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MANUEL ORTIZ PEREYRA AMADO OLMOS NÉSTOR KIRCHNER LEOPOLDO MARECHAL    
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SOBRE EL ANTAGONISMO ENTRE EL PERONISMO DEL ’45 Y EL DE LOS ‘90

 

LEOPOLDO MARECHAL

(11 de junio de 1900 - 26 de junio de 1970)

 

ASÍ VIO, LEOPOLDO MARECHAL, AQUEL 17 DE OCTUBRE

"Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:

"Yo te daré
te daré, Patria hermosa,
te daré una cosa,
una cosa que empieza con P
Perooón".

Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista".

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NÉSTOR KIRCHNER

(25 de febrero de 1950 - 27 de octubre de 2010)

 

 

SOBRE UNA NUEVA PROPUESTA POLÍTICA

"Tenemos que volver a reconstruir el espacio de los militantes, de los cuadros, tenemos que volver a valorar la política. No queremos que se repita la mecánica casi empresaria de la política que tiende a acomodarse de los amigos y de los compañeros para utilizarlos en cuestiones electorales.

No queremos tropas “disciplinadas” que a todo digan “si”.

Queremos tener compañeros y compañeras que piensen, que nos digan la verdad, que tengan capacidad transgresora, que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible.

No queremos más la práctica del culto al individualismo, a la personalidad y a la teoría del jefe. Esas teorías que tanto daño le han hecho a la política.

Queremos que los locales políticos no sean locales de “trenzas” donde nos juntemos solo a tomar unos vinos o a comer asados.

Queremos que sean lugares de meditación, de formación, de conciencia cívica, que tiendan a consolidar una Argentina diferente.

Queremos que definitivamente se termine la idea de la clandestinidad de la política.

Queridos compañeros y amigos: Tenemos que volver a recuperar las ansias de la participación, pero nosotros mismos debemos hacernos la autocrítica y entender que la política no puede ser una herramienta para buscar el beneficio personal.

Si los militantes y los dirigentes políticos entienden que tienen que ser los que den el primer ejemplo, les puedo asegurar queridos amigos y amigas, compañeras y compañeros, que estaremos dando un salto cualitativo.

Esto es tremendamente importante, tenemos que dar ese ejemplo y evitar las tentaciones.” (Palabras del presidente Néstor Kirchner en el Encuentro de la Militancia - 11 de marzo de 2004)

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AMADO OLMOS

(Rosario, Santa fe, 1918 - Villa María, Córdoba, 27 de enero de 1968)

 

 

SOBRE EL SINDICALISMO INTEGRAL

“Hay dirigentes gremiales cuya mentalidad no da para más y como hijos del capitalismo, siguen obedientes a sus viejos padres, y buscan la solución en este sistema liberal capitalista… Los trabajadores no quieren soluciones por arriba… Quieren el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, lo cual asegura el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista”.

 

 

SOBRE EL DERROCAMIENTO DE PERÓN

“… El peronismo fue derribado del poder desde el poder mismo. No fue un movimiento de masas ni el malestar del pueblo, sino la red sutil de los intereses económicos extranjeros que aspiraban a dominar a nuestra economía como en general dominaban nuestra cultura, lo que arrastró tras de sí a los pequeños grupos de acción que darían los golpes gestados. Fueron militares en rebeldía contra la voluntad de las urnas y contra sus propios juramentos, disciplina y reglamentos, los que apoyándose en los políticos venales, cobardes o simplemente, maliciosos o ignorantes, prepararon la caída de Perón… El peronismo comenzó a debatirse entre la lucha o el renunciamiento a la misma…

Cuando Perón abandona el país, los únicos que no renuncian no tienen con qué luchar. Son las masas populares y aquellos fieles dirigentes que se confunden con las mismas… Un nuevo y viejo peronismo pugnan por expresarse. Nosotros no pretendemos un partido de clase que sería, en última instancia, la negación del Justicialismo, pero sí exigimos la hegemonía en la dirección táctica del Partido. No pueden sobrevivir en la dirección del Partido, los Mariscales de la derrota… El Peronismo es el vehículo revolucionario de esa Argentina que se nutre en las grandes mesas laboriosas y en los ‘cabezas negras’: esa es su grandeza y su vigencia. Quienes pretenden desdibujarnos, quienes quieren complicarnos con el régimen y convertirnos en otro apéndice del mismo, esos no pueden estar a nuestro lado, esos no pueden llamarse peronistas… Las banderas de la Soberanía Política, la Justicia Social y la Independencia Económica, las salvamos cuando toda una clase de dirigentes las habían abandonado. Ese es nuestro mérito histórico”. VER BIOGRAFÍA AMADO OLMOS . . .

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MANUEL ORTIZ PEREYRA

(Monte Caseros, Corrientes, 5 de diciembre de 1883 - Buenos Aires, 23 de mayo de 1941)

 

SOBRE LA ¿UNIVERSALIDAD DE LAS IDEAS?

“Nuestros gobernantes y nuestros intelectuales han vivido y todavía viven con los ojos puestos en Europa (…). Mientras estimulábamos la inmigración de las personas, íbamos organizando la emigración de nuestras ideas. Nos hicimos emigrantes de esa laya y con tal amplitud, que no nos conformamos con empapar nuestros espíritus en las fuentes de los pensadores y de los profesores de allende el océano. Nos decidimos a traerlos en persona, para que acabaran de enseñarnos las ciencias de ellos, justamente cuando más necesitábamos estudiar y aprender las ciencias nuestras (…) Así, europeizaron contraproducentemente nuestras inteligencias hasta el punto de que hoy todo lo vemos, en nuestra casa, del color del cristal con que miran ellos en la suya (…). Así, la sobresaturación de europeísmo que afecta a nuestras cabezas puede conducirnos a cualquier parte, menos a la solución de nuestros problemas o a la satisfacción de nuestras necesidades que son locales, exclusivas, únicas, como es único nuestro país”. (La tercera emancipación, B. Aires, Lajouane y Cia, 1926)

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JOSÉ MARÍA ROSA

(Nació en Buenos Aires el 20 de agosto de 1906 y murió 2 de julio de 1991)

 

 

LA HISTORIA QUE NOS OCULTARON

La derrota del pueblo

Chocan cerca de la estancia de Palacios, junto al arroyo Pavón en la provincia de Santa Fe, los ejércitos de Urquiza y Mitre. A Urquiza, a pesar de Caseros, lo rodea el pueblo entero; Mitre representa la oligarquía porteña. Aquél es un militar de experiencia, éste ha sido derrotado hasta por los indios en Sierra Chica. El resultado no parece dudoso, y todos suponen que pasará como en Cepeda, en octubre de 1859, cuando el ejército federal derrotó a los libertadores.

Parece que va a ser así. La caballería de Mitre se desbanda. Ceden su izquierda y su derecha ante las cargas federales. Apenas si el centro mantiene una débil resistencia que no puede prolongarse, y Mitre como Aramburu en Curuzú Cuatiá, emprende la fuga. Hasta qué le llega un parte famoso: "¡No dispare, general, que ha ganado!". Y Mitre vuelve a recoger los laureles de su primera – y única – victoria militar.

¿Qué ha pasado?.. Inexplicablemente Urquiza no ha querido coronar la victoria. Lentamente, al tranco de sus caballos para que nadie dude que la retirada es voluntaria, ha hecho retroceder a los invictos jinetes entrerrianos. Inútilmente los generales Virasoro y López Jordán, en partes que fechan "en el campo de la victoria" le demuestran el triunfo obtenido. Creen en una equivocación de Urquiza. ¡si nunca ha habido triunfo más completo! Pero Urquiza sigue su retirada, se embarca en Rosario para Diamante, y ya no volverá de Entre Ríos.

¿Qué pasó en Pavón?.. Es un misterio no aclarado todavía. Se dice que intervino la masonería fallando el pleito en contra del pueblo, sin que Urquiza pagara las costas (las pagó el país), que un misterioso norteamericano de apellido Yatemon fue y vino entre uno y otro campamento la noche antes de la batalla concertando un arreglo, que Urquiza desconfiaba del presidente Santiago Derqui, que estaba cansado y prefirió arreglarse con Mitre, dejando a salvo su persona, su fortuna y su gobierno en Entre Ríos. Todo puede conjeturarse. Menos que lo que dirá en su parte de batalla: que abandonó la lucha "enfermo y disgustado al extremo por el encarnizado combate". ¡Urquiza con desmayos de niña clorótica!..

La masacre del pueblo

Derqui ingenuamente intentará la resistencia. El grueso del ejército federal está intacto y lo pone a las órdenes de Juan Saa, mientras espera el regreso de Urquiza. Lo cree enfermo y le escribe deseándole "un pronto restablecimiento para que vuelva cuanto antes o ponerse al frente de las tropas". Pero Urquiza no vuelve, no quiere volver. A cuarenta días de la batalla, el 27 de octubre, el inocente Derqui todavía escribe al sensitivo guerrero interesándose por su salud y rogándole que "tome el mando".

La trompetería oligárquica anuncia la gran victoria, aunque Mitre no puede mover a los suyos de la estancia de Palacios porque no tiene caballada. Sarmiento, desde Buenos Aires, le escribe el 20 de setiembre: "No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos" (Archivo Mitre, tomo IX, pág. 363). Pero Urquiza quiere medidas radicales "o Southampton o la horca". En Southampton pasaba su ancianidad, pobre pero jamás amargado, Juan Manuel de Rosas.

Ni uno ni otro. Urquiza no será un prófugo. Quedará en Entre Ríos y no perderá ni el gobierno de esa provincia ni una sola de sus muchas vacas. Derqui, Pedenera, Saa, el Chacho Peñaloza, Virasoro, Juan Pablo López, esperan que vuelva Urquiza de Entre Ríos y en una sola carga desbarate las atemorizadas tropas mitristas. Por toda la República, de Rosario al Norte, vibra el grito ¡Viva Urquiza! en desafío a los oligarcas: todos llevan al pecho la roja divisa federal con el dístico "Defendemos la ley federal jurada. Son traidores quienes la combaten". Urquiza tiene trece provincias consigo y un partido que es todo, o casi todo, en la República. Se lo espera con impaciencia. Derqui suponiendo que es el obstáculo para el regreso del general, opta por eliminarse de la escena y en un buque inglés se va silenciosamente a Montevideo, renunciando la presidencia. Lo reemplaza Pedernera, que tiene toda la confianza de Urquiza. Pero Urquiza no viene.

Entonces las divisiones mitristas a las órdenes de Sandes, Iseas Irrazabal Flores, Paunero, Arredondo (todos jefes extranjeros) entran implacables en el interior o cumplir el consejo de Sarmiento. Hombre encontrado con la divisa federal es degollado; si no lo llevan es mandado a un cantón de fronteras a pelear con los indios. No importa que tenga hijos y mujer Es gaucho, y debe ser eliminado del mapa político. Todo el país debe "civilizarse".

Venancio Flores, antiguo presidente uruguayo, a las órdenes de los porteños, sorprende en Cañada de Gómez el 22 de noviembre al grueso del ejército federal que sigue esperando órdenes de Urquiza. Ahí están sin saber a quién obedecer, ni qué hacer. Flores pasa tranquilamente a degüello a la mayoría e incorpora a los otros a sus filas. Nuestras guerras civiles no se habían distinguido por su lenidad precisamente, pero ahora se colma la medida. Hasta Gelly y Obes, ministro de Guerra de Mitre, se estremece con la hecatombe: "El suceso de la Cañada de Gómez – informa – es uno de los hechos de armas que aterrorizan al vencedor... Este suceso es la segunda edición de Villamayor, corregida y aumentada" (en Villamayor, Mitre había hecho fusilar al coronel Gerónimo Costa y sus compañeros por el sólo delito de ser federales).

Esa limpieza de criollo que hace el ejército de la Libertad entre 1861 y 1862 es la página más negra de nuestra historia, no por desconocida menos real. Debe ponerse el país "a un mismo color" eliminando a los federales. Como los incorporados por Flores desertan en la primera ocasión, en adelante no habrá más incorporaciones: degüellos, nada más que degüellos. No los hace Mitre, que no se ensucia las manos con esas cosas; tampoco Paunero ni Arredondo. Serán Flores, Sandes, Irrazabal, todos extranjeros. Y los ejecutores materiales tampoco son criollos: se buscan mafiosos traídos de Sicilia: "En la matanza de la Cañada de Gómez – escribe José María Roxas y Patrón a Juan Manuel de Rosas, los italianos hicieron despertar en lo otra vida a muchos que, cansados de los trabajos del día, dormían profundamente" (A. Saldías: La evolución republicana, pág. 406).

Así avanza la ola criminal, estableciendo "El reinado de la libertad", como dice La Nación Argentina, el diario de Mitre.

Sarmiento sigue con sus aplausos: "Los gauchos son bípedos implumes de tan infame condición, que nada se gana con tratarlos mejor", dice el apóstol de la civilización. Los pobres criollos que caen en manos de los libertadores, solo pueden exclamar ¡Viva Urquiza! al sentir el filo de la cuchilla. Algunos consiguen disparar al monte a hacer una vida de animales bravíos.

Seguirá la matanza en Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, mientras se oiga el ¡Viva Urquiza! en alguna pulpería o se vea la roja cinta de la infamia. Que viva Urquiza mientras mueren los federales. Y Urquiza vive tranquilo en su palacio San José de Entre Ríos, porque ha concertado con Mitre que se le deje su fortuna y su gobierno a condición de abandonar a los federales. Dentro de poco hará votar por Mitre en las elecciones de presidente.

"Pavón no es solo una "victoria militar – escribe Mitre o su ministro de Guerra – es sobre todo el triunfo de la civilización sobre los elementos de la barbarie".

El Chacho Peñaloza

Fue entonces que se alzó la noble figura del general Ángel Vicente Peñaloza, llamado El Chacho por todos. Era brigadier de la Nación y jefe del III ejército nacional acantonado en Cuyo. Al ver que los libertadores proceden de esa manera, escribe a uno de ellos, el general Antonino Taboada, el 8 de febrero de 1862: "¿Por qué hacen una guerra a muerte entre hermanos con hermanos?", contraria a la hidalguía de la raza. No hay objeto porque Urquiza ya no vuelve más y los federales han aceptado su derrota. Pero de allí a exterminarlos, va mucho "¿No es de temer que las generaciones futuras nos imitaran tan pernicioso ejemplo?".

La carta es tomada como una provocación, y Peñaloza queda despojado de su rango militar y declarado indigno de vestir el uniforme. Las tropelías siguen: degüellos, saqueos, raptos, violaciones. En Guaja, Sandes ordena quemar la casa del Chacho, después de saquearla.

Peñaloza se revuelve como un jaguar herido. No tiene tropas de línea, ni armas, ni jefes, Pero su grito de guerra resuena por todos los contrafuertes andinos, y van a reunírseles cientos, miles, de paisanos que llegan con su caballo de monta y otro de tiro, agenciado quién sabe cómo. Con media tijera de esquilar fabrican una lanza acoplándola a una caña Tacuara. Y el Chacho empieza sus victoriosas marchas y contramarchas de La Rioja a Catamarca, de Mendoza a San Luis. La montonera crece y se hace imbatible. Poco pueden contra ella los ejércitos de línea formados por milicos enganchados o condenados a servir las armas: las cargas de los jinetes llanistas desbaratan a los ejércitos de la libertad.

Le ofrecen la paz, y el Chacho la acepta porque es un ingenuo. Cree en la sinceridad y buena fe de los libertadores. El no pelea para imponerse a nadie, sino para defender a los suyos. En La Banderita el 30 de mayo se firma el compromiso: no se perseguirá más a los criollos, y Peñaloza desarmará su montonera. José Hernández, el autor de Martín Fierro, cuenta la entrega de los prisioneros tomados por el Chacho: "Ustedes dirán si los he tratado bien – pregunta éste – ¡Viva el general Peñaloza! fue la respuesta. Después el riojano pregunto: – ¿Y bien? ¿Dónde está la gente que ustedes me apresaron?.. ¿Por qué no responden?.. ¡Qué! ¿Será verdad lo que se ha dicho? Será verdad que los han matado a todos?.. Los jefes de Mitre se mantenían en silencio,- humillados. Los prisioneros habían sido fusilados sin piedad, como se persigue y se mata a las fieras de los bosques; sus mujeres habían sido arrebatadas por los vencedores". (Vida del Chacho, p. 176).

La ley marcial

Todo es mentira en los libertadores. No habrá paz. Al Chacho lo han engañado valiéndose de su buena fe de caballero y de criollo. Apenas se licencia el ejército federal, que Sarmiento - ahora gobernador de San Juan y director de la guerra – incita o Mitre a no cumplir el compromiso: "Sandes está saltando por llegar a La Rioja y darle una buena tunda al Chacho. ¿Qué regla seguir en esta emergencia? Si va, déjelo ir. Si mata gente, cállese la boca".

Recomienza la persecución de la gente. "Quiero hacer en La Rioja una guerra de policía – escribe Mitre a Sarmiento –. Declarando ladrones a los montoneros sin hacerles el honor de considerarlos partidarios políticos ni elevar sus depredaciones al rango de reacciones, lo que hay que hacer es muy sencillo..." (D. F. Sarmiento Obras Completas, XIX 292). No dice lo que es sencillo, porque hay cosas que Mitre no escribe y debe ser entendido a medias palabras. Pero Sarmiento, que tiene otra pasta, reúne a los jefes militares, les lee instrucciones de Mitre y acota: "Está establecido en este documento la guerra a muerte... es permitido quitarles la vida donde se los encuentre".

Con todo hay en Mitre y Sarmiento un homenaje al derecho. Mitre debe dictar una cátedra para decir que debe aplicarse a la gente del Chacho la guerra de policía, Sarmiento debe aclararla que es a muerte, que Sandes y los suyos no tengan escrúpulos. Un siglo más tarde, la ley marcial se aplicará en la Argentina – sin retorcerla, ni interpretarla, ni valerse de subterfugio alguno – a todo prisionero vencido, aún a quienes se entregan voluntariamente, aún a los tomados antes de iniciarse las operaciones. Pero no estoy escribiendo sobre años tan estúpidamente crueles (*), de retroceso moral tan manifiesto, sino sobre cosas ocurridos hace un siglo cuando Sarmiento y Mitre – algo distintos a sus sucesores de 1956 – debían explicar con razonamientos especiosos, pero razonamientos al fin, porque aplicaban la ley marcial a los adversarios
Tiempos que Chacho con su generosidad criolla temía que llegaran si los libertadores de 1861-62 encontraban quienes los tomaran como modelo. "¿No es de temer que las generaciones futuras nos imitarán tan pernicioso ejemplo?”... ¿Imitarán?

(*) Rosa escribía esto en 1964

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Fuente: /pensamiento discepoleano

 

 

 

ELÍAS CASTELNUOVO

 (Nació el 6 de agosto de 1893 en Montevideo <Uruguay> y murió el 11 de octubre de 1982 en Buenos Aires <Argentina>)

 

 

SOBRE LA LITERATURA ARGENTINA (Atenti que esto lo decía en 1924)

“… (Nuestra literatura) es una literatura sin sangre. Por ningún lado se le ven callos o deformidades propias del esfuerzo y la contracción. Jamás se metió en las minas del interior o se ensució de grasa en los ingenios o se desgarró la piel en las cosechas. Jamás entró en un sindicato o en una fábrica. Jamás estuvo encarcelada por revolucionaria. Tras de ser pomposa y vacía, fue siempre parcial y conservadora. Nuestra literatura no vio jamás la tierra donde pisaba. Si hay quienes ignoran la vida nuestra, son, precisamente, aquellos que escriben la historia de nuestra vida”. (“Los Nuevos”, 1924)

 

SOBRE LAS CONSECUENCIAS DE LA INDIFERENCIA

“Durante la Edad Media los enemigos más grandes que tenía la humanidad eran la lepra, la sífilis y la tuberculosis. Hoy, en cambio, el enemigo más grande con que cuenta la especie humana es Norte América (…) Quien no contribuye a mejorar el mundo, con su indiferencia contribuye a empeorarlo”. (“Caña fístula”, 1974)

 

SOBRE EL ESCRITOR Y LAS IDEAS

“Para ocupar un sitio de vanguardia en el campo de las letras es necesario previamente ocupar un sitio de vanguardia en el campo de las ideas. Los que marchan por detrás de las corrientes del pensamiento de las masas populares, no pueden pretender marchar por delante del pensamiento de las corrientes del arte que son en definitiva el resultado de las aspiraciones y necesidades de ese mismo pueblo y de esas mismas masas”. (“El decálogo de un escritor”, 1974)

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SOBRE LA LITERATURA Y EL COMPROMISO LITERARIO

“Sin duda Sartre fue quien puso en circulación lo que pasó a denominarse ‘literatura comprometida’, y esta misma calificación sirvió después para descalificar a un tipo determinado de arte. En efecto: a todo escritor de ideas avanzadas, ahora, se le aplica ese término a veces para disuadirlo de su actitud y otras veces para enterrarlo, como si los que lo utilizan no tuviesen compromisos con nadie. Si se acepta, con todo, que el escritor, antes que escritor es un hombre, y que no es el hombre quien hace el mundo, sino que, por el contrario, es el mundo quien hace al hombre, suponer la existencia de una literatura no comprometida es dejar sentado que el escritor no tiene ningún compromiso con el hombre, ni que el hombre tiene compromiso alguno con el mundo.

Un ejército no comprometido, o es un ejército que se comprometió de antemano con el enemigo o es un ejército que tira en contra. Toda literatura, por lo demás, es siempre una literatura comprometida. Unas veces convicta y confesa y otras veces implícita y sin confesar. De manera que todo aquél que censura la literatura comprometida con la izquierda, es porque está comprometido, no solamente con la literatura de la derecha, sino con toda la estructura de su fundamento social. Yo estoy en esto con Sartre y también con Tolstoi que sostenía que el escritor debía estar siempre a la altura de los grandes ideales de su tiempo”. (“Palabras con Elías Castelnuovo”, 1968)

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SOBRE MEJORAR O EMPEORAR EL MUNDO

“Durante la Edad Media los enemigos más grandes que tenía la humanidad eran la lepra, la sífilis y la tuberculosis. Hoy, en cambio, el enemigo más grande con que cuenta la especie humana es Norte América (…) Quien no contribuye a mejorar el mundo, con su indiferencia contribuye a empeorarlo”.  (“Caña fístula”, 1974)

 

 

 

JUAN JOSÉ VALLE

 (Nació en Buenos Aires el 15 de marzo de 1904 - Murió asesinado por la Dictadura Fusiladora de Aramburu el 12 de junio de 1956)

 

 

LO QUE DIJO A QUIENES ORDENARON FUSILARLO

“Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos.
Como cristiano me presento ante Dios, quien murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y, como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos, no sólo de minorías privilegiadas.
Entre mi suerte y la de ustedes, me quedo con la mía.”

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GERMÁN ABDALA

(Nació en Santa Teresita el 12 de febrero de 1955 - Falleció en Capital Federal el 13 de julio de 1993)

SOBRE LA CRISIS DE LOS ‘90

"(...) pasamos a vivir 50 años de disolución política, en donde el pueblo se va a ir despolitizando, porque esta crisis política que vivimos nosotros, la crisis económica, social y política de estos últimos 20 años no es una crisis que incorpora a la gente a la conciencia política, no ha sido una crisis como en los años ´50 ó ´60: "la resistencia", "luche y vuelve", el nacionalismo en el pensamiento, lo que yo antes un poco decía.

Los jóvenes en todos los lugares, a nivel de trabajadores, a nivel de la pequeña burguesía en la universidad y en la cultura, se nacionalizaban y se incorporaban a la política. Porque era una crisis que politizaba, porque había conducción, había propuestas alternativas, había consignas por las cuales militar. Hoy, es el desamparo total y es la desmovilización. Entonces la crisis despolitiza, es una crisis que a uno le dice "son todos chorros, son todos delincuentes, la política no sirve para nada"
Mayo de 1990

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SOBRE LA POLÍTICA IMPERIAL

“... la política del imperio para este país, no solo fue matarnos a los mejores compañeros, no solo fue perseguirnos a los mejores compañeros, intervenirnos las organizaciones sindicales, prohibir la política, saquear el país con la deuda externa; sino que fue cambiar las conductas humanas, quebrarnos a nosotros en esto tan íntimo que fue la voluntad de lo colectivo, de decir: si nos juntamos socialmente y colectivamente vamos a ser más que una voluntad individual.”

 

 

SOBRE LAS CONVICCIONES

“Sí, Estoy convencido que un día el pueblo va a triunfar, estoy convencido de que nací para ser un militante de ese pueblo, y estoy convencido de que, en términos históricos, ese día llevaremos las banderas que hoy llevamos…porque el final del camino es nuestro.”

 

 

"Es por eso compañeros, lo que yo quiero junto con todos ustedes, a que nos comprometamos, a esto, a hacer realidad estos hechos en donde podamos demostrar que el campo nacional y popular tiene un país digno que ofrecer a esta sociedad; que el campo nacional y popular es capaz de decir qué hacer con la deuda externa, con el comercio exterior, con los mercados, con los grupos económicos. (...) todas estas cosas que a nosotros nos dan fuerzas y nos convocan a transitar. Yo solamente quiero decir, al igual que Darío que terminó con una frase de un poeta, también recordar a ese poeta latinoamericano, nuestro, que dijo: "podrán arrancar mil flores, pero no van a detener la primavera"."

 

 

“Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las armas, de las influencias o de las corporaciones. El pueblo sí necesita de la política porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas.”

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RODOLFO WALSH

 (Nació en Lamarque el 9 de enero de 1927​ - secuestrado, desaparecido y asesinado por la última dictadura genocida argentina en Buenos Aires, el 25 de marzo de 1977)

 

“Dentro del sistema, no hay justicia. Otros autores vienen trazando una imagen cada vez más afinada de esa oligarquía, dominante frente a los argentinos, y dominada frente al extranjero. Que esa clase esté temperamentalmente inclinada al asesinato es una connotación importante, que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”. (“Retrato de la oligarquía dominante”, epílogo de la tercera edición de Operación Masacre, 1969)

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“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas”.

(“Cordobazo” en el Periódico de la CGT de los Argentinos, 1969)

 

TODOS LOS PODEROSOS SE VAN A UNIR CONTRA NOSOTROS

Todos los poderosos se van a unir contra nosotros. Es posible que intenten la formación de otro cuerpo. Es posible que vayan a los ministerios para decir que este Congreso es nulo. Tal vez no tengamos edificio, tal vez no tengamos personería, tal vez no tengamos esta poca libertad con que lo estamos desafiando todo…Pero este Secretariado y este Consejo Directivo, a la luz o en la clandestinidad, son las únicas y legítimas autoridades de la CGT, hasta que podamos reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el ejercicio del poder.

La emoción que hace un año y medio dominó a todos los que asistíamos al cierre del Congreso Normalizador de la CGT y que aplaudimos esas palabras de Raimundo Ongaro, es difícil de analizar. Sin duda el delegado de Gráficos que acababa de ser elegido Secretario General expresaba el sentimiento de muchos trabajadores, sin duda una elocuencia singular daba a esas palabras un relieve mayor del que se desprende de la letra impresa. Pero tal vez lo que más nos impresionaba, sin saberlo, era la visión anticipada de los hechos que iban a sacudir, desgarrar y exaltar al movimiento obrero en la Argentina.

No habían transcurrido veinticuatro horas cuando los que se habían alejado del Congreso acudieron al Congreso a impugnarlo. No habían transcurrido dos meses cuando formalizaban en Azopardo una CGT paralela. Pasaron quince meses, y la CGT intervenida, ya sin edificio ni personería, ingresaba a la clandestinidad. Junto con docenas de dirigentes, Raimundo Ongaro estaba preso.

Esos quince meses que presenciaron el total cumplimiento del vaticinio formulado el 29 de marzo de 1968, constituyen una de las etapas más extraordinarias en el desarrollo del movimiento obrero argentino. La consigna que la nueva CGT puso en práctica se reducía, en su expresión más sencilla, a cuatro palabras: Rebelión de las Bases. Lo que semejante rebelión implicaba era, sin embargo, vasto y profundo. El desbordamiento de las conducciones claudicantes no se proponía simplemente el reemplazo de hombres envejecidos en la táctica y la entrega, sino la transformación radical del sindicalismo en instrumento de liberación nacional, aunque ello exigiera la destrucción formal de los sindicatos que la encaraban, frente a una dictadura brutal con los trabajadores argentinos en la medida en que estaba sometida a los monopolios extranjeros.

Como esa rebelión se producía en los estrados más profundos del pueblo, pudo pasar inadvertida, no solo par el gobierno -ciego de nacimiento- sino para un periodismo acostumbrado a percibir nada más que formalidades y transcribir comunicados. Sin embargo, había signos evidentes. La toma del barrio Clínicas, el 28 de junio de 1968, era la versión anticipada del Cordobazo. La huelga petrolera iniciada en septiembre se prolongaba más de dos meses, y la huelga de Fabril no llegaría a levantarse.

Raimundo Ongaro tenía la certeza de que el movimiento obrero estaba saliendo de una profunda crisis de confianza. Si un grupo de dirigentes, por pequeño que fuese, aguantaba todas las amenazas y seducciones, las amarguras y las derrotas, esa confianza debía renacer. La CGT de los Argentinos cumplió ese papel hasta el sacrificio. Su estructura formal fue despedazada por las intervenciones, las intrigas, los abandonos. La llama que había encendido pareció a punto de extinguirse: en el verano que sucedió a las dos grandes huelgas, una calma siniestra de derrota pareció extenderse por todo el país. Nunca como en esos días de pasillos semidesiertos brilló tanto la fe de Ongaro, su aptitud para agrandarse en la adversidad y contagiar esa fe a quienes lo rodeaban.

Igual que en los días eufóricos del Congreso Normalizador, en estos días amargos veía más lejos que sus enemigos. Había recorrido el país palmo a palmo, movilizando a las masas y siendo movilizado por ellas. La versión que traía de esas giras era siempre la misma: la gente estaba harta de humillación y sufrimientos, quería pelear, pedía armas, y aun sin armas estaba dispuesta a salir a la calle. La calma era engañosa, y la derrota aparente.

En abril se puso en movimiento el norte santafesino y Ongaro volvió a alzar una bandera argentina junto a los trabajadores y los curas rebeldes de Villa Ocampo, esta vez ante el fuego de los fusiles. Tucumán se agitaba nuevamente, y el incendio se propagaba a Resistencia, Corrientes, Rosario, Córdoba. La sangre derramada por estudiantes y trabajadores selló una alianza que transformaba radicalmente el equilibrio de fuerzas, abriendo a todo el pueblo una perspectiva revolucionaria.

Esa perspectiva es la que hoy tenemos ante nosotros. En un año y medio el movimiento obrero ha pasado de la postración a la plena conciencia de su fuerza, ha aprendido a devolver una mínima parte de la violencia que se ejerce contra él y se dispone a llevar la lucha hasta la conquista del poder político, camino difícil pero único para destruir la sociedad explotadora y “socializar con signo nacional las riquezas y los bienes fundamentales que producimos los trabajadores”.

En esa transformación, la CGT de los Argentinos desempeñó un papel protagónico. Ese papel es el que hoy purgan en las cárceles de la dictadura Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Jorge Di Pascuale y muchos más, pero hoy todos sabemos que la llama que encendieron no se apagará, que otros como ellos han surgido en las luchas de todo el país.
La difusión del programa del 1º de Mayo, que Ongaro contribuyó a forjar y poner en práctica, y de los esritos que desarrollaron y profundizaron ese programa, es tarea importante del movimiento obrero.

Tal como él presumía, el camino que separaba a un dirigente sindical de un dirigente revolucionario estaba sembrado de espinas. Habiendo recorrido ese camino, bien puede Raimundo Ongaro afirmar que no le importan las rejas que padece. Preso, sigue libre en el afecto de sus compañeros. Amordazado, sigue hablando en los hechos que produce el pueblo.
RODOLFO WALSH, SEPTIEMBRE DE 1969

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Fuente: /pensamiento discepoleano

 

 

 

 

HERNÁN BENITEZ

(Villa Tulumba, 12 de febrero de 1907 - Vicente López, 22 de abril de 1996)

 

SOBRE EL ANTAGONISMO ENTRE EL PERONISMO DEL ’45 Y EL DE LOS ‘90

“… el justicialismo de hoy, que bajo el santo y seña de Perón y Eva Perón, proclama la fidelidad a nuestras banderas, pero ha entronizado al antipueblo como el dogma fundamental de la recuperación nacional. Padecen desazón y angustia no pocos de los peronistas de la primera hora, aquellos del ’45, aquellos que gestamos la gloria de diez años de gobierno auténticamente democráticos… También padecen angustia y decepción aquellos que se incorporaron luego, durante el largo período de proscripción y jugaron su vida en acciones revolucionarias, gestas de mártires antes que emboscadas de subversivos. Los de una y otra generación, a pesar de sus diferencias, tenían un mismo sentimiento que los unía: les dolía el dolor de los pobres, como a Eva Perón. Como asimismo les dolía y les duele el dolor de la Argentina, el dolor de verla rendida a los préstamos y disposiciones de la Banca Internacional, el dolor de verla doblegándose a las imposiciones del imperialismo. Dolor de verla marionetizada por la fuerza foránea destructora de nuestros valores morales. Debe condenarse sin atenuantes al gobierno que blasonando de ser justicialista, institucionaliza la injusticia social”.

 

 

NO PUEDE HABER DIVISIÓN ENTRE QUIENES SUEÑAN CON UN MUNDO MEJOR

“Sin jactancias, puedo asegurar que desde 1957 vengo luchando por la concreción del diálogo entre creyentes y ateos, entre cristianos y no cristianos, entre orientales y occidentales. He luchado y he sufrido en procura de un orden social de mayor justicia y de más igualdad entre los hombres. En un mundo como el nuestro, donde cerca de cien millones de personas mueren de hambre cada año, donde los dos tercios de la humanidad padece desnutrición, donde un quince por ciento posee más bienes que el ochenta y cinco por ciento restante, es realmente absurdo que combatan entre sí católicos y marxistas. Digo que es absurdo. Y la razón es patente. Porque unos y otros abrazan como objetivo primordial de su doctrina, la defensa de los desposeídos, la construcción de un mundo mejor, la procura del clima y el aire que ha de respirar el hombre nuevo, cuando cese en el mundo la explotación del hombre por el hombre”.

 

 

SOBRE EL PERONISMO DE LOS 90

“… el justicialismo de hoy, que bajo el santo y seña de Perón y Eva Perón, proclama la fidelidad a nuestras banderas, pero ha entronizado al antipueblo como el dogma fundamental de la recuperación nacional. Padecen desazón y angustia no pocos de los peronistas de la primera hora, aquellos del ’45, aquellos que gestamos la gloria de diez años de gobierno auténticamente democráticos… También padecen angustia y decepción aquellos que se incorporaron luego, durante el largo período de proscripción y jugaron su vida en acciones revolucionarias, gestas de mártires antes que emboscadas de subversivos. Los de una y otra generación, a pesar de sus diferencias, tenían un mismo sentimiento que los unía: les dolía el dolor de los pobres, como a Eva Perón. Como asimismo les dolía y les duele el dolor de la Argentina, el dolor de verla rendida a los préstamos y disposiciones de la Banca Internacional, el dolor de verla doblegándose a las imposiciones del imperialismo. Dolor de verla marionetizada por la fuerza foránea destructora de nuestros valores morales. Debe condenarse sin atenuantes al gobierno que blasonando de ser justicialista, institucionaliza la injusticia social”.

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Fuente: /pensamiento discepoleano

 

 

“La adhesión al FMI es, en esencia, la entrega a un consorcio internacional, de la conducción de nuestra economía nacional… Debe nacionalizarse toda industria cuando ello beneficie al bien común y sea indispensable para la defensa de la soberanía y economía de la nación. Debe el Estado intervenir en toda empresa que sea instrumento de explotación del obrero… Casi todas las naciones que no se resignan a ser colonias, han estatizado las flotas, los puertos, los bancos, los teléfonos y las industrias de primera necesidad, así como la explotación del petróleo y el carbón, y también los transportes, etc.”. Reportaje de la revista “Che”, 1960

 

 

“Le dije mil veces a Eva Perón la frase de Cristo: ‘Lo que diste a los pobres, a mi me lo diste’, para fabricarle ese estado de ánimo. Yo distinguía muy bien lo que era la religión del cuerpo eucarístico de Jesucristo y la religión del cuerpo bioquímico de Jesucristo, el pobre. El que esté allí va a estar en el Evangelio, el otro estará en una religión puramente eclesial, aniquilada por la misma Iglesia que se ha hecho poder”.

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Fuente: /pensamiento discepoleano

 

 

SOBRE LA MUERTE DEL SACERDOTE CAMILO TORRES

“No había tenido nada más que no hacer nada y llegaba a arzobispo de Bogotá y a cardenal. Pero, eligió hacer algo. Algo que no lleva a mitras, ni honores, ni riquezas. Eligió el camino que le parecía, en su conciencia, el único evangélico. Y siguiendo una tradición que fue gloriosa para la Iglesia en los días de la independencia de los pueblos de Latinoamérica, dejó de lado al sacerdote, al sociólogo, al orador, al escritor y se convirtió en guerrillero”.

Diario “El Mundo” – Febrero de 1966

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Fuente: /pensamiento discepoleano

 

 

A PROPÓSITO DEL MARTÍN FIERRO

“El ‘Martín Fierro’ es el breviario del pueblo. Es el arma de lucha contra el antipueblo. Es libro nuestro, de desponchados y descamisados. No de nuestros enemigos… los Martínez Estrada, los Borges y los otros odiadores del pueblo, por muchas milongas que escriban, pues se hallan insanablemente viciados por su medular oligarquismo para entender y gustar el ‘Martín Fierro’ en su carozo, en su tuétano vivo, en su esencia política-social.”

Carta que le envía a Eduardo Astesano donde lo felicita por su libro “El sentido social del Martín Fierro”.

 

 

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