una carrera técnica, como ingeniería mecánica, y otras muchas; pudiera ser una excepción el caso de la medicina, donde las facultades están al lado de los hospitales, y desde el tercer año en constante contacto no solo con la teoría sino también con la práctica (Aplausos).

¿Por qué se han extendido a esa velocidad? Porque buscando, precisamente, las causas de determinados problemas sociales, vimos que había un número elevado de jóvenes, entre 17 y 30 años, con noveno grado, que no estudiaba ni trabajaba; entonces buscamos las causas, se habló con cada uno de ellos y, de repente, se establecieron las escuelas que llevan el nombre de escuelas juveniles para el desarrollo de una cultura general integral. El primer año se inscribieron 85 000, ya en el segundo curso, este que transcurre, hay 110 000 alumnos (Aplausos). Y qué dirían ustedes si les afirmo que ya en el próximo curso, que empieza en septiembre, 35 000 de esos jóvenes comenzarán estudios universitarios (Aplausos).¿Qué hicimos, qué utilizamos? En todos los municipios y en todos los centrales azucareros, por ejemplo, había escuelas secundarias básicas y a veces técnicas de nivel medio o de bachiller, de las externas, escuelas que terminaban sus clases a las 4:30 de la tarde, y todas tenían sus laboratorios de computación y de medios audiovisuales, y entonces de 5:00 a 8:00 comenzaban las clases en esas mismas instalaciones, para este Curso de Formación Integral para jóvenes, con nuevos profesores o con los mismos profesores que daban clases, o profesores que se habían retirado y que con la ayuda de esos medios lo que pueden hacer son milagros, se lo aseguro.

De esa forma, ya hoy se les da una remuneración por estudiar (Aplausos). Se creó así con esta experiencia el empleo de estudiar.
Es que muchas veces no se piensa que, aunque sea pobre, un hombre vive en un lugar, aunque sea en un cuarto, o utiliza un ómnibus. En nuestro caso, tiene garantizada la seguridad social; en nuestro caso, el 85% es dueño de las viviendas (Aplausos), y no paga impuesto por la propiedad de la vivienda (Aplausos). Fíjense bien, quiero aclarar que no estoy recomendando nada, yo simplemente deseo explicarles qué estamos haciendo, y por qué estamos sobreviviendo, y por qué el pueblo en masa apoya la causa revolucionaria.

El costo de vida en Cuba

Si el kilowatt cuesta medio centavo de dólar, si una cantidad de alimentos esenciales cuestan los precios que les señalé, si la cantidad de arroz que se entrega, a un precio bien reducido, también con un dólar que, cambiado por peso, a 25 centavos y con el cambio de 26 a 1, una familia, o una persona puede comprar 105 libras de arroz por un dólar (Aplausos). Hay otras tiendas en que se vende más caro y todo en relación del lujo o de la cosa necesaria.
Los medicamentos en nuestro país tienen la mitad del precio que tenían hace 44 años, porque se rebajaron entonces a la mitad, y hoy se mantienen esos precios de aquellos productos genéricos.
Vuelvo a repetir que cuento para explicar.
Sí la asistencia médica de una calidad cada vez mejor, porque estamos haciendo grandes esfuerzos en ese sentido, es gratuita para todos los ciudadanos por igual, lo mismo una cirugía del corazón, a corazón abierto, que una gripe.
La educación, cada vez con más calidad, es absolutamente gratuita, desde el prescolar hasta un doctorado en ciencias, sin que le cueste un centavo a nuestros ciudadanos (Aplausos), una de las razones por las cuales tiene mucha tranquilidad nuestra población. Pero ahora estamos pasando a una sociedad de cultura masiva, y nuestro país vivirá en el futuro fundamentalmente de las producciones intelectuales.

Si la naturaleza no nos dio gran cantidad de otros recursos, tuvimos el privilegio de una Revolución a la que nos obligó un vecino muy poderoso, aunque de esto último no podemos echar la culpa a nadie, quizás a Cristóbal Colón, no sé, que nos descubrió y nos trajo la civilización, como ustedes saben; aunque ustedes, argentinos, desde luego, no entenderían tan bien como la República de Haití lo que significó la colonización. Pero no vamos a discutir sobre eso. Es un producto histórico.
Se sabe, desde luego, que allí fueron muchos peregrinos en una emigración religiosa, que traían una ética religiosa. Yo atribuyo a eso el hecho del idealismo que suele caracterizar a los ciudadanos norteamericanos y el porqué si usted logra demostrarle la verdad es capaz de apoyar una causa justa. No hay que olvidarse de ellos, que están tan amenazados como nosotros de todas las calamidades ecológicas y otras de las cuales hablé. Hay muchas cosas en común con ellos y ellos están bien persuadidos, tienen razones para estar bien persuadidos de que a quienes los dirigen no lesimporta un bledo –no sé si ustedes usan esa palabra–, el medio ambiente o el cambio de clima. Porque me pregunto por qué demonios ese país tan poderoso, que gasta el 25% de la energía mundial y aporta la mayor cantidad de bióxido de carbono y otros gases contaminantes, ha renunciado al Acuerdo de Kyoto. Tengan la seguridad de que decenas de millones de norteamericanos tienen las mismas preocupaciones que ustedes y los demás con relación a todos esos problemas.

La sociedad de consumo

Yo decía: Bueno, tenemos un vecino muy poderoso, pero ha sido una suerte que hayamos podido ir desarrollando, cultivando las inteligencias de nuestros compatriotas de forma masiva.
El ciento por ciento de los niños se gradúan de sexto grado y el 99% y fracción de noveno grado ya en nuestro país, y ahora entramos en la etapa de masificación, usando los medios audiovisuales, usándolos exhaustivamente, no para sembrar veneno, no para que otro piense por uno; porque ya hablé de que si al niño le falta alimento no desarrolla la inteligencia con que vino al mundo, la inteligencia potencial, pero si se usan incorrectamente determinados medios, le suprimen la opción de pensar, porque piensan por usted y le dicen qué color es el que tiene que usar, si la falda es larga o corta, si la tela de moda es esta o la otra. Nos envían el mensaje desde allá sobre lo que debemos usar, qué refresco tenemos que tomar –digo, gaseosa, porque supe que decir refresco aquí es otra cosa, y me equivoqué en una declaración; no me equivoqué, dije refresco porque así se conoce en Cuba lo que ustedes conocen por gaseosa; eso lo dije cuando hablé de cierto tipo de champán, que no voy a repetir aquí; pero, bueno, quise decir lo que ustedes llaman gaseosa–, vienen y le dicen qué cerveza deben tomar, o qué marca de whisky o de ron. A nosotros no nos importa, si nosotros, que somos productores de tabaco históricamente, y no podemos renunciar a él, y mucho menos bloqueados, cuando le regalamos una caja de puros a un amigo le decimos: "Con ella, si fumas, puedes fumar; si algún amigo fuma, le puedes brindar, pero lo mejor que puedes hacer con esa caja es regalársela a tu enemigo" (Aplausos).
Cuba es productora y exportadora de tabaco y hace campaña contra la fuma; Cuba es productora de ron de cierta calidad –para actuar con la debida modestia; ahora han robado una marca, pero no importa, no pueden producir el ron cubano–, no lo recomiendo, pero si alguien puede probarlo... A las mujeres embarazadas lo que les recomiendo es que no lo consuman, que no consuman alcohol. Lo sabemos porque estamos estudiando todas las causas de cada uno de los casos de atraso mental y sabemos el daño que el alcohol produce en una mujer gestante, es una de las causas.

Pero, bien, el país vivirá no en una sociedad de consumo; la sociedad de consumo es uno de los más tenebrosos inventos del capitalismo desarrollado y hoy en la fase de globalización neoliberal. Es nefasto, porque trato de imaginarme a 1 300 000 chinos con el nivel de motores y de automóviles que tiene Estados Unidos.
No puedo imaginarme a la India, con 1 000 millones de habitantes, viviendo en una sociedad de consumo; no puedo imaginarme a los 520 millones de personas que viven en el Africa Subsahariana, que no tienen ni electricidad y en algunos lugares más del 80% no sabe leer ni escribir, en una sociedad de consumo. Empezaría preguntándome cuánto van a durar los yacimientos de combustible, probados y probables, al ritmo en que lo gastamos hoy, de modo que apenas durará 150 años lo que la naturaleza formó a través de 300 millones de años (Aplausos).

Hablo así, porque se nos ha introducido en la cabeza la idea sobre un falso concepto de calidad de vida.
¿Cómo puede haber calidad de vida sin educación? ¡Cuánto sufre un analfabeto!, no se lo imagina nadie; porque hay algo que se llama autoestima, que es más importante, incluso, que los alimentos, la autoestima (Aplausos).

¿Qué es un analfabeto?, en el último escalón allá abajo, que tiene que pedirle a un amigo que le redacte una carta para la novia. Yo lo vi de niño, en un lugar donde había muchos analfabetos y unos pocos que sabían leer y escribir y le pedían una carta para una mujer que pretendían; pero no es que le dictara una carta diciendo que soñó toda la noche y todavía está pensando y que no come pensando en ella, digamos, si el campesino quiere mandar ese mensaje; sino que le decía al que sabía leer y escribir: "No, no, escríbele tú lo que tú crees que debes escribirle", para conquistar a la novia. No exagero. Yo viví en los campos en que eso era así.
¡Qué humillación tener que poner las huellas digitales! Aquellos que después estudiaron segundo, tercero, cuarto o quinto, ¿qué es una persona de cuarto o quinto grado?
Luego dicen allá en Estados Unidos que hay democracia, pero me pregunto si millones de personas son analfabetas, con qué criterio votan; si millones son semianalfabetas, con qué criterio votan (Aplausos).
Entonces, todos ustedes han oído hablar del ALCA y yo me hacía, en mi fuero más íntimo, una pregunta, ¿y si les da por decir que el ALCA es la salvación de todos los dolores y de todas las calamidades? (Silban.)

La fuga de capitales

Es decir, cómo puede decidir alguien que no sepa leer y escribir, o que apenas tenga cuarto, quinto o sexto grado, lo que es el ALCA; lo que es abrir todas las fronteras de países que tienen un nivel muy por debajo de desarrollo técnico a los productos de aquellos que tienen los más elevados niveles tecnológicos y de productividad, de aquellos que fabrican aviones del último modelo, de aquellos que dominan las comunicaciones mundiales, de aquellos que quieren garantizar de nosotros tres cosas: materia prima, fuerza de trabajo barata, y, además, clientes (Aplausos).
¿Cómo va a comprender una población donde un porcentaje alto no sepa leer y escribir, no tenga nociones de economía, lo que significa renunciar a la moneda propia? Renunciar a la moneda, ya algunos lo han hecho tranquilamente.
Si nuestro país hubiera renunciado a su moneda, no habría podido vencer los obstáculos que venció, sobre todo, a partir de ese que llamamos período especial al derrumbarse el campo socialista. Jamás renunciamos.

Ahora, ¿cómo va a explicar el fenómeno de la fuga de capitales? ¿Qué le dice?, si hay algo tan claro que lo puede ver un ciego de nacimiento, y es que las monedas de nuestros países están obligadas a escapar y están obligadas a fugarse, sean bien habidas o mal habidas.
Un profesional que reunió 50 000 ó 100 000 dólares y lo tiene en la moneda de su país, y de repente aquella moneda, por ley de la gravedad, como aquella que descubrió Newton, se cae hacia Estados Unidos –esta es una especie de ley de gravedad lateral, no hacia el centro de la Tierra, sino hacia una dirección geográfica (Aplausos)–, y se tiene que ir porque nuestras monedas no pueden sostener la llamada paridad.
Es verdad que luchando contra la inflación, que es la confiscación sistemática y casi diaria, algunas fórmulas y promesas se abrieron paso. Junto con ello, el famosísimo libre cambio, que abre las puertas para que el dinero se escape.
Apenas hay un déficit presupuestario o un déficit en la balanza de pagos, de inmediato se empiezan a crear problemas; aun sin los especuladores, que ayudan porque encuentran en eso el medio de cultivo, y se llevan el dinero.
Se tienen los datos del dinero que se fuga, sea cual sea su origen, algo que no tiene que ver con la deuda ni con los intereses usurarios de unadeuda, sino algo que tiene que ver con esa ley de la fuga de las monedas débiles.
En un tiempo el oro fue moneda, tenía un valor per se y lo fue, incluso, hasta el año 1971 ó 1972, en que el señor Presidente de la potencia hegemónica –aunque todavía no era hegemonismo unilateral– decidió suprimir la conversión del papel moneda norteamericano en oro. Entonces, ya la moneda era papel, no tenía un valor per se, la imprimían los dueños de las máquinas donde se imprime el dólar.
¿Y para dónde va el dólar? No se va para el Caribe. Bueno, puede haber alguna islita con paraíso fiscal, pero esas son excepciones (Aplausos). Bien, ¿para dónde se marcha? No se va para el Africa, no se va para un país vecino latinoamericano, porque a todos les pasa exactamente lo mismo.
Usted puede tener una moneda que se llame equis, no la voy a mencionar, que está a la par del dólar–es que no quiero tocar nombres de países–, y en seis semanas puede estar a la mitad o a un tercio de su valor, y si usted tenía un valor en papeles, que era real por su capacidad de compra, cuando se produce ese fenómeno un valor de 30 se reduce a un tercio o a un 25% o más.
Cuando usted ve que algunas monedas son cientos de pesos por un dólar, no hay que olvidar que en un tiempo valían lo mismo que un dólar. Y así con algunas monedas se ha visto en estos días, llámese equis o llámese bolívar –Chávez no se va a poner bravo conmigo, porque yo mencione el bolívar, porque él sabe muy bien cómo se devalúan todas nuestras monedas–; luego están obligadas a marcharse, ir allí a los bancos del país más rico del mundo.

Educación por radio y televisión

Vean, este solo concepto, ¿cómo se lo vamos a explicar a un analfabeto? ¿Cómo se lo vamos a explicar a un hombre que tiene sexto grado? ¿Cómo se lo vamos a explicar a un hombre que no tenga un mínimo de conocimientos económicos, que conozca estas cosas? Le venden un ALCA y 10 ALCA (Aplausos). De ahí la necesidad de sembrar conciencia, sembrar ideas, enseñar, porque el hombre es capaz de comprender cuando se le explica y mediante ejemplos. Hoy esa ignorancia se utiliza como caldo de cultivo, como instrumento para saquearnos cada vez más, explotarnos cada vez, engañarnos cada vez más.
Por eso ahora nosotros, en nuestro país, explicábamos el Primero de Mayo, habíamos desarrollado un programa para enseñar a leer y escribir por radio –no hablo por televisión–, por radio, lo único que necesita el oyente es un radio de onda corta y unas cuantas hojas. El método está y está probado, lo puede trasmitir por una cadena nacional de radio o por cadenas locales; ya hay algunos que lo están haciendo. Incluso, nuestro país por onda corta podría enseñar a leer y escribir, bueno, digamos, a algunos analfabetos de Estados Unidos (Aplausos).

En días recientes leíamos el número de miles de alumnos de escuelas públicas con cuarto grado y hasta con noveno grado que no sabían leer. ¿Qué clase de enseñanza les impartirán? Como 36 alumnos por aula allí mismo en Miami, allí, donde tienen globos y donde han hecho despegar aviones para imponer trasmisiones piratas de televisión a un país donde más de la mitad de las horas hoy se dedican a educación; muchas horas que eran libres, incluso, por ahorro de combustible.
Hace unos días inauguramos el tercer canal televisivo, que es para la educación, y también anunciamos que en el primer trimestre del próximo año estará el cuarto canal educativo. La televisión es una verdadera y no conocida forma de trasmitir conocimientos masivos (Aplausos). Y hay otras más, no voy a mencionarlas ahora, de increíble eficacia, no voy a explicar por qué. Pero van surgiendo posibilidades.Al señor de la UNESCO y a cualquier país le ofrecíamos públicamente, el Primero de Mayo, esa patente, pudiéramos decir, esa fórmula, gratuitamente: los programas para enseñar a leer y a escribir por radio.

Conocemos también las técnicas de enseñar a leer y escribir por televisión, lo que ocurre es que un gran número de los analfabetos no tienen electricidad, no tienen televisor.
En nuestro país, en dos mil trescientas y tantas escuelas del campo que no tenían electricidad lo hemos resuelto mediante un modesto panel solar de 1,2 metros cuadrados, y cuyo costo no supera los 1 123 dólares (Aplausos); de modo que por menos de 4 millones de dólares, fíjense bien, hemos llevado el panel solar a todas esas escuelas, tanto para el televisor que gasta solo 60 watt como para la computadora, que cuando hay un número mayor de niños no le alcanzaría el kilowatt de un panel y tiene que poner dos, y por eso digo que por menos de 4 millones de dólares, hemos llevado la electricidad a todas las escuelas rurales del país; no la electricidad para cocinar, sino para el televisor y para la computadora (Aplausos).

Hemos creado, en fecha reciente, la posibilidad de ver la televisión al medio millón de cubanos que vivía en áreas rurales que no tenían televisión, con 1 885 casas de video, 50 sillas por sala, panel solar de 1 900 dólares, con un gasto también menor de 4 millones de dólares. Acceso a información y a programas por televisión, en un televisor de 29 pulgadas, por esa cifra tan ridícula, se puede decir, al lado de los miles de millones que se mencionan constantemente; hasta un país bloqueado durante tantos años puede hacerlo, no debe haber ninguno que no pueda hacerlo (Aplausos). Vean, les estoy dando datos concretos.
Hemos creado, no inaugurado –ya va para el segundo curso–, una universidad de la ciencia informática con alumnos seleccionados entre los mejores de todo el país, donde ingresarán 2 000 alumnos por año; no serán, desde luego, los únicos, ahí se formarán analistas más que programadores.
Bien, no voy a mencionar otras cosas, no solo en aras del tiempo, sino que tengo la esperanza de que algún día las conozcan, y es lo que está transformando nuestro país y le da la posibilidad de vivir por la inteligencia. Eso no tendría ningún valor y ninguna importancia, si no tuviéramos la convicción profunda de que esos métodos se pueden masificar y, por lo tanto, acabar con esos bochornosos millones de personas analfabetas de las que se viene hablando hace 40 ó 50 años y que pudieran erradicarse, sencillamente, en cinco años, simplemente si Naciones Unidas quisiera, si la UNESCO quisiera. ¡Son tan baratos esos procedimientos! Y después podrían venir los cursos de seguimiento, primer grado, segundo, tercero, son infinitas las posibilidades.
También se puede competir con las prisiones sembrando escuelas y utilizando procedimientos sencillos como estos procedimientos (Aplausos). Estoy convencido de que si un país pobre puede garantizar las cosas modestas, pero honradas, dignas, para cada uno de sus ciudadanos, ¿por qué otros no podrían hacerlo? Es por ello que hasta con un poco de pasión les hablo de estos problemas, porque son problemas en que durante mucho tiempo hemos pensado.

"Un golpe colosal al neoliberalismo"

Y les confesaba que cuando hemos llegado a tener algunos de estos conocimientos, resultado de la observación, del estudio constante de la situación de la vida de los ciudadanos, es que digo que sentimos vergüenza por no haber podido descubrir antes muchas de estas cosas que tanto bienestar podrían traer para nuestros ciudadanos.
Nosotros no recomendamos fórmulas dogmáticas, no nos ponemos a recomendar que tengan tal y más cual sistema social. Conozco países con tantos recursos, que con el uso adecuado de los recursos no tendrían ni necesidad, vean, de hacer un cambio revolucionario con relación a laeconomía, de tipo radical, como el que ha hecho nuestro país. Sabemos lo que ocurre en lugares, como el más pobre de este hemisferio, que es Haití, los problemas que tiene de recursos naturales, y algunos muy ricos, no voy a discutir sobre este tema; pero el problema está en la distribución equitativa de la riqueza (Aplausos y exclamaciones). Esto no necesita ni siquiera confiscar; no, en una concepción de lo posible..., porque hay que pensar en lo deseable y lo posible, hay que diferenciar entre lo que se puede soñar y lo que se puede realizar ahora, y lo que se puede realizar ahora y lo que podría realizarse dentro de 20 ó 30 años, a partir de las realidades del mundo actual.
Nosotros no tenemos ni un átomo de arrepentimiento de lo que hemos hecho en nuestro país y de la forma en que hemos organizado nuestra sociedad (Aplausos). Hemos tenido la posibilidad de aprender mucho sobre nuestras posibilidades y tenemos una idea de prioridades, porque es muy importante para los que deseamos un mundo mejor tener idea de las prioridades, de las posibilidades, de las realidades.
Les mencioné como dos veces o tres el famoso proyecto de ALCA. Hoy una enorme necesidad de nuestros pueblos es evitar que ese veneno se implante en nuestros países y estaríamos obteniendo una gran victoria (Aplausos y exclamaciones).

Les puedo añadir que vemos en América Latina un movimiento de avance que se produce. Si me preguntara alguien por qué sentí gran satisfacción y júbilo cuando llegaron las noticias de un resultado electoral en nuestra queridísima Argentina (Aplausos y exclamaciones), fíjense, hay una razón muy grande: Lo peor del capitalismo salvaje, como diría Chávez; lo peor de la globalización neoliberal es que el símbolo por excelencia... Y no menciono nombre, nadie puede quejarse, a no ser que alguien se sienta símbolo de lo que digo. Mi opinión es que una de las cosas extraordinarias es que el símbolo de la globalización neoliberal ha recibido un colosal golpe (Aplausos y exclamaciones).
Ustedes no saben el servicio que le han prestado a América Latina; ustedes no saben el servicio que le han prestado al mundo al hundir en la fosa del Pacífico –no sé cómo se llama ahora–, que tiene más de 8 000 metros de profundidad, el símbolo de la globalización neoliberal. Le han insuflado tremenda fuerza al número creciente de personas que han ido tomando conciencia en toda nuestra América sobre qué cosa tan horrible y fatal es eso que se llama globalización neoliberal (Aplausos).
Si se quiere, podíamos partir de lo que el Papa dijo muchas veces y cuando estuvo de visita en nuestro país, cuando habló de la globalización de la solidaridad. ¿Alguien estaría en contra de la globalización de la solidaridad en el más cabal concepto de la palabra, que abarque no solo las relaciones entre los hombres y mujeres dentro de la frontera de un país, sino dentro de las fronteras del planeta, y que la solidaridad la ejerzan también aquellos que derrochan el dinero y destruyen y malbaratan los recursos naturales y condenan a muerte a los habitantes de este planeta? (Aplausos y exclamaciones.)

No se alcanza el cielo en un día, pero créanme –no lo digo por halagar, y trato de decirlo con el mayor cuidado– que ustedes han asestado un descomunal golpe a un símbolo, y eso tiene un enorme valor, y se ha producido, precisamente, en este momento crítico, de crisis económica internacional, donde están envueltos todos; ya no es una crisis en el sudeste asiático, es una crisis en el mundo, más amenazas de guerra, más las consecuencias de una enorme deuda, más el fatalismo de que el dinero escape. Es mundial el problema, y por eso mundialmente también se está formando una conciencia y por ello será un día de gloria ese día en que el pueblo argentino, pese a dificultades, que como sabemos todos existen aquí y en otras partes, muchas veces fragmentación, muchas veces divisiones, y divisiones puede haber y hasta debe haber, pero es que hay tantas cosas deinterés común que se puede tener la convicción de que estas deben prevalecer, el mundo posible. Fíjense que ha tomado fuerza esa frase: un mundo mejor es posible. Pero cuando se haya alcanzado un mundo mejor, que es posible, tenemos que seguir repitiendo: Un mundo mejor es posible, y volver a repetir después: Un mundo mejor es posible (Aplausos y exclamaciones de: "¡Fidel, Fidel, Fidel!", y de: "¡Olé, olé, olé, olé, Fidel, Fidel!")

Les he expresado –y estoy próximo a terminar–, así en estas peculiares condiciones, y me alegro más, la experiencia modesta de nuestro país, y cómo día a día aprendíamos cosas nuevas y cosas nuevas, y cuando luchábamos contra el 30% de analfabetismo, qué lejos estábamos de pensar que un día estaríamos masificando los estudios universitarios, extendiendo las universidades por todos los municipios del país, a partir del capital humano que habíamos creado, sin lo cual habría sido imposible esa aspiración, y, por eso he dicho, y Martí ya lo había dicho hace muchos años, que a los que le llamaban soñador él decía que los sueños de hoy serán las realidades del mañana (Aplausos y exclamaciones).

Los soñadores no existen, se lo dice un soñador que ha tenido el privilegio de ver realidades que no fue capaz de soñar. No lo considero un mérito, sino también privilegio y azar afortunado de vivir, a pesar de los cientos de planes por acelerar mi viaje hacia la tumba (Exclamaciones), con lo cual me han hecho un enorme favor, obligarme a perder todo instinto de preservación y conocer que los valores sí constituyen la verdadera calidad de vida, la suprema calidad de vida, aun por encima de alimento, techo y ropa. No disminuyo, ni mucho menos, la importancia de las necesidades materiales, siempre hay que colocarlas en primer lugar, porque para poder estudiar, para adquirir esa otra calidad de vida hay que satisfacer determinadas necesidades que son físicas, que son materiales; pero la calidad de vida está en los conocimientos, en la cultura.
Cuando un hombre termina su trabajo quiere ir a un lugar a ver una buena película, o a un teatro, para ver una obra excelentemente presentada, o una danza, o un grupo musical. Ya después que desayunó y almorzó, lo que desea es esa recreación, distraerse. Nadie quiere que los hijos se entretengan o se recreen aprendiendo a consumir drogas, o viendo violencia y cosas absurdas, que envenenan la mente de ese niño (Aplausos), la calidad de vida es otra cosa, calidad de vida es patriotismo, calidad de vida es dignidad, calidad de vida es honor (Aplausos y exclamaciones); calidad de vida es la autoestima a la que tienen derecho a disfrutar todos los seres humanos (Aplausos y exclamaciones).

Argentinos todos, hermanos entrañables de América Latina, cualquiera que sea su creencia, su pensamiento o sus ideas, no he tenido intención de lastimar ni de ofender a nadie. Si alguno considera que algunos conceptos aquí expresados fuesen algo como una injerencia en los asuntos argentinos, algo que por cierto he tratado de evitar, y con más razón a partir de la extraordinaria solidaridad y calor con que he sido recibido en esta ciudad y en este país, si alguien lo cree, le pido sinceramente que nos excuse.
¡Viva la hermandad entre los pueblos! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
¡Viva la humanidad! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
¡Hasta la victoria siempre!
Gracias.
(Ovación.)

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