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SOBRE EL INTELECTUAL REVOLUCIONARIO

 

 
 
 

SOBRE EL INTELECTUAL REVOLUCIONARIO

“El intelectual revolucionario es aquel que no concibe el acceso a la cultura como un fin en sí mismo ni como atributo personal, sino como la ventaja que un régimen injusto pone al alcance de unos pocos, y solo tiene justificación en cuanto parte de ese conocimiento sea compartido por las masas y contribuya a que éstas enriquezcan su conciencia de la realidad, en cuanto pueda transformarse en acción revolucionaria”.

(Conferencia en Córdoba: Universidad y país, 1964)

 

SOBRE LA UNIDAD Y SUS OBJETIVOS

“La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como por ejemplo las elecciones) y cuáles los grandes objetivos. Unidad para simple usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. En la lucha contra el régimen llegaremos más pronto a la unidad, forjada en la acción: dentro del régimen nos esperan sólo frustraciones y derrotas, y pequeños triunfos que serán desastres.”

SOBRE LOS PARTIDOS POLÍTICOS TRADICIONALES

“Los partidos políticos tradicionales no forman parte del Frente de Liberación por la sencilla razón de que están en la trinchera enemiga. No desean terminar con la opresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos.”
(Congreso de la Liberación Nacional realizado en Bs.As. noviembre de 1959)

SOBRE EL NACIONALISMO OBRERO

“El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo.”

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SOMOS UNA CONTINUIDAD HISTÓRICA

“Los que mienten hoy, son los encubridores de los que mintieron ayer. Los que agravian ahora, son los continuadores de los que agraviaron antes: bárbaro, chusma, gaucho, descamisado…

El descamisado reconoce en el montonero, en el gaucho, en la chusma, a sus hermanos de sufrimiento y de lucha…

Como hombres de la nueva Argentina somos una continuidad histórica de los hombres que auténticamente hicieron la Nación.”

 

SOBRE LOS MILLONARIOS

“Quiero aclarar que para mí los millonarios no son gente como la otra.
Para mí, no pertenecen al mismo género que el resto de los humanos.
De modo que para mí, no hay millonarios peronistas y millonarios antiperonistas: hay millonarios.” (En “Peronismo e integración” – 1964)

 

SOBRE LO QUE SIGNIFICA EL PERONISMO COMO CORRIENTE REVOLUCIONARIA

“En el sentido trascendente del término, el peronismo sigue siendo la gran corriente revolucionaria americana. Si esto es exacto, sólo puede pensarse en términos totales: Triunfo total, programa total, objetivos totales. Si no lo es, entonces ya no hay que plantear vivezas tácticas: lisa y llanamente debe reconocerse que ha cumplido su ciclo y corresponde que desaparezca para que las fuerzas del futuro abran los nuevos cauces de esfuerzo nacional-libertador; si entrase en pactos, estaría oponiendo el egoísmo de una supervivencia sin sentido a las necesidades de la Patria y distrayendo las voluntades de la clase trabajadora argentina en callejones sin salida de personalismos ambiciosos.” (Carta a Perón, 28/8/57)

 

SOBRE EL PERONISMO Y LA IZQUIERDA NACIONAL

“¿Qué somos desde el punto de vista de nuestra orientación? Lo único que es posible: un partido de izquierda. Los que dicen que eso de izquierda y derecha no tienen razón de ser, es porque son reaccionarios. Para el resto de la gente, la palabra izquierda tiene un significado muy claro en la Argentina donde la izquierda fue cipaya –es decir no fue izquierda- pero la confusión está desvanecida. Si postulamos la Revolución Social y la liquidación de los lazos coloniales, somos de izquierda y ocultándonos esa realidad no progresaremos nada… Como izquierda, sintiéndonos izquierda, somos una fuerza del futuro.”
Carta a Perón, 24/7/61

 

SOBRE LA ESENCIA DEL PERONISMO

“La burguesía que pese a sus protestas contra Perón (a quien consideraba un usurpador desde el punto de vista de su mentalidad política) sin embargo se ve beneficiada por su política industrialista, ya quería (en 1955) otro tipo de solución, la misma solución que se viene ensayando desde aquel tiempo: el arreglo con el imperialismo. Y a esa altura, a mi juicio, el peronismo no tenía más que dos caminos: o entregarse al imperialismo, cosa que no estaba, que era inconcebible, en la esencia del peronismo y en el pensamiento y la trayectoria de Perón, o de lo contrario, pegar un violento giro revolucionario e ir a movilizar las riquezas que estaban acá, dentro del país, en el latifundio, en la zona ganadera, en los grandes conglomerados industriales, que de una u otra manera tenían dependencia imperialista.” (En “Situación nacional y acción revolucionaria de las masas”, conferencia en Bahía Blanca, 1965.)

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SOBRE LAS CASTAS ECONÓMICAS EN UN PAÍS COLONIAL

“Los parias de la India, intocables de última categoría, son los primeros en creer que una maldición los oprime y los hace inferiores al resto de los demás mortales; por eso viven una existencia semibestial, aniquilada en ellos toda esperanza de mejoramiento. El mismo proceso intelectual se opera en un país colonial, que acepta un sistema de castas económicas en las que le corresponde un peldaño inferior de la escala. Pero este caso es aún peor, porque el paria se resigna pasivamente a lo que cree una fatalidad ineludible, mientras que la mentalidad colonial no se limita a proclamar lo inevitable de su servidumbre: declara, además, que es conveniente y que de ella provienen infinitas venturas.”

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SOBRE EL SOCIALISMO

El socialismo no sólo es un orden económico social justo que reemplazará a la ignominia del sistema actual; es también un sistema económico de desarrollo nacional que ningún programa burgués podrá lograr… La toma del poder por las fuerzas populares implicará una serie de medidas que serán de índole socialista, pero en ningún caso será la socialización fulmínea, total, de todo el aparato productivo. Esa es una utopía de infantilistas o una patraña de propaganda reaccionaria para asustar a la pequeña burguesía. El socialismo es un proceso que en la Argentina se dará en la forma que determinen sus condiciones estructurales y político-sociales, con la intensidad y el ritmo y las peculiaridades propias de nuestra situación nacional.

En el diario “Relevo”, Setiembre 1964

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AMPLIACIÓN DEL MOVIMIENTO Y DEBILIDAD IDEOLÓGICA

“La unidad indica un rudimentario criterio para medir el vigor del Movimiento… Al ampliar demasiado el frente sacrificamos su contenido ideológico y de esa manera el espíritu de combate. Y ya no es sólo el enemigo quien trata de confundirnos, sino que el barullo es también interno, porque tan peronista resulta Bramuglia, como quien se niega terminantemente a hacer concesiones, tan peronista es quien cree que “Dios, Patria y Hogar” es un lema peronista, como el que sabe que esta democracia liberal-burguesa, aún cuando funcionase, es un régimen caduco… Y esto permite que el nombre de Perón se utilice para defender todo lo contrario de lo que él significa.

… Por sumar aritméticamente y buscar que nadie quede afuera, nos quedaremos todos a la intemperie, porque en cuanto necesitemos recurrir a nuestra masa, estallarán violentamente las posiciones contradictorias que solamente pueden ser sostenidas en abstracto: o antiimperialistas y por la Revolución, o defensores de Occidente y beneméritos de la Iglesia. Si nos bendicen en un lado, nos maldecirán en el otro. Antes fue posible un largo período de equilibrio porque lo permitían la situación nacional y el mundo.” (Carta a Perón, 24/7/61)

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¿POLÍTICA DE ABANDONO O POLÍTICA DE NACIONALIZACIONES?

“A la política de abandono del control del comercio exterior y del sistema bancario, hay que oponer una política de nacionalizaciones, actualizada y aplicada directamente a la actual realidad. A la política de desarrollo industrial bajo la hegemonía del imperialismo, debemos oponer una política de desarrollo armónico sobre la base del desarrollo industrial independiente.”

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SOBRE EL NACIONALISMO

El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real, ese es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares y por eso la Liberación de la Patria y la Revolución Social son una misma cosa. (En Revista “Che” – 9/9/61)

 

SOBRE LA TEORÍA POLÍTICA

“La teoría política no es una ciencia enigmática cuya jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados, sino un instrumento de las masas para desatar la tremenda potencia contenida en ellas. No les llega como un conjunto de mandamientos dictados desde las alturas, sino por un proceso de su propia conciencia hacia la comprensión del mundo que han de transformar”

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UNA EMOTIVA ANÉCDOTA DEL BEBE COOKE

El 19 de Setiembre de 1968, moría tras una operación en el hospital de Clínicas el militante peronista y referente revolucionario John Williams Cooke. La Dictadura de Onganía había permitido su ingreso al país desde Montevideo a sabiendas, por informes de inteligencia, de que el cáncer de pulmón que afectaba al prófugo más buscado estaba en su etapa terminal.

Treinta y seis horas antes, había iniciado el último viaje hacia el imponente edificio de la avenida Córdoba en un viejo Kaiser Carabella, acompañado por su brillante compañera Alicia Eguren y por "el mejor de sus oficiales", como a el gustaba nombrarlo a Carlos Lafforgue que oficiaba de chofer, custodio, y compañero de máxima confianza del "gordo" como cariñosamente llamaba a John.

Cooke trazó un recorrido muy preciso, atravesando la zona norte de la ciudad, rodeando los lagos de Palermo y el Rosedal, para pasar en silencio frente a la embajada norteamericana, que catalogaba a Cooke como "peligroso elemento comunista" desde que había enfrentado junto con el Che, Fidel y el pueblo cubano el intento de invasión de Bahía de los Cochinos, con metralleta en la mano y un compromiso revolucionario inquebrantable.

El viaje transcurrió en silencio, solo acompasado por el sonido del poderoso motor del Kaiser, y algún comentario casi en cuchicheos de John para Alicia.

Cooke daba solo las precisas indicaciones del recorrido, hasta que llegaron a las puertas del Clínicas.

Al descender, con las dificultades propias que originaba el tumor, el "Gordo” le dijo a Carlos casi como un susurro mirándolo fijamente a los ojos: "¿sabe?, este mismo viaje, este mismo recorrido que le pedí que hiciera, lo hice yo en calidad de chofer como hoy usted, en mayo de 1951 cuando lo traje a morir a Homero Manzi".
Carlos comprendió las profundidades de las palabras de Cooke y. se fundió en el último largo abrazo con el mayor revolucionario de la historia del Peronismo.

(Visto en el muro de Carlos Kike Muñoz hace bastante tiempo)

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SOBRE EL LIBERALISMO

“El liberalismo no es un hecho natural, como dicen los reaccionarios, sino un hecho histórico. Al combatirlo no se entra en pugna con ningún valor ético ni religioso, sino con los armazones ideológicos erigidos por los privilegiados para defender su condición de tales.”

 

REPORTAJE A JOHN WILLIAM COOKE

Desde La Habana, Cuba, Septiembre de 1961

John Willian Cooke y su esposa, Alicia Eguren, se encuentran en La Habana desde hace más de un año. Ambos forman parte de las milicias y colaboran -al mismo tiempo- en distintas publicaciones cubanas. Che ha entrevistado a Cooke en su residencia, el Hotel Riviera. Sus respuestas, sin duda, son de trascendencia por la influencia que ha tenido -y conserva aún- John Willian Cooke entre las filas peronistas.

- En la Argentina la Revolución Cubana cuenta con apreciable apoyo popular y los esfuerzos de la propaganda reaccionaria -abrumadora y constante- son vanos por contrarrestarlo. ¿A qué razones atribuye esta perspicacia popular, pese a la prensa y agencias internacionales?

- Lo que eso demuestra, en primer lugar, es la madurez de nuestro pueblo, lo arraigado que está en el sentido de la soberanía nacional. Tengamos en cuenta que esta recolonización de la Argentina es doblemente anacrónica: por producirse en la época de los movimientos de liberación en todo el mundo y por serle impuesta a un país que se había librado de la dominación inglesa y tenia conciencia de lo que significa el ejercicio de la soberanía. La consecuencia es que no solamente la represión es singularmente violenta, sino también la propaganda pro imperialista. El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la difusión para derramar una catarata de discursos, declaraciones, manifiestos, conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la masa. En el caso de Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y planteos arbitrarios. Sin embargo, las clases populares disciernen lúcidamente y saben que la suerte de la Revolución Cubana incide en su propia suerte.

- Con respecto a Cuba, ¿cuál es la forma que adopta esa táctica de ocultamiento?

- Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la mentira de ayer es desmentida por la mentira de hoy. Después se hace una mezcla de los problemas concretas de la nación cubana con los problemas de la guerra fría y con las discusiones técnicas en torno al comunismo. Nuestra masa evita esos falseamientos porque va a la medula del problema, o sea, la agresión del imperialismo contra un país hermano que osó liberarse: así no hay forma de equivocarse.

Con motivo de la reciente invasión de gusanos el servicio de los yankis, se vio cómo se desvirtuaba el problema planteándolo maliciosamente: se afirmó que la Revolución es comunista, como si eso fuese lo que estaba en debate. Un cierto porcentaje de papanatas quedó atrapado en ese artificioso enigma -ya fuera para coincidir con la tesis o para discrepar con ella-, lo que implicaba que de ser concluyente la prueba sobre el carácter comunista del gobierno cubano, eso legitimaba que se agrediese a un país soberano. ¿Quién ha dicho que los Estados Unidos o los organismos internacionales tienen jurisdicción para hacer macartismo y determinar cuál régimen tiene derecho a ser respetado y cuál no?

- Supongo que Ud. sabrá que hubo algunos dirigentes peronistas que se "empantanaron".

Eso demuestra que carecen de capacidad para dirigir nada y que invocan el nombre del Peronismo en vano. Con el pretexto de que nuestro gobierno era nazi, se buscó que Estados Unidos hiciese lo mismo que ahora hace con Cuba: los cipayos pedían la intervención yanki y de los organismos como la UN: un canciller uruguayo inventó la tesis de la "intervención multilateral", que es la que ahora se quiere resucitar contra los cubanos; se pidió que los países rompiesen relaciones con nosotros, por no ser 'democráticos", etc. Eran los mismos procedimientos y las mismas personas de aquí y del extranjero los que se movían para destruir nuestra soberanía. ¡Y cómo ardíamos de indignación contra el bradenismo y sus servidores! iCómo protestábamos contra los Jules Dubois, los Figueres, los Haya de la Torre, los Ravines, contra Braden, Nelson Rockefeller, la gran prensa norteamericana y continental. Pues bien: todos esos, y los miles de secuaces ahora hacen lo mismo contra Cuba, ayudados por los mismos aliados que entonces tuvieron en la Argentina, desde los políticos tradicionales hasta las fuerzas vivas, la intelectualidad cipaya. Las damas patricias y demás escoria enemiga de los descamisados.

¿O es que la UPI, la AP, el Time, etc., son reptiles cuando nos atacan a nosotros y "objetivos" cuando atacan a Cuba? Sumarse, aunque sea pasivamente a esa campaña, es dar razón retrospectivamente a los vendepatrias: es negarnos como movimiento nacional-liberador.

- Hay algunos pequeños sectores peronistas influenciados por el "nacionalismo" que son activamente enemigos de la Revolución Cubana.

- Supongo que en unos cuantos millones como somos, habrá de todo un poco. Hasta de quienes se dejen llevar por un extraño "nacionalismo" que ante algo concreto como el imperialismo que nos asfixia nos quiere hacer pelear contra los enemigos de ese imperialismo. El único nacionalismo autentico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo. Algunos sectores reaccionarios pudieron, en otras épocas, llamarse "nacionalistas" porque coincidían con el pueblo frente a los ataques a nuestra soberanía; ahora no, porque el anti imperialismo ha pasado a ser retórico en ellos, que vuelven a su raíz oligárquica y ante el caso de Cuba quedan al desnudo. Como ya quedaron cuando contribuyeron a la caída del gobierno popular en 1955.

Hay que tener la cabeza muy hueca para creerse peronista y aceptar a esos teóricos del absurdo, que combinan las añoranzas del imperio de la hispanidad medieval con el apoyo práctico al imperio bárbaro norteamericano, y el culto a gauchos embalsamados con el paternalismo aristócrata frente al cabecita negra, para oponerse, nada menos, a Fidel Castro. Ocurre que Castro, a la cabeza de los hombres de la tierra, derrotó a puro coraje al ejercito armado y entrenado por los yankis para proteger a la satrapia batistiana; y que cuando los gringos quisieron lleváselo por delante, los echó de Cuba y les quitó hasta el último dólar, más de mil millones que tenían invertidos en centrales azucareras, fábricas, empresas, bancas, etc. ¡Qué manera de apagar faroles! Sin embargo, parece que Fidel no es "nacionalista", porque nunca se dedico a predicar el exterminio de estudiantes semitas ni a delatar herejes incursos en el crimen del marxismo.

- ¿Ud. no cree, entonces, que esos defensores de "Occidente" tengan influencia en su movimiento?

- Solamente entre cierta capa burocrática, que, por otra parte, nunca sirvió para nada, ni en el gobierno ni fuera de él. Ahora hacen meritos para que los dejen participar en el festín político y administrativo del que están excluidos los revolucionarios consecuentes. No hacen más que confirmarle al pueblo lo que éste siempre supo sobre ellos. Habrá siempre alguna confusión, por los que embarullan las cosas y por otros que, debiendo hablar, han callado. Pero el pueblo sabe que desde que Fidel Castro empezó a quitarle a los ricos para darle a los pobres fue la bestia negra (o roja) del continente. Claro que los gansos que creen que el Peronismo es parte del dispositivo de la "civilización y de la democracia occidental" quedan identificados frente a Cuba con los socios de Aciel y de la Bolsa de Comercio, con los socialistas conservadores y los conservadores de la infamia, con los exquisitos del Jockey Club, el Circulo de Armas, con Ascua, Sur y las demás agrupaciones de conciencias muertas, con las numerosas instituciones, frentes y agrupaciones gorilas que piden nuestra sangre, con Gainza Paz, el almirante Rojas, el Dr. Vicchi, el brioso Toranzo Montero. Todas esas fuerzas son virulentamente enemigas de la Revolución Cubana, a la que odian tanto como al "régimen depuesto", esas cosas no ocurren por casualidad, y nuestra masa no vive en la luna.

¿Hay algún personaje en la Argentina que logra, como FideI Castro, que todas las cabezas del privilegio se unan para acusarlo de demagogo, comunista, totalitario, chusma, perjuro, punguista, motonetista, barba azul, asesino incendiario, anticristo, y otras lindezas semejantes, y contra el cual piden el cadalso, la bomba atómica o la muerte a manos de los "marines" yanquis. Creo recordar que si. Y me resulta muy difícil entender cómo puede indignarnos la difamación contra la versión pampeana del monstruo y quedarnos mudos cuando la victima es la versión tropical.

- Hubo quien no repudió la reciente invasión a Cuba alegando que al no abrir juicio cumplía con la "tercera posición".

- Con quien cumplió fue con su propia cobardía. A cambio de la riqueza que nos llevan los yankis nos dejan su histeria anticocomunista que contagia a ciertos 'dirigentes". En el país reina un clima de terrorismo ideológico: ya no basta con no ser comunista; hay que demostrarle a la reacción que se es anticomunista. Y se llega a emplear el mismo lenguaje de nuestros enemigos: en lugar de dar apoyo total, solidaridad sin retaceos a Cuba avasallada, se agregan condenas al "imperialismo soviético", lo cual equivale a aceptar las premisas del imperialismo agresor, que califica de crimen la negación de sus ansias hegemónicas y el derecho a elegir las formas de gobierno y los amigos que a cada país americano le resultan más convenientes.

La tercera posición es, precisamente, todo lo contrario. Significa no tener compromisos con los bloques mundiales, estar en libertad de tomar las decisiones más convenientes a los intereses nacionales. Significa tener criterio propio para apreciar cada hecho y cada actitud; no tenemos obligación de encontrar que cada cosa del señor Kruschev es perfecta o malvada; ni de estar de antemano en pro o en contre del bloque capitalista; en otras palabras, en cada momento y circunstancia nuestro tercerismo consiste en opinar libremente, no sumarnos al coro de los que ven en Estados Unidos la potencia rectora. A pesar de que nuestro gobierno tuvo que maniobrar solo, en un mundo hostil, en lo fundamental jamás se apartó de su independencia; no suscribimos el Pacto de Caracas que establecía el peligro del "comunismo internacional" para así consumar el crimen contra Guatemala orquestado por Foster Dulles y otras bestias de la "guerra fría"; no firmamos los Acuerdos de Bretton Woods (Fondo Monetaria Internacional, Banco de Reconstrucción Y Fomento); no nos atamos por pactos militares bilaterales, etc. Nada de eso subsistió; las primeras medidas de la dictadura militar fueron adherirse a Bretón Woods, y hoy el FMI dirige nuestra política económica, y revocan por decreto el voto de Caracas; siguieron los pactos militares, los acuerdos sobre el Atlántico Sur, etc. Hoy somos un apéndice del imperialismo, lo que requirió modificar totalmente la política internacional fijada por el Peronismo. El tercerismo fue una forma de no ser absorbidos por el imperialismo yanki: en ningún caso puede ser excusa para plegarnos a su estrategia de guerra fría y para gritar junto con los derviches de la guerra contra las pueblos que han adoptado el socialismo.

Es lo que hacen los terceristas como India, Yugoslavia, Egipto, etc., que no han vacilado en apoyar fervorosamente a Cuba y que no ven al mundo como una división tajante donde los "buenos" son las potencias occidentales. Es una posición para encarar los problemas, no para eludirlos. En el caso de un país hermano sometido a persecuciones de toda índole por el Imperialismo, no ser terminantes, escatimar el apoyo, es renegar del tercerismo y apoyar al imperialismo. Así como hay farsantes que son antiimperialistas cuando las causas son lejanas, y cipayos en las cuestiones argentinas, igualmente hay farsantes que gritan contra el imperialismo aquí y se suman a sus consignas en el orden mundial; estos últimos son los más peligrosos. La posición consecuente de un antiimperialista es desprenderse de los falsos esquemas como "Occidente y Oriente", "Mundo libre y mundo comunista" y demás zonceras. Hay que estar con los argelinos, que son musulmanes, con los kenyanos, que son maumau, con los chinos, que son budistas, y con los cubanos, que son barbudos. Y decirlo claramente y ayudarlos todo lo que se pueda y tener la valentía de despreciar las voces que se alzaran para acusarnos de comunistas, trotskistas, cripto marxistas, camaradas de ruta, idiotas útiles, filo comunistas, infanto comunistas, etcétera.

¿Existe algún pronunciamiento de Perón con respecto a la Revolución Cubana?

- ¿Cómo cree usted que Perón podía desentenderse de un problema fundamental? Cuando dijo que la Revolución Cubana "tiene nuestro mismo signo", enunció una fórmula exacta que indica la común raíz antiimperialista y de justicia social. Si Cuba ha elegido formas más radicales, ese es un derecho que ningún antiimperialista le puede negar; por otra parte, los procedimientos de 1945 tampoco sirven ahora para nosotros, y nuestro programa, según lo ha dicho repetidamente el propio Perón es de "revolución social", que salvo para los que viven en el limbo sólo se puede cumplir socializando grandes porciones de la economía y buscando las formas de transformación profunda y total que correspondan a nuestra realidad nacional.

En cuanto al apoyo de la Unión Soviética a Cuba, sólo quienes se plieguen al bando de la oligarquía pueden hablar de "entrega" y demás tonterías semejantes. Porque los cubanos no han delegado ningún atributo de su soberanía ni han entregado ningún resorte de su economía. ¿Que eso sirve a la URSS para hacerse propaganda? ¿Y a los cubanos que les importa? Los quisieron matar de hambre, dejarlos sin petróleo, dejarlos sin vender el azúcar, que es su única fuente de divisas, atemorizarlos, agredirlos, quemarles los cañaverales, etc.: el cipayaje estaba feliz porque serían castigados los "desplantes", la insolencia frente al coloso. El mundo socialista les permitió salir de esa ruina a que estaban condenados, y he aquí que ciertos "antiimperialistas" resuelven que Cuba debió dejarse morir de hambre, o llamar a los embajadores norteamericanos para que la vuelvan a gobernar, para que no sufra la "democracia" y puedan seguir tranquilos Somoza, Ydígoras, Frondizi, Prado y demás paladines de la cruzada anticomunista. Todos regímenes democráticos que no podrán hacer lo que hace Fidel Castro: darle un fusil o una ametralladora a cada obrero, a cada campesino, a cada pobre.

En un documento del año pasado el general Perón indicó que el Movimiento debía apoyar a todos los movimientos de liberación regional, como Egipto, Argelia, Cuba, etc. Eso se ha respetado siempre, aunque ciertos sordos no han cumplido estas instrucciones ni las han transmitida a la masa. Y en una carta dice: "Yo sé bien lo que son las sanciones económicas. En 1948 nos las aplicaron intensamente impidiendo la provisión de todo material petrolífero y dejando sin efecto la compra comprometida para nuestra producción de lino que, en ese momento, representaba más del sesenta por ciento de la producción mundial. Como en el caso de Cuba, fue la Unión Soviética la que nos sacó del apuro comprando el lino y ofreciéndonos material petrolífero". Tal vez deberíamos haber dejado que se pudriera el lino.

- ¿Y no cree que también influyó la Iglesia?

- La creencia religiosa es una cuestión del fuero espiritual y como tal respetable. Pero cuando algunos sacerdotes opinan de política entonces no puede invocarse para ellos el privilegio de que se les respete como cuando desempeñan sus funciones espirituales: deben ser enjuiciados de acuerdo a sus actos y posiciones políticas. Si se les hiciese caso en materia política, América no se hubiese independizado de España; o, tomando otra etapa posterior, en México reinarían los descendientes del emperador Maximiliano, Cuba seria colonia española, etc. Si se les otorgase imperio en materia política, nosotros nos debíamos haber puesto en 1955 contra Perón, como ellos querían; entonces conspiraron con los enemigos del pueblo, como ahora lo hacen en Cuba.

Durante seis años nuestros compañeros han ido a la cárcel, han sufrido torturas, han sido echados del trabajo, han sido fusilados, sin que los altos dignatarios de la Iglesia hiciesen más que algunos inocuos llamamientos a la paz general, uniendo a verdugos y victimados como si las culpas fuesen comunes; cuando discriminaron, fue para atacar al "régimen depuesto" y para condenar la rebeldía de nuestra masa. No he leído la pastoral que condene a los asesinos del heroico general Valle, que era un católica sincero. No he leído la pastoral que condene a los asesinos de la "0peración Masacre". No he sabido de ninguna epístola incandescente denunciando a los sicarios uniformados que aplicaban suplicios a la gente trabajadora. Pero basta que el señor Frondizi justifique la represión como defensa de "los altos valores del espíritu", para que entonces si se conmuevan esos duros corazones episcopales. En cambio están muy preocupados y tristes porque en Cuba hay un gobierno revolucionario. ¿Por qué no dijeron nada cuando murieron 20.000 luchando contra el gobierno que mantenían los yankis, cuando Nixon abrazaba a Batista y lo colmaba de elogios? ¿Por qué no se preocupan de Angola, donde las fuerzas "occidentales" mantienen la esclavitud aplicando la tortura? ¿O de Argelia, que ha movido la indignación de muchos católicos franceses por el sadismo de las tropas coloniales, cuyas técnicas aprenden nuestros jefes militares? ¿Les parece que hay poco dolor en el mundo y en América, como para que se dediquen al único país donde el pueblo se siente libre?

- ¿Usted rechaza, por lo tanto, la tesis de que el peronismo es un freno contra el avance del comunismo?

- Una cosa es que nosotros tengamos una visión de las cosas argentinas que difiere de la del Partido Comunista y tratemos de mantener la adhesión de las masas trabajadoras; otra muy diversa es unirnos al fanatismo regimentado que ve a los comunistas como criminales y a los países socialistas como enemigos del género humano. Esto es renunciar a la facultad de raciocinio y aceptar que el bando imperialista piense por nosotros. No necesito ser comunista para considerar que el principal responsable de la guerra fría es el imperialismo occidental, ni para comprender que el enemigo más grande que hoy tiene el género humano es la brutal plutocracia norteamericana.

En el orden nacional, la manera de mantener nuestro prestigio en la masa no es actuando como ayudantes de los pastores para que el rebaño no se ponga arisco, sino ofreciendo soluciones revolucionarias a los problemas reales. Los que están en la jugada de presentarnos como defensores del orden contra el comunismo desnaturalizan la esencia del peronismo. Y, además, cometen una estupidez. Salvo para los energúmenos que ven conspiraciones bolcheviques en cada lucha popular, el comunismo avanza porque hay razones económico-sociales que así lo determinan. Esas razonas no desaparecerán y se trata de ver quienes darán las soluciones. Los que piensan en "conciliaciones" entre las clases o en paternalismos equilibristas están al margen del tiempo, como los que hablan de corregir los "abusos" del capitalismo. Pero los que quieran dar soluciones, los que como nosotros aspiran a mantener su vigencia como movimiento de masas, tienen que ir al fondo de los problemas. No es posible enunciar aquí todas las cosas que debemos hacer, pero para terminar con el drama argentino hay algunas que son ineludibles, como ejemplo: dejar sin efecto convenios petrolíferos, eléctricos. etc.; denunciar tratados militares y compromisos belicistas; expropiar las instalaciones petrolíferas y demás bienes de los monopolios; expropiar a la oligarquía latifundista y a los grandes empresarios industriales; expropiar los bancos, puertos, servicios públicos; socializar grandes ramas de producción, hacer una reforma agraria que respete las características de nuestro agro pero que elimine muchas de las formas empresarias de explotación; planificar la economía en escala nacional; nacionalizar la gran industria pesada; controlar los sectores de la economía que deban mantenerse bajo el régimen de la propiedad privada, etc., etc. Eso significa terminar con la democracia capitalista y sustituirla por nuevas estructuras que reflejen el predominio de las fuerzas de progreso, dirigidas por el proletariado. Es decir, que estaremos vulnerando el "derecho" de la libre empresa, de la propiedad y otros valores igualmente sacros: en otras palabras, seremos "comunistas". Los factores de poder y la oligarquía en su conjunto nos consideran, desde ya, comunistas, porque nuestro triunfo implica el advenimiento de las masas que exigirán soluciones y las impondrán. Como dijo Perón: "las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes" Nosotros lo sabemos y la reacción también lo sabe, asi que los que se hacen los "ranas" no engañan a nadie, y menos a la oligarquía, que tiene sensibilidad de sobra cuando se trata de que no lo toquen sus privilegios. Los que quieren desempeñar el papel de "defensores del orden" harán el deleite de los monseñores y de los espadones de moda, sirviendo de preservativos por poco tiempo. O impulsamos el avance de las masas -y entonces somos peligrosos y nos llamarán comunistas- o tratamos de frenarlas y entonces ayudamos a sembrar la confusión durante un tiempo y luego nos barrerán como a la demás resaca del orden caduco ocupando el partido comunista o quien sea, la dirección que hemos desertado.

- ¿Qué piensa de la unidad de las fuerzas populares?

- La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como por ejemplo las elecciones) y cuáles los grandes objetivos. Unidad para simple usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. En la lucha contra el régimen como llegaremos más pronto a la unidad, forjada en la acción: dentro del régimen nos esperan sólo frustraciones y derrotas, y pequeños triunfos que serán desastres. Felipe Pigna

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BIBLIOGRAFÍA DE JOHN WILLIAM COOKE

- Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación, discursos parlamentarios, 1946/1950
• Revista “De Frente”, artículos periodísticos 1954/1955
• La lucha por la Liberación Nacional, Cuaderno Nº 1, Fundación Raúl Scalabrini Ortiz, 1959 (Reeditado con el mismo título y otros textos, Ediciones Papiro, 1971)
• Peronismo e Integración, declaraciones ante la Comisión Parlamentaria Investigadora de los Contratos Petroleros, agosto de 1964, (Editorial Aquarius, 1972)
• Apuntes para la Militancia, conferencia, diciembre de 1964, (Schapire Editor, 1972)
• El retorno de Perón, folleto a mimeógrafo, diciembre de 1964 (Integra “La lucha por la Liberación Nacional”, 1971)
• Situación Nacional y Acción Revolucionaria de las Masas, conferencia en Bahía Blanca, 1965 (Integra “Apuntes para la Militancia”, 1972)
• Informe a las Bases del Movimiento. El Peronismo y el Golpe de Estado, Ediciones Acción Revolucionaria Peronista, setiembre de 1966 (Reeditado como “Peronismo y Revolución”, 1973)
• La Revolución y el Peronismo, folleto a mimeógrafo, diciembre de 1967 (Integra “La lucha por la Liberación Nacional”, 1971)
- Revista “Hechos e Ideas”, artículos periodísticos, 1945/1955.

PÓSTUMOS

• La lucha por la Liberación Nacional, Ediciones Papiro, ídem Granica Editor, 1971
• Correspondencia Perón-Cooke, 2 tomos, Ediciones Papiro, 1972
• La prensa, los monopolios, la dependencia extranjera, discursos parlamentarios y artículos, Ediciones Aquarius, 1974
• Apuntes sobre El Che, Editorial Compromiso, 1974

BIBLIOGRAFÍA SOBRE JOHN WILLIAM COOKE

• John W. Cooke y el peronismo revolucionario, prólogo y antología, Ernesto Goldar, Centro Editor de América Latina, 1985
• John W. Cooke. El peronismo alternativo, Richard Gillespie, Editorial Cántaro, 1989
• Cooke: de Perón al Che, Norberto Galasso, Homo Sapiens, Rosario, 1997
• Cooke, de vuelta, Varios Autores, La Rosa Blindada, 1999
• John W. Cooke: Textos traspapelados, Miguel Mazzeo, La Rosa Blindada, 2000

Reproducido por: https://pensamientodiscepoleano.com.ar/index.html

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POLÍTICA NACIONALISTA Y CLASE TRABAJADORA

“Los partidos clásicos ya no pueden ser consecuentes ni con los mismos principios que enuncian como fundamento de su razón de ser y de su actividad. Por eso mismo la milonga Radical del Pueblo, se convirtió en “realismo”… No hay política nacionalista sino bajo la conducción de la clase trabajadora que movilice la voluntad nacional tras la empresa revolucionaria de cambiar el orden social existente y asegurar sus bases materiales mediante el desarrollo independiente.”

Conferencia en Córdoba, 4/12/64

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SOBRE EL POLICLASISMO E IDEOLOGÍA BURGUESA

“En el peronismo no todos son proletarios. Sabemos que en parte está integrado por sectores de la burguesía. Pero, ¿quién ha dicho que porque el peronismo tenga una composición social policlasista, su ideología también es policlasista? Si hemos dicho que no hay “tierra de nadie” entre la ideología burguesa y la teoría revolucionaria, ¿por qué, el peronismo ha de resignarse a los esquemas de pensamiento de su sector minoritario, el menos combativo y sobre todo cuando esa ideología es impotente para resolver los problemas de la comunidad argentina y de la nación como estado soberano? La ideología revolucionaria es la única que dará soluciones no solamente a la clase trabajadora sino también a los sectores de nuestra burguesía que tienen una función constructiva que desempeñar en las etapas de transición hacia nuevas formas de organización de la sociedad.”

Conferencia en Córdoba, 4/12/64

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SOBRE EL PENSAMIENTO NACIONAL

“Las ideas no son exóticas ni aborígenes, ni extrañas, ni vernáculas. Prácticamente todas las ideas son exóticas si nos atenemos a que no surgieron en nuestro ámbito geográfico. Si bien se mira, las ideas son exóticas en todas partes, desde que el desarrollo de la cultura es un proceso acumulativo de la sociedad a través de los siglos y de los pueblos. ¿Qué ideas “nacionales” se oponen a las exóticas de la revolución auténtica? La “economía de mercado” de Alsogaray es una creación alemana; el libre cambio, un principio de la economía clásica europea, sobre todo inglesa; el corporativismo, una modernización de las relaciones feudales. Y el cristianismo, del que trata de valerse el orden constituido, ni siquiera es occidental: lo difundió un judío de medio oriente, extremista, por añadidura… Lo que hace que una ideología sea foránea, extraña, exótica, antinacional, no es su origen sino su correspondencia con la realidad nacional y sus necesidades. El liberalismo económico era antinacional no porque lo inventaron los ingleses, sino porque nos ponía en manos de ellos. El fascismo es malo no porque haya sido implantado en Alemania o Italia, sino porque es retrógrado en cualquier parte y doblemente desastroso en un país dependiente.
Pero las ideas que sirven para el avance del país y la libertad del pueblo son nacionales.”

En “Informe a las bases”, setiembre 1966

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SOBRE EL ALINEAMIENTO DE LA PEQUEÑA BURGUESÍA

“En los grandes países industriales el régimen liberal funcionó sin mayores perturbaciones durante muchos años porque la prosperidad general, obtenida mediante el desarrollo de las fuerzas productivas y la expansión imperialista, permitía una mejora constante de los niveles de vida. Eso explica el carácter reformista de muchos partidos obreros en Europa, que se beneficiaban con parte de los ingresos provenientes de la depredación colonial.
En los países coloniales como la República Argentina, donde un alto porcentaje de lo producido nacional se desvía hacia las capitales financieras, el régimen liberal sólo sirve a la oligarquía, cuyo enriquecimiento es el resultado de su comunidad de intereses con el imperialismo, mientras el país y el pueblo se empobrecen. Ese orden de injusticia permanente impuesta a través del sistema es propiciado por una serie de estratos que lo defiende: desde la prensa comercial, los grupos profesorales, los intelectuales cipayos, la masonería, hasta los partidos políticos llamados "tradicionales". Una parte de la pequeña burguesía siempre se alinea con la opresión, ya sea porque cree ejercer una parte del poder social, ya sea por influencia de la propaganda que masivamente se descarga sobre ella desde hace un siglo.”

Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959

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A PROPÓSITO DEL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN

Un clima de rebeldías individuales puede durar indefinidamente sin afectar al régimen que las provoca. Solamente cuando la rebeldía está coordinada y encauzada en un movimiento de liberación adquiere la eficacia necesaria para luchar con éxito. (…)
Si solamente se tratase de fijar un programa con destino a la fuerza política a la que pertenezco, la tarea sería más fácil y mis enfoques ganarían precisión: expondría con vistas a un movimiento unido en torno a una jefatura indiscutida, con un alto grado de disciplina y cohesión basadas en la comunidad ideológica y en motivaciones sentimentales. Pero, de la misma manera que declaro que no puede haber liberación sin el Peronismo, reconozco que tampoco podrá hacerla exclusivamente el Peronismo. La tarea requiere una movilización popular muy vasta, una gran política de masas orientada por un programa que sea, al mismo tiempo, inflexible en el mantenimiento de ciertos principios fundamentales y suficientemente amplio como para superar los particularismos ideológicos de sectores que coinciden en el propósito común.

Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959

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SOBRE EL PARTIDO SOCIALISTA

“El Partido Socialista forma, junto con los conservadores, la columna vertebral de la política colonialista. Cuando gravitaban en el movimiento obrero lo encausaron hacia la mansedumbre reformista, desviándolo de sus verdaderos objetivos como clase y enfrentándolo con las medidas que defendían la soberanía nacional. Ahora son los teóricos de los que el "Barrio Norte" entiende por “progresismo”: por eso el asfalto los vota sin temor a que comprometan el orden social.
Antiguamente, muchos jóvenes de familias no proletarias se hacían anarquistas o socialistas para luego, con los años, evolucionar hacia los partidos conservadores. El Partido Socialista actual les ahorra esa peregrinación.”

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A PROPÓSITO DE LA DOMINACIÓN CULTURAL

“Las clases dirigentes y parte de la pequeña burguesía del país colonial adoptan los esquemas mentales impuestos por el país dominante, y ello por varias razones: porque sus intereses están vinculados a los del imperialismo; porque se consideran parte integrante del mundo cultural al que esas ideas responden, mundo del cual creen participar merced a su sedicente superioridad intelectual sobre el resto de la población; porque se encandilan con el relumbrón del pensamiento europeo o norteamericano, sin entrar a considerar que responden a contingencias que son en muchos aspectos antitéticas de los intereses nacionales.”

Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959

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SOBRE LA RELACIÓN OBRERO-ESTUDIANTIL

“La juventud universitaria ha tomado rápidamente las posiciones que le aseguran un rol preponderante en la campaña emancipadora. La solidaridad obrero-estudiantil que en algún momento fue slogan de propaganda que no disimulaba el profundo divorcio entre el pueblo y el movimiento estudiantil, es ahora una realidad. El proceso no ha sido fácil, porque toda una retórica aparentemente revolucionaria e izquierdista servía, muchas veces, para determinar actitudes que eran, en la práctica, profundamente reaccionarias. No es esta la oportunidad de examinar las causas de este fenómeno -estimulado por las torpezas de la burocracia peronista- pero interesa destacar que al cumplirse el plan Prebisch-Alsogaray caen destruidas, junto con la soberanía y la riqueza nacional, los esquemas ideológicos artificiales.
Quedan los intereses y los conflictos al desnudo, cobrando máxima intensidad. El agrupamiento ficticio, las postulaciones supuestamente progresistas desaparecen ante el dramatismo de los hechos. El estudiantado va, progresivamente, plegándose a las fuerzas del pueblo, que necesita de él.”

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SOBRE EL LIBERALISMO

“El liberalismo ha sido elevado a la categoría de verdad eterna por los poderes del privilegio, envolviéndolo en el incienso de la retórica idealista. Pero un sistema jurídico-económico es simplemente "una elección humana convertida en situación". Es contingente y determinado histórica y geográficamente. Las soluciones al drama nacional exigen la caducidad de estas estructuras, lo que constituye una revolución.”

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SOBRE LAS CASTAS ECONÓMICAS EN UN PAÍS COLONIAL

“Los parias de la India, intocables de última categoría, son los primeros en creer que una maldición los oprime y los hace inferiores al resto de los demás mortales; por eso viven una existencia semibestial, aniquilada en ellos toda esperanza de mejoramiento. El mismo proceso intelectual se opera en un país colonial, que acepta un sistema de castas económicas en las que le corresponde un peldaño inferior de la escala. Pero este caso es aún peor, porque el paria se resigna pasivamente a lo que cree una fatalidad ineludible, mientras que la mentalidad colonial no se limita a proclamar lo inevitable de su servidumbre: declara, además, que es conveniente y que de ella provienen infinitas venturas.”

Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959

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A PROPÓSITO DEL ANTIIMPERIALISMO

“El Peronismo planteó, por primera vez, la posibilidad de un antiimperialismo práctico desarrollado en medidas concretas que comprendían un sistema defensivo. Al antiimperialismo romántico y teórico en que tuvo que refugiarse la generación precursora de Ugarte, y al antiimperialismo parcial, inorgánico, sentimental de Yrigoyen, sigue un antiimperialismo práctico y formando parte de un sistema coherente apoyado en las masas desposeídas. (…)
El antiimperialismo posterior a 1945 no solamente fue la primera realización amplia en el terreno práctico, sino que terminó con la servidumbre intelectual. Las enseñanzas de los maestros como Scalabrini Ortiz se incorporarán al lenguaje y a los objetivos del pueblo. La composición social del Peronismo dio la única base posible para la lucha efectiva: el proletariado y los trabajadores del campo.”

Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959

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A PROPÓSITO DE OPRIMIDOS Y OPRESORES

“Los países imperialistas crean slogans espiritualistas para encubrir la expoliación colonial, pero los pueblos han alcanzado ya un alto grado de madurez y saben que la única división mundial auténtica en este siglo es la de países oprimidos y países opresores. Las masas latinoamericanas no pueden hacer causa común con los verdugos porque ellas también están en la lista de las víctimas.”

Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959

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EL CASO NELL, CLAVE PARA EL PROCESO POLÍTICO ARGENTINO
Acción Revolucionaria Peronista (ARP) 1967

En estos días ha de expedirse la justicia del Uruguay con respecto a la extradición de José Luis Nell, requerido por las autoridades argentinas como presunto integrante del comando del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara que asaltó el Policlinico Bancario de Buenos Aires en agosto de 1963. A los efectos de ese pronunciamiento, es irrelevante el que Nell haya o no cometido los hechos que se le imputan: lo que se discute es si fueron perpetrados con fines políticos, puesto que las leyes excluyen expresamente la extradición por delitos políticos o por delitos comunes conexos con lo político ya sea que formen parte de la ejecución del acto político o ejecutados en forma aislada pero con objetivos políticos. Es un principio intangible y universal que tutela los derechos humanos del asilado, y que los despotismos buscan burlar fraguando procesos comunes a sus enemigos expatriados (caso reciente de los tiranuelos brasileños, calificando de "delincuente común" a Lionel Brizola) o negando que los hechos que le incriminan tengan alcances políticos, que, es la técnica empleada contra Nell.

La requisitoria de la dictadura argentina es tan cristalinamente improcedente que presupone magistrados uruguayos carentes del más elemental buen sentido o susceptibles de ser inducidos a violentar los preceptos legales y la tradición jurídica de su país.

No pretendo leer en la brumosa interioridad de las mentes gorilas: cabe también la hipótesis de que esa demostración de menosprecio no refleje una convicción real sino que sea una astucia primitiva con la finalidad de prolongar la detención de Nell y someterlo a los perjuicios de una tramitación semejante. Aparte de que estamos seguros de que esa tentativa correrá la suerte que se merece, para nada podemos gravitar en un litigio que se dirime en el ámbito forense. Pero precisamente porque es un problema político, nos interesa exponer sus datos esenciales, que contribuirán a la comprensión de la realidad argentina, velada aún por tenaces equívocos y malentendidos.

¿QUE CLASE DE "TACUARA"?

Así mientras basta la existencia de un móvil político para que la extradición sea ilegal, independientemente de cual sea la concepción ideológica sustentada esto es lo más importante para nosotros. La trayectoria de Nell ejemplifica la de muchos jóvenes que iniciaban su vida política hace más o menos una década, en medio de las frustraciones de una Argentina manejada por una minoría rapaz que abdicaba nuestra autodeterminación política y económica, mientras el pueblo, superexplotado y proscripto, no lograba traducir su protesta en una lucha efectiva por la toma de poder. Debo omitir referirme al complejo de circunstancias que llevó a un sector de la juventud a ver en las organizaciones nacionalistas de extrema derecha el camino para terminar, por medio de la acción directa, con este estado de cosas. Pero, en la medida que los impulsaba un auténtico fervor popular y patriótico, fueron percibiendo la naturaleza de ese nacionalismo violento, reaccionario y folklórico, que tras el fuego de su retórica no ofrecía un programa revolucionario sino saldos y retazos ideológicos trasplantados a los fascismos europeos. Sus núcleos paramilitares, lejos de ser dispositivos de combate revolucionario, eran engranajes del "Establishment", que fustigaban al imperialismo pero lo servían con una práctica inspirada en las consignas del "occidentalismo" y orientada por energúmenos de sacristía, rezagados del milenio corporativo, nostálgicos medioevales y agentes de los Servicios de Información.

Nell, ligado directamente a la lucha de masa trabajadora y capaz de asimilar críticamente los datos de la realidad contemporánea, fue uno de los primeros en tomar conciencia de que, en nuestras naciones dependientes, no hay nacionalismo de derecha posible, y, que con ese punto de partida, concluir, que a esta altura ni siquiera es posible un nacionalismo burgués. Esa evolución determinó que un grupo se separase de Tacuara —que en 1963 era la más poderosa organización derechista— para formar el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (pronto conocido como "la tacuara de izquierda") del cual Nell fue figura destacada y miembro de la delegación que viajó a China y otros países revolucionarios; rápidamente se completa el tránsito hacia los planteos más radicales: el carácter global de la lucha liberadora del Tercer Mundo, la Revolución Social y la liberación nacional como aspectos indisociables de un proceso único, el papel de la Revolución Cubana, etc.

Teniendo presente esta ubicación ideológica, el "caso Nell" entra en su verdadera perspectiva, desde la praxis insurreccional hasta el ensañamiento represivo y este pedido de extradición en base a fundamentos que por el contrario, demuestran su improcedencia.

LOS BARULLOS DEL SURREALISMO JURÍDICO

El juez argentino que condenó al grupo del MNRT sostiene que no son delincuentes políticos sino "seres inadaptados que con el pretexto de móviles sociales o patrióticos dan rienda suelta a pasiones criminales realizando acciones que algunos tratan de persuadirse a sí mismos como de carácter epopéyico o justiciero...".

Ese buceo en la psiquis de los procesados está reñido con las normas de imparcial administración de justicia y constituye una fuga hacia la arbitrariedad de las afirmaciones infundadas. Por lo pronto, son los propios protagonistas quienes deben estar "persuadidos del carácter epopéyico o justiciero..." de sus acciones, eso es lo que distingue a los activistas revolucionarios, y no la prueba de que son personalidades aberrantes. El ideal perseguido puede parecer horroroso a los que pertenecen al sistema de valores atacado, pero el rebelde tampoco concibe como "normal" el acondicionamiento espiritual en el seno de una estructura socio-política injusta y deformante, ni que esas almas frígidas sean la pauta, para medir los "desajustes". No pretendemos que nuestros salomones aborígenes compartan ese punto de vista de los marginales, pero aun dentro de la juridicidad del status quo, el inconformismo integral no puede reducirse a fenómeno
de patología psicológica; y una infracción a la ley es política o no de acuerdo con criterios elaborados por la ciencia penal, y no de acuerdo con requisitos que un magistrado fije por su cuenta para que una concepción merezca la calidad de lo político.

Para sustentar ese frívolo diagnóstico, ¿qué elementos de juicio objetivos permiten afirmar que los móviles invocados son simples "pretextos", "una cobertura supuestamente ideológica?" Cabría suponer que se apoya en la constancia de que los MNRT invirtieron el producto del atraco para fines personales, o en bienes suntuarios, timbas, orgías, perfume francés, mulatas, incandescentes y otras delicias de la opulencia.

Pues, no: el mismo juez se encarga de informarnos, en otro pasaje de su fallo, que "se trata de una verdadera sociedad criminosa que ora con propósitos de índole insurreccional, ora con el propósito de allegar fondos, armas, municiones, y otros elementos para la consecución de objetivos declarados por sus integrantes, proyectó y llevó a cabo hechos de carácter delictivo...". Como señala el letrado defensor de Nell, es imposible hacer una descripción más exacta de lo que la doctrina penal considera delitos políticos conexos. La raíz, de las contradicciones e incongruencias es política, y está explícita en otro parágrafo del dictamen judicial. Esta especie de organización delictiva es más peligrosa y amenaza tomar un incremento mucho mayor por los recursos de que se vale y los medios que emplea, que las simples bandas criminales que actúan sin esa cobertura supuestamente ideológica, razón por la cual debe combatírsela más severamente porque hace peligrar los cimientos de nuestra sociedad".

Primero eran delincuentes comunes; luego resultó que eran comunes pero no tanto, y hubo que fijarles un limbo clasificatorio que los separaba del hampa pero sin entreverarlos con los políticos; por fin, estamos en que son peores que los criminales. Igualmente errátil es la lógica que descalifica como simulaciones los fines subversivos proclamados; para luego señalar que su práctica pone en peligro el orden constituido. Lo que equivale a decir que los MNRT lograban como revolucionarios los fines que simulaban como pseudo revolucionarios. Bravo. Finalmente, los tribunales argentinos pueden confinar a quienes atenían contra los cimientos de la sociedad al octavo círculo del infierno carcelario; lo que no pueden es hacer de eso una causal de extradición, pues si en algo coinciden los juristas de, todo el mundo es en que ese tipo de infracciones son políticas por excelencia.

VIOLENCIA SAGRADA Y VIOLENCIA DESFACHATADA

Veamos qué régimen inefable de convivencia estuvieron por corroerlas modestas hazañas de estos reos. Cuando delinquieron, en la Argentina estaban cerradas las vías legales de expresión popular, y la acción directa era la única política que quedaba. Fue ese carácter falseado de la representatividad democrática la que invocaron las Fuerzas Armadas para dar el golpe de junio de 1966. Al fin y al cabo, lo mismo que se planteaban Nell y los suyos, con la diferencia de que, no disponiendo del instrumental bélico del estado, tuvieron que recurrir al asalto para armarse. Pero desde el punto de vista técnico, eso tampoco rompe la similitud de ambas situaciones jurídicas: el dinero del Policlínico Bancario pertenecía a los tacuaras tanto como pertenecen a los militares las armas que paga el pueblo para defender su soberanía y que ellos utilizan para despojarlo de esa soberanía y hacer con el país lo que se les da la gana.

Las FF.AA. responsables de la deformación representativa durante once años, no vacilaron en hacer mérito de esa anomalía para justificar el alzamiento contra el gobierno civil (elegidos en comicios presididos por los militares y con proscripción de los candidatos mayoritarios). Lo sorprendente es que el golpe triunfante, en lugar de redimir esos vicios de la práctica política, arrasó con todo el dispositivo de participación ciudadana en la elección de los mandatarios del estado, disolvió los partidos y convirtió en delito toda actividad política, aún pacífica y tradicional. Como caso de "simulación", éste alcanza proporciones de maravilla. Detrás de este atropello está la crisis permanente del sistema capitalista argentino, que ya no permite disimular la violencia clasista tras la legalidad —siquiera formal— del gobierno democrático representativo; los órganos encargados de aplicar la coerción resolvieron asumir el poder, del cual eran sostén exclusivo y visible, liquidar el dispositivo ya inoperante de la política clásica e integrar directamente a los grupos económicos predominantes designando para las altas funciones administrativas del estado a los directivos y apoderados de los grandes consorcios locales y extranjeros.

La usurpación no es novedad sino lo habitual a través de 80 de los 104 años de vigencia de nuestra constitución. Pero por primera vez la práctica de la violencia no se recubre con los siete velos de la legalidad republicana: la actual dictadura militar no pidió, como las anteriores, reconocimiento como gobierno "de facto", justificado como necesidad transitoria con el fin de restablecer el normal funcionamiento de las instituciones, sino que se tituló emanada de una legalidad propia que cancela la preexistente.

Los comandantes en jefe de las tres armas declararon que asumían el "poder constituyente" y fijaron los imprecisos objetivos de la "revolución", que tienen preeminencia por sobre los textos constitucionales; designaron presidente a Onganía, otorgándole también facultades legislativas y sin término a su mandato, y reemplazaron a los miembros de la Suprema Corte. Por consiguiente el gobierno no prestó juramento ante el alto tribunal sino que los integrantes de éste juraron acatamiento a la nueva juridicidad.

Ese gobierno omnímodo, legitimado por su propia fuerza, es el que tramita la entrega de Nell. A instancias de esa justicia, que también tiene las espadas como fuente última de su existencia. Los hijos de la prepotencia claman venganza contra Nell, por el posible crimen de haber participado en la empresa patética y desesperada de un grupo de rebeldes. La sociedad burguesa presumía ser fruto del consenso general, pero en ella puede suprimirse de hecho y de derecho la voluntad colectiva en las determinaciones de las cosas públicas sin que por eso tiemblen los "cimientos" de la convivencia organizada.

Oficialmente se confirma que la democracia representativa era una superestructura de la que se prescinde para apuntalar lo que es básico e intocable: el sistema de relaciones de fuerzas entre clases dominantes y clases dominadas. He aquí porque nuestros guerreros se coronan de laureles por estas epopeyas que tal vez la historia ignorará, pero que están registradas en las estadísticas sobre desempleo, ausentismo escolar, desnutrición, mortalidad infantil, nivel de vida, mientras los tacuaras de izquierda pasan miseria en las cárceles o se organizan contra ellos la caza del hombre disfrazada de tramitación jurídica internacional.

En un país donde los aviones navales han bombardeado a una multitud obrera indefensa en Plaza de Mayo —y mañana lanzarán rocíos de napalm con idéntico ánimo alegre—, donde se movilizan los tanques contra la protesta obrera, donde cada prócer castrense moviliza "su" guarnición o "su" barco en las confrontaciones internas por el poder, la única violencia que causa escándalo es la de Nell, mala plusvalía.

Desde la Argentina, una regencia de bayonetas que tutela los privilegios de dentro y de fuera exige la remisión de un prisionero de guerra que escapó a sus guardias de hierro.

Las saturnales revanchistas son catarsis para estas ciudadelas del Occidente imperial, acechadas por hordas oscuras cuya irrupción presagian signos intranquilizadores.

Además, Nell es un militante revolucionario, es decir, un subversivo que pretende esconder que el poder económico y el poder de fuego son monopolios sagrados en ese mundo de pequeños déspotas sin cabeza, de arcángeles blindados que vigilan la insumisión de las masas hambreadas, de adoradores de fetiches, de payasos solemnes, de respetuosos de la respetabilidad, de púrpuras y togas tendidas para que no se vean las verdades peligrosas.

John W. Cooke
Publicado en "Marcha", 1967
Fuente: Cuadernos de la memoria - www.elortiba.com

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