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SOBRE EL DEBER POLÍTICO DEL LUCHADOR

 
 
* Sobre la represión de los totalitarismos * Sobre el racismo de la tilinguería * Sobre la colonización mental o cultura nacional
* Los libros recomendados de Don Arturo * Sobre la nueva tilinguería * Sobre la moral de la "doble vara"
* Autocensura en los medios * Gobiernos populares vs. oligarquía * Sobre la plena ocupación
* Fragmento de "El Paso de los Libres" * Anécdotas jauretcheanas * Los malditos según don Arturo
* Sobre el Estatuto del Peón o del Gaucho * Carta de Jauretche de 1942, al Dr. Avalos, sobre el radicalismo en esa etapa.

CLIC EN EL LIBRO PARA LEER

* Sobre Scalabrini y la "intelectualidad" argentina
* Respuesta a Ernesto Sábato
* ¿Hacia dónde vamos?
* Sobre los que dicen "este país de m..."
* Sobre los fueros del periodismo
* Dicho ayer con plena vigencia en el hoy
* Sobre el poder hegemónico y la construcción de una realidad mentirosa
 

SOBRE EL DEBER POLÍTICO DEL LUCHADOR

No he tenido el prurito de la perfección, ese narcisismo de los teorizadores que los inhibe de la acción por no contaminarse con los errores de los partidos: EL DEBER POLÍTICO DE UN LUCHADOR ES SERVIR LAS GRANDES LÍNEAS DE SU PENSAMIENTO,DESPRECIANDO LO INCIDENTAL Y ACEPTANDO LAS CONSECUENCIAS INEVITABLES DE TODA ACCIÓN CONSTRUCTIVA...Tenemos muchos sarmientistas, pero ellos se cuidan ahora de olvidar que fue Sarmiento quien dijo que para edificar una casa hay que embarrarse las manos y eso que ellos están con el barro hasta el pescuezo y demoliendo, no edificando. (“Los profetas del odio y la yapa”)

 

SOBRE LA ACTITUD DE UN REVOLUCIONARIO

“La Revolución, así sea pacífica, no es como la inauguración de una casa nueva bien pintada y con jardín al frente. Por el contrario, está terminado el comedor y falta el cuarto de baño, la mezcla anda derramada por el suelo y se choca en todas partes con baldes y escaleras; es el momento en que el viejo revolucionario empieza a preguntarse si no era mejor la casa vieja que con todos sus defectos respondía a los hábitos adquiridos. Es aquí donde el viejo revolucionario debe recurrir a la filosofía y a sus conocimientos de la historia, para resignarse a ser un espectador donde creyó ser un actor de primera fila.

Su actitud de ese momento es la prueba de fuego, ella nos dice si el luchador estaba en lo profundo de los acontecimientos que reclamaba o sólo en lo superficial, pues debe resignarse al drama del silencio, tironeando entre lo que ve que anda mal, y el mal que hará al proceso que contribuyó a crear si lo combate, pues pronto es arrastrado a la posición de sus adversarios irreductibles.

Error, este irreparable, porque una cosa son las críticas a las imperfecciones del proceso y otra el plan revanchista de los vencidos por la historia...En ese momento está en riesgo de negarse a sí mismo y convertirse en instrumento de la contrarrevolución antinacional.”
“LOS PROFETAS DEL ODIO Y LA YAPA”

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SOBRE RAÚL SCALABRINI ORTIZ Y LA INTELECTUALIDAD ARGENTINA

“Todo parecía dispuesto para que Scalabrini Ortiz fuera “uno de ellos” y por consecuencia, un triunfador de lo que “ellos” llaman triunfo. Hasta por nacimiento pudo ser lo que “ellos” llaman un intelectual puro, es decir, un intelectual sucio del renunciamiento a los deberes de la inteligencia…

Pero él marcó su absoluta desvinculación con la “intelligentzia” a lo largo de su vida con su obra y con su conducta, tomando el camino que los intelectuales eluden, negándose a la dictadura de las capillas y los intereses, para desnudar, por contraste y por denuncia, la traición de los intelectuales a su propio destino y al país.

Esto le prefiguraba la condena al ostracismo del renombre, a la que fue consciente y deliberadamente, porque tuvo que optar entre cuidar el triunfo ya logrado, haciéndose bufón de los mecenas o cumplir con su conciencia de argentino. Generalmente, al intelectual no se le plantea este dilema, porque no conoce, como Scalabrini conoció de entrada, la alternativa obligada de la “intelligentzia”. Nuestro intelectual se va metiendo sin darse cuenta, en el barco de los intereses creados de “la cultura” y cuando se acuerda, está enterrado hasta la verija y ya no puede salir. Por eso, más que un tránsfuga o un desertor, es un esclavo que lame la cadena.

Raúl Scalabrini Ortiz no corrió ese peligro porque el día que vio claro tomó posición. Se puso a la carta del país y se jugó por ella. No es fácil hacerlo sabiendo la condena que viene… Pienso ahora en aquellos Cuadernos de FORJA, en aquel primitivo “Argentina, base y arma del abastecimiento británico”, las carillas que fuimos dando a publicidad juntando centavito tras centavito, en la verdad que sembramos en miles de esquinas, cada día con nuevos aportes, con nuevas enseñanzas que el infatigable luchador nos daba y pienso en la certidumbre de la victoria de su causa, en la conciencia del país que la ha pagado, a cambio del negado renombre, con la gloria de un nombre ya definitivo. A cambio del renombre literario que le quitaron, ese nombre argentino que se escribe así: Raúl Scalabrini Ortiz.

Dejemos el renombre a los otros, a los literatos de la “intelligentzia”, a los que usan la pluma para hacer cosquillas en las plantas de los pies de los mecenas… Ocupémonos de los hombres, porque nos ocupamos del país.”

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“SOCIOLOGÍA” Y “PARASOCIÓLOGO”

“No uso para analizar los hechos de la sociedad los parámetros y formas buenas –es decir, importadas, como el whisky bueno- sino que prefiero buscar los datos en índices reveladores cuya captación sólo requiera el necesario estaño de quien ha vivido –y no al divino botón- en su país…

Los sociólogos han establecido que soy parasociólogo. Cosa que no es nueva para mí. En política hace mucho tiempo que soy parapolítico. Allí es donde aprendí que eso de “para” significa “parar”. Como me paraban en política, me paran ahora en sociología… Todo esto ocurre porque parece que no respeto las reglas de juego en las cosas en que me meto. Las reglas de juego ya tienen todos los hechos, interrogantes y respuestas clasificados y cuando uno se mete a plantear hechos, preguntas y respuestas que no están en los casilleros respectivos, lo paran a uno diciéndoles “para”, que es el modo grave de decir “pará”, obviamente agudo”. (Revista “La Hipotenusa”, 25/8/1967)

 

SOBRE EL PLAN PREBISCH Y SUS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS

“El Plan Prebisch significará la transferencia de una parte sustancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar.

Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y el auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor inglés que ensanchará su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando.

La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el fuerte poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. Los argentinos apenas tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán para pagarse ninguna comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada.

Los productores agrarios, que en un momento verán mejorar su situación, no tardarán en caer en las ávidas fauces de los intermediarios y de los consorcios de exportación, que muy pronto absorberán los beneficios de los nuevos precios oficiales. Para ese entonces, ya no existirá el IAPI ni habrá defensa posible.

Exportaremos más pero percibiremos menos por esas exportaciones en razón de la caída de nuestros precios como efecto directo de la devaluación cambiaria. Luego, a medida que se destruya el sistema de comercio bilateral y entremos en la zona de la libra esterlina, tendremos que comenzar a ceder a la presión del ‘único comprador’. Llegado ese momento, no habrá más remedio que aceptar sus imposiciones porque estará cerrada toda otra posibilidad. Se cumplirá así una clara sentencia de Prebish: ‘Las economías débiles no colaboran, se subordinan fatalmente’ (‘El patrón oro y la vulnerabilidad económica de nuestros países’, de Raúl Prebisch).

Mientras tanto nos iremos hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior. Y como nuestra balanza de pagos será deficitaria, en razón de la caída de nuestros precios y de la carga de remesas al exterior, no habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultadas mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota de mar o las usinas.

Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite.

Esa es la verdad documentada que no quiere ser sino un humilde aporte al conocimiento de hechos que interesan al porvenir de nuestra patria y de nuestros ciudadanos. Sólo aspiro a que el lector, superando toda bandería y todo sectarismo, se aboque a su verificación de las cifras y de los hechos consignados. Que no se deje encandilar por los fuegos artificiales de los hombres ‘magos’, de esas creaciones míticas con que los imperialismos pretenden explotar la ingenuidad de los pueblos jóvenes.

Bajo el pretexto de una crisis económica sin precedentes, está por consumarse la gran estafa a los intereses y las aspiraciones de la nacionalidad… Todo lo demás es pura bambolla, hecha de ex profeso para distraer la atención y disimular la estafa. En la reforma económica está el secreto de nuestro porvenir libre o esclavo, del bienestar o de las penurias de los argentinos y del juicio definitivo que la historia formulará sobre los hombres y las instituciones que asumieron la responsabilidad de mandar en esta tierra”.

Años después afirma: “Releo mis pronósticos de 1955 y los veo cumplidos en su casi totalidad, pero no me siento profeta. Soy simplemente un hombre común que escapó de la trampa tendida por la economía colonial. Para ver sólo hace falta limpiarse los ojos de las telas que han tendido una falsa información”.  (Norberto Galasso, ‘LAS PROFECÍAS DE ARTURO JAURETCHE’, págs. 47/48/49 - Ed. Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche)

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SOBRE EL EX JUEZ FAYT

Para que mis lectores vean, por ejemplo, cómo se fabrica un personaje, los voy a invitar a que sigan la publicidad periodística sistemática que le está haciendo a una llamada "campaña de educación democrática", cuyo objeto es ir fabricando con tiempo un nuevo personaje que lo será, a la distancia, aunque sea una "distancia larga", como decía Balbín, un mozo que fue candidato a la presidencia de la República y que desde luego tuvo prensa favorable.
El personaje que están fabricando es un doctorcito Fayt que un día, con el título nuevecito, un sombrero aludo de esos de ribete, y tres guantes, los dos para ponerse y el de llevar en la mano, se apareció en FORJA y se afilió. Pidió en seguida la tribuna y se la dimos tres veces. A la tercera lo llamé y le dije: "Vea, joven, usted no entiende lo que es FORJA, porque usted es un liberal crudo y su puesto está en el Partido Socialista. Acerté, porque actualmente actúa en el mismo y habla, habla, habla; ¡la pucha si habla!, y tiene prensa a bocha como que La Nación y La Prensa le dedican todas las semanas su buen cuarto de columna”. (Arturo Jauretche – 1958)

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SOBRE LOS CIPAYOS Y LA BANCA PRIVADA

Destruir la nacionalización de la banca fue y es un objeto fundamental de los cipayos: retornar al sistema anterior a la misma. Los Bancos al margen del Estado.

Pero los propietarios de los bancos privados no son los depositantes, sino un grupo de financieros que controla su capital accionario, recoge los ahorros de los depositantes y los dirige hacia fines que interesen a ese grupo financiero; así cuando ese grupo financiero está ligado con determinadas industrias, al desarrollo de esas industrias dirige la banca, teniendo en cuenta, no el tipo de desarrollo industrial que interesa al país, sino el que le interesa a su grupo.

Cuando el banco es extranjero o está ligado a los intereses de la exportación o de la importación, dirigirá su política a beneficiar a exportadores e importadores, en una economía que ya ha sido puesta a disposición del interés comprador y vendedor extranjero.

Esto es elemental, pero se objeta que el banco privado está mejor manejado y hace mejores inversiones. Lo de mejores inversiones es un concepto también relativo, porque un negocio puede ser muy bueno para el negociante e inconveniente para la colectividad.

También se dice que los fondos son mejor manejados. Pero en la corta experiencia que llevamos desde 1955, varios bancos probados han puesto en evidencia que su ética está muy por debajo que la de los bancos oficiales que se intenta desacreditar. También se dice que en el caso hipotético, si los bancos son oficiales, el que paga las consecuencias es el país, pero en lo que va del siglo el país sólo ha pagado las consecuencias de los malos negocios de la banca privada, como en el caso del Instituto Movilizador de la Década Infame, en que los pasivos incobrables de la banca privada fueron transferidos a la colectividad, que se hizo cargo de sus malos negocios y de sus entronques con la oligarquía y los intereses financieros.

Además, una banca nacionalizada está en condiciones de controlar una crisis, graduando sus reclamos, administrando sus recursos, según las condiciones de solvencia de una plaza y nunca provocará deliberadamente un "crack"; con una dirección única concentrará todos sus esfuerzos en evitarla.

Una banca privada puede provocar una crisis deliberadamente, con que varios de los bancos se pongan de acuerdo, o puede hacerlo dejándose arrastrar por el pánico y por el sálvese quien pueda (...).
(Extracto de una nota de Arturo Jauretche publicada en Santo y Seña, el 9 de febrero de 1960.)

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EL PLAN GORILA PARA CONSOLIDAR JURÍDICAMENTE SU SISTEMA

"Está plenamente comprobado el plan Gorila de provocar un número considerable de votos inutilizados. No votantes, votos anulados (aquellos que lleven inscripciones) y votos en blanco, es lo que tratan de obtener los gorilas en absurda coincidencia con los que aconsejan votar en blanco. Un alto porcentaje de estos votos podrá dar a los gorilas el derecho de consolidar jurídicamente su sistema, revalidar las tropelías cometidas y crear lo que ellos quieren".
Arturo Jauretche, Revista Qué, 23/07/1957

 

VOLVER A JAURETCHE

En tiempos en que, casi sin discusiones, se exhiben como trofeos indiscutibles (como valores y doublés, diría el tango) hashtag y trending topic, no encuentro nada más actual y desafiante que los libros y artículos de Arturo Jauretche. Por eso, a los políticos, dirigentes y funcionarios con los que simpatizo les sugiero: saltéense a los comunicadores de moda; ahórrense encuestadores, youtubers y publicitarios; olvídense de Twitch y Tik tok; eviten asesores de imagen, posters de colores estridentes y videoclips tumultuosos.

Y apuesten a Don Arturo, que viene a ser el anti Durán Barba, más valioso que cualquier alerta de focus group y más auténtico que volverse tendencia en red social.

Forjado en FORJA fue un abre ojos y un despierta mentes. Todo lo que pensó y escribió hace 50 años y más fue, primero que nada, esfuerzo y revelación personal, porque antes lo vivió y lo batalló desde la humildad y la autocrítica. Aludiendo a su libro más conocido –el Manual de zonceras argentinas–, se expuso: “El primer zonzo que conocí era yo mismo, que creía en todas las zonceras. Hasta la edad de la colimba fui un convencido a pie juntillas de la ideología liberal y extranjerizante”. Nacido en 1901 y fallecido un (¡vaya fecha para un patriota!) 25 de mayo de 1974, en sus tiempos no existían (o no se usaban) expresiones como fake news, meritocracia u offshore. Pero se las arregló explayándose sobre dependencia e imperialismo y advirtió, a la par de Raúl Scalabrini Ortiz, que el colonialismo económico era antes colonialismo cultural y colonialismo pedagógico. Sus escritos deberían ser protagonistas de esta campaña electoral. Claro que, antes y mientras, deberían protagonizar currículas escolares.

Jauretche no es viejazo: es actualidad pura, y dura. “Los médicos dicen que los hombres tienen la edad de sus arterias. Yo diría que tienen la edad de sus ilusiones”, opinó en 1971 un ilusionado Jauretche. Pensador pero que nunca resignó la pelea cuerpo a cuerpo, tuvo claro que lo que movilizó a las masas y las acercó a Perón en 1945 no fue el resentimiento sino la esperanza.

Desde su propia esperanza en 1960 se anticipó 60 años. Con conocimiento de causa y tras lecturas minuciosas de La Prensa La Nación habló acerca de la acción desmoralizadora de los medios de comunicación, que hoy son esos, muchos otros y aun más concentrados. De ellos dijo que ponen toda la artillería mediática al servicio del bajón: “El arte de nuestros enemigos es también deprimir, desmoralizar, entristecer… Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen ni en la cancha de fútbol, ni en el laboratorio, ni en el ejemplo moral, ni en el triunfo económico”. La siguiente reflexión parece de estos días, tanto que la actual administración debería memorizarla y tranquilizarse. “Los gobiernos populares son débiles ante el escándalo. No cuentan con la solidaridad encubridora de las oligarquías y son sus propios partidarios quienes señalan sus defectos que después magnifica la prensa. El pequeño delito doméstico se agiganta para ocultar el delito nacional que las oligarquías preparan en las sombras”.

El hombre que calificó como “la madre de todas las zonceras” a la frase-consigna “civilización y barbarie”, cada vez que tuvo oportunidad desenmascaró también a los profetas del odio. Los llamó carcamanes, lenguaraces, tilingos, cizañeros, guarangos, cipayos. En célebres y valientes textos desde la revista desarrollista Qué, antes de las elecciones que hizo presidente a Frondizi, cruzó a los antiperonistas calificándolos como “ventajistas”, “ladrones de cadáveres”, “repetidores de slogans” y el formidable “batallones de animémonos y vayan”. ¿Se habrán dado por aludidos?

Es auspicioso que, con sus libros e investigaciones, cada uno por su lado, Norberto Galasso, Carlos Caramello y Aníbal Fernández arribaron a una actualización doctrinaria jauretchiana así como resultó jubilosa la idea de Los Piojos, que descubrieron y masificaron al personaje cantando “San Jauretche”. Herederos intelectuales del gran objetor, Fernández y Caramello, y distinguidos colaboradores, entre los que figura Leandro Santoro, hablan en dos libros –Zonceras argentinas al sol (2012) y Zonceras del cambio (2019)– del “neotilingo” y del mediopelismo posmo”. Acertaron: el mediopelismo está tan vigente que un candidato se postuló recientemente mostrando un mechón de su cabellera. En esos trabajos recuperan la figura del, por definición, “argentino, insustancial, ligero, que habla muchas tonterías”, ese que el autor de Filo, contrafilo y punta sacó del diccionario y lo exhibió, hasta la vergüenza propia y ajena, en la vida diaria, en los medios, en la política.

Provocador, lúcido, nacional, popular, aquí van tres frases suyas que calzan justo en los tiempos que corren:

* “Cualquier guarango botellero, una vez que se ‘para’ ya empieza a razonar como tilingo y a despreciar a los que vienen atrás. Y a pensar como si hubiera heredado”.

* “Lo nacional es lo universal visto desde nosotros”.

* “Los pueblos pueden equivocarse en lo que quieren, pero no se equivocan en lo que no quieren”.

Aunque luchó, a brazo partido y en ocasiones armado, para evitarlas y evitarlos, el maestro nacido en Lincoln tenía claro que zonceras, y zonzos, resultarían tan insoportables como inevitables en cualquier tiempo.

El mejor auxilio será leerlo en 2021 y venideros con devoción, atenderlo y entenderlo. Porque este hombre lo pensó y dijo todo, antes y mejor. Volver a Jauretche: ahora y siempre.  « (Carlos Ulanovsky, Tiempo Argentino, 28/08/2021)

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE EL MEDIO PELO

“Esta gente de medio pelo está habituada a reverenciar la prosperidad de los cipayos, de las castas de lujo, los negociados entre altas figuras nativas y los rubios representantes de los imperios, y cada uno siente celos de la prosperidad del otro, sin fijarse en la propia. Es un viejo fenómeno que ya vimos en tiempo del radicalismo, aunque en menor escala: nadie le lleva la cuenta a los automóviles ni a los trajes de un Anchorena o un Alzaga, ni al míster de las S.A. extranjeras porque se parte del supuesto de que nació para tenerlos. Pero todos se alborotan por el nuevo pantalón del inquilino de la pieza 31. El doctor se amarga porque ya no es tan importante y añora el tiempo en que fue el pequeño Dios casero del barrio o del pueblo. La gente lo veía pasar a Martínez Estrada y las comadres del conventillo decían: es escritor, sale en los diarios. Y todos se quedaban mirándolo con los ojos abiertos. Ahora, la gente se ha ensoberbecido y esto molesta al señor Martínez Estrada: ni lo mira, del mismo modo que no permite al doctor que la proteja con su tuteo y si más no viene, hasta le para el carro”.

Los Profetas del Odio, página 97, 1957.

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SOBRE LA “PRENSA INDEPENDIENTE”

“Unificaron todo el periodismo, la radiofonía y la televisión. Volcaron sobre papel y sobre los oídos toneladas - ¿cómo se mide esto?- de injuria y difamación. Convirtieron en traidores a la patria a los que la habían redimido de las viejas coyunturas a que ellos sirven; presentaron como tiranos a los libertadores, y no hubo basura del rincón o de retrete que no se arrojaran sobre los hombres, sobre las ideas y sobre la fe del pueblo argentino. Llamaron patriotismo, esquizofrenia; demagogia, al amor al pueblo; paralelo 42, a la organización sistemática del contrabando; libre empresa, a la destrucción del capital argentino para subordinarlo al extranjero; y la libertad de trabajo y de asociación, a la destrucción de los organismos sindicales y patronales de defensa de los intereses nacionales. Llamaron jueces a los sicarios; policías, a los matones; virtud, al entreguismo; desfiguraron todo, anatematizaron lo argentino, exaltaron lo extranjero, llamaron valentía al asesinato impune, y cobardía a la resistencia popular. Volvieron a desfigurar la historia, exaltando al cipayo y al vendepatria y denostando al patriota de verdad. Y eso lo dieron por el periódico, por la radio, por el libro, por la universidad, por la escuela. Y lo dieron en dosis masivas, en dosis para adultos, se dormían oyendo la palabra mentirosa del locutor y despertaron oyendo la palabra mentirosa del locutor”.

 Arturo Jauretche (1958) “La mentira de la prensa libre”, Revista Qué, N 173.

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SOBRE LA GEOGRAFÍA

…El francés ignora geografía y eso es cierto también para el argentino de la “inteligentzia”. Con la diferencia de que el francés ignora la geografía ajena y el argentino, la propia… El francés es, en cierto sentido, lógico, pues se coloca en el centro del mundo y a medida que el alejamiento periférico es más grande, su geografía de la distancia se llena de tierras ignotas y fabulosas… es lógico, por su posición céntrica, que cuando se refiere a pueblos remotos, llegue a la conclusión de que se trata de una subhumanidad… Es lo exótico y lo pintoresco culturalmente y lo necesariamente esclavo desde el punto de vista social. Pero el argentino colonial en lugar de mirarse a sí mismo y a su derredor, busca la imagen reflejada en el espejo francés, es decir, la prestada. (Revista Nuestro Pueblo, 24/8/1960)

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ANÉCDOTAS JAURETCHEANAS  (1)
Recuerdos y anécdotas de don Arturo (alias “Polo”) del libro “Jauretche y su época”, de N. Galasso

“¿Será que ellos no pueden, de puro demócratas y republicanos, tolerar reyes? (Reyes negros se entiende)”

“No había entonces Papá Noel, ni trineos, ni renos, ni nieve, como después. El día de reyes estaba de acuerdo con el clima y los personajes eran los tres magos con su atuendo y sus riquezas orientales… No puedo precisar desde qué edad tuve conocimiento de la ficción que escondía la leyenda de Gaspar, Melchor y Baltasar, pero seguí jugando al engaño, como todos los chicos, en tácita complicidad con los padres, un poco para beneficiarme con el contenido mañanero de los zapatos y otro poco porque, íntimamente, deseábamos que fuera cierto, sobre todo lo del rey negro, sin duda el más simpático. ¿Será el racismo de los norteamericanos y sus medios de propaganda y difusión lo que ha hecho desterrar a los reyes de nuestra infancia? ¿Será que ellos no pueden, de puro demócratas y republicanos, tolerar reyes? (Reyes negros se entiende)” (Fuente: A.J. en Pantalones Cortos, Tomo I, página 13)

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UNA DE LAS TANTAS ZONCERAS ARGENTINAS

“Las zonceras de que voy a tratar consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia —y en dosis para adultos— con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido.

Hay zonceras políticas, históricas, geográficas, económicas, culturales, la mar en coche. Algunas son recientes, pero las más tienen raíz lejana y generalmente un prócer que las respalda.

A medida que usted vaya leyendo algunas, se irá sorprendiendo, como yo oportunamente, de haberlas oído, y hasta repetido innumerables veces, sin reflexionar sobre ellas y, lo que es peor, pensando desde ellas. Basta detenerse un instante en su análisis para que la zoncera resulte obvia, pero ocurre que lo obvio pasó con frecuencia inadvertido, precisamente por serlo”

Descubrir las zonceras que llevamos adentro es un acto de liberación...Mientras no comprendamos que hay una superestructura que rodea al Estado y lo SOMETE a sus fines, constituida por LA FINANZA, no comprenderemos nada. El vigilante NO ESTA PUESTO PARA CUIDAR LA LIBERTAD DE LOS ARGENTINOS SINO PARA IMPEDIR QUE LA LIBERTAD DE LOS ARGENTINOS LASTIME LOS INTERESES DE LA FINANZA... (Don Arturo Jauretche. 1942)

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SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA

“A tal Rizzuto (promotor de una campaña por la libertad de prensa), sus millones le han dado prácticamente el monopolio de la prensa escrita. No se le ha ocurrido que la libertad de prensa exigiría de los que tienen que contestarle, la disposición de millones como los que él ha usado para hacerlo. El cree que es “libertad de prensa”, que los que tienen millones puedan disponer con exclusividad del espacio periodístico para defenderse.

Así la libertad de prensa es una libertad para millonarios. Y con más extensión para los que no son millonarios pero defienden intereses millonarios.

Y a los demás, que son el grueso del país –los que no tienen millones- que los parta un rayo…

El tal Rizzuto, que en materia de libertad de prensa acepta y practica la dictadura del dinero, no acepta la dictadura del Estado (tratándose de los canales de T.V.). Y esa es la alternativa obligada de la dictadura del dinero o del Estado en el manejo de los medios de información. Cuando la dictadura del dinero y la del estado coinciden, la “libertad de prensa”, es decir la de empresa, funciona sobre rieles.

Pero cuando se enfrenta, así sea en un trivial, episodio, la imposición del Estado es dictadura, cuando no tiranía. Pero la imposición del dinero no, esa es libertad de prensa…

¿Qué tiene de extraño que el pueblo prefiera, entonces, la dictadura del Estado?, porque… la del Estado, en ocasiones, es hasta argentina. Pero, la de los millones, nunca.” (Revista Palabra Argentina, 20 de diciembre de 1965)

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SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA (2)

No existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa.
Lo que quiero dejar aquí señalado es que nada hay más engañoso que la prensa llamada independiente.

Es que cuando el instrumental de la super-estructura se ha puesto en evidencia sólo gravita en la superficie, en los pisos superiores, y son las aguas que corren junto a los cimientos las que en definitiva deciden sobre el destino del edificio. Esta es otra advertencia alegre que hago a los jóvenes que urgidos en la pasión de la lucha, suelen deprimirse, olvidando que la historia es el fruto de un continuado esfuerzo que no debemos medir en el precario término de nuestras vidas.

El método utilizado por la prensa “independiente, cuya primera trampa es esa supuesta independencia no consiste sólo en la deformación de los hechos informados y en la reiteración constante y destacada de los hechos, doctrinas y soluciones convenientes a la realidad que hay detrás de esa independencia, sino al manipuleo de las informaciones que no se adecuan a sus fines.

Cuando se quiere destacar lo que se dice esto va en primera página, y si no en primera, en página impar. (A medida que usted  abre el periódico las páginas uno, tres cinco , siete, etc.; le salta a los ojos y usted tiene que hacer un esfuerzo, aunque sea mínimo, para leer las páginas pares que le quedan a la izquierda y a las que usted tiene que dirigir la vista intencionalmente). Los grandes títulos, el tipo de letra, y el armado de la noticia –por ejemplo un recuadro o el acompañamiento de ilustración gráfica- destacan lo que se quiere que sea leído. Con letra pequeña, poco título o entre los avisos, irá lo que se quiere que no llame la atención, pero cuya publicación permite continuar con la imagen de objetividad que al mismo tiempo se quiere dar al lector.

En esto hay una norma para no equivocarse: toda posición buena tiene mala prensa. Toda posición mala tiene buena prensa.

Linda libertad de prensa, ese monopolio de la injuria, de la información deformada, de la doctrina extranjerizante, del juicio malicioso, que bajo el denominador común de la “libertad de prensa” le cerró el camino al auténtico pensamiento popular que ha tenido que defenderse por la transmisión boca a boca, por el panfleto, por el volante, por el periódico precario y por la sana desconfianza que ha salvado al espíritu nacional.

El periódico depende, en cuanto es empresa poderosa, en primer término, del grupo financiero dueño de su capital, en segundo término de los avisadores y en su conjunto, de la estructura económica que domina, dirige y orienta la estructura social y política vigente en el país en que aparece…La prensa independiente no existe y la independencia es una máscara para hacer pasar la mercadería de contrabando como agua corriente “incolora, inodora e insípida” para que el estómago del lector no se prevenga defensivamente.

La gente, ahora, sabe leer los diarios porque lee lo que se dice, pero percibe lo que se calla, que suele ser mucho más y comprende que no hay independencia porque el diario está escrito por hombres que tienen pasiones e intereses y entonces averigua a qué capilla pertenece cada uno, con lo que sabe que la verdad que lee es una verdad de hombre, relativizada, condicionada y no el mito de la verdad absoluta que daban antes los grandes diarios de la Capital y que hacía poner boca abajo a los lectores, como los musulmanes ante la voz del Muecín.

El cuarto poder está constituido en la actualidad por las grandes empresas periodísticas que son, primero empresas, y después prensa. Se trata de un negocio como cualquier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos. Pero el negocio no consiste en la venta del ejemplar, que generalmente da pérdida: consiste en la publicidad. Así, el diario es un medio y no un fin, y la llamada “libertad de prensa”, una manifestación de la libertad de empresa a que aquella se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE EL DR. CARLOS ALBERTO ALVARADO

Si Ud. quiere conocerlo personalmente tendrá que viajar hasta Lozano, allá, camino a la Quebrada de Humahuaca, donde es propietario de un pequeño "motel" que le ofrecerá su hospitalidad. Es muy posible que la gran prensa llegue a hacerlo famoso como hotelero: ¡más difícil es que lo propicien para el Premio Nobel o para la Academia de Ciencias!

El Dr. Alvarado, estudioso investigador, pertenecía al antiguo Departamento Nacional de Higiene, donde estaba especializado en la lucha antipalúdica. En esa época todo el Noroeste Argentino padecía el paludismo como una endemia tan grave que todos los años había 120.000 enfermos nuevos. Los procedimientos que se aplicaban para combatir la enfermedad transmitida por el mosquito específico, eran los clásicos: limpieza de las riberas de los arroyos y canales, hacer circular las aguas para que no se estancasen, y a falta de mayores recursos preventivos la distribución de las dosis de quinina a los afectados y a las posibles víctimas. (Aún recuerdo cómo me zumbaban los oídos, por efecto de la quinina, cada vez que viajaba a la zona endémica: Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta. La lucha del Departamento Nacional de Higiene no daba resultados porque además la enfermedad actuaba sobre nativos sub-alimentados en su infancia, situación que ahora parece retornar gracias a los que se empeñan en llevar al país a "niveles internacionales" de fluencia económica).

El Dr. Alvarado partió de una comprobación: en las zonas típicamente palúdicas, de pantanos y selvas y de húmedo clima tropical, como Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, solo aparecían brotes epidémicos que también desaparecían circunstancialmente, mientras que en el Noroeste la enfermedad era endémica, de acción continuada y localizada, justamente donde no había pantanos, ni tupida vegetación, sino que por el contrario, las aguas que se estancaban lo hacían sobre la arena y entre las piedras, en los derrames de los ríos cordilleranos y del Aconquija, a pleno sol y aire. Esto llevó al Dr. Alvarado a la convicción de que el mosquito transmisor era una especie distinta del tradicional. Investigando sobre esta base, durante largos años, llevó a comprobar que a diferencia de las larvas del mosquito clásico del paludismo, que prosperaban en un ambiente húmedo y sombrío, el mosquito vehículo de la enfermedad en la zona, necesitaba que su larva tuviera exposición solar y aguas limpias.

Este descubrimiento es técnicamente mucho más importante que el que se atribuyó el Dr. Houssay, producto de la casualidad y la comprobación ajena. Y lo es mucho más si se lo considera del punto de vista social y nacional.

Importaba además una revolución en la técnica de la lucha antipalúdica, y el Dr. Alvarado hubo de enfrentarse con todo el aparato burocrático y científico que, ya se sabe, es siempre rutinario y opuesto a las innovaciones.

Pero en ese entonces (1945) se puso en marcha una voluntad nacional. El Dr. Ramón Carrillo, desde el Ministerio de Salud Pública, encaró la medicina con criterio preventivo, y no el simplemente curativo que había predominado hasta entonces, y ante la resistencia y el horror de los expertos consagrados puso el hombro y empujó con toda su fuerza a la obra del Dr. Alvarado, dándole mano libre y recursos. Sobre la base de su descubrimiento y apelándose a una dedetización sistemática y a una acción masiva, el paludismo desapareció del Noroeste argentino en menos de dos años. ¡De 120.000 casos anuales, la estadística bajó a 120! ¡Al 1 por 1.000! Se realizó la más grande hazaña de la medicina argentina y tal vez de la mundial. Así lo debieron entender en el extranjero porque cuando el Dr. Alvarado, en premio de su gigantesca tarea fue separado de su cargo después de 1955, lo llamaron del exterior y durante muchos años fue en el correspondiente organismo de las Naciones Unidas el Director de la lucha antipalúdica mundial.

Si lo echaron, menos habrían de proponerlo para un Premio Nobel o para una Academia. Minuciosamente la gran prensa oculta la realización de esta hazaña y el nombre de quien la hizo: Alvarado, y quien la empujó: Carrillo. Este último murió en extrema pobreza hace muchos años en Belén, Brasil, y allá están sus restos que el gobierno de entonces no permitió repatriar.

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SOBRE EL PODER HEGEMÓNICO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA REALIDAD MENTIROSA

“Unificaron todo el periodismo, la radiofonía y la televisión.

Volcaron sobre papel y sobre los oídos toneladas de injuria y difamación.

Convirtieron en traidores a la patria a los que la habían redimido de las viejas coyunturas a que ellos sirven; presentaron como tiranos a los libertadores, y no hubo basura del rincón o de retrete que no se arrojaran sobre los hombres, sobre las ideas y sobre la fe de pueblo argentino.

Llamaron al patriotismo, esquizofrenia; demagogia, al amor al pueblo; libre empresa, a la destrucción del capital argentino para subordinarlo al extranjero.

Llamaron jueces a los sicarios; policías, a los matones; virtud, al entreguismo; desfiguraron todo, anatematizaron lo argentino, exaltaron lo extranjero, llamaron valentía al asesinato impune, y cobardía a la resistencia popular.

Volvieron a desfigurar la historia, exaltando al cipayo y al vende patria y denostando al patriota de verdad.

Y eso lo dieron por el periódico, por la radio, por el libro, por la universidad, por la escuela.

Y lo dieron en dosis masivas, en dosis para adultos, se dormían oyendo la palabra mentirosa del locutor y despertaron oyendo la palabra mentirosa del locutor”
 (1957)

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TILINGOS

CONFIRMADO me propuso este tema. Pensé entonces que era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Por qué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, y haber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en la vida del país?". O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de grupos económicos capitalistas, adscriptos a la política de la Sociedad Rural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, que prefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a un mercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los que apoyaron la política de contención del progreso en las Juntas Reguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo que quieren.

Pero no voy a hablar de economía, sino del tema propuesto; de la forma en que la tilinguería impone sus pautas, y cómo ellas están perturbando el desarrollo de la inteligencia nacional y sus impulsos creadores.

Y ésta es cosa de que debe tomar cuenta también el político militante, si es que no sabe que el comité ha muerto definitivamente. Porque los estados de opinión, entre los cuales tiene importancia fundamental el slogan que surge de la cuestión de los status, pesan mucho más que una recluta que sólo vale para las elecciones internas.

En el Espasa Calpe se lee tilingo: "Argentinismo: Insustancial, ligero, que habla muchas tonterías". Segovia, en su Diccionario de Argentinismo", expresa: "Dícese de la persona simple y ligera que suele hablar muchas tonterías".

Los paisanos, de un tipo así, dicen; "Hombre sin fundamento".

Don Hipólito -desde luego, Yrigoyen es el Hipólito por antonomasia- decía "palangana". Supongo a esta expresión tradicional y fundada en la poca cosa y mucho ruido de la enlosada al caer retumbante.

Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios.

Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.

Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.

Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.

Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo.

No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.

Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.

Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos.

El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería

La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país.

Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia:
-¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté:
-¡Sí!, lo volteó Poggi.

Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería.

Ernesto Sábato, con buen humor, pero tal vez respirando por la herida, ha dicho en Sobre héroes y tumbas más o menos lo siguiente: "Más vale descender de un chanchero de Bayona llamado Vignau, que de un profesor de filosofía napolitano". La cita me chocó en mi trasfondo tilingo (fui a la misma escuela y leí la misma literatura) porque tengo una abuela bearnesa también Vignau, tal vez más que por lo de Bayona, por lo de chanchero (vuelvo a recordar que fui a la misma escuela, etcétera).

La verdad que ni el presidente ni el general son italianos. Simplemente son argentinos de esta Argentina real que los liberales apuraron cortando las raíces.

Pero la idea liberal o sarmientina no era ésa. Ella tenía, y tiene, una escala de valores raciales que se identifican por los apellidos cuando son extranjeros. Arriba están los nórdicos -con escandinavos, anglosajones y germánicos-; después siguen los franceses; y después los bearneses y los vascos; más abajo los españoles y los italianos, y al último, muy lejos, los turcos y los judíos. Cuando yo era chiquilín nunca oí nombrar a un inglés -que generalmente era irlandés, pero la diferencia era muy sutil para entonces- sin decir "Don", aunque estuviera "mamao hasta las patas". El francés, a veces, ligaba el Don; y en ocasiones, el vasco. Jamás el español, que era "gallego de...", lo mismo que el italiano "gringo de...". ¡Para qué hablar del turco y del ruso.'

En La condición del extranjero en América, Sarmiento parece revisar sus tesis sobre la inmigración. Pero no nos engañemos: se sintió defraudado por la misma porque vino del Mediodía de Europa. El hubiera querido una inmigración de arquetipos, y los arquetipos son los que estaban en lo alto de su escalera antiamericana y antiespañola.

Afortunadamente fracasó, y eso es lo que nos ha salvado como nación. En algún lugar he recordado las palabras de Hornero Manzi cuando me dijo:
-Lo que nos ha salvado es la actitud del italiano y el turco, que en lugar de proponerse como arquetipos, propusieron como tal al gaucho; así, en el ridículo del cocoliche se nacionalizaron en lugar de desnacionalizarnos.

Sólo falta imaginar lo que hubiera ocurrido si las pampas y las aldeas se hubieran poblado de los ejemplares arquetipos deseados por ese racismo, con la actitud de obsecuencia de las generaciones liberales para todo lo foráneo.

Ya se ha dicho que esa tilinguería racista viene de lejos.

Pero se acentúa cuando se producen cambios sociales. Entonces, la tilinguería se exacerba en una peyorativa actitud racista. Pasó con el acceso al poder del radicalismo. Los tilingos de entonces cargaron el acento sobre los apellidos italianos de la nueva promoción política suscitada con el ascenso de la clase media: la pequeña burguesía inmigratoria y los doctores de primera napa nacional,

La oposición conservadora adoptó un aire peyorativo que se tradujo en toda una literatura política, que fue del periódico -La Mañana y La Fronda, sucesivamente, fueron sus expresiones más calificadas- hasta el discurso parlamentario. Se jugaba, por ejemplo, con la equívoca significación de algunos apellidos; así, la triple fórmula Coulom-Coulin-Culacciatti, que integraba, con la igual finalidad peyorativa hacia los criollos desconocidos, don Julio del C. Moreno -un personaje riojano- completaba el ridículo en la imagen anal. Hasta cuando el apellido era patricio se lo modificaba para ponerlo a tono: así, padeciendo Yrigoyen de un posible mal de las vías urinarias, el doctor Meabe, su médico de cabecera, se convertía en el doctor Meabene para adecuarlo a la cita siguiente que era la de un correligionario de la 3a Don Plácido Meo.

En realidad, para los que lo escribían no se trataba de otra cosa que de un recurso humorístico. Pero para el tilingo de entonces el fundamento más real, el que más invocaba, el que más jugaba, era ese de los "gringos", Y lo de "gringos" sólo jugaba para los descendientes de inmigrantes provenientes del Mediodía de Europa. No para los otros.

Pasó mucha agua bajo los puentes, y vino otro movimiento multitudinario: el de 1945. Ya los gringos se habían incorporado y su presencia política no lesionaba a la tilinguería, no sé si es porque de las nuevas promociones ascendentes habían salido también promociones de tilingos. Sólo así puede explicarse que un hijo de italianos -Sammartino- haya hablado despectivamente de los "negros" al referirse al "aluvión zoológico", en una caracterización evidentemente racial y peyorativa, cuando aún estaba fresca la tinta que lo había calificado a él también peyorativamente.

Que "el gringuito" de unos pocos años atrás se sienta vieja clase frente a los descendientes de los conquistadores en la confrontación de sus apellidos no revela simplemente que "el gringuito" se ha incorporado a la tilinguería. Lo grave es que se ha frustrado como guarango. Y la guaranguería es la espontaneidad de las nuevas clases, de las promociones que irrumpen con cada ascenso de la sociedad, porque los dos grandes movimientos populares del siglo -el de 1914-16 y el de 1943-45- han sido la expresión de eso: de ascensos masivos. [Por Arturo Jauretche, Revista Confirmado, junio 1966]

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DICHO AYER CON PLENA VIGENCIA EN EL HOY

“En el territorio más rico de la tierra vive un Pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una nación soberana ni un pueblo feliz”
Volante de Forja

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UN REPORTAJE INSOLENTE
En la revista “Confirmado”, del 18 de abril de 1968, aparece el siguiente reportaje a Arturo Jauretche:

CONFIRMADO: -Usted parece el Alfredo Palacios del peronismo…
JAURETCHE: -¿Por qué no se va al carajo? Eso es lo más agraviante que se me puede decir. Tengo muchos defectos, pero nadie me puede acusar de hacer el fantasmón ni de vivir para la nota necrológica; tampoco me doy corte de ser pobre, como ese finado de cuya pobreza se habla tanto, pese a que cobró sueldo de legislador durante treinta años y fue profesor, ignorando las materias que enseñaba, durante cuarenta.

C: -¿Y qué me dice de los procesos judiciales que le siguieron después de haber sido presidente de un Banco?

A.J.: -Vea, en toda mi vida me han enjuiciado dos veces: una, a raíz de un hurto de muebles del partido peronista; otra, en la que me acusaban de haber formado un patrimonio durante mi función en el banco. Las dos veces, fui sobreseído. El mismo fiscal pidió el sobreseimiento, porque no encontraba ningún elemento serio para acusarme. Después, la llamada Junta de Recuperación Patrimonial penó mi rebeldía confiscando mis bienes. Me confiscaron todo lo que tenía: treinta mil pesos, producto de la venta de mi departamento. Así es que vengo siendo el único argentino confiscado…

-Bueno, pero hay todavía alguna gente que sigue diciendo no sé qué de ciertos negocios turbios…
-Vea, después de la caída de Perón me han investigado tanto que creo que ni en Palermo habrá un pingo al que se le haya analizado tanto la sangre; debo ser uno de los argentinos que más certificados de salud moral tiene.

-Me parece que a usted le preocupa mucho el tema del “Medio pelo; en su libro, usted acusa a algunos escritores de ser expresión típica de ese medio social. Y usted mismo, ¿qué es? ¿Un aristócrata o qué?
-Puede ser que yo mismo sea, no más, un hombre de “medio pelo”. Vivo en una sociedad que lo ubica a uno allí. Precisamente, estoy escribiendo un libro sobre estas cosas. Se llama Manual de zonceras argentinas y allí confieso algunas de las zonceras en las que yo mismo he creído alguna vez. El libro va a tener varias páginas en blanco, para que los lectores llenen ellos mismos las zonceras que puedan haber en él. Yo espero que el libro sea algo así como un Alkaseltzer intelectual.

-Usted parece un hombre demasiado contento consigo mismo. Y, sin embargo, tiene muchas cosas contradictorias. ¿Qué me cuenta de su juventud, cuando era conservador militante?
-Cosas de la educación liberal, de filiación conservadora, que recibí en mi casa. Lo que me despertó fue la revolución mexicana, los Zapata, los Obregón, los Pancho Villa. Desde entonces renegué de la concepción liberal que tiende a presentarnos un país de segunda y a nuestro pueblo como a un pueblo inferior.

-La vez que se presentó como candidato a diputado recibió los votos de su familia y los de algunos de sus amigos, nada más. Parece que usted, finalmente, es un fracasado en política…
-Es cierto que no he sido diputado, ni ministro, ni presidente. No me lo propuse nunca, a no ser como medio para triunfar en otras cosas. En cambio, es notorio que hoy la inmensa mayoría de los argentinos habla un idioma que hace cuarenta años hablábamos solamente unos pocos. Cuando nosotros emprendimos la lucha para formar una conciencia nacional, opuesta a la mentalidad liberal-colonialista, nunca creímos que en el precario tiempo de nuestras vidas lograríamos la victoria que hoy tenemos delante de los ojos. Así, tengo derecho a sentirme un triunfador.

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ARTURO JAURETCHE SOBRE LOS QUE DICEN “ESTE PAÍS DE M…”

“Estos desclasados como primos pobres están ahora teniendo que alimentar los símbolos sin las rentas necesarias que la simplista estructura liberal no les puede dar. Aferrados a la ficción, a comtrapelo de sus posibilidades reales de comprender su fracaso y rectificar el rumbo para acomodarse a la realidad, se envenenan.

Y se envenenan contra el país. De ahí sale esa expresión clásica: “Este país de m….”. Es una actitud disminuida, como argentinos; están acechando los baches de la calle, el corte de luz, o de agua corriente, la falta de horario del transporte, el vidrio o la ventanilla rota, para dar satisfacción a su masoquismo. Hay algunos que llegan a tal extremo que parecen desear que su mujer los engañe para poder decir que “los argentinos son cornudos”.

Arturo Jauretche, El Medio Pelo en la Sociedad Argentina (1966)

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EL PENSAMIENTO VIVO DE ARTURO JAURETCHE SOBRE LOS FUEROS DEL PERIODISMO O… ¿DE LA OPINIÓN PÚBLICA?

"Como tengo buena memoria voy a recordar algo del pasado radical para que nadie se llame a engaño y esto lo voy a hacer especialmente porque el doctor Gómez, vicepresidente electo, ha sido objeto de un reportaje en Mundo Argentino, donde habla de la necesidad de asegurar los fueros del periodismo.

Yo opino todo lo contrario; lo que hay que asegurar son los fueros de la opinión pública, para que la gente del negocio periodístico no pueda desfigurar la verdad, por lo menos en la información, como se hace sistemáticamente. (De paso, y porque viene al pelo, recordaré que en un tiempo, Sábato fue director de Mundo Argentino y lo echaron los de ASCUA por informar a la opinión pública sobre las torturas de la muy democrática y libertadora. Es decir, que la publicación que se ufana en recoger la necesidad del fuero periodístico, está incursa precisamente en haberlo destruido, en cuanto un hombre de pluma intentó decir una de las tantas verdades que la prensa libre oculta)"
"Aprendamos a leer los diarios", 1958.

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EL PENSAMIENTO VIVO DE ARTURO JAURETCHE, SOBRE EL SER UN PERIODISTA LIBRE O HACER DE ALCAHUETE

"Escritos Inéditos", Corregidor

"Yo había nacido con dotes de periodista, pero me di cuenta que como periodista tenía que hacer de alcahuete del periodismo y yo quería ser libre; entonces me convenía ser mozo de café antes que periodista. Porque de mozo de café no comprometía mi libertad, y en cambio si trabajaba de periodista, tenía que escribir lo que estos hijos de puta me hacían escribir y terminar después por acostumbrarme, sugestionarme y convencerme de que estaba bien. Porque este mismo muchacho que es un tipo decente, que yo lo quiero mucho, que está bien orientado ideológicamente, va a un periódico y tiene que escribir lo que le encargan aunque no le guste. ¡Ah, no! Yo ajustando tornillos no comprometo mi libertad intelectual".

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EPÍLOGO MONTEVIDEANO

Arturo Jauretche, Los profetas del odio y la yapa, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1997.

[1957]

Gusto sentarme, a la caída de la tarde, en el murallón de la Costanera, en la ciudad vieja de Montevideo. Hay un lugar que prefiero, a doscientos metros de donde vivo, y es la saliente que hace el antiguo asiento del Templo Inglés.

Los barcos que van y vienen de ultramar pasan al largo, los que vienen de Buenos Aires se perfilan al tomar la boya que tengo delante, a menos de una milla, río adentro.

Pienso entonces que este Montevideo es el puerto natural de la Confederación del Plata. El puerto natural de Bolivia y Paraguay, de Argentina y Uruguay. Si las cosas hubieran sido de otro modo y existiese la Confederación, éste habría sido el puerto de intercambio con ultramar y probablemente Montevideo, la gran ciudad comercial e industrial del Plata y el territorio Oriental, su granja abastecedora. Buenos Aires, con un puerto que hemos tenido que cavar en el barro, y al que debemos defender, día por día del mismo barro, sería la Capital de la Provincia de Buenos Aires, o tal vez de la Nación, pero no la única gran ciudad del Plata. Una ciudad importante entre muchas, en las imaginaciones de ese posibilismo veo este País, con sus maravillosas playas y su equilibrado paisaje, elaborando gran parte de las materias primas de la cuenca platense, y al mismo tiempo sitio del ocio y del recreo, sin competencia posible. Esta gran ciudad del sur, a la que la naturaleza había fijado un destino de primera, tendida bajo la farola del Cerro.

Ella es además el contacto marítimo directo con la Patagonia, con la Antártida, con las Malvinas y con el Estrecho, que afluyen naturalmente a su seno. Cuando analizo nuestras economías distorsionadas por una estructura política artificial y los grandes ríos y el mar esterilizados para su función, me duele nuestro destino marítimo frustrado, cuando el Plata dejó de ser el río interior de nuestra Confederación. Al perder ese carácter se cerraron las posibilidades de gran cabotaje, que era su consecuencia lógica y hubiera sido nuestro medio de transporte establecido por la naturaleza. Al perder la unidad, perdimos el destino marinero, pues del cabotaje se pasa directamente a la marina de ultramar, por la que afortunadamente se hizo mucho en estos últimos años, como parte del proceso liberador, entre las sonrisas escépticas de la "intelligentzia", que quiso ridiculizar el esfuerzo, hablando de los "gauchos al timón". Seríamos hoy potencia en materia de marina mercante, y nuestra marina de guerra, potenciada sobre la misma base, sería Señora del Atlántico Sud. Señora de alianza buscada en razón de potencia, y no ofrecida en razón de debilidad.

Pero esto que imagino yo ahora, sobre el antiguo asiento del Templo Inglés, lo pensó con clara visión Canning, hace un siglo y cuarto, entre las brumas londinenses. Sus instrucciones a Ponsomby, cumpliendo con la política de balcanización del Río de la Plata y las finalidades económicas que siguen rigiendo, y que dieron por resultado la separación de la Banda Oriental de sus hermanas, atendieron expresamente, como está documentado, a impedir que el Río de la Plata fuera un río interior. Es inconveniente, decía, que una sola Nación posea las dos orillas del río, pues tendría gravitación decisiva en el Atlántico Sud.

Es un poco triste saltar de estas meditaciones a la política del mar que tenemos por delante y a la concepción de nuestro destino que parece regirla, es decir, como simple instrumento de intereses remotos. Y es curioso que quienes más se afanen por servir esos planes sean aquellos a quienes la política de Canning frustró un destino de grandezas ganado por nuestros ejércitos en los campos de Ituzaingó.

El posibilismo y la imaginación suelen ser deprimentes cuando se contrasta el sueño con la realidad. No es así en este caso. Porque nos reconforta todo lo que se ha podido salvar y todo lo que se ha hecho a pesar de una "intelligentzia" rectora que trabajó en contra del destino común y que hasta ha presentado nuestras derrotas como victorias.

Pues hubo otra inteligencia, esa sí argentina, que desmedrada y todo, salvó lo esencial. Fue ese oscuro instinto de los caudillos federales, la clara visión de un patrón de estancia, que aplicó al gobierno las normas del sentido común, no dejándose confundir por las añagazas de la "intelligentzia". El país ha vencido, a pesar de todo, y lo ha salvado, permanentemente, el sentido realista de nuestros humildes y sus intérpretes. Pero, lo que fue intención es ahora inteligencia. Ahora los argentinos "saben" y tienen conciencia de su destino y cómo realizarlo.

Creo, sin embargo, que no está demás la labor que he intentado: poner al desnudo las finalidades de la llamada "intelligentzia".

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¿HACIA DÓNDE VAMOS? (Escrito en 1955)

"El plan Prebisch significará la transferencia de una parte substancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar”

Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y del auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor inglés que ensanchará su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando.

La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el fuerte poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada.

Los productores agrarios, que en un momento verán mejorar su situación, no tardarán en caer en las ávidas fauces de los intermediarios y de los consorcios de exportación, que muy pronto absorberán el beneficio de los nuevos precios oficiales. Para entonces, ya no existirá el I.A.P.I. (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) ni habrá defensa posible.

Exportaremos más, pero percibiremos menos por esas exportaciones en razón de la caída de nuestros precios como efecto directo de la reforma cambiaria.

Luego, a medida que se destruya el sistema de comercio bilateral y entremos en la zona de la libra esterlina, tendremos que comenzar a ceder a la presión del "único comprador". Llegado ese momento, no habrá más remedio que aceptar sus imposiciones porque estará cerrada toda otra posibilidad. Se cumplirá así una clara sentencia de Prebisch: "las economías débiles no colaboran, se subordinan fatalmente". ("El patrón oro y la vulnerabilidad económica de nuestros países"). Mientras tanto nos iremos hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior. Y como nuestra balanza de pagos será deficitaria, en razón de la caída de nuestros precios y de la carga de las remesas al exterior, no habrá más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota (mercante) o las usinas.

Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite.

Esa es la verdad documentada, que no quiere ser sino un humilde aporte al conocimiento de hechos que interesan al porvenir de nuestra Patria y de nuestros ciudadanos. Solo aspiro a que el lector, superando toda bandería y todo sectarismo, se aboque a la verificación de las cifras y de los hechos consignados. Que no se deje encandilar por los fuegos artificiales de los hombres "magos", de esas creaciones míticas con que los imperialismos pretenden explotar la ingenuidad de los pueblos jóvenes.

Bajo el falso pretexto de una crisis económica sin precedentes, está por consumarse la gran estafa a los intereses y a las aspiraciones de la nacionalidad. Ha llegado la hora en que, por encima de los transitorios rencores internos, cada argentino asuma la responsabilidad que le compete. La historia es despiadada y no excusa a los hombres por la buena fe y la ignorancia que les hizo pasibles del engaño. La historia solo sabe de los que contribuyeron a empequeñecerla, esclavizarla y expoliarla. No le interesan las intenciones, sino los hechos positivos.

Quienes en este momento ejercen el poder y tienen fuerza para convertir en ley sus decisiones, deben asumir la tremenda responsabilidad de la política económica. Todo lo demás es pura bambolla, hecha de ex profeso para distraer la atención y disimular la estafa. En la reforma económica está el secreto de nuestro porvenir libre o esclavo, del bienestar o de las penurias de los argentinos y del juicio definitivo que la historia formulará sobre los hombres y las instituciones que asumieron la responsabilidad de mandar en esta tierra."

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SOBRE LA NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA

Extractos de una nota de Arturo Jauretche publicada en Santo y Seña, el 9 de febrero de 1960.

(...) voy a entrar en un tema que es fundamental para la ejecución de una política nacional: la nacionalización de la banca. Impedirla ha sido uno de los objetivos fundamentales del acceso al poder de los vendepatrias. No sólo se han derogado las disposiciones que tendían a hacerla efectiva, sino que se siguen creando las condiciones destructivas.
Y uno de los medios más eficaces es desprestigiar los instrumentos bancarios del Estado. Estamos ahora en una campaña de desprestigio de los mismos, igual a la que se hizo enseguida de 1955. Es que el que maneja el crédito y lo orienta, maneja a la economía del país con mucha más eficacia que el gobierno, con todos sus instrumentos (...).

El que maneja el crédito maneja más la moneda que el que la emite.

El que maneja el crédito maneja más el comercio de exportación e importación que el que compra y el que vende. El que maneja el crédito estimula determinadas formas de producción y debilita otras; el que maneja el crédito establece qué es lo que se ha de producir y qué es lo que no; determina lo que puede y lo que no puede llegar al mercado con facilidades de venta y maneja por consecuencia el consumo.

El que maneja el crédito crea moneda de pago y poder adquisitivo.

El que maneja el crédito decide qué se produce en el país y qué no se produce, quién lo produce, cómo lo produce, cómo lo vende y cómo lo acapara; adónde lo exporta y en qué condiciones: determina las condiciones de la plaza, incide en la bolsa, todo, en una palabra.

El secreto de la prosperidad o la decadencia, del desarrollo o del atraso, está en gran manera en los bancos. Las disposiciones jurídicas, las leyes de promoción, la organización de los negocios, no son más que la anatomía de la sociedad económica (...). Pero el dinero es la fisiología de una sociedad comercialista. Es la sangre que circula dentro de ella, y el precio del dinero, su abundancia o escasez, está determinado por el sistema bancario.

LOS BANCOS DAN DINERO
El dinero de los Bancos no es de los Bancos. Es de la sociedad toda que allí lo deposita, y de allí sale multiplicado en forma de préstamos. Los Bancos crean dinero a través del crédito, porque los depósitos convertidos en crédito se multiplican varias veces; así la abundancia o escasez de dinero contante y sonante en circulación, por su imagen repetida varias veces en el múltiple espejo del crédito bancario. Así, crear moneda es una función del Estado, que éste debe vigilar cuidadosamente para adecuarlo a las necesidades del mercado, sin que falte porque entonces caemos en la tiranía del dinero, y sin que sobre que es lo que llaman inflación.

LOS CIPAYOS Y LA BANCA PRIVADA
Destruir la nacionalización de la banca fue y es un objeto fundamental de los cipayos: retornar al sistema anterior a la misma. Los Bancos al margen del Estado.

Pero los propietarios de los bancos privados no son los depositantes, sino un grupo de financieros que controla su capital accionario, recoge los ahorros de los depositantes y los dirige hacia fines que interesen a ese grupo financiero; así cuando ese grupo financiero está ligado con determinadas industrias, al desarrollo de esas industrias dirige la banca, teniendo en cuenta, no el tipo de desarrollo industrial que interesa al país, sino el que le interesa a su grupo.

Cuando el banco es extranjero o está ligado a los intereses de la exportación o de la importación, dirigirá su política a beneficiar a exportadores e importadores, en una economía que ya ha sido puesta a disposición del interés comprador y vendedor extranjero.

Esto es elemental, pero se objeta que el banco privado está mejor manejado y hace mejores inversiones. Lo de mejores inversiones es un concepto también relativo, porque un negocio puede ser muy bueno para el negociante e inconveniente para la colectividad.

También se dice que los fondos son mejor manejados. Pero en la corta experiencia que llevamos desde 1955, varios bancos probados han puesto en evidencia que su ética está muy por debajo que la de los bancos oficiales que se intenta desacreditar. También se dice que en el caso hipotético, si los bancos son oficiales, el que paga las consecuencias es el país, pero en lo que va del siglo el país sólo ha pagado las consecuencias de los malos negocios de la banca privada, como en el caso del Instituto Movilizador de la Década Infame, en que los pasivos incobrables de la banca privada fueron transferidos a la colectividad, que se hizo cargo de sus malos negocios y de sus entronques con la oligarquía y los intereses financieros.

Además, una banca nacionalizada está en condiciones de controlar una crisis, graduando sus reclamos, administrando sus recursos, según las condiciones de solvencia de una plaza y nunca provocará deliberadamente un "crack"; con una dirección única concentrará todos sus esfuerzos en evitarla.

Una banca privada puede provocar una crisis deliberadamente, con que varios de los bancos se pongan de acuerdo, o puede hacerlo dejándose arrastrar por el pánico y por el sálvese quien pueda (...).

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE LOS VERDADEROS MOTIVOS DEL PUEBLO EL 17 DE OCTUBRE

UNA RESPUESTA A ERNESTO SÁBATO

"No, amigo Sábato. Lo que movilizó las masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza.

Recuerde Ud. aquellas multitudes de octubre del 45, dueñas de la ciudad durante dos días, que no rompieron una vidriera y cuyo mayor crimen fue lavarse los pies en la Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios.

Recuerde esas multitudes, aún en circunstancias trágicas y las recordará siempre cantando en coro -cosa absolutamente inusitada entre nosotros- y tan cantores todavía, que les han tenido que prohibir el canto por decreto-ley.

No eran resentidos.

Eran criollos alegres porque podían tirar las alpargatas para comprar zapatos y hasta libros, discos fonográficos, veranear, concurrir a los restaurantes, tener seguro el pan y el techo y asomar siquiera a formas de vida "occidentales" que hasta entonces les habían sido negadas."

Carta de Arturo Jauretche a Ernesto Sábato (Montevideo, septiembre de 1956), en LOS PROFETAS DEL ODIO

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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EL PENSAMIENTO VIVO DE DON ARTURO JAURETCHE SOBRE EL ASCENSO SOCIAL DE LA NUEVA BURGUESÍA

"A la sombra de esa expansión del mercado interno y el correlativo desarrollo industrial surgió una nueva promoción de ricos, distinta a la de los propietarios de la tierra que venía de las clases medias, y aun del rango de los trabajadores manuales, y se complementaba con una inmigración reciente de individuos con aptitud técnica para el capitalismo.
Pero esta burguesía recorrió el mismo camino que los propietarios de la tierra, pero con minúscula.
Bajo la presión de una superestructura cultural que sólo da las satisfacciones complementarias del éxito social según los cánones de la vieja clase, buscó ávidamente la figuración, el prestigio y el buen tono. No lo fue a buscar como los modelos propuestos lo habían hecho a París o a Londres. Creyó encontrarla en la boite de lujo, en los departamentos del Barrio Norte, en los clubes supuestamente aristocráticos y malbarató su posición burguesa a cambio de una simulada situación social. No quiso ser guaranga, como corresponde a una burguesía en ascenso, y fue tilinga, como corresponde a la imitación de una aristocracia.
Eso la hizo incapaz de elaborar su propio ideario en correspondencia con la transformación que se operaba en el país, hasta el punto que los trabajadores tuvieron más clara conciencia del papel que les tocaba jugar a esa clase".

Arturo Jauretche, "El medio pelo en la sociedad argentina".

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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(Y son apenas un ejemplo de la larga lista, escrita por la oligarquía y los "intelectuales", comprados con 4 monedas)

LOS MALDITOS, SEGÚN DON ARTURO

"Me he extendido en otra oportunidad sobre el tema de la superestructura colonial del país y cómo practica ésta la colonización pedagógica. Así la escuela enseña a leer para que el alfabetizado lea textos donde se deforma la realidad y para que, ya adulto, lea periódicos que cumplen la misma tarea. Con ese criterio actúan los libros de la mayoría de las editoriales y también la mayoría de las cátedras universitarias, de manera que lo que se llama instrumentación de la cultura en el país no es otra cosa que la adecuación de la inteligencia del argentino a las condiciones creadas por los intereses que dominan. Lo mismo sucede con los más modernos medios de publicidad en los que excepcionalmente, diríamos por descuido de los directores, se puede oír una voz que desentona con la música monocorde o se aparta del libreto reiterado.

El mundo de los escritores no puede escapar al sistema. Por el contrario, su captación es minuciosamente cuidada por la colonización pedagógica. 
El escritor desde ya es propenso a encerrarse dentro de su propio tema como en un castillo, con lo que estamos a un paso de aquello del arte por el arte, consistente en que el hombre se desvincula de su humanidad propia y ésta de la patria, en que necesariamente debiera estar inmerso, con lo cual su actividad deja de ser vital para ser mera artesanía. De esto del arte por el arte ha salido una cómoda muletilla que es la del arte no comprometida, que responde en realidad al compromiso de no comprometerse... hasta que ordenen los que pueden.

Si esa alienación ocurre en las metrópolis, con mucha mayor razón se repite, y multiplicada en los países coloniales y semicoloniales, pues al alimento cultural importado se suma el deslumbramiento provocado por la visión de la metrópoli como centro, deslumbramiento que impide la contemplación y comprensión de lo cercano. El escritor se siente instalado en un despreciable suburbio del mundo, mejor dicho desterrado, y desde su destierro mira a sus connacionales como inferiores. Ignorando que él, a su vez, es visto de igual manera desde las metrópolis, sólo ve en sus paisanos una expresión de la barbarie y siente la espalda agobiada por la pesada carga del hombre blanco, como un inglés en la India o un norteamericano en Panamá.

De esta actitud nace lo de "libros y alpargatas" y lo de "aluvión zoológico", por ejemplo, conceptos que la intelligentzia hizo suyos a pesar de su modesto origen en sujetos casi marginales de la misma.

Ya para 1930 había comenzado la crisis del mundo victoriano, aquella pax britannica cuya imagen intenta en vano prolongar la pax yanqui. Esta es ahora a lo sumo "guerra fría" o "coexistencia pacífica", alternativamente, en el juego de los equilibrios de poder entre las metrópolis. Pero dentro de ellas y en el mundo dependiente, ya están rotos todos los equilibrios que daban aspectos de orden inmutable a la época que se extiende durante Victoria, Eduardo y Jorge.

En nuestro país, el aparato de la colonización pedagógica había sido, mas bien, un instrumento de canalización y encauzamiento. Las discordias entre los intelectuales eran de orden puramente estético-ideológico, pero no se vinculaban a las circunstancias nacionales, pues, cualquiera fuera la idea social o política por aquellos profesada, era siempre una transferencia del mundo de la civilización al mundo de la barbarie: nunca un pensamiento que partiese de una observación local de los problemas y de la búsqueda de soluciones nacionales por consecuencia. Caído el Partido Federal y exterminado en su secuencia histórica, hasta en el recuerdo, el triunfo de los liberales era definitivo y estaba asegurada la estabilidad de los modos mentales que se importaban, a punto tal que los propios adversarios del liberalismo y sus ideas en el terreno filosófico y confesional, participaban en la construcción de la granja e igualmente las tendencias supuestamente revolucionarias, que no vinculaban las condiciones sociales del país a la estructura internacional dentro de la cual éste estaban colocado.

De 1930 en adelante, el aparato de la colonización pedagógica abandona aquella actitud de encauzamiento y orientación de la época fácil. Seguirá haciendo creer -y esta mercadería se la venden ahora a los jóvenes literatos- que las corrientes que siguen prevaleciendo son las marcadas por los signos de Boedo y Martín Fierro, por ejemplo. Pero esta ya sólo lo cree "el zonzaje" pues sería tanto como decir que el pensamiento y el arte del país dependen de la actitud que adopten los barbados y barbudos que frecuentan esta manzana lindera de mi casa circundada por las calles Maipú, Paraguay, Esmeralda y Marcelo T. de Alvear que para unos es la manzana podrida y para otros es la manzana fecunda.

Magnificar Boedo y Martín Fierro como corrientes literarias es un modo de ocultar que, desde entonces y por la aparición de escritores nacionales, se ha roto la unanimidad intelectual y que el aparato de la colonización, especialmente el periodístico, ya no se limitará a encauzar sino que será un instrumento de persecución para todo escritor nacional. Ahora es la guerra y el periodismo empleará su gran arma que es el silencio para los nacionales y el bombo para los coloniales.

Así empiezan a aparecer "los malditos" y el aparato no averigua si son de Boedo o de Martín Fierro. La maldición se aplica a Scalabrini Ortíz, a los Irazusta, a Ernesto Palacio, de Martín Fierro, como a Elías Castelnovo de "Boedo", indistintamente.

Tampoco es cuestión de izquierda o derecha. Luis Franco, el más tremebundo revolucionario de dos mundos, se alterna en las columnas de La Prensa con la extrema derecha. Pero eso sí, Luis Franco en lo concreto del país siempre tiene motivos para no estar con lo nacional. ¡Es tan izquierdista! Por eso también en la historia reivindica a los caudillos que no molestan a La Prensa, aunque esos caudillos hayan estado con Rosas. Pero Franco no estará jamás con Rosas, ni con Yrigoyen ni con Perón... con nadie que cierre las columnas de La Prensa.

Radiados los escritores nacionales del acceso periodístico al gran público, se produce el ascenso de los buscadores del éxito a cualquier precio. Borges abandona sus temas iniciales -temas y posición política- que amenazaban darle contacto con el país real y se evade cada vez más hacia un universo alambicado en que el laberinto aprisiona y libera a la vez, sacrificando las posibilidades del creador a un mínimo resultado de joyería. Alguna vez he dicho que este escritor me da la imagen de un caballo que pudiendo ganar los clásicos del hipódromo se dedica a lucirse en carreras cuadreras, que ha sacrificado al triunfo contemporáneo su posibilidad de perdurabilidad, en obsequio de la máquina del prestigio. Eduardo Mallea, que indaga también el mundo real al que pertenece, que no lo abandona totalmente, pero levanta para disimularlo, brumas propias para una auténtica bahía del silencio. Y así llega a la dirección de la página literaria de La Nación que ya no puede dirigir Cancela, que está "maldito" y condenado al ostracismo.
He dicho Borges y he dicho Mallea por nombrar a quienes se fueron del campo nacional que empezaban a pisar, eligiendo el piso fácil. He dicho los más altos, con lo cual no necesito nombrar a los cócaros menores de la intelligentzia plumífera.

Si a los precursores de los escritores nacionales hay que ubicarlos en 1930 y años inmediatos, los acontecimientos de 1943 ya nos permiten hablar de escritores nacionales como de una corriente compacta y definida. Es que una nueva Argentina empieza a construirse.
Esta nueva Argentina es, esencialmente, la obra de los humildes que por su situación social han sido menos influidos por el aparato de la colonización pedagógica. Sólo que ahora, gran parte de los intelectuales comprende, por fin, que el camino es el que señalan los que no fueron colonizados mentalmente.

Al día siguiente de la revolución de 1955 comienza una inquisitorial cacería del intelectual anticolonialista. No me refiero a la persecución política o social y que, en cierto modo, puede explicarse desde que fue general e hija del calor de las pasiones en juego. En este caso, la esmerada búsqueda e identificación del peronista trasciende de la persecución policial dirigida al partido y al gremialista, pues los que la dirigen son los que a sí mismos se llaman "intelectuales libres", agrupados en la SADE, en la línea Mayo-Caseros, constituidas con diversos pretextos literarios.

Ellos se encargan de señalar con el dedo el aparato de la colonización pedagógica, quiénes deben ser aniquilados. Se confeccionan listas de escritores a los que se injuria y que deben ser proscriptos de la letra de imprenta (Los esclavos del aparato saben bien lo que esto puede hacer en materia persecutoria). Su ensañamiento revela, además de su obsecuencia, el sordo encono de los que no han podido ser ellos mismos triunfadores, pero tienen en el alma la ictericia de someterse. Andan gritos y estruendosos como quien por buscar el triunfo, renunció a ser hombre y ahora es alcahuete.

Ellos construyeron las listas de malditos.

Pero ya el poder del aparato de la colonización pedagógica está quebrantado, lo que explica el resurgimiento de los "Muertos que vos matasteis".

Es que estamos en presencia del boom del libro argentino, lo que no significa el boom de todos los libros, porque sólo se manifiesta en el libro nacional. La literatura cipaya no experimenta el fenómeno. Es que el fenómeno no es literario, es político. Es el producto de la maduración de la conciencia argentina que, liberada del aparato de la colonización pedagógica, se busca por sus propios caminos y se reconoce, sin necesidad de los mentores que antes le desviaban la ruta.
Por eso no tan malditos, los malditos, cuando comienza a beneficiarse de la maldición que los ha signado precisamente según el país que hoy quiere que sean sus escritores"

Y hablando de "malditos" es una larga lista donde están:
RAÚL SCALABRINI ORTÍZ, MANUEL UGARTE, ENRIQUE S. DISCÉPOLO, HOMERO MANZI y tantos otros 

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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“una bandera política debe parecerse a un río que es siempre el mismo, pero en el que las aguas van cambiando, pues las fuerzas políticas actúan en el tiempo y su devenir”

El 9 de julio de 1942, bajo una atmósfera política dominada por la claudicación y el escepticismo, Arturo Jauretche recibe una carta de su amigo y compañero de lucha José Benjamín Avalos. Es un mensaje triste, amargo, de un bravo luchador que ve apagarse la esperanza. Inmediatamente, le contesta analizando el agotamiento del radicalismo y la posibilidad de que las masas populares busquen un nuevo cauce, en la certeza de que éste será hallado y llegarán días triunfales. Fuente: Revisionismo Histórico Argentino

(…)

Buenos Aires, 9 de julio de 1942.
Señor Dr. José Ávalos
Rosario.

Distinguido correligionario y amigo:

A mi vuelta de una gira por el Oeste de la Provincia de Buenos Aires me encuentro con su apreciable carta que me proporciona a la vez que la satisfacción de un buen recuerdo, el pesar de encontrarlo un poco pesimista y desesperanzado.

Comprendo la angustia argentina y radical que atenacea su espíritu. No puedo menos que comprenderla pues la ha vivido, hasta que este camino de F.O.R.J.A., en que estamos, me dio cauce seguro y firme, rumbo cierto y lo que Yrigoyen llamaba "alegre claridad de todas las certidumbres”.

Yo no puedo creer que su desesperanza dure, pues es Ud. uno de los pocos políticos argentinos que conserva íntegra la frescura del alma, aquí donde los políticos envejecen prematuramente como los adolescentes viciosos. Ese estado de espíritu por el que Ud. pasa, y que se transparenta en su carta al hablar de que: "jóvenes, maduros y viejos están carcomidos por el mismo mal de la desesperanza y la incredulidad" puede ser superado, por lo menos lo hemos superado nosotros, haciendo un planteo actual de lo político. De eso pienso hablarle en estas líneas.

El radicalismo ha perdido la bandera de la neutralidad yrigoyeniana, que le arrebata Castillo, por haber mezclado la defensa de nuestra democracia con la defensa de otras democracias que son tan enemigas nuestras como los mismos totalitarios, hasta el punto de que el general Justo, los comunistas, los socialistas, y los conservadores de Acción Argentina dicen las mismas palabras que el radicalismo, desde que éste ha perdido su idioma propio. Se ha confundido la defensa de la soberanía del pueblo con la defensa de las instituciones en que se ampara el régimen para mantener esta "normalidad institucional" que ahora llaman democracia.

Yrigoyen planteaba estas cosas claramente. Cuando dijo que "Las autonomías son para los pueblos y no para los gobiernos", expresó precisamente el concepto que sostenemos en F.O.R.J.A. Es lo mismo decir que gobierno del pueblo sin instituciones es mejor que gobierno de las instituciones sin el pueblo.

La hostilidad del Régimen, ahora y antes, consistió siempre en crear un aparato legal para canalizar la protesta del pueblo y después, por su periodismo, su Universidad y su escuela acostumbrar, al pueblo despojado, a reverenciar el aparato del despojo. En 1916 el radicalismo cayó en la trampa y en lugar de voltear la legalidad del Régimen, se metió en ella. Bien decía Yrigoyen que el no quería llegar así, pues debió llegar para derogarla y crear la nueva legalidad argentina, la de la causa: una democracia que voltease el aparato de la finanza, del periodismo, de la Universidad, de todo lo que obedece a directivas que no son en interés del pueblo y permitiese el surgimiento de lo propio creador de la libertad.

Mientras no comprendamos que hay una superestructuras que rodea al Estado y lo somete a sus fines constituida por la finanza, no comprenderemos nada. El vigilante no está puesto para cuidar la libertad de los argentinos sino para impedir que la libertad de los argentinos lastime los intereses de la finanza. Pues bien, tenemos que crear las instituciones de la Causa en que la función del vigilante sea meter la finanza en vereda para qué no lastime la libertad del pueblo. De otra manera, las mejores intenciones se verán quebrantadas, o serán dejados de lado los bien intencionados.

Hoy no hay, por ejemplo, libertad de prensa, sino libertad de empresa y no me refiero a las limitaciones del estado de sitio. Cuanto más grande es un periódico más depende de los grupos financieros, y los mismos partidos tienen que ir de claudicación en claudicación, pues son los grupos financieros los que proporcionan recursos que obligan; el que no los acepta se coloca en inferioridad de condiciones. Aún en el seno mismo de los partidos, depende del periodismo manejado por la finanza, el prestigio personal; de manera que el nombre y la personalidad no la hace ni la conducta, ni la capacidad, sino el elogio de la tal prensa, pues aquél que pretenda tener conducta propia está condenado al silencio y a la difamación. Además, la rivalidad interna entre los dirigentes hace que se abulten los cuadros de afiliados con masas de hombres que no conocen ni la vida interna, ni la calidad personal de los actuantes, y estas masas de afiliados forman opinión sobre las cosas internas por medio del periodismo, que siempre será adversario del radicalismo en la medida en que éste sea radical. ¡Ahí tiene a "Crítica" convertida en árbitro del valor de los hombres y de las ideas en nuestro partido!.

El error está en creer que el Régimen es el cuerpo de hombres que maneja los partidos de la Concordancia, cuando éstos son sus meros instrumentos. Es como creer que en Francia gobernaban los partidos y no las 200 familias.

Pero aquí es peor, porque ni siquiera son familias. Las que gobiernan son sociedades anónimas, frías creaciones del dinero, sin sangre, sin corazón, sin ley, sin patria. Y para peor, con un asiento principal fuera del país y obedientes a directivas políticas que sirven fines imperiales.

Los germanófilos y aliadófilos que tanto se apasionan por los gringos aquellos se empeñan en no saber que para unos y para otros, nosotros somos "negritos miserables" destinados a la servidumbre.

Se queja Ud. "de que los brazos armados parecen sensualistas" y de que todos, jóvenes, maduros y viejos estén desesperanzados y sin fe.

Yo no comparto ninguno de sus puntos de vista al respecto y confío, hoy más que nunca, después de ser durante siete años parte de una minoría aparentemente insignificante, en la capacidad del pueblo y del ejército para apasionarse por una gran bandera.

Fíjese, Dr. Ávalos, que nosotros los hombres de F.O.R.J.A. hemos sido acusados, cuando nos encerramos en la abstención y nos negamos a seguir tras las mayorías, de no tener fe en el pueblo y de ser, en cierta medida, dictatoriales cuando no fascistas. Sin embargo somos nosotros los que hemos tenido fe en el pueblo cuando nadie nos creía y creemos hoy en el pueblo cuando empiezan a dejar de creer los que nos criticaban nuestra posición. Lo que pasó es que a la par que creíamos en el pueblo creíamos en nuestra verdad y que entendemos la política como arte de dirección y no como simple sometimiento a las mayorías momentáneas. Demasiado conocemos cómo caen por el dinero y la propaganda los errores populares; pero sabemos que los pueblos vuelven a encontrar su verdadero camino. ¿No hemos visto acaso, las vísperas de septiembre y la posterior reacción popular? ¿Y no vemos ahora mismo cómo la propaganda belicista -que es enorme- sólo logra crear un superficial estado de espíritu, que se estrella en el profundo buen sentido del pueblo?

Muchos creen que lo democrático es seguir a la masa, y que así los partidos no tienen otra función que rivalizar a quien la adula más.

Nosotros a la inversa, creemos que es la masa la que debe ir hacia los partidos cuando está de acuerdo con los puntos de vista aunque el pueblo no lo comparta, hasta que llegue la hora en que su pensamiento sea el de la mayoría.

El más difícil arte del demócrata es saber quedar sólo, cosa en la que fue maestro Hipólito Yrigoyen. Sólo al pie de la bandera abandonada, en la certidumbre de que un día, alrededor de ella, se reunirán las multitudes. Porque si el conductor no sabe estar solo, es que no cree en la bandera; no puede infundir la fe que le falta.

La experiencia tampoco demuestra que los brazos armados sean más sensualistas que los inermes políticos.

Cuando recorro las listas de los que han participado en nuestras actividades insurgentes hasta el levantamiento de la abstención, compruebo que la proporción de oficiales y suboficiales que se han arriesgado es muy superior proporcionalmente a la de los políticos, con la diferencia de que los militares tenían todo que perder y nada que ganar que no fuera aquello que pudieron conservar quedándose en su casas, mientras que los políticos lo tenían todo perdido y no les quedaba otro camino que ese juego. Agregue, Dr. Ávalos, lo que después hemos contemplado sobre la venalidad y el fácil acomodamiento de muchos dirigentes correligionarios, la mayoría; y Ud. se admirará al comprender el extraordinario mérito de los que se han jugado, y como muchos no lo habrán hecho, porque pudieron ver objetivamente, sin la pasión nuestra, cuán falso era el revolucionarismo de muchos que lo convocaban.

No, Dr. Ávalos. Yo no creo que estén agotadas las posibilidades morales del pueblo y del ejército. La que está agotada es la bandera del radicalismo, de tanto arrastrarla por el barro, de tanto confundirla con otros banderines. Un muchacho nuestro suele decir en sus discursos que han convertido la bandera del regimiento en la banderola de la cantina. Nosotros comparamos este momento a aquel en que nace el radicalismo. Cuando la Unión Cívica ha perdido su gran bandera, los puros y los incontaminados necesitan diferenciarse y diferenciarla y así de la Unión Cívica, el aditamento radical hace nacer a la Unión Cívica Radical, el radicalismo, cuya filiación histórica en el pasado es la Unión Cívica, pero que necesita diferenciarse para las cosas del destino. Así cuando la U.C.R. llega a ser lo que es hoy, un partido más, ajeno al drama sustancial de la patria, le agregamos el aditamento F.O.R.J.A., para que el ciudadano forjista esté diferenciado en su radicalismo de la multitud de grupos que se dicen radicales y sobre los que va cayendo lentamente una atmósfera que los engloba conjuntamente con todos los políticos del Régimen.

Por otra parte, Dr. Ávalos, una bandera política debe parecerse a un río que es siempre el mismo, pero en el que las aguas van cambiando, pues las fuerzas políticas actúan en el tiempo y su devenir, de tal manera que contenidas todas las reclamaciones en la gran demanda inicial, vayan, según las exigencias de la hora, haciendo su presentación en cada oportunidad. Así vemos que en 1916 el radicalismo que ha presentado como exigencias inmediatas la reclamación del sufragio libre y la honestidad administrativa, va gradualmente presentando sus reclamaciones que lo definen en su totalidad y así en 1917 presenta su sentido social, y define de inmediato su concepción política internacional en la neutralidad y la Liga de las Naciones y sucesivamente va cerrando el cuadro de sus presentaciones hasta la reclamación de la soberanía económica cuando se lanza a la del petróleo y otras reivindicaciones. Entretanto, las generaciones argentinas se van renovando y cada una de ellas trae un tema apasionante que encuentra su eco en el radicalismo de Yrigoyen. Pero cuando en la reivindicación de la economía, el radicalismo se define ya como un peligro concreto para la superestructura financista de la Nación, lo voltean el 6 de septiembre.

Era ese el momento de precisar nuestra posición en la materia y así lo hicimos mientras estuvimos en la abstención; el 6 de septiembre era un golpe hecho contra el país por el imperialismo y nuestra revancha no era la revancha de un partido político sino la revancha de la Patria. Poco a poco, esa concepción nacionalista de la política revolucionaria se iba abriendo camino en el campo adversario y dividiéndolo y ocurría este fenómeno: que los que más habían participado en el 6 de septiembre comprendían su error viendo que habían servido intereses extraños y contrarios al país, mientras que los merodeadores que rodeaban a Uriburu después de la victoria, ya pensaban en consolidar legalitariamente el régimen de entrega consagrado el 6 de septiembre.

Para el que vea la historia en perspectiva de tiempo, será fácil comprender este hecho: muerto Yrigoyen y muerto Uriburu, se trabaja en dos bandos para pacificar el país en la legitimación del 6 de septiembre y de las entregas que le suceden.

Concordancia y Radicalismo del Comité Nacional se crean una legalidad en la que conviven, pero hay dos estados: el pueblo y el ejército.

Preguntó Yo: ¿Cómo unir a los estafados, que forman la Nación contra los estafadores?.

La sola bandera de la U.C.R. ya desfigurada en tal medida no basta; por otra parte, no expresa ya un pensamiento simple y claro y por sobre todo, inficionada de internacionalismo, ha abandonado la revancha de la Patria.

Hay además un hecho fundamental: los que el 6 de septiembre tenían a seis años ahora tienen 18; los que tenían 18 tienen 30. Constituyen el grueso de la población del país y sobre todo la parte dinámica de la sociedad, la que hace historia. El radicalismo que ellos conocen es el de los concejales de la CADE, el de Alvear, etc... Ningún no se orienta ya hacia sus filas y si va, va fríamente sin emoción de combatiente. No sirven para lo que necesítanos.

Los jóvenes están en una oposición disconformista, se harán fascistas o comunistas, según las alternativas de la propaganda extranjera; todos ellos hubieran sido radicales se hubieran llegado a conocer al radicalismo, pero lo que conocen es un partido que forma parte del Régimen, tiene los mismos vicios de este y además es zonzo, es decir, ridículo, que el único prestigio de la picardía es su éxito. Pero el pícaro zonzo es la víctima del cuento del pillo, del que se ríe el cuentero, la policía, el juez y el lector del diario.

En 1935, nosotros vimos lo que iba a ocurrir y nos propusimos crear un cauce, un substitutivo; mejor todavía, la continuidad histórica de radicalismo, y para eso creamos F.O.R.J.A.

Sabíamos que íbamos a ser combatidos y difamados y hemos sido acusados alternativamente, de comunistas o nazis, según los intereses de las finanzas y sus incondicionales aliados, esos tipos de revolucionarios sociales que pelean en todas las batallas de las antípodas, pero jamás con el vigilante de la esquina. Como somos radicales de verdad y además, de buena memoria, que es cosa que suele andar mal en el radicalismo, no nos hemos olvidado de que a Yrigoyen lo llamaron fascista o algo por el estilo -ya que el fascismo no existía-, cuando la semana de enero, anarquista por las huelgas ferroviarias y germanófilo por la neutralidad. A los radicales que gritaban viva el Dr. Ortiz y que defienden tanto esa normalidad institucional, hay que recordarles que el 11 de noviembre de 1918 hubo que meterles balas en la Avenida de Mayo a los que pretendían celebrar el triunfo aliado colgándolo a Yrigoyen y que el Comité de Ruptura de entonces era la Acción Argentina de ahora.

El buen argentino no tiene que hacer caso de estas imputaciones y debe seguir adelante sirviendo a su país, pues la propaganda trata de crear complejos de inferioridad para que el hombre no exprese lo que siente. Por ejemplo, ¿puede Ud. admitir, Dr. Ávalos, que yo, que lo he acompañado a Ud. con las armas en la mano para defender las libertades públicas sea menos demócrata que Pastor, Culaciati o el general Justo?. La cosa es sencilla: nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra, es decir, lo formal que el Régimen maneja. Para nosotros, la democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces, y si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que las alcahuetas de la entrega.

Bueno, Dr. Ávalos. Quiero llegar a esto: hay dos argentinas, una conservadora, que no quiere que ocurra nada, y en la cual está incluido el actual radicalismo. Esa Argentina tiene una apariencia poderosa porque maneja las estructuras oficiales de los partidos, el periodismo, la radiotelefonía, los gobiernos, pero esa Argentina no tiene vitalidad ninguna, es un edificio caduco, subsiste por inercia porque en ella ya no creen ni los que la forman. Y hay una Argentina subterránea, joven, vigorosa, caótica aún, pero que pronto se va a orientar, que se está orientando a pesar del desorden que introducen banderías extrañas en su seno, como el comunismo y el fascismo; la mayoría de los jóvenes que se creen comunistas o fascistas no son tal cosa; son radicales que no han encontrado al radicalismo y con ellos trabaja F.O.R.J.A., orientándolos poco a poco.

Una organización sistemática de silencio y la falta de recursos económicos ha retardado nuestro avance que tampoco hemos querido precipitar, porque se debe operar sobre la madurez de la conciencia. El año que viene esa Argentina joven y vigorosa va a ponerse en marcha, si la bandera que nosotros hemos levantado cuenta con el apoyo de unos pocos brazos de prestigio ya consolidado. El Régimen le va a ofrecer al país alternativas repugnantes y el Comité Nacional no cuenta ya para el pleito presidencial, como no se resigne a ser furgón de cola.

El ejército no va a apoyar ninguna de esas soluciones, porque el Régimen ya ha prescindido del ejército desde que el país se pacificó. El ejército lógicamente no hará nada, pero no será sostén del Régimen si la bandera existe y reúne las dos condiciones que reúne la bandera de F.O.R.J.A.: nacionalista por la reivindicación de lo nacional y de conciliación con el pueblo por la reivindicación de lo popular. Los fascistas pretenden ofrecerle la primera parte, pero les cierran el camino a la segunda que es una obsesión de la milicia; el radicalismo a secas podría ofrecerle lo segundo, pero no le ofrece lo primero, porque se Ha olvidado de su postura inicial. Son tan torpes los dirigentes que asustados por J.B. Molina y algunos fantasmones que el mismo Régimen levanta para impedir una formación nacionalista auténtica que, acaso de Fresco también, se ponen en antimilitaristas y gritan: el ejército a los cuarteles, que es lo que precisamente les conviene a los gobiernos.

Recuerdo que Yrigoyen, a la vuelta de Martín García, me dijo una vez que para el 4 de febrero el radicalismo era más fuerte en número de hombres en las filas del ejército que en las del pueblo, agregando que en este sentido se contó casi exclusivamente con mozos estancieros del Sud de Buenos Aires.

Me parece que el caso F.O.R.J.A. es el mismo, porque nosotros nos hemos ocupado de radicalizar a los no radicales mientras el Comité Nacional se dedicaba a desradicalizar a los que ya lo eran, tolerando la infiltración de ideologías, slogans, etc., extraños al sentido nacionalista del radicalismo. Es muy fácil a través del nacionalismo hacer comprender a Yrigoyen y comprendido Yrigoyen, todo nacionalismo deviene radical. Por el proceso inverso, a un hombre lleno de inquietud social, es fácil ver que el problema previo a la distribución justa de los bienes es que seamos dueños de ellos, de manera que la primera pelea no tiene que ser entre nosotros sino con quien los llevará, así toda demanda de justicia social se identifica con el nacionalismo y no hay posible concepción nacionalista en un país colonial que no lleve implícita la demanda de justicia social.

¡Parece mentira, Dr. Ávalos! Esto que decimos en F.O.R.J.A. en 1942 era lo que se decía en todas las tribunas radicales en 1926 y 1927. Recuerde Ud. y verá como es grave la crisis del Partido. Y no puedo acusar a los hombres del antipersonalismo que al fin y al cabo han sido leales a su pensamiento de fondo. Mosca en 1942 piensa como Mosca en 1927. Son los yrigoyenistas los que se han vuelto atrás para poder hablar el mismo lenguaje que Mosca y los suyos.

Ahora hay radicales que no se atreven a decir que la U.C.R. no es un partido político sino la unión civil de los argentinos para realizar la Nación por encima de las facciones del Régimen que son los partidos. Encuentran eso totalitario olvidando que en todo caso serán los fascistas los que se han copiado de Yrigoyen. La definición era perfecta y no encuentro que haya habido nunca una fuerza revolucionaria que no fuese totalitaria, es decir que negase totalmente a cualquier facción al constituirse ella en la Nación misma porque, así es totalitaria la Revolución de Mayo, la Francesa y la Rusa tanto como la Alemana o la Italiana.

Lo que distingue no es el método revolucionario sino el fin y el del radicalismo y el de F.O.R.J.A. es inverso al totalitarismo europeo; mientras aquéllos se proponen hacer del hombre un instrumento del Estado, como en Italia, o de la raza como en Alemania o de una categoría histórica como en Rusia, nosotros nos proponemos hacer un Estado defensor de la libertad del hombre para que éste se realice en plenitud, es decir, lo que dije al principio: dar vuelta al vigilante para que en lugar de cuidar que la libertad del hombre no lesione a los dueños de lo económico, cuide de que los dueños de la economía no lesionen la libertad del hombre.

Tanto esperamos en Ud. que ni en esa provincia ni en Córdoba hemos querido actuar porque allí hay reservas que pueden moverse espontáneamente. Pero Santa Fe está en situación distinta a Córdoba. Córdoba vuelve a tener la preminencia respecto del interior, que tuvo cien años atrás y puede ser el eje de un movimiento paralelo que empalme en la hora histórica con el movimiento del litoral. En el interior, que Córdoba preside, los movimientos políticos son más lentos y las bruscas conmociones más difíciles, por lo que Córdoba debe ser esencialmente fuerza de equilibrio aprovechando que puede conservar la permanencia de lo radical.

En el Litoral, en cambio, y particularmente en su ciudad, como en la nuestra, los cambios populares se harán bruscamente y el control de la juventud que el radicalismo ha perdido puede ser tomado por fuerzas ocasionales ajenas por completo a nuestro destino. Eso nos hace pensar en la urgencia de una movilización en ésa. Sin pedirle un compromiso político yo le sugeriría una experiencia para demostrarle que en su ciudad existe ya el nuevo país de que he hablado. Denos Ud. la oportunidad de una movilización con gente forjista de aquí en ésa, de sólo quince días, y verá Ud. el viejo fervor de las multitudes argentinas que cree apagado.

Pidiéndole perdón por la extensión de estas líneas cuya única disculpa es mi preocupación por supuesto en la gran empresa de la Patria, salúdalo con la cordialidad de siempre:

Su affmo.
Arturo M. Jauretche

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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ANÉCDOTAS JAURETCHEANAS  
Recuerdos y anécdotas de don Arturo (alias “Polo”) del libro “Jauretche y su época”, de N. Galasso

ÍNDICE:

* * * * *

1

“¿Será que ellos no pueden, de puro demócratas y republicanos, tolerar reyes? (Reyes negros se entiende)”

         “No había entonces Papá Noel, ni trineos, ni renos, ni nieve, como después. El día de reyes estaba de acuerdo con el clima y los personajes eran los tres magos con su atuendo y sus riquezas orientales… No puedo precisar desde qué edad tuve conocimiento de la ficción que escondía la leyenda de Gaspar, Melchor y Baltasar, pero seguí jugando al engaño, como todos los chicos, en tácita complicidad con los padres, un poco para beneficiarme con el contenido mañanero de los zapatos y otro poco porque, íntimamente, deseábamos que fuera cierto, sobre todo lo del rey negro, sin duda el más simpático. ¿Será el racismo de los norteamericanos y sus medios de propaganda y difusión lo que ha hecho desterrar a los reyes de nuestra infancia? ¿Será que ellos no pueden, de puro demócratas y republicanos, tolerar reyes? (Reyes negros se entiende)” (Fuente: A.J. en Pantalones Cortos)

Tomo I, página 13

* * * * *

2

Su Lincoln natal

         “El pago se pobló treinta o cuarenta años antes de que yo naciera… y lo anterior es historia ranquelina”. “Era aquel un escenario nuevo donde gringos y nativos llegaron al mismo tiempo y no encontraron ayer”. “… Esta era una zona de fuertes y fortines. Al Sur, corrían los fortines “El Triunfo” y “Vigilancia”; al Oeste, en Ancalú Grande, el fuerte “Gral. Lavalle” o “Lavalle Norte”, que hoy es Gral. Pinto… Junín era “Fuerte Federación” que fundó Rosas…”
“Lincoln fue el nombre que se le dio al pago llamado “El Chañar”, aunque el pueblo de “El Chañar” estaba más al norte…”. (N.Galasso comenta que: “Esta modificación –que obedeció al mismo snobismo que reemplazó “Fraile Muerto” por “Bell Ville”- constituye respecto a Jauretche, una doble paradoja con que se regocija la historia: por un lado, es extranjero el nombre del pueblo natal de quien luchará con increíble tesón para que los argentinos aprendan a pensar “nacionalmente” y, por otro, muchas veces recordará Jauretche, en sus polémicas, a este presidente norteamericano, expresión de la burguesía proteccionista del nordeste, cuyo triunfo permitió unificar y desarrollar a los Estados Unidos, mientras, por el contrario, el triunfo de las oligarquías librecambistas, en América Latina, provocó el resultado inverso: desmembramiento y colonización”)
“La plaza estaba formada por dos manzanas a las cuales una alambrada, con sus molinetes, impedía el paso de yeguarizos y vacunos sueltos…
Veo el verde de la alfalfa circunscripto por el anillo entre ocre y amarillo de la arena que cubría las calles laterales y la separaba de la escasa edificación circundante y sobre todo de las tres filas de paraísos recién plantados, destinados a sombrear la calle”. Después, “el juzgado de paz, la comisaría, la esquina del Mercado, el Club social, los hoteles “Roma” y “Delaca”, las panaderías de Telechea y de Charpin, la herrería de Mibello, la botica de Fuselli…”, “la esquina de mi casa, donde tenía parada la galera que venía del pueblo de Vedia, galera que ya estaba en decadencia pues, desde el 93, llegaba el ferrocarril al pueblo” y “El sol de Mayo, la Casa de Ramos Generales de don Manuel García, banco, almacén mayorista y minorista, tienda, botica, perfumería y estafeta de correos, todo”

“Jauretche y su época”, de N. Galasso Tomo I, páginas 9,10, 13 y 14

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3

“Allí estábamos, rígidos de marcialidad y de frío…”

“Las reminiscencias de la escuela están unidas inseparablemente a los madrugones invernales y a los minutos robados, en la tibieza de la cama, haciendo oídos sordos a las órdenes de levantarse; también a la carrera desesperada –con el desayuno a medias- patinando, vuelta a vuelta, en la escarcha y sintiendo congelarse la cara, todavía húmeda del chapuzón en la palangana. Se padecían, entonces, los sabañones… Mamá nos mandaba al colegio con una batata asada, bien caliente, en el bolsillo del pantalón, que nos servía de calientamanos en la primera hora de clase y la comíamos después, en el primer recreo, en rueda con los demás, pues todas las madres tenían el mismo cuidado, si era año de batatas… De aquella edad escolar queda imborrable el recuerdo de los festejos patrióticos con himno nacional, marcha de San Lorenzo y los discursos y nosotros pelados de frío, bajo el traje azul de satiné con botones dorados, a pesar de las gruesas camisetas y tricotas que llevábamos bajo el liviano uniforme y de los mitones de lana que sólo nos dejaban afuera la punta de los dedos… Allí estábamos, rígidos de marcialidad y de frío… Yo era soldado del batallón infantil, número imprescindible de las celebraciones”.

“Jauretche y su época”, de N. Galasso Tomo I, página 15 (Fuente: A.J. en Pantalones cortos)

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4

“… ocurrencia inspirada por el Diablo, según aseguraba mi abuela Josefina”

“… como todos los chicos del pueblo, jugué a la mancha y al rescate, a las escondidas y a la piedra libre, a vigilantes y ladrones, a la burra cachurra, al mosquito Bombo y a la gata parida. No al ainente y a la billarda, novedades que traía algún porteño, pero que no echaban raíces en el pueblo. En cambio, todos los juegos de bolita y trompo, con troyas y dormilonas y la rayuela, eran iguales a los de buenos Aires.” “… prender con alfileres de gancho las polleras de las mujeres amontonadas en el fondo de la iglesia, la noche de la misa del Gallo, ocurrencia inspirada por el Diablo, según aseguraba mi abuela Josefina, para apoderarse de las almas de los chicos, en el momento en que El Salvador nacía.” “… los días de lluvia, mientras detrás de la puerta de mi casa quedaban amontonados zapatos y botines, nos juntábamos “en patas”, todos los muchachitos del barrio, para tender trampas a los peatones que caían al agua, al pisar los puentes en falso equilibrio colocados por nosotros en las esquinas, Celebrábamos, a gritos, los percances, defendidos de los burlados por las calles inundadas hasta que abandonábamos el juego para hacer fumar a los escuerzos si es que no nos llamaba, desde la cocina de casa, el olor de las tortas fritas y las rosetas de maíz, regalo acostumbrado de esos días de lluvia”

N. Galasso, Jauretche y su época, Tomo I, página 15/16 (Fuente: A.J. en Pantalones Cortos)

* * * * *

5

“Aprendí las primeras letras en el regazo de mi madre”

“… apenas ‘Polito’ se introduce en ese Lincoln de 1906 –nos cuenta Norberto Galasso- y comienza a sentirlo ‘familiar’, una grave dolencia lo devuelve al cobijo materno por largo tiempo.”

“No sé todavía cuál fue mi enfermedad, que supongo de origen renal, pues se manifestaba en un edema de las piernas…” “Fui un chico bastante lector, no sé si por precoz o porque entre los cuatro y ocho años no pude correr a la par de los otros y tuve, en cambio, mucha cama y lectura y bebí mucha leche y barba de choclo”
… “La larga temporada en cama, en tan temprana edad, provocó que mi madre me enseñara a leer “de chiquito” para hacerla más llevadera: aprendí de inmediato y se me despertó la afición por la lectura”. “Aprendí las primeras letras en el regazo de mi madre, en cama, en la que estuve bastante tiempo… Pero también me enseñaba algo una criolla vieja, doña Santos, que recuerdo muy vagamente unida a cuentos de fantasmas y luces malas de los que tuve noticias luego, cuando volví a oírlos en los fogones y en las ruedas del mate”. (Fuente: A.J. en Pantalones Cortos)

N. Galasso, Jauretche y su época, Tomo I página 14

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6

“La campana que llamaba a clase era un cotidiano corte entre dos mundos”

N. Galasso comenta que, … “por esos años, la oligarquía ha logrado soldar una superestructura cultural dirigida a edificar “un pensamiento antiargentino”, de manera que escuelas y órganos de difusión de ideas se alejan cada vez más de la realidad nacional. De ahí esa dicotomía que marca la formación espiritual de Arturo:”

“La campana que llamaba a clase era un cotidiano corte entre dos mundos y la formación intelectual tuvo así que andar por dos calles distintas a la vez, como la rayuela, con las piernas abiertas entre los cuadros. La escuela no continuaba la vida sino que abría en ella un paréntesis diario. La empiria del niño, su conocimiento vital recogido en el hogar y en su contorno, todo eso era aporte despreciable. La escuela daba la imagen de lo científico; todo lo empírico no lo era y no podía ser aceptado por ella; aprender no era conocer más y mejor, sino seleccionar conocimientos, distinguiendo entre los que pertenecían a ‘la cultura’ que ella suministraba y los que venían de un mundo primario que quedaba más allá de la puerta… Era la preferencia de Sarmiento por la montura inglesa, olvidando que el recado era una creación empírica nacida del medio y las circunstancias. Este desencuentro entre la escuela y la vida producía un desdoblamiento en la personalidad del niño: ante los mayores y los maestros, se esmeraba en parecer un escolar cien por cien; frente a sus compañeros y fuera de los límites de la escuela, defendía su yo en una posición hostil a lo escolar, como un pequeño Frégoli que estuviera cambiándose constantemente el paquete traje de los domingos y las ropitas de entrecasa” (Fuente: A. Jauretche en Los Profetas del odio)

N. Galasso, Jauretche y su época, tomo I, página 16

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7

“En cambio, nunca nos apedreamos por federales o unitarios”

“Desde mi infancia, recuerdo cómo se nos embanderaba en las cosas ajenas. Era un niño, tal vez un poco precoz y por eso alcanzo a rememorar las pasiones que se agitaron con la guerra ruso-japonesa y después, con las balcánicas. Más tarde, con la guerra ítalo-turca. Aún recuerdo a un compañerito muerto de una pedrada en el ejército italiano que combatía con el ejército turco en las calles de mi pueblo y me duele ese absurdo final que quizá me impactó para siempre. En cambio, nunca nos apedreamos por federales o unitarios, ni defendimos una esquina suponiendo que defendíamos el Paso de Obligado frente al invasor extranjero”. (Fuente: A. Jauretche en Mano a Mano entre nosotros)

N. Galasso, Jauretche y su época, Tomo I, página 17

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8

“nunca tuve un barrilete de los buenos”

… Resuelve, con rapidez, los problemas aritméticos, lee fluidamente y expone las lecciones sin vacilación alguna, denotando una memoria poco común. La caligrafía, sin embargo, es su talón de Aquiles y la desprolijidad caracteriza a sus trabajos, comenta N. Galasso.

“Nunca pude tener un cuaderno de deberes que fuera medianamente presentable y no recuerdo haber usado jamás el tiralíneas sin hacer un borrón. Las maestras se pasaban la voz: -Jauretche no lleva cuaderno de deberes. Y tuve así un privilegio que se explica porque, en lo demás, yo era un alumno brillante”. Otra de sus limitaciones es, “esa incapacidad manual que desde la más tierna infancia me obligó a ser espectador en muchos de los juegos de mis compañeros… Esto explica que nunca tuve un barrilete de los buenos, ni bombas, ni estrellas y mucho menos cajones, ni siquiera tarascas. Inútil elegir las cañitas y el mejor papel, el piolín más liviano y resistente y conseguir la cola mejor calculada; mis barriletes morían en el suelo de indigestión porque todos resultaban “empachados”… Algo parecido me ocurre cuando se trata de la música… Mi falta de oído origina una de las tantas deficiencias de mi cultura que me priva del goce de un arte como la música, accesible a casi todos y, por añadidura, me ocasiona también una gran incapacidad para el manejo de los idiomas extranjeros lo que me pone por debajo del nivel cultural del más modesto conserje de gran hotel”. (Fuente: A. Jauretche en Pantalones cortos)

N. Galasso, Jauretche y su Época – Tomo I, página 18

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9

“… yo aún no había aprendido a desconfiar de las noticias periodísticas”

“… el Centenario marcó de un modo especial mis recuerdos. Además, en 1910, tuvimos el cometa Halley y con él nos aproximamos al fin del mundo. Ahora me río y se ríe usted, pero hay que haberlo visto a los nueve años, apareciendo cada tarde, por el lado del naciente, hasta llegar a ocupar un cuarto del horizonte –así es en mi recuerdo- ¡y cada vez más cerca” ¡Se viene, se viene!, decían las viejas. Y se venía, no más. Una noche de enero, el choque con la Tierra era para la madrugada y no hubo forma de retenernos en la cama hasta que aclaró y vimos que no había pasado nada. Tarde o temprano, el cometa se fue achicando hasta que sólo quedó una estrella grande. Por fin, se perdió siguiendo el viaje. Después, nadie había tenido miedo, pero lo cierto es que hubo gente tan asustada que hasta se suicidó, por lo menos así lo contaban los diarios y yo aún no había aprendido a desconfiar de las noticias periodísticas”. (Fuente: A.J en Pantalones Cortos)

N. Galasso, Jauretche y su época, tomo I, página 21

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10

“Nunca lo vi besar a mi madre…”

“El amor marital –y las simples expresiones de ternura- debían carecer de exhibición: eran cosas íntimas. Al lado de casa vivía un joven matrimonio porteño y cuando el marido salía para el trabajo, la mujer lo acompañaba hasta la puerta y ahí se besaban. Era de oír la indignación de mi padre, si lo presenciaba; entraba a casa bufando su protesta, indignado porque esas cosas no deben hacerse en público. Vaya y pase que la mujer besase en público… Pero, ¡el hombre! ¡Tenía que ser muy poco hombre! No se trataba de moral; la exhibición era cosa fea, indecorosa, una debilidad… El amor era eso, una debilidad y lo correcto era disimularlo. La actitud de mi padre no obedecía a la pudibundez de la época. Nunca lo vi besar a mi madre a la que quería entrañablemente, siendo hombre de una sola mujer. Tampoco nos besó mucho a nosotros y no es que no nos quisiera pero –y esto es típicamente criollo- consideraba una debilidad la demostración de los afectos, que era para él ‘cosa de gringos’. Tampoco nunca me felicitó por algún éxito escolar. Prefería decir: “estarás acomodado con la maestra” y daba media vuelta la cara enseguida para que no se le notara la emoción. El hombre debía tener ‘cara de póker’ y lo mismo que en los lances del juego, en los lances de la vida había que administrar las exteriorizaciones de alegría y de pesar. En el fondo, todo esto era una compadrada que consistía en no compadrear” (FUENTE: A.J. en Pantalones Cortos)

N. Galasso, Jauretche y su época, Tomo I, pág. 24 -

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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11

 

SOBRE EL ESCRITOR Y “SU MUNDO”

“El mundo de los escritores no puede escapar al sistema. Por el contrario, su captación es minuciosamente cuidada por la colonización pedagógica. 
El escritor desde ya es propenso a encerrarse dentro de su propio tema como en un castillo, con lo que estamos a un paso de aquello del arte por el arte, consistente en que el hombre se desvincula de su humanidad propia y ésta de la patria, en que necesariamente debiera estar inmerso, con lo cual su actividad deja de ser vital para ser mera artesanía. De esto del arte por el arte ha salido una cómoda muletilla que es la del arte no comprometido, que responde en realidad al compromiso de no comprometerse... hasta que ordenen los que pueden.”

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SOBRE LA ECONOMÍA

“La economía moderna es dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos. Estamos en un mundo económicamente organizado por medidas políticas, y el que no organiza su economía políticamente es una víctima. El cuento de la división internacional del trabajo, con el de la libertad de comercio, que es su ejecución, es pues una de las tantas formulaciones doctrinarias, destinadas a impedir que organicemos sobre los hechos nuestra propia doctrina económica.”

Arturo Jauretche, "Manual de Zonceras Argentinas".

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE EL ESTATUTO DEL PEÓN O DEL GAUCHO

"En este asunto de los cabecitas negras, estoy defendiendo algo en lo que creo tener alguna parte, aunque más se refiere al peón de estancia... La culpa que confieso es haber lanzado las palabras estatuto del peón ante quien podía establecerlo y esto lo hice recogiendo de labios del Dr. Luis Güemes el relato de un verdadero estatuto del gaucho, que había implantado el caudillo de Salta para proteger a sus paisanos, cuando amurallaban con sus pechos el frente Norte de nuestra independencia. Cuando murió, esa institución rastreada vaya a saber en qué reminiscencia visigótica, cayó en el olvido. Y después se preguntan por qué el gaucho apoyó a los caudillos. ¡Qué civilización y barbarie y qué niño muerto! El caudillo era el sindicato del gaucho."

Arturo Jauretche, Los Profetas del odio y la Yapa.
La colonización pedagógica, página 69, “El Estatuto del Peón”

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SOBRE LA PRENSA INDEPENDIENTE

“La prensa independiente no existe, y la independencia es una máscara para hacer pasar la mercadería de contrabando como agua “incolora, inodora e insípida” para que el estómago del lector no se prevenga defensivamente. Por eso, es preferible la prensa del partido, con definición, porque no se propone sorprender al incauto dándole como verdad absoluta o como inocente información, la que es su verdad partidaria y su información subjetivada.”

Revista Palabra Argentina, 28 de diciembre de 1965.

 

SOBRE LA COLONIZACIÓN MENTAL O CULTURA NACIONAL

“El establecimiento de una verdadera cultura lleva necesariamente a combatir la “cultura” ordenada por la dependencia colonial…
Desde el principio, nuestra “inteligentzia” identificó con cultura los valores universales consagrados por los centros de poder, con exclusión de toda otra cultura… (Pero) Bajo esa apariencia de valores universales se siguen introduciendo como tales los valores relativos correspondientes sólo a un momento histórico o lugar geográfico, cuya apariencia de universalidad surge exclusivamente del poder de expansión universal que les dan los centros donde nace con la irradiación que surge de su carácter metropolitano. Tomar como absolutos esos valores relativos es un defecto que está en la génesis de nuestra “inteligentzia” y de ahí su colonialismo.”

Los Profetas del Odio, página 159, 1957.

 

SOBRE LA PLENA OCUPACIÓN Y SUS POSIBLES CONSECUENCIAS

“Es cierto que la plena ocupación apareja males que son sus inevitables consecuencias. Desde el momento en que se restringe la oferta de mano de obra y el empresario no puede elegir, disminuye el rinde unitario porque el obrero deficitario baja los promedios y relajando la disciplina del taller incide sobre la productividad de los más capacitados. Esto ocurre aquí y en todo el mundo, pero el empresario sabe que esos inconvenientes se compensan en el mercado de ventas por la presión compradora de la ocupación total. Con desocupación el empresario puede seleccionar sus obreros, pero los compradores a su vez, disminuidos en su poder adquisitivo, seleccionan los precios y las calidades”.

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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FRAGMENTO DE “EL PASO DE LOS LIBRES

 (…)
“Hasta que un día el paisano
acabe con este infierno,
y haciendo suyo el gobierno,
con solo esta ley se rija:
o es pa’ todos la cobija,
o es pa’ todos el invierno.”
(---)

SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

“… se sigue adoctrinando sistemáticamente en la enseñanza de la historia para lo cual los réprobos son los que defendían la soberanía y los próceres los que la traicionaban para fines institucionales.”

GOBIERNOS POPULARES VS. OLIGARQUÍA

“Los gobiernos populares son débiles ante el escándalo.
No tienen, ni cuentan con la recíproca solidaridad encubridora de las oligarquías y son sus propios partidarios quienes señalan sus defectos que después magnifica la prensa.
El pequeño delito doméstico se agiganta para ocultar el delito nacional que las oligarquías preparan en la sombra y el vendepatria se horroriza ante las sisas de la cocinera”
Escrito después de la caída de Yrigoyen, caída a la que, obviamente, contribuyó la prensa de la época (Crítica y Nación)

SOBRE LA AUTOCENSURA EN LOS MEDIOS

“Porque estos periódicos tan celosos de la censura oficial se autocensuran cuando se trata del avisador; el columnista no debe chocar con la administración.

Las doctrinas, los hechos, los hombres, se discriminan en función del aviso; así hay tabúes tácitos y se sabe que no se debe mencionar, que camino no hay que aconsejar, que cosas son inconvenientes.”

SOBRE LA MORAL DE LA “DOBLE VARA”

La moral chiquita, doméstica puede ser utilizada para combatir la moral grande… Es escándalo que un comerciante haga una diferencia en un negocio con el IAPI y es coima. Si Bunge y Born, Dreyfus, etcétera, se quedan con todos los negocios del IAPI y con el de todos los productores, es simplemente negocio y acto de gobierno; y libre empresa el que despoja a los productores de su ganancia y al país del precio internacional verdadero… el escándalo ocurre cuando un criollo o turco o judío local se arma de unos pesos. Nos han enseñado que debemos imitar el ejemplo de los Rockefeller, de los Morgan, de los potentados anglosajones que como se sabe empezaron vendiendo diarios, que parece que es una condición indispensable para llegar a ser millonario.
Pero cuando algún enfermero, botellero o cualquier clase de avivado criollo levanta cabeza, todo el mundo se indigna recordando que ha sido enfermero o botellero y se pone a discutir cómo hizo la plata y con qué venta.
No se ponen a averiguar como la hicieron los Rockefeller y los Morgan.

Política y Economía, página 43, 1977. -

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE LA NUEVA TILINGUERÍA Y LA GUARANGUERÍA

Pasó mucha agua bajo los puentes, y vino otro movimiento multitudinario: el de 1945. Ya los gringos se habían incorporado y su presencia política no lesionaba a la tilinguería, no sé si es porque de las nuevas promociones ascendentes habían salido también promociones de tilingos. Sólo así puede explicarse que un hijo de italianos -Sanmartino- haya hablado despectivamente de los "negros" al referirse al "aluvión zoológico", en una caracterización evidentemente racial y peyorativa, cuando aún estaba fresca la tinta que lo había calificado a él también peyorativamente. Que "el gringuito" de unos pocos años atrás se sienta vieja clase frente a los descendientes de los conquistadores en la confrontación de sus apellidos nos revela simplemente que "el gringuito" se ha incorporado a la tilinguería. Lo grave es que se ha frustrado como guarango. Y la guaranguería es la espontaneidad de las nuevas clases, de las promociones que irrumpen con cada ascenso de la sociedad, porque los dos grandes movimientos populares del siglo -el de 1914-16 y el de 1943-45- han sido la expresión de eso: de ascensos masivos.

Revista Confirmado, junio 1966 -

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE LOS TILINGOS Y EL RACISMO

“El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería. La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país. Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia: -¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté: -¡Sí!, lo volteó Poggi. Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería.”

Revista Confirmado, junio 1966 -

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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CATEGORÍAS TILINGAS CON LA INMIGRACIÓN

Cuando yo era chiquilín nunca oí nombrar a un inglés -que generalmente era irlandés, pero la diferencia era muy sutil para entonces- sin decir "Don", aunque estuviera "mamao hasta las patas". El francés, a veces, ligaba el Don; y en ocasiones, el vasco. Jamás el español, que era "gallego de...", lo mismo que el italiano "gringo de...". ¡Para qué hablar del turco y del ruso.' En La condición del extranjero en América, Sarmiento parece revisar sus tesis sobre la inmigración. Pero no nos engañemos: se sintió defraudado por la misma porque vino del Mediodía de Europa. El hubiera querido una inmigración de arquetipos, y los arquetipos son los que estaban en lo alto de su escalera antiamericana y antiespañola. Afortunadamente fracasó, y eso es lo que nos ha salvado como nación. En algún lugar he recordado las palabras de Homero Manzi cuando me dijo: - Lo que nos ha salvado es la actitud del italiano y el turco, que en lugar de proponerse como arquetipos, propusieron como tal al gaucho; así, en el ridículo del cocoliche se nacionalizaron en lugar de desnacionalizarnos. Sólo falta imaginar lo que hubiera ocurrido si las pampas y las aldeas se hubieran poblado de los ejemplares arquetipos deseados por ese racismo, con la actitud de obsecuencia de las generaciones liberales para todo lo foráneo.

Revista Confirmado, junio 1966 -

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE EL RACISMO DE LA TILINGUERÍA

Ya se ha dicho que esa tilinguería racista viene de lejos. Pero se acentúa cuando se producen cambios sociales. Entonces, la tilinguería se exacerba en una peyorativa actitud racista. Pasó con el acceso al poder del radicalismo. Los tilingos de entonces cargaron el acento sobre los apellidos italianos de la nueva promoción política suscitada con el ascenso de la clase media: la pequeña burguesía inmigratoria y los doctores de primera napa nacional, La oposición conservadora adoptó un aire peyorativo que se tradujo en toda una literatura política, que fue del periódico -La Mañana y La Fronda, sucesivamente, fueron sus expresiones más calificadas- hasta el discurso parlamentario. Se jugaba, por ejemplo, con la equívoca significación de algunos apellidos; así, la triple fórmula Coulom-Coulin-Culacciatti, que integraba, con la igual finalidad peyorativa hacia los criollos desconocidos, don Julio del C. Moreno -un personaje riojano- completaba el ridículo en la imagen anal. Hasta cuando el apellido era patricio se lo modificaba para ponerlo a tono: así, padeciendo Yrigoyen de un posible mal de las vías urinarias, el doctor Meabe, su médico de cabecera, se convertía en el doctor Meabene para adecuarlo a la cita siguiente que era la de un correligionario de la 3a Don Plácido Meo. En realidad, para los que lo escribían no se trataba de otra cosa que de un recurso humorístico. Pero para el tilingo de entonces el fundamento más real, el que más invocaba, el que más jugaba, era ese de los "gringos", Y lo de "gringos" sólo jugaba para los descendientes de inmigrantes provenientes del Mediodía de Europa. No para los otros.

Revista Confirmado, junio 1966 -

Para reproducir citar la fuente Pensamiento Discepoleano

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SOBRE LA REPRESIÓN DE LOS TOTALITARISMOS

“Mientras los totalitarios reprimen toda información y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses.”

LIBROS RECOMENDADOS DE ARTURO JAURETCHE

  • El Paso de los Libres, Editorial La Boina Blanca, 1934
  • El Plan Prebisch, retorno al coloniaje, sin registro editorial, 1955
  • Los Profetas del Odio, Ediciones Trafac, 1957
  • Ejército y política, suplemento de la revista Qué, 1958
  • Política nacional y revisionismo histórico, Ángel Peña Lillo Editor, 1959
  • Prosa de hacha y tiza, Ediciones Coyoacán, 1960
  • Forja y la Década Infame, Ediciones Coyoacán, 1960
  • Filo, Contrafilo y punta, Ediciones Pampa y Cielo,1964
  • El medio pelo en la sociedad argentina, Ángel Peña Lillo Editor, 1966
  • Los profetas del odio y la yapa, Ángel Peña Lillo Editor, 1967
  • Manual de zonceras argentinas, Ángel Peña Lillo Editor, 1968
  • Mano a mano entre nosotros, Juárez Editor, 1969
  • De memoria. Pantalones cortos, Ángel Peña Lillo Editor, 1973
  • Enfoques para un estudio de la realidad nacional, Universidad del Sur 1974

Póstumos:

  • Política y economía, Ángel Peña Lillo Editor, 1977
  • Las polémicas de Jauretche, Los Nacionales Editores

(Seleccionados y comentados por Norberto Galasso):

  • 1º Parte, Polémicas 1982
  • 2º Parte, Que al salir salga cortando, 1982
  • 3º Parte, Libros y Alpargatas, 1983
  • 4º Parte, Barajar y dar de nuevo, 1984
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